Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.

2 – Another Way

Tori POVs

Antes de poder abrir mi casillero algo me abraza fuertemente por la cintura, sin dejarme casi aire en los pulmones.

– Cat… No puedo… Respirar.-digo intentando aflojar un poco su agarre. Es increíble la fuerza que tiene este pequeño ser con esos brazos tan delgados y pequeños.

Cat se ríe y afloja un poco el agarre pero no deja de abrazarme. Siempre con su buen humor y su inocencia, ha conseguido contagiarme su humor y que olvide el pequeño encuentro con Jade.

– Lo siento Tori, a veces no controlo mi fuerza.-sonríe y deja de abrazarme de repente. ¿Qué pasa?.

– ¿Qué pasa, Cat?.-pregunto algo extrañada. Ni que tuviera la peste de golpe o algo por el estilo.

– Hueles a humo Tori, no sabía que fumabas.

– Y no lo hago Cat, es que me he encontrado con Jade y ella si estaba fumando. Supongo que se me habrá quedado impregnado el olor del tabaco en la ropa.- digo suspirando. Odio ese maldito olor y todo lo que conlleva.

– Oh, una vez mi hermano me dijo que…

No le dejo acabar. Cada vez que me cuenta una historia sobre su hermano, consigue que tenga pesadillas durante un tiempo.

– Déjalo Cat, sé que tu hermano es muy… peculiar.- digo resaltando la última palabra. Peculiar es poco.– Vámonos a clase ya o Sikowitz nos reñirá por llegar tarde.

– ¡Es verdad, toca con Sikowitz! Me encantan sus clases.

Y con esa alegría tan característica de Cat, nos dirigimos a nuestra clase. A la entrada de nuestra aula se encuentra Beck – algo cansado supongo debido a las ojeras que tiene debajo de los ojos –. Alza la mirada hacia nosotras y nos saluda con una agradable sonrisa. Es raro que Jade no este con él.

– Buenos días chicas. ¿Qué tal el fin de semana?.-pregunta pasándose una mano por el pelo y bostezando un poco. Beck es MUY guapo, no me sorprende que haya un batallón de chicas tras él. Lo que si me sorprende es que sigan vivas considerando que su novia es Jade.

– Tranquilo y fructífero, he podido escribir algunas letras de canciones y acabar los deberes.-contesto con una sonrisa mientras me coloco mejor mi mochila en mi hombro derecho.

– ¡Yo he estado viendo películas de Disney!. Oh, y también con Robbie y Rex, fuimos al Karaoke Dokie el sábado, fue muy divertido.-se ríe Cat mientras da pequeños saltitos.

– ¿Y tú, Beck? Te noto algo cansado.

Beck vuelve a sonreír y mete sus manos en sus bolsillos.

– Jade y yo estuvimos en una fiesta en casa de unos amigos el domingo, se acababan de mudar y decidieron hacerla como bienvenida. Por cierto, ¿sabéis donde esta?.-pregunta algo nervioso.

Antes de que ninguna de las dos podamos contestarle, Jade aparece por el pasillo que va directo a los baños. Rápidamente Cat va corriendo a abrazarle.

– ¡Jadey!.-grita mientras le da un gran Abrazo de Oso.

Jade aguanta en el sitio pero poco ha faltado para que acabaran las dos en el suelo. Lo cual hubiera sido muy divertido de ver.

– Cat, voy a empezar a contar hasta tres, no me hagas llegar al uno.-responde haciendo que Cat le suelte automáticamente. He visto el miedo en los ojos de Cat. Pobre.– Y no me llames Jadey, sabes que no me gusta.

– Lo siento…-dice Cat poniendo cara de cachorrito, como si eso fuera a funcionar con Jade…

Jade la mira y con un gran suspiro mientras se acaricia el puente de la nariz, abraza de vuelta a Cat y le da unas palmadas en la cabeza.

– No pasa nada Kitty Cat, pero la próxima vez, vas a abrazar a mis tijeras.-dice sonriendo levemente. Un momento, ¡¿ha funcionado?!.

Beck se acerca a darle un beso a Jade, pero esta, gira en el último momento la cara y el beso acaba en su mejilla derecha. Vale…Eso es un claro NO.

