Nada de lo que estás por ver es mío, ya que esto sólo es una traducción.
Raven conservó su expresión asesina al salir del auto. Jericho miró a Chico bestia y Cyborg preguntándose qué harían para solucionar ese problema. Ella no hablaba en serio con lo de decapitarlos, ¿verdad?
— Um... Uh... –tartamudeaba Cyborg dando rápidos pasos hacia atrás y habló frenéticamente– ¡Pensemos bien las cosas, Raven! No querrás hacer algo de lo que te arrepentirás después, ¿verdad?
— No hay nada de qué arrepentirse –respondió ella en un susurro helado. Sus ojos eran como dagas que perforaban todo lo que se interpusiera entre ella y su objetivo.
— ¡Esp-pera! –exclamó de repente Cyborg dando valientemente un paso al frente y luego dejó salir una risa incómoda– ¿No crees que Jericho se ve gracioso?
El temor de Jericho se evaporó al escuchar a Cyborg tratando de desviar la atención de Raven hacia él. En lugar de temer por su vida miró a Cyborg. Jericho no es de los que permanecen enojados con alguien por mucho tiempo, simplemente eso no es parte de su naturaleza pero el hombre de lata en serio podía meterse en muchos problemas si seguía haciendo comentarios sobre su atuendo.
— No. Me. Estoy. Riendo. –dijo Raven en un tono de voz tan cruel que uno podía creer que era Trigón quien hablaba– Tal vez te gustaría pasar por una de las transformaciones de Starfire como Jericho y yo. Pero esta vez seré yo quien haga el maquillaje.
Levantó su mano en el aire envuelta con energía oscura, claramente lista para hacerle a Cyborg una transformación completa.
— ¿R-rae? ¿P-por qué no simplemente regresamos a la torre? ¡E-eso suena bien! Hasta te prepararé tu té favorito. ¡Lo prometo! –dijo precipitadamente Chico bestia con ojos suplicantes.
— Me temo que debo encargarme de algunos asuntos pendientes –Raven declinó la oferta y dio un paso al frente levantando la mano y cerrándola en un puño, haciendo que Cyborg saltara detrás de Jericho y lo empujara para usarlo como escudo humano.
— ¡Vamos Raven! Tú no lastimarías de verdad a tus compañeros, ¿verdad? –intentó razonar Cyborg cubriéndose tras Jericho.
— Nunca lastimaría seriamente a mis amigos –dijo Raven con sequedad–. ¡Sin una buena razón para hacerlo! –con eso sus ojos se tornaron blancos y gritó su mantra– ¡Azarath Metrion Zinthos!
La energía oscura salió disparada de su puño directamente a Cyborg y Jericho. Cyborg tomó a éste por los hombros y apenas pudieron esquivar el ataque dejando un pequeño parche de césped quemado por los poderes de Raven, que comenzó a levitar sobre ellos invocando todos los objetos inanimados que estaban a su alcance con sus poderes. Semáforos, buzones, autos y grava flotaban en el cielo alrededor de Raven, que estaba lista para iniciar el ataque. No parecía que nadie, ni siquiera Jericho, pudiera razonar con ella. Los objetos comenzaron a volar alrededor de Raven como un tornado.
— ¡Parece que es todo! –le gritó Cyborg a Chico bestia– ¡Si no salimos de esta, quiero que sepas que fuiste como el hermano que nunca tuve! ¡Un molesto hermano raro de piel verde y orejas puntiagudas!
— ¡Ídem! –le respondió él– ¡Pero sin lo de raro, verde y de orejas puntiagudas! –miró hacia donde Jericho estaba parado– ¡Jericho! ¡Tú siempre fuiste mi favorito! ¡Dime cuando todo termine!
Con eso se transformó en una tortuga y se ocultó en su caparazón. Cyborg había decidido protegerse con el asta de la bandera.
Una ráfaga de viento se levantó haciendo que el tornado de objetos girara a una velocidad alarmante. Jericho no estaba seguro de cuál debía ser su próximo movimiento. Sólo sabía que se encontraba en una situación de vida o muerte. Había oído muchas historias sobre el temperamento de Raven pero experimentar la ira de su incontenible rabia era una cosa completamente diferente.
