High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene violencia, palabrotas y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Nimue]

-[Ddraig, Albion, etc.]


Os invito a leer mis demás historias. Buscadlas en mi perfil.


Prologo:

EL COMIENZO


Ciudad de Kuoh

Nos encontramos en la ciudad japonesa de Kuoh. Paseando por las tranquilas calles de la ciudad, un matrimonio con un niño pequeño paseaban tranquilos y felices. Los dos adultos miraban a su hijo, el cual corría de un lado para otro. Todo era muy bonito. Pero como se suele decir, no todo dura para siempre. La pequeña familia noto cierto cambio en el ambiente. El cielo dejo su color anaranjado del atardecer para cambiar a uno morado. La situación era demasiado extraña para la familia. La cosa solo se volvió más confusa cuando vieron a un hombre. Este tenía unas extrañas alas en su espalda. Un par negras. Tenía el pelo rubio y los ojos azules. Media aproximadamente un metro ochenta. Era de constitución fuerte. Vestía una camisa roja abierta, unos vaqueros y unas botas negras. Si ya de por si el hombre era extraño, lo que rodeaba a ese hombre lo era aún más.

-Vaya, vaya, vaya. Mira que me he encontrado aquí. Un mocoso con un [Sacred Gear] y sus papis. – sonreía maquiavélico.

-¿Q-quien es usted? – pregunto el padre.

Era un hombre castaño, de mediana edad. Se había puesto delante de su esposa e hijo.

-Eso no te interesa humano. Lo único que quiero es a ese niño. Tiene algo que quiero.

-¡No pienso darle a mi hijo! – grito el padre.

-jejeje. Esperaba que dijeras eso.

El aura que cubría al hombre aumento. Apunto con su mano derecha al castaño y un poderoso rayo golpeo al hombre y electrocutándolo. Al ver semejante acción, la mujer, también castaña y de mediana edad, grito mientras se acercaba al cuerpo electrocutado de su marido. Por su parte, el pequeño niño, castaño de ojos castaños, veía en shock el cuerpo de su padre en el suelo. Lo que acababa de ocurrir era algo inexplicable para él.

-Papa. – susurro el pequeño.

El hombre rubio empezó a caminar hacia el pequeño castaño, apunto a la mujer y otro rayo salió de su mano, electrocutando a la mujer. De los ojos del pequeño castaño caían lágrimas, que bajaban por sus mejillas y cayendo al suelo.

-Mama. – otro susurro.

La risa del hombre rubio saco al castaño del shock. Cuando enfoco su vista en el hombre rubio, los sentimientos que tenía en ese momento empezaron a remolinarse. Cuando el hombre estaba por agarrar al castaño, el cual había bajado la mirada mientras lloraba, una onda de corte de energía blanca se interpuso entre ambos.

BOOOM

Cuando la onda de corte choco con el suelo produjo una explosión, levantando abundante polvo. Cuando este se disipo, el hombre rubio vio a otro hombre delante del niño, el cual seguía sin levantar la cabeza, como ausente. El hombre delante del niño era un hombre de unos treinta y cinco años. Media sobre el metro setenta. El cabello lo tenía a la altura de los hombros, de color negro. Sus ojos eran azules. De complexión normal. Sus facciones eran occidentales. Vestía una camisa negra, unos vaqueros oscuros y unas convers negras. Lo que sorprendió al demonio era la espada occidental que tenía en su mano izquierda. La hoja era blanca, el mango dorado con toques plateados. Lo que lo enfureció era el aura sacra que emanaba de esta.

-¿Una [Excalibur]? – se preguntó el rubio con furia.

-No dejare que toques a este niño, demonio.

-¿Quién demonios eres tú? ¿Cura, exorcista, [Seiken]?

-Eso no es de tu incumbencia.

-Tienes razón. Lo que me importa ahora será matarte y luego llevarme a ese niño. – dijo el demonio mientras se cubría con su poder demoniaco.

El pelinegro se puso en guardia. El rubio lanzo un poderoso rayo, pero el pelinegro lo bloqueo con su espada.

-¿Eso es todo? – pregunto serio mientras desviaba el rayo – No es para tanto.

El pelinegro se lanzó contra el demonio, el cual se cubría de poder demoniaco para evitar ser cortado. Ninguno de los dos se dio cuenta del aura que estaba empezando a rodear al pequeño castaño. Éste poco a poco fue levantando la vista para enfocarla en el demonio rubio, el cual tenía dificultades para esquivar la espada. Se podía ver que tenía un par de cortes.

-Debes ser de alto nivel para no estar en el suelo.

-Tsk. Si te piensas que esa mierda de espada va a matarme estás muy equivocado.

-Tienes razón. No voy a ser yo quien te mate. Será él.

Esas palabras confundieron al rubio. También lo confundió como el pelinegro dio un salto separándose lo máximo posible del demonio. Fue entonces que se dio cuenta. Miro aterrado al pequeño castaño para darse cuenta de una gigantesca bola de color roja.

