Pues estoy muy feliz porque veo que esta historia les está gustando bastante y el hecho de que sea corta les hace más fácil leerla. Gracias por sus comentarios.
Estoy actualizando rápidamente, pero intentaré ya no hacerlo así, porque se va a acabar muy pronto. Solo tengo 27 letras y no estoy segura de que las pueda utilizar todas xDDD
Capítulo VIII
Huida
Erwin notó que últimamente Levi no se comportaba como de costumbre. No parecía que estuviera enfermo o pasando algún tipo de dolor. Pero ya lo conocía lo suficiente como para notar que no se lanzaba a su tina de baño, que no intentaba beber de su taza de té y lo más preocupante era que dormía en su cama para gatos y no en la propia junto con él; como lo había venido haciendo desde el día en que llegó.
Además, ya no estaba muy activo, no se la pasaba tras él todo el tiempo como anteriormente lo hacía, ya no maullaba en respuesta cuando le dirigía la palabra. Si fuese posible, podría jurar que se veía deprimido. Levi no se abalanzaba a atacar a sus amigos cuando lo visitaban. Inclusive se mostraba indiferente cuando ellos le acariciaban, simplemente dejaba que le tocaran sin siquiera levantar la vista. En su habitual comportamiento, si bien era obediente y una vez que Erwin se lo ordenaba, no intentaba rasguñarlos, al menor intento de tocarlo lanzaba sus zarpas contra la mano que se le acercara.
Pero ahora, simplemente ignoraba a todo el mundo, como si no existieran, como si no estuvieran ahí, como si no le importara más nada. Erwin se preocupó mucho por él, incluso lo llevó al veterinario. Levi no opuso resistencia, se dejó examinar, le hicieron pruebas y se determinó que estaba en perfecto estado de salud. El veterinario de hecho, felicitó a Erwin por tener una mascota tan bien cuidada y en excelentes condiciones.
-¿Qué pasa Levi? – Le preguntó el rubio al felino al llegar a su casa después de la cita con el veterinario. El hombre acariciaba lentamente al animal y le miraba con una profunda tristeza y frustración al no saber qué hacer para que volviera a ser el mismo de antes. -¿Qué tienes? ¿Qué puedo hacer por ti?- Insistía como si el animal pudiese entenderle.
Pero Levi si le entendía, y al gato le llenaba de angustia no ser capaz de responderle. No ser capaz de hacerle saber que lo que más anhelaba, era poder estar a su lado como su igual. Poder comunicarse con él, decirle lo importante que era, cuánto le agradecía haberlo acogido y haberle mostrado tanto amor, decirle que sentía celos del resto de sus amigos, decirle cuánto le amaba.
-Si tan solo pudieras decirme qué es lo que te está pasando Levi.- El rubio suspiró y tomó a su mascota en brazos, la abrazó fuertemente sin llegar a lastimarlo, lo meció y tarareó una canción como si de un bebé se tratase. Por último le besó en la frente un par de veces y nuevamente se aferró a él con desespero. –Si tan solo fueses capaz de decirme qué te sucede Levi, haría lo que sea. Por favor vuelve a ser el de antes, no puedo estar en paz si sigues así.-
Erwin llevó a Levi a su habitación y le colocó sobre la cama, el felino continuaba indiferente hacia él, sin siquiera voltear a mirarlo. –No puedo estar tranquilo si no vuelves a ser el de antes Levi. –Y entonces el hombre no lo soportó más y gruesas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y resbalar por sus mejillas, primero lentamente y luego arreciaron.
Levi le miró con sorpresa, aunque como gato que era no podía expresarla, podía comprender que su humano estaba sufriendo, podía entender que aquel líquido que resbalaba por sus mejillas era producto de su tristeza, y podía entender que él había sido el causante de aquello. Levi se levantó y ronroneando por primera vez desde que había llegado a casa de Erwin, se acercó a él y comenzó a restregarse contra el brazo del rubio.
El llanto del hombre entonces comenzó a amainar y sorprendido miró la nueva actitud de su mascota. Instantáneamente le tomó y lo colocó en su regazo, agachándose para escuchar el dulce ronroneo. Erwin incluso pudo sonreír, pensó que Levi le había comprendido y que era su manera de decirle que no se preocupara, de consolarlo y decirle que todo iba a estar bien.
-Levi, por favor, no vuelvas a comportarte así. No puedo estar tranquilo sabiendo que no estás bien.- El rubio le dedicó una tierna sonrisa a su mascota y le abrazó nuevamente, aun sollozando muy leve.
Esa noche, Erwin concilió el sueño fácilmente, ya estaba tranquilo porque todo apuntaba a que Levi se había recuperado de lo que fuese que le estuvo pasando, incluso el gato aceptó dormir junto a él otra vez.
Pero Levi tenía planes muy diferentes, pensaba que no era justo para Erwin tener que sentirse triste por su culpa. Pensó que el rubio tenía una vida feliz mucho antes de que él llegara, que de seguro siempre se la pasaba bien con sus amigos, y él solo había llegado para ser una molestia y causarle problemas. Levi pensó que por la felicidad de Erwin, lo mejor era que él desapareciera de su vida nuevamente, así podría recuperar la vida que tenía antes de que le adoptara.
En la oscuridad de la noche, el felino miró a su humano por última vez, se acarició contra su rostro, sintió el latir de su corazón al estar echado sobre su pecho, intentó grabar en su memoria el sonido de sus latidos y el compás de su respiración, aspiró su aroma una última ocasión para poder rememorarlo y de ese modo abandonó la habitación.
Si bien Erwin siempre dejaba la casa cerrada, una pequeña ventana ubicada en el baño permanecía abierta la mayoría del tiempo. Levi ágilmente saltó desde el lavatorio para alcanzarla y echando un último vistazo al interior de la casa, se lanzó hacia la calle, dejando a Erwin y el hogar que le había ofrecido, para que según él, pudiera llevar una vida feliz y sin problemas de ese momento en adelante.
-Levi, te amo…- Susurró el rubio estando dormido.
Continuará…
*inserte música de película de suspenso aquí* ¿Qué pasará? ¿Será Erwin capaz de encontrar a Levi? ¿Será Levi capaz de vivir en la calle? ¿Será posible que esta historia sea más cliché?
Averígüenlo en el próximo capítulo (¿o tal vez no? :v )
¡Gracias por leer!
~Izu~
