High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor.

DraigTrueEmperor9: la verdad es que esa parte es bastante graciosa… aunque se podría decir que es violencia de género por parte de Gabriel, ¿no? JAJAJAJAJAJAJA ¡! Tenía que unirlo al instituto para los tomos futuros. Me pareció buena idea. Sorpresa sorpresa :)

JAEGER G-14: gracias men ¡!

Zafir09: van pasito a pasito. Todos tienen un punto débil. El de Issei el gran consumo de energía en la fusión.

Zenedar: con el tiempo ira apareciendo más.

DkzorJG: a ver que me invento pa eso :)

AqomXG: hombre, eso por supuesto. Cierto, os debo el tomo 3 :)

Alber breaker: tenía que meterlo en el instituto para los futuros tomos, y era o maestro/profesor, conserje o director. Si se te ocurre otra manera, entonces dímela.

el primordial: va a estar la cosa un poco difícil XD

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Nimue]

-[Ascalon]

-[Ddraig, Albion, etc.]


Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil


Capítulo 13:

ISSEI EN EL INFRAMUNDO – PARTE 01


Ha pasado un mes desde que Issei se había vuelto profesor en el instituto de la ciudad de Kuoh. La verdad es que no estaba mal ser profesor. Durante la primera semana las cosas fueron difíciles. Solía ponerse bastante nervioso a la hora de impartir clases. Por suerte Misato estaba ahí para ayudarle, aunque a veces pareciera lo contrario.

La relación con los Gremory y los Sitri iba mejorando día a día, poco a poco. No se había ganado aun la confianza de ambos grupos, quitando a Xenovia y Kiba. El joven demonio rubio parecía que quería llevarse bien con el castaño, cosa que le extraño y alegro.

Por otra parte, Azazel solía conversar con el sobre el [Sacred Gear]. Conversaciones a las cuales se unía Ddraig. También le había explicado que el castaño seria su ayudante para el Club de Rias, ya que Azazel tenía mas experiencia en la enseñanza. El castaño no puso pega alguna.

Iba vestido con unos zapatos negros, pantalón negro y una camisa de cuadros remangada hasta los codos con el cabello atado en una cola de caballo baja. Actualmente se encontraban en el último día de clase antes de las vacaciones de verano. El castaño lo agradecía enormemente. Puede que disfrutara de dar clases a los jóvenes, pero tenían sus problemas.

Lo primero fue la reacción de los chicos. En ese instituto prácticamente el 90% de los profesores eran mujeres, y los pocos hombres que había eran normales. Él no se consideraba un tipo atractivo, sino del montón. Parecía ser que fue gracias a su personalidad el que se ganara la atención de la población femenina sin darse cuenta ni quererlo. No solo alumnas. Algunas profesoras y también madres divorciadas. Eso provoco que la pequeña población masculina, sobre todo los más salidos y/o pervertidos le intentaran joder la vida… sin éxito alguno.

Azazel también le había hablado sobre la belleza de los ángeles, incluidos los caídos. Los ángeles son hermosos, y parecía ser que los humanos ascendidos ganaban algo de atractivo cuando se convertían en [Brave Saint]. Eso parecía explicar parte.

DIN DON

La campana que daba por finalizada la primera mitad de la jornada estudiantil sonó, indicando el comienzo del recreo, receso o descanso, como cada uno lo llame. Los jóvenes alumnos salieron escopetados. Le había tocado la clase de Yuuto Kiba, así que él fue el último en salir.

-Profesor Hyodo…

-Puedes llamarme Issei, Kiba.

-Entendido, profesor Issei. Al parecer hay alguien que lo está esperando en la entrada de la escuela. Una mujer rubia. Parece ser que es un ángel, pues tiene una enorme aura sagrada. – le explico.

El castaño lo miro dudoso y se asomó por la ventana. Lo que vio lo dejo asombrado. En la entrada de la escuela, hablando con Azazel, se encontraba Gabriel. Llevaba un precioso vestido blanco con detalles dorados, el cual le llegaba hasta un poco más arriba de los tobillos y era escotado, unas sandalias y un cinturón marrón oscuro a la altura de la cintura. Llevaba su hermoso cabello rubio suelto, el cual se agitaba suavemente por la brisa veraniega.

-¿Gabriel? ¿Qué haces aquí? – se preguntó mientras salía escopetado hacia la salida.

-¿Ella es la [Gran Serafín] Gabriel? – se preguntó Kiba, yendo detrás de su profesor.

-Así es. Es mi superiora.

-¿Y que hace aquí?

-… no tengo ni idea.

Un par de minutos después Issei se encontraba avanzando junto a Kiba hacia el dúo de ángeles. El castaño observo de mal humor como los jóvenes estudiantes devoraban a la hermosa rubia con ojos lascivos. Una sola mirada amenazante del castaño provoco que dejaran de mirarla… durante unos segundos. Las chicas murmuraban sobre la belleza de Gabriel. Todos se preguntaban lo mismo; '¿qué hacía semejante hermosura en ese instituto?'.

-¿Gabriel? – pregunto Issei una vez llego hasta el dúo.

-Hola Ise. – saludo la rubia, muy sonriente.

Issei se extrañó y alegro enormemente. Durante este último mes Gabriel no se había puesto en contacto con él en ningún momento. Ni hablado, ni mostrado, ni siquiera un mensaje. Ese había sido su castigo… además de la paliza que le dio antes de ser enviado de forma permanente a Kuoh.

-¿Qué haces aquí?

-Vale. Si no quieres que este aquí…

-¡No me refería a eso! – exclamo, agarrándola suavemente de la mano al ver que ella se daba la vuelta – Solo es que me extraña. No te has puesto en contacto conmigo en un mes, así que me extraña verte aquí ahora. – le soltó la mano.

-Bueno. Vengo para informarte de dos cosas. La primera es que tu castigo ha acabado. – el castaño suspiro alegre – La segunda es que durante las vacaciones de verano iras al [Inframundo]. – sonrió alegre la rubia.

-¡¿Cómo?! ¡¿Estas de coña?! ¡Pensaba que el castigo había acabado! – grito elevando los brazos.

Azazel y Gabriel se miraron de reojo para luego estallar en carcajadas.

-¡Joder qué bueno! ¡¿Has visto su cara?! – se rio Azazel.

