Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.
3 – First Step
Tori POV
Primero empezó con una simple pompa, luego le siguieron unas cuantas más. Jade se ha pasado las ultimas clases que me tocaban con ella haciendo pompas continuamente con el chicle – MI chicle – y sonriéndome con burla cada vez que la miraba. Lo admito, me ponía nerviosa, tanto que ni siquiera he tomado notas de lo que estaba diciendo el profesor y eso que tenemos un examen la semana que viene. Gracias a dios, las clases se han acabado.
Y estoy completamente hecha un lío. Es decir, ¿qué significó ese beso? O bueno, esa forma tan peculiar de arrebatarme mi chicle. Sé que Jade disfruta metiéndose conmigo, burlándose, haciéndome la vida un infierno, ¿pero llegar tan lejos? No es que me importe, no debería importarme, pero nunca me había besado una chica antes. Y tengo que admitir que Jade besa muy bien, que no quiere decir que me guste, pero las cosas como son.
– ¡Tori!.-grita una voz conocida detrás de mí.
– Oh, hola Trina, ¿Por qué no me contestabas los mensajes?.-le reprocho acomodándome el pelo. Estoy bastante cansada.
– Pero si te he dejado por lo menos cinco mensajes y la que no contestaba eras tú.-me dice. Rápidamente miro mi PearPhone y dice la verdad, supongo que con todo el lío de Jade no me he dado cuenta.– En fin, vámonos a casa ya, es hora de mi tratamiento facial para tener una piel perfecta y suave.
Sonrío ante ese comentario. Ya parece ser la Trina de siempre, aunque aún tengo curiosidad por su extraño comportamiento de esta mañana, el cual aún debo investigar en profundidad, no por nada soy hija de un policía, está en la sangre.
Llegamos en unos minutos a casa, y al entrar comprobamos que nuestros padres aún no han llegado.
– Me voy a la ducha, no me molestes.-dice Trina dejando sus llaves en el bol verde que tenemos encima de la isla de la cocina y desaparece antes de que pueda preguntarle acerca de su comportamiento.
– Y yo a prepararme para ir a ver a Jade…-me digo a mi misma sin mucho ánimo. No se cómo plantarle cara después de lo ocurrido en el armario del conserje.
Jade POV
Siempre me ha gustado que la gente me tema, me tenga miedo y respeto, eso hace que no puedan traspasar tus barreras y no puedan hacerte daño. Y lo he conseguido, nadie se atreve a meterse con Jade West. Pero nunca nadie había seguido insistiendo una y otra vez – a excepción de Beck – hasta que conocí a Victoria Vega. El primer día de clases le eche por toda la cabeza un café, he logrado que se desmaye por falta de sangre, le he lanzado los comentarios más cortantes de todo mi arsenal y ella sigue viniendo a por más. No me tiene miedo, es cierto que la pongo nerviosa, eso lo he podido comprobar esta mañana en las puertas de la escuela y sobre todo en el armario del conserje, y tiene la decencia de decir que para ella soy su amiga y se preocupa por mi salud. No puedo negar que me fascina esa clase de comportamiento estúpido de seguir viniendo a por más y no saber cuándo parar.
Sinceramente no pretendía besarle esta mañana, solo quería ponerla nerviosa, sentirme con el control de la situación como tanto me gusta, pero cuando vi esa mirada suya, con esos orbes color chocolate, mi cuerpo actuó por voluntad propia. Sus labios eran suaves y con un cierto sabor a menta – debido a su chicle –, no es como si no hubiera besado antes a una chica (todos hemos jugado alguna vez al Verdad o Reto) pero con Vega fue distinto, más interesante. Y su cara durante todas nuestras clases juntas mientras hacía pompas con el chicle que minutos antes había tenido en su boca, ha sido genial.
Unos golpes en la puerta me avisan de que Vega ya está aquí. Bajo hasta el vestíbulo de mi casa y abro la puerta para encontrarme a una Vega nerviosa con sus manos detrás de ella.
– Vega.-saludo sonriendo.
– West.-responde ella sin mirarme a los ojos.
– Vas a pasar o es que te ha gustado el portal de mi casa.-le digo haciéndome a un lado para que entre y cerrar la puerta.– Vamos a trabajar en el salón, hace menos calor.-le informo.
