High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Nimue]

-[Ascalon]

-[Ddraig, Albion, etc.]


Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil


OVA:

¿FELIZ CUMPLEAÑOS?


La pequeña Lucy estaba de lo más feliz aquel día. No solo porque era su décimo cumpleaños, sino porque su hermano y hermanas mayores le habían prometido algo que deseaba desde hacía mucho tiempo.

A ella le gustaba el invierno, y no solo porque fuera la estación de su cumpleaños, sino porque le gustaba la nieve y el frio. Lo prefería al calor. A su tan corta edad ya había visitado varios mundos como el [Inframundo], el [Olimpo] o el [Valhala]. Pero ese día, el día de su cumpleaños, sus hermanos la llevarían por primera vez al mundo humano. Aun recordaba cuando se lo dijeron como si hubiera sido ayer.

.

(Flashback – 3 días atrás)

La pequeña rubia se encontraba leyendo un libro infantil apoyada en un árbol del [Jardín del Edén]. Junto a ella había una pequeña larva de dragón de color dorado. La conoció cuando fue al territorio del dragón Tannin en una de sus tantas visitas junto a su padre. Se habían cogido cariño nada más verse, y juntos formaban una pareja demoledora. ¡Nadie era capaz de decirles NO!

-¡Lucy! ¡¿Dónde estás?!

La pequeña niña dejó de leer para levantar su vista en busca de la persona que le estaba llamando. Se trataba de su hermano Jeth.

El pequeño dragón también se incorporó, gruñendo disgustado.

-Venga, venga. Tienes que llevarte bien con mi hermano. – le decía Lucy mientras le acariciaba la cabeza.

Para problema de su hermano, el pequeño dragón, al igual que casi todos los de su especie, odiaba a los otros machos, por lo que solía tener muchísimos problemas cuando este estaba junto a su hermana pequeña.

Por desgracia para la pequeña larva, tuvo que aprender de malas a no meterme con Jeth. No por nada era el hijo varón del [Sekiryuutei]. Todos sus hijos eran muy poderosos. No solo habían heredado un gran poder sagrado de la madre, sino también un gran poder dragontino del padre.

Eri, la mayor de todos, hacía tiempo había igualado y superado el poder de un Dios de [Clase Baja] y [Clase Media]. Incluso Jeth y Elena lo habían superado.

Apareciendo entre los árboles, su hermano mayor Jeth hizo acto de presencia. Al contrario que la gran mayoría de ángeles del [Cielo], Jeth solía vestir traje, la mayor parte de las veces un pantalón de traje negro o azul oscuro y camisa o bien blanca o azul clara. En este caso iba con lo segundo en ambas cosas.

-¡Ah, aquí estas…! Y tú también. – masculló al ver a la larva. Esta le devolvió el saludo con un gruñido – Oye Lucy, ¿no te dijo mamá que no puedes traer a Draco aquí sin permiso?

-Pero a mamá no le importa. – respondió dulcemente ella ladeando su rostro.

La pequeña Lucy era pura inocencia y adorabilidad.

-No, pero a mí sí. – murmuró por lo bajini – Bueno, he venido a llevarte con nuestras hermanas. Tenemos una cosa muy importante que decirte. – sonrió de lado.

Un gran brillo surgió en los ojos de Lucy, levantándose de golpe, tumbando sin querer a Draco.

-¡Si! ¡Vamos, vamos! – gritaba mientras corría hacia la salida.

-¡Espera!

GRRR

-¡Auch! ¡Oye, capullo, ve a morderle el culo a tu madre!

Creando una brecha, el castaño mayor cogió de la cola a Draco, lanzándolo hacia esta. No debía preocuparse. Ese bicho sabía volar… y lo había mandado de vuelta al territorio de Tannin.

Acariciándose el trasero, el chico avanzó hacia el ascensor, donde su pequeña hermanita lo esperaba ansiosa.

-¿Y Draco?

-Se ha tenido que ir. – masculló el castaño dándole un botón.

-¡Lo has vuelto a tirar por la brecha! – le acusó señalándole con un dedo e hinchando los mofletes.

A cualquiera que la viera le daría un ataque de diabetes ante tanta dulzura.

-¡Me ha mordido el culo!

-¡Eso no es excusa!

-¡Por supuesto que sí!

Y así discutieron un largo rato. Bajaron hasta el [Primer Cielo], donde las demás hermanas los esperaban. Estaban Eri, Elena y Saphira. La dragona se encontraba en su forma humana. Una hermosa y voluptuosa mujer de largo cabello azul, al igual que sus ojos azules.