-¡Jajajaja! ¡Ha sido muy graciosa! ¡Jajajaja!

El castaño miro a Kiba, esperando a ver si él entendía algo, pero el rubio tenía la misma cara. Ninguno se enteraba de nada.

-Valeeeee. ¿Qué me he perdido? – pregunto extrañado.

-Vamos adentro. Hablaremos allí.

-Pero…

-Ahora no tienes clase Ise. Así que tranquilo. – comento Gabriel con su típica sonrisa.

El cuarteto empezó a avanzar hacia el viejo edificio del instituto. Gabriel agarro suavemente el brazo del castaño, metiéndolo inconscientemente entre sus pechos. Las mejillas del castaño se encendieron y su corazón se aceleró. Kiba caminaba a su lado, charlando con la [Serafín]. Azazel se quedó un poco atrás, observando lujurioso a la rubia.

-Azazel… - escucho la voz de Issei. Dejo de mirar el trasero de la mujer para mirar al castaño. Este tenía sus ojos rojos carmesís. Lo miraban con advertencia – Ponte delante nuestro… AHORA.

El caído suspiro con frustración mientras avanzaba hasta ponerse al lado del castaño, el cual volvió a sus ojos castaños. Pero, a pesar de ello, mantenía su advertencia sobre el caído.

XXXXXXXXXX

Una vez en el edificio principal, el cuarteto avanzo hasta llegar a la sala del Club de Investigación de lo Oculto.

-¿Qué hacemos aquí? – pregunto Kiba.

Azazel le miro con ceja alzada, para luego caer en algo.

-Ah, por supuesto. Tú estabas con nosotros. He avisado a tu ama Rias Gremory para tener una pequeña reunión.

-¿?

Azazel se encogió de hombros mientras abría las puertas y entraba como Pedro por su casa. Dentro de la sala ya se encontraban Rias y su sequito. Akeno, Koneko, Xenovia y John. La pelirroja sentada en el sofá que daba la espalda a las ventanas, jugando una partida de ajedrez con John. Koneko estaba en una silla, almorzando. Akeno y Xenovia observaban la partida. Parecía estar bastante igualada.

-He de admitirlo John. Eres un gran rival. – halago la pelirroja.

-Gracias Jefa. He de decir que me encanta el ajedrez.

-Bueno bueno chicos, terminad rapidito, que hay algo importante que hablar. – les dijo Azazel mientras avanzaba hasta sentarse en el sillón.

John y Rias dejaron la partida a medio, sin tocas las piezas para poder continuarla más adelante. Entonces los Gremorys cayeron en cuenta. Miraron hacia donde estaba Issei y Gabriel. Todos se alertaron al ver a la rubia mientras se ponían en posición.

-Jijiji. Mira que monos son. – se rio Gabriel.

-Chicos chicos, relajaos. Esta aquí con permiso de los [Maous] y Miguel. – intento calmar los ánimos Azazel.

-Pero, ¿qué está haciendo aquí uno de los [Grandes Serafines]? – pregunto con desconfianza Rias.

-¡Jajajajaja! ¡¿Ahora te has dado cuenta?! – se carcajeo el caído.

-Pensaba que era tu aura confundiéndose con la de algún otro ángel. – murmuro la pelirroja, sonrojada por la vergüenza.

-Che che che. Debes diferenciar mejor las auras cuando hay diferentes personas reunidas, Rias Gremory.

-Ejem. Y bueno, ¿para qué nos has reunido? ¿Tiene algo que ver con ella? – pregunto señalando elegantemente a Gabriel.

-Sí y no. Tiene que ver, pero no con vosotros, sino con Issei.

-¿?

-Tengo entendido que durante estas vacaciones de verano iras junto a tu sequito al [Inframundo] para reunirte con tu familia y para la reunión de los jóvenes demonios. ¿Me equivoco?

-No.

-Pues Issei y yo iremos con vosotros ya que somos vuestros profesores. – dijo mientras ponía los pies encima del escritorio.

-Azazel. Por favor, se sinceró. – le pidió Gabriel.

-Vale vale. Si me lo dice la [Mujer Más Hermosa del Cielo]…. Bueno. - saco una libreta de su bolsillo – Tengo aquí el calendario de las actividades que se realizaran durante el verano; el primer día visitar a los padres de Rias y la introducción de los demonios libres de las actuales familias. Luego la reunión de los jóvenes demonios y vuestro entrenamiento allí. Mientras me reuniré con Sirzechs. Esto es muy molesto. – concluyo con voz cansada.

-Pero, ¿qué tengo yo que ver en esto? – pregunto con curiosidad Issei mientras se sentaba al lado de John.

Gabriel se sentó pegada a su lado, aun abrazándolo por el brazo. John intercambiaba mirada entre Azazel y su explicación y Gabriel. Estaba asombrado. Aunque no solo él. Xenovia estaba impactada por ver a la [Serafín]. Prácticamente no se enteraba de nada de lo que decía Azazel.

-Por tu entrenamiento. He contactado con alguien que te entrenara con mucho gusto. Además, Gabriel, Miguel, los [Maous] y yo tuvimos una reunión hace unos días. Te han permitido ir al [Inframundo]. Tienes libertad para estar allí… siempre y cuando no produzcas problemas.

-… ya veo. – murmuro.

-Entonces los profesores Azazel y Hyodo nos acompañaran. – volvió a hablar Rias - ¿Vamos a hacer las reservas para el viaje?

Azazel asintió.

-Por supuesto. Es la primera vez que entrare al [Inframundo] a través de la ruta demoniaca. Sera interesante. Me pregunto como lo hacen los demonios así que… tengo curiosidad. – miro al castaño – Issei, prepárate. Mañana nos iremos.

-Entendido.

-Bueno, yo me piro. Ahora tengo clase.

-Oye Azazel. – lo llamo Gabriel - ¿Tu que enseñas? Sé que Issei matemáticas y ciencias, ¿pero tú?

-Latín, griego, romano antiguo…

-Lenguas muertas. Me parece indicado para ti. Estas viejo.

-Bueno, tengo unos cuantos milenios a mi espalda, pero Miguel es mucho más viejo que yo. – puntualizo.

-Cierto.

