Disclaimer: El Manga/Anime Hetalia le pertenece a Himaruya Hidekazu.
Advertencia: AU, pareja España x Italia del Sur, personalidades MUY alteradas.
N/A: El titulo de esta historia pertenece a mi BFF xD
Te Odio Con Amor
° Capítulo III °
Antonio Fernández Carriedo
Nací en España, dentro de una familia millonaria. Tuve suerte, pues nunca me ha faltado nada. Al contrario, muchas cosas me sobran.
Mis padres: El señor Fernández y la señora Carriedo, son gente muy importante de negocios, reconocidos en todo el mundo. Siempre me han dado todo lo que pido, pero en cuanto a tomar decisiones importantes, me hacen aun lado. Supongo que el motivo se debe a que soy el fruto más pequeño de su "Amor".
También tengo un hermano mayor, se llama Paulo Fernández Carriedo. Siempre me he llevado bien con él, pero empezó a tratarme mal cuando mis padres se divorciaron. Para ese entonces yo tenía 9 años y él 12 años.
Recuerdo que cuando ellos se separaron, mi madre se fue a Portugal y con ella se llevó a Paulo. Por otro lado, mi padre decidió que mi bienestar estaría mejor cuidado si me quedaba con él en España. Y así se dividió la familia.
Al parecer, el culpable de que el matrimonio se hubiese venido abajo fue mi padre. Unos dicen que le fue infiel a mamá durante mucho tiempo, incluso antes de que naciéramos; otros dicen simplemente que mi madre es una "Zorra".
¿A quién creerle? Desgraciadamente no fui testigo de los hechos y no le puedo dar la razón a ninguno de los dos. Aunque, en lo personal yo apoyo a mi madre.
Después de eso, casi al año del divorcio. Mi padre se comprometió con una mujer italiana y posteriormente se casaron. Con ella tuvo un hijo más.
Nunca me ha tratado mal esa señora, ni mucho menos mi pequeño hermanastro. Aun así, yo no los considero parte de mi familia. Tampoco les tengo rencor, simplemente son indiferentes para mí. No me importan mucho que digamos.
Pese a tener una nueva familia, mi padre jamás dejo desamparada a mi madre. Siempre le ayudo con los gastos de Paulo. Sin embargo, ya no se veían. Pero creo que eso es normal en un matrimonio que ya se acabó. Quiero decir, ambas personas deben continuar con su vida finalmente.
No obstante, yo extrañaba muchísimo a mi mamá. De hecho no la veía casi nunca. Solo cuando eran vacaciones o se acontecía algo importante, es como yo podía ir a visitarla a su mansión en Portugal. (Claro que, todo cambio cuando fui creciendo).
Y eso es algo de lo que Paulo me recriminaba mucho. Decía que yo prefería estar al lado de otra mujer que ni siquiera era mi madre, que apoyar a mi mamá. Al principio lo tome como una broma dándome a entender que tenía que ir a visitarlos más seguido, sin embargo esos regaños se fueron intensificando a tal grado de que ambos nos aborrecíamos.
Y es cuando me pegunto, ¿A dónde se fue el amor que nos teníamos mutuamente? Se suponía que la separación nos haría más unidos, pero fue todo lo contario.
Creo que fue un golpe muy duro para él. Lo fue para mí, pero él se dejó caer fácilmente. Incluso se vio en la necesidad de ir a una clínica de rehabilitación, porque empezaba con una leve farmacodependencia. Me sentía mal por él, a fin de cuentas es mi hermano, y aunque lo deteste y demás, eso no quiere decir que yo le desee algún mal.
Como sea, desde allí fue cuando él empezó a molestarme bastante. Siempre se burlaba de mí y me retaba a hacer cosas, que para mi desgracia, nunca llegue a superar.
Toda mi vida he tenido un amor incondicional hacia los tomates, realmente me gustan mucho. Y de eso, él agarro como arma ponerme un apodo, el cual era y es actualmente: Antonio alias "El TonTomate".
Pese a eso, siempre que llevado una buena vida llena de lujos. Estudie en Inglaterra. Sé hablar francés, italiano y portugués (Además de mi adorado idioma natal, español). Concurse en varios torneos de esgrima y equitación, en los cuales obtuve el primer lugar. Me encanta nadar, por lo que también he tomado clases de natación. Se manejar todo tipo de transportes, aunque por lo general siempre está mi chofer para eso. Me gusta ejercitarme y mantenerme saludable, por eso tengo un gimnasio propio. He viajado alrededor del mundo, como simples vacaciones o como asuntos de trabajo. Y por último, soy el heredero de todas las empresas y propiedades Fernández Carriedo.
¡Así, es! ¡Mi nombre es Antonio Fernández Carriedo! "El legítimo heredero" (Sabias palabras mi abuelo).
Como pueden notar, toda una vida resuelta.
Jamás tendré la necesidad de trabajar.
Si soy sincero en algo, me hubiese gustado pasar más tiempo con mi familia. Incluso siempre pensé en dar todo lo que tengo con tal de pasar solo un día con la familia unida que solíamos ser.
Desde que era pequeño, muchos de mis cumpleaños, los pasaba con la ausencia de mis padres. Incluso también incontables navidades importantes de mi infancia.
Por su parte… Mi padre estaba frecuentemente viajando y cuando llegaba a casa, solo quería descansar. Entiendo que los viajes de negocios son largos y pesados, pero eso solo me hacía creer que se olvidaban de mi existencia.
Es duro vivir con un papá que se olvida de ti, una mamá que casi no frecuentas y un hermano que te detesta.
La única que me daba su amor incondicional era mi nana. Como lamento el día en que me fui a Inglaterra sin despedirme de ella. Pues cuando volví después de varios años, ya se había ido. Y eso en el fondo, me duele bastante.
Como ya lo repetí, tengo TODO lo material que cualquiera quisiera tener. Excepto lo que realmente quiero: Una familia.
Afortunadamente, cuando conocí a Francis y Gilbert, ellos se volvieron mis mejores amigos. Deje de lado eso de sentirme desdichado y comencé a ser más independiente. O mejor dicho, olvide a mis padres, ya que ahora me pasaba casi todos los días con mis camaradas.
