Hola

Gracias a todos por el apoyo y las palabras de ánimo que tiene este nuevo-viejo fic.

Gracias a Nattu que me rompe las tarlipes para que actualice… ya vendrán! Ya vendrán!

Ah, y Gracias Paloma, por hacerme ver mi imperdonable error... pero esa no era la palabra que a ti te molestaba leer... Y gracias por recordarme que cuando dices polla, cruzando el charco significa otra cosas! Lo raro es que me haya olvidado, porque en otros fics la uso constantemente ( a la plabra aclaro!)

Les dejo el capítulo. Es súper cortito, como me gustaba antes… ahora los prefiero bien largos (hablo de los capítulos, aclaro para aquellas almas mal pensadas!)

Capítulo 4

Pasándola de lo peor

Esa noche la cena de en la casa de los Weasley fue de más tensa de lo que pudieran imaginar. Harry volvió a tener la personalidad oscura e introvertida que solía mostrar cada de día de los que vivía en Paris. Cho comía remilgadamente, pero no dejaba de mostrar una actitud despectiva a la hora de llevarse el tenedor a la boca, como si estuviera a punto de vomitar debido al asco que le causaba la cena que había preparado tan diligentemente la señora Weasley. Esta, al ver la expresión de la invitada no dejaba de resoplar y murmurar cosas negativas hacia la novia de su Harry. Harry solo se dedicaba a comer, realmente avergonzado con la forma de comportarse de Cho. No entendía por qué, siendo una mujer de mundo y educada, tenía esa actitud tan negativa hacia los que él mismo consideraba su familia. En algún momento tuvo la intención de levantarse de la mesa, tomarla de un brazo, pedir disculpas y largarse de allí. Pero entendió que eso era lo que realmente su novia deseaba, lograr que él se cansara y se fueran a Paris. Allí seguramente lo ablandaría con besos y caricias, y todo quedaría olvidado. Y ella ganaría una vez más... Apretó con fuerza los cubiertos. Esta vez no iba a hacer lo que ella quisiera. Esta vez, nada iba a lograr que saliera de la casa de su familia. Pero por ahora se mantendría en silencio. Por ahora, soportaría los desplantes de Cho… hasta que el vaso se rebalsara, y entonces su superficial novia iba a conocer al verdadero Harry. Miró a sus amigos. Ninguno le miraba, al parecer disconformes con la invitada de honor. Ron Y Hermione, tan atentos con él los días anteriores, esa noche ni siquiera entablaban una conversación. Era de suponer si miraba hacia donde estaba su compañera de juegos.

Ginny estaba que ni la calentaba el sol. Hermione y Ron, sabiendo de la personalidad de la pelirroja y buscando mantener la paz, trataban de divertir a Ginny que lo único que hacía era morder el tenedor de la inmensa bronca que le causaba que esa chica estuviera ensombreciendo a su amigo. La actitud de Ginny según ella estaba totalmente justificada. "Estúpida agrandada" pensaba hecha una furia en su interior. No podía entender como Harry amaba a esa mujer tan fría y deseaba tenerla a su lado, siendo tan opuestos. Luego justificó su relación aduciendo que ellos solo estaban juntos por la química, lo físico… pensó en el imán, y en cómo los polos opuestos se atraen. Aun así no podía entender que esa mujer estuviera junto a Harry en su casa… y de acuerdo a como Harry la estaba mirando, con ganas de ahorcarla. ¿Y ella? Tranquila, demostrándoles a todos que estaba allí haciéndoles el favor de regalarlos con su estupenda presencia. Bufó… ¿Cómo podrían amarse mutuamente, si a simple vista parecían repelerse? Volvía a morder el tenedor. Miraba a Harry y lamentaba la mirada dura de su amigo. No quedaba ni la sombra del alegre muchacho que llegó hace una semana y con el que pasara siete días de constante diversión.

Hermione la distrajo moviendo la mano delante de su cara. Ginny se sobresaltó y la miró. Hermione sonrió. De alguna manera su mejor amiga la calmaba. Le devolvió la sonrisa. Estaba feliz de que Ron haya por fin la haya atrapado, y así esa hermosa amistad que había cultivado con Hermione, en un futuro no muy lejano se convertiría en hermandad. Miró a la novia de Harry. Lástima que el cariño por Hermione, no podía sentirlo hacia la yegua de Cho. Nunca podría verla como una hermana. No por la forma en que hacía sufrir a Harry. Miró preocupada a su otro "hermano." El postizo, el que últimamente la ayudaba a salir a flote cuando soñaba con el bastardo de Riddle. Lo miraba con ternura y pensaba "diablos, Harry, si pudiera hacer un maleficio para cambiar a esta tonta Barbie, y darte una chica que te haga inmensamente feliz…" suspiró.