Una vez que Azazel se marchó se marchó, la sala se quedó en un silencio incómodo. Rias había vuelto a su sillón. Su postura era relajada, pero en sus ojos podía verso como analizaba a Gabriel, lista para cualquier posible futuro ataque.

-Bueno, ¿nos vamos? – le pregunto el castaño a la rubia.

-Sep. Enséñame el lugar.

-Pues venga.

Ambos se levantaron y se marcharon. Tanto John como Xenovia observaron a su ama con ojos suplicantes.

-Pufff. Está bien. Podéis ir. – les sonrió.

Ambos asintieron y salieron raudos de la sala, yendo detrás de ambos ángeles.

XXXXXXXXXX

El cuarteto se dedicó a recorrer toda la academia. Issei caminaba sonriente con Gabriel abrazada a su brazo mientras John le enseñaba las distintas partes de la escuela. Xenovia observaba a Gabriel con admiración. Ambas charlaban alegremente. La peli azul le pregunto sobre Asia e Irina, a lo cual Gabriel respondió diciendo; 'tranquila, están bien. Podrás verla dentro de poco'. Eso extraño a la peli azul y al castaño. Mientras recorrían la academia, alumnos y profesores se solían parar un rato para observar a la rubia. Por la forma en la que iba abrazada al castaño, muchos murmuraron sobre si eran pareja. Issei, que podía escucharlos, se sonrojaba de la vergüenza. Gabriel solamente seguía sonriendo, abrazándolo un poco más fuerte.


Al día siguiente

Issei se encontraba en su casa. Eran aproximadamente las doce de la mañana. Azazel, al ser un gandul, no quería madrugar y menos ahora que habían empezado las vacaciones. En fin, dejando de lado al caído, el castaño se encontraba terminando de preparar la maleta. Azazel le había avisado de que llevara ropa deportiva, pues le seria de mucha ayuda. Se preguntaba que estaba tramando ese hombre.

Luego de terminar de llenarla se marchó rumbo a la estación de trenes de la ciudad. ¿Cómo se supone que iban a ir al [Inframundo]? Sinceramente tenía mucha curiosidad.

-Ise, baja, que vas a llegar tarde. – lo llamo una voz conocida.

-¿Gabriel? – pregunto el castaño, sorprendido. Cogió la maleta y bajo abajo, donde la hermosa rubia lo esperaba sonriente - ¿Qué haces aquí? Pensaba que ya estarías en el [Cielo].

-He venido a acompañarte y despedirte como debe ser.

-Ahhh.

-Venga, vamos. – apresuro, cogiéndole de la mano y saliendo de la casa… cerrando la puerta antes de irse.

XXXXXXXXXX

Durante el viaje la pareja se mantuvo en silencio, disfrutando de la cercanía, de la presencia del otro. Al igual que el día anterior, Gabriel iba abrazaba de su brazo con total naturalidad. La verdad es que Issei estaba más bien algo triste. Hasta después de las vacaciones iba a estar en el [Inframundo], entrenando con a saber quién. Había estado un mes sin ver a la [Serafín] y ahora iba a estar otra vez sin verla durante bastante tiempo.

-"Menuda mierda."

Según iban pasando muchos se quedaban mirando, pero no a Issei, sino a Gabriel. Lo gracioso era ver como muchos chicos con parejas se le quedaban viendo para luego ser regañados por sus novias o mujeres.

Al final, luego de una media hora, llegaron a la estación de trenes. Allí ya se encontraban los Gremorys y Azazel. Para curiosidad de Issei, los Gremorys tenían sus uniformes de verano. ¿Acaso iban con ellos a todos lados?

-¡Oh, Gabriel! ¡Has venido a despedirte de mí! – exclamo Azazel, abriendo los brazos.

-Más quisieras tú, Azazel. Antes abrazaría a una farola. – dijo con una alegre sonrisa.

-Pse. No hacía falta que dijeras eso. – murmuro, desviando la mirada.

-Bien. Ahora que ya estamos, es hora de irnos. El tren saldrá pronto. – anuncio Rias.

-¿En tren?- exclamó el castaño incrédulo – Señorita Rias, ¿en serio? ¿Un tren?

-¡Sep! Seguro que no te lo esperabas, ¿verdad? - exclamó la pelirroja sonriente.

-Jamás de los jamases.

-Eso me alegra. Bien, yo iré delante. Vosotros, mis lindos siervos, iréis en el intermedio. Los profesores Azazel y Hyodo irán detrás.

-¡Si! - respondieron los mencionados.

-Me parece lo más lógico. – respondieron Azazel e Issei.

Rias junto a su sequito y Azazel avanzaron hasta un ascensor. El castaño observó detenidamente el ascensor. El clásico de toda la vida. Si los trenes no estaban por encima debía de ser alguna planta subterránea, y el panel solo marcaba dos pisos inferiores a su posición.

Cuando estaba por avanzar, algo, por no decir alguien, le hizo darse la vuelta.

MUAC

Su primera impresión fue abrir los ojos a tope. No podía creer lo que estaba pasando. ¡Gabriel lo estaba besando! ¡Y no precisamente en la mejilla! ¡Le estaba dando un beso en la boca! ¡Labios con labios! ¡Y en público! Luego de salir de la impresión cerró los ojos, disfrutando. Para su desgracia no duro tanto como hubiera querido.

La maleta de ruedas que sujetaba en su mano libre cayó al suelo, pero ni se enteró.

Era un beso suave. Su mente colapso cuando saboreo los labios de la rubia.

Cuando noto que Gabriel se separaba abrió levemente los ojos, atontado, sonrojado y respirando relajadamente. Entonces se fijó en la rubia. No sabía por qué, pero parecía lucir más hermosa que nunca. Parecía que estaba radiando. Además también estaba levemente sonrojada.

-Nos vemos… Ise.

Y en un parpadeo desapareció.

El castaño se quedó ahí, como un tonto, mientras una enorme sonrisa de tonto enamorado surgía en su boca.

-[¡Por fin!] – exclamo Ddraig.

-[¡Ya era hora, leñe!]

-[¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Qué me he perdido?!]

-[Oh, hermana. ¡Gabriel acaba de besar a Ise!]

-[¡¿Comooooooooooooooooooooooool?! ¡Ddraig, es cierto!]