-¡AAAHHH! – fue el grito del pequeño.

FIUM

BOOOM

La enorme bola de poder roja salió disparada hacia el demonio. Este no tuvo tiempo de esquivarla, por lo que tuvo que defenderse con su poder, que de poco le sirvió. En cuanto la bola de poder roja colisiono con el demonio, creo una gigantesca explosión. Cuando el pelinegro pudo mirar a donde antes estaba el demonio, pudo ver que este se encontraba medio muerto en medio de un cráter gigantesco. Tenía graves heridas y sangraba en abundancia. Se acercó con su espada hasta donde estaba el rubio.

-Desaparece. – fue lo único que dijo antes de atravesarle el corazón con la espada.

FLASH

Nada más atravesarla, el demonio desapareció en pequeñas partículas, hasta convertirse en nada. Una vez muerto el demonio, el hombre miro al castaño, el cual estaba tumbado inconsciente en el suelo, mientras las lágrimas seguían cayendo. El pelinegro creo una brecha y guardo su espada en ella para que luego el cielo volviera a su tono normal. En la calle seguían estando solamente el pelinegro, el niño y sus padres fallecidos. El hombre saco un teléfono móvil y marco el número de emergencia.

-Hola. Necesito una ambulancia. Hay un matrimonio que parece electrocutado y un niño inconsciente. Entiendo. Esperare.

Colgó el teléfono y se acercó a los cuerpos electrocutados. El hombre miro al padre, el cual estaba ya en las últimas.

-Por favor. Cuide de mi hijo. – susurro con mucha dificultad antes de dar el último soplo.

El pelinegro asintió mientras lo miraba con lastima. El hombre les hizo la extremaunción y rezo. Una vez que termino se acercó hasta el castaño y lo puso en la posición de seguridad. El hombre sabía perfectamente que había pasado con el niño, pero no podía decirle eso a las autoridades.

Después de cinco minutos llego al lugar una ambulancia y dos coches de policía. Nada más llegar los policías arrestaron al pelinegro por precaución. Después de explicar que él había pasado por ahí y los había encontrado así, los policías lo soltaron. El hombre se acercó hasta la ambulancia, donde se encontraban dos bolsas negras donde estaban los cuerpos de los padres, y el pequeño castaño, inconsciente.

-¿Puedo ir con ustedes? – pregunto amablemente.

Los paramédicos asintieron y el pelinegro entro en la ambulancia. Después de llegar al hospital los médicos informaron que el pequeño se encontraba sano, pero los padres estaban muertos, cosa que ya sabía el pelinegro.

En los siguientes días, el pequeño castaño despertó. Cuando le dijeron sobre la muerte de sus padres, el pequeño lloro, pero sin salir ningún sonido de su boca. En esos días el pelinegro supo que su nombre era Issei Hyodo. Los de servicios sociales quisieron llevarlo a un orfanato, pero el pelinegro les dijo que le gustaría adoptarlo.

-Si el niño acepta entonces no abra problemas, señor Lorenz. – dijo el de servicios sociales.

El pelinegro se sentó al lado del castaño, el cual estaba mirando a la nada.

-Issei. – lo llamo el señor Lorenz – Tengo una proposición que acerté.

El pequeño Issei dirigió su vista neutra al pelinegro, prestándole toda la atención.

-Veras, los de servicios sociales quieren llevarte a un orfanato, pero a mí me gustaría que vinieras conmigo. Eso es lo que te quería decir. ¿Me dejas adoptarte?

Issei se mantuvo cayado para luego volver a mirar a la nada. Lorenz interpreto que no quería. Se levantó y empezó a marcharse, hasta que paro al escuchar la voz del niño.

-Si. – Lorenz se dio la vuelta para ver como Issei lo miraba – Si quiero. – sollozaba.

Lorenz sonrió y se acercó a él y lo abrazo, gesto correspondido por el pequeño, el cual empezó a llorar, desahogándose. Después de arreglar todos los papeles, Issei y Lorenz se encontraban en un tren.

-¿A dónde vamos? – pregunto Issei.

-Vamos a mi casa. Aquí ya no estás seguro. Lo mejor será irnos bastante lejos.

-Esto…

Lorenz noto el nerviosismo de Issei.

-¿Qué ocurre Issei?

-¿Cómo se llama? – pregunto avergonzado.

Lorenz abrió los ojos ante esa pregunta. Era cierto, el pequeño no sabía su nombre.

-Mi nombre es Jeth Lorenz. – le sonrió a Issei.

El castaño imito su sonrisa para luego volver a mirar por la ventana. La vida de Issei había dado un cambio que nunca imagino que daría. Grandes cosas iba a descubrir. Cosas que nunca jamás se había imaginado.


Antes que nada quiero decir que aquí Issei, por si alguien lo ha pensado, formara parte de la Facción del Cielo, pero de una manera distinta. Las posibles dudas que tengáis se irán contestando en los capítulos.