- ¿Ginny me pasas la ensalada? - dijo Ron. Y ella con la mirada fija en el nuevo huésped, tomó la ensalada y la pasó hacia donde estaba Ron. Instantes después escuchó la risa de todos los presentes, Harry incluido. Al mirar a su pelirrojo hermano, vio como le había alcanzado la ensaladera: Ron tenía toda la lechuga desparramada por la cabeza y los hombros. Ginny solo murmuro un lo siento y luego comenzó a reír. Harry vio la escena y también rió. Y Ginny pensó 2Se hizo el milagro, Harry había demostrado que vivía por primera vez desde que su novia estaba a su lado.

Los días siguientes también fueron para Harry igual de aburridos. Se la pasaba detrás de Cho, que solo se dedicaba a leer libros de superimportantes autores, que Ginny no cría que la descerebrada oriental los entendiera. Un día la sorprendió leyendo un libro de Osho, y le preguntó cual era el mensaje que dejaba el autor, a lo que la muchacha, roja de vergüenza, solo farfulló una sarta de idioteces que a Ginny se le hizo sacadas de un comentario del Quisquilloso, revista del padre de su amiga Luna Lovegood.

Las noches, para desgracia de Harry, tampoco resultaban las ideales, si de su novia dependían. Cho se la pasaba refunfuñando por la incomodidad de la cama, la dureza del colchón, que la ventana no era lo suficientemente grande para refrescar esa caja de zapatos, que hacía demasiado calor, que la cama es pequeña… y que el agua de la ducha no era lo suficientemente fresca para sacarse el agobio que esa casa le deparaba, etc., etc., etc… Y Harry en un esfuerzo descomunal para no perder la paciencia terminaba durmiendo sobre unas frazadas mal acomodadas, y soportando la dureza del suelo, abrazado a la inexpresiva compañía de una almohada. Harry estaba seguro que si la forma de ser de su novia, no cambiada al menos un poco, la relación se iría al diablo.

Ginny tampoco la pasaba bien. Las pesadillas volvían una y otra vez noche tras noche, pero sus ocasionales salvadores de sueños, estaban ocupados con sus parejas, por lo que ella había optado por permanecer despierta toda la noche, acurrucada en su cama mirando la luna por la ventana. Se preguntaba por qué tenía que padecer esta cruz de soñar con alguien que ya no podía hacerle nada. Se golpeaba la frente dándose ánimos. "Vamos Ginevra, es un sueño… ¡tan buena Gryffindor resultaste, te atemoriza un estupido recuerdo! ¡Pero fue uno de los peores! Sí, pero luego luchaste y lo vencimos, porque tu ayudaste a Harry… Aun así, todavía le temo." Pasaba toda la noche en vela y únicamente con el sol asomando tibiamente por la pequeña ventana, ella lograba conciliar el sueño.

Uno de los últimos días que se quedaban en la madriguera, la familia Weasley decidió pasar la jornada organizando un picnic en el amplio césped que bordeaba el estanque, cerca de la casa. Todos los presentes ayudaron en la organización del mismo y acarreando los enseres necesarios para una jornada divertida, junto a toda la familia. Sí, todos excepto Cho, que únicamente ocupó su esfuerzo en llevar una pequeña cestita con elementos personales. Ginny, al verla tan fresca, se limpiaba el sudor y bufaba llevando sillas rebatibles de un lado al otro. Hermione y Ron se dedicaban a ayudar con los manteles y demás chismes. Harry llevaba la sombrilla y el mullido asiento de su querida Cho.

- Aghhh… ¡miren a la señorita Narcisa! – decía Ginny a Hermione por lo bajo provocando la risita nerviosa de la castaña . – ¡Solo se piensa, se ama y se respira a ella misma! – y farfullando improperios, seguía con sus tareas. La señora Weasley llevaba la canasta con la comida, y los mellizos, el refrigerador portátil que funcionaba con magia y donde habían puesto a enfriar las bebidas. El señor Weasley, se encargaba de hacer un hechizo protector para ahuyentar las moscas y mosquitos que pudiera haber en el lugar. Los demás Weasley no habían podido venir.