Siempre hemos sido el trio perfecto, somos los herederos: Bonnefoy, Fernández y Beilschmidt. El terror de cualquier persona que pueda conocernos, y no me refiero a que seamos malos, es decir, nuestras bromas son muy pesadas y no cualquiera las aguanta. ¡SOMOS LOS MEJORES~!
En fin, los considero parte de mi familia. Son más familia ellos, que mi propia familia, a la que hace no mucho que comienzo a detestar.
Y hablando de familia… Aparte de mi nana, el único ser que realmente dejo huella en mí, fue mi abuelo. Ese hombre fue muy exitoso y uno de los mejores, realmente fue una verdadera pena que falleciera. ¡Algún día, me gustaría ser como él! Ese es mi sueño.
Independientemente de eso, también dejo una herencia, inmensa y jugosa. Y de la cual yo no sabía que existía hasta ese día… En el que tuvimos una cena familiar.
Resulta que mi hermano vendría desde Portugal a España, a hacernos una visita. Como siempre, mi padre ordeno a la servidumbre que todo estuviera en su lugar, para cuando él llegara. Ah, y por supuesto, mi madrastra quería el mejor banquete para la cena.
Al transcurso del tiempo, llegó, nos saludó y bla… bla… bla… Nos sentamos en el comedor.
Era una cena amena, por lo menos yo solo me dedicaba a comer. Hasta que el tarado de mi hermano habló.
- ¡Hey "TonTomate"! ¿Hace cuanto que no nos veíamos? Seguramente me debiste haber extrañado… Quiero decir, estar aquí tu solo, sin poder admirar a alguien que te gane en todo…– Se hecho a reír a carcajadas ¡Como lo detesto!-… Pobrecito.
- ¡Desde luego que te extrañe! – Le sonreí ampliamente, sé que eso es algo que él odia – Tantos años sin verte y sin poder mostrarte que ahora soy mejor que tu… Es algo duro.
- ¡Jaa, Por favor! ¿Tu mejor que yo? ¡Ni en tus mejores sueños! – Ahí comenzaba de nuevo, a burlarse de mí.
- ¡Desde luego que sí! Ponme a prueba si quieres… - Pero esta vez sería la última en la que ese tonto me humillara delante de los demás. - … ¿O tienes miedo?
- ¿Qué? ¿Miedo? ¡Oh, pero si solo eres "TonTomate"! ¡Podría tener más miedo de una hormiga que de ti! ¡JA JA JA!
- Entonces, vamos… ¡Rétame!… No pierdes nada con hacerlo.
- Claro, yo siempre soy el que gano.
- Bien, tú dirás lo que tengo que hacer.
- Bueno, si así lo quieres… ¿Qué te parece la herencia del abuelo?
- ¿Herencia?
- Si, el que la reclame como suya será el ganador, ¿Estás de acuerdo?
- Dalo por hecho.
- Oh, no tan rápido… Para reclamar la herencia debes casarte primero.
- ¿Qué?
- Si, es uno de los requisitos… Puedes desistir si quieres… Esta vez no te llamare cobarde, lo prometo. – Hizo una mueca de inocencia - Además, tengo todas las de ganar…
- ¿Y por qué lo crees? Tú no estás casado.
- ¡Mira esto! – Me enseño un anillo de compromiso que llevaba puesto en el dedo anular. - ¡Pronto lo estaré! ¡JA JA JA!
Me sentía impotente, él tenía razón, yo perdería de cualquier forma, como siempre… ¡Pero NO! ¡YO NO ME RENDIRIA TAN FACILMENTE! ¡Y se lo haría saber!
- Está bien, haremos esto: Al terminar el año… El que se case primero gana, y como recompensa podrá reclamar la dichosa herencia… ¿Tenemos un trato? – Le extendí mi mano a forma de cerrar la apuesta.
- ¡Por supuesto! – Tomo mi mano y cerramos el trato con un apretón de manos. – Pero para que veas que soy bueno, te daré medio año más… Espero que por lo menos alguien se digne a mirarte ¡JA JA JA!
El juego había comenzado… Y esta vez yo no tenía ganas de perder.
Precisamente esa fue la razón de tener una discusión con mi padre. Me reclamó ser un maleducado que no sabía comportarse con la toda la familia presente.
Que irónico… En vez de apoyarme, me echaba más tierra. Pero ya estaba harto de eso, por lo decidí poner un alto.
- ¿Sabes qué? ¡ME LARGO! – Me levante bruscamente del sofá. - ¡Nos vemos en año y medio! ¡Y sepan que conocerán a mi esposa! – Grite por toda la casa.
- ¡ANTONIO, REGRESA AQUÍ INMEDIATAMENTE! – Escuche gritar a mi padre furioso, pero yo ya había tomado mi decisión.
Fui al aeropuerto y tome el primer vuelo a Roma. Allí teníamos una casa en la que solíamos quedarnos cuando vacacionábamos, en este caso, sería mi estancia durante casi más de 1 año.
Bueno, un cambio no le hace mal a nadie. Incluso estaba muy emocionado con la idea de residir en un país diferente al mío. A saber las cosas que me encontraría.
En esos momentos la valentía corría por mis venas, era la sensación de sentirse capaz de hacer algo. Todo lo que yo más anhelaba era demostrar por primera vez que soy único y no puede haber comparación conmigo. Quería obtener el reconocimiento idóneo por parte de aquellos que nunca han confiado en mí y me han hecho a un lado.
¡Me sentía al 100%!
Claro que… Eso solo duro 3 horas, porque cuando aterrice en la realidad, de tanto volar con mis delirios, me percate de algo importante: ¡¿Dónde conseguiría una esposa en un año y medio?!
La herencia no me importaba en lo absoluto, solo quería ganar la apuesta. Desgraciadamente actué en torno a mis impulsos y ahora no sabía qué hacer.
Así que corrí a los brazos de mis dos mejores amigos para que me aconsejaran.
- Oh, tranquilo mon amour. – Francis trataba de tranquilizarme con uno de sus grandes y dadivosos abrazos. – Ya verás que encontraremos una solución.
