Hola! mucho tiempo, pocas excusas… mucho trabajo… ahora vacaciones. Trataré de ponerme al día!
Este capitulo está dedicado completamente para vos, que estas jode y jode con la actualización de este fic! a ver si te ponés con lo tuyo, y dejas a mi creatividad que se exprese en el tiempo y lugar que desee!
Les dejo el capitulo.
Capítulo 7
Día del amigo
Los días siguientes casi no veían a la pelirroja que se la pasaba de fiesta en fiesta, llegando a altas horas de la noche. Harry había estado divirtiéndose con sus amigos, ya que su novia, contrario a todo pronóstico o deseo de Harry, había adoptado la misma actitud que tuvo semanas atrás en la madriguera… o quizás peor. Total indiferencia. Y el tiempo que Cho tendría para él, en cambio lo consumía yendo a los comercios turísticos de la zona o en la playa tomando sol. Por lo pronto lo único que le preocupaba a la chica, era que su bronceado fuera parejo, y no perder la edición de la revista Cosmopolitan. La frialdad que mostraba de día, al parecer se hacía sentir también de noche pues Harry pasaba hasta tarde viendo televisión en la sala, esperando que su amor se durmiera y lo dejara en paz, lejos de las quejas y reproches que día a día inventaba la muchacha. Si, Harry se quedaba hasta tarde, pero procuraba no estar cuando la pelirroja llegaba, para que ella no supusiera que la estaba vigilando.
Una de esas noches, siendo aun temprano para que ella volviera de una de sus fiestas, Harry se encontraba viendo una película de acción (La caída del halcón negro), cuando lo sorprendió el ruido de la puerta de entrada. Medio distraído por la cantidad de disparos que ensordecían la sala, giró su cabeza una milésima de segundo, solo para ver a Ginny que entraba sigilosamente, con los zapatos de tacón en sus manos, para no despertar a nadie. Harry se sentó rápidamente en el sofá e intentó parecer relajado, pasándose la mano por su alborotado cabello negro. Puso rápidamente los pies sobre la mesa de café, y tomó un sorbo de su lata de gaseosa, pero los nervios lo traicionaron y un poco de gaseosa se coló por un orificio nasal, y casi se ahoga. Ginny pensó que nadie estaba en la sala, que ron podría haberse olvidado el televisor encendido, pero al escuchar la tos, miró hacia el sofá y vio a Harry golpeándose el pecho tratando de tragar la bebida. Suspiró resignada. No podía hacerse la desentendida, y hacer como si no lo hubiera visto. Respiró un par de veces y se acercó a su amigo. Harry después del desastroso resultado que obtuvo con la gaseosa, optó por manotear la bolsa de papas fritas y tomando un buen puñado de estas, se llenó la boca. Ginny carraspeó, él la miró y sonrió, mostrando un poco del alimento a medio comer. Ella sonrió ante la imagen, se sentó y tomó un par de papas.
- Hola Harry… - dijo mirando la pantalla.
- Buenas noches… - dijo tranquilo – ¿y esa novedad? – ella lo miró – ¿tan temprano por aquí?
- Bueno, la fiesta no era tan buena como creía… - dijo sonriendo - ¿qué hay de ti? ¿No puedes dormir? – le dijo sonriendo
- No – dijo atorándose nuevamente con el gas de la gaseosa - Es que Cho…
- Ah, no me digas nada… - sonrió burlona - Te corrió otra vez – él sonrió en respuesta – ¿adiviné?
- No, no es eso tontita… – le golpeó el mentón – no es la noche que esperaba…
- Ah… – dijo - ¿Entonces vienes a despabilarte con una de guerra?
