¡Hola! Espero que les guste este nuevo capítulo de esta tierna historia n.n
¡Disfrútenlo!
Capítulo III
Doctora
Los días transcurrían tranquilamente para Erwin y Levi; los dos habían aprendido a convivir el uno con el otro. El humano ya se había acostumbrado a la mayoría de sorpresas que le demostraba el gato día a día, además se había preocupado por aprender sobre los felinos para no cometer los mismos errores anteriores.
Por su parte, el gato no había cambiado mucho; siempre se paseaba por allí con su cara de pocos amigos, gustaba de dormir sobre Erwin y no usaba su cama a menos que fuera durante el día. El rubio procuró comprar algunos juguetes especiales para el felino, de manera que no se aburriera durante las largas horas que lo dejaba solo, pero aun así se preocupaba y deseaba poder estar más tiempo junto con él.
Y así pasaron algunas semanas, la época lluviosa comenzó con toda su fuerza, y los días se tornaban fríos y húmedos. El pequeño gato se entretenía observando por la ventana: a veces gotas finas como su pelaje, que apenas mojaban las hojas de las plantas del jardín; en otras ocasiones gotas gruesas que golpeteaban en los techos generando un ruido arrullador que aprovechaba para dormir. Y otras tantas veces, aguaceros tan fuertes que inclusive las personas que pasaban con sus sombrillas y abrigos, resultaban empapadas.
Para la mala suerte de Erwin, uno de esos días en los que llovía intensamente, se olvidó de llevar su paraguas. Además, como su trabajo le quedaba relativamente cerca, siempre caminaba en lugar de usar su auto; aunque en ese momento deseó haberlo llevado y dejar de ser tan sano con sus caminatas. El hombre llegó a su casa empapado de pies a cabeza, no había un solo lugar de su cuerpo que no se hubiese mojado con el torrencial aguacero.
Debido a eso, no tardó en caer muy enfermo, a pesar de sus esfuerzos tomando medicamentos tanto naturales como los que conseguía en la farmacia, y a pesar de haberse dado unos días libres para descansar; la fiebre lo atacó fuertemente, cayendo en cama bastante adolorido y sintiéndose muy mal.
Como si tuviera razonamiento, o algún tipo de poder sensitivo que le hacía saber que su humano estaba enfermo. Levi no se apartó de él ni un momento. A pesar de no ser el tipo de gato cariñoso que se enreda en las piernas de su dueño y ruega por cariño, el felino se mantuvo al lado de su dueño. Erwin despertaba en ocasiones y sonreía al ver a su compañero fiel junto a él.
Finalmente, Erwin logró llamar a una amiga suya que era doctora, y le pidió de favor que lo visitara para ayudarle a recuperarse. Ese mismo día por la tarde, la mujer acudió a su casa.
-¡Hanji! Muchísimas gracias por venir.- Exclamó agradecido el rubio al abrirle la puerta.
-No es nada Erwin, para eso son los amigos.- La mujer le sonrió amablemente, para luego cambiar totalmente su expresión y comenzar a gritar: -¡Ahora, mete tu trasero de vuelta a la cama!-
El hombre obedeció inmediatamente, de todas formas no se sentía con fuerzas para permanecer de pie. Se metió a la cama y dejó que su amiga se encargara. Mientras sacaba sus instrumentos médicos, el gato se acercó cautelosamente; era la primera vez que alguien entraba a su casa.
-¡Hola, lindo gatito!- Exclamó la mujer sonriéndole al felino, el cual no se inmutó y se quedó observando a aquella intrusa. Pero la calma no duró mucho tiempo. No tardó Hanji en poner una mano sobre Erwin para tomar su temperatura, cuando Levi se abalanzó salvajemente sobre ella, rasguñándola con sus garras, justo como lo había hecho con Erwin días atrás.
-¡LEVI!- gritó el hombre, intentando no ahogarse con su tos y tratando de quitar al felino de sobre su amiga, mientras esta chillaba asustada con el repentino y doloroso ataque.
Finalmente Erwin se las arregló para calmar a Levi, aunque el animal continuaba observando a la mujer con cara de querer asesinarla.
-¡WOW! ¡Qué ataque!- Exclamó ella para luego soltar una carcajada nerviosa.
-Te ruego me disculpes Hanji, no sé qué le pasó…- Se disculpó avergonzado por el mal comportamiento de su mascota.
-¿Acaso no es obvio?- Soltó la mujer con tono de superioridad, como si fuera la dueña del conocimiento absoluto y su amigo un gran ignorante que no lograba ver lo evidente.
-¿A qué te refieres?- Interrogó él con ansias de conocer la respuesta.
-Levi está celoso.-
-¿Celoso? ¡Pero si es un animal!-
-Y uno que te ama mucho Erwin. Al parecer no quiere que nadie se acerque a ti.- Finalizó con una jovial sonrisa. Sacó de su maletín algodón y medicamento para tratar las heridas causadas por el animal.
-Con que eso era… - Erwin volteó a ver a su gato de frente, clavando su azul mirada en los extraños ojos felinos. –Levi, Hanji está aquí para ayudarme, ¿podrías por favor dejarla que me ayude a sentirme mejor? De verdad quisiera curarme para poder volver a jugar contigo.- Casi le rogó. Para su suerte, la mujer no estaba del todo cuerda y no se le hacía extraño que hablara con su mascota como si se tratase de un ser humano.
Lo que sí le sorprendió a la mujer, fue el maullido en respuesta y que luego el gato saltara de la cama y se dirigiera fuera de la habitación. Como si realmente hubiese entendido lo que Erwin le dijo.
-¡Vaya animal tan peculiar!-
Luego de examinar a Erwin y darle algunos medicamentos, la mujer se despidió de él y abandonó la casa, no sin antes dedicarle una sonrisa divertida a la mascota de su amigo, a lo cual el animal le devolvió una fría e indiferente mirada. Inmediatamente, el gato regresó a la cama sobre su dueño, quien comenzó a acariciarle.
-No tienes por qué estar celoso Levi, tú eres el único a quien amo.- Le susurró dulcemente, para luego caer rendido ante el sueño causado por su enfermedad. Levi lamió su rostro delicadamente sin llegar a despertarlo y se acurrucó sobre el pecho del rubio, durmiéndose de inmediato también.
Continuará….
Lamento la demora en actualizar, han sido semanas difíciles entre el trabajo y la universidad Dx
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Izu~~