-[Y tanto que si]

-[¡No es justoooooooooooooooo! ¡¿Por qué me tengo que perder todo lo buenoooooooooooooooo?!]

Dentro del ascensor, todos estaban impactados. Las Gremory miraban asombradas, con la boca y ojos abiertos a tope. Azazel estaba muchísimo más que impactado. Kiba sonreía alegre. Gasper había desviado la mirada, nervioso. John asentía sonriente.

Al final, después de no saber cuánto tiempo exactamente, el castaño se agacho lentamente, cogiendo de nuevo su maleta con ruedas. Luego se giró y todos pudieron verle la cara. Una cara de idiota enamorado.

Camino como ausente hacia el ascensor, metiéndose adentro.

-¿Profesor Issei? – pregunto Kiba. El castaño no contesto - Parece ausente.

-Normal. Le acaba de besar la mujer de la que está enamorado. Posiblemente este mucho tiempo idiotizado como lo está ahora. – se carcajeo el albino.

-¡Tu! ¡Maldito capullo con suerte! ¡Vete a la mierda cabronazo! ¡Muereteeeeeee! – gritaba Azazel mientras zarandeaba al castaño, que ni se inmutaba.

De su mundo de arco iris no lo sacaba nadie. Su cuerpo era automático en ese momento.

Una vez que Rias salió del shock y el ascensor se cerró, y contra todo pronóstico, saco una tarjeta magnética del bolsillo de la falda, pasándola por un panel electrónico.

PI

GAKUN

-Oh. ¿Y eso? – pregunto con curiosidad John.

Gasper también miro interesado la reciente acción de su ama.

-Bajo la estación hay una planta secreta. – explico la pelirroja.

-¿Una planta secreta bajo la estación?- exclamó Gasper.

-No sabía que había algo así bajo la estación. - dijo Xenovia seria, después de haber salido del shock.

-Es normal. Es de acceso exclusivo para demonios. Los humanos no podrían encontrarlo ni acceder a él aunque le dedicasen toda su vida. Hay múltiples áreas solo para demonios escondidas así por todo el pueblo, ¿sabías?

Tras al menos un minuto de descenso el ascensor de detuvo con un suave vaivén. Durante el viaje de descenso, Azazel había dejado de sacudir a Issei por petición de Rias. El castaño seguía a lo suyo, en su mundo.

-Fiuuuuu. - silbo el albino saliendo del ascensor. Lo que sus ojos observaban era una hermosa estación de metro. Hermosa y gigantesca. Nunca había visto una tan grande y elegante. Ni siquiera el metro de Moscú era tan hermoso – Joder con los demonios. – murmuro.

-Esto tiene que ocupar medio pueblo. - murmuró Xenovia sorprendida.

Tras unos minutos las puertas del ascensor volvieron a abrirse, dando paso al resto del grupo.

-Por aquí chicos. - dijo Rias - Tenemos que ir hasta la plataforma número 2.

-Pues estamos en la… ¿18? – murmuró aún más sorprendido el albino - ¿Cuán grande es esto?

-Es enorme. ¿A cuánto estará el techo? - preguntó Xenovia.

-¿Por qué todos los demonios lo hacen todo tan ridículamente grande? - preguntó aburrido Azazel.

Issei en las nubes.

-Casi hemos llegado. - anuncio Rias después de un rato.

Un tiempecito después llegó a su destino. Un tren increíblemente lujoso de tres vagones.

-Ahora que me fijo. Estos logotipos. ¿Casa Gremory? Vaya. Incluso tienen su propia plataforma y su propio tren. ¡Je! Típico de demonios. – murmuro Azazel, observando el lugar con ojo crítico.

-Hemos llegado. Este tren es uno de muchos en la familia Gremory, pero este particularmente es el mío.

-¡¿Tuyo?! – exclamo John.

-Ya podéis ir subiendo. - sonrió Rias.

Dando un paso al frente, las puertas se abrieron automáticamente, entrando todos los presentes en el tren.

Pese a ser de su propiedad, todo el lujo y las comodidades comportaban un duro cumplimiento de los protocolos. Pese a tener un inmenso tren para ellos solos, no eran de la misma clase social. La líder, la heredera, debía de sentarse sola en un vagón integro para ella. El resto viajaría en los vagones intermedios. Dispuestos para la plebe. Eso sonaba muy de la Edad Media. Pero tanto Issei como Azazel viajaban en cola, en el vagón de los "invitados".

Al ver que Issei seguía atontado, Azazel decidió dormir. De todos modos no podría entablar una conversación. Antes de dormirse mascullo cosas en contra de Issei y su buena suerte… aunque buena era quedarme muuuuuuuy cortó.

XXXXXXXXXX

Una media hora después Issei despertó de su empanamiento. Miro confuso a todos lados, comprobando que estaba en un tren. En los asientos de al lado Azazel se encontraba durmiendo tan tranquilo.

-"¿Qué ha pasado?"

-[Buenas compañero. Parece que por fin espabilas]

-"¿Ddraig?"

-[Hola Ise.]

-"¿[Ascalon]?"

-[¡Tu, maldito, ¿por qué no has esperado a que YO estuviera allí?!]

-"¿[Nimue]? ¿Se puede saber que os pasa?"

-[¡¿Qué qué nos pasa?! ¡Te has besado con Gabriel sin estar yo delante! ¡Eso es lo que pasa!]

-¡! ¡Cierto! – exclamo en voz alta.

A pesar del grito, Azazel no se movió ni un milímetro… solo ronco con fuerza.

-[Ise. Creo que deberías ir con los jóvenes demonios. Eso mejor que estar con ese idiota]

-[Coincido con ella]

-[…. Yo me piro. ¡Que nadie me hable!]

PLAC

Issei escucho como una puerta se cerraba.

-¿?

-[Parece no estar de humor]

-[Es normal]

Haciendo caso a sus compañeros, Issei se levantó de su asiento y camino hacia donde estaban los demonios. Los asientos estaban dispuestos en filas de dos. El albino estaba sentado junto a la peli azul, con Gasper y Akeno enfrente de él. Kiba y Koneko se sentaban a continuación.

-Hola. – saludo.

-¡Hombre! ¡Mira quién se ha espabilado después de quedarse un buen rato en las nubes! – sonrió burlón John – Y nunca mejor dicho.