- Así es – la miró – tú no tienes que mentir respecto a tu llegada temprano… - ella lo miró sin entender – apuesto a que el bailador español, te pisó el pie en una de sus vueltas… – Ginny le quito la gaseosa y bebió un poco
- ¡qué payaso eres! – chilló fingiendo estar molesta. Harry rió – no es eso… ya te dije que la fiesta no era buena…
- Ah… a pesar de todo el jaleo que has vivido desde que llegaste…
- Es que…- dijo suspirando – creo que tienes razón sobre lo que dijiste en tu vida en Paris… – Él la miró tratando de entenderla – bueno, no todo el tiempo puedes estar de fiesta…- Se quedó mirando la televisión, justo caía el helicóptero – ¿Uy, no hay nada mas lindo? -Tomó el control remoto,
- ¡Hey, yo estaba viendo la película!¡Odiosa! – Ginny rió
- Lo siento – y volvió a ponerla
- Volviendo a Pedro… - dijo Harry, y para sonar indiferente, se sacudió unas migas de papas del regazo - ¿Estas entusiasmada con él?
- ¿Perdón? – dijo sorprendida - ¿entusiasmada? ¿Que es esa expresión? - Rio - ¡Parece que estoy manteniendo una conversación con mi padre!
- Quiero decir si estas interesada en él… si… bueno, si de alguna manera…
- ¿Qué te pasa? – le dijo divertida – ¿Estás algo celoso? – Harry se incomodó con la pregunta. ¿Realmente tenía celos de ese estupido bailador de cuarta? ¿Y si los tenia de qué tipo eran, celos de hermano, o de algo mas? – Harry, te hice una pregunta…
- Bueno, eres mi mejor amiga… casi una hermanita…
- No tienes por qué tener celos o pensar que estoy enamorada de Pedro.- suspiró – Realmente creo que para el amor estoy como el puesto de profesor de DCAO.- Harry no entendió – ¡Estoy maldita Harry!
- ¿Por qué piensas eso? – dijo serio - ¿Ese idiota te dijo algo malo?
- No, solo le hice un pequeño comentario y me di cuenta de que nunca…
- ¿Qué comentario le hiciste?
- En realidad, le pregunté qué pensaba de la magia y los brujos…
- ¿Y?
- Bueno… solo percibe la magia como el clásico mago con galera, que saca conejos de ella… Copperfield es su ídolo…
- ¿Copperfield, el gay?
- ¡No! - dijo ella- ¿Copperfield Es gay?
- Eso dicen…
- ¿Que significa ser gay?
- Bueno… - se puso rojo – aun eres pequeña para saber de esas cosas…
- Idiota – dijo golpeándole un brazo – lo cierto es que Pedro percibe la magia como un divertimento de muggles, no como un estilo de vida…
- ¡Qué pedazo de id… ignorante! – dijo enojado Harry, y Ginny sonrió.
- Y con lo que respecta a las brujas… todavía creo que está rezando…
- ¿Cómo?
- Las brujas para Pedro, son algo malo, malos espíritus, así que nunca congeniaríamos...
- Muggle idiota… - La abrazó. Ella se dejó. En un instante estaban recostados uno al lado del otro mirando la película.- Te queda bien el tostado en la piel – le dijo susurrando al oído. Ginny se sintió incomoda y se levantó de golpe. – ¿Qué sucede?
- Tengo sueño, mejor me voy a dormir, y creo Harry que tu deberías hacer lo mismo… – le dio un beso en la mejilla y sintió su cara encenderse – buenas noches… hermanito.
- Buenas… buenas noches – solo dijo Harry. Apago la televisión y subió a su cuarto.
Los días comenzaban temprano. Las mujeres (bueno solo dos de ellas), preparaban la canasta que llevarían a la playa. Los hombres el mobiliario. Ron se quejaba porque a pesar de que era una zona de magos, también había muggles y no podían hacer magia. Tenía que llevar todo manualmente. Sillas, reposeras, mesas, toallones y lonas de playa, eran cargados por los muchachos que a veces se quejaban porque a ver de ellos las chicas solo los querían ahí como sus burros de carga. Ellas se reían y los calmaban con sendas copas de zumo helado cuando llegaban al lugar. No había mucha gente, La isla era pequeña y la mayoría de los turistas decidía irse en barcos a Mallorca u otros lugares mas concurridos. Así que la mayoría de las veces podían estar a sus anchas. Estaban contentos, menos Cho que a cada rato se quejaba porque ninguno quería aventurarse e ir a pasar un fin de semana a Ibiza. Claro allí la diversión no tenía condicionamientos, pero los cuatro ex gryffindors no tenían intenciones de pasar un verano alocado. Así que las propuestas de Cho, eran rápidamente rechazadas.
