Hola! Todo el capitulo y me atrevo a decir que la historia completa está enteramente dedicada a Natu bullanguera, cuerda Paz, o whatever… y a mi adorada Paloma, saludos desde la soleada Córdoba Argentina. Espero que Madrid esté igual de bonita… ya nos encontraremos en Whatsapp.

Aquí el capitulo…

Capítulo 9

No todo es lo que parece

Después de ir al centro de la isla de compras, las muchachas siguieron disfrutando del día como lo hacían siempre, para no levantar sospechas. Ron era el más nervioso, pues a medida que pasaban las horas se acercaba el momento en que por primera vez iba a mentirle a Hermione. Ya había dado el primer paso, diciéndole sobre la "partida de póquer y que solo era para hombres" y para su sorpresa y alegría, Hermione no le reprochó, y ensayó un buen discurso sobre que, el hacer cosas por separado alimentaría la relación. Lo que Ron nunca sabría era que ella sabía todo y que iría a esa "partida".

Harry no tenía problemas. Con su novia siempre hacía cosas por separado, y decirle sobre su salida de hombres, a Cho no le pareció gran cosa. Solo le molestaba las risitas que echaba Ginny a sus espaldas, pero no le daba razón de ser. Ella siempre se andaba riendo de cualquier cosa.

Pasaron la mañana y parte de la siesta en la playa, disfrutando de un cálido día de verano, charlando de cualquier cosa, hasta que Cho al andar descalza pisó algo y se lastimó.

- ¡Ay! ¡Me lastime mi piecito! – decía Cho

- ¿Qué ha sucedido, cariño? – Harry se acercó a su novia – ¿Te duele mucho? – dijo preocupado

- No, solo es un rasguño – le contestó su novia, con cara de sufrimiento. Ginny torcía los ojos malhumorada por la exageración de la chica.

- Déjame verlo… – Harry la sentaba en la reposera y le examinaba el pie – es verdad, solo es un raspón con una piedra. – le acariciaba suavemente el pie.

- ¿Y por eso haces tanto escándalo? – dijo Ginny. Harry la miró.

- ¡Bueno Ginevra! – su tono ofuscado sorprendió a todos, nunca le había hablado así. – Como se nota que no eres tú la herida. Ya querría verte a ti en una situación así.

- Vamos Harry… – se levantó, mirándolo con rencor – ¿tu crees que lloraría, si una minúscula piedrita me raspa el pie? – Él se puso de pie, y le hizo frente. Ella no retrocedió. Los demás estaban con la boca abierta. Era la primera pelea que Harry y Ginny tenían luego del enfrentamiento que tuvieron en el bosque prohibido, sobre quien iría al ministerio, hace años – Como si no supieras lo que he vivido, y he tenido que padecer por ser tu amiga.

- ¡NADIE TE PIDIÓ QUE LO FUERAS! – le gritó, arqueando las cejas. Ginny lo miró con lágrimas en los ojos. Harry relajó el semblante y se dio cuenta de la estupidez que dijo – Ginny… yo….

- Tienes razón… – se dio vuelta y empezó a recoger sus cosas y ponerlas en su bolso de playa – Yo… tengo que irme.

- Ginny disculpa, no sabía lo que decía, yo…

- No te apures Harry – lo miró inexpresiva. A Harry esa mirada le dolió en el alma – yo… tengo cosas que hacer… - y se marchó. Harry se quedó parado sin decir nada. Solo miraba la delgada silueta de Ginny que se perdía camino a la casa. Después miraba a su novia que seguía haciendo escándalo. Ron y Hermione lo miraban sin poder creer. Harry sin darse cuenta, tiró un par de cosas, como lo hacia en casa de los Dursley cuando realmente se enfadaba, pateó la arena ensuciando la canasta de la comida, que para alivio de Ron ya estaba vacía. y se sentó en la lona. No habló más. Permaneció en silencio, sin participar de las conversaciones del grupo, durante el resto de la jornada, pensando en lo idiota que había sido en hablarle de esa manera. Que idiota había sido. Claro que ella no iba a hacer semejante aspaviento por una tonta piedra. ¿acaso ella, que había sido poseída por Voldemort cuando apenas tenía once años, iba a chillar como un cerdo por un simple raspón? ¿Cómo no iba a tener heridas peores que un simple raspón, cuando ella había sido parte del grupo que se enfrento a los mortifagos en el ministerio a los 14, si ella lo había acompañado y recibido una maldición cruciatus, que iba para él, cuando derrotaron a Voldemort? ¡y solo tenía dieciséis años!

