Hola! Antes que nada muchas de ustedes que me siguen por facebook o twitter saben que me ha entrado un virus en mi notebook, y cuyo resultado es que todos mis archivos Word han desaparecido… junto a fotos y otras cosas que mi antivirus arrasó. Bueno, mis historias no corrieron mejor suerte. Afortunadamente, tengo este fics, y todos los terminados, guardados en la otra compu…. No así los que tengo aun por terminar. Es por esto que he despertado al Sr Weasley (mi antiguo computador), y he podido hacerlo.

Este capitulo tiene solo un objetivo… que al menos alguien tenga algo para leer…

Azulitahp, esto es para vos, si aun tienes ese nickname… sino bueno Natu bullanguera… es todo tuyo. Ya sabes, tratos son tratos!

Los que leyeron este fic hace eones, lo encontraran muy cambiados… este cap, no tiene escenas de sexo fuerte. Entiendan que eran mis tiempos de experimentación en la escritura y aun no había llegado a mi mente "Amor x Contrato"

Hechas estas aclaraciones, les dejo esto para que lean… no es la gran cosa, pero se deja leer!


Capítulo 10

Erradas proposiciones

Si la pista de baile pudiera tener un dispositivo mediante el cual podría hacer un agujero y meterse allí adentro y no salir hasta muy tarde en la mañana, de seguro lo podría haber utilizado. Jamás en sus mas extraños sueños o pesadillas hubiera imaginado vivir una situación como la que estaba sufriendo en ese momento. Él y su extraño acompañante habían estado bailando un rato. Harry incómodo, con las manos en la cintura de ese desconocido que sonreía de una manera tan particular, y a la vez tan familiar. Solo que no podía reconocer de donde… Lo miró detenidamente. Leo, que así se llamaba al parecer se estaba divirtiendo con la situación, y mas que nada parecía a punto de reírse a carcajadas de la cara de horror de Harry, cuando su rubio acompañante, le tomó suavemente de la barbilla y le obligó a observar hacia un costado señalándole a su amigo Ron, este miró para donde el pelirrojo estaba bailando con la pareja de Leo, el tal Johnny, y fue entonces que la mandíbula le cayó hasta el suelo de la sorpresa. Después de pelear con Johnny por no acercarse demasiado… ¡Ron estaba besándose con aquel joven! Harry de repente soltó a su acompañante y ya se dirigía hacia donde estaba su amigo, dispuesto a parar aquello… bueno, lo que fuera que había poseído a su amigo para hacer eso que estaba haciendo, frente a é. No podía creerlo. Ron, el epitome del macho, estaba de manitas y besitos… "oh, Merlín le esta sobando el culo, al novio de leo! Esto se está yendo de las manos… Pobre Hermione." Quitó las manos de la cintura del rubio, y solo dio un paso acercándose a Ron, pero Leo lo tomó del brazo y se colgó de su cuello. Segundos después, Harry se vio besado por primera vez los labios de un hombre... ¡Oh Merlin, DE UN HOMBRE! Y no le dio repulsión el beso porque besaba demasiado bien el desgraciado. Pero él era heterosexual… bien machito. Después de unos segundos de estupor, Harry lo separó bruscamente. Lo miró sopesando la opción de golpearlo en la cara, o patearle el trasero por atrevido. Merlín, se sentía como una chica a la que besaban a la fuerza. Vio los ojos encendidos del joven y comprendió que nada ganaba siendo hostil, así que calmando su temperamento, adoptó un tono comprensivo.

- Mira, Leo – suspiró – no te niego que seas un chico lindo… – Leo rió – pero yo no estoy interesado en… - Leo volvió a tirársele encima y besarlo. Harry volvió a separarse, esta vez perdiendo la paciencia – ¡Ya basta! Estoy tratando de decirte que no soy gay, que soy heterosexual…

- ¿Y cuál es el problema, Bombón? ¡Yo no discrimino! – Lo miró y acarició el torso de Harry, y a este le dio un escalofrío - ¡Estás como un tren!