-Estabais tardando. – dijo Saphira.

-Lo lamento. Tuvimos un pequeño y molesto inconveniente.

-¡Jeth tiró a Draco por una brecha!

-¡Oye!

Las tres mujeres solo pudieron suspirar.

-¿Y qué es eso que queréis decirme? – preguntó Lucy.

-Verás, nos vamos a ir durante dos días al territorio de los [Dioses Shinto], por lo que queríamos decirte algo antes de irnos. – Le explicó Eri – Hemos pensado en que, para el día de tu cumpleaños, podríamos ir al mundo humano. ¿Qué te parece?

La sonrisa de Lucy le cubrió toda la cara. Eso era una de las cosas que más deseaba en el mundo.

-¡Si! ¡Si quiero! ¡Quiero ir allí! – Gritaba mientras daba saltos - ¿Pero a cuál?

La pregunta tenía todo el sentido del mundo. En los últimos mil años la Humanidad había dado un salto más que gigantesco. No solo su tecnología había avanzado hasta límites insospechados, sino que el avance era tal que había permitido colonizar otros planetas y trasformar otros, como era el caso de Marte, el cual había vuelto a ser habitable gracias a la tecnología humana.

-Iremos a la Tierra, por supuesto. Queremos que conozcas el lugar donde nació papá. – comentó Elena.

-¡Bien! ¡Por fin conoceré ese lugar!

La pequeña deseaba con toda su alma conocer aquel lugar donde nació y vivió su padre antes de irse definitivamente al [Cielo]. Tenía entendido que sus padres vivieron allí durante varias décadas.

-Perfecto. Entonces el día de tu cumple iremos allí y luego volveremos. ¿Qué te parece? Pasar la mañana y tarde y volver para celebrar con los demás.

-¡Siiii!

(Fin flashback)

.

Ese día apenas había podido dormir. La emoción de ir al mundo humano era algo que la tenía en constante excitación. Pero, aunque fuera tarde, al final consiguió dormirse.

-Lucy~. Lucy~.

La pequeña rubia escuchó como la llamaban con dulzura mientras la sacudían suavemente. Bostezando y tallándose los ojos, la pequeña se despertó. Observó su habitación y encontró a quien la había llamado. Se trataba de Saphira, que tenía una gran sonrisa.

Al instante todo signo de sueño le abandonó.

-¿Estas lista? – Lucy estaba por gritar que sí, pero la dragona le tapó la boca – Shhh. Madre no debe saber de este viaje, ¿ok? Padre la mantendrá entretenida mientras estamos fuera.

-¿Mami no sabe? No le gusta que no le digan las cosas.

-Lo sé, lo sé. Pero debes saber, que si le hubiéramos preguntado hubiera dicho que no. ¿Tú quieres que te diga que no?

-¡No! ¡No quiero! ¡Yo quiero ir! – gritó en voz baja.

-Pues entonces quítate el pijama, vístete y nos marchamos en seguida. Los demás esperan en el salón.

Abandonando el cuarto de la menor de los Hyodo, Saphira se reunió con el resto de hermanos en el salón de la casa.

Debido a que su madre era la actual líder del [Cielo], dado que su tío Miguel seguía sellado junto a Trihexa, Raphael, Uriel y otros tantos líderes, la residencia de Issei y Gabriel había sido reubicada al [Sexto Cielo], donde los actuales [Serafines] tenían sus residencias.

La casa Hyodo parecía la típica casa humana. Un dúplex, para ser más específicos. Constaba de dos pisos. En el primero, el bajo, había un pequeño jardín que daba acceso a la entrada principal. Nada más entrar ya uno se encontraba en el salón-comedor. También estaban la cocina y otras dos salas. Una de ellas era la habitación del matrimonio Hyodo, que tenía un cuarto de baño para ellos solos, y la otra el despacho. Si al entrar uno seguía recto se encontraría con unas escaleras que daban acceso al segundo piso, donde se encontraban las habitaciones de los hijos, tres aseos y una sala multiusos.

Nada más bajar las escaleras, Saphira se encontró con el resto de hermanos.

Jeth volvía a vestir un traje, pero esta vez pantalón negro y camisa roja.

Eri llevaba unos vaqueros y un top con los hombros descubiertos.

Elena llevaba una falda larga blanca y una blusa azul clara.

Saphira vestía unos pitillos negros y camisa de manga ancha azul oscura.