- Solo digo que podríamos saltarnos un poco la rutina – decía Cho ofuscada, cuando los demás se negaban.
- ¿La rutina? – decía Ginny – ¿De qué rutina me hablas Cho?
- Bueno, de estar aquí y hacer siempre lo mismo.- Respondía seria.
- Bueno si hicieras algo en la casa, saltarías la rutina - le contestaba y los muchachos reían. La oriental no movía un dedo, ni para tender la cama. Lo tenía que hacer Harry, ni hablar de otros quehaceres.
- ¿Qué estás insinuando, chiquita? – y Ginny bufaba, odiaba que ella le dijera así, y en ese tono tan despectivo. Harry que la conocía perfectamente, antes de que contestara, la tomaba de la mano y la llevaba al mar.
- Mira Harry, un día de estos, te quedarás viudo antes de casarte… ¡te lo juro como que me llamo Ginevra Weasley!
- ¿Quieres calmarte un poco? Enojándote así, caes en su juego – la tomaba en brazos, e ignorando los chillidos divertidos de la pelirroja, se adentraban al mar riendo – además – la miraba de una manera especial – aun no esta decidido eso de casarme… con Cho. – Ella lo miró sorprendida. Luego levantó un poco de agua con su mano y la tiró en la cara de su amigo.
- ¿oh, saltándote la rutina, Harry? – y él no contestaba, prefería tirarla al agua y reír, escuchando las protestas de la pelirroja.
Ya habían pasado dos semanas en la isla española. Harry y Ginny se divertían como en la madriguera, Ron y Hermione, se la pasaban dando un espectáculo, según Ginny repugnante, con besos y abrazos subidos de tono y Cho… bueno había comenzado a leer un libro de Psicoanálisis. Pero tenía la precaución de tener un diccionario para los términos técnicos. Una tarde los cinco se encontraban en la terraza de la casa disfrutando de la caída del sol. Ron y Hermione estaban recostados en una reposera, Ginny y Harry jugando una partida de gobstones y Cho todavía no pasaba de la pagina tres del libro que había empezado a leer cuando llegó. Ginny, mientras jugaba, la miraba de reojo, y luego miraba a Harry. ¡Eran tan distintos! A veces llegaba a verlos como un matrimonio viejo, sin pasión, y no era porque Harry no la tuviera. Esos pensamientos la hacían poner colorada.
- Creo que alguien debería dejar de tomar sol – decía Harry mirándola – ¡puedo ver todas tus pecas, Ginevra!
- ¿Quieres mover tus piezas y dejar de molestarme?
- ey Ginny – le preguntó Hermione – ¿Qué pasó con Pedro? – Harry y Ginny se miraron y sonrieron.
- Se fue a Ibiza… necesitaba de un cambio de rutina – Cho bufó. Ginny calló un momento, haciendo trabajar su cabeza y al rato exclamo – ¡Ey, esto de verdad apesta! – los demás la miraron sin comprender su reacción - Digo mírennos, estamos aquí sin ninguna diversión. tengo una idea, hagamos un juego. Aquí se juega al amigo invisible.
- ¿Que es eso? – dijo Ron jugando con un mechón del pelo de su novia.
- Es un juego en el que hay varios trocitos de papel y en cada uno de ellos escribes el nombre de los que participan. Luego los haces un bollito y cada uno de ustedes saca papelito. Al amigo que te toca en suerte, le das un obsequio, pero nadie debe saber quien te lo manda.
- Bueno es fácil, y divertido – la miró y le tocó la pecosa nariz - juguemos – dijo Harry y con su varita hizo aparecer pergamino tinta y pluma.
- ¡Que juego tan infantil – dijo Cho
- Si no quieres, no juegues… nadie te obliga – dijo Ginny, pero la morena aceptó. Harry escribió en los papeles los nombres de cada uno de sus amigos y Ginny los hizo pequeños bollitos. Luego uno a uno fue sacando un papelito. Cuando quedó solo uno para Ginny esta lo sacó entusiasmada. Grande y desagradable fue su sorpresa cuando lo abrió y el nombre de Cho, en una elegante caligrafía se hallaba en él. Harry y los demás sonreían, pero ella no.