- Fran tiene razón Toño… ¿Cuándo te hemos fallado? ¡Niemals! ¡Somos tus asombrosos amigos! – Se unió al abrazo Gilbert. – Te ayudaremos a salir de esta, porque tus problemas son los nuestros.
- ¡Bien dicho Gil!, ¡Ahora levántate Tony, que nos vamos de compras! – Se levantó muy eufórico Francis tomándome del brazo.
- Fran… Gil… Gracias, pero no creo que… - Volví a sentarme, estaba demasiado preocupado como para ir a distraerme un rato.
- Ya, hombre… ¡Quita esa cara y vámonos!
- Si, mon amour, ¡Sonríe, no me gusta verte así! ¡Vamos!
Y así fue como me animaron a ir al centro comercial, mas en concreto fuimos a una de nuestras propias sucursales "Trio B-F-B" de las que somos propietarios. Tenemos muchas alrededor del mundo, y bueno, la de esta ocasión se encontraba en Nápoles.
Al principio me sentía muy deprimido, pero con las ocurrencias de Gilbert y los escándalos de Francis, ¡Era imposible no reírse! Se me subió el ánimo súper rápido.
Entramos y fuimos a comer primero, después pasamos un buen rato en los videojuegos. Mientras caminábamos nos sacábamos fotografías con nuestros celulares de todo lo existente en aquel lugar. Y finalmente, fuimos a donde se suponía que debíamos ir desde el principio: A la sección de ropa.
Más que nada, el que quería comprar ropa era Francis, yo por mi lado solo le venía siguiendo por detrás. Aunque, ahora que lo pensaba, debía comprarme ropa yo también, porque en mi nueva casa no tenía ninguna prenda mía.
Mientras seguíamos a Francis, Gil y yo estábamos jugando. Si es que el estarse aventando mutuamente frente a cualquier cosa que este cerca, se le puede llamar "Jugar".
Total, cuando llegamos a la "Ropa de caballero" Gilbert me empujó hacia un perchero ¡Donde casi me caigo!, menos mal que me agarre del tubo, porque si no, toda la ropa que estaba colgada se me pudo haber venido encima. Por consiguiente, ahora era mi turno, y lo empujé hacia una pared, donde él se agarró de una repisa de ropa, y para su mala suerte, esta si se le vino encima.
No pude evitarlo, empecé a reírme a carcajadas seguidas por las de él, realmente manteníamos un volumen bastante alto en la sección que parecía estar desierta. Me sentía mal por burlarme así de él, pero en verdad ¡Esa caída había sido sumamente cómica! Posteriormente, lo ayude a levantarse.
Todo iba bien en ese punto, hasta que… Mire hacia la persona que se acercaba apresuradamente.
Era un chico delgado y esbelto. De cabellera castaña clara, de la cual sobresalía un extraño rulo. Labios finos, suaves y rozados. Tez un tanto blanca, y un rostro muy angelical. Tenía unos ojos de color miel mezclados con un tono verdoso, eran tan… Bellos… Aunque visiblemente apagados, no poseían el brillo característico que los haría resaltar más su belleza. ¡Que adorable! ¿Había algo más que le faltara a ese joven para ser perfecto?
- Bueno, si necesitan algo… Mi nombre es Lovino. - ¡Claro, debí suponerlo! Aparte de tener una melodiosa voz, poseía un nombre encantador.
No deje de mirarlo en todo el transcurso del tiempo que estuve allí. Tenía un buen cuerpo y era muy lindo; yo como hombre, puedo decir que era un sujeto muy atractivo. Pero más que eso, me llamaba mucho la atención.
¡¿Qué era lo que me sucedía?! Yo jamás había sido como Francis, me refiero a ser de esas personas que "No le dicen 'No' a nada". Saben de lo que hablo ¿No? ¡A mí nunca me han gustado los hombres! Quiero decir… Soy heterosexual y siempre he tenido de pareja a mujeres muy guapas.
Sin embargo, en esta ocasión… Eso era completamente diferente. Me encontraba demasiado desconcertado como para aclarar lo que pasaba por mi mente. Por lo que llegue a la conclusión de que yo quería que él fuese mi amigo. ¡Si, eso era! No me sentía embelesado por él, ¡Claro que no! Solo me atraía un poco, pero supuse que sería por el lazo de amistad, que si me esforzaba, lograría conseguir.
Una simple amistad, que quizá con el tiempo, tendría la posibilidad de llegar al nivel de la que tengo con Francis y Gilbert. Sí, eso sonaba bien.
- Bueno, mes amis, es hora de irnos. – Carraspeo un poco Francis.- Recuerden que todavía nos falta ir al pub.
- ¿Pues que esperamos? ¡Vámonos ya! – La euforia de Gilbert se hizo presente. Por mi parte, yo solo los seguí.
Fuimos a pagar los artículos que compraríamos a la caja, y allí estaba de nuevo, "Lovino".
Mis amigos se acercaron y le saludaron; yo como llegue al final, le pedí amablemente que se apresurara en empacar todo (Bueno, por lo menos intente sonar amable, quizá se molestó un poco). No es que tuviera prisa o algo, simplemente quería mantener una conversación, sin embargo, él solo frunció el ceño.
Francis y Gilbert lo miraban raro, por lo que me entro una curiosidad tremenda de averiguar el motivo de sus miradas cómplices. Así que me acerque al mostrador y me recargue.
¡Genial~! ¡Desde mi lugar lo podía observar más de cerca! Y jamás me cansaría de repetir lo lindo que era. Mientras más lo veíamos, más fruncía el ceño y se ponía nervioso. ¡Sin duda alguna, sería mi amigo!
Creo la nuestra sería una amistad especial, ya que, él era la primera persona que me agradaba y no tenía un estatus en la alta sociedad como yo.
Y eso es bueno ¿Verdad?
Le agradecí sonriéndole y tomando mis cosas.
Después salimos de la tienda para ir directo al pub.
Cuando llegamos, nos sentamos en una mesa del fondo, para tener más privacidad. Pedimos nuestras bebidas y comenzamos a hablar precisamente de Lovino.
- Y… ¿Qué tal el chico de la caja? – Pregunto Francis dándole un pequeño sorbo a su copa.
- Pues se ve simpático, supongo que puede ser de ayuda. – Continúo Gilbert tomándose todo su tarro de cerveza. - ¿No lo crees Toño?
