High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor.

AqomXG: siempre es necesario tener capítulos de transición XD No diré nada de eso, para manteneros en duda XD

Zafir09: las cosas van avanzando poco a poco entre ambos enamorados jejeje. ¿Te acuerdas de ellos dos? Wow, estoy gratamente sorprendido. Y yo que quería sorprender XD.

DkzorJG: me alegra que sorprendiera. ¿Lemon? Buah colega, pos no queda pa eso ni ná XD Por lo menos hasta el tomo 18 de la novela. Así que a esperar XD

Alber Breaker: ah, no lo puse ? Vaya, pues fallo mío. En realidad esa era la idea. Issei como ayudante. Entonces hare un pequeño cambio para dejarlo claro. Gracias por decírmelo, sino no me hubiera dado cuenta XD

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Nimue]

-[Ascalon]

-[Ddraig, Albion, etc.]


Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil


Capítulo 14:

ISSEI EN EL INFRAMUNDO – PARTE 02


Han pasado tres horas desde la llegada de Issei y compañía al castillo principal de la familia Gremory. El castaño había estado todo ese tiempo junto a Rias, Benelana y Milicas. El tiempo lo había pasado como si de una guía turística se tratara. Tanto los jardines que rodeaban al castillo como el mismísimo castillo. El pobre castaño más de una vez se había quedado embobado o había trastabillado al observar tal lugar. Era precioso y hermoso. Eso nunca lo negaría. El inmenso jardín tan perfectamente cuidado, las flores, los grandes árboles, las fuentes…. El castillo tampoco se quedaba atrás. Le recordó a la Tardis, la nave del Doctor Who. Por fuera era enorme, pero por dentro lo parecía aún más. Nada más ver el lugar tomo una decisión. Su futura casa sería una sencilla. ¡Nada de tanto lujo! Se sentía diminuto. Si las salas y los pasillos ya eran de por si grandes y supe lujosos, las habitaciones no se quedaban atrás. ¡Eso eran pisos metidos en habitaciones! ¡Joder, tenia de todo! ¡Podía vivir en esa habitación como si fuera su casa de Kuoh!

Su pálido rostro y las caras que ponía cuando veía esas cosas causaban risas a ambas mujeres Gremory. El pequeño Milicas parecía divertirse con el joven ángel. Le agradaba que no le tuviera miedo o le viera con malos ojos… como algunos de los sirvientes.

Yendo por la mitad del recorrido, los convocaron a todos para ir a cenar. Aun junto a ambas mujeres y el niño, fueron al comedor principal del castillo. Un inmenso salón decorado con el mismo lujo que el resto del mobiliario. Sentados alrededor de una inmensa mesa de pesada madera, repleta de lujosas cuberterías y vajillas, de una comida tan refinada que jamás habría podido siquiera imaginarla. ¡Ni siquiera en el [Cielo] eran tan así! Además, casi siempre estaba con Dulio, viajando por el mundo, comiendo en cualquier lado. Bares de carretera, tabernas, restaurantes normales y corrientes, locales de comida rápida….

Dejando sus cubiertos sobre los manteles el castaño ojeó a sus alrededores. En cabeza de mesa estaba Lord Gremory, un hombre que aparentaba estar en sus treinta, pelirrojo de ojos azules y con perilla. A su lado estaba su esposa y Milicas al otro. Junto al infante Gremory estaba Rias y él a continuación. A su otra banda estaban Gasper y John. Koneko, Xenovia, Kiba y Akeno se sentaban enfrente, quedando la última junto a la matriarca. La otra cabeza de mesa se supone que debía de ser el lugar de Sirzechs… que estaba ausente.

El castaño estaba un poco extrañado. Se supone que era la hora de la cena por lo que se marcaba en el gran reloj de pared de la sala. Entonces fijo su vista por uno de los grandes ventanales, observando el exterior. Había una luna falsa, creada artificialmente, con artes mágicas, como la oscuridad de la "noche". Era de suponer que lo habían montado para los demonios reencarnados de humanos, ya que en el [Inframundo] no había ni Sol ni Luna. Estaba bien pensado para su adaptación. Se habían copiado del horario del mundo humano. Habían modificado el sistema de horarias a nivel mundial. Los ángeles caídos también lo habían hecho. En él [Cielo] no era así. Solía estar siempre iluminado por el astro rey y tenían el [Segundo Cielo] para ver la noche y las estrellas.

Ahora que lo pensaba… jamás se había puesto a pensar como lo hacían. ¿Cómo hacían para que los cohetes y los satélites humanos no chocaran contra el "suelo" del [Cielo]? ¿Cómo podían ver las estrellas? ¿Cómo podían enviar los satélites imágenes de la Tierra? Más exactamente, ¿en qué lugar estaba el [Cielo]? ¿En la Estratosfera? ¿La Mesosfera? ¿O la Exosfera? ¿Cómo llegaban los rayos del Sol a la Tierra estando el [Cielo] de por medio? Algún método creado por Elohim. Sin duda una obra maestra.

Sabía que él [Inframundo] de los demonios y ángeles caídos se encontraba aproximadamente en la Discontinuidad de Mohorovicic, mientras que lo más profundo del [Inframundo] estaría aproximadamente en la Discontinuidad de Wiechert-Lehmann. Eso le llevaba a preguntarse; ¿cómo era posible eso si estaban dentro de la Tierra? ¿No debería de haber magma? ¿Cómo era posible que hubiera vida ahí dentro? Otra pregunta sin respuesta. Bueno, seguramente su mente humana le sería imposible de comprender… por el momento. Ya encontraría las respuestas a esas preguntas.

-Por favor, estáis en vuestra casa. Comed hasta la saciedad. - dijo Lord Gremory alzando una copa de vino.

