-Stefan –quiso saber Bonnie-, ¿qué tal está Elena?
-Mejor. Sobretodo ahora, que mi hermano está aquí.
-¿Qué es lo que ha pasado antes?
-No lo sé, Matt. Sólo espero que no haya sido debido al Poder que tiene en su interior.
-¿Crees que por eso Matt y tú os habéis comportado como dos críos con él? –preguntó Meredith.
-A lo mejor… -en ese momento sonó el timbre.
-Ya voy yo, queridos –anunció la señora Flowers antes de abrir la puerta y encontrarse con una chica que apenas llegaba a los 17 años. Tenía el cabello azabache y los ojos tan negros como el pelo. Su piel era muy blanca y un leve sonrojo en las mejillas le hacía parecer más hermosa de lo que ya era. A pesar de que tenía los ojos hinchados y enrojecidos, señal de que había estado llorando-. Dios mío, muchacha. ¿Te encuentras bien, cielo?
-Buenos días. ¿Vive aquí Stefan Salvatore?
-Sí, entra, cariño. Está en el salón, por aquí.
En el momento en el que la chica entró en la sala, se puso a llorar de nuevo. Stefan, sin saber por qué, se levantó del sofá y, ante la mirada atónita de sus amigos, la abrazó para consolarla. No la conocía, pero aún así, tenía la extraña sensación de conocerla. Algo en ella le era familiar. Tras unos minutos muy incómodos para el resto, la chica dejó de llorar y, mirándole a los ojos, le preguntó:
-¿Eres Stefan?
-Sí, soy yo. ¿Por qué me buscas?
-Mi abuela me ha dicho que te encontraría aquí. He venido sola porque hace tres semanas que se marchó a buscar a mi padre pero no ha vuelto. Y he oído que está muerto y no tengo a dónde ir. Mi padre me dijo que nunca me acercase a ti, que no debías saber de mi existencia, pero estoy sola y asustada. Le llamé al móvil y no me cogió y ahora sólo puedo confiar en ti.
-Lo siento, pero no sé quién eres. Dime quién es tu padre y te ayudaré. Tal vez tu madre…
-¡¿Es que no me escuchas? Te digo que estoy sola. Mi madre murió en el parto, yo la desgarré para salir.
-¿De qué hablas? No eres licántropo.
-¡¿Qué? Una perra mojada, por favor. Papá tenía razón, eres tonto de remate.
-Oye, nena –saltó Matt-, más respeto que ni siquiera sabemos quién eres ni lo que quieres.
-Mi nombre es Annabella. Annabella Salvatore y soy tu sobrina, Stefan.