- Si, ya lo se… – y se sonrojó – no, quiero decir… ¡no estoy como un tren!

- No tienes que avergonzarte por lo que eres…

- No me avergüenzo – se pasó las manos por el pelo, Leo se dio cuenta que estaba nervioso y sonrió.

- ¿Te gustó mi beso, lindo? – lo miró seductoramente…

- Si… digo NO! – Leo abrió los ojos

- Bueno, si tú quieres, podemos seguir a los besos hasta que te convenzas… hasta que te guste.

- ¡No, NO, NO, NO, NO ME GUSTARON! – es que me recordaron a alguien…

- ¿A tu amiguito Ron? – preguntó con picardía.

- No, a Ron no… en realidad me recordaron a su hermana… - Leo de alguna manera se puso rojo. Harry miró entonces hacia donde estaba dando tremendo espectáculo Ron, pero los dos jóvenes habían desaparecido – ¿a dónde diablos se llevó tu amiguito a mi amigo Ron? – Leo se encogió de hombros y nuevamente esa sensación…

- Conociendo a Johnny, de seguro deben haberse ido a un lugar mas tranquilo – le guiño un ojo – tu sabes a lo que me refiero.

- ¡Diablos Ron! Mira Leo, yo… - de repente miró a su interlocutor. Los ojos de Leo brillaban de una manera que él ya había visto antes. Tenían la misma expresión que Ginny, cuando realizaba una travesura, y se reía de las consecuencias. Eso solo lo hizo dudar, pero luego sonrió malignamente, cuando al bajar la vista hacia el cuello del muchacho, vio un colgante singular… mas precisamente un maldito relicario colgando de su cuello. Uno con la imagen del yin y yang, con los colores rojo y verde… Miró a Leo a los ojos… Y entonces Harry comenzó a divertirse también.- Wow, Leo. La desaparición de Ron y tus besos… - le acarició la mejilla suave del joven. Este lo miró arqueando as cejas - Acabo de darme cuenta de que eres… muy atractivo – se acercó para susurrarle al oído – y no me molestaría si nos damos un beso como el anterior… e irnos a un lugar "mas tranquilo" nosotros también… ¿qué te parece bombón? – Leo lo miró con terror.

- Ha… Harry, ¿lo… lo dices en serio? – su voz temblaba, y su cuerpo mas cuando su compañero de baile se acercó tomándolo con una mano por la cintura y con la otra de la nuca. Rozó su cara con la nariz y aspiraba su perfume.

- Sabes una cosa, Leo… – lo miró a los ojos – tu eres alguien por el que podría cambiar mis gustos – y lo besó, dulcemente al principio pero a medida que pasaban los segundos el beso se tornó mas vehemente… pasional. Harry abandonaba la nuca y apretaba al muchacho hacia su cuerpo. Leo solo atinaba a poner sus delgados brazos alrededor del cuello del otro joven y responder a su beso demasiado entusiasmado. Abrió los ojos y rápidamente se separó. Harry lo miró intensamente, y Leo se dio cuenta que la cosa se estaba pasando de castaño oscuro. La broma se estaba tornando tragedia. – Ya habíamos tenido un poco de esta interacción con mi mejor amigo… - Leo abrió los ojos como dos enormes plato. Harry internamente se despanzurraba de la risa.

- Con… Con mi… - tragó en seco – ¿con Ron?

- Si… - dijo pasándose la lengua sensualmente la lengua por los labios. Leo se puso rojo – Verás, Ron y yo nos conocemos desde niños… en un colegio internados – Leo asintió – y tu sabes, la convivencia, la soledad… compartíamos la misma habitación… no pasó mucho tiempo para que sin darnos cuenta compartiéramos la cama…

- ¿LA CAMA? – Él sonrió.

- Si, y luego la ducha… - suspiró – y mano va, mano viene… - lo miró – tu sabes a lo que me refiero, ¿Verdad bombón?

- Yo… debo… irme a buscar a mi amigo… Jane… digo Johnny – estaba mareado, por tremendo beso que le había dado Harry. Se separó un momento pero la mano insistente de Harry volvía a encerrarlo para besarlo con mas pasión.