Raven estiró los brazos al frente haciendo que los objetos se movieran directo a Cyborg a la velocidad de la luz. Su ojo rojo pareció saltarse de su cuenca mecánica cuando los objetos comenzaron a acercarse a su blanco. No había forma en que pudiera esquivarlos a tiempo, a menos que...
Jericho tenía que actuar rápido.
Sin importar lo mucho que no quería hacerlo, tenía que actuar rápido.
Se armó de valor y pisó el caparazón de Chico bestia, haciéndolo gritar de dolor y volver a su estado normal. Luego se sujetó fuertemente a su espalda tratando de sentarse en sus hombros.
— ¡Viejo! ¿Qué dem...? ¡Suéltame! –entonces se transformó en un toro y trató de sacudírselo moviéndose salvajemente en todas direcciones.
Eso era exactamente lo que Jericho quería que hiciera. Se agarró a los cuernos del toro para salvar su vida, sólo tenía que esperar el momento adecuado.
En una fracción de segundo Jericho pateó a Chico bestia en un costado, provocando que éste lo lanzara por el impacto. Si hubiera podido gritar lo habría hecho al ascender directo hacia Raven en el cielo. Sólo necesitó una mirada suya para colisionar con ella, no física sino mentalmente. Sus ojos violeta fueron reemplazados por los verdes de Jericho. Él se encontró a sí mismo en el cuerpo de Raven absorbiendo su memoria en un instante: atisbos de Azarath, Trigón, ella siendo el portal, el fin del mundo, los Jóvenes Titanes, fueron sólo algunos de los recuerdos que él pudo ver. Era como si se hubiera convertido en ella y estuviera reviviendo todos sus recuerdos en un parpadeo.
Los objetos que se movían hacia Cyborg de pronto pararon en seco y cayeron al suelo.
Jericho se dio cuenta de que estaba cayendo, acercándose lentamente al suelo sin nada que frenara su caída. Era como si el tiempo se hubiera detenido un momento permitiéndole saborear cada milisegundo y sopesar sus opciones. Entonces se acordó de algo que recogió al atravesar los recuerdos de Raven sobre cómo controlar sus poderes.
Trató de aferrarse a ese recuerdo para entender sus habilidades para levitar antes de golpear el suelo. Recordó que sus poderes se basaban en las emociones pero no estaba seguro de cómo podía aprovechar eso. ¿Qué debía sentir para volar? Deseaba poder experimentar algún recuerdo en el que Raven estuviera volando para poder sentir lo que ella haya sentido.
El suelo ocupaba cada vez más su campo de visión conforme se iba zambullendo en la muerte segura que le esperaba. Por el rabillo del ojo pudo ver a un buitre grande y verde volando hacia él, en un instante éste lo agarró justo cuando estaba a punto de hacer contacto con el suelo. El buitre se cernió con Jericho a un metro del suelo antes de relajar las garras soltando al mudo. Él aterrizó de forma un poco brusca, tropezando un par de veces antes de detenerse por completo. Luego volvió a transformarse en Chico bestia y dijo con una sonrisa:
— ¡La próxima vez dime lo que quieras hacer antes de saltarme encima!
— ¡Eso fue simplemente genial! ¡Nos salvaste Jericho, y ahora estás en el cuerpo de Raven! –exclamó Cyborg orgullosamente cuando se acercó a Jericho para darle un abrazo de oso.
Pero sus ojos se salieron de sus órbitas cuando luego exclamó aterrorizado:
— ¡ESTÁS EN EL CUERPO DE RAVEN! ¿Tienes idea de lo que hará cuando salgas de ella? ¡Será peor que lo que iba a hacernos ahora! ¡Diez veces peor! Oh viejo, viejo, viejo...
Cyborg comenzó a caminar en círculos con las manos en la cabeza pensando en lo que sucedería en los peores escenarios posibles.
— Tal vez debí pensar mejor las cosas –admitió Jericho con la voz de Raven.
