Hola! Realmente no me había acordado de este fic! Con tantas cosas en la cabeza… lo lamento. Aquí se los dejo. No es la gran cosa, pero se deja leer.

Otra vez le dedico este fic a la yegua menor… es la única que me molesta por diferentes vías para que lo actualice.

Espero que lo disfruten…

Capítulo 8

Volviendo a equivocarnos

Ginny, después de la "linda fiesta del día del amigo," estaba recostada en el sofá de la sala viendo una película. Había tratado de dormir, cuando se encerró en su habitación, pero todo lo vivido esa noche la mantenía insomne… No podía dormir a causa de la rabia que aún le duraba. Así que esperó el tiempo suficiente para que todos en la casa se fueran a dormir, y silenciosamente salió de su cuarto para tratar de entretenerse en la sala. Y ahora estaba aquí, viendo una película que no le interesaba en lo absoluto y tratando de entender a la novia de su mejor amigo. Cho era una reina del drama, pensaba, aunque no por eso se culpaba por haberle hecho esa broma tan pesada. La había tratado de ignorante. Pero lo que mas le dolía era que ella pensara que quería separarla de Harry. Cuando eso nunca pasaría.

Los pasos pesados y apresurados en la escalera, le dieron la pauta a Ginny que uno de los habitantes de la casa, para su desgracia, estaba despierto y se dirigía a la sala. Rápidamente se levantó lo suficiente para averiguar de quien se trataba. Al llegar a la planta baja, la figura en la oscuridad murmuró algo, y Ginny cerró los ojos, volviendo a su posición anterior. Maldición, al escuchar su voz logró que su cuerpo se tensara. Trató de permanecer callada, para que su presencia pasara desapercibida, pero Harry era auror, y el ver al aparato muggle encendido, la curiosidad lo llamaría. Tal como esperaba, vio que el muchacho se dirigía a donde ella estaba, Así que Ginny respirando profundamente para tratar de serenarse, optó por levantar la cabeza y dejarse ver.

Harry la miró entre confundido y exasperado. Si bajaba Cho a buscarlo y lo veía con Ginny, la cosa se pondría peor de lo que ya estaba. Por el contrario si se alejaba de su amiga, la perdería para siempre, y sería un muñequito en manos de Cho. Suspiró. No sabía qué hacer, por lo que la razón dejó que el cuerpo mandara esta vez. Caminó lentamente y se sentó lo más lejos posible de la chica. Ella lo miró extrañada. El estar lejos el uno del otro los incomodaba, pero por el momento funcionaba. Harry miró hacia la televisión. Estaban pasando una película exasperantemente romántico, Titanic. Muchas cosas pasaron por su mente antes de hablar, pero fue Ginny la que rompió el silencio.

- Harry, realmente si te cause una molestia con Cho… - suspiró – en verdad, no pensé que se la fuera a tomar tan…

- No te apures, a Cho cualquier cosa le cae al dedillo para enojarse conmigo. – dijo bajando la mirada.

- Pero esta vez creo que se me fue la mano con la broma… - dio ella. Él la miró y la vió morderse el labio inferior. Quiso reír a carcajadas. La muy traviesa no se arrepentía de nada.

- Bueno eso es cierto… - apenas pudo responder.

- Pero además – se llevó la mano al cuello y se sacó el relicario devolviéndoselo. Harry la miró sin comprender- Creo que lo que más la desquició fue… No le gustó que me dieras esto. Toma, no lo quiero si te causa demasiado problemas con tu novia.- Harry se levantó de su asiento y se sentó al lado de la chica.

- Mira Gin… – a pesar de las protestas de la chica, él volvió a colocarle el relicario en su cuello – No voy a aceptar que me lo devuelvas, señorita. Si te lo regalé es porque realmente te lo mereces… porque eres mi mejor amiga.- Tardó un poco en asegurar el broche - Compartimos muchas cosas, eres mi confidente, en ti encuentro la paz y el consejo que me ayuda, por eso no creo que devolverlo sea lo indicado. Y aun devolviéndomelo, siempre seguiré pensando que eres mi mejor amiga...

- Harry, pero…

- Nada de peros… – le dio un golpecito en el hombro – y olvidemos esto. Cho estaba buscando una excusa para enojarse y botarme de la cama y lo logró. Ahora hablemos de cosas menos molestas.