-¿Y bien? ¿Dónde está? – preguntó Elena al no ver a la más pequeña de los Hyodo.

-Acaba de despertarse. – Contestó Saphira mientras abría el frigorífico – Al parecer estaba muy ansiosa por lo de hoy y no podía dormirse. – Sacó una cerveza – Pero ya está arreglado. Estará aquí en un santiamén.

-¿No es un poco pronto para empezar a beber? – habló Eri con claro disgusto al ver la cerveza.

-Bah. Da igual. No es como si me fuera a emborrachar.

-Eso si no tiene destilado del tío Tannin.

-… - miró el contenido y le dio un largo sorbo – Nop. No tiene. No sabía que padre tenía de esas.

-Las tiene, pero mamá no lo sabe. – contestó Jeth para luego taparse la boca.

Las tres hermanas le miraban con los ojos entrecerrados.

-¿Papa tiene? – la sonrisa de Saphira causó un escalofrió en el único hermano - ¿Y dónde las guarda~?

-¡Yo no sé nada!

-¿En serio~?

La dragona se fue acercando, provocando que Jeth caminara hacia atrás hasta chocar con la pared.

-Si no me lo dices… tendré que sacártelo a la fuerza.

El pobre empezó a temblar al ver el brillo en los ojos de su hermana mayor.

-¿Sacarle a la fuerza qué?

Todos se quedaron inmóviles al ver a la pequeña Lucy en la cima de las escaleras. Llevaba un vestido blanco con los bordes dorados. Bajando rápidamente, la pequeña se plantó entre ambos hermanos.

-N-nada Lucy. N-no iba a sacarme nada a la fuerza. – respondió nervioso Jeth.

-Si… eso…

La mirada de Saphira le hacía saber que continuarían esa charla luego.

-¡Bien! ¡Ya estamos todos! ¡Ahora vámonos antes de que mamá llegue y nos interrogue! – exclamó Eri cogiendo en brazos a Lucy.

-¡Puedo caminar sola!

La pequeña rubia se revolvió hasta conseguir que la dejara en el suelo.

-Está creciendo tan rápido.

Los otros tres solo rodaron los ojos ante el melodrama de la castaña.

A paso rápido abandonaron el [Sexto Cielo]. Una vez llegaron al ascensor le dieron al botón para bajar al [Primer Cielo].

-Por cierto hermanita, feliz cumpleaños. – felicitaron todos al mismo tiempo.

La pequeña sonrió de lo más contenta y abrazó a cada uno.

Una vez llegaron hasta el [Primer Cielo], los mayores observaron a todos lados esperando no ver cierta cabellera rubia. Haciendo un gesto, Saphira corrió rápida hasta una casa. Haciendo nuevamente un gesto, uno a uno, todos los hermanos fueron detrás de ella.

Repitieron dicha acción varias veces. Los demás ángeles o bien les veían extrañados o bien se reían. Cuando el quinto estaba a punto de llegar a las [Doradas Puertas], una voz varonil los detuvo. Durante un segundo los cuatro adultos se pusieron tiesos.

-¿Os vais sin siquiera dejar que felicite a mi pequeña?

-¡Papi~!

Al reconocer la voz de su padre pudieron suspirar. Volviéndose observaron a un hombre de mediana edad sosteniendo a su pequeña mientras le entregaba un regalo.

Issei Hyodo, uno de los dos ángeles más poderosos del [Cielo], el [Sekiryuutei]. Su aspecto físico era el de un hombre en sus treinta años. El cabello lo tenía corto y llevaba una barba de diez días.

-Felicidades Lucy. Toma un regalito.

-¡Si!

Entregándole una pequeña caja, la pequeña no tardó en abrirlo. Dentro había un pequeño broche.

-¡Qué bonito!

-Me alegra que te haya gustado.

-¡Pónmelo, pónmelo!

Con gran agilidad, el castaño cogió parte de sus dorados cabellos y le puso el broche.

-Te queda maravilloso.

-¡Gracias!

-Por un instante me has asustado, viejo. – comentó Jeth acercándose.

-La próxima vez intentaré darte un infarto. – le dijo en tono severo – os ibais a ir sin avisarme.

-Pensábamos que estarías con mamá.

-Tu madre esta con Asia, Irina, Metatrón y Sandalphon.

-Ah.

-¿Y ya os vais? ¿No es acaso temprano?

-Papá, son las diez de la mañana. – intervino Elena – Si queremos estar aquí a las seis y que Lucy vea lo suficiente, entonces debemos irnos temprano o poco podremos enseñarle.

