Elena se quedó mirando fijamente a los dos vampiros. No entendía por qué nunca le habían dicho nada, con todas las conversaciones privadas que había compartido con los dos. Aunque, claro, tampoco le había dicho Damon nada de que ya era padre, ni que su madre estuviese viva.

-Per favore -le dijo Damon a su hermano-, smettere di parlare di più, fratello. (Por favor, no quiero hablar de eso, hermano)

-Ora sei con lei -respondió Stefan-. Lei ha il diritto di sapere. (Se lo tienes que decir. Tiene derecho a saberlo)

-Non vere il motivo per cui. Giorgina mortu molto tempo fa.(No veo por qué. Giorgina hace mucho que murió)

-Chicos -protestó Elena-. Sigo aquí, ¿eh?

-Créeme, princesa -le respondió Damon con picardía-. Sé perfectamente que estás aquí. Ten en cuenta que estás sentada encima mío... y de cierta zona.

-¡Damon! -le riñó ella dándole una colleja a la par que se sonrojaba.

-¿Qué? -dijo él haciéndose el inocente- No he mentido.

-Creo -comentó Stefan levantándose del sofá- que mejor os dejo solos.

-Ya te vale, Damon -le recriminó la rubia levantándose del regazo del chico.

-No te muevas -protestó el chico cogiéndola por la cintura y sentándola de nuevo encima suyo-. Ya que por fin se ha ido, vamos a aprovechar que estamos solos.

-Damon Salvatore -dijo ella mirándole seriamente a los ojos-, no pretenderás hacerlo aquí, ¿verdad?

S-Y, ¿por qué no? Estamos solos y el único que está en la casa se acaba de meter en su cuarto, así que...

-Así que nada. Puede entrar alguien en cu... ¡Ah!

Pero Damon no la dejó acabar. Metió la mano por la braguita de Elena mientras la besaba profundamente. Elena lo único que pudo hacer fue cogerse al cuello del chico, pasó una pierna al otro lado de él para así estar a horcajadas encima de él, quien ya se había deshecho de la ropa interior de Elena y se había bajado la bragueta de su pantalón. Y, antes de que a la chica le diese tiempo a pensárselo dos veces, Damon ya estaba dentro de ella.

-¡Oh! -gritó Elena al notarle cómo entraba en ella-, por Dios, Damon!

-Shhh -la mandó callar el italiano con su sonrisa ladeada-, no grites mucho que te pueden oír.

-Oh, Damon, cállate y no pares.

-No pienso parar, cariño -dijo Damon antes de besarla en el cuello.

Elena enseguida explotó alrededor del chico, clavándole las uñas en la espalda en el proceso.

-Au, Elena -se quejó él justo antes de vaciarse en ella.

Estaban los dos tan enfrascados el uno en el otro que no vieron que Matt, Mederith y Bonnie habían entrado en la casa quedándose alucinados con la estampa.


Mederith, Matt y Bonnie habían ido a investigar un poco sobre la profecía que les había dicho Sage sobre lo que se suponía que Damon debía hacer, pero no habían logrado encontrar absolutamente nada. Así que decidieron volver a la Casa de Huéspedes, aunque sólo fuese para decirle a los demás que no habían podido encontrar nada.

Acababan de entrar por la puerta principal, cuando vieron a Elena encima de Damon en el sofá. En un principio creyeron que estaban besándose, pero los movimientos, gemidos y gritos les dejó claro lo que estaba ocurriendo realmente.

"¡Qué asco!" pensó Matt "No voy a volverme a sentar en ese sofá".

Entonces, después de que Damon dijese el nombre de la rubia, Bonnie dio un paso hacia atrás y se tropezó con la puerta, cerrándola de golpe. Elena dio un bote y se bajó del regazo del moreno bajándose la falda evitando que se le viese nada. Damon a su vez, se colocó bien los pantalones.

-¿No tenéis -preguntó mosqueado Matt- otro sitio?

-¿A ti que coño te importa lo que haga con mi chica? -le devolvió la pregunta Damon de malas maneras.

-Me importa cuando yo lo puedo ver.

-Sácate los ojos y no verás nada.

-Damon - le frenó Elena poniéndole una mano sobre el hombro-, tranquilo, cariño.