- ¿Eh?... ¿Qué? – Realmente me tomaron desprevenido, no entendía a que venían esos comentarios. – Bueno… Me gustaría que fuéramos amigos. – Sonreí.
- ¿Y nada más? – Insinuó Francis.
- S-Supongo que si… ¿P-Por qué?… - Yo no entendía nada de lo que hablaban.
- Pues según yo, esta mañana estabas tan, pero TAN preocupado… Que increíblemente estabas al borde de las lágrimas. – Gilbert soltó una carcajada. – Porque según tú, estabas buscando algo difícil de encontrar.
- Si, tienes razón… ¡Menos mal que ya encontré una tienda donde venden tomates! – Recordé que ese mismo día en la mañana yo quería comer uno de esos, pero no había. - ¡Ya no volveré a sufrí! – Me reí un poco.
- ¡No, Tony! Gilbert se refiere a lo del matrimonio.
- Ah, eso… Ya ni me acordaba… - Saque mi cajetilla de cigarros y me fume uno. - ¡Agh! ¡No sé qué voy a hacer!
- Pues precisamente pensábamos en Lovino para eso, puede ayudarte. – Comentó Gilbert como si eso fuera más que obvio.
- Sí, creo que si… ¿Crees que me pueda dar un buen consejo? – Pregunte esperanzado.
- No, mon amour. ¿Por qué no llevas a Lovino a tu boda?
- ¡Fran, esa es una estupenda idea~! Pero…No habrá boda, y además, aun no tengo prometida. – Solo de recordarlo, me daban ganas de vomitar… O quizá solo era el alcohol que había ingerido… Quién sabe.
- ¡Mein freund, para eso está Lovino! ¡Abre los ojos! – Me grito Gilbert a tal grado que casi me escupía la cerveza de su boca.
- ¿Cómo? ¿Quieres Lovino busque a mi prometida? – Seguía sin entender. - ¿O él ya tiene prometida?
- Tony, nada de eso. Lo que tratamos de decirte es que Lovino lo sea.
- ¿Sea qué?
- Pues lo que buscas…
- ¡Ay, me rindo! ¡No entiendo nada de lo que ustedes dicen!
- Toño, Toño, Toño… - Canturreo Gilbert.- ¡Si serás tonto! – Se carajeo. – Sin duda, debes tomar más omega 3, porque de plano no te enteras de nada.
- ¿Por qué no mejor me lo explicas y te dejas de indirectas? ¿Cómo voy a saber lo que dices, si ni siquiera sé de qué hablas? – Me cruce de brazos y fruncí un poco el ceño.
- Calma Tony, tranquilo. – Francis coloco una mano en mi hombro. – No le hagas caso.
- Bueno, ¿Ya me explican?
- Bien, mira… Necesitas casarte y debes encontrar urgentemente una prometida porque tienes muy poco tiempo ¿Cierto?
- Si, desgraciadamente.
- ¡Pues Francis tiene la solución!
- ¿Y cuál es?
- ¡CÁSATE CON LOVINO! – Gritaron ambos al unísono.
Se hizo un silencio incómodo.
- ¿Qué?, déjenme ver si entendí… ¿Ustedes quieren que YO le pida MATRIMONIO a LOVINO?
- ¡EXACTO!
- P-Pero Francis… ¡¿Estas demente?! ¡Si lo acabo de conocer!
- ¡Toño, deja de lloriquear! No es para tanto, primero se deben conocer y eso.
- Cierto, el amor no surge de la noche a la mañana.
- ¡P-Pero estoy seguro de que rechazara mi propuesta!
- Tranquilo, mon ami, ¿Por qué no solo lo invitas a salir?
- Si, y ya cuando entre en confianza, le dices que tendrá una mejor vida si se casa contigo. Cualquier puta cae rendida a tus pies con eso. – Ese comentario de Gilbert me molesto bastante, mejor dicho, me molesto el hecho de que comparara a Lovino con una vil "Puta". – Además, después de terminar con la apuesta lo puedes botar de nuevo y ya, asunto resuelto. Todos salimos ganando.
- Eso sería muy cruel de mi parte… ¿No crees? - Dije sinceramente.
- ¿Y qué importa? Sera un falso matrimonio, no habrá amor ni nada de esas cosas.
- Odio admitirlo, pero Gilbert tiene razón. Si queremos terminar pronto con esta situación, será mejor que tomes en cuenta lo que te estamos proponiendo.
- Mmm… No estoy muy seguro de hacer eso.
- ¿Quieres o no ganar la puesta?
- Si quiero, pero…
- Entonces, ¡Que no se diga más! Mañana empezaremos con nuestra nueva misión: "Hacer de Lovino, tu prometido".
Después de eso, nos fuimos a mi casa y el plan se puso en marcha… Sabía que lo que hacía estaba mal pero aun así continúe.
Lovino me caía muy bien, desde la primera vez que lo vi. Así que, decidí ayudarlo un poquito con un aumento de sueldo pequeño. Realmente se lo merecía, el pobre muchacho se esforzaba bastante y trabajaba mucho, por lo que se me hizo injusto que recibiera un salario miserable. Claro que… Todo eso lo hice en secreto, ni siquiera mis amigos lo sabían.
Posteriormente, acordado el plan, invite a Lovino a salir. Lo malo era que siempre me rechazaba la invitación.
Incluso, juraría que ya me conocía bien, porque nada más me veía entrar por la puerta de la tienda se escondía, corría a otro lado o simplemente me ignoraba.
-¡Hey, Lovino! – Le grité desde la puerta saludándole mientras corría hacia él. - ¿Qué tal estas hoy? ¿Quieres venir a tomar algo conmigo?
- Eh… No, gracias, tengo mucho trabajo. – Ni siquiera me miraba.
- P-Pero… Si no estás haciendo nada…
- Tienes razón, es hora de que me ponga a hacer algo productivo. – Tomo una caja de ropa y se la llevo para acomodarla en los percheros.
Y así me la pase, insistiendo hasta más no poder.
Yo quería averiguar más cosas sobre él. Una parte de mi lo hacía, porque si se suponía que me casaría con él, mínimo debía saber dónde vivía o algo. Y la otra, simplemente era la necesidad de saber TODO sobre él. Más bien, era como una ansiedad que me pedía a gritos investigar.