-Entiendo. Tened mucho cuidado. Sobre todo tu, Lucy.

-¡Si papi!

Dándole un beso en la mejilla, y recibiendo otro, el castaño dejó a la pequeña rubia en el suelo, la cual fue corriendo junto a sus hermanos. No pasó mucho antes de que pasaran a través de las [Puertas Doradas] y desaparecieran de su vista.

-Bueeeeeno. A seguir con el trabajo. – chocando sus palmas, el castaño fue a sus quehaceres.


Mundo humano – La Tierra

El mundo humano. Aquí lugar en el cual había una mezcla de caos impresionante. O por lo menos así fue hace mil años. La crisis, la contaminación, el efecto invernadero. Todo ello conllevó a una nueva y corta [Edad de Hielo] y ascenso del nivel del mar. Por suerte, o por instinto de supervivencia, los humanos dejaron atrás los combustibles fósiles y se centraron en una nueva fuente de energía limpia e ilimitada… la fusión nuclear. Llevó muchos años, pero consiguieron usarla. Gracias a eso la crisis energética acabó.

Ese fue el primer paso para el avance humano. Poco a poco las cosas fueron mejorando en cuanto al medio ambiente, claro que los problemas sociales, económicos y políticos fueron otro tema.

En fin, a pesar de que eso pasó hace siglos, aún siguen habiendo lugares donde las consecuencias eran notorias. Por ejemplo Canadá y norte de EEUU o el Norte de Europa, donde aun había ciudades bajo la nieve, pues la temperatura global bajó y la nieve llegó más al sur.

Pero dejando de lado el tema climático, la Tierra se había convertido nuevamente en el paraíso que fue. Ahora mismo la población mundial era de mil millones. Gracias al avance humano en el último milenio, actualmente habían colonizado o terraformado veinte nuevos planetas, por lo que no había ningún planeta con sobre población.

Por ese motivo, la Naturaleza había vuelto a su esplendor y el hombre había conseguido fusionar naturaleza y tecnología.

Los cinco hermanos habían aparecido en una ciudad japonesa… la ciudad de Kuoh. Si iban a iniciar un tour de unas horas por la Tierra, el primer lugar al que se debía ir era a esa ciudad. La ciudad de Kuoh había cambiado mucho, al igual que el resto de ciudades humanas, en el último milenio. No se había vuelto una metrópolis, pues apenas había crecido, pero ya no era como aquella ciudad donde vivieron los Hyodo durante varias décadas.

-Aquí estamos, en Kuoh. Aquí es donde nuestros padres y yo vivimos durante varios años. Tantas cosas sucedieron aquí… - con una sonrisa nostálgica, Saphira empezó a observar los alrededores - ¡Jajajaja! ¡No me lo puedo creer! ¡Sigue en el mismo lugar!

Los demás miraron al lugar donde indicaba su hermana, observando un moderno edificio, el instituto de Kuoh.

-¿Qué es ese sitio? – preguntó Lucy, quien agarraba la mano de Elena.

-Ese lugar es donde nuestro padre dio clases hace siglos. Ciertamente no es el mismo edificio, pero si el mismo lugar. – Explicó la dragona – Es increíble que siga en el mismo lugar.

-Bueno, esta ciudad no parece haber cambiado en cuanto a extensión se refiere. – Habló Jeth – He visto mapas y planos y su dimensión no ha cambiado mucho. Quizás un par de kilómetros cuadrados. Y la estructura tampoco. Edificios de no más de dos o tres plantas de altura. E incluso hay más parque y vegetación. Y el bosque también ha crecido hasta estar casi parejo a la ciudad.

-Dudo que la casa siga estando aquí. Nah, seguro que pasó como con el insti.

-Hermana, ¿tú fuiste ahí? – volvió a preguntar Lucy a Saphira.

-Cuando era joven si fui. Fue una época bastante entretenida.

Durante unas dos horas los hermanos recorrieron las calles de la ciudad. La pequeña Lucy se maravillaba con todo lo que veía. Cada cosa nueva era un gran descubrimiento.

-¿Y cómo es la Tierra? ¿Cómo es el resto del mundo humano? – preguntó de repente mientras terminaba de tomarse un helado.

Los cuatro hermanos se miraron mientras sacaban unos dispositivos. En uno apareció un holograma de la Tierra y las principales ciudades. Lucy atendió a las explicaciones de sus hermanos… hasta cierto punto en el cual su falta de juicio, producto de su corta edad, le hizo hacer algo ajeno a la voluntad de los mayores.

