Hola! Jajaja… solo presionando me tienen por aquí. Nattu este es todo tuyo. Gracias por las opiniones y espero que este capítulo les guste más. Paloma amiga, he cambiado esa palabra que tanto te molestaba… espero que esta vez te agrade lo que lees!

Capitulo 3

La visita

Se dio cuenta que no llevaba los lentes, así que con la rapidez de un auror, los tomo y se los coloco. Fijo la vista hacia la sombra, que lo llamaba insistentemente.

- Harry, Harry… perdona… ¿te desperté? – la voz susurrante y temerosa de Ginny, lo preocupó. Se sentó en la cama y sin soltar la varita, la apuntó hacia la vela que sabía que estaba sobre la mesa de luz.

- ¡Lumus! – y luego miró a Ginny. Ella, aun nerviosa estaba de pie a los pies de la cama. Tenía puesto su pijama de algodón y una remera con tiritas de color rosado. Sus enormes ojos castaños estaban bien abiertos… parecía angustiada. Luego, Harry miró el reloj, y maldijo en silencio. – ¿Ginny, te has dado cuenta de la hora que es? – si el sueño no lo hacía ver alucinaciones, el reloj marcaba las tres y media de la madrugada – ¿Qué sucede, linda?

- Harry, perdona que venga a molestarte siendo tan tarde… - se metió los nudillos en la boca, tratando de ahogar un sollozo - es que…- sus ojos se aguaron. Harry se sentó y extendió la mano invitándola a sentarse en la cama. Ella rápidamente saltó a su lado. Harry la miró a los ojos y luego la abrazó. Hablaban bajo para no despertar a los demás.

- Cuéntame… – la miró – ¿has tenido otra vez ese maldito sueño? – Ginny lo miró y lo abrazó con más fuerza. Harry conocía de la pesadilla que algunas noches venía a interrumpir el sueño de Ginny. Una y otra vez ella soñaba con la cámara de los secretos y Voldemort la poseía. Pero en su pesadilla, Harry no la salvaba… nadie la salvaba… y voldemort terminaba en su cuerpo… y ella gritaba y gritaba, sintiendo el dolor que él malvado mago le infligía para deshacerse de ella, y con el control de su cuerpo hacer daño a sus seres queridos – Ginny ya te he dicho que aprendas a vaciar tu mente cuando duermes…

- Esto es más fuerte que yo Harry. No puedo controlar a mi subconsciente… él parece seguir dentro de mi… me aterra pensar… – sollozó – Lo que pasa es que al estar Ron aquí, me siento más vulnerable…

- ¿Y por que no fuiste a verlo a él? – ella chasqueó la lengua – se supone que está durmiendo en su cuarto.

- Si, Harry se supone… – respiro profundamente y con ello el perfume de Harry se coló en su nariz, y de algún modo, el perfume la calmaba - ... fui a buscarlo para dormir con él, como solía hacerlo en la escuela, ¿recuerdas? – Harry asintió. Varias veces él y los compañeros de curso de Ron habían dejado que Ginny se quedase a dormir con su hermano en el cuarto de la torre, pues conocían la historia de las pesadillas. – Pero cuando fui a su cuarto… - lo miró con suspicacia.

- No me digas que estaba con Hermione – sonrió. La chica asintió – ¡qué hipócrita!

- Por lo que pensé que si no podía dormir con mi hermano… sería lo mismo dormir con mi mejor amigo – Harry dio un respingo. - ¿Puedo quedarme a dormir contigo esta noche? – lo miró suplicante – por favor… ¡por favor!

- Ginny… yo… - no sabía que contestarle, una cosa era quererla como una hermana, pero otra muy diferente sería dormir con ella. Se imaginó a la señora Weasley gritándole a todo pulmón si por esa mala suerte los encontrara en la misma cama… y como consecuencia todos los hermanos Weasley dándole golpes en todo el cuerpo por atreverse a tocarla.- No creo... Ginny, no me mires así, entiende que… no creo que sea conveniente…

- Por favor Harry, tú sabes que no sería tan atrevida y te lo pediría si no tuviera tanto miedo de quedarme en mi cuarto. Cada vez que abro los ojos veo la sombra de Voldemort acechándome… no quiero volver a verlo en mis sueños…- lo miró suplicante. Harry no podía decirle que no cuando lo miraba con esos ojos.