- ¿Qué hermoso día, no crees Harry? – decía Arthur, respirando profundamente.

- Si señor… - dijo algo desanimado. Arthur frunció el ceño.

- Te Encuentras bien, hijo? - preguntó algo preocupado - no puedo dejar de decirte que ultimamente te veo un poco palido... y cansado -lo miró - no estarás por enfermarte en visperas de unas hermosas vacaciones...

- No, Señor Weasley, estoy bien - miró a su novia - y no creo que pueda enfermarme... - sonrió de compromiso - usted sabe que si me enfermara, ellos me matarían, por arruinarle las vacaciones... - - Arthur sonrió.

- ¿Y hablando de tus amigos... ¿no vas a seguir a la pandilla de locos que son tus amigos y te vas a tirar al estanque, hijo? – Harry miraba a Cho, esta sin pestañear leía su libro, ahora de una famosa psicóloga muggle, luego miró al señor Weasley.

- No, no por ahora… - suspiró - estoy bien así… sí, estoy bien así, realmente no tengo muchas ganas de nadar – y se acomodaba los lentes, aburrido. Porque realmente estaba aburrido. Los días que pensó con Cho para mejorar la relación eran los peores vividos. Por lo menos en Francia no la veía y podía escapar a un museo u otro sitio tranquilo, pero aquí, tenía que salvar las apariencias con todos. Con todos menos con Ginny. La pelirroja parecía tener un radar para ubicarlo en el momento exacto en que hacía una mueca de desagrado a su novia. Él la conocía demasiado bien y sabía que ella lo miraba con reproche, y estaba seguro que Ginny se mordía la lengua por no gritarle que se espabilara y botara a esa mujer por inútil e insoportable. Harry escapaba a esa mirada. No soportaba la tristeza de su amiga, menos la lástima que vislumbraban esos enormes ojos castaños por él.

Ginny observaba a su amigo, pegado al lado de la insufrible, como un perro amarrado a su dueña con un lazo invisible, obligado a permanecer y a aburrirse a su lado, y murmuraba por lo bajo. Después de acomodar todo para la hora del almuerzo, se quito el short y la remera y dejó ver su traje de baño enterizo de color azul oscuro. La muchacha tenía una figura armoniosa. Hermione hizo lo mismo algo cohibida por la presencia de los padres de Ron. El pelirrojo ya con el traje de baño puesto sin prejuicios se tiró al agua.

- ¡Vamos chicas, el agua esta deliciosa! – y se zambullía. Hermione con un traje negro, también de una sola pieza, se tiraba, pero tapándose la nariz.

- ¿Vamos Harry, vienes o no? – decía Ginny con las manos en la cintura, típica pose de las mujeres Weasley. Él miraba a su novia que obviamente molesta hasta del sol de la madriguera, se ponía bloqueador solar.

- No... no linda, yo… en verdad no tengo ganas – Ginny lo fulminaba con la mirada y el la bajaba.

- Esta bien, tu te lo pierdes… – y luego murmuraba por lo bajo – zoquete… – como Ginny conocía bien el estanque, sin miedo se subió al árbol cuyas ramas caían hacia el agua. Los demás miraban divertidos.- Ahora verán lo que es una buena zambullida… – Sigilosamente se deslizaba a horcajadas por la rama más gruesa, cuya punta llegaba al centro mismo del estanque. La rama era fuerte y podía sostener el peso de la chica. Al llegar al final de la misma, se puso de pie despacio y manteniendo el equilibrio.- ¡Ey, Harry… Esto es para ti zoquete aburrido! – y sin más se largó de cabeza. Harry se acercó a la orilla del estanque preocupado, porque la pelirroja no emergía. Luego soltando el aire la vio nadar más alejada de la zona en que se sumergió, de espaldas, riéndose con su hermano Ron.

- ¿Tu, estás completamente chiflada sabes? – le dijo poniéndose la mano en la cien.

- ¡Loca, pero feliz! – y Harry entendió... Ginny le había estado mandando mensajes todo el tiempo. Le hacia ver que el no era esa persona gris, sin vida que estaba al lado de una mujer que lo agobiaba… que infeliz que se sentía. Suspiró. Y decidió que no iba pasar así lo que quedaba de su estancia en la casa. Sentado frente a Cho la miró con amor. Sabía que la amaba, sentía con ella cosas que jamás ninguna mujer, le había hecho sentir. Bueno en realidad Cho había sido la única. Así que no tenía como compararla con otra. Quiso abrazarla y darle un beso, así precipitadamente, como Ron lo hacia con Hermione. Pero Cho no era Hermione, así que la muchacha lo rechazó con un grito.