- ¿Sucede algo, linda? – Dijo Harry. Entonces ella tuvo que ensayar una sonrisa.
- ¡No, que bueno! – Harry rió – Los regalos deben ser comprados aquí. Tendremos una fecha tope, para el martes. – miró a la novia de su amigo – Pueden ser algo con cariño, algo para comer, o también pueden ser bromas… - A ella se le estaba ocurriendo una idea. – Se dejarán en la mesita de la sala. No hagan trampas...
El martes llegó rápido y con él, las ganas de saber quién le había tocado a cada uno de ellos. Nadie daba una pista, así que todo se develaría esa noche. Una vez terminada la cena, los cinco moradores de la casa se acercaron a la sala y se sentaron expectantes. Coincidentemente era 20 de julio, fecha que se festejaba el día del amigo. Los paquetes tenían diferentes tamaños y colores, y escritos en sendas tarjetas con el nombre de los destinatarios. Todos hicieron magia para que no los descubran por su letra. Luego de un improvisado brindis para festejar por la amistad, se sentaron para develar el misterio.
- ¿Quién abre el primero? – dijo tensó Harry – Yo no quiero…
- Dame, yo voy a entregarlos – Dijo Ginny. Tomó el paquete mas brillante – Este dice Hermione… – La castaña recibió el paquetito, media desilusionada por el tamaño, pero al abrirlo se encontró con un hermoso anillo de plata con una piedra onix, en el centro – miró a su novio – ¡Ron, Gracias, te quiero mucho!
- ¿Cómo sabías que era Ron? – dijeron Ginny y Harry a la vez.
- Bueno, es que él sabía que este anillo me gustaba –le dio un beso y lo abrazó –
- Continuemos… - dijo Ginny poniendo cara de asco – Este es para Ron – El se abalanzó y lo tomó, era un paquete que no decía nada y el contenido menos. La cara de desilusión del pelirrojo no podía ocultarla.- ¿qué se supone que es eso? – dijo Ginny. Cho colorada farfulló.
- Es un portarretrato, hecho con caracolas… – "nada mas impersonal", pensó Ginny – ¡Feliz día Ron! – dijo Cho nerviosa.
- Gracias Cho… – dijo frunciendo el ceño – Sigamos… – Harry hizo una nota mental para regalarle a su amigo algo que valiera la pena.
- ¡Bueno, este es para Harry! – Este lo tomó y al abrirlo vio una navaja con todo tipo de instrumentos. Parecida a la suiza pero esta tenía instrumentos mágicos. Solo una persona podía regalarle algo útil.
- Gracias Hermione – dijo y la abrazó.
- ¡Ya, Harry suelta! – dijo Ron y todos rieron.
- Bueno veamos para quien es este… – Harry se tensó. Ginny miró la tarjeta y sonrió. Era su regalo – ¡Wow, es para mi! – y rápidamente lo abrió. Al parecer Harry había tenido la misma idea de Ron, pero se decidió por un relicario. Era una medalla ovalada, no muy grande, que tenía en el centro, un dibujo parecido al símbolo del yin yang. Pero en lugar del tradicional color blanco y negro, este tenía un rubí y una esmeralda. Al abrirlo Ginny encontró una foto de Harry y ella en la playa de un lado, y del otro una inscripción grabada. "para mi mejor amiga en las buenas y en las malas" – ¡Oh, Harry!
- ¡Feliz día del amigo, Gin! – se dieron un abrazo que duro varios segundos – ¿Te gusto?
- ¡Que dices bobo, es fantástico! – y se lo puso.
- Vaya Harry, es precioso – dijo Hermione. Cho carraspeó, entonces se dieron cuenta que faltaba un regalo. Ginny se puso roja, y sin más le entregó el último paquete.
- ¿Qué será? – dijo Cho, a quien le encantaban los regalos. Su cara pasó de la sorpresa a la seriedad y por último a la rabia incontenible. Blandió un libro, mirando a la pelirroja – Tu maldita zorra estúpida, quien te crees que eres…
- Cho – dijo Harry y atajó a su novia que ya se le tiraba encima a Ginny – cálmate, ¿qué sucede?