-Jejejeje. – se rio nervioso Issei, sonrojándose – B-bueno, ¿cuánto tiempo dura el viaje? – pregunto a Akeno, desviando el tema.

-Es un trayecto de al menos una hora. Necesita atravesar la barrera dimensional que separa ambos mundos y eso requiere tiempo, aunque ya ha pasado una media hora, así que quedara otra media hora aproximadamente.

Issei se sentó en los asientos paralelos.

-¿No sería más fácil usar un círculo mágico de tele transporte? – pregunto con curiosidad.

-Eso es cierto. Sería más rápido, pero los nuevos demonios que se unen a la Casa Gremory y no pasan por los métodos oficiales al menos una vez podrían ser denunciados por entrar de manera ilegal a los territorios demoníacos. De ahí que Buchou quiera que entren de forma oficial. - explico la morena.

-Entiendo.

-Tu, al tener permiso de los [Maous] tienes libertad para entrar al [Inframundo] de forma oficial. Por eso vienes con nosotros.

-Ya veo. Sera la primera vez que vea el [Inframundo]. ¿Me pregunto cómo será?

-Ufufufú. Estoy segura que no cómo te lo imaginas.

Durante bastante rato casi todos empezaron a charlar. Xenovia, Kiba y John le preguntaban a Issei sobre su vida. El castaño le contaba bastantes cosas, sobre todo sus aventuras con Dulio. Pero el castaño pudo darse cuenta de que la loli peli plateada, Koneko, no participaba en la charla, sino que observaba fijamente por la ventana. Estaba ausente y su cara reflejaba ese rostro carente de emociones. La había visto varias veces antes de convertirse en profesor y un mes entero desde que llego al instituto. En todo ese tiempo la había visto neutra, pero por el Ki podía notar como sus sentimientos se tornaban oscuros. Miedo y odio. Pero, ¿hacia qué? No iban dirigidos hacia él. ¿Entonces?

-Parece que os estáis entreteniendo aquí atrás.

La voz de Rias llamo la atención de todos.

-Jefa. – saludaron los Gremory.

-Señorita Rias. – saludo Issei.

-Profesor Hyodo, parece que ya se ha recuperado de la impresión. – comento sonriente.

El castaño volvió a sonrojarse, rascándose la nuca.

-Me alegro por usted.

-Gracias. – murmuro.

-Princesa Rias. Parece que todo va bien por aquí atrás. – un hombre de avanzada edad con barba blanca bien cuidada apareció por el mismo lugar que había aparecido Rias. Quitándose el sombrero el hombre hizo una leve reverencia frente a los demonios – Encantado de conoceros, nuevos sirvientes de la princesa. Me llamo Reynaldo. Soy el conductor del tren privado de los Gremory. Un placer.

-Hola. Encantado de conocerle. Yo soy John Walker, [Peón]. – se presentó el albino.

-Yo soy Xenovia, [Caballo]. Espero que nos llevemos bien. – se presentó la peli azul.

-¿Y quién eres tú, joven ángel? – pregunto el hombre.

-Oh, lo siento. – se disculpó Issei mientras se levantaba y estrechaba su mano – Mi nombre es Issei Hyodo.

-Issei Hyodo…. Recientemente he oído mucho a hablar de usted. – dijo Reynaldo, aceptando el saludo del castaño.

-Espero que sea algo bueno. – soltándolo.

-Tenga por seguro que lo es. No es normal ver a un ángel aquí, y menos siendo el [Joker] de la [Gran Serafín] Gabriel. Sin duda algo interesante.

-¿Sabe sobre eso?

-Así es. Mi señor Lucifer nos informó sobre usted y su condición.

-Ya veo.

-Ya va siendo la hora. – el hombre miro por la ventana unos instantes, procediendo a sacar una maquina única de uno de sus bolsillos, apuntando a cada uno de los demonios nuevos en el tren unos instantes.

-¿Para qué sirve eso? - preguntó Xenovia.

-Esta es una máquina de los Demonios que toma vuestros datos y los contrasta. Este tren traspasa la barrera que une el mundo humano del demoníaco. Tomáoslo como un control aduanero. Todos los transportes que cruzan la barrera necesitan de inspecciones. Hay que vigilar quien entra y quién sale para evitar incidentes innecesarios. Imaginaos que se filtrase algún tipo de invento del [Inframundo] o que algún humano se hubiese colado en el tren de forma ilegal. – explico el hombre - Al pertenecer a la familia Gremory se os ha registrado en el censo demoníaco. Vuestra información se contrasta con esta máquina usando la información de las piezas demoníacas. No hay problema alguno, todos sois quienes decís ser.

-¿Y Azazel y yo?

-Ambos tienen permisos de los [Maous] para entrar oficialmente. No hace falta este procedimiento. Conocemos al [Gobernador de los Ángeles Caídos] y usted tiene la marca del [Joker] de la [Serafín] Gabriel. Esa marca no puede falsificarse.

-Entiendo.

-Princesa, ya hemos acabado con los procedimientos, los registros y los protocolos. Ya puede disponer de las instalaciones del tren.

-Gracias Reynaldo. ¿Ya has acabado con Azazel?

-Ha sido el primero. Está durmiendo en el último vagón.

-¿Durmiendo? – le pregunto Rias a Issei, que asintió - Durmiendo tan tranquilo en un tren propiedad de una raza con la que estaba enemistado hasta hace cuatro días… - mascullo Rias frustrada.

-Ho-ho-ho. El [Gobernador de los Caídos] es realmente un hombre pacifico.

Dicho esto el hombre volvió a su puesto como conductor del tren.


Inframundo demoníaco

Durante otro largo rato los jóvenes siguieron conversando entre ellos, hasta que la voz de Reynaldo se escuchó por los altavoces.

-*En breve cruzaremos la barrera dimensiona.*

-¡!

-Y con esto hemos llegado oficialmente al [Inframundo]. - comento Kiba señalando las ventanas.

-Podéis abrir las ventanas si queréis. – les dijo Rias.

Tanto John como Xenovia se asomaron por las ventanas, observando el maravilloso paisaje. Issei también se asomó por otra ventana. Frente a él se extendía un espectacularmente extenso paisaje lleno de cadenas montañosas y espesos y verdes bosques. Al final del tren, siguiendo las vías se podía ver una especia de túnel, de agujero negro… La grieta de la barrera lo más seguro. Le sorprendió como se sentía ese lugar. El aire peculiar, el clima estable, la temperatura templada.

