High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

13 reviews ! Nuevo record XD !

Matias356: pues de milagro que publico rápido XD.

eudog3: gracias. En la pelea tuve mucha ayuda de un amigo mío XD. Me parecía un buen modo de que se conocieran. Poco a poco mejorara la relación.

caballerooscuro117: si las cosas van bien no abandonare ningún fic. En to caso podría retrasarme mucho o muchísimo. Me alegra que te guste el desarrollo.

AEGER G-14: me alegra que te guste el fic, y si, la imagen es fantástica. Gracias a mi amigo Seky XD.

Sekiryuuttei: bueno, aquí amigos de la infancia me parece que no. No hubo tiempo suficiente.

Adriana-Valkyrie: me alegra muchísimo que te guste. Si necesita ayuda te contactare. Bueno, por ahora será original, pero luego llegara el canon, claro que con sus grandes cambios debido a que es un ángel.

AtrixGrayZero: gracias a ti, compadre, por la ayuda en el anterior. Me alegra saber que los cambios fueron buenos.

Seikishi-Kenshi: Issei es un bastardo con suerte XD.

Zafir09: es lo que tiene portar a un dragón en el cielo. Me alegra que te guste.

saji genshirou: me alegra que te encante XD. Me parece que hay muy pocos donde no haya perversión por parte de Issei.

Eldolfo25: aquí está el siguiente.

diego muoz agama: gracias. Lo de Asia está claro, no demonios XD. Me alegra que te guste la armadura, pero las gratitudes son para Seky. [Excalibur] la busque por internet. He actualizado Hermanos Dragones y ahora este. Hay que ir por orden XD.

alex1893: hay alguno de Issei como ángel caído? Podrías decírmela. No sabía que había alguna así. Hombre, trama trama a la larga es muy parecida, si uno se basa en las novelas ligeras.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Espadas sacras]

-[Ddraig, Albion, etc.]

-["Pensamientos de Ddraig, Albion, etc."]


Os invito a leer mis demás historias. Buscadlas en mi perfil


Capítulo 6:

UNA GRAN PRUEBA

Eran mediados del año 2013. Issei se encontraba haciendo una misión en Paris, Francia. Al parecer habían llegado distintos rumores al [Cielo] sobre la presencia de dos criaturas demoniacas. También la extraña muerte de varios hombres. Fueron hallados en sus camas. Parecía que su vida hubiera sido arrebatada, pero de forma lenta y placentera. Todos los hombres rondaban entre los veinte y los cuarenta años. Algunos eran solteros, otros con novia y otros casados. De todo.

Fue enviado en solitario ya que su compañera Griselda y su amigo Dulio se encontraban en otras misiones. Tenía la misión de dar con ellas y, si era necesario, acabar con ellas. Una vez llego a la capital, cogió un taxi en dirección al lugar donde se hospedaría.

El castaño se hospedaba en el Hotel Plaza Athenee. Durante el recorrido en taxi disfruto de la hermosa capital de gabacholandia. Dicho hotel se encontraba cerca de los Campos Elíseos y la Torre Eiffel. Solo con ver la fachada se podía apreciar que el lugar era lujoso hasta en el polvo. La sola entrada era asombrosa. Los muebles tenían pinta de ser muuuy caros. Las paredes tenían un precioso estilo. Una vez que le dieron la llave de su habitación, Issei camino hasta ella. Sin duda el hotel era bastante lujoso, por lo que se sentía un poco intimidado.

-"¿Por qué no pudiste darme un hotel normalito, Gabriel?"

Una vez que llego a su habitación, entro. La boca se le abrió a tope, igual que los ojos. Aquella habitación era increíble. La habitación era bastante amplia y lujosa. Las paredes eran de color blanco y los cojines, cortinas, muebles, etc. eran de color naranja. Justo en frente suyo había dos grandes ventanas, desde las que se podía ver la Torre Eiffel.

La habitación constaba de una enorme habitación y un cuarto de baño muy amplio. A la derecha se podía ver una enorme cama bien arreglada. A los pies, y separado por un metro, habían un gran sofá, con una mesilla a su izquierda, y a ambos lados dos sillones. En frente de estos una mesa de cristal con un jarro con flores y una encimera con televisión de plasma. A ambos lados de la cama había una mesilla con una lámpara. Había varios cuadros colgados en las paredes. Los muebles eran de roble macizo y parecían muy caros. A la derecha de la cama estaba la puerta del baño, el cual constaba de una amplia ducha, un váter, un inodoro, un jacuzzi y un limpiamanos.

Debido a que era de noche, Issei no salió a investigar ese día. A la mañana siguiente, luego de desayunar, Issei se dedicó a hacer un recorrido por la capital francesa mientras investigaba sobre las dos criaturas que atacaban en Paris. Durante toda la mañana, el castaño visito sitios como la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, la Basílica del Sagrado Corazón. No le dio tiempo a más debido a las largas colas que había en la mayoría de lugares.

Lo único que había sacado en conclusión el castaño durante esa mañana fueron dos cosas. Uno era la presencia de dos auras demoniacas en la ciudad. No eran demonios como los de la [Facción de los Demonios], pero eran demonios. Intento seguirles el rastro, pero le era imposible. Aparecían y desaparecían en poco tiempo. La segunda era que no realizaban ataques como los demás, es decir, matando o dañando humanos. Ni siquiera podía notar signos de combate en toda la ciudad. Actualmente se encontraba en uno de los tantos puentes de la ciudad. La tarde llego, por lo que era hora de comer en algún lugar.

No muy lejos de allí, dos figuras ocultas en la sombra sonreían al ver al castaño de lejos. Lo único que se podía ver eran los ojos rasgados y los dientes, en los cuales se podían ver unos colmillos más largos de lo normal.