- Harry… – la voz de Hermione sonaba entre pena y reproche – Me voy a la casa. - Harry solo asintió. Ron la miró y se encogió de hombros. Hermione vio a Cho – ¿Quieres venir Cho? Tengo un desinfectante muggle que es muy efectivo – la muchacha aceptó y se fue rengueando ayudada por Hermione.

- ¿Harry? – dijo Ron acercándose a su amigo – ¿Estás bien?

- ¿Cómo quieres que este bien? – suspiró – soy tremendo asno… no puedo creer le grité y le dije… - lo miró – realmente ella debe creer que soy un…

- Ya Harry, no te lamentes, quizás tú…

- Creo que tengo… no, debo disculparme con ella.- Trató de levantarse

- No Harry… – Ron le tomó del brazo – será mejor que dejes pasar esto, y háblalo por la mañana con Ginny. Conociéndola estará destrozando la casa de la rabia – sonrieron – Lo de esta noche podemos dejarlo, si no te sientes bien… – Harry lo miró. En realidad aceptó ir a esa estúpida fiesta únicamente por su amigo, por Ron. Y ahora no tenía ni ganas de hablar de ella, pero al ver la cara de ilusión de Ron, que nunca había ido a una fiesta muggle, lo hizo cambiar de idea.

- No, Ron. Creo que me hará bien despejarme un rato. – Miró la hora en su reloj – Y será mejor que vayamos a prepararnos, no sea que lleguemos tarde.

Cuando Hermione llegó a la casa, dejó a Cho en su cuarto y fue a ver a su amiga. Tocó la puerta y grande fue su sorpresa al ver a una sonriente Ginny abriéndole la puerta. La castaña muchacha había pensado que su amiga estaría en un mar de lágrimas por lo que Harry le dijo, pero todo lo contrario. Se sentaron en la cama, donde Ginny acomodaba la ropa que se pondrían mas tarde.

- Bueno, esto te pondrás tu… – dijo señalando unas ropas en una bolsa roja – y esto yo… - Y señalo un montón de ropa tirada en la cama.

- Ginny… pensé que… – esta la miró enojada.

- ¿Pensaste que las palabras de Harry me iban a lastimar? – se sentó. Hermione asintió – Pues debo decirte que si, lo hicieron - suspiró – pero luego me dio rabia y ahora si quiero ver qué hace en esa fiesta, y hacerle pagar las cosas que dijo.

- ¿Entonces lo haremos? – dijo Hermione divertida

- ¡No se diga nada mas! – se tomaron de las manos. Luego Ginny miró a su amiga, y una duda surgió en su interior. Sabía que Harry podría tener interacción con otras chicas, mas teniendo en cuenta lo que había pasado entre ellos noches atrás. El joven no tenía respeto por la relación que tenía con la tonta de Cho, pero Ron… ¿cómo actuaría su hermano frente a mujeres de dudosa reputación, que se regalaban en bien de los invitados? carraspeó – oye, Hermione… ¿qué harás si ves a Ron en una situación… tu sabes... algo comprometida?

- ¿Haciendo algo indebido? – preguntó seria la muchacha. Ginny asintió – pues, ¿tu aceptarías tener un hermano sin cabeza?, porque te juro que se la cortaré y de la manera mas dolorosa – luego agrego – ¿Y tu… qué harás cuando veas a Harry?

- Nada – dijo en un tono inexpresivo –Después de todo es su vida. ¡Pero si le diría que es un maldito hipócrita! - rio – Y después de ver su cara de carnero degollado, me marcharía triunfante, pues lo agarre de las…

- ¡Ginny!

- Vamos Hermione, será mejor que te vayas y no levantes sospechas. Esta noche cuando se vayan, le dirás a Ron cuánto vas a extrañarlo y que regrese pronto.

- ¿Y qué le diremos cuando nos pregunten qué haremos durante su ausencia?

- Bueno le diremos que nos quedaremos a ver la maratón de la guerra de las galaxias… – Hermione la miró - ¡Bueno! Vi la propaganda en la televisión. No sospecharan cuando nos vean con el cuenco de pop corn acostadas en el sofá.