– ¿Aun estas enfadada, Jade? Vamos, ya me he disculpado por lo menos cien veces y ni si quiera me has dado la oportunidad de explicarme.-dice Beck con frustración mientras se pasa las manos por el pelo.

– Ahora no Beck, no estoy de humor para ti.-le contesta fríamente Jade mientras se encamina al interior de la clase.– Vega.

– West.-digo automáticamente. La verdad es que no suelo llamarle por su apellido – al contrario que hace ella conmigo – pero por el tono que ha usado al pronunciar mi apellido… me ha salido solo.

Antes de que Jade pudiera obsequiarme con una de sus muchas respuestas cortantes, Sikowitz entra a clase con su coco y una pajita en su mano derecha, sorbiendo ruidosamente.

– Vamos chicos, es hora de la clase con vuestro profesor favorito.-dice abriendo ambos brazos y empujándonos dentro de la clase.

Me siento en mi sitio habitual con Cat a mi derecha y Andre – el cual ya estaba dentro de clase – a mi izquierda. Andre me saluda con una sonrisa y me pregunta por mi fin de semana. Alegremente le contesto y le sonrió. Me giro en mi silla para localizar a Jade, y sorprendentemente se encuentra justo detrás de mí.

– ¿Buscándome, Vega?-me pregunta con su típica sonrisa de suficiencia.

– N-No. Estaba buscando a… Robbie, aún no lo he visto.-contesto desviando mi mirada de la suya y paseándola por la clase. Robbie está sentado al lado de Beck, al otro extremo de la clase, muy lejos de Jade. ¿Qué habrá pasado en esa fiesta?.

– Seguro que si.-dice Jade mientras se cruza de brazos y dirige su mirada a Sikowitz.

Sikowitz se sienta en su mesa y nos mira a todos.

– Muy bien chicos, hoy os voy a mandar un trabajo que realizareis por parejas. El cual consistirá en representar un personaje totalmente opuesto a vosotros. Es decir, tenéis que aprender a ser vuestra contraparte, vuestra otra cara de la moneda.-dice Sikowitz sorbiendo su coco. Parece que nunca se le acaba.– Para ello elegiré a las parejas al azar, ya conocéis el procedimiento.

Sikowitz se pasea por toda la clase, y se para al lado de Cat. Cat mete la mano emocionada y saca un papelito.

– ¡Robbie!.-exclama sonriendo y saludando al susodicho, el cual estaba hablando con Rex.

– No te podrás quejar, chaval.-le dice Rex mientras se ríe como… una ¿marioneta?.

– Cállate Rex.-le responde Robbie algo colorado.

Sikowitz sigue su camino y se posiciona al lado de Jade.

– Coge un papel Jade.

– Cada vez que realizas el sorteo al ''azar'' me toca con Vega, Sikowitz. Como comprenderás estoy algo reacia a coger un papel de ese coco.-contesta con un tono molesto mientras me dirige una mirada nada amigable. Allá vamos otra vez…

– Jade.-dice Sikowitz mirándole de reojo.– O coges un papel o me das 20 dólares.

Rápidamente Jade mete la mano en el coco, revolviendo un poco su contenido. Agarra un trozo de papel y lo saca, mirando con desagrado el nombre de la pareja que le ha tocado.

– Quiero un cambio de pareja.-dice Jade mirando seriamente a Sikowitz.

– No se admiten cambios.

– No quiero hacer este estúpido trabajo con Beck.-dice Jade de forma que Beck pueda oírle claramente.

Siento un poco de lastima por Beck, desde que nos hemos encontrado esta mañana, Jade no ha parado de lanzarle palabras llenas de veneno.

– Yo lo haré con Jade, Sikowitz.-digo dirigiéndome a ambos.

Jade me mira algo sorprendida mientras que Sikowitz sonríe de medio lado. No sé cómo tomarme esa sonrisa.

– Ni loca, Vega.

– O yo o Beck, Jade, tu elijes.-le digo seriamente. No quiero que siga tratando mal a Beck.

– De acuerdo, Tori será tu compañera Jade y Andre será el tuyo Beck.

Beck suspira con resignación y le sonríe a Andre el cual le devuelve la sonrisa. Tras unos minutos más, todos tenemos parejas y Sikowitz nos da un plazo de dos semanas para poder preparar nuestro personaje y exponerlo en escena.