El castaño se dio la vuelta lentamente, mirando a donde había captado las dos presencias demoniacas, pero, como suele pasarle, esas dos presencias desaparecieron casi al instante.

-"Esto es extraño. Nunca antes me había pasado esto. ¿Quiénes serán esos dos demonios?"

-[Bueno, demonios son, está claro. Supongo que sería buena idea que fueras a la biblioteca de la ciudad y buscar información sobre este tipo de demonios. Normalmente no son capaces de ocultar su aura con tanta facilidad]

-"Tienes razón. Después de comer me pondré en marcha."


La Biblioteca Nacional de Francia es una de las bibliotecas más importantes de Francia y del mundo. Tiene el estatuto de establecimiento público. Sus actividades son repartidas entre diferentes ubicaciones, cuya principal es la sede François Mitterrand, situada en el barrio de Tolbiac, en el XIII distrito, en la orilla sur de París, junto al rio Sena. Sus colecciones físicas son estimadas en treinta millones de volúmenes pero también es ampliamente conocida por Gallica, su biblioteca digital.

El castaño se encontraba en la puerta, observando maravillado el edificio, pero más maravillado se quedó al recorrer el lugar. Sin duda era increíble. Luego de preguntar a varios empleados sobre libros en torno a la Edad Media, el castaño camino hasta una de las tantas y enormes salas del lugar. Buscaba y buscaba, pero no conseguía hallar nada. Los pocos libros que encontraba y mencionaban a los demonios, no había nada que le sirviera. Durante los siguientes dos días, siguió buscando y buscando tanto las dos presencias demoniacas como algún libro que le mostrara algo sobre esos raros demonios.

Una noche, en la cual no pudo dormir. Salió de su habitación y camino por la ciudad. Cuando estaba recorriendo un callejón, sintió una de esas presencias demoniacas. Con toda la rapidez que tenía, llego hasta el edificio y el piso en el cual notaba dicha presencia. Le extraño que solo fuera una, por lo que su guardia se mantenía alerta.

Oculto su aura prácticamente a casi nada para que la presencia demoniaca no lo notara. Usando un truco que le enseño Jeth, Issei consigue abrir la puerta del viejo piso. En silencio camino a través del pasillo hasta una de las habitaciones. Se preparó para usar su poder sacro y abrió de golpe la puerta. Lo que encontró no se lo esperaba. En la cama había un hombre joven, de unos veinticinco. Estaba prácticamente desnudo, pero eso no era lo increíble. Encima suyo, cabalgándolo, había una hermosa mujer rubia de ojos azules con alas demoniacas y una cola terminada en un triángulo. La mujer, al darse cuenta de la presencia de Issei, solo sonrió para desaparecer casi al instante, dejando al hombre desnudo y con una erección, y por lo que su cara mostraba, con una gran frustración. Antes de que este se levantara, Issei salió raudo del lugar.


Mientras caminaba por la calle, el castaño tenía una conversación con Ddraig y [Nimue].

-"¿Qué son esos demonios?"

-[Sinceramente me suenan muchísimo, pero no consigo acordarme de que. Me parece que tendrás que buscar un poco más. Mi memoria no es lo que era desde mi separación en fragmentos]

-"¿Ddraig?"

-[Lo siento, compañero. En este tema no puedo ayudarte]

-"Ya veo. Me parece que ya sé a dónde ir para buscar respuestas."

A lo lejos Issei observo la Catedral de Notre Dame. Pensando que era demasiado tarde para ir a preguntar, ya que no quería molestar, decidió irse a su cuarto y dormir.


Sueño de Issei

Los sueños de Issei. Normalmente Ddraig y [Nimue] no solían entrar en sus sueños, ni mucho menos verlos. Era la única privacidad que Issei tenía y ellos así lo respetarían.

Issei se encontraba tumbado en la hierba del lugar donde solía vivir con Jeth. Su antigua casa de Hawái. Más concretamente en el lago que había detrás. Jeth le había enseñado a controlar sus sueños cuando tuvo el suficiente control mental. No elegía que soñar, pero podía dejar de hacerlo si se trataba de una pesadilla. Por las noches, Issei solía rememorar esos momentos de su infancia y adolescencia.

-Parece que estas muy relajado.

La dulce y hermosa voz femenina saco a Issei de su ensoñación. Abrió los ojos y vio a Gabriel delante suyo. Varias veces no soñaba con Jeth, sino que lo hacía con la rubia. Tenía su típica túnica blanca con escote, sus alas y su aureola.

-Gabriel. – sonrió el castaño incorporándose hasta quedarse sentado.

No se asombró cuando la rubia se sentó en su regazo, le pasaba los brazos por el cuello y lo besaba lentamente. En su adolescencia había tenido sueños húmedos con la rubia, antes de aprender a controlarlos. Fue por eso que le pidió ayuda a Jeth. Issei sabía que Jeth sospechaba, pero nunca le dijo nada ni pregunto el por qué. Ddraig le decía que era propio de la edad, así que no se preocupaba.

Una vez que fue angelizado, tuvo charlas con Ddraig sobre esos sueños. El dragón, junto a Raphael, estuvo investigando la nueva forma del castaño. Ambos llegaron a la conclusión de que, al ser parte dragón por Ddraig, Issei tenía una mayor resistencia a la hora de "caer" como ángel caído, por lo que no se preocupó por esos sueños y otras tantas acciones, pero eso no quería decir que lo hiciera a conciencia. Prácticamente era casi imposible que cayera. Otra más de sus extrañezas como ángel. Un ángel único hasta el momento.