- Oh, maldición Ginny… está bien… Venga, deja de pasar frio – dijo levantando la sábana y dándole espacio. Ginny se secó las lágrimas y se acostó. Harry pasó su brazo por debajo de la pelirroja y la abrazó, Ginny se abrazó a la humanidad de Harry, apoyando su cabeza en el hombro del joven. Su larga cabellera pelirroja quedo a la altura de la nariz del joven, así que este podía oler el perfume a manzanas verdes que emanaba del su pelo. Suspiró. Ella olía demasiado bien, pensó.- si tus hermanos se enteran que estamos juntos en una cama, van a hacer de mí, una cajita de fósforos. – ella rió y la respiración caliente de su boca, le hizo cosquillas en el cuello.

- Eres un exagerado… Pero por las dudas, te prometo que me iré en la mañana… antes de que todos se despierten. – dijo y se enderezó para darle un beso en la mejilla – Gracias… de verdad te lo agradezco Harry… – Harry instintivamente le acariciaba con una mano el cabello y con la otra la piel desnuda de su brazo. Ginny cerró los ojos y se durmió rápidamente. Su respiración era tranquila, y pausada y hacia cosquillas en el torso desnudo De Harry. Él sentía piel de Ginny, bajo sus dedos, suave y fresca al tacto, y se hacía imposible no dejar de acariciarla… tocarla. Beso su pelo, rojo, sedosos… perfumado. Estar abrazado a ella era algo impensado, pero no lo veía como algo malo o prohibido. Sino como algo necesario. Frunció las cejas, ante aquel pensamiento, pero le restó importancia, después de todo ella era su mejor amiga, y estar con ella suponía sentirse bien con cada palabra, con cada gesto, con cada risa… con cada acción que ella realizara. Sonrió. Y realmente se sentía bien dormir con ella. Sin darse cuenta su mano había abandonado la frescura de la piel de sus brazos, y estaba acariciando la cálida y suave piel de la espalda, a lo que la pelirroja respondió, emitiendo un gracioso ronroneo y enroscando sus delgadas piernas en las de Harry. Este, lejos de ponerse nervioso, se sintió tranquilo y relajado.

- Nox… – dijo en un susurro. La luz se apagó. Solo iluminaba el cuarto la luna. Así en esa paz, rodeado de los brazos de Ginny, se durmió.

Un manotazo insistente y fuerte, lo despertó de su relajante sueño. Quiso desperezarse y se vio entrelazado al suave cuerpo de Ginny. Sonrió al ver la larga cabellera pelirroja desparramada por su pecho. Pero luego otro manotazo, lo hizo mirar al costado y vio la cabeza roja de Ron que lo miraba realmente molesto. Salió de su letargo y lo miró sin poder decir nada. Ron se acercó a su cara y sin más le alcanzó los lentes de la mesa. Cuando Harry se los puso, recién el pelirrojo le hablo.

- ¡Tu… – dijo en un susurro rabioso, para no despertar a su hermana – abajo, en la cocina, ahora! - Harry se levantó rápidamente, a lo que Ginny se quejó por la torpeza del chico. Ron lo miró, y relajó un poco el semblante al verlo con el pantalón, y a su hermanita con el pijama puesto. Se fue hacia las escaleras. Harry se puso la bata que estaba en la silla y se metió al baño. Se lavó la cara y los dientes y sin molestarse en peinar su cabello se dirigió escaleras abajo hacia la cocina. Allí lo esperaba Ron con su rostro de pocos amigos.