Una vez dicho eso, los demás empezaron a degustar la comida. Observo su plato. No podría describir lo que veía. Incluso se preguntaba si no acabaría muriéndose por comerlo. Observo a los demás comer. Kiba y Akeno comían con gracia, con delicadeza. Xenovia observaba de reojo a ambos, imitándolos. Milicas comía con toda la delicadeza del mundo. Sin duda era sorprendente lo de ese crio. Gasper estaba comiendo silenciosamente, con los ojos húmedos y cerrados. Parecía que la comida llevaba ajo… y no le agradaba en absoluto. John también se fijaba en Kiba, imitándolo también. En cuanto a Koneko… aún no había probado bocado. La pequeña peli platino noto su mirada, apartándola al instante. Entonces noto la mirada de Akeno. la tía sonreía divertida mirando en su dirección. Parecía divertirse. Issei hizo una pequeña mueca. No era tan refinado al comer. El comía con educación y ya está… ¡pero eso era alta cuna, joder!

Desvió la mirada de su plato hacia el techo, arrepintiéndose al instante. Inmensos y pesados candelabros colgando del techo. Inmensos. Pesados. Como se le caiga eso en la cabeza la palmaba al instante.

Bajo de nuevo su vista al plato. No le agradaba la sensación que sentía. Inseguridad. Incomodidad. Pero no era por la compañía. No. Se sentía incómodo con tanto lujo.

-Ejem. – alguien tosió, llamando la atención.

-¿?

Girando su rostro, el castaño, así como todos los presentes, se giraron hacia el patriarca Gremory.

-Miembros del equipo de Rias, pensad en esta casa como la vuestra propia. Al ser recién llegados al [Inframundo] habrá muchas cosas que no entendáis, muchas costumbres que os parecerán extrañas…. si necesitáis de algo avisad a las sirvientas, ellas os ayudaran en lo que necesitéis. – les dijo con una sonrisa.

-Siiii.

Entonces la matriarca fijo su vista en Issei. El castaño trago nervioso. Estaba ante el actual líder de la Casa Gremory. Lo único que esperaba era no haber hecho algo que le hubiera disgustado.

-¿Si? – pregunto, ocultando su nerviosismo… un poco.

-No hace falta que estés nervioso. Eres un invitado a mi casa, y estoy seguro de que no estarás acostumbrado a esto. Por lo que se, los ángeles no son tan como nosotros.

-Eso es cierto. Somos más simples. No lo hacemos todo tan grande. Aunque apenas pasó tiempo allí. Suelo viajar.

-Entiendo. La verdad, si hace un mes me hubieran dicho que un ángel vendría a mi casa seguramente me hubiera reído. No por nada. Yo luche en la guerra de las [Tres Facciones]. Pero de eso hace demasiado. Me alegro que las cosas vayan por el rumbo actual. Tenerte aquí es la muestra de ello.

-Gracias.

-Además, no eres alguien corriente. El [Sekiryuutei] y el [Joker] de Gabriel. Sin duda eres un hombre interesante.

-Intento no causar sensación. Me gusta mi vida. Simple y sencilla.

-¡Jajajajaja! ¡Eso me gusta! – exclamo el hombre pelirrojo – Ahora que me lo pregunto, ¿qué clase de relación tienes con la [Gran Serafín]? Por curiosidad, más que nada.

Al instante el castaño se sonrojo, recordando el beso que le dio Gabriel antes de marcharse.

-B-bu-bueno… no sabría cómo explicarla.

-Son pareja no oficial. Incluso la [Serafín] le beso… y no uno en la mejilla. – comento John con una sonrisa maliciosa.

-¡!

El ángel se alarmo ante las palabras del albino. ¡Pero será bocazas!

-¡Jajajajaja! – Lord Gremory estallo en carcajadas - ¡Parece ser que su trato no es muy diferente del nuestro! – se recupera de las risas – Nosotros también tratamos con afecto a nuestros subordinados. No sería la primera vez que uno de los líderes tiene una relación con un subordinado.

-¿?

-Mi padre, para no irme más lejos, tenía un harem con su esposa, mi madre, y varias sirvientas. Pero solo nací yo.

-Oh.

-Cariño, no creo que le interese ese tema. – sonrió Benelana – Así que tienes una relación no oficial con tu señora, ¿no es así?

-… más o menos. – respondió en un susurro.

-Ufufufú. Ya veo. Eso es muy romántico. Pero, ¿lo aceptaran en el [Cielo]?

-… no lo sé. – su voz se volvió triste.

Y era verdad. ¿Qué pasaba si los demás no lo aprobaban? Era un humano ascendido y el [Sekiryuutei]. Miguel parecía aceptarlo pero, ¿y los demás [Serafines]? ¿También lo aceptarían?

-Ups. Lo siento. – se disculpó Benelana.

-No se disculpe.

-Y dime, ¿te quedaras un tiempo?

-Hasta acabar el verano. Parece ser que Azazel tiene algo planeado para mi entrenamiento, el cual tenía que ser aquí. Por ese motivo vine.

-Ya veo. Entonces, ¿iras a la reunión de los jóvenes demonios? – pregunto Lord Gremory con interés.

-Bueno, los [Maou] me invitaron. Supongo que poder puedo pero… no estoy seguro. Hace apenas un mes que se firmó la paz y…

-Entiendo. No sabes cómo reaccionaran los demonios que se encuentren allí. – asintió el pelirrojo – Es entendible. Pero debemos empezar a cambiar, y este es el mejor método. Que vean que no pasa nada si viene un ángel aquí. Que no hay guerra. Que podemos tener paz.

-Eso espero.


Dos días después

Han pasado dos días desde que Issei había llegado al castillo Gremory. La cena de hace dos días acabo bastante bien. Debía admitir que, a pesar de la pinta, la cena estuvo deliciosa… y no acabo muriendo. La charla con el sequito de Rias y sus padres había sido entretenida. Issei conto algunos de sus viajes por el mundo. Lord Gremory contaba algunas batallitas, intentando evitar el tema de la gran guerra. Cada uno tenía algo que contar. Pero sin duda la parte más divertida fue cuando Benelana se puso a contar cosas de la infancia de Rias. La pobre pelirroja acabo más roja que su cabello.

Era por la mañana. Debido a su costumbre de levantarse tarde, ya que era de mucho dormir, Issei se encontró con que eran aproximadamente las diez de la mañana. Con toda la tranquilidad del mundo se puso ropa informal, se ató el cabello en una coleta baja y salió afuera para desayunar. En los casi tres días que llevaba en el [Inframundo] aun no había visto a ningún [Maou] ni a Azazel. Se preguntaba qué tipo de reunión estarían teniendo.