Y así lo hice, lo seguí hasta su casa.
No soy un acosador ¿O sí?, ¡Lo hice por una buena causa!
Tenía un hermano idéntico a él. (Enserio, la primera vez que lo vi, ¡Casi me confundo!) Solo que era un poco más blanco, su cabello era de un castaño algo rojizo y de este, salía un rulo del lado opuesto al de su hermano. ¡Era una lindura! Lo contrario a Lovino debo decir. Ese chico salía a las 6:00am de su casa y regresaba como a las 3:00pm. No sé porque pero, se parecía bastante al novio de Ludwig, el hermano menor de Gilbert.
El que salía a las 8:00am y regresaba 6:00pm, era un hombre mayor. Se veía joven y fuerte. Al igual tenía el cabello castaño del cual también salían pequeños rulos. Adquiría un aspecto imponente e intimidante. ¿Y para que mentir? Me recorrió un escalofrió al verlo. Pese a eso, se veía que era una buena persona. Al principio creí que era el padre de los jóvenes, pero después escuche que respondía al llamado de "Nonno".
La siguiente en salir a las 9:00am, era una señora. Supuse que sería la esposa del señor que salió previamente. Que por cierto era muy guapa y encantadora (Por fin descubrí de donde Lovino había heredado sus atributos). Aunque ella solo se tardaba una hora en regresar y ya no salía para nada.
Y por último, los únicos dos que salían a las 12:00pm, eran Lovino y otro joven rubio de enormes cejas. Se iban juntos, caminaban juntos, bromeaban juntos, reían juntos, regresaban juntos. ¡Todo lo hacían juntos! Eso me molestaba mucho, porque quizá eran novios o algo, y seguramente esa era la razón por la cual Lovino siempre me rechazaba. Además ese idiota de grandes cejas era diferente a toda la familia que salía de esa casa, lo raro era que viviera con ellos. ¡Sin duda alguna, ese tipo me caía MUY mal!
En fin, esa fue mi rutina durante casi 4 meses. El tiempo pasaba y yo no conseguía nada.
Hacia mi mayor esfuerzo pero Lovino no ponía de su parte. Muchas veces intente desistir, sin embargo Francis siempre me daba ánimos para poder continuar "De acuerdo al plan".
Y cuando llego el momento de rendirme… Por fin acepto.
Me sentía muy feliz y con ganas de gritar mi triunfo a los cuatro vientos. Incluso me habían dado ganas de pedirle poco a poco su amistad. No obstante, tenía el tiempo encima y no podía perder más. Por lo tanto, cuando estuvimos dentro de una cafetería, le explique la situación y fui directo al grano.
- ¿Y bien? ¿Aceptas?
-¡Desde luego que NO! Y no puedes obligarme a hacer algo que no quiero. – Me reclamó.
Estaba esperanzado en que su repuesta fuera un "Si", pero fue lo contrario. Creo que la forma en que yo exigía comprometernos no era la mejor, más que nada, era muy ilógica. Y supongo que a él no le hizo mucha gracia que digamos.
¿Cómo casarte con un extraño al que apenas conoces? Pobre chico, sentía pena por él.
Realmente me hubiera gustado que nuestra primera impresión fuera diferente. Me odiaba en el fondo por eso.
Y ya de antemano sabía que por más que insistiera, su respuesta seguiría siendo un rotundo "No". Así que no me quedaba más remedio que recurrir a las amenazas. Yo no quería hacerlo, pero él mismo me obligaba.
- Oh… Pero claro que puedo.
- ¿Así? Dime como. – Me reto.
¿Qué le diría? No sabía que inventarle para se viese presionado y aceptara. Mi primera amenaza no fue del todo buena y la segunda ni siquiera la creyó.
Mi última alternativa sería…
- Conozco a tu familia y… No creo que quieras que les suceda algo… ¿O sí?
- ¿A qué te refieres?
- No sé, tú dime… Tienes un hermano muy lindo, unos abuelos visiblemente jóvenes pero indefensos y un novio…Bueno, idiota. – Hice una mueca de asco y proseguí a terminar con mi amenaza – A eso súmale, que su pequeña casa es lo único que tienen para vivir. Sería una lástima que "Alguien" decidiera quitárselas ¿No crees? – Me mire la uñas muy despreocupadamente.
- Eres un imbécil. – Al oírlo insultarme lo mire inmediatamente y tenía la mirada perdida. Se notaba a simple vista que el mundo en su interior estaba a punto de estallar.
Ahora sí, yo ya estaba a punto de decirle que solo era una broma y que si no quería comprometerse, no tenía por qué hacerlo. Pero en ese instante se levantó de golpe dando un puñetazo a la mesa, y me miro… Esta vez su mirada era diferente. No se veía en ella enojo, indiferencia, fastidio, amargura, cansancio… Al contrario, esa era una mirada muy penetrante, cargada de un sentimiento oscuro. Si sus ojos hubiesen sido estacas, decir que yo estaría muerto sería muy poco comparado con lo que realmente me quería hacer esa intensa demostración de… ¿Odio?
- Dame una semana para pensarlo y tendrás tu respuesta. – Eso me dejo completamente estupefacto, ¡Wow! ¿Acaso me estaba dando una oportunidad? ¿Eso quería decir que realmente lo tomaría en cuenta? – Vámonos.
Ni siquiera me di cuenta de cuando se fue, solo sé que me quede pasmado un muy largo tiempo.
- Bien hecho Tony, ya lo tienes comiendo de tu mano. – Escuche de repente que Francis me hablaba.
- Eh… No lo sé, Fran. – Me removí el cabello. – Creo que esto no está bien…
- ¡Tonterías! Ya verás que todo saldrá bien. – Me guiño un ojo. – La parte más difícil de esto ya paso, ahora solo te falta ser perseverante y esperar la respuesta del chico, que seguramente será afirmativa.
- ¿Tú crees Fran?
- ¡Por supuesto, mon amour! Déjalo todo en mis manos, soy la voz de la experiencia.