Odiaba admitirlo pero era agradable tener cuerdas vocales funcionales aunque fuera en el cuerpo de alguien más.
— Wow hermano, suenas raro como Raven –reconoció Chico bestia estremeciéndose–. Es como... Espeluznante.
— Lo sé. Estar en el cuerpo de una chica es... Diferente –respondió Jericho sintiendo un sonrojo subiéndole por la cara.
— Oye, ¡espera un segundo! ¡Se suponía que iba a venir con Raven! ¿Cómo voy a estar con ella si eres tú?
— Bueno, simplemente puedo salir...
— ¡No! Lo más seguro es que no se haya calmado todavía. ¿Puede...? ¿Puede oírnos?
— No. Cuando estoy en el cuerpo de alguien más esa persona entra en un estado surrealista como si estuviera durmiendo y cuando salgo de su cuerpo queda inconsciente por un rato –dijo Jericho en tono casual.
— ¡Entonces nos matará cuando despierte! Y ni siquiera pude bailar conti... Digo, con ella. Hombre, es confuso que estés en su cuerpo –dijo tristemente Chico bestia bajando la cabeza con decepción.
Jericho no sabía qué decir. Por un lado nadie vería su horrible disfraz mientras estuviera oculto en Raven pero por otro lado, Chico bestia no podría estar con la chica que lo volvía loco. Debió haberle costado mucho valor invitarla y llevarla hasta ahí en primer lugar pero ahora ni siquiera podría bailar con ella. No mientras él estuviera en su interior. No podía usar a Raven para esconderse, no era justo para Chico bestia y ni siquiera estaba bien que pensara en eso. Necesitaba pensar en un plan para abandonar ese cuerpo sin que nadie lo viera y asegurarse de que ella no se enojara al despertar.
— ¿Raven mostraría su ira delante de, no sé, una figura política? –preguntó de repente a Chico bestia. Él lo miró sorprendido y lo pensó un momento.
— No creo. Ella sabe cómo debe comportarse cuando está con personas importantes.
— Bueno, creo que encontré la solución a nuestro problema –dijo Jericho con una amplia sonrisa.
— Espera, ¿Qué? –preguntó Chico bestia mirándolo– Nunca había visto a Raven sonreír así... Nunca la había visto sonreír en realidad.
— ¿Que QUÉ? ¿Tienes idea de cuántas maneras este plan tuyo puede salir mal? –insistía Cyborg cuando ya estaban frente a la puerta.
— Ya sé que es arriesgado pero yo nos metí en este lío y yo nos sacaré de él –Jericho intentó tranquilizarlo.
Cyborg dejó salir un gruñido. Obviamente aún no estaba convencido por el plan, pero Chico bestia habló en su defensa.
— Vamos, tenemos que intentarlo. En el peor de los casos le hablaré bonito. Las damas aman las orejas puntiagudas –dijo moviendo las cejas y señalándose las orejas.
— Oh sí. Porque eso funcionó tan bien hace rato –respondió Cyborg con los brazos cruzados.
— Sólo hagan lo que les dije –les ordenó Jericho. Luego, dudoso, entrelazó su brazo (o el de Raven) con el de Chico bestia.
— Awww ustedes serán los tortolitos de la noche –dijo Cyborg riendo a carcajadas–. ¿Dónde hay una cámara cuando la necesito?
— Eh, esto no es tan malo –Chico bestia sonrió irguiendo la espalda– Sólo necesitamos que todos crean que tú eres Raven para que nadie sepa... Todo lo que pasó. Será pan comido.
— Las damas primero –dijo Cyborg con una sonrisa burlona abriéndoles la puerta.
La música retumbaba desde los altavoces cuando entraron a la pista de baile y comenzaron a bajar las escaleras. Todo iba de acuerdo al plan cuando de pronto...
— ¡Miren, son Chico bestia y Raven!
Jericho escuchó a alguien gritar detrás de ellos. Cyborg. La idea era no llamar la atención pero obviamente Cyborg quería divertirse un poco con la situación en la que estaba metido. Sabía que la Raven real no haría exactamente lo que él estaba haciendo: sonrojarse como si no hubiera un mañana.