- No, Leo… Si bien lo que hay entre Ron y yo es superficial… es decir nos enrollamos de vez en cuando, cuando estamos aburridos o borrachos – Leo abría los ojos sin poder creer lo que escuchaba. Yo… nunca he resuelto mantener una relación con alguien a quien le cuelga un ganso de manera profunda, duradera… - lo miró y le acarició la rubia cabellera - Quiero que me enseñes cómo es esta forma de amar… tu y yo. ¿Te interesa? – Leo abría la boca como un pez, sin saber qué decir. La broma se estaba poniendo rara – Mas allá de Ron, solo he pasado noches de sexo salvaje con mujeres, y ahora conociéndote, quiero experimentar algo nuevo…

- Te arrepentirías, Harry… – solo dijo tratando de zafarse de los fuertes brazos que lo sostenían.

- No, yo creo que no – y volvía a asaltar los labios del joven. Cuando se separaron Harry vio que Leo derramaba lágrimas – ¿Qué sucede cariño, fui algo brusco, te lastimé?

- YO, YO, YO… debo irme – Y salió corriendo. Pero Harry se quedo ahí parado tratando de contener la risa, aunque no pudo. De alguna manera quería terminar la noche disfrutando de su pelirroja. Saludó a Pedro con la mano, este lo miro bufando. Ese Leo se lo había quitado, y tan heterosexual que parecía… Harry la vio salir corriendo hacia la casa, entonces lo siguió. Cuando estaba a punto de alcanzarlo le gritó.

- ¡Leo! – este acelero la corrida – ¡Espera Leo, tenemos que hablar! No podemos quedarnos así – reía por lo bajo. Leo a estas alturas parecía un velocista olímpico – Debemos… - Harry hizo un esfuerzo y lo alcanzó, tomándolo de la cintura y haciéndolo caer en la arena. Leo quedó atrapado debajo de la humanidad de Harry.

- Suéltame Harry… – dijo tratando de salirse. Pero Harry era más alto y fuerte, así que lo apretó con las piernas y sus fuertes brazos – Déjame ir… yo…

- ¿Tu que? – le dijo y le plantó otro beso. Leo parecía ceder ante estos embates – Me besas… y me alteras de una manera increíble… - Leo seguía luchando por liberarse - … y ahora te quieres escapar… ¿Hasta cuando vas a seguir con este jueguito… Ginevra? – Leo dejó de luchar contra el agarre de Harry, y se dedicó a mirarlo con los ojos como platos – ¿pensaste que podías engañarme por mucho tiempo, linda? – Harry la soltó, y se levantó tomando tranquilamente el camino de regreso a la casa. Ginny, aun con la fisonomía de Leo, se levantó, y lo siguió varios pasos detrás sin emitir sonido alguno. Hasta que Harry se dio vuelta – Debo decir que es un disfraz excelente… – le puso la mano en la piel, en el torso masculino, señalando el relicario – solo que debes aprender a sacar tus objetos personales, - la miró - podrían delatarte. – y luego comenzó a reír - ¡Cielos Gin, podrías ser una excelente auror! – Luego recordó a Ron – ¿Y Johnny es…? – Ginny sonrió...

- Hermione.

- Con razón… - Luego recordó que la había besado que aun la noche… se acercó hasta quedar frente a la chica - Transfórmate. – Ginny tomó la varita de su camisa y pronunció el hechizo. Delante de Harry la corta cabellera rubia daba paso a la cascada pelirroja que lo volvía loco cuando dormía con ella. Los ojos azules tenían ahora el característico color castaño. Y que en el torso antes plano comenzaban a surgir… Harry sintió el deseo renacer nuevamente. La tomó por la cintura – quiero acostarme contigo - dijo en un susurro,

- ¿No te picaba la curiosidad de experimentar con hombres? – dijo ella abrazándolo y apretándose a su cuerpo. Harry la beso frenéticamente, y luego antes de separarse le mordió el labio inferior. Ella suspiró.