-Y podríamos terminar por ver Roma. Es un buen plan, ¿no os parece? – preguntó Elena mientras apagaba su dispositivo.

-Esto… hermanas…

-¿Roma? Hum. Pensaba acabar la guía viendo Paris. – opinó Saphira.

-Hermanas…

-Ni hablar. Tenemos que terminar viendo Barcelona. – dijo Eri cruzándose de brazos.

-¡Hermanas! – exclamó Jeth.

-¡¿Qué?! – le gritaron las tres al verse interrumpidas.

-… Lucy ha desaparecido.

-…

Se hizo el silencio un par de minutos y luego de comprobar que ciertamente su linda hermanita pequeña no estaba, se escuchó un grito que resonó en toda la ciudad nipona.

-¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?!

XXXXX

En él [Cielo] Issei Hyodo se encontraba preparando la fiesta sorpresa para su hija más pequeña junto a algunos ángeles, Dulio, Griselda y sus dos hermanas menores, Asia e Irina, que se habían convertido en unas bellas mujeres.

Entonces, para sorpresa del castaño, un poderoso escalofrió recorrió su cuerpo, provocando que temblara violentamente. Ante la actitud del hombre, Dulio se le acercó curioso.

-¿Qué te ha pasado?

-He sentido una perturbación en la Fuerza. – respondió Issei con gesto serio.

-… mil años y no se te olvidan los diálogos. – sonrió divertido el rubio.

-¡Eso jamás! ¡Friki hasta la muerte!

-…

A distancia, el trio femenino solo negó con la cabeza mientras volvían a la planificación de la fiesta.

XXXXX

-Estamos perdidos… estamos perdiditos… ¡estamos perdiditos!

Jeth empezó a gritar histérico, repitiendo esa frase una y otra vez. Saphira se acercó hasta él, y empezó a abofetearle.

-¡Jeth – bofetada – controladito! – otra bofetada.

-Ah, lo siento hermana. Creo que me he…

PLAF-PLAF-PLAF

Otras tres bofetadas.

Al ver que la mayor no paraba, Elena se acercó a ella, cogiéndole el brazo.

-Hermana, creo que ya se ha calmado.

PLAF-PLAF-PLAF-PLAF

-Es mejor… – bofetada – asegurarse que… – bofetada – tener que… – bofetada – repetírselo… – doble bofetada – Ups. Lo lamento.

-Perdidi…

PLAF

-¡Deja de abofetearle! – Exclamó Eri ya harta - ¡Tenemos que buscar a Lucy!

Se puso en medio de ambos, dejando por fin al pobre Jeth libre. Tenía la cara algo hinchada por las bofetadas de su hermana mayor.

-Lo siento, lo siento. Me he pasado. – se disculpó Saphira elevando sus manos.

-Luego te disculpas. Ahora tenemos que buscarla.

-¿Y dónde se podría haber metido? – Se preguntó Elena en voz alta – Deberíamos haberle puesto un rastreador.

-….

Los cuatro hermanos se pusieron a pensar.

-¡Bien, lo primero será buscarla por aquí! – exclamó Saphira.

-¿Por qué dices eso? No creo que haya… - al caer en la cuenta, Jeth abrió sus ojos hasta parecer platos – No creerás que…

-Esa niña es muy lista. Estoy seguro de que ha aprendido a usarlas… posiblemente. – dijo severa la dragona.

-¡Oh santísima mierda!

-¡Buscadla por toda la ciudad! ¡En media hora nos encontraremos aquí! ¡Y recemos porque la encontremos!

Dispersándose en los cuatro puntos cardinales, los hermanos Hyodo recorrieron toda la ciudad corriendo en busca de la más pequeña de todos ellos. No solo por el temor a que le pase algo. Si su madre se enterase de que habían perdido a Lucy en el mundo humano…

No, no podían ni imaginárselo. Tendrían un castigo peor que cualquiera que hubiera sufrido su padre… que no era precisamente poco.

A la media hora de búsqueda volvieron a reunirse frente al instituto.

-¿Algo? – preguntó Elena ansiosa.

-Nada / Nop /Cero.

-Mierda. ¿Y qué hacemos ahora? Nuestra zona de búsqueda se ha ampliado a todo el planeta Tierra.

-A ver, mente fría. Pensemos. Somos listos y somos cuatro. ¡Algo tiene que ocurrírsenos! – gritó Eri.