- Si tu lo dices… – miró a la pantalla, en la película Leonardo Di caprio y Kate Winslet, tenia una escena amorosa en un automóvil. Ginny se tensó, e instintivamente cambio el canal a uno de música.

- ¿Cómo estás pasando las vacaciones?

- Súper bien, mi cuarto es muy bonito, y además está alejado de todos.

- Eso a veces es bueno… – dijo Harry sonriendo

- Sobre todo si no quieres escuchar ruidos molestos – Ginny rio – Tu sabes a lo que me refiero…

- Si, te entiendo, pero déjame decirte que yo si duermo en el piso superior y en cuanto a Hermione y Ron se refieren, o no hacen nada de ruido o hacen muy bien el hechizo silenciador…

- ¿Y tu? – dijo Ginny y se puso roja. Él la miró. – ¿digo tienes noches plagadas de pasión? Cho es tan …

- ¿Quieres saber si grita o algo así? – dijo sonriendo – eres una pervertida…

- No… yo… - balbuceó toda colorada – quería saber si la pasas bien… - el la miró burlonamente – digo, si las vacaciones son las esperadas…

- Mentirosa… - dijo dándole un golpecito en el brazo – tu quieres saber si soy tan pasional como para contagiar mi entusiasmo a cho… y si eso se traduce en gritos de pasíon desenfrenada…

- Nada que ver! – dijo molesta. Él no pudo resistir y comenzó a reír.

- Si, lo hace… - Ginny frunció las cejas como no entendiendo – gritar… y a veces me exaspera. Otras creo que finge…

- ¿Por qué lo dices?

- Bueno uno sabe cuando realmente sienten…

- ¡Si, seguro! – dijo Ginny incrédula – los hombres nunca saben cuando una puede fingir… - rió

- Tu no finges… - Ginny se puso roja – y definitivamente no gritas… - y luego agregó para ponerla más nerviosa – lo cual creo a mi modesto entender que es algo bueno… muy bueno.

- Harry, no creo que sea conveniente…

- ¿Por qué? – dijo - Estamos hablando de sexo, ¿tienes alguna vergüenza?

- No, pero…

- ¿No te gusta que te digan como eres?

- No se, realmente… - Harry comenzó a correrse hacia donde estaba Ginny. Ella tragó saliva y maldijo a su corazón que comenzó a palpitar furiosamente.

- ¿A qué le temes? – dijo tratando de tomar un rizo rojizo entre sus dedos. Ginny movió la cabeza para evitarlo. El no le quitaba los ojos de encima.

- Yo, no le temo a casi nada – dijo dando un respingo, al sentir a Harry tan cerca.

- Bueno entonces déjame decirte cómo eres… –acercó su boca a su oreja y soplo un mechón. Ginny sintió un escalofrío recorrer su cuerpo desde ese punto hasta los dedos del pie. – Tienes una manera de vivir el sexo que no he visto en otra mujer. La manera en que hablas, cuando estás excitada…- es casi un susurro al oído que …

- Harry tengo sueño, me voy a dormir… - se levantó, él hizo lo mismo dándole un beso casto en sus mejillas – buenas… noches…

- Igual para ti. – dijo un tanto exasperado - Yo tendré que dormir aquí – Ginny casi corrió a su cuarto. Y de un golpe cerró la puerta, y apoyó su espalda sobre la misma. La conversación había tomado un rumbo que no esperaba, que no quería, solo había hecho un estúpido comentario, ¿por qué Harry tuvo que decir lo que dijo sobre ella y su manera de…? ¿Susurros de placer? ¡Si, como no! Nunca había escuchado algo tan absurdo. Pero aun así, esas palabras habían calentado algo que creía frío y olvidado… su deseo, y más precisamente su deseo hacia su mejor amigo. Lo bien que había hecho huyendo como una cobarde. "bien Ginny soldado que huye sirve para otra batalla…" pensaba Ginny tratando de serenarse. Las palabras de Harry, más el gesto de acercarse peligrosamente la habían excitado. Se maldijo por sentir esa soledad que la empujaba a la irracionalidad. Y maldijo a Harry por pelearse con Cho. Unos golpes en la puerta la dejaron helada. Se enderezó nerviosa, dio vuelta hacia la puerta, la abrió lentamente y vio los ojos verdes encendidos de Harry.