- Cuando termine contigo vas a saber que estoy muy contento de ser heterosexual – la miro – quiero estar contigo… - a lo que Ginny respondió con un débil yo también.

El sonido de las gaviotas a lo lejos y la inconveniente luz solar, lo hizo abrir a regañadientes los ojos. Y luego los abrió de par en par… no era su habitación habitual… en una cama extraña. No era la que compartía con Cho. Observó sin observar el movimiento ondulante de las cortinas blancas, al bailar con la brisa marina. Suspiró pausadamente, relajado y se dio vuelta… se encontró con unos hermosos ojos castaños que lo miraban sin parpadear. Sonrió a su acompañante y miró la hora. Eran las 10 de la mañana. Volvió sus ojos a la chica y esta seguía mirándolo. Qué podía decirle… no había argumentos para lo que habían vivido la noche anterior. La excusa de la soledad y las peleas con su novia, ya no servían. Claramente le había dicho que quería estar con ella, libre de cualquier desasosiego o situación tensa o lo que fuera que había influido para los actos pasados; y ella le había correspondido con su boca… con su cuerpo. Harry volvió a sonreír y le acarició un mechón de su pelirroja melena, que se revelaba colocándose en la cara.

- ¡Buenos días! – solo dijo. La muchacha sonrió y se acercó tímidamente, posando sus labios en los de él. El movimiento fue rápido.

- Hola Harry… – Y se puso roja – ¿Dormiste bien?

- Si… - la miró – ¿hace mucho que estás despierta?

- No tanto… pero es que estabas tan tranquilo durmiendo… - sonrió tímidamente.

- Si, dormí bien… - suspiró - ¿Por qué no me despertaste? – dijo levantándose – yo… no debo estar aquí…- Ella lo siguió – Perdona por lo de anoche… yo… - Harry la escuchó suspirar resignada. Como si ella ya supiera la maldita estupidez que iba a decir. Eso no lo hizo sentirse mejor.

- No tienes que disculparte, Harry… – Lo tomo del brazo. Harry la miro, tratándose de poner la camisa. Cielos realmente era bonita al despertar.- Yo… no es como si hubieras mancillado mi honor… - dijo colorada – yo dije que si.

- Si, se que ambos lo quisimos. Hoy no hay excusas Gin. – La miro serio – Me gusta… tener sexo contigo, estar contigo, pero…

- A mi también me gusta estar contigo. No le pongo rótulo a lo que nos pasa Harry, es algo que ni yo mismo puedo entender… solo sucede – Harry tiro un zapato – Pero, qué haremos…

- Nada… - la miró nervioso – o a ti se te ocurre algo… - "Harry, hijo de perra, Potter que le estas proponiendo?"- digo, es que… ¿puedes aceptar que… esto suceda así sin mas?

- No se… - dijo y se fue a la cama. Harry de mala gana terminaba de vestirse. Se acercó a la cama y se sentó junto a Ginny. Le tomo el mentón y la beso

- ¿Quieres ser… mi amiga intima? – Ginny lo miro roja

- ¿Tu amiga intima? – lo miró – no entiendo… qué es…

- Si… algo así como… - se ruborizo – seguimos siendo amigos, pero algunas ocasiones, tener este tipo de encuentros… Como tu dices, sin rótulos, sin explicaciones…

- ¿Amantes?

- Bueno... Algo así… - bajó la mirada. Sabía que estaba siendo un patán al proponérselo, pero realmente lo deseaba. Ser el novio de Cho, para lo que sea y también tener íntimamente a Ginny. Disfrutar el cuerpo de la pelirroja era algo para no perderse. Ginny cerró los ojos un momento. La propuesta de Harry la hacía hundirse en la indignidad del engaño. Mentir, traicionar… Lo miró. Traicionar a Cho, no era lo doloroso. Ella no era amiga de la novia de Harry. El engaño era hacia el resto de los habitantes de la casa, su hermano, su mejor amiga… ella misma. Harry la observaba expectante. Suspiró. Desear y no tenerlo era peor que tenerlo a escondidas.