- ¡Que estas haciendo, Harry! ¿Quieres controlarte?

- ¿Qué te pasa Cho, por qué no te diviertes un poco? – dijo algo ofuscado. La señora Weasley que andaba por allí cerca al ver la discusión decidió alejarse, llevándose a su esposo que miraba la escena sin entender.

- ¿Y qué se supone que debo hacer, Harry? – dijo mirándolo por encima de sus gafas de sol. – comportarme como la mona de tu amia, y subirme a los arboles a gritar como una posesa.

- Nunca podrías ser como Ginny… - espetó algo serio.

- ¿Entonces, cuál es tu plan? – dijo ya dejando el libro a un lado.

- No se… quizás podríamos, relajarnos e ir a nadar un poco con ellos – dijo esperanzado.

- ¿Qué? – chilló - ¡que te quede bien claro que ni loca me meto en ese lodazal! – dijo con asco. Harry se levantó y buscó una cerveza, pero volvió a su lado sin dirigirle la palabra. Los gemelos se tiraron a hablar un rato con él acerca de los negocios familiares, eso lo sacó un poco de la apatía. Luego vio con envidia como sus amigos jugaban y reían en el agua.

- ¿Quién quiere jugar al pega y cae? – dijo Ron a los que estaban fuera del agua. Harry chasqueó la lengua ofuscado. Era su juego favorito. Él y Ginny eran imbatibles cuando de derribar al rival se trataba. La pelirroja lo miraba suplicante. Sin él estaba perdida y seguramente perdería. Le sonrió y cabeceó hacia el agua, para que se animara –…necesitamos un compañero para Gin.- Harry bajó la mirada y sacó un poco de grama del odio, pero no dijo nada. Los gemelos lo miraron, se miraron se encogieron de hombros, y no dijeron nada.

- ¿Ey,alguno de ustedes, puede participar? Alguno que de verdad no sea tan pollerudo! – dijo Ginny golpeando el agua. Harry estaba rojo y no por el efecto del sol. Fred decidió meterse al agua para jugar. El juego consistía en que las chicas subidas a los hombros de los chicos trataran de hacer caer a su ocasional rival al agua. Los elementos para hacerla caer eran unos martillos inflables que vendían en la tienda de los gemelos, que una vez que daban en el cuerpo de una persona lanzaban estrellitas, por el aire y hacían un estruendoso chillido de dolor. Ginny se acomodó sobre su hermano. – a la cuenta de tres… uno, dos… ¡TRES! Las veces que los martillos chillaron y lanzaron estrellas fueron incontables. Los muchachos reían a viva voz y las chicas no eran la excepción. Harry reía por lo bajo y los envidiaba. El equipo de Ron y Hermione ganó la primera vuelta. Estos se abrazaban y besaban pues era la primera vez que le ganaban a la pelirroja. Ginny estaba enojada y regañaba a Fred, que movía los brazos, frenético. Ginny tiene razón, pensaba Harry. Habían perdido porque Fred no sabía cómo hacer pie en el agua… Miró a su novia, esta seguía leyendo su estúpido libro… - ¡No se vale! ¡Perdí porque no tengo a mi jugador titular! – y tenía que aguantar las burlas de Ron.

- Cho... – la muchacha levanto algo la vista – ¿vamos a divertirnos si? - Y se abalanzo hacia ella para darle un beso. – ella le corrió la cara y lo miró molesta.

- No lo hagas Harry… – este se paro en seco – me quitaras el bloqueador solar… y no tengo intenciones de embardunarme la cara otra vez.

- Está bien, no voy a besarte… - dijo en voz baja - pero al menos me gustaría jugar con ellos, ¿hacemos un equipo? - Y la miro esperanzado. La chica cerró el libro y lo miró. Harry esbozó una sonrisa pensando que por fin, ella iba a ceder un poco.

- No pienso formar parte de un juego tan bárbaro e incivilizado – Adiós a la sonrisa. Harry se levantó de golpe y se sacó la remera, quedando con el traje de baño. Le aventó la prenda por la cabeza a su novia, que lo miró sorprendida.