- Harry, yo ya me iba a dormir… - trató de excusarse. Él, decidido entró en la habitación, mirando para todas las paredes, y poniendo más atención en la cama.

- Si, yo quería disculparme por lo que dije en la sala… – y la miró a los ojos, ¿no quería disculparse, o si? – yo… - suspiró – yo creo que fui un asno… - la miró – cero sutilezas…

- Está bien, no hay problema – dijo ella aun con la mano en el pomo de la puerta, dándole a entender que lo quería fuera. pero lo siguiente que hizo Harry le hizo entender que si los habría. La tomó por la cintura y con una mano en la nuca la besó frenéticamente. Ginny al principio se quedó estática, no sabiendo qué hacer. Instantes después se dejaba llevar por la arrolladora pasión del muchacho de los ojos verdes.

La mañana siguiente fue como la pasada en la madriguera, culpa, remordimiento, dolor. Se sentía tremendamente infeliz por haber caído preso de sus instintos. De esos que lo obligaban a caer en los brazos de Ginny, cuando se sentía desvalido y vulnerable. Casi siempre después de una pelea con Cho. No supo a que hora salió del cuarto, solo tuvo noción de ser, cuando Ron lo sacudió de su sueño en el sofá de la sala, y ya el sol estaba a pleno. El pelirrojo lo miró con pena.

- ¿No me digas que dormiste aquí? – Harry asintió. Pero volvía a sentir la voz interior que decía "maldito traidor".- Vamos a la cocina, Hermione hizo el desayuno…

- ¿Y Cho? – Ron se encogió de hombros

- Salió a la playa temprano…

- Y… ¿Ginny? – Temía preguntar por ella. La noche con la pelirroja había sido demasiado agitada. Algo en su cochina conciencia le decía que había hecho bien en acostarse con ella, simplemente Porque lo deseaba. Y disfrutaba cada centímetro de su piel, y el momento sublime de entrar en su cuerpo y permanecer allí, y gozar… y hacerla suya. Merlín estaba perdiendo la cabeza, y por sobre todas las cosas estaba perdiendo a su amiga, para encontrar una amante.

- Ah, Ella también se fue a la playa, bien temprano… - Se dirigieron a la cocina. Harry sólo tomó café, y sin más fue a su cuarto a darse una ducha. Más allá de todo lo bueno que era hacer el amor con Ginny, en algún punto se sentía sucio, por la noche pasada, pero caía en la tentación de recordar lo vivido. Había llegado a la habitación de Ginny para disculparse por lo idiota de su comentario, pero al verla tan angelical, tan preciosa y agitada, lo había asaltado el deseo irrefrenable de poseerla, y sin un dejo de razón, lo había hecho no solo una, sino tres veces, porque estaba absolutamente convencido que con una vez no alcanzaría saciar toda la pasión que sentía por ella. Y tenía razón. Aun ahora sentía ese cosquilleo en el cuerpo al pensar en Ginny. Maldita sea, se estaba volviendo adictivo desearla. Había tenido sexo con su mejor amiga otra vez, y luego atraído por el imán de su cuerpo, se había quedado a dormir abrazado a ella hasta la madrugada, cuando comprendió la gravedad de sus actos se alejo de allí. Luego de la ducha reparadora, se decidió a hablar con Ginny sobre su nuevo "incidente". Por lo que una vez vestido, se encaminó hacia la playa. Sabía dónde podría encontrarla, conocía el lugar favorito que la joven tratando de escapar de Cho y estar tranquila, había encontrado en esas vacaciones. No se había equivocado. Ella estaba allí, sentada sobre una lona de playa, en la arena, disfrutando de un día radiante. Se sentó a su lado sin mirarla. Ella volteó a verlo.

- Harry… yo… - dijo ella algo aturdida. Estaba nerviosa, observó Harry. Sus pequeñas y suaves manos se apretaron en un puño aferrando la arena. Y se sintió una mierda por hacerla sentir así.

