Disclaimer: El Manga/Anime Hetalia le pertenece a Himaruya Hidekazu.
Advertencia: AU, pareja España x Italia del Sur, personalidades MUY alteradas. Quizá OoC.
Te Odio Con Amor
° Capítulo V °
"Aventuras en casa de Antonio…"
Abrí los ojos ligeramente, tratando de enfocar las cosas a mí alrededor. Me lleve ambas manos a la cara tallándolos bruscamente.
En efecto… Me había despertado ya. Busque entre las sabanas mi celular y lo tome. Mire la hora y apenas darían las 8:00am. Me incorpore en la cama recargando mi espalda en la cabecera.
¡¿Pero qué rayos?! ¿Desde cuándo YO despertaba tan temprano? Lo más extraño de todo era que no me sentía con sueño.
Ni hablar, decidí levantarme. Apenas me moví, sentí todo el cuerpo adolorido y una pesadez intensa… Se sentía como si me hubiesen apaleado con una escoba el día anterior.
Opte por ordenar la enorme cama "King Size" pese a toda la pereza que invadía mi cuerpo. Una vez terminada, me senté al borde de la misma y admire la gran habitación frente a mí. Posteriormente, mire a mi costado la valija que mi abuela había enviado para mí.
El botón de curiosidad en mí se activó, y con intriga tome la valija.
La abrí y pude visualizar en su interior varias prendas mías, tales como: camisas, jeans, sudaderas, chalecos, pantalones pescadores, calzoncillos y calcetines, artículos de higiene personal (Cepillo de dientes, toalla de baño, cepillo para el cabello, gel, crema, loción), mi uniforme de trabajo, zapatos y dos pares de tenis. También venía en ella "El Señor Macarroni" (Un perrito de peluche que lo tengo desde que era un bebe), una foto enmarcada de mis abuelos con Feliciano y una anexada de Arthur; y un aparente mensaje en una pequeña carta.
"Mi querido y pequeño Lovi:
Estoy sumamente agradecida con la vida de tener un ángel tan valiente como tú. El acto que has hecho hoy merece toda nuestra lealtad, pues te has abnegado por nosotros.
Me siento triste, preocupada y muy angustiada. Pero sé que estarás bien en aquella residencia. Ese muchacho… Antonio, en el fondo parece ser una buena persona, pongo mi confianza en él de saber que te cuidara y protegerá en el tiempo en que vivas a su lado. No le trates mal y procura ser acomedido, recuerda que el trato que das es el que recibes. También recuerda dirigirte con respeto a todas las personas que conozcas, claro que, si intentan hacerte daño, deberás defenderte.
Como ya has visto, te he enviado varias mudas de ropa por si hace falta. Ah, también he decidido llevar al "Señor Macarroni" para que te acompañe si es que te sientes muy solo.
Recuerda que te amamos. Espero que pronto puedas visitarnos, no ha pasado ni un día y ya te extrañamos mucho. Cualquier cosa que suceda, no dudes en llamarnos, te ayudaremos.
Cuídate mucho mi niño.
P.D 1. Tenía planeado mandarte una fotografía en donde saliéramos todos juntos, pero tu abuelo bastardo me apresuro y no me dio tiempo de cambiarla.
P.D 2. Feli te manda abrazos.
ATTE: Con cariño, tu nonna."
No pude evitar que una sonrisa se dibujara en mis labios. Vaya… Eso de la fotografía realmente se lo había tomado muy enserio; mira que llamarle "Bastardo" a su amado esposo, es un claro indicio de un buen cabreo.
Me sentía triste por todo (¡Desde luego!), pero esas palabras de motivación me habían reconfortado bastante, aligerando un poco el peso que llevaba encima. Lo que en verdad hizo que mi cara se arrugara como pasa, fue la mención del idiota de Antonio. ¡O sea, ¿Por qué?! ¿Por qué en todos lados siempre debía estar ese maldito bastardo de colado? ¿Y cómo estaba eso de "Pongo mi confianza en él"? ¡Por Dios! ¡Lo que mi querida abuela debería tener en realidad seria desconfianza! Quiero decir, ¿Cómo fiarse de alguien a quien solo ha visto dos veces en toda su vida? ¡Pero claro! Antonio es un manipulador que está destinado a joderme la existencia.
Si pudiera arrancarme los cabellos para desquitar mi rabia, lo haría. Pero no me gustaría quedarme calvo solo por un idiota.