Francis me inspiraba mucha confianza, rara vez él se equivocaba en situaciones como esta. Sin embargo, algo me decía que esto no terminaría nada bien.
Como sea, decidí hacerle caso y esperar.
¡Dios, santo! ¡UNA SEMANA! Moriría antes de saber la respuesta.
¿Sería un "Si" o un "No"? ¡¿QUEEE?!
Esa semana fue la primera en mi vida que padecí de insomnio. No importara cuanto me relaja, la intriga de la respuesta no me dejaba en paz. Me sentía como una mujer embarazada esperando por el nacimiento de su bebe. Todo era horrible.
No logre soportar tanta presión, por lo que al plazo de una semana corrí a la tienda donde él trabajaba y lo busque desesperadamente. Aunque mi rostro no se veía tan desesperado como yo realmente lo estaba. Me supuse que sería por el truco de llevar siempre una sonrisa.
- ¡Hola! – Sonreí con nerviosismo. - ¿Qué tal estas?
- Prefiero hablar en otro lugar. – Me respondió muy fríamente.
- ¿Te parece en la cafetería de la vez pasada? – No dijo ni una palabra, solo comenzó a caminar. Yo le seguí por detrás hasta mantener el mismo paso.
Transcurrimos en un ambiente muy tenso desde la tienda hasta la cafetería.
Cuando llegamos, no sentamos y pedimos nuestras bebidas. Desde luego que eso solo era una finta para que nos dejaran quedarnos en el lugar.
Él se veía muy molesto y me fulminaba con la mirada, a tal grado en que yo no la podía sostener y tenía que esquivarla.
Se formó un silencio sepulcral. Yo no resisto esas cosas, soy demasiado extrovertido como para sofocarme con demasiada tensión en el ambiente. Tenía que terminar con eso pronto.
- ¿Y bien? - Me anime a decir tímidamente mirándolo.
- ¡CHINGA A TU MADRE, BASTARDO DE MIERDA! ¡ERES UN HIJO DE PUTA EGOÍSTA QUE SOLO PIENSA EN SÍ MISMO! PERO ESCÚCHAME BIEN IMBÉCIL, JURO QUE AL TERMINAR, TE VOY A PARTIR MEDIA MADRE POR HACER TODO ESTO. TE VOY A METER TUS MILLONES POR EL CULO Y TE VOY A CORTAR LOS HUEVOS POR MAL NACIDO. ¿ME OYES? ¡ANTONIA PUTA, TÚ ME LA PELAS! ¡ACABAS DE FIRMAR TU SENTENCIA DE MUERTE, CARA DE ZORRA MAL COGIDA!
¡Wow, wow, wow, wow! ¿Dónde aprendió a blasfemar de esa forma? Sin duda alguna, lo que tenía de belleza, lo tenía de soez. ¡Vaya, ese chico no termina de sorprenderme nunca! ¿Y desde cuando yo me llamo "Antonia"?
- ¿A-A que vino e-eso? – Le mire algo avergonzado, pues toda la gente que se encontraba consumiendo alimentos, paro de hacer sus actividades solamente por escuchar el gran credo vulgar que me recito el adorable Lovino.
- ¡No me jodas! ¿Acaso todo lo tengo que repetir? – Se sobo el puente de la nariz. – Eso significa que acepto casarme contigo…
- ¿Qué? - ¡No me lo creía! - ¿Es… E-Enserio? – No sé porque pero de repente me invadió una felicidad sumamente desbordante. – Te prometo que no te arrepentirás, muchas gracias por aceptar, me has quitado un gran peso de encima. – Suspire aliviado y tome una de sus manos. – Pídeme lo que quieras.
- Espera, espera. – Retiro su mano. – ¡No tan rápido! En primera, tienes que hablar con mis abuelos para poder tratar más seriamente el compromiso. Y en segunda, tienes que garantizarme que todo el tiempo en el que seamos un "Matrimonio" a mi familia no le faltara nada. Sabes a lo que me refiero imbécil.
- ¿Eh?... Oh, claro. – Bueno, creo que estaba en todo su derecho de imponerme condiciones - ¡Puff! ¡Faltaba más! Si es dinero lo que quieres, puedes pedirme cuanto te plazca.
- Que bien que lo dices, porque una vez dicho ya nada cambia.
- ¿Y cuándo hablare con tus abuelos?
- Hoy mismo.
- ¿Qué? ¿T-Tan pronto? ¿No deberíamos esperar hasta mañana?
- Si no quieres, puedes buscar a alguien más.
- Tú ganas, vamos ya.
Una charla mas ¿Qué tan malo puede ser? Solo tenía que acordar el matrimonio y punto. Después de todo él ya había aceptado. ¿Qué tan difícil puede ser eso?
De la cafetería, fuimos a su casa. Yo no me iba a subir a un transporte público (Jamás me he subido a uno de esos, y esta no sería la primera vez) por lo que nos subimos a mi Ferrari convertible de color gris. Para mí era una pereza manejar, pero desgraciadamente mi chofer se había quedado en España.
Todo el recorrido transcurrió muy tranquilamente, o por lo menos para mí.
Solo 30 minutos y llegamos a su "Humilde" casa, literalmente humilde.
Entramos por la pequeña puerta y justamente en la mesa se encontraban todos. Era algo así como si me estuviesen esperando. En fin, el tiempo era oro y tenía que tratar de ahorrarlo. Así que llegue al punto.
- Buenas tardes señores, mi nombre es Antonio Fernández Carriedo y he venido aquí para pedir la mano de su hijo Lovino. – Ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía su apellido.
- Sabemos quién es y a lo que viene. – Contesto el único hombre mayor de toda la estancia. –
- Me he de suponer que Lovino ya les contó todo.
- Así es… Incluyendo las amenazas. – Hizo una gran pausa. – Tal es el caso que podemos demandarlo por abuso de autoridad ¿Cierto?
- En efecto, pueden demandarme todo lo que quieran. – Carraspee.- Sin embargo, no les recomendaría hacer eso. Quiero decir, tengo abogados y esas cosas. ¿Quieren verme en prisión? ¿Cuánto podre estar allí? Sin duda, menos de 24 horas. Además, recuerde que todo en esta vida con un buen soborno se puede manipular. El dinero hoy en día es algo vital para la sociedad, y eso es algo que a mí me sobra en demasía. No quiero sonar grosero, pero los que terminarían perdiendo, serian ustedes.