Una vez que bajo a los comido, se encontró con que solo estaban Azazel, Lord Gremory y Sirzechs. Mira tú la curiosidad. Ambos desayunaban tranquilamente, charlando entre ellos mientras se reían.

-Oh Issei. Buenos días dormilón. – saludo Azazel, alzando una copa de vino.

-¿Soy el último en levantarse?

-Sep. Rias y su sequito ya están despiertos y en sus asuntos. – explico Lord Gremory.

-Vaya…

El castaño se avergonzó un poco.

-No tienes que avergonzarte. Rias y los chicos han cogido la costumbre japonesa. Ya sabes que ellos no son de levantarse tarde, sino que madrugan. – comento Sirzechs.

-Además, nosotros tres también estamos despiertos de hace poco. ¡Ahora los hombres están al completo! – exclamo el caído.

El castaño sonrió, sentándose en la mesa junto a los Gremory y Azazel. Esta vez la comida parecía más "humana" que la de la cena anterior. Cereales, tostadas, galletas, madalenas, zumos, leche…. Se sirvió un poco de todo. No por nada el desayuno era la comida más importante.

-Oye Issei, ¿puedo llamarte Issei? – pregunto Sirzechs, a lo que el castaño asintió – Me alegro. Me ha contado Azazel que eres su ayudante para con el club de mi hermana.

-Así es. En un principio me extrañe de que fuéramos dos profesores para un club, pero entonces me explicaron que, al ser mi primera vez como profesor, yo sería el ayudante de Azazel para con el club.

-Entiendo.

-¿Es cierto eso de que no puedes caer? – pregunto Lord Gremory, comiéndose una tostada.

-Bueno, no exactamente. – empezó a explicar Issei mientras se bebía un vaso de leche con cacao – Si puedo caer, pero mi condición con Ddraig hace que tenga más dificultades. Por ejemplo, los pecados que harían a un ángel fácilmente caer, como la lujuria… - miro de reojo a Azazel, que sonrió como si hubiera sido halagado – A mí me costaría mucho más.

-Vaya. Eso sin duda es interesante. Además de ser el portador del [Dragón Rojo] tengo entendido que también eres el [Seiken] de dos espadas, ¿no?

-Así es. Soy el [Seiken] de [Ascalon] y seis fragmentos de [Excalibur], a falta de [Excalibur Ruler].

-Seis fragmentos. ¿Acaso el [Cielo] quiere volver a reformar la espada?

-Bueno, más que deseo del [Cielo] es un deseo mío. Una promesa que le hice a alguien muy importante como a mí.

-Ya veo. ¿Cuál es tu rango en cuanto a nivel de poder del [Cielo]?

-… no sabría decir con exactitud. No estoy a la par que Dulio…

-El [Joker] de Miguel, según tengo entendido. – le interrumpió el matriarca Gremory.

-Así es. El más poderoso de los ascendidos. Según parece, yo estaría en segundo lugar respecto al nivel de poder de los ascendidos. En cuanto al nivel de poder en general… bueno, obviamente no creo estar al nivel de los [Serafines]. – explico, riéndose levemente.

-No sé si te lo ha explicado tu hijo, pero este chico junto al [Joker] de Miguel son un dúo muy peligroso. El Dúo Dinámico, se podría decir. – hablo Azazel – Esos dos juntos podrían poner en aprietos a cualquiera, incluso a mí.

-Sería más difícil enfrentarse a Baraqiel que a ti. – dijo con burla el castaño.

-¡Oye!

-Tiene razón Azazel. – hablo Sirzechs sonriente – Baraqiel, en términos de puro poder, es más poderoso que tú. Tú, en cambio, serias más completo, por así decirlo.

-Pse. Irse a la mierda.

-¡Jajajajaja! Esto me agrada mucho. Hace demasiado que no me rio tanto. Esto sin duda estaría para enmarcarse. Un [Maou], el [Gobernador de los Ángeles Caídos] y un ángel juntos, comiendo en una misma mesa, en el [Inframundo]. Sep. Esto es increíblemente agradable y extraño. – sonrió Lord Gremory.

-Por cierto Issei, mañana será la reunión de los jóvenes demonios. ¿Iras? – pregunto Sirzechs.

-… bueno, no sé. Un ángel ahí… ¿sería extraño?

-Te diré lo mismo que anoche. Es momento de cambiar, y este es un buen momento para empezar. – dijo el matriarca Gremory.

-Cierto. Además, estoy seguro de que será interesante. Es más, los [Maous] nos sentiríamos honrados si el [Sekiryuutei] y [Joker] de Gabriel asiste.

-Bueno… si lo pones así… supongo que no podría negarme.

-Kukuku. Esto va a ser muy divertido. – sonrió Azazel.

XXXXXXXXXX

Ahora Issei se encontraba en una sala secreta, junto a Lord Gremory, Sirzechs Lucifer, Azazel y dos miembros de su sequito.

Uno era Surtr Second, [Torre] de Sirzechs. Era clon del gigante nórdico Surtr. Es un hombre grande que parece estar en sus treinta y tantos años. Mide unos dos metros de altura con el pelo naranja en punta. Su cuerpo era muy robusto con grandes músculos. Sus manos son lo suficientemente grande como para coger una cabeza humana de tamaño medio. Lleva un abrigo grueso. Pero parecía ser amigable a pesar de su aspecto.

El otro era Beowulf, [Peón] de Sirzechs. Descendiente del héroe Beowulf. Tiene la apariencia de un hombre de unos veinticinco años con el pelo castaño. Parecía ser un hombre muy serio.

El castaño, al notar el gran poder de ambos, trago saliva, sudando un poco.

-¡Ei! ¡Tranquilo chaval! No te vamos a hacer nada. – sonrió Surtr, dándole un "suave" golpe en la espalda.

Issei por poco no se rompe un hueso.

-Issei… – pregunto Sirzechs, recibiendo un asentimiento – Ellos son Surtr y Beowulf. Mi [Caballo] y uno de mis dos [Peones]. Si estamos aquí es porque te hemos invitado para que te eches una partida de póker con nosotros. ¿Te apuntas?