- Buenos días Ron… – dijo yendo a la estufa y sirviéndose un café – ¿quieres uno? – Ron asintió con la cabeza, por lo que Harry le acercó una humeante taza con café. Antes de que Harry pudiera sentarse y beber un sorbo para terminar de espabilarse, Ron lo atacó.

- ¿Qué se supone que estás haciendo con mi hermana, Harry? – le preguntó. Harry abrió los ojos sorprendido, primero por el tono de la pregunta, y segundo porque ron nunca lo había mirado con esa rabia en los ojos. Se preguntó si su amigo había cambiado algo, en el corto tiempo que ellos llevaban separados. – y quiero que me digas la verdad… no me dibujes una excusa basados en la tierna amistad que tienen…

- ¿Qué quieres decir? – y se dio cuenta de que Ron pensaba que…- no puedo creer lo que estás imaginando en esa cabeza tuya.

- ¿Y qué se supone que piense? – dijo derramando un poco de café en la mesa – solo he supuesto lo que he podido observar… Abro la puerta para despertarte, y salgamos a jugar Quidditch, antes que mis hermanos arruinen nuestro encuentro, y… y… - lo miró - te veo enredado en las sábanas con mi hermanita…

- ¿y por eso dedujiste que tengo un idilio prohibido con tu hermana? ¿Por eso creíste que faltándole el respeto a tus padres, a tu familia, y a todo lo que quiero, fui tan ruin y desubicado, y mantuve relaciones sexuales con Ginny bajo el mismo techo en que duermen todos ustedes? – Ron se puso rojo - ¡Eres un mal pensado amigo! – dijo Harry enojándose – Pero para tu información, y que tu mente deje ese ratón morboso que anda dando vueltas, ella durmió conmigo por razones de fuerza mayor… ¡y no pasó nada más de lo que viste!

- ¡Ay Harry no me vengas con esas! – dijo sin creerle.

- ¡Te vengo con esas y más! – rugió - ¿quieres saber por qué ella estaba en mi cama? Bien, voy a decírtelo… ¡Ginny vino esta madrugada a mi cuarto, porque tuvo otra maldita pesadilla! – dijo mirándolo con reproche - Me rogó dormir conmigo, estaba muy angustiada. Creo que esta vez la pesadilla fue peor. Si hubieras visto la cara que traía, no pude decirle que no…

- Pero… ella sabe que cuando las pesadillas ocurren, ella me tiene a mí – lo miró - ¿Por qué no me dijo nada? – Harry bufo.

- ¡Vamos Ron! Ella fue por ti, pero tu estabas… – lo miró. Ron se puso rojo – podríamos decir que estabas un tanto ocupado… - Ron bajó la cabeza avergonzado - ¿no se suponía que no ibas a dormir con ella aquí?

- Bueno, Harry… - dijo sonriendo – tú tienes novia, y sabes que… la carne es débil…

- La tuya, querrás decir…- Ron sonrió aliviado.

- Yo, lamento las recriminaciones que te hice, Harry. – este asintió – pero entiende que cuando abrí la puerta y los vi… Pensé…

- Si pensaste que yo iba a abusar de Ginny, tienes el cerebro picado amigo – lo palmeó por la espalda.

- Se veían tan complacidos uno con el otro…

- No empieces con las bobadas otra vez – dijo Harry algo ofuscado – no veas cosas donde no las hay… - Ron sonrió incrédulo – en serio, Ron, corta esa idiotez… no es, ni será… nunca.

- Buenos días a todos… – Dijo Ginny bostezando. Ron se acercó, y la abrazó pidiéndole disculpas por no estar para ella cuando lo necesitaba. Ginny respondió a su abrazo y le dijo que estaba todo bien. Harry la miraba un tanto nerviosos. A pesar de lo tan seguro que había hablado con ron, algo muy en su interior se convulsionó al verla en la cocina. A pesar de considerarla casi su hermana, ella no dejaba de ser una mujer ajena a su consanguinidad… y lo peor de todo es que a pesar de los reproches de su amigo, le había gustado dormir con ella. Toda la noche sintió una inmensa paz al estar abrazado a su cálido cuerpo. Sacudió la cabeza alejando cualquier cosa ajena al hecho de que eran amigos y esa, era la única respuesta a sentirse bien entre sus brazos. Sonrió cuando Ginny le sacó la lengua. El hizo le respondió de la misma manera. Sería absurdo pensar en ellos como algo más que amigos. Ella se acercó y le dio un beso – Gracias. – Él le respondió con una sonrisa sincera. Y alejó todo pensamiento anterior.