¡Puff! En fin, aún era temprano por lo que decidí darme una ducha para "Relajarme" un poco. Me dirigí hacia la puerta donde supuestamente estaba el baño y entre.
¡Dios, era un baño grandísimo! Todo estaba limpio e impecable. Había un tocador con espejo, un lavabo, la taza de baño, una bañera, toallas, un tapete, un cesto y uno que otro asiento.
Busque con la mirada alguna regadera pero no halle nada. Me puse un poco nervioso con solo pensar en bañarme dentro de la bañera, y es que nunca me había bañado en una. En primera, no sabía cómo era su mecanismo de funcionamiento, y en segunda, era obvio que terminaría haciendo un desastre en todo el baño.
Por suerte, al adentrarme un poco más visualice un pequeño bloque de cristal y justo dentro de ese espacio había una regadera. ¡Jamás estuve tan feliz de ver una maldita regadera en toda mi vida! Sonreí y suspire aliviado encaminándome hacia ahí.
Al salir, me vestí con un pantalón pescador café claro, una camisa verde con un dinosaurio estampado, una sudadera azul y unos tenis negros. Me cepille el cabello dejando mi flequillo caer sobre mi frente y al hacerlo, el extraño rulo que poseo anti gravedad, se vino con él. Y es que normalmente en el trabajo, ese mechón de cabello trato de acomodarlo detrás de mí oreja y siempre traigo la frente descubierta… Pero ese no es el punto. Por último, me rocié un poco de loción en el cuerpo (siempre lo hago al salir de la ducha). Recogí mi ropa sucia y puse a secar la toalla que había usado.
¡¿A qué maldita hora se suponía que despertaban las personas de aquella casa?! ¡Joder, ya casi eran las 10:00am y ni siquiera había ruido! Por esa y más razones, jamás voy a casas ajenas a pasar la noche.
Fastidiado, me acerque a la ventana a correr la cortina. Porque si, odio tener las endemoniadas cortinas abajo, sobre todo si son oscuras y gruesas ya que no me permiten observar y saber lo que ocurre en el entorno y eso me hostiga bastante. Y ya de paso, abrir la ventana para ventilar la habitación, porque el bochorno era sofocante.
Sorpresa fue la que me lleve al abrir la ventana. Pues al asomarme por el balcón de la fachada, abajo había una ENORME piscina de lujo. ¡Mucho mejor que un balneario debía admitirlo! Incluso había sillas para tomar el sol, una que otra mesa pequeña y un tipo de asiento redondo para dos personas con sombrilla. Incluso al mirar más atrás a un costado, si mi vista no fallaba, se encontraba lo que parecía ser una cancha de tenis.
Me quede demasiado asombrado por el tipo de cosas que poseía aquella casa. No es como si nunca las hubiese visto, pero jamás en la vida me imagine estar frente a ellas. Joder, ¿Había algo más de lo que debiera sorprenderme? No, no quiero respuestas.
Cómo se notaba que ya no estaba en mi casa. Estaba por mi propia cuenta, sin más abuelos, sin más hermanos, sin comida italiana y sin la comodidad de mi hogar. Ahora pasaría todo el tiempo con un español idiota bailando flamenco, perdiéndome en la inmensidad de su fría casa y comiendo paella, churros, jamón serrano, y la peor de todas: tortilla española.
¿A qué vida me he condenado? ¡¿Por qué yo y no el maldito Ludwig?! ¿Por qué solo a mí me castigas, señor?
No pude continuar lamentándome porque escuche que alguien llamaba a la puerta de mi habitación. Entre nuevamente a la habitación y me dispuse a atender a quien fuese que estuviera del otro lado.
-Disculpe joven… – Me dijo una chica asiática. – No quiero molestarlo, pero el desayuno está listo. Si gusta bajar, ya le están esperando.
-Ah, m-muchas gracias…– Le agradecí a la linda chica, era lo menos que podía hacer.
-¿Gusta que limpie su alcoba?
-Eh… No, así está bien. – Salí de la habitación y cerré la puerta.- Por cierto…
-¿Si? – Me miro confundida.
-¿H-Hacia dónde queda el comedor? – Me sentí sumamente patético al preguntar tal cosa.
-Oh, eso… – Sonrió – Es bajando las escaleras a mano izquierda.
-Muchas gracias.