A las 7:30 hs, Ron Y Harry estaban bañados y perfumados, para la gran noche que les esperaba. Ron se había puesto una camisa negra y un pantalón de vestir color arena, con zapatos negros acordonados y Harry de mala gana se puso lo primero que encontró. No iba en plan de conquista así que tomó una camisa de color verde musgo y un pantalón de lino negro. Completaba el atuendo con zapatos y cinturón negro. Al bajar a la sala vieron a las muchachas con el pijama puesto, recostadas en el sofá, los pies en la mesa de café, con sendos cuencos de palomitas de maíz apoyados en el estomago de cada una. Ron se acercó a Hermione y le dio un beso. Esta aspiró fuerte el perfume de su hombre y sonrió. Harry no sabía qué hacer. Todavía no le había pedido disculpas a su amiga, y esta sólo miraba la televisión, sin siquiera percatarse de su presencia. Solo atinó a poner las manos en los bolsillos y esperar a Ron

- Ronald… – dijo Hermione mirándolo de arriba abajo, con los ojos entrecerrados – ¿a qué partida de Póquer vas tan arreglado? – luego miró a Harry – ¿y tú Harry? Tan perfumados y arreglados que van…

- Her…mio…ne… - dijo Ron tartamudeando, y miró a Harry para que lo ayude

- ¿Es que no podemos vestirnos alguna vez para salir? – Miró a Ginny, esperando un comentario acido de la pelirroja, pero esta todavía veía la televisión. Harry bajó la mirada.

- ¿Tu qué piensas Ginny? – dijo Hermione. Harry levantó la vista y miró esperanzado. Hermione le había tirado una soga para que Ginny le hablara… pero la ilusión se fue rápidamente. La pelirroja se levantó del sofá. Miró a su hermano y luego clavó sus ojos en Harry.

- Yo… no puedo opinar de nada. Después de todo… yo no soy nadie, ni he vivido nada para opinar sobre nada… o nadie. – Harry pareció golpeado por diez bludgers. Ginny desapareció en la cocina y al rato volvió con dos latas de gaseosa muggle. – ¿Qué, no se van? – dijo mirando a su hermano. Harry se dirigió a la puerta.

- Ron te espero afuera… – miró por última vez a Ginny y esta sin voltearse, se dirigió al sillón, adoptando la pose anterior y aplaudiendo pues la película volvía después de la larga tanda comercial.-

- ¡Merlín ese Chewe es lo más! – dijo metiéndose a la boca un puñado de palomitas. Ron se despidió de Hermione dándole muchos besos, y Hermione le decía cuanto iba a extrañarlo y que no apostara mucho dinero. Ron, aún colorado por la culpa, solo asintió y se marchó.

- Bueno, mira a los dos desgraciados… – dijo Ginny ya no aguantando la risa – tan bien vestidos que van a su "fiestecita." Se nota que quieren tirarse una "cana al aire."

- Basta Ginny, no sigas llenándome la cabeza, porque todavía estoy a tiempo de alcanzarlo y matarlo.- rieron

- Bueno si no queremos llegar tarde, mejor vamos a vestirnos. Ponte perfume de Ron, no te olvides y usa el desodorante… ¡Yo usaré… diablos! – dijo frustrada.

- Espérame aquí… – Hermione subió las escaleras y después volvió con algo en la mano- Toma – Ginny se tensó.

- ¡Hermione eres tan osada!

- Bueno años con los dos más grandes buscadores de problemas me han dado algo ¿no? – y sin decir mas fueron a cambiarse para la gran misión de espionaje que los esperaba.

Caminaban lentamente por la arena. Nunca salían de noche y menos a caminar por una playa tan oscura y solitaria, por lo que algo de temor tenían, pues no sabían qué peligro podría aparecerles a dos chicas solas. Miraban detenidamente en cuanto lugar con música encontraban a su paso, debido a que no sabían con exactitud el lugar de la supuesta fiesta. Pero luego de comprobar que los jóvenes no se encontraban allí, continuaban la cacería.