El resto de los días fueron diversión absoluta. Harry pensaba quedarse solo tres, pero desde su llegada a la casa de los Weasley había pasado una semana. Los cuatro amigos gastaban el tiempo paseando por el callejón Diagon y a veces se aventuraban al Londres muggle, donde Harry derrochaba dinero comprándole cuanta cosa deseara Ginny. Ron y Hermione, en cambio, pasaban por las calles sin mirar nada, únicamente parando de cuando en cuando para prodigarse sendos besos y caricias, a los que Harry y Ginny hacían cara de tener nauseas, por tanta miel que derramaban sus compañeros.

Por las noches, en cambio, la alegría que tenía Ginny, se transformaba en terror cada vez que cerraba la puerta de su cuarto. Ella seguía teniendo esas terribles pesadillas por lo que, con la anuencia de Ron, la pelirroja había reemplazado a su hermano de sangre, por su hermano postizo… Y este cambio a Harry le encantaba. La mayoría de las veces que Ginny llegaba con su almohada bajo el brazo y se quedaba, pasaban hasta altas horas de la madrugada hablando y riendo, hasta que Ron se aparecía por la puerta para regañarlos. Entonces, y solo después de la enorme reprimenda de su amigo, se entregaban a los brazos de Morfeo. Harry nunca había dormido con una compañía tan tranquila a su lado. Su novia era tan distinta a su amiga... Una vez que saciaban su necesidad de amarse, Cho comenzaba a quejarse por cuanta cosa le molestara su sueño. "Que el brazo, la pierna, que Harry le apretaba el pelo con su brazo, que odiaba sentir la respiración en su pelo, que no la besara que tenía puesta la crema antiarrugas…" recordaba Harry. Si tenía que ser honesto, últimamente la vida con su adorada novia se estaba convirtiendo en un fastidio. Varias veces se había sorprendido, levantándose ofuscado, lanzando cuanto improperio conocía, y con su almohada bajo el brazo, se iba a dormir al sofá de la sala. En cambio, Ginny no tenía queja alguna a la hora de compartir cama. Bueno pensaba Harry, es una Weasley y tiene el sueño bastante pesado. Al menos no roncaba como su Hermano Ron. Así y todo, parecía un ángel. A la mañana siguiente, Ron era el encargado de despertarlos, y la hacía volver a su cuarto para que su mamá no sospechara nada... Pero lo que Ginny y Harry, estaban seguros, era que en realidad Ron no quería que su mamá se enterara de sus noches con Hermione. Así que, haciendo un tremendo sacrificio, el pelirrojo se levantaba temprano y hacia su tarea. Harry sonreía cada vez que lo veía, medio adormilado, zamarrear a una peor dormida Ginny, y cuando esta no reaccionaba, la levantaba en brazos, y cargándola la sacaba de allí rápidamente. Pobre Ron, pensaba Harry, mientras lo veía partir… Hermione lo estaba consumiendo de veritas. Aunque sus sacrificios por ocultar donde dormía Hermione, poco le duraron porque su mamá se enteró, una noche que el idiota de ron, por innovar una extraña posición sexual que había visto en un libro, se cayó de la cama, haciendo tal estrépito que toda la casa tembló. La madre observaba a la pareja, con los ojos castaños, tan iguales a los de Ginny, abiertos como platos, sin poder creer lo que veía… pero no hubo gritos. Solo se limitó a esperar a la mañana siguiente, cuando los ánimos se hayan serenado, y darles una charla súper aburrida sobre la responsabilidad, y las consecuencias que actos como los que practicaban podrían tener, sin el debido cuidado… sermón por el cual, Ginny y Harry se burlaron de los novios, durante todo ese día.