- ¡Estoy harto de ser condescendiente contigo! - siseó - Si quieres leer tu estupido librito, léelo, yo voy a divertirme – Se acerco al muelle que había - ¡Fred, deja de dar lastima quieres! – miró a la pelirroja que le devolvía le devolvía la mirada como no pudiendo creer su reacción – Y tu princesa…- se tiro al agua y apareció al lado de Ginny – Deja de quejarte y acabemos con estos tórtolos… – La pelirroja, sonrió y se tiró encima de Harry, que solo pudo emitir un sonido parecido a una carcajada.

- ¿Qué esperas? – dijo Ginny,- ¡Posición Potter! – Harry se hundió en el estanque y Ginny lo esperaba. Pasó su cabeza por entre las piernas de la muchacha y se paró en el fondo. El agua de pie le daba en el pecho. Ginny enroscó sus piernas en el torso de Harry poniendo los pies en la espalda – Bueno ahora sí, les tocó el ocho.

Se pasaron la tarde riendo y jugando en el agua, solo saliendo para ir a comer. Ron y Hermione en una de esas salidas se perdieron por los alrededores, así que por el momento las competencias se habían suspendido. Harry a pesar del mal rato vivido en esos días, estaba contento sentado en el muelle, con los pies en el agua. Y aunque a veces miraba para donde estaba su novia y se amargaba, Ginny estaba ahí, a su lado, y le daba palmadas en la espalda. En una de esas palmadas Harry sintió un terrible ardor… y Maldijo su falta de precaución. El sol del verano estaba haciendo efecto en la piel del muchacho. Ginny al darse cuenta le recriminó lo irresponsable que era al no ponerse bloqueador solar. Ella fue corriendo y al rato trajo una poción cremosa.

- ¿Sabes que el sol te pondrá mas viejo? – le regañaba y el sonreía.

- Ya mamá, no me regañes – y ella le tiraba el pelo. Luego untaba sus manos en la poción y lentamente sus delicados dedos la esparcían por la espalda de Harry. La sensación de sentir los dedos de la chica recorrer su piel fue gratificante. La manera delicada de masajear la espalda que tenía Ginny, hacía que Harry cerrara los ojos y se dedicara a disfrutar de los dedos de mariposa de su amiga, que revoloteaban por toda la zona. Si se concentraba un poco, podía escuchar el susurro de su voz, aunque no podía entender que decía. Los dedos en la espalda lo hacían sentir relajado y en paz, pero cuando sintió sus manos tibias en su abdomen se sobresalto. Abrió los ojos y la miró, ella seguía moviendo los labios diciendo algo pero no podía escucharla. Estaba un tanto alterad o. Las manos de Ginny se trasladaban por el torso, subiendo y bajando y logrando que Harry, estuviera a punto de jadear a causa de las sensuales caricias. "Un momento Harry, no son sensuales caricias, solo está poniéndote bloqueador, ¿por qué te pones así? Como diablos no voy a ponerme así, son días sin sexo y yo…

- ¿Entendiste Harry?

- ¿Eh? …- dijo confundido, y luego carraspeo para relajarse un poco – no escuché nada de lo que me dijiste. – esta le dio un coscorrón.

- De seguro estabas pensando en Quidditch – este asintió rojo.

- ¡OH no! – chillo - ¡El sol te puso roja la cara! – dijo afligida. Harry tomó la poción y la puso en su cara rápidamente. – Te dije que no debes entrar al agua hasta dentro de dos horas…

- No creo que me meta nuevamente – Ella lo miró – Digo es que ya no tenemos rivales- y sonrió.

- Esos dos… no me sorprendería que un día de estos digan: no se como pasó, mamá, pero Hermione va a tener un bebé – haciendo la mejor imitación de su hermano. Harry lanzó una sonora carcajada, a lo que Ginny solo torció los ojos.

- Si, tienes razón – tomó un poco de poción y la puso en la nariz pecosa de Gin – ¡y no me extrañaría que tu y yo seamos los padrinos de la metida de pata de Ron!

Con Cho no volvió a dirigirse la palabra en toda la tarde. De regreso a la madriguera, se fueron turnando para usar el baño. Primero las mujeres, a lo que Ginny y Hermione bufaron disconformes cuando la señora Weasley le ofreció el primer turno a Cho. Esta salió una hora después, utilizando casi toda el agua caliente. A Ginny se le iban las manos al verla salir tan tranquila acicalando su pelo negro. "ojala se te caiga el trasero por presumida" pensaba en voz alta la pelirroja y su amiga reía. Al final tenían que bañarse con agua casi fría, aunque era verano y esto en verdad no las molestaba. La molestia para las chicas era Cho Chang. Para la cena Ginny no aguantó y le dijo que es de educación colaborar en la casa cuando alguien va de visita, a lo que la novia ausente, refunfuñó por lo bajo y decidió poner la mesa, sin dejar de quejarse porque se le arruinaría el esmalte rojo rabioso de las uñas. La cena fue mas divertida que las anteriores porque Harry no se permitió que la muchacha lo opacara.