- ¡Sucede que estoy harta que esta infeliz, mocosa este mofándose de mí! – le tiró el libro por la cara. Harry lo alcanzó y lo miro. Era un ejemplar infantil, cuyo titulo era "mamita enséñame a leer" Harry pudo contener con mucho sacrificio las ganas de reír. Hermione y Ron lo miraron y él les mostró la tapa. Estos también hacían grandes esfuerzos – ¿Por quién me tomas idiota?
- Te dije que se aceptaban bromas, pero parece que…
- ¿Que no entiendo? - chilló rabiosa - Te la pasas en medio de Harry y mío, y siempre me tratas de ignorante, pero eso se acabó, no dejaré que me tomes por estupida!
- Si no sabes aceptar una broma eres mas estupida de lo que pensé – dijo tranquila Ginny – ¡Y ESO DE QUE ESTOY METIDA ENTRE HARRY Y TU ES UNA MENTIRA!
- Si, y entonces por que no te metes en tus asuntos y dejas a Harry en paz, siempre estás revoloteando a su alrededor y buscando la excusa que sea para que él se aleje de mí y se divierta contigo. – Ginny se puso de pie, a punto de golpearla – Sabes, no te conozco, pero de solo verte me recuerdas a una buscona…
- ¿BUSCONA, YO? – dijo Ginny a punto de explotar.
- Cho, que dices – preguntaba Harry rojo. Ginny estaba más roja de la furia.
- ¿BUSCONA YO? – chilló otra vez. - ¡DÉJAME DECIRTE QUE SI TU ESTUVIERAS HACIÉNDOTE CARGO DE LO QUE TE TOCA, YO NO "ANDARÍA" DIVIRTIENDOME CON HARRY!
- Jugar al amigo invisible… - farfulló chasqueando la lengua.
- SI, TIENES RAZÓN, DEBERÍAS ACEPTAR MI REGALO Y APRENDER A LEER DE UNA VEZ POR TODAS, ASÍ APRENDES LO QUE EN HOGWARTS NO HICISTE POR ANDAR CO…
- ¡NO TE METAS EN MI VIDA, MUCHACHA INFELIZ!
- ¡PUES ENTONCES ME METERÉ EN LA VIDA DE MI AMIGO! ASUME TU RESPONSABILIDAD Y TRÁTALO COMO LO QUE ES, TU NOVIO, Y A MI DÉJAME EN PAZ! – Ginny salió hecha una furia para su cuarto. Cho hizo lo mismo. Harry se quedó parado sin saber qué hacer. ¿Debía hablar con Ginny? ¿O quizás tendría que ver primero a Cho? Ron lo sacó de los pensamientos. Había escuchado a su amigo reírse a más no poder.
- ¡Esa Ginny me mata! – y se sentaba en el sillón.
- Si, pero creo que esta vez se pasó – dijo Harry, tratando de parecer algo molesto, pero fallando estrepitosamente. Tanto que comenzó a reír con su amigo.
- No la culpo – dijo Hermione. Los dos la miraron – Ellas no son amigas, ¿porque le iba a regalar algo con sentimiento? Mira lo que tú le regalaste Harry…
- ¿Qué? – trago saliva – No fue nada especial… es solo un detalle, que…
- Creo que Cho entendió todo al revés por lo que dijo…
- ¿Qué quieres decir? - preguntó Ron
- Bueno el símbolo significa equilibrio, y eso quiere decir que Ginny y tu forman el equilibrio…, es decir el yin es la mujer el yang el hombre, son opuestos que se complementan – dijo ella con aires de educadora y esperando la felicitación de su novio, pero Ron solo torció la boca.
- ¡Yo no tuve intención de decir que Ginny es mi equilibrio! ¡solo lo vi y me gusto! – dijo Harry confundido – Mejor me voy a ver a Cho – Se levantó – No sé ustedes, pero yo deseo tener una buena noche – Y subió la escalera. Pensando en lo que dijo Hermione. Cuando vio el relicario, pensó que era bonito, pero al vendedor decirle el significado, se dio cuenta que era lo que buscaba. Decirle a Ginny sin palabras que ella con su amistad lo calmaba. ¿pero era eso realmente lo que quería decirle? Cuando llegó a la puerta de su habitación, Cho estaba leyendo el libro de Psicoanálisis – ¡Cho! – dijo Harry tratando de apaciguar el animo de la chica. Cuando se arrimó a darle un beso, esta lo rechazó.