La estancia de Harry en la madriguera la más feliz que viviera en su vida. En realidad todas las veces que pasaba los veranos junto a sus amigos él era feliz. Pero fue una lástima que toda alegría así como comenzaba, de pronto explotara y desapareciera como una pompa de jabón. Porque al séptimo día de estar allí, apareció la novia de Harry. Cho, cargada con sus increíbles maletas, llegó sin avisar, vía polvos flú, y se encontró sola en la sala de los Weasley. La cara de asco era lo primero que alguien vería si se la encontraba allí. Toda pulcra y vestida elegantemente, con su vestido de diseñador color rosa, sus zapatos de tacón a juego, y su estupendo cabello negro atado en una muy prolija coleta. Frunció el ceño al escuchar risas a lo lejos. Los gritos y algarabía general que provenían del jardín, le dieron a entender que su novio allí se divertía, haciéndola chasquear la lengua y sentirse ofendida con él. No entendía por qué razón con ella, Harry era distinto. Siempre en actitud negativa a todo lo que ella le proponía, y prácticamente viviendo como un ermitaño, encerrado en el departamento y solo saliendo de él a la hora de trabajar. Se preguntó cómo podía gustarle vivir aquí, haciéndole cara de asco a la casa. Los ruidos y las risas iban en aumento y cuando se dio vuelta, por la puerta de entrada, Harry a las carcajadas, venía a los trompicones con Ginny subida a su espalda, blandiendo una escoba. Detrás de ellos llegaba Ron con Hermione a cuestas, riendo a más no poder. Y mas fue la risa cuando Hermione, en una ultima movida por ganar la puerta, le puso la escoba a Harry entre las piernas. Este trastabilló y al tiempo que caía, dio una voltereta en el aire y golpeó el suelo con su espalda; Ginny aterrizó sentada a horcajadas sobre su estómago. Harry solo pudo acomodarse los anteojos y reír con ganas. Se incorporó, no sin esfuerzo y abrazó a Ginny, que todavía no podía salirse de encima del chico de tan atacada de la risa que estaba. Ron y Hermione, que de frente a la chimenea fueron los primeros en divisar a la visita y dejaron de reírse. Harry y Ginny todavía no se habían percatado de la presencia de la chica.

- ¡Ay, no doy más! – dijo y abrazo a la pelirroja – ¡pero no pudieron con nosotros, compañera! Les ganamos – más risas y golpes de palmas en alto.

- ¡Si! ¡nadie puede con el binomio Weasley- Potter! – y cuando levantó la mirada vio a la novia de Harry, mirarlos con cara de pocos amigos, y golpenado el tacon de su zapato en el piso, para mostrar su disconformidad con lo que había visto, y la risa se le fue con la respiración – ¡Cho! – jadeó. Harry se dio vuelta y vio la inquisidora mirada de su novia. Sonrió. Ginny se levantó rápidamente de encima del joven y se acercó a la muchacha – ¡Hola Cho, que linda que estás! – y le dio un beso – realmente, me alegro que estés aquí… - rió - bueno es que ya no aguantábamos a Harry hablando de ti a cada rato – Hermione la miró sorprendida. La verdad era que, en todos los días que estuvieron en la madriguera, nunca oyó a Harry nombrar a su novia.

- Hola Ginny… – dijo inexpresiva Cho – ¡Harry veo que te estas divirtiendo! – Harry se acercó a darle un beso, pero Cho le hizo ver que estaba sudado, a lo que Harry rojo de vergüenza, subió a su cuarto a darse un baño. Ginny sintió una punzada de odio al ver el desplante que ella le hizo– ¿cómo estás Hermione, Ron?

- ¡Bien! – dijeron los dos.