Vega asiente con la cabeza y me sigue al sofá donde nos sentamos. Sonrío con burla.
– ¿No quieres tu chicle de vuelta, Vega?.-le pregunto inocentemente mientras saco mi par favorito de tijeras y juego con ellas.
Vega da un pequeño salto y me mira con una expresión… asustada.
– N-No, gracias, todo tuyo, al menos así no fumas.-responde algo menos nerviosa que antes. Oh, aun se sigue preocupando.
– Tranquila Vega, no voy a fumar ahora mismo, estoy muy tranquila.-le digo acercándome un poco a ella.– ¿Y tú?.-pregunto.
Ella levanta sus ojos y se encuentra con mi mirada. ‒Sí, no sé por qué no tendría que estar tranquila.-dice mientras pone algo de espacio entre nosotras. Yo me alejo ligeramente también, curiosa.‒ Vamos a empezar con el trabajo, por favor.-suspira.
– De acuerdo. Siguiendo las instrucciones de Sikowitz, tenemos que actuar de forma contraria a nuestra personalidad, es decir, que tendrás que dejar de ser tan estúpidamente irritante.-digo sonriéndole con burla mientras sigo jugando con mis tijeras.
– Muy graciosa Jade, supongo que tendré que ser alguien sin sentimientos, rudo, desagradable, amenazante e insoportable.-dice adoptando una postura pensativa.–¡Oh, espera, alguien como tú!.-finaliza.
Vaya, vaya, Vega tiene garras.
– Me tomo todo lo que has dicho como un maravilloso cumplido, gracias. Entonces siguiendo tu lógica, yo tengo que ser irritantemente correcta, con pésimo gusto para elegir los colores de mi vestimenta y hablar como una idiota.-digo esto último imitando su voz.
– ¡Que yo no hablo así!.-exclama elevando ambas manos sobre su cabeza. Vuelve a suspirar.– Vamos a dejar de discutir por un momento y a centrarnos, Jade.
Esbozo una sonrisa de victoria y me estiro un poco en el sofá.
– Puesto que tú y yo somos totalmente opuestas, vamos a darnos "consejos" de cómo actuar.
– Yo no sé si puedo ser como tu Jade.-dice suspirando mientras apoya su mentón en su mano derecha. No se cómo tomarme eso.
– ¿Cómo yo?.-pregunto algo confundida.
– Fría, distante, cerrada, ya sabes…-me responde. Su contestación me ha dolido un poco, no se por qué.
– Odia.-digo simplemente.
– ¿Qué?.
– Odia a todo el mundo, infúndeles miedo, respeto. No hay más truco.
– ¿Tu odias a todo el mundo?.
– Si, sobre todo a ti, Vega.
Vega se cruza de brazos y juraría haberle visto una sombra de dolor en sus orbes marrones, serán imaginaciones mías.
– ¿Y a Beck?.-pregunta, o más bien deja caer como una bomba.
¿Odio a Beck? Es mi novio y le quiero, hemos pasado mucho juntos, pero lo que ocurrió en esa fiesta… No había pasado antes. Me sentí muy herida, soy consciente de que soy una persona celosa – mucho –, pero me gusta dejar claro que lo mío, es solo mío. Miro a Vega y no sé qué responderle. Siempre es igual, como aquella vez que rompí con Beck y acudí a ella con esa cometa rota. Siempre que tengo un problema acudo a Vega, sea cual sea.
– En este momento, si.-responde apartándole la mirada. No quiero juicios.
– Quizás si le dejaras explicarse lo arreglaríais.-dice dándome una sonrisa tranquila, demasiado para mi gusto.
– Tu no estabas allí, Vega. No fue un beso accidental, lo sé. No estábamos pasando por nuestro mejor momento.-le contesto mordazmente, me estoy empezando a irritar un poco. No te creas todo lo que dice Beck.
– Ya, pero hoy le has tratado de una manera horrible y él ya dijo que se disculpó contigo varias veces. Dale otra oportunidad.-dice y veo como rápidamente cierra su boca y se lleva una mano a ella. Me ha dicho que hacer y puedo ver que se arrepiente de sus palabras.
