Debo decir que nada de lo que está escrito aquí es mío, ni siquiera la idea de la historia.
Por la siguiente hora Jericho estuvo en una espeluznante tienda halloweenezca con Heraldo probándose diferentes vestuarios para la fiesta. No estaba seguro de qué debía ir, ni si a Kole le gustaría. Se probó una gran variedad de disfraces: un fantasma, un pirata, un monstruo del lago, un príncipe, un doctor, un caballero y un vaquero pero ninguno parecía llamarlo. Sabía que todo eso era ridículo partiendo desde el hecho de que una fiesta de disfraces se trata de que seas otra persona pero él quería impresionar a Kole.
- Creo que usar disfraz no tiene sentido, hombre. -dijo Heraldo buscando a través de un hueco entre los trajes- Digo, usamos disfraces todos los días para ocultar nuestras identidades secretas. ¿No deberíamos simplemente ir como nosotros mismos?
Jericho asintió. Se estaba cansando de buscar de disfraz en disfraz pero sabía que Kole estaba al tanto del espíritu de la fiesta y probablemente llevaría uno de los mejores disfraces.
- Pero te diré algo. Mi trompeta no sonaría por ninguno de esos... -señaló un disfraz de conejo y luego uno de monje- No lo creo.
Tampoco Jericho, quien no creía poder seguir buscando en otra tienda de Halloween, el ambiente le ponía la piel de gallina. Las paredes estaban tapizadas con telas de araña, había sangre falsa derramada por todos lados, niebla tenebrosa en cada esquina y eso que de por sí los empleados ya parecían estar muertos. No estaba seguro de qué esperar cuando llegó, pero el lugar era todo lo contrario al Tíbet. Esperaba que un sujeto con un hacha los confrontara en cualquier momento o quizá una mujer que acababa de escapar de prisión.
Sabía que necesitaba un disfraz pero quizá pudiera encontrar uno en la torre titán. De cualquier manera, no pasaría un segundo más en esa tienda. Le dio unos golpecitos a Heraldo en el hombro y señaló la puerta.
- Estaba pensando exactamente lo mismo. Salgamos de aquí.
- ¿Qué quieren decir con que no tienen trajes?
Les preguntó Robin cuando llegaron a la torre. Jericho estaba un tanto sorprendido, no había pensado que Robin pudiera estar entusiasmado con la idea de la fiesta, para empezar. Como si supiera lo que Jericho estaba pensando, Robin añadió rápidamente
- Miren, yo tampoco estoy muy feliz con esto pero el alcalde quiere tener una reunión con nosotros y al menos tenemos que soportar sus reglas.
Pero algo persistía en la mente de Jericho: probablemente Starfire había sido quien había llamado la atención del líder con eso. ¿Quién más podía haber sido si él era tan indiferente a las fiestas?
- ¡Viejos, miren esto!
Jericho escuchó una voz conocida. Él y los otros se giraron para ver a una monstruosa criatura ante ellos. Largo, oculto del enemigo por un montón de musgo que le trepaba encima y con una oscura peste manando de eso. Unos ojos teñidos de carmesí asomaron de lo que Jericho supuso que era la cabeza y el cuerpo entero estaba encorvado en una posición extraña.
De repente una mano emergió debajo del disfraz y lo jaló hacia arriba revelando a chico Bestia.
- ¿Les gusta mi disfraz? Es de It came from Jones lake! -Robin frunció el ceño por el hedor y Heraldo se llevó disgustado las manos a la nariz. Jericho sólo se limitó a seguir mirando el extraño disfraz.
Cyborg entró en la sala y con una inhalación exclamó
- Tres palabras: ¡Purificador de aire! -y así abrió la nevera buscando algo con qué entretener su mente.
- ¿Qué hiciste para que oliera así? -preguntó Robin tratando de recuperar la compostura.
Chico Bestia se veía pasmado al ver a sus amigos jadear intentando respirar. Tomó una bocanada del aroma del disfraz pero al parecer ya se había acostumbrado al efecto. Tomó la forma de un perro para realzar sus sentidos. Esta vez inhaló profundamente y arrugó la nariz. Cayó al piso y chilló por el aroma casi como si se estuviera haciendo el muerto.
El cambiante regresó a su forma original y aún en el piso murmuró avergonzado
- Ha estado en mi clóset algunos meses.
- Tal vez quieras reconsiderar tu disfraz. -dijo Robin con una sonrisa. Él y Heraldo compartieron una mirada rápida antes de partirse de risa. Jericho no podía evitar sonreír mirando a chico Bestia.
Los otros titanes pronto comenzarían a llegar al complejo y Robin estaba algo apresurado para darles la bienvenida a todos mientras Jericho aún no sabía qué hacer respecto a su problema con su disfraz.
- ¡Amigo Jericho! ¡Es maravilloso verte otra vez! -exclamó Starfire al final del pasillo. Parecía estar jalando a alguien detrás de ella pero él no podía adivinar qué o quién era. Ella suspiró- Amiga Raven, al amigo Jericho le gustaría saludarte.
Jericho escuchó a Raven hablar pero no podía verla.
- No me sacarás de aquí viéndome así.
Así, el vio a Raven sólo cuando ella pasó por el piso y se perdió de vista. Como fuera, no había podido ver lo que llevaba puesto. Starfire suspiró.