- Déjame hablar a mí, ¿si? – dijo aun sin mirarla – Cometí una segunda estupidez, Gin –

- La cometimos… - dijo suspirando. A pesar de decir esas palabras, ella se sintió un tanto desilusionada… Que Harry dijera "cometí un error," le dolía en el alma… porque esas palabras solo eran la traducción de algo más doloroso: "lo de anoche para mí, no significó nada…"

- Bueno, es verdad. – dijo él acomodándose los anteojos - Pero esta vez no se por qué fue…

- Por lo mismo, Harry – Él la miro – lo mismo de siempre – ella abrió la mano y la levantó dejando escurrir la arena entre sus dedos - Tu enésima pelea con Cho y mi enésima sensación de soledad…

- Si pero esta vez yo te busque, no fue como la otra vez… Esta vez fue mi culpa.

- ¿Por que lo dices?

- Porque yo fui a tu cuarto con la intención de acostarme contigo… yo disfracé mi intención con un tonto pedido de disculpas – la miró pero en el fondo… mi cuerpo solo quería una cosa… tener sexo, y tú eras…

- Harry, yo…

- Pero lo sabes… - resopló - después de hacerlo me arrepentí, por eso te juro, Gin que – le tomó la mano y ella lo miró nerviosa – te juro que no volverá a pasar.- le besó los nudillos y ella sintió recorrer la misma electricidad que sintió anoche en la sala - No quiero perderte amiga, por otra estupidez como la de anoche.- Ginny estaba confundida. No podía decirle lo que sentía… Porque él la buscaba para saciar su necesidad de sexo, y ella se dejaba seducir, simplemente porque lo amaba. Esa misma mañana al despertarse y encontrarse sola en su cama, despertó a la realidad, que su mejor amigo, aquel con el que jugara y se divirtiera desde hace años, se había convertido en el amor de su vida… Lo cerró los ojos para evitar que las lágrimas cayeran. "Ay Harry, si pudiera te diría que te quiero, pero no como un amigo…" - ¿Que dices Gin?

- Creo que nuestra amistad no se ha visto afectada antes, y mucho menos ahora, Harry. Por mi… no habrá problemas.

- Gracias – se levantó – y ahora debo arreglar las cosas con Cho. La quiero demasiado y no deseo perderla, por un tonto libro y un malentendido – y se marchó rápidamente a tiempo, para no ver a Ginny derramar lágrimas de dolor. Él nunca la tomaría en serio, nunca la vería como una mujer.

Desde ese día, cada vez que se encontraban trataban de hacerlo con alguien más alrededor. Si no estaba Ron era Hermione, y Ginny cuando Harry se encontraba con Cho, trataba lo menos posible de permanecer en la misma habitación. Harry se desvivía por su novia, aunque a veces lanzaba miradas furtivas a Ginny, mientras esta se divertía con su hermano y Hermione. Harry los envidiaba, quería divertirse con ellos pero debía hacer las cosas bien, porque estaba convencido de querer a su novia, más que la amistad de Ginny.

Después del cumpleaños de Harry que fue celebrado a lo grande, apareció por la casa Pedro, con una carga de regalos para Ginny. Un abanico de carey, unas castañuelas, que aprendió a utilizar rápidamente, pero mal. Y una mantilla, que le dijo que usaban las mujeres al salir de misa. El pueblo español era muy católico. Luego la invitó a un restaurante a cenar, y mientras la esperaba, se quedó en la sala con Harry y Ron. El muchacho de ojos verdes miraba fijamente al ocasional amigo de Ginny, mientras charlaba con Ron. Pedro se sintió nervioso, y le devolvió la mirada. Harry cambio rápidamente y comento algo que decía Ron. Pedro sonrió.

- Tienes razón Ron… – decía tosiendo – ¿y tu qué opinas Pedro?

- ¡El fútbol es deporte de machos, pero me encanta verlo! – dijo en un tono demasiado entusiasta.- ¿Te gusta el fútbol Harry?

- Mas o menos, tengo predilección por otros deportes… – Dijo pensando en el Quidditch – Pero cuando la ocasión lo amerita, veo algo.

- ¿Ah! Escuchen, tengo una invitación que hacerles… – dijo mirando para todos lados – pero es solo para hombres. Ustedes saben a lo que me refiero – y guiñó el ojo. Harry y Ron se miraron y sonrieron.

- ¿Te refieres a una fiesta donde no debemos llevar mujeres?

- Exacto, mi querido amigo. Las mujeres están prohibidas – sonrió Pedro –

- Pero una fiesta no es divertida sin mujeres… - dijo ron.

