N/A: Hola ¿Cómo están todos? Espero que bien, de verdad agradezco a Cristina Borja y a the King of the anime que me dejaron un review, de verdad me hicieron muy feliz Jy agradezco a Alexy, mi querido amigo, su opinión en el Messenger de Facebook, aunque digas que no cuenta :P

Ok. Disfruten.

Capítulo 16: Promesas y celos.

Samanta POV

Me quede totalmente paralizada, apenas y escuchaba los latidos de mi corazón. El exquisito aroma a loción cara inundo nuevamente mi nariz. Los labios de Reiji rozaron los míos con una tortuosa lentitud, lo cual me estremeció y me hico sentir el impulso de tomar su corbata y tirar de ella para que hiciera contacto conmigo finalmente.

Cerré mis ojos, dejándome llevar por las sensaciones. Sus labios eran suaves. Todo mi cuerpo se estremeció cuando sentí su lengua pasearse por mí labio superior y luego por el inferior, para luego, prácticamente, comenzar a devorar mi boca.

Le devolví el beso con la misma intensidad, era muy excitante, me agradaba mucho esa sensación. Gemí ligeramente cuando sentí que me mordía ligeramente el labio inferior para hacerme abrir la boca un poco más, lo cual termine haciendo.

Repentinamente el rostro de Light cruzó mi mente, intente hacerla a un lado, pero la forma en la que me besaba Namikawa me recordaba una de las cosas que más me gustaban de Light, su intensidad, o al menos la que mostraba antes de ser encerrado en esa celda. Mis intentos de apartar a Light de mi mente fueron inútiles, era Reiji quien me besaba, pero Light era quien me dominaba.

Imaginaba que era Light quién me besaba de esa manera, quien me acariciaba desde la cintura hasta mis muslos. Subí el tonó del beso, buscando más. Fue entonces cuando Reiji me trajo de vuelta a la realidad separándose de mí. Lo mire algo desorientada.

Namikawa sonrió y tomó con delicadeza mis manos. Era muy guapo, me gustaba, pero ciertamente no estaba enamorada de él. Aun así no me atrevía a decírselo, necesitaba que estuviera de nuestro lado y además no quería lastimarlo.

-Creo que mi chica si me respondió lo que siento por ella-. Comentó, sonreí, apenas podía creer que yo hubiese podido hacer cambiar a alguien como Reiji – Samanta, realmente te amo-dijo antes de besar los nudillos de mi mano, reí tontamente.

-Eres un galante- dije sonriendo -¿A dónde me llevas?

-Querías un lugar privado para hablar, el único que se me ocurrió fue mi casa- justo en ese momento el auto se detuvo y Reiji salió del vehículo, me ofreció una mano para ayudarme, la cual acepte de inmediato.

La casa de Reiji me parecía muy fría e impersonal, como la clase de lugares que la gente compra solo para presumir, pero en realidad no se está muy cómodo en ellos. Una vez dentro Reiji me guio a una sala de estar. Los sillones eran de cuero negro, las paredes tenían acabados en ladrillo, había una chimenea y sobre esta un televisor moderno, de pantalla plana. Definitivamente ese si era el lugar más lúgubre que jamás había visitado.

Reiji había ido a la cocina a buscar algo, así que yo me quede sentada en esa sala, aproveche para revisar si tenía alguna llamada en mi celular, solo habían dos mensajes, de Light. Arquee una ceja antes de leer los mensajes.

"¿Cómo pudiste irte con ese? ¿Acaso ya te has vuelto loca? Intenta ser sensata por una vez en tu vida"

Fruncí el ceño, de inmediato me sentí totalmente descolocada.

"Odio verte con él. ¿Por qué te niegas a aceptar el hecho de que eres tú de quien estoy enamorado? Me preocupa que estés con él porque está involucrado con Kira, podría usarte y matarte después"

Lo entendí al instante, Light estaba celoso. Sonreí, me sentía satisfecha, al menos ya se sentía tan miserable como yo. No me gustaba ser vengativa, pero si alguien se metía conmigo lo terminaba lamentando. Conteste el mensaje rápidamente, intentando ser lo más indiferente que me fuese posible.

"Lo que haga o no es mi problema. Namikawa nunca me haría daño, él si es un caballero, además, puedo salir con quién se me pegue la gana, Yagami. Deja de meterte en mis asuntos y ocúpate de los tuyos"

Cuando envié el mensaje volví a guardar mi celular. Reiji entró en la estancia con una cubitera y dos copas para champagne. Sirvió un poco del líquido en ambas copas y me dio una. Por educación bebí un sorbo, la verdad no me apetecía beber y perder el poco juicio que me quedaba.

-Reiji ¿No tienes ni una pequeña idea de quien podría ser Kira?- me miró arqueando una ceja, repentinamente me sentí un poco insensible.

-No, la verdad no es algo que me importe mucho- dijo antes de beber el contenido de su copa -¿podemos hablar de eso luego? Por ahora quiero hablar contigo y disfrutar de tu compañía.