-Claro. Hace tiempo que no juego. – recordó la última vez que lo hizo. Fue con Dulio y dos curas en Bélgica.

-Bueno, menos hablar y más jugar. – dijo Beowulf, sentándose en su asiento.

-Perfecto. ¿Quién reparte? – pregunto Lord Gremory, sentándose en su asiento.

-¡Empiezo yo! – exclamo Azazel, cogiendo la baraja.

Acabaron formando un hexágono, con Issei entre Sirzechs y Azazel, con Lord Gremory al lado de su hijo y Beowulf al lado de Surtr, el cual estaba al lado de Azazel.

XXXXXXXXXX

-Me cago en la puta. - masculló Surtr golpeando con una de sus fuertes piernas una de las mesas, tirándola al suelo.

Había sido eliminado de la partida.

-No es para tanto. - gruñó Beowulf sentado contra la pared, cruzado de brazos – Me han jodido la paga entera. ¿Qué haré hasta que cobre el mes que viene?

Había sido eliminado el primero.

-¡Yo me largo!- exclamó Surtr abandonando la sala.

-Espera, te acompaño. - dijo Beowulf saliendo junto al gigante, volviendo al salón principal.

-¿Ya habéis acabado? - preguntó Okita sin mirarlos - ¿No está el joven ángel con vosotros? Me gustaría presentarme.

Souji Okita es un hombre de unos treinta años y es el [Caballo] de Sirzechs, además del maestro de Kiba. Lleva el uniforme tradicional Shisengumi, que consiste en un haori y hakama sobre un kimono, con un cordón blanco llamado tasuki cruzada sobre el pecho y atado en la espalda. La función de la tasuki es evitar que las mangas de kimono de interferir con el movimiento de los brazos. El haori es de color azul claro, uno de los colores tradicionales de Japón, y las mangas se recorta con " rayas de montaña de luz".

-Ahora mismo está en una partida contra Azazel, Sirzechs y Lord Gremory. El chaval es bueno. – dijo Beowulf.

-Surtr lo ha vuelto a perder todo, ¿verdad? - susurro Okita observando al gigante marcharse enfadado.

-Okita… sabes que siempre me has caído genial. ¿Lo sabes no?

-No pienso dejarte dinero. - dijo el japonés tajante.

-¡Oh vamos! ¡No seas así!

-Aun no me has devuelto lo que me debías.

-¿Has perdido tu paga, Beowulf? - preguntó Benelana tras el - ¿Cómo la has perdido?

El hombre se tensó al instante, empezando a sudar y temblar.

-Perdí… mi monedero… ¡eso! ¡Lo perdí no sé dónde! - exclamó el hombre aterrorizado -¿Verdad Okita?... ¿Okita? - junto a él no había nadie - ¿C-cuando se ha ido?

-¿Seguro que la has perdido? - preguntó Grayfia arrastrando a Surtr del cráneo – Este sinvergüenza dice que tenéis una partida de póquer por aquí montada y de que Hyodo te ha desplumado.

-¡Maldita sea, ya te lo he dicho, ahora suéltame! – exclamo el gigante, que sentía como su cráneo iba a ser aplastado por la fuerza de la mujer.

-A callar. – susurro gélida Grayfia arrojando al gigante fuera del edificio, por la ventana –Beowulf… Donde.

-¿Dónde qué? - asustado.

-¿Dónde están?

-N-no sé qué me hablas… - retrocediendo a gatas.

-Beowulf… ¿estás dispuesto a morir por esto? - crujiéndose los nudillos envuelta en una furia asesina.

-¡E-espera Grayfia! ¡Espera!

XXXXXXXXXX

Dentro de la sala, ajenos a lo que ocurría afuera, los dos Gremory, Azazel e Issei se miraban fijamente, con las cartas boca abajo, en silencio, sin manifestar sentimiento alguno.

-Yo subo a 1000. - dijo Sirzechs dejando más fichas en el centro de la mesa.

-Subo 100. – dijo Azazel, tirando más fichas sobre el enorme montón que había.

-Subo 200. – dijo Issei, imitando al caído.

-Los veo. – dijo Lord Gremory.

-Perdonad la pregunta pero… ¿por qué nos escondemos?

-Mi esposa se ha ganado el título de sargento de hierro. No tolera estas actividades. – explico Lord Gremory.

-Vaya. Menuda esposa la tuya.

-Las noches lo compensan Jojojojo.

-Bah. Vosotros os tiráis a la misma mujer. ¡Yo me tiro a montones! – exclamo con orgullo Azazel.

El castaño se sonrojo, intentando borrar ciertas imágenes en las cuales Gabriel y el eran los protagonistas.

-Aficionados. - dijo Sirzechs - ¿Os recuerdo quien es mi mujer?

-… la verdad es que no se pueden comparar. Cada una tiene su encanto. – una sonrisa pervertida asomo en la boca de Lord Gremory – Y dime Hyodo, ¿cómo es Gabriel? Dicen que es la mujer más hermosa del [Cielo], pero nunca la han descrito. No tuve la suerte de encontrármela en la guerra… o la suerte. Según dicen, quienes se enfrentaban a ella perecían.

-Bueno, para mí es la mujer más hermosa que existe. Con eso lo digo todo.

-Ahhh. El idiota enamorado. – se burló Azazel – Aunque no lo niego. Gabriel es la mujer más hermosa que he visto en mi vida.

-Qué recuerdos me trae. – sonrió con gracia –Ahora nenas, ¡dádmelo todo! ¡Full!

-¡Si! - exclamó Sirzechs levantándose de la mesa – ¡Escalera de color! - riendo a carcajada limpia.

-¡¿Cómo?! – Lord Gremory no se lo creía.

-Póker. – dijo con disgusto Azazel.

Entonces las miradas del trio fueron a Issei, que sonreía con arrogancia, mostrando sus cartas.

–Escalera Real.

-¡Imposible!- exclamaron los Gremory incrédulos.

-¡Oh vamos! – exclamo Azazel.

-¡Ja! ¡En vuestra cara! – sonrió alegre.

-Vaya. Estoy viendo mucho dinero. ¿Qué harás ahora con él?