En fin, como ya le había pasado con anterioridad, el castaño se encontraba besando tranquilamente a la rubia. Hasta allí todo normal. Pero entonces la cosa empezó a cambiar. Issei podía notar como algo que no estaba bien. Una presencia extraña en su sueño. Una fuerte sacudida hizo que cayera con fuerza al suelo. Dado que se trataba de un sueño, y que estaba durmiendo en una cama, el golpe no le dolió. Abrió los ojos de golpe para ver a Gabriel. La rubia tenía una mirada lujuriosa y se quitó la túnica, quedando completamente desnuda. Acto después beso a Issei con muchísima lujuria. A pesar de intentar resistirse, el castaño no podía. Algo se lo impedía. Fue entonces cuando noto otra presencia. Sus ojos se desviaron a su derecha, donde se encontró con otra Gabriel, totalmente desnuda. Pero esta tenía los ojos azules rasgados, dos alas demoniacas y una cola acabada en triangulo. Entonces su cara cambio, dejando de ser Gabriel. A su mente vino la imagen de la mujer que vio esa noche. Era la misma. Volvió a mirar a la Gabriel que lo besaba para ver que esta también tenía dos alas demoniacas y una cola acabada en triangulo. Su pelo dejo de ser rubio para pasar a ser moreno. Dejo de besarlo e Issei pudo contemplar sus ojos negros y rasgados.

-¿Qué demonios sois vosotras? – pregunto con voz serena, aunque intentando librarse de aquella fuerza que lo mantenía en el suelo.

Intento usar la técnica que le enseño Jeth, pero no funcionaba. Esa misma fuerza se lo impedía.

-Vaya vaya vaya. No debiste venir aquí, ángel. – susurro la rubia mientras se acostaba al lado de la morena, apoyándose en un brazo.

-…

-Jojojo. ¿Quiere saber que somos? ¿No te parece ridículo que no sepa de nosotras? – se burló la morena mientras desvestía al castaño con magia.

-¡Deja de hacer eso! – le grito el castaño – "¡Ddraig! ¡[Nimue]! ¡Una ayudita!" – les gritaba a ambos, intentando que les escuchara.

-No no no. Eres un plato apetitoso. Normalmente los humanos nos quitan el hambre, pero nunca me he acostado con un ángel, ni tampoco con el [Sekiryuutei]. – sonrió lascivamente.

Issei se alarmo e intento convocar su poder sacro, fallando.

-Jijiji. No lo conseguirás. – se burló la rubia.

Intento salir del sueño, despertarse, pero tampoco lo consiguió.

-Te lo dije.

-¿Qué sois?

-Nah. No te lo diremos. Tendrás que averiguarlo… - la sonrisa de la rubia se volvió maquiavélica – … si consigues sobrevivir esta noche.

La morena termino de desvestirlo, dejándolo desnudo. Ahora estaban los tres iguales.

-¿Qué me vais a hacer? – pregunto Issei, que no desistía en llamar a sus dos compañeros.

Por mucho que rezara a Gabriel, esto era un sueño y no funcionaba. La morena atrapo la entrepierna del castaño, produciendo que este se pusiera tenso mientras una mirada de alarma aparecía en su mirada. Acto seguido empezó a masturbarlo. Un siseo salió de la boca de Issei mientras intentaba no excitarse.

-Eso no funcionara. – susurro la rubia en su oído – Por mucho que te esfuerces, el cuerpo de un hombre no puede ser controlado por él. Aunque seas un ángel o un dragón, no podrás evitar excitarte.

Y era verdad. Su miembro iba creciendo en la mano de la morena, que sonreía con lascividad.

-"¡DDRAIG! ¡[NIMUE]! ¡AYUDADME DE UNA PUTA VEZ! ¡ES URGENTISIMO! ¡DE VIDA O MUERTE!" – les gritaba, intentando que le ayudasen antes de que fuera tarde.


Fuera del sueño, en el exterior, se podía ver la habitación y a Issei tumbado en la cama con la misma expresión que en el sueño. Pero, junto a él estaban ambas demonios, haciéndole lo mismo que en el sueño, pero tenían los ojos cerrados.


La rubia beso a Issei, pero este mantenía los labios sellados a cal y canto, o al menos así fue hasta que sintió algo. La morena acababa de darle una lamida a su glande, provocando que abriera los ojos y la boca lo máximo posible. La rubia aprovecho para meterle la lengua hasta la garganta. Apoyo la mitad de su cuerpo encima del castaño, gimiendo ante ello. La morena empezó a hacerle una mamada mientras que con una de sus manos masajeaba sus testículos, provocando que pequeños gemidos involuntarios salieran desde la garganta del castaño.

-No puedes evitarlo. Eres un hombre ante todo. – le susurro la rubia para después lamerle el cuello.

Durante un pequeño rato siguieron así. Issei llamaba y llamaba con fuerza a sus dos compañeros. Cada vez se le hacía más difícil conseguir llamarles al sentir el orgasmo más cercano. Utilizo todo lo que tenía para impedirlo, pero no pudo conseguirlo.

Con un gemido ahogado, Issei al final llego. La morena y la rubia se repartieron su festín mientras Issei se enfurecía como pocas veces antes. La furia e ira llenaron su cuerpo.

-¡DDRAAAAAAAAAAAAAAAAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIG! ¡[NIMUUUUUUUUUUUUUUUUEEEEEEEEEEEEEEE]! – esta vez grito con furia.

-Ya te lo dijimos, chico, no podrás…

PUUUUUUUUUUUUUUUMMMMMMMMMMMMMMMMMMM

Las palabras de la rubia fueron cortadas al sentir como el lugar se sacudía con fuerza. Issei pudo cerrar los ojos mientras se relajaba.

PUUUUUUUUUUUUUUUMMMMMMMMMMMMMMMMMMM

Varias grietas aparecieron en el sueño. A través de ellas Issei pudo sentir el aura de Ddraig y [Nimue].

-Mierda. Es increíble que haya conseguido que su conciencia llegara a ambos. – comento la morena molesta – Y eso que usamos nuestra mejor magia. – se limpió un poco de semen que tenía en su labio inferior.

