¿Qué puedo decir? Simplemente no tengo excusa por haber tardado tantísimo en actualizar, aunque haya dicho que iba a seguir a buen ritmo con este fic porque todavía le quedan varios capítulos. Si están leyendo "Dancing on a Highwire" probablemente allí vieron algunas de las razones por las cuales no me he sentido muy animada a escribir últimamente, pero intentaré seguir regularmente a como lo venía haciendo. La verdad es que tengo como 4 ideas para fics y quisiera poder escribirlas pronto, así que no voy a correr, pero voy a finalizar mis dos fanfics lo más pronto posible.
Capítulo XIII
Metamorfosis
Erwin había dormido de maravilla esa noche, perdió la consciencia en cuanto puso la cabeza sobre la almohada, y la recobró cuando ya los rayos del sol se asomaban tímidamente por la ventana de su habitación y los pájaros madrugadores le regalaban un buen despertar acompañado de su melodioso canto. Pero aún medio dormido, el hombre sintió una fuerte presión sobre su pecho, como si inexplicablemente la fuerza de gravedad hubiese aumentado y su cuerpo estuviera mucho más pesado.
Le tomó unos segundos terminar de despertarse, pero cuando lo hubo hecho abrió sus ojos alarmado ante el extraño peso que sentía sobre él. Ya no podía abrir mucho más los ojos, pero no pudo evitar largar un grito de sorpresa y un poco de susto. Ya que sobre su pecho no se encontraba su querida mascota, sino que un hombre hecho y derecho, reposaba tranquilamente sobre él.
Pero al escuchar el grito del rubio, el joven despertó sobresaltado, se alejó de Erwin quedándose al pie de la cama y mirándolo con intriga.
-¿Qu- quién eres? ¿Cómo entraste?- Preguntó el oficial, quien se había apartado lo más lejos que podía, manteniendo sus ojos fijos en la figura del hombrecillo misterioso. Por su parte, el joven le continuaba observando con curiosidad, ladeaba el rostro mientras lo miraba, ya que no lograba entender a qué era lo que se refería Erwin.
-¡Más te vale que me contestes!- Continuó vociferando el ya bastante sobresaltado rubio.
-No tienes idea de cuánto me gustaría poder contestarte, Erwin…- Y al pronunciar estas palabras, el rubio quedó boquiabierto, pero el joven no se le quedó atrás. Abrió sus ojos lo más que pudo y se llevó las manos al rostro, comenzando a palpar sus mejillas, luego su cabello, nariz, boca, bajando por su cuello y finalmente, volteando a ver su propio cuerpo. El hombre después de examinarse incrédulo, volteó a ver a Erwin, quien estaba como petrificado observándolo.
-Tu-tus orejas…- Erwin señaló a la cabeza del contrario, ya que recién se había dado cuenta que, de la abundante cabellera negra, sobresalían un par de orejas como las de un gato, el joven instantáneamente llevó sus manos a la cabeza y Erwin no pudo evitar notar: -¡U-una cola!- la voz casi no le salía, y es que ¿quién no se asustaría al ver un hombre de cuyo cuerpo sobresalía una esponjosa cola de pelo negro?
Y el joven volteó a ver su trasero, comprobando que efectivamente poseía una cola. Nuevamente volteó a ver al asustado oficial, y sus afilados ojos grises se inundaron en lágrimas.
-¡Funcionó! Erwin. ¡Funcionó!- Exclamó tratando de contener el llanto que arreciaba. Y fue entonces, cuando, por increíble que pareciera, Erwin entendió lo que había sucedido. Y aún confundido, pero habiendo comprendido la situación, se abalanzó sobre el muchacho, atrapándolo entre sus brazos en un muy fuerte abrazo, mientras también las lágrimas se derramaban de sus azules orbes.
Eran lágrimas de alegría.
-No sé cómo, pero ¡Funcionó, Levi!- Pudo pronunciar entre llanto y risa, ya no sabía cómo reaccionar. Pero aunque fuese una situación digna de cualquier cuento infantil, de alguna manera, su adorado Levi había dejado de ser un gato. O al menos la mayor parte de él.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
Más tarde, habiendo asimilado lo ocurrido, o al menos habiendo pasado el éxtasis del momento. Erwin y Levi se encontraban sentados a la mesa disfrutando de su desayuno. El ahora ex-gato, se encontraba vistiendo una de las camisas de Erwin, que le quedaba bastante holgada ya que Erwin era muchísimo más alto y robusto que él, pero no tenía más ropa y no iba a permitir que Levi se paseara desnudo por toda la casa.
Levi estaba maravillado con todas las cosas nuevas que ahora podía hacer al tener manos con dedos y pulgares. Tomaba su tostada y le daba un mordisco, saboreándola lentamente; y era que hasta los sabores y olores de todo eran totalmente distintos de como los percibía anteriormente. Y lo que más disfrutó, fue poder tomar una taza entre sus dos manos, aspirar el olor de su contenido, y lentamente beber el delicioso té caliente. Si bien antes Erwin procuraba colocar una pequeña cantidad de té en su plato de leche, nada se comparaba con poder tomar la bebida en su estado puro, y más aún caliente. Era una experiencia totalmente distinta y placentera.