- Déjame Harry estoy ocupada, ¿no ves que quiero leer? – Harry se separó y fue al baño. Se quitó la ropa y se dio una ducha. Cuando salió, Cho ya estaba acostada y con la luz apagada. Harry se acostó y la abrazó, pero ella se separó y se dio vuelta dándole la espalda. Sin ganas de pelear, y esperando que en la mañana a su novia se le pasara el enojo, Harry se durmió. Al rato lo despertó el sollozo constante de su acompañante. Levantó la vista y vio que era la una de la madrugada
- ¿Cho, que sucede? – dijo preocupado
- Nada, déjame tranquila – dijo sollozando.
- Pero cariño, no estés así, solo fue una broma -Cho lo miro con rabia.
- ¡Siempre es lo mismo contigo, Harry! – Este se sentó en la cama sin comprender.
- ¿Y ahora qué fue lo que dije? mira la hora que es, tengo sueño, Cho – Dijo ofuscado Harry
- Siempre estas del lado de esa mocosa, defendiéndola. Si tanto te gusta su compañía, ¿por qué no te vas a dormir con ella, eh?
- ¿De qué demonios estás hablando, mujer? – Harry levantó su varita y conjuro un hechizo silenciador.
- Me hizo pasar la mayor vergüenza del mundo, y tú todavía la defiendes, ¿cuando vas a ponerte de mi lado Harry?
- Yo estoy contigo, por qué no tratas de serenarte, estas haciendo una tempestad de un vaso de agua… y de paso haciendo el ridículo.
- Si, la colérica Cho haciendo un berrinche, ¿no? ¿Eso es lo que piensas?
- Mira será mejor que vayamos a dormir…
- ¿No voy a dormir contigo, Harry!
- Qué quieres decir…
- Sal de la cama y vete – dijo determinada la mujer
- No pasaré la mayor vergüenza de mi vida… por un discusión sin sentido Cho! No voy a dormir en el sofá de la sala y que mis amigos…
- La mayor vergüenza la pasas dando esos espectáculos con esa insípida niña…
- ¿Que tratas de decir?– dijo levantándose de la cama –
- Que de lejos se te nota…
- ¡Retráctate Cho! – dijo ya cansado - ¿Por qué dices esa estupidez? voy a terminar creyendo que Ginny tiene razón, eres una idiota.
- ¡Harry! – dijo enojada – le regalas tremenda joya y no quieres que piense, que…
- ¡Es mi amiga! – dijo ofuscado - Ella me regalo el crucifijo…
- Que no te sacas, aunque a mí no me guste.
- No te pido que cambies esa actitud de mierda que tienes frente a mis amigos, tu no me pidas que deje a los que quiero.- Y sin decir más salió del cuarto, dejando a una furiosa oriental en la cama. Bajó las escaleras como el mismísimo demonio de Tasmania. Estaba que echaba humo por la boca. Retumbaba su voz diciéndole "de lejos se te nota…" Se preguntaba qué podría notársele. "Ginny es mi mejor amiga y fue una simple atención" "pero a Ron no le regalaste nada, ni a Hermione" "Bueno lo haré mañana". De pronto vio que el televisor de la sala estaba encendido, pero no se veía a nadie sentado. - ¿Quién está ahí? – preguntó acercándose sigilosamente, cuando la larga cabellera rojiza se levantó y lo miró sorprendida – ¿Ginny, que haces levantada a esta hora?
¿Qué hago yo? – dijo ella mirándolo con sus enormes ojos castaños abiertos - ¡Mejor pregúntate que haces tu, levantado a esta hora!
Nota de la autora: gracias por aguantar y tener paciencia.
Comentarios? Tomatazos, ya saben dónde dar click.
Para cita y LQNF, esperen ya llegan!
Adeus