-Lo siento, últimamente el trabajo ocupa toda mi mente, es realmente estresante tener que soportar a Misa y aparte tengo a Light encima y L no ayuda mucho tampoco- Reiji me sonrió de forma altanera.

-Ese tal Light no parece entender ¿verdad?- reí ligeramente.

-¿Celoso?

-Depende, ¿tengo razones para estar celoso?- preguntó, claro que las tenía, Light no se rendía fácilmente y yo cedía sin oponer mucha resistencia, pero aun así negué con la cabeza.

-Para nada, puedes estar tranquilo.

-Necesitas relajarte, Sam- dijo tomando mi mano –esta tarde hay una pequeña reunión de parte de mi trabajo, acompáñame, por favor.

-¿Qué?

-La mayoría de mis compañeros llevan a sus novias o amantes en turno- lo interrumpí, la idea de amante me repugno.

-¿Amante en turno?

-Claro que ese no es tú caso, irías en calidad de mi novia, si así lo quieres- no dije nada, seguía un poco aturdida, a pesar de haber tenido dos novios ya, ni Light ni Beyond habían sido así de sensibles, Reiji cuidaba sus modales en todo momento en comparación a los otros dos y siempre cuidaba ni decir ni hacer nada que me hiciese sentir incomoda.

-De acuerdo, eres mi novio, pero, aunque accediera air contigo, no tengo nada que ponerme y no quiero volver a mi piso, seguramente no podría volver a salir- Reiji pensó por un momento antes de hablar.

–Te comprare algo. Reí ligeramente –en serió, Samanta, pero debemos irnos ya, para que nos dé tiempo- antes de que pudiera decir nada, se puso de pie y me ofreció una mano para ayudar a levantarme, la acepte aún incrédula.

No pensaba que fuera en serió con lo de la ropa hasta que nos detuvimos fuera de una tienda. Lo vi sorprendida, normalmente yo compraba mi propia ropa y era funcional, no me gustaban los vestidos, así que mi guardarropa se limitaba a jeans, blusas holgadas, tenis, alguno que otro pantalón para vestir y un par de zapatos de tacón. Entre a la tienda a su lado; la ropa que vendían ahí no era para nada mi estilo, eran prácticamente puros vestidos para cenas elegantes y algunos para cocteles. Estaba boquiabierta.

-Escoge algo bonito, princesa- no supe que decir, ¿yo escoger algo para ir a una comida en una empresa como grupo Yotsuba? -¿No ves nada que te guste?

-Creo que te equivocas de chica, yo nunca he usado algo como esto...

-Demonios, Samanta- eso me asombró aún más, nunca había oído a Reiji maldecir, me tomó la mano y nos dirigimos a los aparadores.

Debía admitir que él tenía un mejor gusto que el mío, de hecho, no me extrañaría el saber que había tenido muchas otras amantes y por eso sabía de esas cosas. Me pasó un vestido sencillo color azul y unas zapatillas blancas.

-Eso te quedara bien, además, combina con tus ojos- sonreí ligeramente –les diré que te lo llevas puesto.

-Reiji, de verdad que esto no es necesario, al menos déjame pagarlo- frunció el ceño.

-Dije que yo te lo compraría, deja que te consienta un poco, además, me sobra el dinero.

Sin más opción me metí a un probador para ponerme la ropa, la verdad es que me quedaba muy bien, nunca antes había lucido tan bien. Sonreí antes de salir del probador. Me reuní con Reiji, quien estaba pagando por la ropa. La dependiente guardo la ropa que me quite en unas bolsas y enseguida salimos de la tienda.

Reiji me tomó de la mano algo nervioso, me di cuenta de que me estaba ocultando algo, me preguntaba que era, se lo iba a preguntar cuando él respondió, como si hubiese leído mi mente.

-Ya se lo que estás pensando, Sam y tienes razón, posiblemente esto sea más que una comida, los otros siete se quieren reunir para discutir acerca de la muerte de tu amigo, también quieren saber que más se va a hacer con respecto a eso, porque ¿él murió, verdad?- lo vi preocupada.

-No, él no murió, pero ellos no lo pueden saber por nada del mundo, deben seguir pensando que murió, por favor, ayúdame con eso.

-De acuerdo, ya veré que puedo hacer- sonreí y le di un beso en la mejilla.

-Gracias por ayudarme con esto, Reiji.

-No hay de que, en verdad.

El resto del viaje no dijimos nada, de hecho, no nos dirigimos la palabra ni siquiera durante la comida, era un poco incómodo a decir verdad. Hacia el final de la comida los ocho hombres se pusieron de pie, tal y como había pronosticado Reiji, me preguntaba que iban a hablar. Tardaron una hora y media en volver, cuando lo hicieron Reiji se acercó a mí.

-Hora de irnos- dijo sin más, lo seguí, ¿qué había pasado?

-¿Está todo bien?- Reiji miro a su alrededor.

-No aquí- asentí.

No fue hasta que el auto se puso en movimiento que Reiji finalmente se dispuso a decirme que era lo que ocurría, me sentí preocupada, parecía que era algo de verdad serio por la expresión de Namikawa.