- ¿Cho, quieres un café? – dijo Ginny. La oriental asintió – ¿Hermy, puedes ayudarme? – La castaña la acompañó a la cocina. No pasó demasiado tiempo para que Hermione escuchara despotricar a Ginny. – ¡Uy créeme Hermione, si no fuera la novia de Harry y si no supiera que él la adora, desplumaría a esa polla remilgada!

- Calmate Ginny… – dijo Hermione. Debía darle la razón. Ella misma tenía ganas de darle un par de bofetones por el enorme desaire que le hiciera a su amigo, frente a ellos.

- ¡Cómo quieres que me calme! ¿Viste lo que hizo? – la otra asintió – hacerle eso… ¡Como si Harry oliera mal! – El ruido que hizo la cafetera fue monumental – ¡Aghhhh, realmente no puedo entender que le ve a esa presumida…!

- Ginny, él la quiere… - dijo ella tratando de calmarla. – Hay cosas que la razón no puede entender… mas si en ellas está implicado el corazón.

- Si lo se… – dijo haciendo chillar las tazas,- solo lo digo porque… - Ginny miró a Hermione algo triste - ¿sabes que Harry no es feliz en Francia? – Hermione negó - El me lo dijo apenas llegó. En realidad no me lo dijo con estas palabras, es algo que yo pude deducir de sus palabras, y su negativa de hablar de ello. – sonrió – pero tú sabes como soy cuando me propongo algo. Le rompí la paciencia y él me lo dijo. – Hermione asintió con una sonrisa - Esa estúpida superficial se la pasa de fiesta, en clubes y en shoppings, comprando trapos, y deja a Harry pagando casi todo el tiempo.

- Ginny, es su vida…

- ¡Pero es mi amigo… casi mi hermano! – puso el café en las tazas. – Hermione la miró y estaba seguro que a Ginny no iba a gustarle su opinión, pero eran amigas y ella tenía el deber de hacérselo notar.

- ¿Puedo decirte algo sin que te ofendas? – Ginny asintió mientras acomodaba las tazas y la azucarera en una bandeja - A veces… a veces parece que tu fueras su novia…- Ginny la miró con rabia.

- ¡No digas tonterías quieres! – se dirigieron a la sala. Le ofreció con la mejor cara el café a la visita. Fue cuando vio llegar a Harry del piso superior, ya bañado y cambiado. – ¿café Harry? –Este se acercó a Ginny y tomó una taza. La miró y ella le dio a entender que no estaba de acuerdo con la actitud de su novia. Él solo movió los hombros.

- ¿Qué tal el viaje, Cho? – dijo Harry a su novia. Hermione y Ron se miraron sorprendidos por la manera tan fría y desapasionada en que los novios se miraban y hablaban entre sí. Realmente parecían dos extraños. Ginny dejó la bandeja en una mesita y se sentó cerca de Harry.

- Bien, gracias… – dijo escuetamente, mientras miraba alrededor de la sala – ¿y donde se supone que voy a dormir?- preguntó despectivamente.

- Pues con Harry, ¿con quién más? – dijo Ginny resuelta – en el cuarto que era de los gemelos.

- Si, conmigo… – dijo Harry tosiendo - Solo serán cuatro días, Cho. – agregó suplicante, al tiempo que su novia chasqueaba la lengua disconforme - Luego Hermione nos invitó a su casa de playa.

- ¿Y es cómoda? - Preguntó Cho. Ginny bufó, entendiendo la indirecta. Harry le imploró con la mirada que no dijera nada, pero no pudo con su genio.

- ¡Claro! Y créeme Cho, que lamento que mi casa no sea de tu agrado… – respondió la pelirroja con una falsa sonrisa – Supongo que estas acostumbrada a los lujos parisinos.- Cho se puso roja – ¡pero no te inquietes, solo estaremos aquí cuatro días, luego disfrutaras de la súper mansión de verano de Hermione! – y se levantó. Si seguía ahí, le mandaba un hechizo y la dejaba pelada - bueno voy a darme una ducha. Con permiso, estás en tu casa Cho.