—¿Por qué hace esto? –preguntó por lo bajo.
— Pues... –comenzó Chico bestia rascándose la nuca inquieto y le contó cómo había arruinado las oportunidades de Cyborg de invitar a Abeja a la fiesta. Parecía que no quería hablar al respecto, pues omitió casi todos los detalles. Todo lo que sabía ahora era que Abeja estaba acompañada por Heraldo.
Y Cyborg cobraría venganza.
Una multitud de tirantes comenzó a pulular a su alrededor.
Unos hacían comentarios maliciosos y otros sonreían con ganas. Si Jericho hubiera tenido la capucha de Raven la habría usado para taparse el rostro. Sólo unos pocos comentarios se destacaron mientras terminaban de bajar los últimos escalones.
— ¿Raven en una fiesta?
— ¡Mirenlos! ¡Siempre supe que ellos dos terminarían juntos!
— ¿Raven está usando un vestido? ¿Me perdí de algo?
— ¡Qué buen disfraz, CB!
— ¡Te ves bien, Rae! ¡No puedo creer que de verdad te hayas disfrazado para venir!
— ¡Sabía que vendrías con ella!
Esos y otros comentarios fueron lanzados conforme se iban acercando a la muchedumbre. Jericho no podía evitar sentirse avergonzado por toda la atención que él –o Raven– estaba recibiendo. Siempre había sido el titán que se quedaba hasta atrás, nunca parecía importarle a nadie su ausencia de algún grupo. Así era hasta que conoció a Kole.
Jericho suspiró preguntándose si Kole estaría entre esos titanes o en alguna otra parte con Gnarrk. En realidad no tenía nada en contra de él. Después de todo, era una persona de la era prehistórica. Era sólo que no había esperado que el cavernícola asistiera en primer lugar, teniendo en cuenta las numerosas cantidades de tecnología de las que seguramente no estaba consciente.
Jericho no era un chico celoso pero cuando se trataba de Kole, podía pelear hasta las últimas consecuencias por quedarse con su corazón. Ella significaba el mundo entero para él.
— Bueno, al menos esto no puede empeorar –sugirió Chico bestia sacándolo de sus pensamientos.
De repente, un reflector derramó su luz sobre ellos haciendo que los demás titanes volvieran a emocionarse. Jericho levantó la mano para cubrirse y entrecerró los ojos sorprendido. ¿Qué estaba pasando?
— Esto es para todos los tortolitos presentes –dijo fríamente Cyborg parado tras la mesa del DJ y con sólo tocar un botón comenzó a sonar una canción lenta.
Luego sonrió ampliamente al bajar las luces haciendo que la luz que estaba sobre ellos dos destacara aún más.
— Bailen, bailen, bailen –algunos titanes comenzaron a susurrar al unísono.
— Creo que Cyborg va a explotar –dijo Chico bestia mirándolo.
— Siempre y cuando se adhiera al plan, todo estará bien –respondió Jericho, pero ya no se sentía para nada tranquilo.
— Parece que él tiene otros planes –replicó Chico bestia.
— ¡Bailen, bailen, bailen! –las voces parecían hacerse más fuertes a cada compás de la música. Chido bestia y Jericho enrojecieron por todo lo que estaba pasando. Esa presión no los iba a llevar a ningún lado.
Chico bestia miró nervioso a Jericho a los ojos y dijo
— Uh, parece que empeoró. ¿Qué hacemos?
Por mucho que él no quisiera hacerlo, y en serio no quería, sus compañeros no los dejarían en paz hasta poder verlos bailar juntos. Imaginando que una vez que lo hicieran todos volverían a sus propios asuntos y sin decir nada, le puso de mala gana una mano en el hombro tratando de dejar tanta distancia entre ellos como fuera posible. Chico bestia entendió de inmediato y puso una mano en la cintura de Jericho haciéndolo sonrojar aún más y con su mano libre tomó la de él.
Al principio apenas se movieron un centímetro, atascados en la posición en la que estaban pero eventualmente empezaron a bailar despacio; la muchedumbre pareció disminuir cuando otras parejas empezaron a bailar también. El reflector finalmente los dejó y empezó a fijarse en los demás que estaban en la pista de baile.