- Está bien… – dijo sonriendo y abrazándolo, para después darle un efusivo beso. Cuando se separaron Harry recuperaba el aliento. – acepto, lo que sea que tengas para ofrecerme…

- ¡Bien! – dijo nervioso y se levantó rápidamente – Tengo que irme, ya sabes…

- Harry, - dijo ella sonrojada. Harry deseó quedarse mas tiempo en esa cama junto a esa deliciosa mujer - Ron y Hermione ya están en la cocina. Si abres la puerta, te sorprenderán saliendo de mi cuarto y lo nuestro ya no será un secreto – él asintió - Deja que yo los distraiga.- Se levantó y salió del cuarto. Harry se arregló la ropa y detuvo cerca de la puerta. Escuchó como Ginny entraba a la cocina y saludaba – Hermione, Ron buenos días, ¿apostaste mucho anoche hermanito? – y todos reían, distraídos, oportunidad que aprovechó Ginny para cerrar la puerta. Harry pasó corriendo para su cuarto. Cho Todavía dormía, ajena a todo lo que sucediera en esa vertiginosa noche. Se dio una ducha, se cambió y bajó rápidamente porque se moría de hambre.

- ¡Hola a todos! – Los tres amigos lo miraron y rieron - ¡qué estupenda mañana hace hoy!

- ¡Hola rompecorazones! – le dijo Hermione y Harry se puso rojo. Miró a Ginny y esta también reía. Ron estaba como él.

- ¿Por… por qué lo dices?

- ¡Por Pedro! – dijeron a la vez las chicas y lanzaron una sonora carcajada. Harry se sentó frente a Ron. Miró a su amigo, pero este solo tomó la taza y bufó mientras bebía café.

- Maldición… - susurró. Ron bajó la taza molesto.

- Ni me hables. Todavía tengo que aguantar las burlas de Hermione – Harry rió. Las chicas se alejaron hacia el otro sector de la cocina, así que podían hablar tranquilos.

- ¿Cómo supiste que era Hermione? – Ron enderezó la espalda y resopló.

- Ella me lo dijo… Cuando este Johnny se acercaba… tu sabes… bueno lo cierto es que yo le dije que tenía novia y la amaba, entonces él se rió, como lo hace Hermione, esa molesta risita nasal, que en segundos se convierte en un gruñido de cerdo.. – Harry rió - yo iba a pegarle, cuando ella me dijo, poniéndose las manos en la cintura – Ron hizo el ademán – ¡No lo hagas Ronald Weasley! Y me mostró el anillo. Ahí lo supe… y bueno… luego nos vinimos y… - se puso rojo, pero sonrió como recordando alguna picardía - ¿y tú? – dijo tomándose un trago del jugo.

- Bueno… - "Yo descubrí a tu hermana y no pude resistirme a esa mujer… me acosté con ella. Realmente tu hermana me vuelve loco Ron, pero no puedo decírtelo porque me matas. Aparte de eso le propuse ser mi amante y aceptó. ¿Me pongo de costado para que me des un golpe del otro lado de la cara?"- Nada… solo tuve que aguantar las burlas de Ginny desde que salimos de la fiesta. – Sonrió mirando a Ginny. Esta sin que los demás se dieran cuenta le guiñó un ojo – Solo por el hecho de que Pedro se me insinuó… - Ron Casi se ahoga con el jugo.

- ¡Oh Merlín lo que me perdí! Vamos cuéntame lo de Pedro – Harry rió. Ginny se acercó y se sentó a su lado. "Maldición, me encantas como hueles, preciosa". Pensó ruborizándose.

- Pedro, – dijo Ginny divertida, apoyando su cuerpo al de Harry, y este inconcientemente, le pasó el brazo alrededor de la cintura, acariciándole la piel – vio las tremendas dotes masculinas de Harry y sus hormonas fluyeron… - rieron los tres – Luego se le acercó como para darle un buen chupón…

- ¡Ginny! – dijo mas rojo -

- Es cierto, pero fue salvado por un joven rubio que lo llevó a la pista y logró algo que jamás nadie pudo lograr… - Harry la miró. ¿Iba a delatarlo comentado su caliente interacción mientras bailaban? ¿Iba a confesar que se le tiró a los brazos y que él lo aceptó?