-Esto no es bueno. No podemos enfrentarnos al dragón, y mucho menos a ambos. – se alejaron de Issei al notar como empezaba a recuperar su aura sacra.

-Vámonos. – le dijo a su compañera para luego mirar a Issei, que se incorporaba muy lentamente. Sus colmillos habían crecido y una furiosa aura sacra lo rodeaba – La próxima vez no tendrás escapatoria. – le dijo seriamente mientras ambas desaparecían.


-¡Ahhh!

Issei se incorporó con fuerza de la cama mientras gritaba. Durante un brevísimo momento pudo ver la figura desnuda de ambas mujeres. Eran semi transparentes y sonreían con arrogancia. Intento lanzar un ataque, pero desaparecieron antes de que pudiera conseguirlo. Noto que estaba completamente desnudo. Lo que había pasado en el sueño había pasado en la realidad. Una enorme ira creció contra sí mismo por haber permitido eso. Entonces empezó a golpear con fuerza la cama.

-[Compañero, cálmate]

-[Ise, relájate]

-¿Cómo podéis pedirme eso? – pregunto en un susurro - ¿Cómo, después de lo que ha pasado? ¿Dónde estabais? Os he llamado muchas veces.

-[No te escuchamos hasta hace poco. Había una poderosa barrera defensiva que se interponía entre nosotros y tu sueño]

-[Para cuando nos dimos cuenta, gritabas con mucha fuerza nuestros nombres. Fue entonces cuando destruimos la barrera. Tengo que admitir que era muy poderosa]

-[Cierto. No te lamente, compañero. No ha sido culpa tuya. Has conseguido impedir que hagan algo más]

-Ya. – dijo secamente.

Intento volver a dormir, sin apenas conseguirlo. A pesar de ello, ni Ddraig ni [Nimue] dejaron al chico, ni siquiera cuando apenas durmió quince minutos. Estuvieron incluso en su sueño.


Notre Dame

A la mañana siguiente, Issei se dirigió directamente a Notre Dame. Una vez dentro de la enorme y hermosa Catedral, Issei se escurrió entre los pasillos, evitando la vigilancia. Camino y camino hasta que encontró su objetivo. Este era una sala que parecía bastante antigua. Casi tanto como la misma Catedral. Allí había hombres con ropas religiosas.

-¿Quién es usted y como ha llegado aquí? – pregunto el líder del grupo con voz calmada.

Se trataba de un hombre de unos cincuenta años. Tenía el pelo oscuro con muchísimas canas y gafas de pasta.

Issei solamente extendió sus dos alas angelicales. Eso provoco que los curas, y ayudantes se asombraran enormemente. Antes de que pudieran decir algo, Issei hablo.

-Necesito entrar a vuestra biblioteca. Tengo que buscar información sobre un cierto tipo de demonio.

-Por supuesto, señor ángel. Podría describirme a ese demonio.

Issei procedió a describir a ambas mujeres, pero no lo ocurrido con ellas. El líder se asombró enormemente para luego cambiar su actitud a una muy seria. Le hizo un gesto al castaño para que lo siguiera. Ambos atravesaron una puerta, atravesando un largo pasillo y llegando a una pequeña biblioteca. Dándole a un interruptor, el lugar se ilumino completamente. La habitación tenía estantes repletos de libros hasta el techo, un gran mueble con puertas de madera en la parte baja y de cristal en la alta, donde se veían objetos que no podía identificar, salvo por una bola de cristal. También había algunos pergaminos aquí y allá, y en las paredes algunos cuadros con símbolos extraños, pero logró reconocer uno. Era el [Árbol de la Vida]. Al fondo del cuarto había un escritorio con algunos libros encima, junto con un candelabro que parecía antiguo y costoso.

El hombre empezó a buscar entre los libros durante un buen rato. Issei espero pacientemente. Luego de quince minutos, el hombre se acercó con un libro en sus manos.

-¿Algo como esto es lo que viste? – preguntó.

Issei vio la ilustración del libro, la cual mostraba a una sensual y voluptuosa mujer, vistiendo escasa y provocadora ropa de cuero negra, alas de murciélago, cuernos en la cabeza, y cola larga y delgada terminada en punta de flecha, flotando sobre un hombre dormido en una cama. Los ojos de Issei se entrecerraron mientras la ira surgía.

-Si. Así es. Es ella. – el tono seco de Issei provoco un pequeño escalofrió en el hombre - ¿De qué demonio se trata?

-Un súcubos. – respondió el hombre con rostro sombrío.

-¿Súcubos? ¿De qué me suena tanto?

El hombre dejó el libro sobre el escritorio y se sentó en una silla, ofreciéndole asiento a Issei en otra silla que estaba apegada a una pared. El castaño se acercó la silla, se sentó y esperó con impaciencia la respuesta del hombre, el cual se estremeció un poco al volver a ver la ilustración.

-A esa criatura que viste se la conoce como súcubo, palabra que proviene del latín succŭbus de succubare, que significa "yacer o reposar debajo". Según las leyendas medievales occidentales, el súcubo, o succubus, si lo prefieres, es un demonio que toma la forma de una mujer muy atractiva para seducir a los hombres, sobre todo a los sensibles e incluso a los monjes, introduciéndose en sus sueños y fantasías, para tener relaciones sexuales con ellos. De esta forma absorben la energía del hombre para mantenerse. – explicó con rostro sombrío.

-Entiendo. Continúe.

-Es un demonio lúdico, que se alimenta de la energía sexual de los hombres. Por eso toma la forma de una mujer atractiva con un cuerpo voluptuoso, ya que sabe que los hombres tienen menos barreras que una mujer. Tratándose de mujeres, los hombres suelen pensar con la cabeza pequeña, por lo que es más fácil seducirlos y excitarlos por la vista, por lo que caen fácilmente a los pies de una hermosa mujer. Entonces, el súcubo los ataca en sueños, dándole vividos sueños sexuales para hacerlos eyacular, robar su semen y alimentarse de él.