El castaño trago saliva, los Gremory estaban más que asustados. Azazel desapareció de la sala Dios sabe cómo y cuándo.

-¡B-Benelana! - exclamaron los Gremory blancos como la leche.

Y junto a la Gremory se encontraba Grayfia. La castaña tenía una sonrisa, pero no era para nada agradable. Grayfia, por el contrario tenía el gesto serio y los ojos entrecerrados.

Al instante Lord Gremory corrió hacia la ventana, atravesándola de un salto.

-No te escaparas fácilmente… cariño. - sonrió Benelana diabólicamente, siguiendo al hombre hábilmente.

-¡!

Aterrorizado Sirzechs corrió hacia la chimenea, escalándola con las manos y piernas.

-Mi señor Sirzechs… ¿acaso tiene frío? Permítame calentarle.

Convocando un círculo mágico a los pies de la chimenea encendió instantáneamente un fuego muy grande y ardiente, arrancando un chillido de dolor a Sirzechs.

El castaño temblaba y sudaba aun sentado en su sitio. En un principio pensó que Gabriel tenía mal humor en ciertas ocasiones… ¡pero no! ¡Todas las mujeres daban miedo! ¡Estaban mal de la cabeza! ¡¿Violencia de género por parte de los hombres?! ¡Y una mierda! ¡Quien diga eso no había visto lo que él! ¡Locas! ¡Estaban todas locas!

Levantándose en silencio, de puntillas, intento salir de la sala cual ninja.

-Señorito Issei… - el castaño se paralizo al escuchar la voz de Grayfia – Le pido por favor que no vuelva a realizar una acción como esta. Si es posible… no se junte a solas con el maestro y mi señor. ¿Entendido?

-¡S-si! ¡Entendido! ¡No volverá a ocurrir! – exclamo mientras se ponía en posición militar, observando a Grayfia.

La mujer seguía observando la chimenea, y podía jurar que sonreía.

-Espero que así sea.

Dicho esto el castaño salió escopetado de la sala, directo a su habitación.


A la mañana siguiente

El día siguiente llego. Desde que salió escopetado de la sala "secreta", Issei no había vuelto a ver a Lord Gremory, Azazel o Sirzechs. Es más, no quería ni imaginar lo que les había pasado. El resto del tiempo lo paso visitando las partes del castillo que aún no había visto. Era demasiado grande para verlo en un día o dos. Demasiado grande.

Cuando llego la hora de irse a la reunión de jóvenes demonios, apareció Lord Gremory. El castaño se acojono un poco al ver si aspecto. Moretones y partes demasiado inflamadas. Sin duda Benelana le había dado un buen castigo. Trago salivo y tuvo un escalofrió al recordar como su amada señora le había dado un castigo muuuuuuuuuuuuy parecido.

-¡Ale! ¡Tos fuera! – exclamo el matriarca Gremory, casi echándolos a patadas.

Las miradas extrañadas de Rias y su sequito, que vestían con el uniforme de verano del instituto, fueron directamente al ángel, el cual negó con la cabeza. Iba vestido más formal. Unos zapatos negros, pantalones de traje negros y una camisa blanca con las mangas remangadas hasta los codos con el cabello atado en una coleta baja.

-No preguntéis. Por favor, no preguntéis. – murmuro.

Volvieron a coger limusinas, pero esta vez para ir de nuevo a la estación de trenes. Allí volverían a coger uno para ir a la ciudad donde se celebraría dicha reunión.


Lucifaad

Finalmente llegaron a una inmensa ciudad, una gigantesca urbe apareció por la ventana. Lejos de parecer antigua o vieja, la ciudad estaba llena de modernos edificios.

-Lucifaad. – murmuro Issei.

Le habían contado cosas sobre esa ciudad. La ciudad que pertenece a las tierras de los [Maou]. Era la antigua ciudad que el [Maou] Lucifer original tenía por capital de sus tierras.

-¿Por qué Sirzechs quiere tener a los siervos del antiguo Lucifer tan cerca? – se preguntó en voz alta mirando por la ventana del tren.

Dicho tren estaba a segundos de terminar su trayecto y llegar a la estación. Por petición de Sirzechs, el castaño había viajado junto a Rias y compañía; 'como profesor, debía ir junto a sus alumnos', le había dicho con guasa.

-Puede parecer arriesgado, pero mi hermano quiere acabar de convencer a los demonios más conservadores. - explico Rias.

-Entiendo.

-Bien. A partir de aquí tomaremos el metro hasta nuestro destino. – anuncio a su sequito y al propio Issei.

-¿Un metro? - preguntó John sorprendido.

-¿Te sorprende? El mundo humano y el demoníaco se parecen más de lo que crees. – le sonrió el rubio [Caballo].

-¿Estáis preparados? – pregunto Rias en general.

-¿Preparado para qué? – volvió a preguntar el albino.

-Para esto. - abriendo las puertas de salida de la estación de trenes.

Al instante observaron a decenas o decenas de decenas, o incluso alguna centena de personas frente al tren.

-¡Kyaaaaa! ¡Princesa Rias! - empezaron a chillar miles de personas, mujeres, hombres, niños y ancianos.

-Oh mierda. – murmuro Issei, asustado.

Observo como el pelirrojo saluda con una cálida sonrisa a sus miles de seguidores.

-No te debería de extrañar. – Akeno se puso a su lado – La Jefa es la hermana pequeña del [Maou] Lucifer, además de que es muy hermosa. Es objeto de deseo de la mayoría de los demonios de clase baja y media. – le explico Akeno.

–Ya veo. Entiendo pues que Rias es una ido del [Inframundo].

-Demasiada gente para mi gusto. - murmuro Gasper escondiéndose tras Issei.

-Ya somos dos compañeros. – le sonrió el castaño.

Le sorprendía que Gasper se le acercara de esa manera, pero debía admitir que le agradaba tener más confianza con el pequeño dhamphir.

-Démonos prisa. Mi intención no es de hacer esto un espectáculo- exclamó Rias ligeramente molesta – ¡Vayamos al metro rápido! – ordeno a su sequito.

-¡Si! - exclamaron los siervos.