Jade no me ha vuelto a dirigir la palabra desde el cambio de compañeros. No creo que yo sea tan mala como compañera, ya estuvimos en una función juntas en la que representamos a Nancy y Walter y funcionamos bastante bien. Aunque claro, si contamos con que me odia… Mis primeras clases pasan tranquilamente hasta la hora del almuerzo.

Tampoco he vuelto a ver a Trina desde esta mañana, a pesar de que le he mandado varios mensajes preguntándole que donde se encuentra para que luego me lleve a casa. Pero quien entiende a Trina, nadie.

Me dirijo al Café Asfalto y pido un trozo de pizza para almorzar, tengo bastante hambre. Busco a mis amigos y solo encuentro a Beck en nuestra mesa de siempre, me acerco a él y me siento a su lado. Jade no se encuentra por ningún lado.

– Hey Beck, ¿Qué tal?.-le pregunto mientras me acomodo en el asiento.

Beck suspira y gira su cabeza hacia a mí.

– ¿Lo dices por Jade? Estoy bien Tori, gracias por preguntar.

– ¿Ha pasado algo…?

– Tuvimos una discusión después de la fiesta y creo que aún sigue cabreada conmigo. Supongo que se le pasara.

– Es Jade, seguro que dentro de un día o dos estáis como siempre.-le respondo con una sonrisa intentando animarle un poco y parece que funciona, ya que me la devuelve.

Andre, Robbie y Cat se unen a nosotros después de unos minutos.

– Hey chicos.-saluda Andre y se sienta a mi lado.– No sabéis las ganas que tenia de que llegara el lunes, mi abuela me ha vuelto loco este fin de semana.-suspira Andre mientras empieza a comer su almuerzo.

– Oh, mi hermano también se vuelve loco a veces, como aquella vez que no pudo pasar un nivel de un videojuego y tiro la consola por la ventana.-responde Cat riéndose.

Ninguno dice nada. No quiero conocer nunca al hermano de Cat, lo tengo muy claro.

– Por cierto, ¿alguno ha visto a Jade?, desde Sikowitz no la he vuelto a ver.-pregunto.

– Creo haberla visto de camino a los baños hace un momento, pero no estoy seguro.-responde Robbie con cara pensativa. Rex está engullendo su taco. Es algo inquietante ver comer a una marioneta, tengo que admitirlo.

– Quizás quiere estar sola, después de lo de la fiesta…-comenta Andre de forma casual.

– Jadey está muy rara hoy… no ha amenazado con sus tijeras como de costumbre.-dice Cat algo preocupada.

– ¿Se puede saber que paso en esa fiesta? Parece ser que soy la única que no lo sabe.-digo con frustración, todos lo saben menos yo.

– Jade tuvo otro ataque de celos en la fiesta. Una chica se me acerco y sin querer me derramo su vaso encima.- dice Beck mientras se cruza de brazos. Acabo de tener un Dejavu imaginándome esa escena.– Yo le dije que no pasaba nada, que la mancha se iría y ambos nos agachamos a la vez a recoger el vaso y accidentalmente nos besamos.

– ¿"Accidentalmente"?.-pregunto con una ceja alzada. La gente no se suele besar "accidentalmente".

– Íbamos algo bebidos, como es normal en este tipo de fiestas, y al estas agachados nos balanceamos un poco. Jade nos vio en ese mismo momento y se enfadó. Desde el día de la fiesta no hemos podido hablar ya que ella no me deja que le explique la situación.-finaliza Beck.

– Creo que ahora lo entiendo todo… Pero de todos modos no creo que sea buena idea que se quede sola, ya sabéis, es Jade, no quiero tener que esconder cadáveres de gente que se ha encontrado con ella hoy.-respondo con una sonrisa.

– Yo intente hablar con Jadey, pero no me quería decir nada.-dice con pena Cat. Se supone que es su mejor amiga, Jade debería haberle contado como se siente.

– Voy a ver si la encuentro.

– Ten cuidado, chica, yo tampoco quiero tener que esconder tu cadáver.-me dice Andre bromeando.