Cerrando bocas, los cuatro se pusieron a pensar. Jeth sacó su dispositivo y empezó a ver las noticias, buscando con filtros sobre niñas de diez años rubias. Posiblemente algo encontraría.

Para su suerte, no pasó ni diez minutos para cuando algo le llegó.

-¿? ¡Ei, me ha llegado algo!

-¡A ver, a ver!

Colocando el dispositivo en medio del cuarteto, un holograma de un noticiario ruso apareció.

-*Nuevas e impactantes noticias. Una pequeña niña ha hecho acto de presencia en medio de una manifestación de un grupo extremista sobre el tema de la homosexualidad. Los policías han estado a punto de intervenir debido a la seguridad de la niña pero, para sorpresa de todos, la marcha se ha detenido ante un discurso, o eso creemos que era, de la pequeña. Aquí tienen unas imágenes*

La presentadora dio paso a unas imágenes. Se podía ver a un grupo de más de mil personas con carteles contra los homosexuales, y que muchos no tuvieran buenas pintas no relajaba a los hermanos.

Es más, diez de ellos fueron hacia la pequeña con no buenas intenciones precisamente, pero, para sorpresa de todos los presentes, los diez humanos, siete hombres y tres mujeres, se detuvieron y sentaron en el suelo mientras la niña les hablaba con una sonrisa. Poco a poco el resto de manifestantes se fueron acercando y sentando, escuchando a Lucy.

-Joder. – fue lo único que salió de los labios de los hermanos.

Sabían que su pequeña hermana era lo más adorable del mundo, pero no sabían que su poder de persuasión fuera TAAAAAN grande. Esa niña podría haber convencido a Rizevim para dejar atrás todo su plan de destruir el mundo.

Al final, después de su discurso, uno a uno fue abrazando a todos los humanos, que le devolvían ese abrazo con todo su cariño. Luego se marchó a quien sabe dónde, desapareciendo al cruzar una esquina.

Para sorpresa de los reporteros, los manifestantes tiraron sus carteles y megáfonos y se fueron a casa.

-¡Bien, próxima parada Moscú! – exclamó Eri.

XXXXX

Y así fue como comenzó el juego del pilla-pilla de los hermanos Hyodo. Cuando llegaron a Moscú buscaron y buscaron a su hermana, pero no la encontraron. No pasó mucho hasta que salió otro noticiario, esta vez en Sudáfrica, donde la pequeña rubia salía ayudando a varios mendigos.

Durante las siguientes horas, los cuatro hermanos mayores recorrieron prácticamente todas las capitales humanas de la Tierra. La pequeña Lucy aparecía y desaparecía en un abrir y cerrar de ojos. No llegaba a quedarse lo suficiente en el mismo sitio como para que sus hermanos lograran dar con ella.

Al final llegó la hora de volver. En ese momento los cuatro hermanos se encontraban en la ciudad de Brasilia, donde había ido su hermana pequeña por última vez.

XXXXX

-¡Ya estoy hasta el mismísimo…!

Eri empezó a gritar para liberar tensión. Cualquiera que la escuchara no diría que era una semi ángel, pues parecía más un camionero con mala uva.

-¿Cómo demonios es que siempre se nos escapa? ¿Tendrá algún sensor? – se preguntó Jeth mientras se sentaba en un banco totalmente agotado.

-Esa niña es un verdadero peligro. – comentó Saphira imitando al hombre – Y pensar que solo tiene diez años.

-Yo creo que llegará a superarnos. Me lo dice el instinto. – Dijo Elena mientras miraba su dispositivo - ¡Ay la virgen! – Gritó de repente - ¡Acabo de localizarla! ¡Esta en New York!

-¡Pues moved el culo putos gandules! – gritaba Eri mientras abría una brecha, entrando en ella rápidamente.

Los demás hermanos se asustaron durante un instante y luego fueron corriendo tras ella.

A miles y miles de kilómetros de Brasilia, en la ciudad e New York, la pequeña Lucy se encontraba en Central Park charlando con un grupo de mafiosos que habían intentado hacerle de todo menos bonito, ante el asombro de todos los transeúntes, pues esa banda era muy conocida y peligrosa.

.

(Flashback)

La pequeña Lucy había aparecido en alguna parte del inmenso parque de New York, Central Park. Tan maravillada como en el primer momento que llegó al mundo humano, fue avanzando por los caminos que cruzaban el parque. La noche era iluminada por las estrellas y la Luna mientras que el parque era iluminado por las farolas, dándole una hermosa imagen.