-Pues arreando. – dijo Issei.

-¡Señorita Rias! - chillaron los demonios observando a la pelirroja huir por las calles.

XXXXXXXXXX

El viaje no fue precisamente cómodo. Demasiada gente, demasiadas prisas. El viaje en metro duro unos cinco minutos. Unos minutos agobiantes sin duda alguna. Una vez llegaron al edificio donde se celebraría la reunión de jóvenes demonios, salieron afuera. Sin duda el edificio era la hostia. Gigantesco. Bastante bonito arquitectónicamente hablando. Y lujoso… como no.

-Un edificio lleeeeeno de enemigos. - murmuro John observando el inmenso edificio.

-Sep, todos los que hay arriba son competidores de los Gremory. Todos querrán derribarnos para llegar hasta ella.- murmuro Xenovia junto al albino.

-Todos querrán llevarse el mérito de derrotar a la heredera Gremory. – dijo Kiba.

-Muy bien chicos, es la última vez que os lo digo. No importa lo que pase. Mantened la calma. Bajo ninguna circunstancia empecéis ninguna pelea. Todos los que están arriba serán futuros enemigos. No les mostremos nada de lo que podemos hacer. Y recordad… representamos a la casa Gremory. ¿Estáis preparados?

-¡Si!

-¡Pues adelante! - exclamó la pelirroja abriendo las puertas de cristal del enorme edificio.

XXXXXXXXXX

Una vez dentro subieron a un ascensor de cristal, el cual permitía observar toda la ciudad. Sin duda una hermosura de ciudad. Había visto muchas ciudades de gran hermosura pero suponía que al ser una ciudad demoniaca, no se podía comparar con una humana en ciertos aspectos.

-Bien chicos, caminaremos en orden de valor de las piezas, a falta de valor pesara el rango. Akeno a mi lado, Koneko y Kiba por detrás, John y Xenovia a los lados de Gasper. ¿Alguna duda?

-No.- exclamaron todos al unísono.

-Profesor Hyodo, usted estará a mi otro lado, ¿entendido? – pregunto con amabilidad.

Puede que ella tuviera un rango, pero Issei seguía siendo su profesor y un importantísimo invitado. No podía ir atrás, sino que tenía que ir junto a ella. No por nada tenía el más alto rango en el [Cielo], después de los [Serafines].

-Perfectamente.

-¿Pasa algo? - preguntó Rias.

-…

-¿Profesor?

-¿Eh?

-¿Le pasa algo? Se ha quedado parado de repente. ¿Ocurre algo?

-No… nada…. He tenido una leve sensación.

-¿Debo preocuparme?

-No. Lamento esto. Por favor, sigamos.

-Bien. Chicos… preparaos. - sonrió Rias desafiante, observando las puertas del ascensor abrirse de par en par, dando paso a un extenso pasillo, decorado con todo tipo de lujos.

Cientos de mesas enormes, miles de platos de comida, bebida, cientos de empleados y una cantidad tres veces mayor de invitados.

-"Esta sensación…"

Todos demonios. Por eso esa sensación. Demasiado demonio junto. Pero solo era una sensación. Al menos no le había nacido ningún instinto asesino. Solo le avisaba de que estaría rodeado 100% de demonios.

Caminando en línea recta a los pocos metros se encontraron con unas mesas cortando la entrada, con unos cuantos empleados recibiendo a los invitados. Para Issei no pasaron desapercibidas las leves miradas que le dieron. Ya lo esperaba.

-Bienvenida joven Gremory. La estábamos esperando. - sonrió uno de los empleados – Si hace el favor de seguirnos… - con una leve reverencia el hombre empezó a caminar entre la inmensa multitud, abriéndose paso.

Issei reviso todo el lugar mientras caminaban, curioso.

-[Nunca ninguno de mis antiguos portador había llegado tan lejos]

-[Cada día me sorprendo más. Nunca antes ningún ángel había conseguido lo que tú, Ise]

-"Pero nosotros estamos en paz. Y espero que siga así…"

-[Lastima que no esté allí. Si alguien se pasara lo rebanaría]

-"Tranquilízate [Nimue]" – sonrió.

Entonces observo de reojo a Rias y su sequito. Caminaban con mucha desenvoltura, con un aire de grandeza, respeto, estilo únicos. Kiba y Koneko mostraban una dura templanza. Incluso John y Xenovia mostraban buena imagen. Gasper… bueno, podría ir peor. El, por su parte, noto la mirada seria, y alguna asesina, de demasiados pares de ojos en su persona. Otros simplemente lo miraban con curiosidad. A pesar de ello, caminaba con la cabeza alta, sin mostrar intimidación ante nadie. Era el [Joker] de Gabriel y el [Sekiryuutei], y lo mostraría. Además, también recibió clases de educación de su padre adoptivo. Pensar en él le entristeció. El aniversario era ese mes, Agosto, y quedaba poco.

-¡Sairaorg! - exclamó Rias de golpe.

Tanto ella como los siervos se detuvieron de golpe, estos ligeramente sobresaltados.

Issei aprovechó para acercarse a una camarera, tomando unas copas de diferentes licores en una bandeja en sus manos.

-¿Puedo? - preguntó educadamente.

La mujer lo miro con gesto serio durante menos de un segundo para después sonreír.

-Por supuesto señorito. Los demonios mayores de dieciséis pueden consumir estas bebidas.

-Oh. – estaba un poco sorprendido – Bueno, gracias. – agradeció mientras cogía un vaso lleno de burbon.

No solía beber alcohol, nada más que para ocasiones especiales. ¿Y qué mejor ocasión que esta?

Luego volvió con los Gremory. Con copa en mano, el castaño se quedó mirando al sorprendentemente alto y robusto joven frente a Rias. Alto y fuerte, pero de rostro joven. No llegaría a los dieciocho. Cabello corto, negro y peinado informalmente. Toda su imagen rebosaba vitalidad y fuerza. Era la viva imagen de un luchador. Pero lo que le llamo la atención fue que tenía un cierto aire a alguien. ¿A Rias? Casi casi. No. Más bien a Sirzechs. Sep. Eso sería más acertado. Aspiro aire y lo supo. Por su olor. Eran parecidos. Debían ser familiares.