- Pero la diversión estará en la fiesta… - terció Pedro – No te podrás aburrir allí… es un festejo algo "ecléctico.

- Bueno, entonces anótanos en esa – dijo un Ron efusivo

- Pero tenemos novias Ron… – dijo Harry un tanto nervioso

- No les hará daño si no se enteran… – Dijo su amigo decidido – aparte no vamos a actuar, solo a mirar – Pedro aplaudió, contento. Les dio una tarjeta con la dirección. En eso llegó Ginny, y vio lo que el español le entregaba a Ron.

- ¿Y eso?

- Es una invitación para…- Pedro iba a decir todo pero Ron lo interrumpió

- Para una… una… - y su intervención fue en vano porque no se le ocurrió nada. Ginny, que había aprobado legilimens con honores en Hogwarts, leyó la mente de su hermano y sonrió. Harry terminó la excusa.

- Para una partida de Póquer… - Ginny lo miró y él se puso rojo, nunca le había dicho una mentira, pero según Harry ella estaba sonriendo por lo que significaba que había creído la mentira – si, y es solo para hombres…

- Bueno, ¿y cuándo será?

- Mañana en la noche, guapa – dijo pedro tomándola de la mano y dándole un beso en el dorso. Harry a pesar de su decisión no vio con buenos ojos la actitud del joven. Merlín quería separarlos a los golpes.

- ¿Por qué preguntas? – fue Ron, el que hablo

- Bueno si ustedes van a tener una salida solo de chicos, entonces Hermione y yo – miró a Harry – y si quiere Cho, podríamos salir a divertirnos solas. Y quien te dice fuéramos a esos clubes de solo para mujeres a ver unos cuerpos que valgan la pena…- Harry se ofuscó con el comentario.

- ¿Y que tiene mi cuerpo que no valga la pena? – preguntó, y Ginny se sonrojó. Ron lo miró sorprendido, y Pedro sonrió.

- ¿Y yo qué voy a saber? – contestó Ginny – Pregúntaselo a tu novia. Vamos Pedro. Adiós a los dos, no me esperen despiertos, ¿si? – les tiró un beso de lejos con la mano y salio del brazo de su acompañante.

- No creo que sea buena idea ir a esa fiesta Ron… – dijo Harry aun molesto por el comentario de Ginny. "cuerpo que valga la pena, ja como si no disfrutaras del mío"

- ¿Qué pasa Harry, te da miedo que tu noviecita se entere? – le dio un golpe en el hombro – ¡Auch! Yo creo que a ti te ha dolido lo que dijo Ginny…

- No digas tonterías – dijo al fin – Lo que me molestaría es que fueran a esos clubes, ¿tu sabes lo que pueden ver?

- No…

- Bueno hombres en muy poca ropa, casi escasa, bailándoles de una manera muy sugestiva… - dijo sonriendo – en algunos clubes buscan a las chicas las sientan en una silla y ellos, los strippers, les bailan ahí, frente a ella, meneando sus pollas, en su cara… - Ron se puso rojo – Y… en otros casos las tienen tan grande que golpean la cara de la chica con

- ¡Ah, no!

- Imagina a Hermione en esa silla… - dijo él siguiendo la burla – con un tremendo…

- Eso no va a ser así, le diré a Hermione que no salga de aquí – Harry rió.

- Como si fuera a hacerte caso, Ron.

A la mañana siguiente, Hermione se levantó temprano en la mañana, y como siempre preparó el desayuno. Al poco rato una adormilada Ginny apareció por la puerta algo demacrada. Hermione la saludó y esta hizo un esbozo de saludo para dirigirse al refrigerador y sacar el jugo de naranja. Tomó la botella y se sirvió un vaso. Se sentó en la mesa donde su amiga le alcanzó un plato con salchichas, huevos y una humeante taza de café, e inmediatamente después se sentó con su desayuno al lado de la pelirroja. Todavía no había señales de los otros moradores de la casa por lo que podían hablar tranquilamente.

- ¿Cómo estuvo tu noche, Ginny? – dijo Hermione, tomando una tostada y untándola en la mantequilla.

- Creo que me pase con las copas… – dijo bebiendo jugo – Tengo una sed que me muero.