- Excelente contraataque, joven Fernández. – Suspiró. – Es bueno que sepa defenderse.
- No quiero ser modesto.
- Como sea, Lovino es un gran muchacho y es por eso que ha aceptado su propuesta de matrimonio. – Lo miró un instante. - Ahora bien, ¿Dígame para cuando lo tiene contemplado y cuál será su duración?
- Quiero que sea lo antes posible. – Mantuve la seriedad y me deje de rodeos. – Quizá en una semana o dos. El plazo será muy corto, posiblemente dos años.
- ¿Hay algún interés sentimental? – Esa pregunta me sorprendió. – Porque de ser así, quiero que no toque a mi hijo o se las verá conmigo. – Primero me recriminaba y después me amenazaba, ¿Quién lo entiende?
- Claro que no. – Respondí fríamente. – Si Lovino le contó bien, el matrimonio es un requisito que necesito para reclamar la dichosa herencia, algo superficial. – Me cruce de brazos. – Por su hijo ni se preocupe, él estará bien. Le ofrezco estancia en mi casa de Roma cuando nos casemos y tendrá todo lo que necesite. En cuanto a ustedes, pueden pedirme lo que quieran mientras el matrimonio sea vigente. ¿Aceptan el trato?
- ¿Lovino? – Volteo a mirar al susodicho y este solo asintió.
- No hay nada que hacer. – Le dijo el muchacho.
- Bien, que no se hable más. – Se levantó de la mesa y se acercó a mí. – Si Lovino acepta no puedo intervenir más. – Estrujo mi mano con la suya. – Un trato es un trato.
- Pues muchas gracias por ayudarme de esta forma. – Cambie mi semblante a uno más relajado. – Mañana paso por ti, Lovino. – Lo mire y me di la vuelta. – Con su permiso, me retiro.
¡Ah, me sentía tan feliz! Al fin me saldría con la mía, como siempre lo hago. Una vez más le demuestro al mundo que entre mis objetivos y yo, no hay nada ni nadie que se interponga. ¡Jamás subestimen al asombroso Antonio! Ja Ja Ja (Bueno, creo que de pasar tanto tiempo con Gilbert, ya me pego su forma de hablar).
Al día siguiente salí a buscar a "Mi falso prometido", ya que previamente le había dicho que pasaría por él. No tenía ganas de regresar a su casa, eso y tantito también que yo no quería manejar desde Roma hasta Nápoles. Así que opte por buscarlo en su trabajo.
- ¡Buenos días, cariño~! – Canturree llamando su atención y me acerque al mostrador donde él se encontraba.
- ¿Y ahora qué quieres? – Me respondió de mala gana. – No me vuelvas a llamar "Cariño" o te rajo entero, ¿Entendiste, bastardo?
- Si, tienes razón. – Me lleve una mano al cabello y sonreí. – Eso suena muy poco cariñoso… ¿Qué te parece "Mi amor"? ¿Te gusta, Lovi?
- ¡Me llamo L-O-V-I-N-O y te aseguro que si me vuelves a decir alguna de tus malditas estupideces, no volverás a ver la luz del día, cabrón! ¡Grábate eso en tu diminuto cerebro, maldición!
- Ya, solo era broma.
- Ahórrate tus malditas bromas de mierda y dime a que has venido.
No es que me gustara molestar a la gente, o por lo menos no mucho. Pero enserio, tener frente a mis ojos a la persona más testaruda del mundo y no hacer bromas ¡Me resultaba imposible! Ja Ja Ja. Si otra persona me hubiese insultado de esa forma es seguro que ya tendría mi puño en su cara. En cambio, los insultos de él solo me provocaban grandes ataques de risa. Sin duda alguna, es un chico muy extraño.
- No seas tonto, ¿Acaso no recuerdas que ayer te dije que pasaría por ti?
- Así que era eso… - Frunció el ceño, inflo las mejillas y desvió la mirada. ¡Qué carita tan adorable! – Pudiste haberlo dicho antes, maldito. ¿Cómo quieres que sepa de lo que hablas, si ayer no me explicaste nada?
- Bueno, bueno… Ahora ya lo sabes, así que... ¡VAMONOS~! – Lo jale del brazo y lo saque de detrás del mostrador.
- ¡Oye, ¿Qué te pasa?! – Se soltó de mi agarre. – Creo que olvidas que muchos si tenemos que trabajar para ganarnos la vida.
- ¡Ay, ni te preocupes! ¡Soy dueño de todo esto! – Levante los brazos y me di una vuelta completa.- El único que puede echarte de aquí, soy yo. – Me señale.
- Precisamente eso es lo que me preocupa, idiota.
- ¡Que gracioso eres! – Me reí muy ruidosamente. – Ya, no seas aguafiestas y ven.
- No, tengo que trabajar.
- Esta bien, si tanto amas tu trabajo, vamos a ver aquí la ropa.
- ¿Y cómo para qué demonios quieres que yo vea la jodida ropa?
- ¿Cómo que para qué? Creo que olvidas que nos casaremos pronto.
- ¡Puff, como olvidarlo! – Rodó los ojos. – Pero eso no tiene nada que ver con esto. Tú mismo lo dijiste, es un matrimonio falso, no habrá boda solo firmaremos unos putos papeles y ya.
- Desde luego que será de esa forma, pero eso no impide que no podamos vernos bien y presentables. - ¡Genial! Primero hablaba como Gilbert y ahora actuaba como Francis. Creo que debería pasar menos tiempo con ellos… ¿O no?
- A mí eso me da igual. – Se cruzó de brazos.
- Pues a mí no, así que ven.
- ¡Ay, como jodes bastardo! – A regañadientes comenzó a caminar, o mejor dicho, a seguirme.
Él se quedó observando un esmoquin en un mostrador y yo me adelante porque creí encontrar algo que era de mi agrado. Sin embargo, cuando llegue a ver que era, me decepciono rotundamente, así que gire mi cabeza y allí estaba un lindo vestido.