¡Otro punto para sus sentidos dragontinos!

-Ha pasado un tiempo desde la última vez Rias. - sonrió el joven.

Estiro su mano, estrechando la de la pelirroja con cierta intimidad. La de viejos conocidos.

-Cierto, y te he echado de menos todo este tiempo. Me alegra ver que el tiempo te ha tratado bien. - sonrió la pelirroja.

Dejando de ver al dúo, el castaño paso la mirada por el sequito del moreno. Demonios rubios. Una rubia de cabello recogido en una coleta alta, vestida con un traje rojo. Una rubia de cabello ondulado vestida de traje de negocios. Dos tipos enormemente altos, muy corpulentos, uno feo de cojones, el otro cubierto por una capa. Dos rubios más, uno con una armadura pesada y el otro llevaba una armadura ligera con una espada a su espalda. Y otro tío, también rubio.

¿Acaso el moreno tenia algún fetiche con los rubios? Se preguntaba extrañado el castaño.

Los miembros del sequito de Sairaorg también lo observaron de reojo. El castaño les sonrió levemente, pero no recibió respuesta a su gesto. El único que se le quedo viendo fue el de la capa. Tenía una extraña sensación.

-[Longinus] – murmuro Ddraig.

-"¿En serio?"

-Creo que muchos de vosotros no lo conocéis. - explico Rias – Él es Sairaorg, primo por parte de madre.

-Me llamo Sairaorg Bael, el próximo líder de la Casa Bael. - se presentó el joven moreno educadamente.

-La Casa a la que pertenecía el [Gran Rey]. – murmuro con asombro Issei.

Esa casa era la más importante del [inframundo]… o esto tenía entendido.

-¿Qué te trae por aquí? Estáis un poco lejos de las mesas para los Jóvenes Demonios. – le pregunto Rias a su primo.

-Ah, hemos venido hasta aquí porque ese idiota ya ha llegado.

-¿Idiota? ¿Ya han llegado?

-Agares y Astaroth ya han llegado. Zephyrdol llegó el último. Al segundo de llegar, Zephyrdol y Agares han empezado a discutir.

BOOOOOOOOM

-¡Que ha sido eso! - exclamó Rias sorprendida, observando los portones de madera del salón principal abrirse de golpe.

Tanto las paredes como el suelo se sacudieron con fuerza.

-¡Maldita sea! ¡Por esto recomendé no reunirse antes de la reunión! - exclamó Rias avanzando hasta la sala, seguido de Sairaorg, Issei y ambos sequitos.

Abriendo las puertas con autoridad la joven se sorprendió al ver todas las mesas, sillas y ventanas destrozadas, lámparas derribadas, grietas en el suelo y en el techo. La gran mayoría de los presentes, que eran cientos, tirados en el suelo, la mayoría inconsciente. Cuatro grupos de demonios permanecían en pie.

Uno estaba en una mesa, la única intacta, en un rincón de la sala, con elegantes demonios sentados a su alrededor, un rubio tomando te tranquilamente. Dos estaban enfrentados entre sí, con todo tipo de armas en mano. Un delgado muro de hielo se desintegraba frente a ellos.

-¡Aléjate de mí, imbécil! - exclamó una joven rubia, con gafas, muy atractiva, con un largo vestido azul, emanando una poderosa aura mágica, rodeada de más demonios.

Frente a ella había un joven de cabello verde, con la cara y los brazos cubiertos de tatuajes con forma de sellos mágicos. Con el pecho descubierto, unos vaqueros negros, con cadenas y colgantes de plata a lo largo de sus piernas.

-Esto Jefa, ¿quiénes son ellos? – pregunto John.

-Seekvaira Agares y Zephyrdol Glaysa-Labolas.

-Ah…

-Seekvaira es junto a Sairaorg Bael, Rias Gremory y Sona Sitri, los miembros de los [Cuatro Novatos]. – le explico Akeno - Ese es el hijo rebelde de los Glaysa-Labolas, lo han desheredado.

-Ahhh. Ahora si entiendo. – se cruzó de brazos mientras asentía.

-¡Zephyrdol, solo tú puedes ser tan imbécil como para querer buscar una pelea en un lugar así! ¡¿Quieres morir?! ¡¿Realmente quieres morir?! ¡Te advierto de que si te mato ni siquiera los de arriba me culparan de nada!

-¡Hah! Lo diré de nuevo para que tus sordos oídos puedan escucharme. ¡No, mejor puta barata! ¡Si tu problema es que eres una virgen acomplejada puedo solucionar tu pequeño problema en un dormitorio de un solo empujón! Pero veo que a la onee-sama de los Agares no le gusta estar sola, sin su guardia. ¿Eso es porque no dejas que ningún hombre se te acerque? ¡Arg! ¡La peste que emiten las herederas de los clanes de los [Maou] a virgen es insoportable! ¡Pero soy sumamente considerado! ¡Podemos cambiar la ceremonia por tu desvirgamiento!

-"Madre mía. Que mal esta la juventud demoniaca." – pensó el castaño con los ojos abiertos.

-[Siguen siendo demonios, Ise. Esto no es nada de que sorprenderse]

-Este se supone que es un lugar donde debemos esperar hasta que nos llamen. Donde los jóvenes teníamos que reunirnos y relacionarnos. Pero los jóvenes de esta generación están dejando mucho que desear. Pero es lo que pasa cuando reúnes en una misma sala a tantos personajes tan volubles. Pero dudo que los ancianos o los demonios de clase alta se quejen. Pero, pese a todo, no me gustaría tener que verme relacionado con esto. - dijo Sairaorg caminando hacia los herederos, estirando su cuello con unos estiramientos, colocándose entre los dos grupos.

-Chicos, observad bien. Ese es nuestro mayor rival en esta sala. Él es el número 1 entre los [Cuatro Novatos]. – dijo Rias con seriedad.

Tanto el sequito Gremory como Issei observaron bien al enorme moreno.