Después de eso, ella siguió su camino y yo me encomendé a la tarea de buscar las malditas escaleras y bajar a desayunar. Porque aunque no lo demostrara, la verdad es que me moría de hambre. Además, la angustia hace que un repentino impulso por comer en exceso me invada.
Tarde como cinco minutos en encontrar el comedor, y cuando lo halle… Ahí estaba él.
Antonio vestía una camisa blanca rayada, con un chaleco del mismo color de mi pantalón, unos jeans negros ajustados y zapatos de vestir. Estaba sentado encabezando el comedor como todo "Buen hombre de familia", leyendo un periódico y de vez en cuando se ajustaba los lentes que traía puestos. Al parecer no se había percatado de mi presencia, cosa que aproveche para acercarme sigilosamente un poco más.
-Buenos días… – Salude arrastrando las palabras con un deje de molestia. En realidad no tenía planeado saludar al maldito ese, pero recordé que mi abuela había mencionado en la carta que no le tratara mal. Me vi ciertamente obligado por tales palabras, aunque solo lo hacía porque ella me lo había pedido.
-¿Eh?... ¿Lovino? – Bajo su periódico para poder observarme. – ¡Wow!
- ¿"Wow" qué idiota? – Fruncí el ceño.
-¿Enserio eres tu Lovino? ¿Qué te ha pasado? – Se ajustó más los lentes. – Antes estabas bien, pero ahora… – Sonrió. – Estas… mucho mejor. – ¿Cómo demonios se suponía que debía interpretar eso?
-Si tú lo dices… – Supuse que lo mejor era hacer caso omiso.
-Pero, hombre… Toma asiento, por favor. – Me señalo la mesa.
-De acuerdo. – Me acerque a la silla del extremo contrario al de él, y me dispuse a sentar.
-Oye, tampoco te vayas tan lejos… – Palpo el asiento que estaba a su lado. – Ven, siéntate aquí conmigo.
-No quiero.
-Anda, por favor. No muerdo. – Rió.
-Realmente lo dudo.
-Jo, por favor Lovi. – Hizo un puchero.
-Bien. – Solo por mi abuela es que termine cediendo. – Pero no me vuelvas a llamar así, bastardo.
Me acerque y me senté a su lado. Él me miro con sus grandes y redondos ojos, aquellos lentes hacían que el color de su iris resaltara más. Me sentí extraño, de pronto me quede embobado contemplando esos ojos verdes que poseía, jamás vi unos igual. Mi estómago empezó revolverse, la temperatura de mi rostro aumento y mi corazón latía cada vez más fuerte. ¿Qué rayos era eso? Ah, cierto, solo era hambre.
-¡Me encanta tu cabello! – Dijo imprevistamente. – Es tan… tan… ¡No sé, pero se ve fabuloso!
-Mmm…
-Oye, enserio ¿Cómo es que lo haces? No tengo idea. – Sus ojos brillaron. – Siempre he querido peinarme así pero gracias a este cabello ondulado jamás se me ha cumplido el milagro. – Se señaló un mechón de cabello. – Y es que yo también…
-¿Quieres callarte de una buena vez? – Le interrumpí claramente exasperado. – ¡Tengo hambre!
-B-Bueno… ¿Qué quieres de desayunar?
-Lo que sea.
-¿Algo en especial?
-No realmente.
-Eh… Está bien. – Me miro confundido para después gritar. - ¡EMMA EL DESAYUNO, POR FAVOR!
¡Aguarden un momento! ¿Acaso dijo Emma? ¡¿EMMA?! ¿No se suponía que era su hermana o algo así? Me agradaba la idea de que trajera el desayuno, después de todo podría admirar su belleza más de cerca. Sin embargo, esa no era forma de tratar a un familiar, ¡Y mucho menos a una dama tan hermosa como ella!
-¡Tony, no tenías por qué gritarme tan fuerte! – Apareció la bella chica con los platos del desayuno haciendo un puchero.
-Lo siento, Emma. – Se disculpó Antonio. – Creí que estabas muy lejos. – Sonrió. – ¿Me perdonas?
-¿Cómo no hacerlo si me lo pides así? – Rió.
-Ah, por cierto… Aun no te he presentado, mira él es Lovino, mi "Esposo". – Le dijo señalándome. ¡Qué vergüenza! – Lovino, ella es Emma.
-Un placer conocerte bella. – Me levante y trate de estrechar mi mano con la suya.