- Sabes Hermione, no sé por qué diablos no le pregunté a Pedro qué iba a hacer, desde un principio. El pobre es tan idiota, que me hubiera dicho la dirección con una sonrisa en los labios – La otra chica bufaba. – para él todo es una inquietante aventura…

- Mira Gin, no te quejes, después de todo, esta fue tu idea. Yo hubiera preferido en un principio, la capa de invisibilidad… así no hubiéramos tenido que… – Ginny se detuvo en seco y calló a su amiga – qué – ella señaló un lugar que llamaba la atención de la pelirroja. Era una increíble fiesta en la playa. El lugar estaba iluminado con grandes antorchas y la música era algo rara, para las chicas. Era una especie de fiesta que Ginny y Hermione habían escuchado hablar en una de sus salidas al mundo muggle. Esas raras fiestas de música electrónica. Miraron sonrientes el ambiente de la misma, e instantes después Ginny abrió la boca, pero sin emitir palabra, estaba realmente sorprendida. Al parecer no había ninguna mujer en esa fiesta. Y para la lógica de la pelirroja, no tendría razón de ser que las hubiera, y esto es lo que hizo abrir los ojos de la muchacha como platos. Todos los hombres estaban en parejas. – ¿ey! parece que por fin encontramos la puñetera fiesta – Exclamó Hermione - pues mira ahí están Harry y Ron.- Los muchachos estaban a un costado disfrutando de la música y con un trago en las manos. Claro ellos estaban tranquilos porque no veían lo que Ginny estaba viendo…

- ¡Hermione! – la muchacha miró a Ginny – ¡Esto… no es una fiesta… de chicas fáciles!

- ¿Qué? ¿Qué dices? – La pelirroja le señaló lo que estaba mirando. Hermione observó algo perdida y cuando enfocó la vista se tapó la boca – ¡Merlín! Es una… - Ginny comenzó a reír a las carcajadas.

- ¡Es una fiesta gay! – Se sentó en la arena sin poder respirar de tanta risa – Definitivamente no soy del tipo de Pedro…

- Pero… - dijo Hermione contrariada – ¿por qué Pedro los invito? El sabe que Harry y Ron son… ¡tu sabes, que tienen novias!

- Bueno – la pelirroja se levantó – solo se me ocurre una razón. A Pedro le gusta Harry y creo que quiere…- levantó las cejas de manera insinuante - y a Ron lo invitó de carnada.

- ¡Para que Harry venga! – Ambas comenzaron a reir a carcajadas otra vez.

- Exacto. – dijo Ginny limpiándose las lágrimas de la risa - Recién ahora me doy cuenta de la verdadera intención de pedro… por qué me preguntaba tanto por Harry – sonrió – ¡Picaron!

- ¿Y cómo vamos a entrar a esa fiesta?

- Vamos, ya tengo una leve idea… – Caminaron decididas hacia donde se encontraba un hombre demasiado alto y musculoso, que hacía de custodio – ¡Hola! – el hombre los miró y enarcó una ceja – Mi osito y yo venimos a la fiesta – dijo Ginny y con naturalidad abrazó a Hermione y le dio un ruidoso beso en el cuello. Hermione dio un respingo, y se puso roja. El hombre sonrió y los dejo pasar.

- ¡Ginny es la primera y ultima vez que me haces eso! – agregó limpiándose con asco la zona.

- ¿Querías entrar no? – la otra asintió – bueno, lo logramos, asi que ahora, a divertirnos… - fueron a una mesa colmada de platos exóticos, los pasaron por alto y fueron al sector donde había una barra con un exótico bar tender que movía coloridas botellas a un lado y otro, preparando trago. Sonrieron. Ellas buscaban las bebidas. Más allá de estar en plan de divertirse, Prefirieron pedir cerveza muggle, que a ver de Ginny era muy fuerte, y comenzaron a moverse al ritmo de la música electrónica, sin dejar de observar a sus presas.

En otro sector de la fiesta, dos aburridos jóvenes tomaban un trago exótico demasiado fuerte para Harry. Ya habían permanecido mas de media hora en la dichosa fiesta y ni rastros de las chicas… por lo que el hastío era tremendo. Ron bufaba a cada rato, y Harry tenía ganas de ponerle el trago que tenía en la mano de sombrero.

- ¿Así son todas las fiestas muggles, Harry? – dijo un decepcionado Ron.

- Es la decimonovena vez que te lo digo, no he participado de muchas fiestas muggles, solo fui a regañadientes a una en Paris, solo porque Cho me molestó tres días para que la acompañe, y te aseguro que en esa había mujeres. Nunca he ido a una fiesta de sólo para hombres… - miró el lugar – y te aseguro que así no me lo imaginaba. – miró a su amigo – quizás llegamos muy temprano…

- Ya es tarde… ¿no se supone que las chicas ya estarían aquí? – luego vieron algo que los hizo callar – dos de los hombres que estaban en la fiesta comenzaron a bailar desenfadados en la pista una canción de una mujer… y la cantaban en voz alta. Es más, estaban a punto de desgarrarse la boca de tanto que gritaban. Al rato eran casi todos los presentes, varones, quienes cantaban y levantaban los brazos moviendo las caderas de una manera demasiado femenina, y riéndose… "a quien le importa lo que yo haga a quien le importa lo que yo diga, si soy así, así seguiré, nunca cambiaré…" y luego algunos se daban un efusivo beso en la boca. – Oh Merlín… ¿Eso fue un beso de lengua? - Harry y Ron vieron esto y luego se miraron – ¿Así son las fiestas de los muggles Harry?