-Así que este es el [Inframundo] demoniaco, ¿eh? - susurro el castaño – El territorio Gremory. ¿Sera igual el de las demás Casas?

Estando a cientos de metros de altura, la vista que ofrecían las ventanas del tren daba para mucho. Montañas, ríos, casas, de formas curiosas pero casas a fin de cuentas.

-Todo a lo que alcanza la vista es terreno de mi familia. Todo es terreno Gremory. - explico Rias llena de orgullo.

-Joder. Mi dueña es una pija consentida. – murmuro asombrado John.

-¿Has dicho algo John? - sonrió Rias mirando al castaño.

-¡Nada de nada Jefa! - volviendo al paisaje - ¿Cómo de grande es el territorio Gremory?

-Si mal no recuerdo, creo que del tamaño de Honshu, de Japón. - respondió Kiba asomando la cabeza sobre los asientos de delante.

-¿Y eso es muy grande?

-¿No lo sabes?

-Soy ruso y apenas llevo un tiempo como [Peón] de la Jefa. Así que no. No se cuán grande es Honshu.

-230.500 kilómetros cuadrados.

-… - el chico se quedó mirando al rubio incrédulo.

-Dice la verdad. - dijo Rias sonriente.

-No está mal, para ser Japón.

-¿Y eso?

-Bueno, mi país natal, Rusia, son casi 20.000.000 de kilómetros cuadrados. Aproximadamente 17 millones. No me acuerdo exactamente. No por nada es casi un continente en sí.

-Bueno, has de entender que la superficie del [Inframundo] es la misma que la del mundo humano, pero en proporción el número de habitantes es drásticamente inferior al de los humanos. Aun siendo demonios, ángeles caídos y otras criaturas apenas somos una fracción en comparación. Todo eso sumado a que aquí no tenemos océanos nos lleva a la conclusión de que sobran cantidades ingentes de terrenos, así que son generosos.

-Entiendo. Pero, ¿cómo puede tener el mismo tamaño que el mundo humano? ¿No se supone que está debajo? No tiene sentido. – murmuro pensativo.

-La verdad es que es una buena pregunta. – murmuro Issei – "Pero nosotros tenemos un [Cielo] prácticamente infinito."

-¡Ah cierto! Ahora que lo recuerdo. John, Xenovia, Gasper, como sois parte de mi sequito, recibiréis parte de mis terrenos, así que tenéis que decirme que terrenos queréis. – explico chocando de manos.

-¿Podemos tener territorios? - preguntó Xenovia.

-Por supuesto. Sois mis siervos. Siervos de una heredera de una Casa demoníaca. Vivir dentro de mis territorios con vuestras propias tierras está permitido. Akeno, Yuuto, incluso Koneko tienen sus propias tierras dentro de mi territorio.

Chasqueando sus dedos convoco un mapa sobre la mesa, extendiéndolo con habilidad.

-¿Un mapa? – pregunto curioso Issei.

-Un mapa del territorio Gremory. - sonrió Rias – Las áreas rojas están tomadas por lo que no puede ser, excepto las mencionadas podéis tomar las que queráis. - mirando a los chicos rodearla lentamente, curiosos – Nombradlas y son vuestras.

El trio formado por Johan, Xenovia y Gasper se pusieron a observar detalladamente el mapa, estudiando donde sería el mejor lugar para tener sus propios terrenos, dentro de los territorios Gremory.

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-*En breve llegaremos a la Residencia principal de la Familia Gremory. Espero que hayan disfrutado del viaje.*

Issei se asomó por la ventana.

-Última parada. - sonrió Rias parándose frente a su sequito.

-Azazel, ¿no vienes? – pregunto el castaño al líder de [Grigori], que se había levantado y caminado hasta el grupo.

-Tengo planes. Tengo una reunión con Sirzechs y tengo que dirigirme al territorio de los [Maou]. Así que nos veremos luego. También tengo que ir a la residencia de los Gremory, nos veremos allí… creo.

-Entonces nos vemos más tarde. Dale recuerdos de mi parte de mi hermano. - exclamó la pelirroja antes de ver al caído desaparecer.

Agarrando sus maletas, el grupo de demonios y el ángel salieron afuera del tren, pero los nuevos no se esperaron lo siguiente.

-¡Bienvenida a casa, Princesa Rias!

El castaño casi deja caer su maleta al suelo por la gran sorpresa. Frente al grupo había una legión de personas, un par de miles de demonios agrupados a la salida del tren.

-Joder. – murmuro el castaño alucinado.

La peli azul y el albino a su lado observaban el escenario, impactados.

-Impresionante. - murmuró Xenovia.

-Jefa, ¿eres una idol o algo así? - preguntó el albino sorprendido.

-En absoluto. - sonrió la pelirroja.

-Ya. ¡Pertenezco a las clases acomodadas! – exclamo John, observando maravillado.

-¡Hiiii! ¡Cuánta gente! - exclamó Gasper colocándose tras el albino, asustado.

Avanzando junto a la pelirroja, descendiendo por unas escaleras, alcanzando a un ejército de mayordomos y de sirvientas, que al acercarse la joven presentaron sus respetos con una profunda reverencia.

-¡Bienvenida a casa, Princesa Rias! – repitieron.

-Gracias a todos. He vuelto. Estoy en casa de nuevo. - sonrió Rias mirando a todos los trabajadores.

-¿Son todos siervos? – pregunto Issei una vez salido del shock.

-Sep. Siervos de la Casa Gremory. – escucho una voz desconocida. Pocos segundos después apareció una mujer peli platina vestida de sirvienta - Bienvenida a casa, princesa. Has llegado más pronto de lo pensado. – dijo la mujer con una enorme sonrisa, mirando el espectáculo junto a ellos - Por encima de todo me alegra el saber que el viaje ha ido bien. - siguió la sirvienta peli platino.

-Hermana, no te preocupes, estoy bien protegida. - sonrió Rias.