-Entiendo. Así que por eso esa criatura ataca a los hombres.

-Exacto. La única razón por la que la súcubo está con un hombre es para alimentarse.

-Ya veo. Así que, cuanto más poderoso sea el hombre…

-Más hambre de él tendrá el súcubo. – termino el hombre.

-Bien. Siga, por favor.

-A menudo los ataques de un súcubo llegan hasta tal punto, que van enfermando paulatinamente a su víctima con distintas dolencias físicas y espirituales, hasta pueden dejarlo totalmente agotado o incluso matarlo. – explicó con algo de cautela y temor.

-¿Matarlo? – el hombre asintió - ¿Y de qué forma eligen a sus presas?

-Las súcubo son bastante selectivas a la hora de elegir sus víctimas. No se alimentan de cualquier hombre que se les cruce por delante, a diferencia de los íncubos, a los que cualquier mujer le sirve, aunque sea una vieja horrible con obesidad mórbida. Por el contrario, las súcubo se dan el trabajo de buscar hombres especiales, que tengan gran fuerza mental, inteligencia y que sean muy espirituales. Les encanta acosar a monjes, sacerdotes y artistas, sobre todo pintores, a los cuales seducen en sueños, para que ellos las hagan protagonistas de sus cuadros – explicó.

-Así que las muertes de esos hombres pueden ser debido a esas súcubo. – susurro para sí mismo.

Entonces Issei entendió el por qué ambas lo habían atacado. Sin duda debía ser el plato más suculento del país.

-¿Qué tan poderosas pueden ser?

-¿A qué se refiere? – pregunto extrañado.

-Esas súcubos pueden usar magia. Usan poderosas barreras mágicas.

-Bueno, supongo que serán tan poderosas como viejas. Aunque se puede dar el caso de que hayan súcubos más jóvenes con un enorme potencial.

-¿Dice en el libro como se puede acabar con ellas? Su aura aparece y desaparece. Me es muy difícil dar con ellas.

-Las súcubo suelen estar en el límite entre la realidad y el sueño, por lo que es difícil atraparlas. Para hacer eso habrá que luchar contra ellas cuando se estén alimentando de alguien.

-…

Durante un par de minutos ninguno dijo nada. Issei intentaba tramar un plan para conseguir acabar con las súcubo. Al final hablo.

-Escúcheme, necesitare de su ayuda y solo suya. Nadie más sabrá de esto.

-¿Me está pidiendo ayuda? – pregunto asombrado al ver a Issei asentir – Sera un gran honor. Espero poder serle de ayuda.

El castaño sonrió levemente.

-Estoy seguro de que me será de mucha ayuda. Por cierto, ¿cómo se llama?

-Oh, mi nombre es Eugène Fontaine.


Esa misma noche

Eugène e Issei se encontraban en la habitación del hotel del castaño. No había habido presencia alguna de las súcubos. Eso les ayudo a la hora de preparar la trampa que tenían para ambas. Issei y Eugène se dedicaron a crear círculos mágicos para retener a ambas súcubos. Dichos círculos mágicos rodeaban todo el dormitorio, pero no se activarían hasta que ambas súcubos atacaran a Issei. Por otra parte, para atraerlas, Issei pacto con Ddraig y [Nimue] que se mantendrían alejados. A regañadientes lo hicieron, dejaron a Issei solo en su sueño. El castaño las estaría esperando.

En el sueño de Issei, el castaño se encontraba en el mismo lugar que la otra vez, salvo que ahora veía a Jeth y a si mismo con seis años. Ambos se encontraban jugando al pilla pilla.

Entonces ocurrió. Tanto Jeth como mini Issei desaparecieron del lugar. Con toda la tranquilidad del mundo, Issei se dio media vuelta para mirar a ambas demonios. Ambas estaban semi desnudas y con su verdadera apariencia, pero Issei las miraba fijamente a los ojos, cabreado.

-Espero que hayáis realizado vuestras últimas acciones con gusto, ya que no pasareis de esta noche.

La voz del castaño salía gélida. Ambas súcubos solo sonrieron enormemente.

-No no no, angelito. Tú serás el que no pases de esta noche. Esta vez estamos preparadas. Eres demasiado apetitoso como para que te dejemos escapar. – dijo la morena.

Issei podía notar la enorme lujuria en los ojos de ambas. Incluso su aura tenía ese sentimiento.

-"Joder, espero funcione o no salgo de esta."

La misma fuerza de la noche anterior se lanzó contra Issei, volviéndolo a estampar contra el suelo. Con gran rapidez, ambas se subieron encima de él, desnudándolo lentamente, disfrutando.

Fuera del sueño, fuera de la habitación, Eugène rezaba para que el plan saliera satisfactoriamente. Entonces noto como un círculo mágico que tenía en la puerta empezaba a brillar.

-"Gracias a Dios. Ha funcionado."

Por misma petición de Issei, Eugène no entro a la habitación.

Dentro de ella, se podía ver a Issei durmiendo y ambas súcubos encima suyo. Un enorme círculo mágico apareció bajo la cama y otros tantos en las paredes y ventanas.

En el sueño de Issei, ambas se levantaron, alarmadas. Issei se pudo levantar, sin notar esa extraña fuerza.

-¿Pero qué…? – la rubia no pudo terminar de preguntar. Empezó a sentir miedo al ver a Issei reunir poder sacro.

-Habéis fallado. Tan cegada estabais por el hambre y la lujuria que no os parasteis a pensar. Un error de novato. – sonrió con una sonrisa colmilluda.

Ambas salieron del sueño de Issei, siendo seguidas por el mismo.