– Vega. No. Me. Digas. Lo. Que. Tengo. O. No. Tengo. Que. Hacer.-le respondo lentamente mientras aprieto fuertemente mis tijeras.
– Lo siento.-se disculpa con una mirada de cachorrito abandonado. No, otra vez no, primero Cat y ahora ella.
– Mir– Olvídalo. Vamos a hacer este estúpido trabajo.-finalizo masajeándome las sienes con ambas manos.
Dicho esto, y sin ninguna replica por parte de ella, nos ponemos a poner por escrito algunos consejos y comentarios sobre nuestros lados opuestos. Yo le escribo como debería comportarse y ella hace lo mismo. Tras un tiempo Vega me mira fijamente algo irritada. ¿Que he hecho ahora?.
– Jade.-me llama Vega.
– ¿Qué?.
– ¿Puedes dejar de mover la pierna? Me estas poniendo nerviosa.
– ¿La pierna? Oh.-dejo de moverla.– No me he dado cuenta.
– ¿No te has dado cuenta?.-pregunta curiosa.
Sé muy bien porque he estado moviendo la pierna continuamente. Tengo ganas de fumar, y muchas.
Tori POV
Cuando he llegado a casa de Jade no podía estarme quieta. No sabía que decirle cuando me abriera la puerta o si iba a hacer algún comentario respecto a lo que ha pasado esta mañana. Solo quería irme de allí lo antes posible. Gracias a dios solo ha hecho un comentario sobre el chicle
Y ahora se movimiento constante de su pierna es muy irritante y me pone demasiado nerviosa. No sé si lo hace aposta para molestarme o de forma inconsciente.
– Tengo ganas.-dice simplemente mientras se cruza las piernas moviendo una nerviosamente.
– ¿De mover la pierna de forma continua?.-pregunto confundida. ¿De qué tiene ganas?. Aunque algo me dice que me voy a arrepentir de seguir preguntándole.
– De fumar, tengo unas ganas terribles de fumar, Vega.-me responde con una mueca mientras se levanta de golpe preparada para sacar su paquete de tabaco y encendedor.
Ahora lo entiendo, ese nerviosismo era por no fumar, porque su cuerpo se lo pedía. No me puedo creer que siga pensando en fumar después de nuestra conversación, es decir, le di otras vías lógicas de tranquilizarse y ninguna de ellas incluía el tabaco. No voy a dejar que fume delante de mí, ni hablar.
– Espera Jade, ya hablamos sobre esto, hay otras maneras que no incluyen el tabaco.-digo levantándome rápidamente y poniendo ambas manos extendidas hacia Jade, parando su camino hacia la puerta.
– Oh, ¿llevas otro chicle "encima", Vega?.-dice sonriéndome burlonamente mientras me sonrojo notablemente y se coloca el cigarro entre los labios.
Piensa Tori, piensa. Puedo oler ese aroma a vainilla tan dulce.
– No, pero si conozco otra manera.-digo acercándome lentamente a ella, invadiendo su espacio personal. La verdad es que no sé por qué lo estoy haciendo pero antes de darme cuenta le estoy quitando el cigarro de la boca mientras me da una mirada confusa y nerviosa.– Por ejemplo, esta.-susurro contra sus labios para después juntarlos contra los míos en un beso lento y necesitado. Bien Tori, magnifica forma de pensar.
Sus labios siguen siendo suaves como esta mañana, con un leve toque a vainilla que me encanta. Jade se toma unos segundos antes de corresponderme el beso y deslizar una de sus manos tras mi nuca para profundizarlo. Parecerá cliché pero siento esas estúpidas mariposas explotar en mi estómago dándome ganas de salir corriendo. Mi corazón parece haberse trasladado a mi cabeza, por que oigo mis latidos con una claridad aterradora. Esta vez he sido yo quien lo ha iniciado y no hay excusa. Ni chicle. Ni pensamientos. Solo nuestras bocas moviéndose lentamente la una contra la otra, claro está, ella llevando el ritmo. Finalmente Jade rompe el beso y se aleja unos centímetros de mí, mirándome intensamente con esos ojos azules suyos. Yo me llevo una mano a mi boca, intentando procesar el por qué demonios no he hecho caso a mi cerebro y no he pensado.
– ¿Qué…?