– Lo tendré, pero por si acaso, llamad a la policía.-le respondo continuándole la broma y metiéndome un chicle en la boca, no quiero tener continuamente el sabor de la pizza.

Me despido de ellos y me encamino a los baños, los cuales tras unos minutos de comprobación observo que están vacíos. Entonces solo me queda una opción: el armario del conserje. Me dirijo hacia allí y puedo notar antes de abrir la puerta un leve olor a humo. No me digas que está fumando ahí dentro.

– ¿Jade?.-pregunto abriendo la puerta lentamente y cerrándola detrás de mí.

Jade está apoyada en la pared enfrente de mí con un cigarro en su mano mientras mira pensativamente el suelo. Tras escuchar su nombre salir de mi boca, alza su mirada hacia a mi dando otra calada a su cigarro.

– ¿Qué haces aquí, Vega?.-pregunta con tranquilidad.

– No te he visto en el Café Asfalto con el resto de la banda y me preguntaba donde estarías.-le respondo apoyándome en la puerta.

– ¿Oh, de verdad? Que considerado por tu parte, Vega.

– Beck me ha contado lo que pasó en la fiesta. Deberías dejarle expli–

– No me digas lo que tengo que hacer, Vega. "Que si fumar mata, no fumes, que si deberías dejar que Beck se explique, que si bla, bla, bla".-dice Jade intentando imitar mi voz. Yo no hablo así, ¿verdad?.

– ¡Que yo no hablo así!.-le respondo cruzándome de brazos.

– Lo que tú digas, Vega...-da otra calada a su cigarro. Esta vez tiene un leve olor a vainilla, me gusta un poco.

– No deberías fumar aquí dentro. ¿Por qué lo haces?.

– Te lo repito por segunda y última vez, no me digas lo que tengo que hacer. Y además, deja de meterte en mis asuntos.-me dice algo irritada.

– Pues tenemos un problema, porque tenemos que hacer un trabajo durante dos semanas.-le digo sonriendo con suficiencia como siempre hace ella.

Jade suspira y gira su cabeza a un lado mientras mira con detenimiento la pared. Parece que está debatiendo internamente con ella misma.

– Me tranquiliza.-dice.

– ¿Perdona?.-pregunto algo desconcertada.

– Fumar me tranquiliza de alguna manera.

– Y te acorta la vida, también…-contesto, arrepintiéndome inmediatamente tras la mirada asesina que me acaba de dar.– Hay más formas de tranquilizarse sin tener que recurrir al tabaco, Jade.

Jade levanta una ceja, da otra calada a su cigarro y me sonríe. Otra vez esa sonrisa.

– ¿Ah, sí? ¿Cómo cuales, Vega?.

– Eh… no sé, haciendo deporte, leyendo, dibujando, comiendo chicle para mantener tu boca ocupada….-contesto con una mano en mi mentón, la verdad es que no se me ocurren más formas.

– Ya veo, dame un chicle entonces.-responde acercándose unos pasos.

– El que estoy masticando era el último que me quedaba.

– ¿Y?.-dice con una sonrisa mientras levanta una ceja divertida.

– Pues que si lo tengo yo en mi boca no te lo puedo dar.-contesto cada vez más nerviosa. Está invadiendo mi espacio personal en toda regla.

– Hay más formas de compartir un chicle.-dice tirando el cigarro al suelo, y sin darme tiempo a reprocharle me levanta el mentón lentamente con su mano y me besa.

Sí, me besa, porque me está besando. ¡Jade West me está besando, por el amor de dios!. Al no esperarme el beso, mi boca estaba algo abierta, así que Jade aprovechándose de ello, introduce su lengua en mi boca y me arrebata el chicle que momentos antes estaba masticando. Sin embargo, no se aparta rápidamente si no que me sigue besando lentamente y yo le dejo. Le dejo porque ahora mismo no sé dónde estoy, ni que está pasando, ni si esto es un sueño o una pesadilla. Finalmente, se aleja y me mira.

– Tienes razón Vega, el chicle tranquiliza un poco. Nos vemos en mi casa a las siete, no llegues tarde.-me dice mientras hace una pompa con mi chicle ‒ aunque ahora suyo –.

Una vez que se ha ido, me llevo mi mano a la boca e intento asimilar lo que acaba de pasar, porque sigo sin creérmelo.