- Ron… – dijo Harry terminando el trago de golpe y sintiendo arder la garganta por el alcohol. - Esto es una fiesta, solo para hombres…

- ¿Eh? Si ya se, tonto, eso dijo Pedro.

- Pero no habrá mujeres… - le pasó un brazo por los hombres – es una fiesta de hombres… es una fiesta gay...

- Ahhhh… ¿Qué? – dijo Ron que era lo único que pudo decir en ese momento. No sabía que significaba esa palabra. Ahora deseaba haberle hecho caso a Hermione y tomar la asignatura "estudios muggles."

- Bueno, míralo de esta manera, no habrá mujeres porque a ellos – señaló a los eufóricos bailarines – no les gustan las mujeres… les gustan los hombres – Ron abrió los ojos y miró a Harry.

- ¡Ay qué mala suerte... ¿Y por qué rayos nos invito Pedro a la fiesta si sabe que tu y yo…? – lo miró contrariado – No pensará que tu yo somos… tu sabes – Harry rió. Y no dijo nada porque Pedro apareció por sus espaldas, y abrazándolos les ofrecía otro trago.

- ¿La están pasando bien amigos? – Harry se sintió incómodo pero no dijo nada. La verdad es que nunca le importó lo que la gente hiciera, pero la manera en que Pedro lo miraba o acariciaba mientras lo abrazaba… trató de pensar la manera de rechazarlo, pero sin ser rudo. – Parece que si – De pronto se acercaron al grupo unos jóvenes. No eran altos, pero si delgados. Miraban insistentemente a Ron Y Harry. Estos se inquietaron más de lo que ya estaban. Harry los miró con atención. Uno era cabello negro, bien corto y de ojos color aguamarina. Tenía puesto una remera blanca que se le ceñía al poco trabajado cuerpo. Era demasiado flaco y sin un músculo marcado. El otro, era pequeño y delgado de ojos color lapislázuli y rubio, y tenía una sonrisa que se le hacía familiar – ¡Ey! – dijo Pedro mirándolos, y arqueando una ceja – A ustedes no los conozco… – Los jóvenes se miraron y se sonrojaron.

- Eh… hola, es verdad no nos conocemos… nosotros somos turistas – se abrazaron – recién llegamos esta mañana, vimos la fiesta y quisimos divertirnos. – miró a los otros – ¿no importunamos, verdad?

- Si molestamos cariño… – el moreno, sorpresivamente, le dio una palmada en las nalgas al rubio, este pegó un gritito demasiado femenino. Harry sonrió. Definitivamente eran pareja.- mejor nos vamos.

- ¡No!, no faltaba mas, ésta es su fiesta, sólo que no los conocía.

- Bueno- dijo el rubio y carraspeó – Yo soy Leo… Leo y ell... él es…

- John, pero mis amigos me dicen Johnny – dijo el moreno.

- Yo soy Pedro y ellos son mis amigos Harry Y
Ron – se dieron las manos. Hubo un silencio incómodo que fue interrumpido por el sonido de una canción bastante romántica. Johnny miró a Ron, sonriendo y lanzándole un besito con un tenue movimiento de sus labios, Ron se puso rojo.

- AYYY! – Chilló Leo demasiado entusiasta – me encanta esa canción… ¿Bailas, Ron? – El pelirrojo, casi se ahoga con la bebida. Leo reía divertido.

- No… - dijo colorado y mirando a Harry pidiendo ayuda – no, yo no…

- ¿Qué pasa? – le guiñó el ojo- ¿tu parejita, es decir Harry, es celoso? No me digas nada… solo te quiere para ti… – miró a Harry que volvía a tomarse el trago de golpe, también todo colorado – ¿Pero no te enojas si te quito un ratito a tu bombón verdad Harry? Mi osito mimosón te hará compañía.