- Solo voy a decirles… – decía Ron con la boca llena, y luego del reto de Hermione continuaba – que deben preparar todo para pasado mañana.

- ¿Por qué? – preguntaba Gin

- Porque si vas a ir con nosotros a la casa de verano… – ella asentía sonriente – será mejor que estés lista para ese día.

- Okay, capitán – contestaba Ginny, poniéndose la mano en la frente. – ¿y tu Harry, ya tienes todo listo?

- Solo llevaré unas cosas mas…

- Yo tengo un baúl lleno de cosas que llevar… - dijo Cho, que no quería perderse el momento para hablar de su cuantioso guardarropa.

- ¿quizás llevas más libros para educarte, Cho? – dijo burlándose Ginny, esta la miró seria…

- Deberías saber que el libro es cultura, no te haría mal leer alguna vez… - Harry tosió, sabía lo que se venía, Ginny dejó tranquilamente los cubiertos. Si los seguía sosteniendo de alguna manera, terminarían clavados en el cuello de la oriental.

- Si, creo que tienes razón… – dijo mordiéndose los labios – Pero sabes qué, yo si aproveché mis años de escuela, no como otras que se la pasaban besuqu…

- ¿Y ya decidiste que vas a estudiar, Ginny? – dijo metiéndose Hermione, para evitar sangre…

- No – la miró respirando entrecortadamente- Tengo muchas opciones… asi que no me perderé nada si lo pienso durante las vacaiones.

- No dejes pasar tu oportunidad, si la tienes – dijo Cho mordiendo una patata. Ginny la miro sin entender

- ¿Qué oportunidad?

- Bueno, míralo de este modo, tu eres una chica linda pero no espectacular…- Harry la miró enojado, Ginny peor – entonces deberías poner mas énfasis enganchando a un idiota, para que te cases- la morena levantó la mirada burlona - veras la juventud no dura mucho.

- ¿Por eso crees que enganchaste tu a un idiota? – dijo Harry. Cho lo miró roja. Ginny era sostenida por su cuñada – ¿Para no dejar pasar tu oportunidad?

- No… no cariño… - trató de excusarse – solo digo…

- ¿Harry y cuánto tiempo te quedaras en Inglaterra? – volvió a interrumpir Hermione. Ron suspiraba aliviado.

- Espero que para siempre… – dijo tironeando un trozo de pan y mordiéndolo con rabia.

- ¿Y sabes que, Cho? – dijo Ginny que había recuperado el habla – no necesito de alguien que me salve la vida – ella la miró burlonamente – tengo demasiada inteligencia para poder valerme por mi misma.- y cuando todos pensaban que ahí terminaba - No como tú, que tienes el cerebro de papa frita y no puedes mascar goma y cruzar la calle a la vez.

- Bueno la cena estuvo deliciosa… – dijo el señor Weasley carraspeando, como para dar por terminada la discusión – ¿Por qué no vamos a tomar un café, a la sala?

- Vayan ustedes – dijo Ginny – Yo me voy a caminar un rato. ¿Vienes Hermione? – la miró para matarla sino aceptaba. Hermione, miro a Ron y este le dio a entender que vaya.

- Eh, claro Ginny, vamos – las muchachas se levantaron de la mesa, pero antes Ginny se dirigió por última vez a su huésped.

- Y a ti Cho… – esta la miró con cara de pocos amigos – no te hará mal lavar los platos – y se marcharon.


Nota de la autora:

Se que le prometí a mi amiga whattsapera dobrle capitulo, pero agrade´ce que postie uno!

Se que me dijeron dónde está el romance… ni yo misma lo se! Jajaja . Recuerden que eran esas épocas donde apenas comenzaba a escribir, y la verdad no se por qué abordé este tema…

Gracias por las palabras de afecto y como es tan cortito, seguro que posteare otro capitulo entre semana. Y estoy poniéndome las pilas para escribir CAC y LQNF asi que esperenlos!

Espero sus comentarios!

Saludos Silvia