A pesar de ser de noche, el lugar estaba siendo frecuentado por muchísimas personas. Había varias decoraciones navideñas que le daban un hermoso toque al parque.

Lucy paseó maravillada por el lugar durante un larguísimo rato… hasta que se topó con un grupo de hombres que no tenían buenas intenciones.

-Jojojojo. Mirad lo que nos hemos encontrado. – se reía uno de los hombres con un brillo maligno en los ojos.

Nuevamente en el [Cielo], Issei tenía un escalofrió aún mayor.

-Mirad que monada nos hemos encontrado. Pagaran muy bien por ella. – dijo otro a la espalda de Lucy.

-Sin duda alguna muchachos. Hoy nos ha tocado el gordo.

Lucy solo ladeó la cabeza confusa sin entender.

Lo siguiente que pasó no se sabe que fue, pero si se sabe que, al ver a esos mafiosos junto a la niña, la gente empezó a llamar a la policía. Grande fue su sorpresa al ver un par de minutos después a los hombres sentados frente a la niña mientras la miraban con adoración

(Fin flashback)

.

Los hermanos aparecieron en un callejón de la gran ciudad.

-¿Y bien? ¿Dónde está? – preguntó Eri a punto de explotar nuevamente.

-En Central Park. – respondió Elena.

-¿Pero dónde? Ese sitio es enorme.

-… no lo sé. No dicen dónde.

-¡Joder!

Empezaron a correr por las calles hasta llegar a uno de los extremos del parque. Para sorpresa del cuarteto, vieron a alguien tomándose tranquilamente un perrito caliente.

-¡Vali Lucifer! – exclamó Eri mientras se abalanzaba sobre el susodicho.

Sacado de sus pensamientos, el [Hakuryuukou] alzó las cejas sorprendido al ver a la mujer frente a él.

-Tú… eres una de las hijas de Hyodo. – un brillo combativo asomó en los ojos del descendiente de Lucifer - ¡Perfecto! ¡Luchemos!

-¡Cierra la boca puto loco de las batallas! – Vali se asombró nuevamente - ¡Dime dónde está mi hermana! ¡La has visto! – le exigió mientras le agarraba de la camisa, encarándolo.

-¿Tu hermana?

-Eri, relájate. – Con un poco de esfuerzo Elena consiguió que su hermana soltara a Vali – Si, nuestra hermanita pequeña. Es rubia, ojos azules, tiene diez años y viste un vestido blanco. ¿Te suena?

-No. No la he visto por aquí.

-¡Me cago en tó lo cagable! ¡Dejemos a este imbécil aquí y vamos! ¡Tenemos que encontrarla que es casi la hora de volver! ¡Vamos!

Corriendo hacia el interior del parque, Eri dejó atrás a sus hermanos, que suspiraron aburridos por la actitud de la mujer. Se disculparon con Vali y corrieron hasta alcanzar a su hermana.

-Extraño. – murmuró mientras volvía a su cena.

XXXXX

En él [Cielo], cierto ángel de largos cabellos rubios observaba a cierta niña en su dispositivo. No agarraba con fuerza bruta, pero la tensión en su cuerpo era notable por algunos ligamentos que se observaban bajo su piel.

Gabriel mantenía una sonrisa en su rostro. Hacia unos diez minutos que había revisado su dispositivo para ver cómo iban las cosas en el mundo humano. Siempre lo hacía en esas fechas, para ver que todo seguía en orden. Pero no esperaba encontrar noticias de su hija más pequeña… sola… en el mundo humano…

Abandonando sus quehaceres, la líder del [Cielo] fue hasta el lugar donde se iba a celebrar el cumpleaños de su hija más pequeña… pero solo buscaba una cabeza. Cuando la localizó avanzo hacia ella con paso firme. Todos se apartaban, temerosos de que la ira de aquella mujer cayera sobre ellos.

Irina y Asia, al verla, se espantaron debido al aura asesina de la mujer. Algunos círculos mágicos, que evitaban que los ángeles cayeran, aparecían alrededor de Gabriel, pero poco más.

-Ise~.

El castaño se puso totalmente rígido ante el llamado "cariñoso" de su esposa. Los presentes se alejaron cautelosamente del castaño, que se volvió lentamente para mirar a su mujer. El aura que rodeaba a Gabriel en ese instante hubiera acojonado incluso a los [Dragones Malignos].

-Querido esposo… - no le gustó nada de nada ese modo de llamarle - ¿dónde está mi pequeña Lucy?