-Seekvaira, princesa de la Familia Agares, y Zephyrdol, hijo rebelde de la familia Glaysa-Labolas. Si decidís continuar entonces vuestro oponente seré yo. Escuchadme, sé que es repentino, pero es vuestra última advertencia. Dependiendo de vuestra decisión, de vuestras acciones, me veré obligado a usar mis puños contra vosotros sin misericordia.

-¡Me importa un capullo lo que la estúpida familia Bael me…!

PAM

Un intenso golpe resonó en la sala. Antes de que el chico acabase de hablar, atravesó la sala de lado a lado de un puñetazo del moreno, estrellándose contra la pared.

-Impresionante. - murmuró Issei sorprendido.

-Te he avisado. Esa era tu última advertencia. - siseo Sairaorg.

-¡Maldito bastardo!- exclamaron sus siervos - ¡Maldita casa Bael! - exclamaron furiosos, avanzando hacia el moreno.

-Id tras vuestro dueño. Eso es lo primero que deberíais de hacer. E incluso si blandís vuestras espadas contra mí no ganareis nada. La reunión está por empezar. Deberíais de cuidar de que vuestro amo este bien.

Deteniéndose en seco, los siervos se miraron entre ellos, optando por atender a su [Rey] primero. Al instante Sairaorg se giró hacia la otra [Rey].

-Aún hay tiempo. Retócate el maquillaje. Yo no me presentaría en la reunión luciendo como no mereces.

-… Si, será lo mejor… - intimidada por la presencia del moreno la joven se retiró junto a todo su sequito.

Observando sus alrededores el moreno pasó su atención a sus siervos.

-Avisad a los responsables. El salón esta echo un desastre, así no seré capaz de tomarme un té con Rias.

Dicho y hecho. Sus siervos salieron de la sala en busca de los responsables de esta.

-Eso sin duda ha sido impresionante. – murmuro sonriente Issei, dándole un sobro a su copa.

-No es para tanto. – sonrió el moreno, acercándose a el – Así que tú eres el famoso Issei Hyodo. Un honor conocerte. – le extendió la mano.

-El placer el mío. – se la estrecho.

Nada más hacerlo pudo notar la gran fuerza del moreno.

-Así que era cierto cuando nos informaron que un ángel invitado asistiría a esta reunión.

-Bueno, no era algo que tuviera planeado. Surgió así como sí. Pero he de admitir que es para mí un honor que me hayan invitado a tal acto. Poder ver a esta generación de jóvenes demonios. Parece ser prometedora.

-Bueno, casi casi. – miro de reojo a donde había estado antes el idiota.

-Ovejas negras hay en todos los rebaños.

-¡Jajajajaja! ¡Cierto! Siendo sincero, algún día me gustaría pelear contra ti. Me gusta pelear contra gente fuerte.

-Quizás algún día. Ahora estamos en paz así que…

-Entonces lo esperare con ansia.

-Rias. Profesor Hyodo.

Otra voz en la sala. Los Gremorys e Issei se voltearon, observando a Sona junto a su sequito. Junto a ellos salieron de la sala para permitir que la arreglaran. Varios minutos después volvieron a abrirse las puertas.

-Chicos, la reunión está por empezar. - girándose, observando a uno de los demonios organizadores llamar a los [Reyes] de los [Cuatro Novatos] - Recordad, nada de peleas, comportaos. El evento quedará registrado, mi padre lo vera todo.

-Estos son los asientos para los Gremory. - anuncio uno de los sirvientes señalando con la mano abierta una zona de una mesa circular, enorme, en donde los Agares ya estaban sentados, y los Sitri y los Bael se iban sentando.

-Yo en el centro. Akeno a mi lado. John y Kiba a las bandas. Koneko y Xenovia junto a ellos. Gasper, junto a John. - ordeno la pelirroja.

-Siiii.

Los siervos obedecieron al instante, colocándose en línea, con John y Kiba sentados junto a alguno de los siervos de otras casas.

-En ese caso yo me marcho. – dijo Issei, caminando hacia otra sala.

-¿A dónde vas, profe? – pregunto John.

-Yo no puedo estar en esa reunión. Es cosa vuestra. Pero los [Maou] me han invitado a verla desde otro Angulo. Nos veremos entonces. – sonrió mientras movía su mano a forma de despedida.

-Nos vemos, profesor. – se despidieron los Gremory y Sitri.

XXXXXXXXXX

Una vez cerradas las puertas donde se habían reunido los [Cuatro Novatos], Issei camino hasta la sala continua. Allí había un pasillo que lo llevaría hasta el asiento que los [Maous] le habían reservado para ver dicha reunión. Pero vio algo que nunca jamás hubiera esperado.

Una mujer. Una mujer que ya conocía por haberla salvado en Hawái, en su antiguo hogar. Junto a ella había un pequeño niño. Al parecer la mujer trabajaba de sirvienta mientras el niño se entretenía dibujando en un papel.

La mujer, al sentir su presencia, se dio la vuelta rápidamente, agarrando a su hijo.

-¿Q-quien e-eres tú? – pregunto, temblando.

-Vaya. No ha cambiado usted nada en estos años. – sonrió, mirando al niño – Pero parece que él está sano y salvo. Me alegro.

Entonces algo hizo clic en el cerebro de la mujer.

-T-tu…

-Ha sido un placer volver a verla, pero me temo que tengo prisa.

-¡Espere! – exclamo, deteniendo el avance de Issei – Y-yo… - hizo una gran reverencia, llorando de alegría por ver a su salvador, aquel que le salvo la vida a ella y a su hijo - ¡Gracias! ¡Gracias por todo lo que hizo por mí y mi hijo!

Issei sonrió levemente, acercándose a la mujer, agarrándola suavemente de los hombros, poniéndola derecha de nuevo.

-No agradezca nada. Con que ambos estéis bien me es suficiente.

-P-pero…

-Nada. No agradezca. Solo viva… vivan los dos. Eso es suficiente.

-G-gracias…

Dicho esto el castaño sonrió al niño, el cual lo miraba con curiosidad. Le sonrió levemente y se marchó, camino a la sala.

-Mami… ¿quién era él?

Su madre se limpió las lágrimas, sonriéndole a su hijo.

-Un héroe, mi pequeño. Un héroe. – le contesto mientras lo cogía en brazos y le daba un beso en la frente.

-…