- Dime Ginny… - dijo Ron ansioso - ¿Qué logró el tal "Johnny?

- Johnny logró algo impensado en este serio auror… - dijo levantando las cejas malintencionadamente - lo hizo bailar – Hermione rió – Claro que ya sabes que el valiente Johnny, quien se sacrificó poniendo en riesgo su humanidad, frente a este nabo que tiene dos pies izquierdos, era yo, así que luego… - esta vez lo miró dulcemente, los ojos de Ginny le reflejaban que había disfrutado de los besos, de las caricias… - nos vinimos riendo por todo el camino.

- Ustedes dos me matan… - dijo Ron refiriéndose a las chicas – Transformarse de esa manera, es…

- ¿Sorprendente?

- ¿Extraordinario?

- Peligroso… – dijo Harry – Miren si les sale mal y eran otros… y ocurre algún tipo de pelea… aquellos tipos tenían unas añas espectaculares, si las rasguñaban…

- Harry, llevaba la varita – Dijo Ginny

- Aún así, podrían habert…las lastimado – dijo acariciando la suave y pecosa mejilla.

- Entonces, tu vendrías y me salvarías… - dijo acercándose y dándole un tierno beso en la mejilla. Hermione se dio cuenta qué pasaba algo. Harry no dejaba de ver a su amiga a los ojos y sonreía.

- Si, tienes razón… - dijo sonriendo. Hermione carraspeó.

- Harry – dijo Hermione – ¡Harry! – este la miró.

- ¿Qué?

- ¿y tu bella durmiente?

- ¿Cuál?

¿Cómo cual? – dijo sorprendida. - ¡Estoy hablando de la única… de Cho!

- Ahhh… ¡Si, Cho! – miró nuevamente a Ginny – Bueno, ella está durmiendo. ¿Gin, quieres que vayamos a la playa? – Esta asintió, y dando saltitos, comenzó a buscar un par de cosas.

- ¿No vas a esperar a tu novia? – dijo Hermione. Ginny con una canastita, saldó a su hermano y le dio la mano a Harry. Este se levantó limpiándose la boca con la servilleta.

- Ummm, no – dijo tranquilo – Si se levanta díganle que lo siento, pero hoy quiero pasar el día con mi… mejor amiga. – y salieron de la cocina.

Hermione no hubiera empezado a sospechar, si no fuera por el incidente en la cocina y que aquellos dos no se dejaron ver en todo el día. Casi siempre estaban juntos y no dejaban de verse de una manera que a la castaña novia de Ron se le hacia raro. Raro y peligroso. Porque si Ron se enteraba, y mas si Cho se enteraba, Merlín, adiós vacaciones. No entendía qué era lo que motivaba a Harry a actuar de la manera en que lo estaba haciendo. Porque del amor que Ginny sentía por su amigo, era tan evidente… le brotaba por los poros y se le escapaba por la mirada, al estar todo el tiempo pendiente de él, y por la boca, cada vez que esta hablaba de Harry. La pelirroja no podía engañarla con el cuento del amor fraternal. Pero Harry, era un enigma… Frente a su novia, no había ninguna evidencia… él era un dechado de virtudes y cariño hacia Cho, y no había forma de dudar de ellos… pero ya no podía negar lo evidente, mas cuando una noche los descubrió en la cocina. Estaban todos juntos cenando, y compartiendo una agradable velada, y Ginny fue la encargada de traer el postre. Hermione había notado las miradas cómplices que se hicieron antes de que la pelirroja se levantara para ir hacia la cocina. Inmediatamente después Harry se levantó rápidamente ofreciendo su ayuda. Como tardaban mucho, Ron impaciente y deseoso de comer el postre y levantarse de la mesa, porque ya no aguantaba los delirios de grandeza de Cho, se levantó para averiguar el motivo de la tardanza, pero Hermione se le adelantó y fue ella. Al llegar a la puerta, sus ojos se abrieron de la terrible sorpresa. Harry había arrinconado a Ginny contra la mesada de la cocina, y compartían un demasiado efusivo beso, no tan amistoso. Las caricias eran tan sensuales que Hermione no supo que hacer. Si los descubría… mejor optó por alejarse de la puerta y gritar antes de entrar.