Entre tanto, Erwin continuaba contemplando maravillado, a quien hasta la noche anterior era su mascota. Aún sus ojos no daban crédito a lo que veían. Ya había comprobado que no se trataba de un sueño, y estaba seguro de que su estado mental era bastante aceptable.
-Esto, ha sido un regalo. No sabes cuánto me alegro de que no sea un sueño. – Pensó en voz alta el rubio, mostrando una auténtica y tierna sonrisa, aun observándolo fijamente. Ya que había pasado el furor y la confusión, Erwin tuvo bastante tiempo para observar cada detalle de su acompañante: el níveo tono y apariencia sedosa de su piel, el negro profundo y brillante de su cabello, su nariz y mentón perfilados, y los inconfundibles orbes color plata; que eran lo único que lo delataban (salvo por la cola y orejas, claro estaba).
-Si no es un regalo, entonces es una broma de mal gusto.- Opinó Levi, llevando una de sus manos sobre su cabeza, señalando el par de orejas peludas, y levantando el rabo. Erwin rio divertido, era extraño pero sentía como si la personalidad de Levi como gato, no había cambiado en nada al convertirse en humano.
-Esperemos que no sea así. Aunque realmente no me explico qué fue lo que ocurrió, esto es algo insólito.-
-Fue la luna.- Afirmó Levi infantilmente, pero muy convencido de sus palabras, mientras tomaba su quinta tostada con mantequilla y mermelada de fresa.
-¿La Luna dices?-
-¡Sí! Tú me dijiste anoche, que si le pedías un deseo se haría realidad. Y yo le pedí el poder hablar contigo.- Explicó el ex-felino, mostrándose indiferente, como si lo que estuviese diciendo fuera lo más común y corriente del mundo.
-Por loco que parece, yo hice exactamente lo mismo. – Admitió el rubio. Un leve rubor pobló sus mejillas al declarar el infantil acto, sin embargo, era Levi con quien estaba hablando; no tenía que avergonzarse. Por más humano (o casi humano) que se viera en el exterior ahora, mentalmente continuaba siendo casi igual. Y había cosas que no entendía, por lo que el rubio cayó en cuenta de que no debía avergonzarse.
-¡Hay tanto que quería decirte!- Se dejó decir Levi, ahora más entusiasmado, como si hubiese recién despertado de un trance, cayendo en cuenta del don que se le había regalado. –Y tanto que deseo hacer contigo.-
-Y yo estoy ansioso por escucharte, Levi. Pero primero lo primero. Debo ir a buscar ropa para ti, y varias cosas que vas a necesitar. Por ejemplo, si vas a salir debo de encontrar una manera de ocultar esa cola y esas orejas.-
-¿Salir? ¿Me dejarás salir?- Las orejas de Levi se levantaron en un gesto de genuino interés.
-¡Claro! Eres un humano ahora.- Erwin comenzó a reír fuertemente de la nada, y Levi le observó ahora bastante confundido. -¡Solo escucha lo que estoy diciendo! Ahora no estoy tan seguro de que mi estado mental sea del todo bueno.-Continuó riendo un rato más, ante la ahora molesta mirada del otro hombre. –Discúlpame Levi, aún me encuentro en shock. Veamos, será un poco difícil pero creo que podrías llevar una vida de humano más o menos normal. Claro que te he de esconder un tiempo de todos mis amigos, y definitivamente no podemos dejar que nadie vea lo que queda de gato en tu cuerpo, pero estoy muy seguro de que podrás vivir como todo un hombre.- El rubio le regaló una radiante sonrisa.
-Eso no estaría nada mal.- Y muy contradictorio a su usual comportamiento, pero a la vez demostrando que seguía siendo el mismo gato de siempre, Levi se levantó de su asiento y ante un sorprendido Erwin, se sentó sobre su regazo, rodeándolo con los brazos y hundiendo su rostro en su cuello. –Gracias Erwin.-
El rubio rodeó el menudo cuerpo con sus brazos también, y le apretó fuertemente, atrayéndolo lo más posible a sí mismo. ¿Era posible ser más feliz que lo que estaba sintiendo en ese momento? No lo creía, estaba tan eufórico que sentía que su corazón podía parar en cualquier momento.
Era el comienzo de una nueva vida…
Continuará…
Les confieso que yo este fic no lo tengo planeado, tengo un notepad con el nombre de cada capítulo nada más, pero no pensé en la trama de cada uno, la verdad es que lo voy inventando a cómo voy escribiendo. Entonces no sé si me queda muy bien o no jaja. Al menos trato de darle continuidad a la trama, a pesar de que venían siendo capítulos un poco más random al principio.
Siento que a este tema le puedo sacar bastante jugo, sin embargo estúpidamente se me ocurrió hacer un "abecedario" lo cual me va a limitar un poco. Aunque tampoco le veo demasiado sentido a alargar las cosas más de lo debido, pero en fin, confío en que me va a quedar bien al final jaja.
¡Espero que les haya gustado! Espero sus comentarios.
~Izu~