- ¡Gracias! – dijo sarcásticamente – ¿tu iras también a la playa?

- Si, Hermione y Ron me invitaron…

- ¿Y tienes novio, chiquita? – dijo Cho, burlona, y Ginny acusó el golpe. Harry blanqueó los ojos imaginándose la que se venía. Su novia había tocado a Ginny en donde más le dolía…

- No, no tengo un novio. Veras, Cho, yo no necesito tener una etiqueta de "novia de" para divertirme… – "toma esa engreída" pensó – Bueno, nos vemos luego… – y se fue escaleras arriba. Harry se tomo el café y le pidió a Cho salir a platicar. Hermione y Ron se quedaron en la sala.

- Te lo juro amor… – decía Ron sentándose en el sillón – Dos segundos más y esas dos se agarraban.

- Ginny tiene razón– dijo Hermione sentándose en sus rodillas. Lo abrazo con fuerza. – Harry no es feliz con Cho…

- ¿Por qué lo dices? – le preguntó, dándole pequeños besos en el brazo.

- ¿Viste lo que ella hizo, rechazarlo de esa manera tan brusca, porque estaba sudado? – gimió - Después de días de no verse… tan fría… es una bruja, Ginny tiene razón…

- ¿Razón en qué? – dijo mirándola extrañado

- Harry no es feliz en Francia, y menos lo es con Cho a su lado.

- Ahora que lo dices…

- Se ha divertido de lo lindo aquí con nosotros… es mas, parece que está más feliz con Ginny que con ella. Hasta el semblante le cambió apenas la vio.

- Creo que...

- Y la reacción de Ginny… - Ron la tomó del mentón – no me gusta nada.

- A mi tampoco… – ella lo miró.

- ¿Que quieres decir?

- Bueno, tu sabes de las pesadillas de Ginny… – ella asintió – bueno antes Ginny dormía conmigo cuando las tenía – ella volvió a asentir – pero ahora que estoy contigo… – se tenso un poco – bueno, ella duerme con Harry

- ¡No! – dijo incrédula- bueno es que ellos se tratan como hermanos, puede ser normal… ¿no? – Ron la miró escéptico – ¿qué estás insinuando, Ron?

- No, no estoy insinuando nada… - dijo rápidamente - pero yo me encargo de levantarlos y si tu vieras la expresión de Harry y Ginny durmiendo… juntos, entenderías que…

- Ay Ron, deja de decir bobadas – le dijo su novia y le dio un beso en los labios- Puede que Harry no este bien con Cho, pero de ahí a pensar que con Ginny… – rió.

- Si creo que tienes razón, - dijo sonriente - creo que estoy viendo demasiadas películas muggles… o soy un maldito exagerado.

- Pero eres mi maldito exagerado… – y le dio un apasionado beso.

Harry y Cho tenían rato de caminar por el jardín sin decir palabra alguna. Harry ni siquiera tenía ganas de abrazarla, y mucho menos de besarla. Le había dolido la forma en que lo tratara frente a sus amigos. Después de un rato, decidió romper la tensión entre ellos.

- Pensé que no ibas a venir… – dijo Harry mirando hacia el frente, con las manos en los bolsillos.

- Me dijiste que querías que viniera – respondió ella, sin mirarlo.

- Pero pensé… pensé que tu no… - ella lo interrumpió.

- Y pensaste bien… – dijo mirándolo y parándose frente a él – no me gusta estar aquí. No tengo intención de quedarme mas de dos días en esta… cosa a la que tu llamas casa – dijo con asco. Harry contó hasta diez antes de contestar.

- Te dije que serían cuatro días, y lo serán – la miró con reproche – luego iremos a la lujosa mansión de Hermione.

- ¡Eso es lo que estaba esperando que dijeras! – y se abalanzó a los fuertes brazos de su novio, lo besó apasionadamente, y Harry respondió al beso de igual manera.- ¿mi amor, me extrañaste? – Harry pensó "realmente no".