- Por mi no hay problemas… No soy para nada celoso. – dijo Harry y Ron lo fulminó de la manera en que lo vio. Harry solo se encogió de Hombros. Un desganado Ron, fue llevado a la pista por un entusiasta Johnny.

- ¿Y Harry, la estás pasando bien de veras? –Preguntó Pedro, demasiado insistente.

- Ya te dije que si… – dijo secamente – ¿Por que no invitaste a Ginny a la fiesta? –Pedro lo miró extrañado. Leo también.

- ¿Ginny?

- Wow, Pedro… - dijo Leo – nunca creí que esta fiesta es para bisexuales… - lo miró – ¿eres bi?

- No, no lo soy… - dijo pedro seguro - ¿y qué tiene que ver Ginny?

- bueno, perdóname que esté algo confundido, pero pensé que ella te gustaba… - Leo se acomodó, cruzando los brazos sobre el pecho, para escuchar esta conversación.

- Bueno… realmente, Harry… - carraspeó - Ginny es una muchacha excepcional, muy hermosa, y divertida, pero definitivamente no es mi tipo… - Leo rió.

- ¿Y cuáles son tu tipo? – preguntó Harry mirando hacia la pista, Ron se esforzaba por bailar con Johnny lo más lejos posible para evitar malos entendidos. Lo que Harry no vio fue que Pedro se acercó a él, peligrosamente. Cuando se dio vuelta, lo tenía bastante cerca.

- Pensé que te habías dado cuenta de cual es mi tipo.- Leo miraba divertido. Pedro posaba una mano en el hombro de Harry. Y este último se quería enterrar vivo - Tu eres mi tipo Harry… - suspiró - ¡Desde que te vi, me pareciste estupendo, tío! – Harry pasaba todas las gamas de los rojos por su cara. Retrocedió rápidamente.

- Yo…

- Harry – Leo dijo, quitándole el vaso de la mano y dejándolo en la mesa – Nobleza obliga… - Harry lo miró sin entender – Perdóname Pedro, pero por su pareja, me he quedado sin bailar, así que… ¿Harry, bailamos?

- ¡Oye, estoy tratando de tener una charla con Harry! – dijo ofuscado el anfitrión.

- Discúlpame Pedro, pero creo que Leo tiene razón – le tomó la mano y antes de ir a la pista, le contestó – Y Pedro… – este lo miró sonriendo – Definitivamente tu no eres mi tipo – Caminó de la mano del rubio y se metió entre las parejas. Pasados los nervios de la confesión de Pedro, le vinieron otros. Estaba en medio de la pista, con un hombre perfectamente desconocido que le sonreía. su sonrisa era tan familiar… ¡Y tenía que bailar con el! – Discúlpame, pero no creo que sea buena idea que ...

- ¿Qué pasa, quieres volver con Pedro? – lo miró – acaso vas a serle infiel a tu noviecito el pelirrojo… no es la gran cosa, pero tiene un buen culo.

- ¡No! – dijo casi chillando – no quiero volver con pedro, y Ron… Merlín, no le he visto sus partes…

- Ah, como pensé es por tu amorcito… Ron… - dijo comprensivo – se nota de lejos que eres fiel.

- ¡Que Ron no es mi amorcito! – lo tomó de las manos y comenzó a moverse – Lo que sucede es que yo no bailo… - Leo, con un caradurismo que sorprendió a Harry, pasó sus brazos por el cuello de Harry, no sin antes colocar las manos de este en su cintura. Harry se tensó y se enderezó en toda su magnitud. Leo se divertía. Instintivamente acariciaba los pelos de la nuca de Harry – ¿Qué haces? Mira Leo, creo que te estas equivocando, yo no…

- Tranquilo, lindo. Se que tú no eres celoso, así que disfruta el momento… ¿ tu amorcito Ron, no se pondrá celoso o si?

- ¡Que Ron no es mi amorcito! Deja de decirlo en ese tono, me molesta. – dijo ofuscado

- Tranquilo Harry, deberías aprender de tu Ron, relajarte y aprovechar la situación – Leo señalo hacia donde Ron bailaba con Johnny - ¿Ves? Una vez que te haces a la idea… - Harry miró hacia donde estaba su amigo, y lo que vio le quitó el aliento.

- ¿Qué demonios está haciendo Ron?


Nota de la autora: Bueno acá tienen, nos vemos luego en otra entrega de LQNF. Espero impresiones… Acá no hay embarazo, ni nada de eso… aunque Harry sigue siendo lo mismo de siempre…