-¡Pero si eres una lindura! – Sonrió y me pellizco una mejilla. – Mucho gusto en conocerte. – Sonreí de manera estúpida tras aquel acto. – Bueno, tengo trabajo que hacer. Si me necesitan solo llámenme. – Dicho eso se fue.
Posteriormente, comenzamos a desayunar.
-Oye… ¿Por qué tu hermana sirve el desayuno? – Me atreví a preguntar después de varios minutos.
-¿Mi hermana? – Pregunto Antonio confundido.
-Sí, Emma.
-¡Ah! No, ella no es mi hermana. – Le preste más atención ante tal declaración. – Emma solo es mi mejor amiga y el ama de llaves. También está a cargo de toda la servidumbre en esta casa.
-¿Y vive aquí?
-Sí, ella y su hermano.
-¡¿Tiene un hermano?! – Me exalte un poco.
-¡Pero claro! ¡Govert es su hermano! – ¡Vaya cuñado que me había conseguido! – ¿Por qué?
-Solo curiosidad, joder.
Después se formó un silencio incómodo, en el que me dedique a prestarle toda mi atención a la comida.
-Oye… – De repente hablo Antonio.
-¿Qué quieres?
-Ya que viviremos juntos y todo eso, creo que deberías empezar a hablarme en español porque… – Eso me dejo perplejo. –... ¿D-Dije algo malo?
-¿Eres un idiota? ¿Por qué quieres que haga tal cosa?
-Bueno… Digamos que mi italiano está un poco "oxidado" y cuando tú me hablas, por lo mismo de que hablas muy rápido, a veces no entiendo nada de lo que dices.
-¿Esa es tu estúpida excusa?
-Vamos, Lovino.
-¡Estás loco! ¡Yo no hablo español! – Le señale con mi cubierto. – En todo caso, si no me entiendes en italiano, puedo hablarte en inglés y ya.
-¡No, Lovino! No tolero el inglés.
-Pues ese es tu problema. Si hablas italiano, lo que deberías hacer es reforzar más tus conocimientos, tarado.
-¡No, tu aprenderás español y se acabó!
-¡No quiero! ¿Por qué no puedes entenderlo, maldita sea?
-No lo veas así Lovino, piensa en que sería útil hablar otro idioma. Te beneficiaría en muchas cosas.
¡Agh, como lo odio! ¡Lo peor es que tenía razón! Hablar un tercer idioma le vendría bien a mi currículo. Además, siempre quise aprender un idioma independientemente del natal y del oficial, pero jamás dije que el español me gustara. ¡Por dios, preferiría hablar mil veces alemán!
-De cualquier forma no tengo dinero para pagar clases de español, imbécil. – Me cruce de brazos.
-Si ese es el problema yo puedo enseñarte. – Me guiño un ojo.- Apuesto a que aprenderás muy rápido.
-No tengo tiempo para eso.
-Déjate de dramas y anímate.
-¡Que no, y deja de fastidiar ya!
-¡Es más! ¡Te daré la primera clase ahora mismo!
-¡Aun no termino de comer! – Trate de excusarme.
-¿Enserio? Porque yo veo vacío el plato. – Maldición… – Ándale, ven.
- ¡Agh! – Me levante la silla de mal humor. Era eso o que él me llevara de la mano.
Subimos nuevamente las escaleras, yo solo lo venía siguiendo. En el transcurso me enseño muy superficialmente algunas de las estancias que se encontraban en la planta alta. Por lo que entendí, había: salón de baile, gimnasio, cuarto de videojuegos, cuarto de esgrima, sala de estar, despacho, biblioteca o estudio (¡Como si me importara!) y algunas otras cosas más de las que no puse atención.
Y en efecto, nosotros nos dirigimos a la biblioteca, que sospechosamente se encontraba al final del largo pasillo.
-Pasa, por favor. – Me dijo abriendo la puerta frente a mí y cerrándola al entrar él también. – Toma asiento.
-Bien. – Me senté frente al escritorio.
-Bueno, empezaremos con algo simple como el vocabulario. – Dijo sacando un caballete con grandes hojas y un marcador. – ¿Sabes algo de español?
-¡No! – Le grite molesto.
-¡No te preocupes! Sera pesado el trabajo pero te aseguro que terminaras por dominar el idioma. – Sonrió colocándose frente a mí con el caballete.
