Akatsuki no Yona no me pertenece, es propiedad de Mizuho Kusanagi.
~Dusk and dawn.
Día 1: Te amo.
— ¿Te gustaría intentarlo, querida? —le preguntó un chico, Yona no se había dado cuenta de que lo había estado observando jugar a los dardos. Con una sonrisa, comenzó a negarse.
— ¿Es una broma? Seguramente ella terminaría sacándole un ojo a alguien —aseguró otro desconocido de cabello oscuro, provocando que el ceño de Yona se frunciera.
— ¡Que grosero!
—Si, Hak, no sabes cómo tratar a una chica linda —lo regañó el chico que le había hablado en primer lugar, sonriéndole debajo de su largo cabello verde—. Soy Jae-Ha, un placer conocer-
—No deberías coquetear con una menor de edad, Jae-Ha —interrumpió el tal Hak.
Saltando de su asiento, Yona se acercó al moreno, fulminándolo con la mirada.
— ¡No soy una menor de edad! Estoy en un bar, después de todo.
Él puso una mano sobre su cabeza con facilidad y le sonrió, ¡diablos! Era demasiado alto.
—Apuesto a que te le perdiste a tu niñera, ¿no es cierto? —continuó él, sin retroceder ni un poco.
— ¡Yo apuesto a que puedo dar en el centro y hacer que te calles la boca! —refunfuñó Yona.
—Jamás estafaría a una chica de esa forma —se excusó Hak, deteniendo sus bromas.
— ¡Cien dólares! —Estalló Jae-Ha— ¿O te asusta perder, Hak?
—Apuesto 150 a que te vas corriendo —accedió Hak, entregándole cinco dardos.
Yona le sonrió falsamente y se giró hacia la diana, intentando no mostrar sus nervios. Si perdía, se quedaría sin dinero por una semana entera, no sabía que la había poseído para hacer tal tontería en contra de un irritante desconocido.
—La estamos esperando, princesa.
Respirando profundamente y sintiendo la sangre arder en sus venas, Yona fulminó con la mirada una vez más al desconocido y lanzó el primer dardo, dando en el blanco.
Sorprendida por su buena suerte, Yona reaccionó hasta que escuchó a algunas personas que habían estado atentas a su pequeña apuesta aplaudir.
Se giró para darse cuenta de que no había sido la única que se había quedado congelada, pues vio a un confundido Hak mirándola con el ceño fruncido.
— ¡Eso fue increíble! —Se rió Jae-Ha, aplaudiendo junto a las demás personas.
—Creo… —comenzó Hak, acercándose a Yona con aire solemne— creo que te amo.
—Eso no te librará de pagarme la apuesta —contestó Yona, sonriendo.
…