-Me alegro de que confíe en sus siervos para confiarles su propia seguridad. – Grayfia miro a Issei – Usted debe ser Issei Hyodo. Un placer conocerlo. Mi nombre es Grayfia, sirvienta de la Casa Gremory. – hizo una reverencia.

-E-esto, un placer. – hizo lo mismo.

-También es la [Reina] y esposa de mi hermano. – le murmuro Rias al oído.

-Ahora deberíamos de ir poniéndonos en marcha, hay un buen tramo hasta el castillo Gremory. – dijo Grayfia echándose a un lado, alzando una mano, en dirección a varias limusinas a unos metros de ellos – Si hacen el favor de subirse a la limusina.

-"Limusinas, miles de siervos, lujo a montones…. ¿Qué más?"

-[Bueno socio. Piensa que los demonios son así. Aún quedan sorpresas]

-"…"

Caminando lentamente hasta la limusina, mirando con curiosidad a todos los sirvientes, que saludándolos animadamente, les hacían un pasillo enorme. Siendo el un ángel, eso le ponía nervioso. A pesar de las sonrisas podía notar por el Ki como no tenían buenos sentimientos hacia él.

-¿Y el equipaje? – pregunto John, girándose levemente, observando sorprendido a parte del ejercito de sirvientas coger sus maletas del tren, cargándolas con una sonrisa hasta el maletero del carruaje – … No he dicho nada.

-Las limusinas son pequeñas. ¿Cuántos ocupantes pueden llevar a la vez?- preguntó Xenovia.

-Seis. - respondió la peli platino - He preparado varios carruajes. Usad el que queráis.

John, Gasper, Xenovia, Koneko y Kiba subieron a la segunda limusina. Rias, Akeno y Grayfia subieron a la primera. Issei estaba por irse a la tercera, pero la voz de Grayfia lo detuvo.

-Señorito Hyodo, por favor, suba en esta. – pidió, aunque más bien parecía una orden absoluta. Issei asintió y se metió adentro. Se sentó en la parte de atrás, a la derecha. A su lado se encontraba Grayfia. Rias y Akeno estaban frente a frente en los asientos laterales - Podemos marchar. - ordeno Grayfia seria al conductor.

Tras cerrar la puerta la limusina se puso en marcha. Durante varios minutos Issei se quedó observando el paisaje a través de la ventana. Rias y Akeno conversaban de a saber qué. Grayfia solo se mantenía cayada, aunque de vez en cuando observaba de reojo a Ise.

-¿Cómo está todo por casa Hermana Grayfia? - preguntó Rias.

-Todo bien, Princesa Rias. Gracias por preguntar.

-Ay mi madre. – murmuro Issei.

-¿Ocurre algo, señorito Hyodo?

-P-pues sí. Hay algo un poco extraño… ahí afuera…

-¿El qué?

-Un castillo ridículamente inmenso.

-En realidad ese castillo es la casa de mis padres. – dijo orgullosa Rias.

-¿Eso es el Castillo Gremory? Es inmenso.

-¿En el [Cielo] no tenéis algo parecido? – pregunto Akeno.

-Pues nop. Cosas como las que hacen los demonios no. Somos más… ¿cómo decirlo? Creo que sencillos sería más adecuado.

-Ese es el edificio principal de nuestra residencia de verano.

-Jope. No quiero ni imaginar cómo serán los demás. "¿Por qué tienen que hacer las cosas así de exageradas? Demonios. ¿Quién los entiende?"

Observo el exterior de los terrenos Gremory. Inmensos y verdes campos. Interminables árboles florecidos. Incontables fuentes de hermosos diseños. Cientos de pájaros multicolor surcaban el cielo.

-Hemos llegado. - informo Grayfia sonriente.

Tras detenerse la limusina, uno a uno los ocupantes descendió, siendo seguido por Rias y Akeno, quedando el castaño y la peli platino los últimos.

-Adelante señorito.

El castaño bajo de la limusina, observando asombrado el gigantesco castillo frente a él. Era muchísimo más grande que cualquier castillo humano que haya visto. Podía ver a los sirvientes trabajar en sus respectivos puestos. Limpiando, cortando el césped, llevando las maletas…

Grayfia bajo por la otra puerta, poniéndose al lado de Rias y Akeno. Poco después bajaron el resto del sequito Gremory, que se pusieron al lado de su ama. Las maletas de todos fueron trasladadas adentro de la mansión.

-Esto me recuerda a los Oscar. – murmuro Issei al observar como los sirvientes se volvían a poner haciendo un pasillo.

-¡Buah chacho! ¡Me siento como una celebriti! – exclamo el albino.

-Cuanta gente. - lloriqueó Gasper escondiéndose detrás del rubio [Caballo].

-¿Estas cosas son normales entre ultra pijos? – pregunto el albino.

-No somos ultra pijos. – le dijo Rias, ofendida.

-Ya.

-Princesa, miembros de su sequito, ya pueden entrar. - dijo Grayfia observando la gran puerta del castillo abrirse.

Caminando hasta la alfombra, entrando en el majestuoso castillo. Los nuevos demonios e Issei seguían y seguían asombrándose por la majestuosidad del inmenso castillo. Todo lo que había dentro era puro lujo.

-"Si ella no es una súper ultra mega pija billonaria entonces yo no soy gay." – pensó John.

-¡Hermana Rias! - exclamó una figura pelirroja, de pequeño tamaño, corriendo hacia la joven Gremory, envolviéndola en un caluroso abrazo.

-¡Milicas! ¡He vuelto! - sonrió Rias abrazando al pelirrojo con fuerza – ¡Mira que grande te has puesto desde la última vez! - tomando el rostro del chico entre sus manos, besando su frente con cariño.

-Hermana Rias, has venido. - separándose de la chica.

-Esto, Buchou, ¿quién es este niño? – pregunto Xenovia.

-Oh cierto. Chicos, dejad que os presente. – se puso detrás del niño, posando sus manos en sus hombros – Él es Milicas Gremory, hijo de mi hermano Sirzechs, mi sobrino. – luego le hablo al niño – Saluda, Milicas.

-¡Si! ¡Un gusto en conoceros! ¡Mi nombre es Milicas Gremory!

-¡Ay pero que monooooooo! – exclamo John mientras abrazaba efusivamente a Milicas, separándose al instante - ¡L-lo siento! – se disculpó.