GLUP

Mirando a todos lados buco a sus hermanas y amigos, pero este solo desviaron la mirada.

-"¡Incluso vosotras, Asia, Irina!"

-[Ha sido un placer ser tu compañero todos estos siglos]

-[Una lástima. Ahora que nos compenetrábamos tan bien]

-[Ciertamente es una lástima. Adiós Ise]

-"¡Que os den!"

-[No. A ti te van a dar]

-Ise~

GLUP

Gabriel se acercó hasta prácticamente tocar con sus perfectos pechos el pecho del castaño. Su sonrisa daba aún más miedo.

-¿Y bien~?

-Eh… pues…

-¿Si~?

-Lucy… Lucy está… ¡esta con sus hermanos! ¡Han ido a dar una vuelta por el [Edén]!

-¿En serio? ¿Y por qué me ha llegado esto?

Sacando un dispositivo, la rubia le enseñó varios videos en los cuales salía su hija pequeña en distintos puntos de la Tierra.

-"Oh mierda" ¡Es culpa suya! ¡Ellos se la han llevado! – gritó

Los demás le observaban con lastima.

En un rápido movimiento Gabriel le cogió de la oreja y empezó a caminar hacia las [Puertas Doradas]. Issei no se atrevía ni a quejarse a pesar del infernal dolor que estaba sintiendo en su pobre orejita.

-Echarle la culpa a tus hijos… menudo padre estás hecho.

A cada palabra, la mujer hacia más fuerza en la oreja del hombre, incluso retorciéndola un poco. El pobre Issei solo podía llorar de dolor.

XXXXX

No sabían cuánto tiempo llevaban corriendo, recorriendo el inmenso parque, pero, cuando sus esperanzas estaban a punto de desaparecer, obtuvieron el premio a su larga búsqueda.

-¡LUCY! – exclamaron todos al ver a su pequeña hermana rodeada de decenas de personas que la miraban con adoración.

-¡Hermanos! – saludó alegre la pequeña mientras saludaba estirando su brazo.

Nada más llegar los cuatro la abrazaron como si fuera a desaparecer. La niña solo podía reírse.

-Menos mal que te hemos encontrado.

-¡Te husmo buscado por todas partes!

-¡Que miedo hemos pasado!

-Menos mal que mama no…

-¿Mamá no qué?

-¡!

La alegría del cuarteto se dispersó al escuchar la voz conocida de su amada madre a sus espaldas.

-¡Mami! – gritó Lucy mientras corría hacia su madre, que la alzó en brazos.

Detrás suyo, Issei se mantenía tieso como una estatua, mirando con miedo a sus hijos.

-M-mamá…

-Silencio. – Gabriel había dejado de mirar a su hija para mirar al resto de sus hijos – Volvamos a casa. Allí recibiréis vuestro castigo.

-P-pero… - Saphira intentó decir algo, pero la mirada de Gabriel la cayó por completo.

-Bien. Vámonos. Tenemos un cumple que celebrar, ¿no? – le preguntó con una sonrisa maternal a Lucy.

-¡Si! ¡Una fiesta con todos!

Gabriel hecho a andar, siendo seguida de cerca por Issei y un poco más alejados sus hijos. Los mafiosos le daban las gracias a Lucy por reconducirlos en el buen camino, prometiendo ser buenos a partir de ese momento.

XXXXX

La fiesta fue maravillosa para Lucy. No solo estaban todos sus amigos y familia en ella, sino que había recibido el mejor regalo del mundo… ir al mundo humano por primera vez.

Por su parte, sus hermanos y padre no tuvieron benevolencia de parte de Gabriel. Ciertamente no habían recibido un castigo como los que Issei recibía antaño, pero ciertamente tuvieron sus respectivos. Pero eso fue al día siguiente. Esa noche celebrarían con gran alegría el cumpleaños de la más pequeña de los Hyodo.


Bueno, alguien me pidió una OVA y aprovechando las fiestas he decidido subirlo. Espero os haya gustado.

También quiero aclarar algo:

Ciertamente el final fue muy apresurado. No me malentendáis, he disfrutado muchísimo escribiendo este fic. Quería mostrar algo nuevo, un Issei ángel y sin harem. Pero los últimos capítulos los fui escribiendo cada vez con menos ganas y, para no joder el fic, decidí darle un punto y final, pues no me veía con ánimos para continuarlo. Conseguí lo que quería, hacer algo nuevo, y alárgalo sin tener ganas lo hubiera destrozado. Espero comprendáis :)