- Raven sólo está molesta por el "tiempo para chicas" que acabamos de compartir. Le hice una transformación completa para la festividad a la que asisitiremos pero parece que no está muy contenta con lo que le hice.
Jericho le palmeó la espalda amablemente.
Jericho miró en dirección a los recién llegados y pudo ver unos hermosos ojos azules encontrarse con los suyos, verdes. Con una última mirada rápida a Starfire corrió para encontrarse con Kole. Podía notar que mientras más se acercaban, ella ampliaba más su sonrisa. Comenzó a sentirse nervioso al verla. Tenía que invitarla ahora, antes de que cualquier otro pudiera hacerlo.
Mientras caminaba comenzó a formar un saludo con la mano pero Kole se le adelantó y lo abrazó afectuosamente. Lentamente él la rodeó también con sus brazos esforzándose en no sonrojarse. Quería contener la sonrisa que comenzaba a apoderarse de su cara pero sabría que no podría hacerlo. No mientras ella estuviera cerca de él. Pensó en lo ridículo que debía verse en ese momento, como si Cupido lo hubiera flechado.
Renuente, se apartó de ella pero mantuvo las manos en sus hombros un momento más antes de soltarla por completo.
- Jericho, qué agradable es verte.-dijo tímidamente ella con una sonrisita.
- También es muy agradable verte -gesticuló él en respuesta- Mira, Kole. He estado esperando poder pedirte algo.
- ¿En serio? ¿Qué? -preguntó ella.
De un momento el pulso de Jericho se aceleró y sus manos se pusieron sudorosas. Se las secó rápidamente en el pantalón pero comenzó a moverlas torpemente tratando de hallar las palabras adecuadas.
- ¿Tú...? Puedes... Quieres... Ir... ¿Yo? -Kole seguía confundida el movimiento de sus manos- ¡Espera! Eso no es lo que quería decir. -gesticuló rápidamente Jericho pensando que debía parecer un completo idiota en ese momento. ¿Por qué no podía hacerlo? ¿Por qué no podía gesticular una sola frase? Respiró profundamente tratando de calmar sus nervios.
- Jericho, ¿Pasa algo? -preguntó Kole. Se veía preocupada.
Podía hacerlo. Necesitaba hacerlo.
Gesticuló las seis simples palabras:
- ¿Quieres ir a la fiesta conmigo?
A Kole se le iluminaron los ojos de sorpresa, pero luego lo que brilló fue la decepción.
- Oh, Jericho... No sé qué decir... -respiró profundamente- Me encantaría, en serio. Es sólo que... Alguien más ya me pidió que lo acompañe y le dije que sí.
Él no se había dado cuenta de que estaba aguantando la respiración hasta que exhaló. Por alguna razón no tomó la noticia como había creído. Sabía que el rechazo era una posibilidad pero el que ella lo confirmara sólo hizo que se quedara quieto como una liebre atrapada entre los faros de un vehículo en movimiento.
En lugar de quedarse estancado en el pensamiento de que acababa de ser rechazado, preguntó
- ¿Quién? -ella se mordió el labio.
- Si te hace sentir mejor, sólo acepté porque él habría tenido una noche horrible sin mí. -Jericho arrugó las cejas concentrado, tratando de sumar dos más dos- Fue Gnarrk, Jericho. Gnarrk me pidió que lo acompañara. -dijo ella por fin.
¿Gnarrk? O más bien Gnarrk, el cavernícola? Jericho estaba bastante desconcertado por esa respuesta. Había olvidado que Gnarrk también era un titán honorario. Pero tenía sentido, dado que Kole había sido amiga suya desde hacía un tiempo. En fin. No sabía exactamente qué sentir.
De repente Starfire voló hasta ellos con los ojos brillando de emoción.
- ¡Tengo la idea más maravillosa, amigo Jericho! Ya que no tienes un vestuario apropiado para la celebración ¿Me dejas hacerte una "transformación"?
Él la miró distraído. No estaba seguro si sería buena idea o no pero necesitaba un disfraz para la fiesta. Asintió lentamente haciendo que Star chillara de emoción.
- ¡Que maravillosa noticia! ¡Vamos rápido amigo!
Dicho esto, lo jaló por la cintura y lo arrastró lejos de Kole con demasiada fuerza, casi haciéndolo volar como si fuera una muñeca de trapo. Ni siquiera tuvo tiempo de pensar mientras Starfire lo guiaba por los pasillos hasta su habitación.
Durante todo el proceso Starfire lo hizo probarse numerosos trajes que iban desde un oso pardo hasta un rey. Él ni siquiera sabía de dónde había sacado todos esos trajes para empezar. Para cuando terminaron, Jericho ni siquiera estaba seguro de qué traía puesto. Estaba demasiado distraído por lo que había dicho Kole como para pensar en otra cosa. Tenía la mente entumecida.
- ¡Ya estás listo, amigo Jericho! -le anunció alegremente Starfire.
No fue sino hasta que se giró al espejo para mirarse que supo cómo iría vestido a la fiesta.
Se sintió ridículo.
Katia Logan: Muchas gracias :3 es la primera vez que alguien comparte alguna de mis traducciones -que yo sepa-. Me alegra que te esté gustando, ¡Y me alegra saber que hay más fans del JeriKole en español! x3
Yamila Andrade: Que bien, esa es la idea, para que sigas leyendo -3- xD no te preocupes, la seguiré actualizando... Aunque es un poquito tarde para que quede acorde con las fechas :'v