-No pasa nada. Pero que no se repita. – advirtió sonriente Rias.

-S-sí. Ejem. B-bueno, yo soy John Walker, [Peón] de Rias Buchou.

-G-Gasper Vladi. [Alfil] – se presentó tímidamente el dhamphir.

-Yo soy Xenovia, [Caballo]. Un placer conocerte. – se presentó la peli azul.

-Entonces, Buchou, ¿este niño será el próximo [Maou]?

-No. El título de [Maou] no es hereditario. Solo aquellos que demuestran ser capaces pueden ostentar el título. Por ello Milicas sigue siendo un Gremory, pese a que mi hermano abandono la familia su hijo sigue siendo miembro de ella. Es el segundo en la línea sucesora para liderar el clan más de mí.

-Entiendo.

Entonces los ojos del niño fueron hacia Issei. Sus ojos brillaron enormemente.

-¡Wow! ¡Tú debes ser el ángel! ¡El [Sekiryuutei]! ¡Un placer conocerte! – exclamo entusiasmado.

-Jejeje. Un placer conocer al hijo de Sirzechs. – sonrió el castaño.

-Entonces Milicas, ¿entramos?

-¡Si!

-Bien. – cogió la mano del niño y entraron adentro, siendo seguidos por los demás - Y dime Milicas, ¿cómo van las cosas por aquí?

-Muy bien…

-Creo que se me haría difícil acostumbrarme a algo así. – murmuro Issei.

-Yo también lo veo. Sobre todo los protocolos. – le dijo John.

-Princesa, me gustaría llevar a sus siervos e invitado a sus aposentos. - hablo Grayfia a un lado.

-Adelante, yo iré a saludar a madre y padre. - sonrió Rias.

-Entonces, si hacéis el favor… - alzando una mena, decenas de sirvientas caminaron hacia los chicos.

-Definitivamente nunca me acostumbraría.

-El maestro está ausente en estos momentos. Está previsto que vuelva esta noche. Dejo dicho que se reuniría contigo durante la cena. - dijo la peli platino.

-Lo entiendo, Grayfia. Supongo que podría dejar que los chicos se relajasen en sus dormitorios. Tienen mucho a lo que adaptarse. - mirando a sus siervos - ¿Se ha trasladado sus equipajes ya a sus dormitorios?

-Ya está hecho. Podéis hacer uso de sus habitaciones. - murmuró Grayfia sonriente.

Antes de que nadie moviese un musculo, otra voz femenina se escuchó en la gigantesca entrada del castillo.

-Ara. Rias has regresado.

Una mujer castaña espectacularmente hermosa descendió lentamente por las escaleras frente a ellos, vistiendo un precioso vestido rojo.

Issei quedo asombrado. Esa mujer era casi casi exacta a Rias. Bueno, se jugaba lo que fuera a que era su madre.

-Madre, he vuelto a casa. - sonrió la pelirroja.

¡Ale! ¡Ahí esta!

-¡¿Madre?! ¡Esa no es tu madre, es tu hermana mayor Jefa! – exclamo el albino.

-Ah. Que cosa tan bonita acaba de decir. Que soy una mujer joven.

-¡P-pero…! ¡¿Cómo?! ¡Es imposible que sea tu madre! ¡Solo fíjate en su apariencia! ¡Ese cutis, ese cuerpo esbelto! ¡No! ¡Imposible!

-John, eso se debe a la magia. – dijo Rias.

-¡¿?!

-A lo largo de los años los demonios han cambiado su imagen mediante la magia. Mi madre siempre ha mantenido esta imagen. - explico.

-Entonces… ¡yo también poder mantenerme joven! ¡Toma ya! – celebro alegre.

-Me alegra conocer a los nuevos siervos de mi hija. Espero grandes proezas de vosotros. – les sonrió a Xenovia y John – Una espada sagrada portada por un demonio. Sin duda es emocionante. – luego fijo sus ojos en Gasper – Oh, Gasper. Hace muchísimo tiempo que no te veo. Supongo que no me recordaras. Apenas me viste cuando Rias te convirtió en su [Alfil]. – el pequeño dhamphir se rasco la mejilla, avergonzado. Por ultimo miro a Issei – Así que tú eres el famoso Issei Hyodo, el [Sekiryuutei] y [Joker] de la [Serafín] Gabriel, ¿eh? Un honor conocerte.

-Un honor conocer a la madre de la señorita Rias y el [Maou] Lucifer. – hizo una leve reverencia.

-Oh vaya, que educado. – sonrió alegre la mujer castaña - Rias, cariño, vamos a dar un paseo.

-Claro madre. – sonrió la mujer - ¿Vienes Milicas?

-¡Si! – exclamo el infante.

-Señorito Hyodo, ¿viene con nosotras? – ofreció la mujer.

-Yo… bueno… no creo que…

-Insisto. – sonrió – No todos los días viene un ángel aquí, y menos sin estar en guerra. Es una gran oportunidad. Además, estoy 100% segura de que no nos intentara hacer nada. He escuchado mucho de ti. Todas buenas.

-Gracias. – sonrió avergonzado mientras caminaba junto a las Gremory y Milicas.

-Akeno. – llamo Rias a su [Reina] – Lleva a los demás a recorrer el castillo y el exterior. Una visita guiada.

-Entendido, Jefa. – sonrió Akeno mientras comenzaba a avanzar, siendo seguido del resto del sequito.


¡Ale! ¡¿A que nadie se lo esperaba XD XD XD?! Pues otro paso que avanzan Issei y Gabriel XD Eso me hace feliz. Sin pausa pero sin prisa :)

Otra cosa, si alguien se ha dado cuenta, no suelo usar el –sama. En su lugar uso señor o señorito. Ejemplo; mi señora Gabriel o señorito Issei.

O por ejemplo Ojou-sama, que pongo princesa.

Es que quiero hispanizar la lectura de mis fics y dejarme de tanto –sama, -san, -kun y demás. Por eso pondré Jefa, en vez de Buchou, o Presidenta en vez de Kaichou. También pondré Vicepresidenta en vez de fuku Kaichou y subjefa en vez de fuku Buchou.

A partir de ahora será así. La verdad es que paso de ponerme a corregir todos mis capítulos anteriores de este y los demás fics. Bueno, ya estáis avisados XD