Era un vestido de suave seda, de un color rosa muy pálido. Sin tirantes, con un moño en la cintura, que parecía envolver esta misma con un listón grueso. Y la parte inferior caía como cascada hasta la altura de la rodilla formando una linda campana, o quizás una hermosa flor.
Me llamaran ridículo, pero al ver ese vestido, me dieron ganas de abrazarlo. Recordé en momentáneos segundos a mi madre en sus mejores años; cuando ella solía bailar ballet para nosotros, era hermosa; y ese vestido era muy parecido a los que ella solía usar.
La chica que lo deseara comprar seria afortunada, pues aparte de ser hermoso, era el único que había colgado en el perchero.
Un momento… ¿Y si… Yo lo compraba? Lo podría regalar a mi mamá en cuanto la viera, o también valdría la pena conservarlo… Pero dado el caso de que soy un hombre, eso sería muy extraño. Aunque viéndolo de otro modo, conocía a la persona ideal que le daría una mejor utilidad.
Tome el vestido y busque a Lovino. Cuando lo hallé, le entregué la prenda de ropa.
- Toma
- ¿Qué es esto? – Lo tomó entre sus manos y lo examino detalladamente.
- Un vestido, ¿No es obvio? – Me cruce de brazos.
- ¡Ya sé que es un vestido, imbécil! – Resopló - ¿Pero para qué me lo das?
- Póntelo.
- ¿QUÉ? – Me regreso la prenda bruscamente. - ¿ME HAS VISTO CARA DE MUJER, BASTARDO? ¡LA QUE SE LO VA A PONER VA A SER TU ABUELA!
- ¡Hey! ¡Con mi santa abuelita no te metas! – Le volví a entregar el vestido. – Ahora cállate y ponte esto.
- ¡NO QUIERO!
- Anda, ve a ponértelo.
- ¡QUE NO QUIERO, DÉJAME EN PAZ!
- ¡QUE TE LO PONGAS, TE DIGO! NO ME IMPORTA SI QUIERES O NO. TE LO PONES SI O SI. – No soy de los que gritan muy a menudo, pero la necedad de ese muchacho me cabreo bastante. ¡Por favor! ¡Si solo es un simple vestido! Ni que le fuera a pasar algo por ponérselo. Además, yo jamás he recibido un "No" por respuesta y esta vez no sería la excepción.
No sé cuál haya sido mi expresión ante el enojo, pero la de él al principio se vio asustada y después cambio a una de furia total.
-¡Eres un hijo de puta, esto lo pagaras caro! – Después de insultarme se dirigió hacia los probadores y entro a uno de ellos. Yo por mi lado, decidí permanecer en los asientos de espera.
Pasó casi media hora y él aun no salía. Me empezó a preocupar, ¡Claro que sí! ¿Y si le había pasado algo? Sacudí esos pensamientos de mi cabeza y decidí esperar un poco más (En concreto un minuto). Y justo cuando me iba levantar de mi asiento para ir a buscarlo, lo vi salir.
Se aproximaba muy rápidamente hacia mí, avergonzado y con el ceño fruncido.
– Ya estarás contento ¿No? ¡Parezco una jodida bailarina de ballet! – Cruzo los brazos. - ¿Qué sigue? ¿Zapatillas?
- ¿Pero qué te paso? – No pude evitar carcajéarme ante lo que estaba enfrente de mí. - ¿Acaso no sabes que debes quitarte el pantalón para que luzca bien el vestido?
- Cállate, maldito. Suficiente tengo con haberme quitado la camisa. – Se señaló a si mismo los hombros.
- ¿Pues qué tanto hacías allá dentro? Mira tu cabello. – Lo señale. - ¿Con quién te andabas besuqueando, eh? – Añadí en tono pícaro.
- Vete a la mierda, saco de podredumbre. – Me hizo una seña obscena con el dedo medio y regreso a cambiarse.
Cuando terminó, fuimos realmente a comprar la ropa debida. Puse la seriedad en el asunto que se suponía que estaría desde el principio. Como sea, la elección fue fácil, simples trajes se pueden encontrar en cualquier lado. Aunque mi capricho era tener los mejores.
Al concluir las compras y después de pagar todo; le ofrecí llevarlo hasta su morada, puesto que su turno había finalizado y además ya era tarde. Él se negó, pero yo no iba a permitir que se fuera solo ¿Cierto?
Estacione mi auto a una cuadra de su hogar, él se disponía a bajar, cuando lo detuve jalando su brazo.
- ¿Y ahora qué? – Se giró de muy mala gana.
- Bueno, solo quería avisarte que la boda será el viernes de la próxima semana en mi casa. Ira un juez y así se concluirá el matrimonio.
- ¿Crees que podamos casarnos de esa forma? Aquí no estás en España, las leyes son muy diferentes.
- ¡Por supuesto! Déjalo todo en mis manos. – Sonreí. - Pasare por ti y por tu familia como a las 3:00pm, o quizá mandaré a alguien para que lo haga… Recuerda, la limusina será de color negro. Si tienes alguna duda, puedes llamarme. – Le entregue mi número de celular escrito en un papelito.
- Entiendo… Hasta entonces. – Se bajó de mi auto y cerró la puerta.
Lo vi alejarse a cada paso que daba, hasta que su silueta se desvaneció por completo al doblar la esquina. Entonces, encendí mi vehículo y me marche a casa.
N/A:
¡Hola! Antes que nada, lamento haberme demorado en actualizar U_U Pero como compensación este cap fue el doble de los anteriores.
Creo que fue un pésimo capitulo,me salio un Antonio mas cariñoso de lo esperado. :| Yo quería ya se casaran en este, pero mi adorada amiga dijo que seria mejor en el siguiente. Si, golpeenla, por favor. xD Y lamento que la historia no haya avanzado mucho. Aun así, espero que les haya gustado.
También muchas gracias por sus favs, follows y reviews. En especial, gracias a Eliza Garcia 123 que me ha dejado reviews desde el primer cap y me motiva a seguir escribiendo. :'D Enserio, gracias, gracias, mil gracias.
Y bueno... ¿Me merezco aunque sea un review? *m*
Por cierto, si tienen alguna sugerencia de algo, me gustaría que me la hicieran saber. :D
¡Saludos y gracias por tomarse la molestia de leer!