- Ron, de seguro no pueden solos… deja, yo iré a ayudarlos – cuando entró, la escena anterior solo era un recuerdo. Vio a un rojo Harry abriendo el cajón de los cubiertos, buscando las cucharitas y a Ginny con una mano se arreglaba la ropa y con la otra servía nerviosamente el helado en las copas. – ¿Necesitan ayuda chicos?

- ¡No! – dijeron los dos – ¡Gracias Hermione, pero ya estábamos a punto de…!

- Terminar…

- Si, Claro… pero como tardaban tanto… – Hermione miró a Ginny. Esta colorada, no le sostuvo la mirada.

- Es que… Harry comía el helado…

- Si, ya veo… – dijo y la seguía mirándolo – ¿Supongo que quería devorárselo, no? – Ginny dejó caer la cuchara. Entendió lo que su amiga le dijo. Suspiró resignada. El secreto ya no era tan secreto. Hermione ya lo sabía. – Bueno, vamos o se va a derretir.- No volvieron a emitir una palabra en toda la noche.

Mas tarde, cuando el silencio y la oscuridad de la noche eran sus más apreciados cómplices, Harry abandonaba sigilosamente su habitación en la planta alta y entraba ansioso en el cuarto de la planta baja. Ya no dormía con Cho. Podía pasar un huracán y a él no le importaba. Solo deseaba estar con Ginny. Mas tarde, luego del intenso intercambio sexual entre ambos, en la madrugada, a la pelirroja le dio sed. Harry, observándola desparramada en la cama, solo le dio un beso en la frente y se ofreció a buscar jugo o agua. Ella le dio un beso y lo vio salir del cuarto. Ginny esperándolo, se acurrucó en la cama. No podía ser más feliz. Con el correr de los días y el compartir de las noches, el cariño y la hermandad que había sentido por su entrañable amigo, se había transformado en una pasión y un amor que avasallaba cualquier tipo de condicionamientos o trabas mentales que pudiera imponerse. Lo amaba, y se ilusionaba pensando que el chico sentía lo mismo. La forma en que Harry se entregaba a ella, la acariciaba, y su premura por llegar al cuarto para compartir horas de pasión, se lo demostraba. Y Ahora él, tan caballero como siempre, se había ofrecido para saciar su sed. Sonrió. No le importaba que ninguno de sus amigos, ni su familia se enterara que ella era amante de su mejor amigo. Si las cosas seguían como ella esperaba. Harry quizás se diera cuenta que lo de Cho, solo era un capricho. Una cuestión de honor. En cambio entre ellos había algo puro, mas fuerte que cualquier obstáculo… su amor podría imponerse ante cualquiera que osara amenazarlo. Así estuvo mucho tiempo, hasta que se dio cuenta que había pasado demasiado tiempo desde que Harry la dejara sola, y él aún no volvía. Preocupada, se levantó, y buscó su bata. Era temprano en la madrugada. Aun era de noche, así que no había peligro de que alguien los descubriera. A pesar de que Hermione los había descubierto, ella no había dicho nada. SE acomodó la bata y la ató descuidadamente. Abrió lentamente la puerta dispuesta sorprender a Harry en la cocina. Pero la sorprendida fue ella. Al observar un movimiento en la sala… y fue cuando, para ella, se cayó el mundo.


Nota de autora: si, ya se, fue soso… y es algo raro que yo no los haga contorsionarse sensualmente bajo las sabanas, pero ya les expliqué, era inocente en esos tiempos! Jajaja

Comenten… ya falta poco para terminar!