Jericho dejó salir un suspiro de alivio.
— ¿Crees que Cyborg ya haya podido hablar con el alcalde?
— Creo que está en eso –respondió señalando a la mesa del DJ. Cyborg estaba ahí bebiendo ponche con el alcalde. Parecía que sólo tendrían que soportar eso un poco más hasta que Cyborg los reuniera y entonces Jericho podr...
La música cambió por una todavía más romántica. Jericho ya sentía que su rostro entero era una sombra escarlata cuando Cyborg tomó el micrófono y dijo
— ¡Hora de la cámara de parejas!
— ¿Cámara de parejas? –preguntó Jericho nervioso.
— Cámara de parejas... –repitió Chico bestia, que se veía como si hubiera sido alcanzado por un rayo.
Una pantalla gigante emergió de la pared que se encontraba tras las puertas de enfrente y se encendió inmediatamente emitiendo una imagen en vivo de la fiesta. En los bordes de ella había corazones, flechas y un cupido.
Entonces la imagen se enfocó en dos titanes, Hot spot y Argenta. Él iba disfrazado de oficial de policía y ella de el cadáver de una novia, tenía la cara más pálida de lo normal y círculos oscuros alrededor de los ojos dándole una apariencia como de zombie. Cuando se dieron cuenta de que la cámara estaba sobre ellos todos los titanes corearon "¡Beso, beso, beso!", se miraron entre sí con incertidumbre pero entonces Argenta dio un paso al frente y lo besó en los labios. Hot spot se sonrojó cuando Argenta se separó de él y saludó a la cámara.
Todos gritaron pero entonces pasó algo que Jericho no esperaba. La cámara enfocó a otra pareja, ahora Heraldo y Abeja estaban en la pantalla.
Era oficial, Jericho odiaba esa cámara.
En la posición en la que estaban, ¿cómo podían él y Chico bestia saber cuánto tiempo tenían antes de que los alcanzara?
Cyborg echaba humo de rabia al ver a Heraldo besando a Abeja y Jericho supo que no pasaría mucho antes de que hackeara la cámara y la dirigiera a ellos.
Heraldo tenía un disfraz de mago y abeja llevaba un atuendo como de baile de máscaras. Su vestido era de estilo bola color beige y llevaba una máscara que combinaba.
Jericho de inmediato soltó a Chico bestia, que se quedó congelado en la posición en la que estaba y poniéndose rojo exclamó
— ¡Debemos salir de aquí!
Ambos comenzaron a girar sin saber a donde ir pero entonces...
La cámara ya estaba sobre ellos.
Jericho miró la pantalla esperando que fuera solo una ilusión pero los titanes empezaron a canturrear "¡Beso, beso, beso!" y supo que todo estaba perdido. Eso era algo que Cyborg nunca dejaría pasar. Su vida había terminado junto con la de Chico bestia.
Por otra parte, no tenía que besarlo y ciertamente no quería hacerlo. La Raven real tampoco querría, y eso lo tenía por seguro. Es decir, no con tantas personas alrededor pero tampoco quería hacerla quedar como una cobarde si se daba la vuelta y salía corriendo de ahí y si saltaba fuera de su cuerpo todos sabrían que él había estado controlándola desde el principio, sin mencionar que verían su ridículo disfraz.
Se les acababa el tiempo y los dos se miraron de mala gana pero entonces Jericho decidió que ya no iba a ser humillado. No de esa manera tan enferma y cruel. Sin pensarlo más, saltó del cuerpo de Raven y se lanzó a la primer persona con que pudiera hacer contacto visual.
Se encontró a sí mismo reviviendo recuerdos extraños, la mayoría de lis cuales parecían estar relacionados con Kole. La veía en prácticamente todas las imágenes, rodeada de vegetación espesa, cuevas y... ¿Dinosaurios?
La realidad lo golpeó en la cara al darse cuenta del cuerpo en el que estaba.
Era Gnarrk.
Gaby Whitlock: Claro :v