Ya fuera del sueño, Issei abrió los ojos y se incorporó en su cama. Podía ver a ambas súcubos intentar salir por cualquier lado, incluso desapareciendo de la realidad. Cada vez que lo hacían, los círculos mágicos brillaban con más fuerza, dañándolas.

-Os lo dije.

-¡Tu! ¡Maldito hijo de la grandísima puta! ¡¿Qué es esto?! – pregunto la rubia con furia y miedo.

-Esto es vuestra ejecución. Esos círculos mágicos no os dejaran libres. Fueron creados específicamente para vosotros súcubos e íncubos. He estudiado los cuerpos de los hombres que han muerto y, ahora he podido afirmar que vosotras fuisteis las causantes de sus muertes. Alimentándoos de ellos hasta que acababais con su vida.

Las auras de ambas empezaron a aumentar, siendo imitadas por Issei. Ambas alargaron sus uñas y colmillos.

ZAS ZAS ZAS ZAS

Intentaron cortar a Issei con sus atildadísimas uñas/garras, pero el castaño esquivaba con gran facilidad.

ZAS

Creando una espada de luz, corto profundamente en el vientre a la rubia. Este grito de forma espantosa al ver como la herida le ardía y quemaba la piel. La morena intento atacarle, pero Issei fue mucho más rápido.

ZAS

Atravesó su corazón con su espada de luz, desintegrando al instante a la súcubo morena. La rubia empezó a temblar de miedo mientras se alejaba de Issei, arrastrándose y sujetándose la herida quemadora.

-E-espera… p-por f-favor… n-no m-me m-mates.

-…

El castaño no escuchaba ninguna palabra. Entonces, ante un acto de total desesperación, cambio su físico por el de Gabriel, y también su voz.

-I-Ise, n-no lo h-hagas…

ZAS

Sin vacilación, Issei clavo su espada en el pecho. Los ojos de la súcubo se abrieron como platos al notar su no vacilación.

-Fue un acto estúpido. Jamás confundiría a mi señora con una simple imitación.

Dicho esto, saco la espada del cuerpo, viendo como este se consumía. Una vez que todo termino, suspiro con pesadez y se sentó en la cama.

-[Bueno, no ha ido mal. Menos mal que el plan ha funcionado.

-[Ddraig tiene razón. No quiero saber qué hubiera pasado si no funcionaba. Bueno, seguramente ahora estaría a saber dónde y a saber con quién]

-[Me pregunto que pasara ahora. Pero si fuera tú, no mencionaría nada de lo que te ha pasado a esos pavos reales]

-[Ddraig, por favor]

-[Nah]

-[Pero coincido con el dragón. No creo que te vieran con buenos ojos al saber que fuiste… pues eso]

-…

TOC TOC

-Ha funcionado. Esta usted bien.

La voz de Eugène se escuchó al otro lado de la puerta.

-Si. Adelante, Eugène.

El hombre abrió la puerta y tuvo tiempo suficiente para ver como los círculos mágicos iban desapareciendo. Habían funcionado y ahora desaparecían después de cumplir su misión.

-Bufff. Menos mal. Sinceramente, pensé que no sobreviviría. No me malinterprete, pero es usted un ángel. Seguramente hubiera sido menos peligroso si lo hubiera hecho yo.

-Si lo hubieses hecho tú, abrías quedado atrapado entre sus garras y habrías muerto. – Explico Issei – El hombre es débil ante el pecado. Eso deberías de saberlo bien.

El cura agacho la cabeza.

-Tiene usted razón. Me disculpo.

-No tienes por qué disculparte. Ahora me marcho.

Eugène se hizo a un lado, dejándole pasar.

-Jejeje, no necesito irme de ese modo.

Cuando el hombre levanto la vista, Issei ya había desaparecido.

-Vaya. Creo que esto es lo más increíble que me ha pasado en la vida. Una lástima que no pueda decir nada. – sonrió mientras abandonaba la estancia.


El Cielo

Issei había vuelto al [Cielo] luego de acabar la misión en Paris. Su humor no estaba para nada bien. Cualquiera que lo viera sabría que estaba de muy mala hostia. Fue hasta el [Sexto Cielo] a través del ascensor principal del [Cielo]. Allí le informo a Miguel sobre la misión completada.

-Ya veo. Bien hecho Issei. – hablo el rubio – Pero, ¿podrías decirme que es lo que te ocurre? Puedo ver que hay algo mal.

-No es nada, mi señor Miguel. Si fuera posible, me gustaría no hablar de ello. – dijo con voz seca.

El rubio asintió, dejando a Issei marcharse. Cuando salió del despacho del rubio se encontró con Gabriel, la cual le sonrió con alegría.

-Hola Ise, ¿qué tal la misión? ¿Ha ido bien?

-Está cumplida.

La corta respuesta confundió a la rubia. Normalmente Issei le contaba cada misión de forma detalles.

-Ise, ¿qué sucede?

-…

-Ise.

-Si me disculpas, he de irme.

El castaño paso a su lado, camino al ascensor. En ningún momento había mirado a la rubia, sino que mantuvo su mirada en el suelo. Cuando llego al ascensor, descendió. En ningún momento miro atrás. La confusión de la rubia se convirtió en tristeza al ver la actitud del castaño. Intento comprobar si le había dicho algo a Miguel, pero el rubio tampoco sabía nada.

Durante los siguientes días Issei no hablo con nadie. Dulio, el cual había regresado de su misión/viaje a Grecia, intento hablar con el castaño, pero ni siquiera él consiguió que le dijera lo ocurrido. Todos estaban bastante preocupados con su actitud. Alejado, solitario.