Fuera, el cielo se había oscurecido por completo, unos negros nubarrones amenazaban lluvia. Mederith se fijó en el cielo, hacía cinco segundos hacía un precioso día veraniego, ahora parecía noviembre. Pero Matt no se dio cuenta y siguió con la pelea verbal, le tenía muchas ganas a Damon, por no decir envidia. Era muy atractivo, no le importaba reconocerlo, podía pasar por uno de los hermosos seres mitológicos de los cuadros renacentistas, como Botticelli o Rafael. Pero lo que peor llevaba era que Elena hubiese caído en sus redes, que estubiese embarazada de él y encima, ahora, que tuviese sexo con ella en el sofá.

-No me parece -le recriminó Matt al vampiro- ni medio normal que te la tires en el sofá como si fuese una cualquiera.

Nadie vio qué fue lo que pasó, tan rápido fue todo. En un segundo estaba Damon jungo a Elena en el sofá y Matt junto a la puerta y al siguiente, estaban lo dos en el suelo: el moreno estaba encima del rubio, este último con cara de susto y todo rojo mientras el italiano le tenía cogido por el cuello y le apretaba lo suficiente como para que a Matt le costase respirar.

-No vuelvas -le decía mientraa le apretaba- a atreverte a hablar así de Elena, ¿de acuerdo, estúpida sabandija?

-¡Damon! -le llamó Elena intentando sacársele al rubio de encima con la ayuda de Mederith- ¡Por Dios, que lo vas a matar!

-Es más -seguía Damon sin darse por aludido-, como vea que la vuelves a mirar con esos ojos de sapo que tienes te los arrancaré y así no nos volveras a ver intimar fuera del cuarto.

-Elena -dijo Bonnie- mira la que está cayendo fuera. Parece el fin del mundo.

-Damon, cariño, escúchame, por favor.

-No te va a hacer caso -le replicó Stefan llegando hasta ellos-. Está fuera de sí, hacía siglos que no le veía así. Cuando lo tenga controlado, Mederith, llévate a Matt fuera de aquí. Hermano -le dijo a Damon-, está asustando a Elena y puede ser malo para el bebé.

Damon levantó la vista hacia su hermano y luego hacia Elena y se levantó tan rápido que no se vio el movimiento. Mederith ayudó a Matt a levantarse y se lo llevó tal y como le había dicho Stefan. Bonnie marchó con ellos dejando solos a los dos hermanos con Elena.

-¿Se puede saber -le preguntó Stefan a su hermano- qué te ha pasado, Damon?

-Non lo so -respondió él con cara rara-. Yo... ¿Matt está bien? (No lo sé)

-Tranquilo, se pondrá bien -fuera el tiempo mejoraba aunque seguía lloviendo, por lo menos no estaba tan oscuro como momentos antes.

-Ha sido por lo que ha dicho de Elena, Stefan.

-¿Quién, Matt? -Damon asintió con la cabeza ligeramente- ¿Qué ha dicho, pues?

-Ha insinuado que Elena era una... una prostituta.

-Oh, Damon -susurró la rubia abrazando al moreno-. Te ha recordado a tu padre, ¿verdad?

-Temo di si. Ma non è una scusa per il mio comportamento. (Me temo que sí. Pero no es escusa para mi comportamiento)

-¿Qué?

-Que lo siento, princesa. No sé qué me pasa. Desde que volví me encuentro raro. Tengo más Poder pero soy incapaz de controlarlo.

-Ya lo hemos podido ver -replicó su hermano con una sonrisita en los labios-. Casi volvemos a tener el Diluvio Universal.

-A mí no me hace gracia, Stefan. Podría haberlo matado. O a cualquiera de vosotros- en ese momento miró a los ojos a Elena y esta pudo ver algo que lo atemorizaba-. Dios, o a ti.

-No, hermano. Estate tranquilo que en cuanto te nombré a Elena volviste a tener control sobre ti mismo.