-Hmp…
-¡Empecemos!
No tuve noción sobre cuánto tiempo estuvimos aprendiendo español o por lo menos intentándolo, pero ya estaba harto de ese maldito idioma tan más complicado. No solo Antonio escribía cosas en español, sino que también me hablaba en español y por consiguiente yo no entendía ni una mierda de lo que decía. Pero lo peor llego cuando la pronunciación hizo acto de presencia en la enseñanza.
-Bueno, ahora haremos unos ejercicios orales para que te des una idea de cómo es la pronunciación ¿Si? – Escribió alguna que otra frase en el caballete.
-Cuando quieras. – Respondí inseguro pero sonando firme.
-Repite después de mí: "Bésame Mucho".
-Bisomeh… Machu.
-No, de nuevo: "B-e-s-a-m-e M-u-c-h-o".
-Bi-sa-me… Mo-cho.
-Casi… Una vez más.
-Besami Mo-chu… – Negó levemente con la cabeza. – ¡Agh, no puedo! ¡Entiéndelo Antonio bastardo! ¡YO NO HABLO ESPAÑOL IDIOTA!
-Cálmate Lovino, solo debes practicar un poco más y es todo.
-No, ni siquiera sé que mierda estoy diciendo. – Me cruce de brazos. - ¿Qué demonios significa eso de "Be-sa-mi Machu"?
-Pues… – Se rasco la nuca. –"Bésame Mucho" en tu idioma creo que significa algo así como "Baciami Più"…
-¡¿Qué?! – Sentí mi cara arder de furia. - ¡T-Tu… I-Idiota!
-N-No lo malinterpretes, yo solo…
-¡¿Qué no lo malinterprete?! ¡¿Cómo rayos quieres que no lo malinterprete, bastardo?! ¿Qué es lo que pretendes?
-¡No pretendo nada, lo juro! – Alzo las manos como si hubiese estado bajo arresto. - ¡Eso solo era un ejemplo de pronunciación!
-¡Ejemplo de pronunciación tu madre! ¿Crees que soy estúpido? ¡Está claro, eres un maldito degenerado! – Le arroje con fuerza un libro a la cara y salí corriendo.
-¡No, Lovino espera!
- ¡Aléjate de mí!
Me marche directamente a mi habitación totalmente furioso y sintiendo mí sangre hervir. Y es que siempre era lo mismo, solo existía una razón para hacerme enojar tanto: Antonio. Ese maldito bastardo siempre conseguía la forma de cabrearme y no solo eso, sino que también ocupaba la mayor parte del tiempo en mi pensamiento. ¿Y por qué en mi pensamiento? Simple, porque ese era el único lugar en el que podía asesinar a Antonio cuantas veces se me diera la gana y de cualquier forma, sin hacerle daño. ¡Puff! Ni siquiera tenía mucho tiempo de conocerlo y realmente lo odiaba como la cosa más vil del mundo. Lo que dificultaba más las cosas era que ahora ya no lo podía odiar desde mi casa, sino que lo odiaría dentro de su propia casa. ¿Vaya mierda de vida, no?
Le di una fuerte patada a un mueble que estaba cerca, lo cual me costó caro porque me dolió bastante el golpe e hizo que me enojara todavía más.
¿Y qué es lo que siempre hago para desquitar mi enojo? ¡Exacto! Me pongo a ordenar y a doblar mi ropa; lo cual resulta realmente irónico porque esa es la cosa que más detesto hacer en mi sano juicio. Como sea, después de todo tenía que hacerlo ya que me quedaría a vivir ahí un tiempo.
Comencé primero por buscar un armario. Pase un buen rato como idiota buscando por todas partes hasta darme cuenta de que se encontraba empotrado en una pared. Sintiéndome patético ante tal descubrimiento, empecé a colocar toda mi ropa dentro de él.
Al terminar, y después de colocar al "Señor Macarroni" en la cama, me quede unos minutos observando la fotografía que mi abuela había enviado. No sé, se sentía un aire nostálgico… Y cuando digo aire, hablo literalmente. Se coló por la ventana una suave brisa que me arrebato la fotografía de las manos. Corrí hacia el balcón para tratar de recuperarla pero al parecer el viento se la había llevado.