Después de cinco días, Gabriel decidió tomar cartas en el asunto. Si él no hablaba, solo había un ser que podría contarle lo sucedido. Esa misma noche, la rubia fue hasta la habitación del castaño en el suelo. Como todo edificio del cielo, la habitación estaba hecha de mármol blanco. La cama, de tamaño matrimonio, era blanca, al igual que sus sabanas. Había un escritorio, un armario, dos mesillas y una ventana. El castaño estaba durmiendo sin camisa y con la sabana por la cintura. Gabriel entro a la habitación en silencio, no queriendo despertarlo. Camino hasta estar a su lado y se sentó lentamente en el comodísimo colchón. Observo el rostro de Issei. Su cara reflejaba calma, salvo algún que otro momento en el cual le aparecían arrugas debido a que fruncía el entrecejo con fuerza, murmurando cosas que la rubia no podía entender.

-Oh, Ise. ¿Qué me has estado escondiendo todos estos días? – susurro mientras acariciaba la mejilla del castaño, relajándolo.

Bajo su vista hasta su brazo izquierdo, donde residía Ddraig.

-Ddraig, tengo que hablar contigo.

La gema verde apareció en el dorso de la mano de Issei, y brillo levemente.

-[Gabriel]

La voz del dragón era bastante baja, ya que no quería despertar a su compañero.

-Ddraig, quiero que me cuentes que le paso a Ise en la misión y porque tiene estas ojeras y esta cara demacrada.

Pidió con autoridad. A Ddraig le importaba poco la autoridad de Gabriel, pero se trataba de su compañero.

-[Bueno… es difícil de explicarlo. Posiblemente se enfade mucho si se entera de que te lo he contado]

-¿Tiene que ver con su aspecto?

-[Me temo que si]

-Por favor, cuéntame. – le pidió con voz apagada.

-[Bufff. Está bien. Pero no me detengas hasta que te lo cuente todo. Y por favor, no hagas ninguna tontería respecto a mi compañero]

La rubia asintió y Ddraig empezó a contarle detalladamente todo lo ocurrido en la misión. Según avanzaba la explicación la mirada de Gabriel iba cambiando. Al final tenía una mirada de tristeza, mirando al dormido Issei.

Le volvió a acariciar la mejilla para luego darle un beso en esta.

-Lo lamento mucho, Ise.

El castaño se movió lentamente, pero no se despertó. La rubia se levantó y salió de la habitación. Ahora que sabía el por qué Issei estaba así, tendría que actuar.


Al día siguiente, Issei se encontraba en el [Segundo Cielo]. Ese lugar estaba a oscuras, permitiendo a los ángeles disfrutar de la noche y las estrellas. A pesar de que allí también estaban los ángeles que habían hecho algo malo, una poderosa barrera los separaba, permitiendo a los que observaban observar con total tranquilidad. Issei se encontraba alejado del resto de ángeles. Lo más alejado posible. Aquel lugar era perfecto para pensar. Se encontraba tumbado en las nubes.

-[Socio, creo que ya va siendo hora de que vuelvas a como antes. Esto no es para nada bueno]

-[Coincido con Ddraig. Ya ha pasado una semana y sigues igual. No puedes seguir así]

-¿Y que queréis que haga? No puedo mirar a ninguno de mis compañeros a la cara. Me siento sucio. Estoy furioso conmigo mismo por ser tan débil. No merezco ser el [Joker] de Gabriel. No merezco estar aquí.

-¿No debería de decidir yo eso?

Issei se incorporó de golpe, hasta quedarse sentado. Delante suyo, con una mirada severa, estaba Gabriel con sus alas extendidas y su aureola. En cambio, Issei no mostraba sus alas angelicales. Su aureola siempre la llevaba encima en el [Cielo]. Podía ocultarla en la Tierra.

-Mi seño…

-Calla.

Issei se sorprendió al ver como Gabriel le había cortado de forma tan seca. Nunca antes le había hablado así, aunque al final tampoco le sorprendió tanto. Pensando en que tenía motivos para estar enfadada con él.

-¿No tienes nada que decirme? – le pregunto cruzándose de brazos, resaltando sus gemelas.

-… - el castaño desvió la mirada.

-Lo sé, Ise. Se lo que ocurrió en Paris. Todo.

Esta vez Issei tenía los ojos abiertos como platos. Automáticamente dirigió su furiosa mirada a su mano izquierda.

-Ddraig.

-[No me has dejado opción. Ahora será mejor que hagas lo que debas hacer]

-[Eso mismo. ¡Échale un par!]

Y ambos se "marcharon" a lo suyo. Durante un buen rato ni Gabriel ni Issei hablaron. La rubia esperaba paciente una explicación que estaba tardando en llegar. Issei intento levantarse para irse pero, sabiendo su intención, Gabriel lo detuvo poniendo ambas manos en sus hombros y provocando que se sentara con fuerza.

-De aquí no te vas hasta que hablemos. – le dijo con seriedad para después erguirse. Ahora su cara mostraba tristeza – Me duele, Ise. Me duele el creer que no confías en mí. – esas palabras perforaron el corazón del castaño – Pensaba que no había secretos entre nosotros.

-Yo… yo…

-Ise – se agacho hasta ponerse de rodillas delante suyo – Por favor, cuéntamelo. Quiero oírlo de tus labios.

El castaño se mordió con fuerza del labio inferior. Para él, había fallado a su señora. Había fallado estrepitosamente a pesar de haber cumplido la misión. Lo que le hicieron ambas súcubos no tenía perdón según él. Podía haberlo detenido de alguna manera, pero bajo su guardia y se aprovecharon. Sentía su cuerpo sucio. El solo estar delante de su señora o sus amigos era algo que le dolía.

-Ise, por favor. – le pidió abatida mientras le cogía suavemente de las mejillas para que la mirara a los ojos.