-Stefan -le pidió Damon soltándose del abrazo de la chica y acercándose a su hermano-, io bisogno del mio fratello per aiutarmi con questo problema. Non voglio fare del male a nessuna, e meno di Elena. Per favore, fratello.(Necesito que mi hermano me ayude con este problema. No quiero hacer daño a nadie, y menos a Elena. Por favor, hermano)

-Certo, fratello -le respondió Stefan dádole un corto abrazo a su hermano. (Claro, hermano)

-Odio -comentó Elena- cuando hablais en italiano. No me entero de nada.

-De eso se trata, princesa -le sonrió pícaramente Damon.

-Serás capullo -contestó ella con una sonrisita en los labios.

-Eso, ahora me insultas. Primero me clavas la uñas, cual tigresa y ahora me insultas.

-Pero mira que eres malo, Damon.

-Mmm, esto... Mejor no pregunto.

Damon ya iba a contestar a su hermano cuando entró por la puerta de entrada su madre y Annabella que venían de matricular a la chica en el instituto.

-Damon, hijo. ¿Qué te ha pasado?

-Una larga historia, madre.

-Hemos tenido -comentó Annabella- que esperar a que parase de llover tanto. Parecía una tormenta tropical. Ya te vale, pap á.

-Cierra la boca y tira para el cuarto.

-Aish! Está bien, sé pillar una indirecta.

Cuando hubo entrado en la habitación, Mary Anne volvió a preguntar por lo que había ocurrido.

-Nada -respondió esta vez Elena por él-, sólo que su hijo se ha peleado con Matt, señora Salvatore -ante eso, Damon la miró con cara rara.

-Querida Elena, no me llames así, por favor. Por mucho que quiera a mi hijos, no quita que odie al demonio de su padre.

-No te cortes, madre -soltó Damon.

-Cariño, tienes que controlar todo ese Poder nuevo que tienes antes de que la líes.

-Ya lo sé, madre.

-Ya que enseguida habrá un bebé por aquí...

-¡Madre! Así no me ayudas a mantenerme tranquilo.

-Está bien. ¿Han averiguado algo tus amigos?

-No son mis amigos -quiso dejar claro Damon.

-No hemos -dijo Bonnie desde las escaleras- podido encontrar nada. ¿Ya estás mejor?

El moreno asintió antes de coger de la mano a Elena y decir, mientras se encaminaba a su cuarto con ella:

-Le preguntaré a Sage.

-Pero él dijo que su padre le había prohibido...

-Me la suda, Stefan. Es lo menos que puede hacer. Sage me debe unas cuantas, y teniendo en cuenta que salió por patas cuando abrí cierto paquete tuyo...

-Pero, ¿y su padre?

-Déjamelo a mí.

-¿Lo conoces?

-En persona no. Pero no hay un alma en todo el mundo que no haya oído hablar de él, aunque sea con diferentes nombres.

-Hermano, cuando te pones en plan misterioso no hay quien te gane.

-Grazie, fratello -respondió Damon haciéndole una reverencia a su hermano.

-Damon -le interrumpió Elena-,¿quién es su padre?

-¿En verdad no os habéis dado cuenta aún? ¿Ni siquiera con lo de "ganarse las almas de todos los vampiros"? ¿No? En fin. Tiene muchos nombres, uno de ellos podría ser Samael, que es el que usa ahora.

-No me suena -comentó Elena más para sí misma que para los demás.

-O también Belial, Lucifer, Satanás, Ángel Caído... ¿Sigo?

-¡¿El Diablo?! -Exclamó su hermano.

-El mismo.

-Pero, ¿cómo es posible?

-¿En serio? Creo que a estas alturas ya deberías de saber cómo se hacen los niños, princesa -le dijo burlonamente él a la vez que se acercaba melosamente a ella y la atraía hacia él-. Al fin y al cabo hay uno creciendo dentro de ti -terminó metiéndole la cara en el cuello mientras que con la mano izquierda le tocaba el vientre donde crecía su hijo.

-Ya están otra vez -suspiró Stefan antes de irse junto a Bonnie y su madre, volviéndolos a dejar solos.


Bueno, antes de nada gracias por leer. Y después: yo no sé italiano, así que si alguien que sepa italiano y lee el destrozo que he hecho, que tenga paciencia y me diga cómo es de verdad, porque las frases que están en italiano las he traducido con el google, así que, difícilmente estarán bien.