Decepcionado, me recargue en el balcón y mire tristemente hacia abajo. La suerte se me vino encima cuando visualicé mi fotografía en lo alto de un árbol que estaba cerca del balcón. ¡Estupendo, podría recobrarla! El problema solo era saber cómo. Realmente necesitaba ayuda pero no iría a pedirla, mi ideal siempre había sido hacer las cosas por mi cuenta.
Como buen experto, subí una pierna al balcón hasta quedar sentado en él. La altura era demasiada pero no me daba miedo en lo absoluto, no era la primera vez que intentaba algo así ¡O sea por favor, soy experto desde el jardín de niños!
Después de eso, me estire un poco y tome cuidadosamente la fotografía. Todo había salido bien hasta ese punto y lo que restaba hacer era subir de nuevo al balcón. Sin embargo, mi sudadera se enrollo con una rama del árbol y al tratar de soltarme, mi misma fuerza me hizo caer. Como pude me agarre del árbol para no caer en el césped, pero mis brazos comenzaron a debilitarse haciendo inevitable mi caída libre. Gritar fue lo único que salió de mi boca antes de tocar el suelo.
-¿Lovino? – Pregunto Emma que pasaba casualmente. - ¡Lovino! – Histérica tiro el cesto que traía en manos y se acercó rápidamente a mí. - ¡¿Te encuentras bien?!
-Tranquila Emma, estoy bie… Dije tratando de incorporarme, pero me dolía tanto el cuerpo que no logre hacerlo. – ¡Agh!
-¡Ayuda! ¡Antonio! – Grito buscando la forma de ayudarme. - ¡ANTONIO!
-¿Emma, que pasa? – Gritó Antonio desde el balcón de mi habitación. ¿Cómo rayos había entrado ahí? - ¡LOVINO!
No paso ni un minuto y Antonio ya se encontraba a mi lado. Me levanto en sus brazos al estilo épico de princesa. ¡Qué horror!
-¡Rápido Emma, llama al doctor! ¡Pronto!
-Resiste un poco Lovino. – Me dijo Emma antes de irse en busca de un doctor.
No tuve más remedio que rodear el cuello de Antonio con mis brazos, mientras él me sostenía llevándome directamente a mi habitación.
-O-Oye… T-Tampoco soy una muñeca de porcelana, idiota. – Le dije con dificultad.
-Eso ya lo sé, pero es necesario llevarte así. – Menciono Antonio serio. – Agárrate bien, siento que te caes. – Me estrecho más entre sus brazos.
-¡Ay, ten más cuidado imbécil! ¡Me duele mi pie!
-Pobrecito Lovi, lo siento.
-¡Deja de llamarme así!
Una vez dentro de mi habitación me recostó delicadamente sobre la cama y me miro preocupado.
-¡Tu abuelo va a matarme! – Se llevó ambas manos al rostro sumamente angustiado.
Yo por mi parte no me moví de donde estaba. Realmente me dolía el cuerpo, sobre todo mi pie; seguramente era una dolorosa fractura. ¡Genial, lo que me faltaba!, ni un día viviendo en la jodida casa y ya me había pasado un accidente ¡Maldita sea!
N/A:
¿Fue corto, no? xD Bueno, aun así espero les haya gustado. No se cuando volveré a actualizar porque tengo inconvenientes que a nadie le importan, pero tengan por seguro que en vacaciones siempre habrá nuevo capitulo! :D
Una aclaración, la historia es narrada por el punto de vista de Romano, en el caso de que alguna otra nación narrara, su nombre siempre aparecerá en la parte superior de dicho capitulo. En pocas palabras, todos los capítulos que no tienen nombre de quien narra son de Lovino xD Creo que eso esta claro, pero por si acaso.
Respondo reviews:
-Eliza Garcia 123: Si, lo sé. A mi igual me encanta ver a Lovi cariñoso con su hermano, son tan lindos uwu jajaja Si, yo tambien creí que se besarían pero meh no quiero todo de un flechazo. En cuanto a eso, creo que ha quedado claro que la pareja sera Asakiku, pero como sé que a la mayoría les gusta el FrUk trato de dar sus momentos, aunque supongo que sera mejor no hacerlo mas... :s Si, muchas gracias.
-Hatoko Nyan-chan: Me alegra que te hayan llegado las despedidas, aunque en lo personal siento que le falto sabor xD Por cierto, espero tu actualizacion pronto ;)
En fin, mil gracias por sus reviews, tambien a los anónimos muchas gracias. :'D
¡Saludos y gracias por tomarse la molestia de leer!