Nada más conectarse ambas miradas, Issei se derrumbó. Puede que para otros, lo de la misión no fuera algo tan importante, pero para Issei no era así. Para él, su cuerpo solo podía ser tocado por la mujer que amaba. Su señora Gabriel. El que esas dos súcubos lo tocaran de esa manera, significaba algo terrorífico para el castaño. No se sentía digno de estar en la misma presencia que la rubia. Se sentía sucio. Ultrajado. Su señora, y solo ella, tenía todo el derecho del mundo sobre él. Pero su mayor temor es que lo odiara. Temía que lo alejara de su lado. Que se fuera de su vida. También temía eso con Dulio y sus demás amigos del [Cielo].

Snif… snif…

Issei empezó a sollozar. Gabriel se sentó en su regazo y puso su cara entre sus pechos, dejando que se desahogara. En algún otro momento, la cosa hubiera sido distinta, pero el momento era bien distinto. Durante largos minutos, Issei se desahogó, mojando los pechos y la túnica de la rubia, pero a esta poco le importada. Ver a Issei de ese modo le encogía dolorosamente el corazón.

-Lo siento… es culpa mía… - susurro el castaño, aun sollozando – Por favor… no me dejes…

Entonces la abrazo con fuerza, como si fuera a desaparecer, sollozando más débilmente. La rubia imito el gesto, acariciándole la espalda, nuca y cabeza.

-Tonto. Jamás te abandonare. Eso nunca lo dudes.

-Pero… la misión…

-No tuviste culpa ninguna. No sabíamos a lo que te íbamos a mandar. No sabias cual era tu contrincante. Además, pudiste vencerlas a ambas.

-Pero…

-Shhh. Escúchame bien. Cualquier ángel habría caído. Cualquiera se habría convertido en un ángel caído. Cualquier humano se hubiera dejado llevar. Cualquier humano moriría. Pero tú, Ise, conseguiste evitarlo. Luchaste. No caíste. No te dejaste llevar. Pudiste con ese gigantesco obstáculo. Eres único, Ise.

-Pero no soy un ángel como vosotros.

-Eso es mentira. Eres como nosotros. Incluso diría que eres como una mejora. No tienes tantas debilidades como nosotros. Eso en parte es bueno porque te permite salir victorioso de situaciones como las que se te presentaron. Nadie te juzgara por esto.

-Pero yo fui…

-Shhh. No pasa nada. No lo deseaste. No pudiste evitarlo. No lo buscaste. E incluso intentaste impedirlo con todas tus fuerzas. Fue por eso que Ddraig y [Nimue] consiguieron salvarte. Lo que paso no me importa. El saber que estas aquí y lo que en realidad paso es más que suficiente para mí.

Snif… snif…

Issei volvió a sollozar. Las palabras de Gabriel le aliviaron el dolor que sentía en su corazón. A pesar de lo ocurrido, a la rubia no le importo. Ella sabía la verdad de lo que ocurrió. El mismo Ddraig se lo conto con detalles. Además, conocía a Issei. Admitía que al principio dudo de que Issei no lo disfrutara o lo buscara. E incluso que lo permitiera. Se odio a si misma cuando pensó eso. Conocía a Issei desde hace muchísimos años. Lo había visto crecer. Lo conocía. Nunca más dudaría de él.

Durante un largo rato se quedaron en esa posición. Issei dejo de llorar, calmándose y calmando su corazón, el cual latía alegre al saber que Gabriel estaría ahí, con él.

A una distancia segura, Miguel, Dulio y Griselda observaban alegres la escena de ambos. A pesar de que Griselda estaba alegre, no le agradaba demasiado que el castaño tuviera tanta intimidad con su señora. No le parecía adecuado respecto su puesto. Dulio sonreía muy felizmente. Miguel también sonreía. Al ver dicha escena, su mente empezó a planear algo, pero tardaría un tiempo y tenía que comprobar a donde iba la relación de ambos. El trio al final se fue, dejando al dúo en su intimidad.

Después de no se sabe cuánto tiempo, Gabriel noto que Issei se había quedado durmiendo profundamente como, según Ddraig, no había dormido en la última semana. A pesar de estar dormido, el castaño aun la abrazaba, pero no con tanta fuerza. Deshaciendo lentamente el abrazo, Gabriel levanto al castaño para llevarlo a su habitación. A pesar de parecer que era muy delicada, Gabriel era uno de los [Cuatro Grandes Serafines]. Tenía una fuerza monstruosa.

Una vez que lo llevo a la cama, lo dejo tumbado con la ropa puesta. Entonces la gema de Ddraig apareció.

-[Gracias]

-No tienes que dármelas, Ddraig. Fui tonta al dudar de Issei. Pero no volverá a pasar.

-[Eso me alegra. El mayor temor de mi compañero es que os alejarais de el por lo ocurrido. Sobre todo tu]

-Pues eso no ocurrirá jamás.

La rubia sonrió levemente, se inclinó y le dio un beso a Issei bastante cerca de los labios. No fue un beso corto. Duro largos segundos. Incluso cerró los ojos, disfrutando. Luego se irguió y, con una sonrisa, abandono la habitación. En la cara de Issei también nació una sonrisa mientras susurraba el nombre de la rubia.

-[Bueeeeeeeeeeeno. Me parece que ya estoy oyendo campanas de boda y a niños corriendo por todo el [Cielo]]

-[No te adelantes tanto. Aún queda camino por recorrer. Además, la cosa no será tan fácil. Issei aún tiene secretos que no hemos investigado sobre su actual forma de ángel. Ya lo comprobamos en Paris]

-[Cierto. Pero viene bien ser positivo de vez en cuando]

-[Es posible]


Una cosa, en la imagen de Issei, tiene una joya verde en cada dorso de su mano. En la imagen no aparece porque ya estuvo terminada cuando me di cuenta. Lo digo para que lo sepáis.

Por cierto, últimamente estoy trabajando a turnos, es decir, trabajo unos días y otros no, así que es posible que tarde un poco con mis fics.