- Sí, claro… – suspiró. – claro que te extrañé Cho – que fácil era fingir…

- Es que pensé que esa niña me había reemplazado… – dijo haciendo un puchero.

- ¿De qué hablas? – dijo separándose – estás refiriéndote a… a Ginny? – ella asintió seria – estás delirando…

- Bueno, que quieres que piense – dijo frunciendo los labios - contra toda mi voluntad llego a esta casa, y te veo tan divertido con ella encima de ti y dando semejante espectáculo.

- ¡Así nos divertimos! – dijo Harry ya cansado – Asi me divierto yo…

- Bueno, al parecer te diviertes con todos así, menos conmigo. – dijo en tono de reproche.

- ¿Si, por qué será? – dijo a punto de explotar..- ah, si, será porque cada vez que estoy en casa, tú tienes algo muy importante que hacer – ella iba a responder pero él no la dejó - dejaras de ir a los centros comerciales y a bailar con tus entrañables amiguitas, te darías cuenta como nos divertiríamos tú y yo.

- ¿Qué quieres decirme? – lo tomó del brazo – estás diciéndome que quieres que cambie mi vida para hacer… ¿eso que tu llamas diversión? – preguntó horrorizada.

- No, Cho… estoy diciéndote que estoy harto de nuestra vida superficial… – la tomó de los hombros – Te quiero, y Merlín sabe cuánto es lo que luché por estar contigo. Y ahora me estoy dando cuenta que somos el día y la noche. No nos vemos nunca, por tus superficialidades. Te la pasas pensando en ropa, música, y yo? ¿Que lugar ocupo en tu vida Cho?

- Tu eres importante para mi… - dijo ella.

- Pues no me gusta la importancia que me estás dando en esta relación, Cho… ya no estoy dispuesto a esperar que vengas de tus fiestas para que me dediques un poco de tu tiempo.

- ¿Y por eso me reemplazas por esa niña, pecosa?

- Ginny es mi mejor amiga… puedo ajustar más esa relación que tenemos y asegurarte que casi es mi hermana, pero nada más. No te confundas – dijo ofuscado

- Harry – ella lo tomó de la barbilla – te amo, eres lo mas importante, pero debes entenderme…

- ¿Y quién me entiende a mi? – la miro- ¿acaso tu entiendes lo que quiero? dime Cho.

- ¿Quieres que cambie? Tú me conociste así…

- No, te equivocas, tú eras distinta. La vida en Francia te ha cambiado absolutamente… a veces me parece que no te conozco.

- ¿Y qué quieres hacer Harry?

- Quiero que regresemos a Inglaterra… – Cho lo miró exasperada. Había luchado horrores para llevarlo a Paris, la meca de la diversión y ahora el aburrido Harry quería volver a Inglaterra – ¿Qué opinas de mi idea?

- ¿Pero, y tus estudios?

- Si realmente estuvieras involucrada en nuestra relación, Cho – se separó y se iba – sabrías que ya terminé la especialización. Nada me retiene en Francia…-

- ¿Ni siquiera podrías quedarte en Francia por mí? – él se dio vuelta y la miró.

- Estás en tu derecho si quieres venir conmigo o quedarte. Quisiera que fuéramos a vacacionar con mis amigos, y luego te pediré la respuesta… - la mirò serio - ¿estás de acuerdo con eso?

- ¿Cuánto días estaremos de vacaciones? - preguntó tratando de salvar la situacion, pero Harry estaba absulotamente seguro de su desición.

- Un mes y medio. No te daré más tiempo – y se marchó.


Nota de la autora: Bien, espero que les haya gustado. A las que leyeron este fi calla lejos y hace tiempo, se darán cuenta que está alevosamente manipulado! Es que me daba vergüenza ponerlo tal cual escribía esa época! Jajaja… bien pronto pondré el cuarto. Ahora voy a meter presión para ver más opiniones! Eso si, que no aparezca Blanquita, ni la uno ni la dos, ni la veinte, para que actualice rápido!

Adeus