Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida.

Alejandro Dolina


Una vez le tocó pelear contra la más joven, contra la más peligrosa de aquellos seres de piel grisácea que parecían adorar la tragedia.

No salió bien parado de aquella pelea de voluntades, Marie había callado demasiado por tanto tiempo que las penas se volvían más agrias de revivir cada vez que las tenía enfrente, cuando las revivían, su mente se atormentaba de los hechos que apenas vio y un pasado que no iba a revelar.

Fue en esa ocasión. Noise Marie había salido en una misión a Europa, en alguno de los pueblos cerca de la sede. La cuestión no daba más que para ir y venir sin ningún otro inconveniente, regresaría rápido.

Y por más perfecto que se trazó el plan, una presencia no prevista lo atacó.

Lo último que recordaba era estar peleando contra un demonio* nivel 4 y la conciencia que se perdió en plena pelea. Iba perdiendo.

Movió los dedos, alzó el rostro y lo primero que vio fue un edificio en ruinas. Los gritos de ayuda pedidos una y otra vez, sangre se esparció por sus dedos. ¿Dónde estaba? Presionó los ojos.

— Tienes unos interesantes recuerdos, exorcista. — La voz de la niña en su cabeza, el terror que asaltaba su mente de que cada vez más invadieran su mente. — Kanda Yuu parece un sujeto interesante, y también Alma. — La burla hecha en labios dejó al Noise apretar los labios. — Nada puede estar oculto de mí, nada escapa.

El moreno apretó las palmas y suspiró conteniendo la impotencia.

— Sería una verdadera lástima que ambos se mataran entre sí.

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Como todo empezó, se acabó. Ese día la tragedia iniciaría.

No era el protagonista, pero era el culpable.


Género: Tragedia

*Demonio: Akuma, no me gustó que dijera algo así, lo pasé al español. (?)

Otro punto a aclarar: Road tiene la capacidad de entrar a la mente de los demás y hacerles ver cosas que hace tiempo olvidaron, en el caso de Marie pudo ver cosas del pasado.