- ¿Muchos besos Ginevra? – La otra chica rió

- El día que Pedro se decida y me bese, le haré un monumento – Rieron las dos – creo que no soy su tipo. ¿Y tu amiga, que tal pasaste la noche? – le guiñó un ojo. Hermione tenía unas oscuras ojeras, señal que no había pasado una noche tranquila.

- Bueno, solo voy a decirte que tu hermano es… un animal salvaje, nunca antes había hecho… bueno…- Ginny se tapó los oídos.

- Demasiada información Hermione – su amiga rió – Pero me alegro por ti. Dijo – pero yo que tu ando con cuidado – Hermione dejó el jugo en la mesa - Quizás Ron estaba lavando sus culpas…

- ¿Qué quieres decir? – Ginny se levantó y miró hacia la sala. No había señales de que alguien bajara del piso superior, pero para hablar más tranquilas cerró la puerta. Se sentó al lado de su amiga y empezó a hablar susurrando.

- Bueno, solo te voy a decir que esta noche, Harry y Ron dirán que tienen una partida de póquer, cosa que Merlín sabe que es...

- Es un juego muggle con cartas, donde habitualmente la gente apuesta dinero…

- Bueno, eso no importa. Lo importante aquí es que eso no es verdad – la castaña dio un respingo…

- ¿Qué quieres decir? ¿Ron va a mentirme?

- Tú sabes lo curioso que es Ron, Hermione. Pedro le dijo que los invitaba a una fiesta solo para hombres… - Hermione se quedó callada, pensando vaya a saber qué. Al rato abrió los ojos como una desquiciada, y respiró fuertemente por la nariz, levantándose rápidamente y dando un golpe de puño en la mesa.

- ¡Voy a matar a Ronald Weasley!- y tuvo la intención de subir y desollarlo vivo, pero la mano de Ginny la hizo sentar.

- Nada de eso, Hermy – esta la miró aun con la respiración alterada – no vas a quitarme la diversión antes de tiempo…

- Tú no tienes nada que perder…

- ¡Y tú tampoco! – tomó un poco de café – El sólo está curioso, y Harry también. Lo que no se, es a qué clase de fiesta irán.

- Deberíamos averiguarlo… – dijo Hermione, poniendo en funcionamiento su maquina cerebral – qué clase de fiesta puede ser solo para hombres – y después dijo más furiosa – ¡Claro! ¡Esas fiestas donde contratan mujeres de vida fácil! ¡Aghhh voy a matarlo ahora mismo!

- Espera – dijo Ginny - ¡eso no lo sabremos hasta que no vayamos a esa fiesta!

- ¿Y cómo se supone que iremos sin ser vistas Ginny? – dijo Hermione y luego sonrió – ¡Claro! ¡La capa de invisibilidad de Harry!

- Si, fue mi primera opción debo decírtelo – dijo la pelirroja sonriendo – Pero luego recordé que no por nada hemos sido las "premio anual" Hermy. – Hermione pareció entender.

- Tu dices… y así no tendremos que escondernos… ¡Eres una genia Ginny! – y le dio un beso en la mejilla.

- Bueno solo tenemos que arreglar lo de la ropa – se puso seria

- Iremos ahorita mismo… – dijo Hermione aplaudiendo – Nada me quitará las ganas de darle una paliza a Ron si llega a hacer algo…

- Tranquila Herms – dijo Ginny palmeándole la espalda – Allí estaremos, para que eso no ocurra. Les vamos a arruinar la fiesta a esos dos – y rieron maliciosamente, y tan fuerte que sorprendieron a dos jóvenes que entraban a la cocina extrañados por el tono de la risa.

- Buenos días, ¿y qué es lo tan divertido? – dijo Ron acercándose a su novia y dándole un corto beso en los labios

- Nada Amor – dijo esta y mirando a su cómplice – un chiste que me contó Ginny.


Nota de la autora: Okay, no fue la gran cosa, pero entiendan que es la prehistoria comparada con lo que escribo ahora (que tampoco es la gran cosa). Comentarios, o cualquier cosa, ya saben cómo hacer… tampoco es que tena que estarles enseñando!

Ah, y para aquellas que utilizan el review para recordarme que actualice Cita a ciegas, no se preocupen… esta semana habrá novedades…

Saludos