-Lo va a matar- me soltó de repente.

-¡¿A quién?!- pregunté alterada.

-A Hatori, se niega a seguir con las reuniones, dice estar harto de Kira, seguramente morirá.

-No creí que Kira fuese tan… Tan… desgraciado como para matar a sus aliados- mire a Reiji, si lo descubrían ¿Qué le iban a hacer? –debes de ser muy cuidadoso, me aterra el solo pensar que te pasaría si ellos supieran que estas ayudándome.

-No te preocupes por mí- pidió –vale la pena, además te debo muchos favores, tú me has encubierto muchas veces, por lo tanto te has puesto en riesgo también por mí.

-Sí, pero no es lo mismo, yo tengo cierto grado de inmunidad diplomática, además no era como si estuviese poniendo mucho en riesgo, yo no importo tanto realmente…- sentí sus labios sobre los míos para obligarme a dejar de hablar.

-No vuelvas a decir que tú no importas, Samanta- asentí, sin saber porque me atreví a revelarle mi verdadero nombre.

-Alice- él me miro sin entender –mi nombre real es: Alice Lawliet, también L es mi hermano- Namikawa pareció sorprendido a un principio.

-¿Por qué me lo dices ahora?- preguntó.

-Porque confió en ti- Reiji sonrió y se acercó a mí para volverme a besar.

-Vamos a mi casa, te dejare en tu edificio mañana- lo pensé por un momento, seguramente a Watari no le importaría que no apareciera en toda la noche, era un hábito muy mío que durante algunas investigaciones que hacía con Elle de vez en cuando saliera por un día o dos para despejar mi mente, ni siquiera L haría mucho escándalo, seguramente quien se volvería loco sería Light, sonreí maliciosamente y accedí.

Light POV

Miraba cada cinco minutos las pantallas que mostraban la entrada al edificio, esperando a que Samanta apareciera en cualquier momento. Estaba preocupado, no podía creer que ella estuviese saliendo con ese hombre ¿qué demonios se pensaba? Entendía perfectamente que estuviera enojada por lo de Misa, además yo tampoco había puesto mucho de mi parte al no haberle dejado claro a esa chica que entre nosotros dos no habría nada.

E lo único que estaba seguro era que lo que sentía por Samanta era real, la recuperaría sin importar absolutamente nada. Comencé a tamborilear los dedos en el escritorio, por alguna razón empecé a divagar en las constantes acusaciones de Ryuzaki en mi contra. Si yo tuviese el poder para matar ¿Lo usaría? De cierto modo el mundo sería un lugar mejor si ciertos criminales no estuviesen vivos, pero, ¿yo sería capaz de hacer cosa semejante? Pero, ¿en qué diablos estaba pensado? Yo no era Kira, estaba mal si me la pasaba suponiendo cosa semejante. L me saco de mis pensamientos.

-Llevas cinco minutos viéndome así, no me digas, estas molesto por que es el único pastel- comento refiriéndose a una rebanada de pastel que estaba comiendo.

-No, no es eso- dije de inmediato.

-Ten- me ofreció el pastel.

-No, en serió estoy bien así- reafirme, acaso él no se preocupaba de donde podía estar metida su propia hermana –sí estas así porque Samanta no ha regresado, déjame decirte que no tienes por qué preocuparte, ella suela hacer cosas así.

-¿Cosas así?

-Sí, desaparece por uno o dos días, lo hace para despegarse, usualmente regresa con información nueva- comentó, aún despreocupado.

-Sí yo fuera tú me sentiría preocupado, también tengo una hermano y no me gustaría que hiciera cosas así- respondí cortante y sorprendido de que pudiese existir alguien con tan poco tacto.

-Nunca dije que me guste que lo haga- se apresuró a aclarar –ocasiona que me distraiga preguntándome si está bien, es muy molesto tener que aguantar su muy peculiar forma de actuar- puse los ojos en blanco.

-He visto que regañas a mi hermana por hacer esa expresión ¿pero tú sí la puedes hacer?- me sentí desesperado, Ryuzaki sabía fastidiarme cuando se lo proponía.

Pasada la media noche comprendí que Samanta no regresaría esa noche, solo esperaba que no actuara impulsada por un desplante o un berrinche, me extrañaba lo celosa que era, aunque yo también llegaba a serlo, pero aun así era molesto.

Continuara…

N/A: ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado mucho, de verdad que este capítulo me ha gustado mucho. Ahora, mucho me preguntan que pasara con L porque se acerca cierto momento del anime, solo tengo un comentario respecto a eso: ¡Me niego a revelar nada! Sorry, es que les estaría dando ciertas pistas de revelarles aunque fuese un detalle.

Al final decidí dividir este fic, es decir que este lo cortare más o menos en tres o cuatro capítulos más y subiere otro fic que será la continuación de este, aun no decido el nombre que llevara, pero ya tengo planeadas algunas cosas, de hecho, aunque no lo crean, ya tengo el capítulo final :D

Como sea, nos leemos la otra, cuídense.

Sayonara :3