Culpa mía en no haber avisado en el anterior cap que iba a ser todo en el punto de vista de Tori, perdon :P. La letra cursiva son como "pensamientos", "la consciencia".
Muchas gracias a todos los que están siguiendo la historia.
Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.
8 – Broken
Jade POV
Cuando volvimos a la fiesta, Beck y su "novia" ya no estaban, mejor porque no sé si hubiera sido capaz de mirarle a la cara sin cortársela con mis tijeras.
– Hey Tori, aquí estas.-dice un atractivo chico acercándose a nosotras con una copa en la mano llena de un líquido de dudosa procedencia. No quiero saber de dónde saca Trina las bebidas.– No te encontraba, no es necesario que te escondas de mí, no muerdo.-se ríe bromeando el chico. ¿Está flirteando con Vega?
– Oh, Ryan.-contesta Vega enfrentando su mirada y dándole una sonrisa.– Tranquilo, necesitaba tomar algo de aire, nada más, hace un poco de calor aquí dentro.-dice Vega riéndose también. ¡Están flirteando! En mi cara, además. ¿Pero a ti que te importa Jade?. Cállate.
– Eh… ¿y tú eres…?.-pregunta Roan - o algo así ha dicho Vega-.
– Ella es Jade West, una compañera de clase.-nos presenta Vega.– Él es Ryan, un amigo del novio de Trina, Matt.
– Hmmm.-gruño sin tomar la mano que me tiende el chico. No me gusta.
– ¿Jade West, la malvada bruja del oeste? En mi segundo año me tiraste mi mochila en un contenedor, no te he reconocido por qué has cambiado bastante.-dice Ryan riéndose ante el recuerdo. Ah, ya me acuerdo, aquel niñato creído hijo de un productor de música famoso, tenía que ver algo con comida rápida…
– Oh.-digo cruzándome de brazos.– Tú eres el hijo del hombre con apellido de multinacional de comida rápida.-digo con una mueca de burla.– ¿No tendrás una Cheeseburguer por ahí?.
Vega suspira con desaprobación. Me niego a ser correcta con este personaje.
– No te mataría ser simpática alguna vez, Jade.-me dice con reproche Vega.
– No importa, Tori, West no puede ser de otra manera, solo hay maldad dentro de ella.-dice Ryan con una sonrisa de autosuficiencia. Oh, con que esas tenemos, ¿eh?.
– Mira, niñato de mierda.-le digo encarándole. Nadie pisa a Jade West.– Roan, Ruan, o cómo demonios te llames, ¿a qué te dedicas? ¿A ser el payaso de McDonald?.
– ¡Jade! Deja de comportarte como una matona, no te ha hecho nada.-grita Vega cruzándose de brazos.– Lo siento Ryan.
– No te disculpes Tori, no me importa lo que me diga una escritora de segunda.
No lo mato porque hay demasiados testigos en esta sala, sino ahora mismo estaría escondiendo su cuerpo en el jardín de los Vega o mejor, quemándolo vivo.
– Me voy.-digo secamente y encaminándome hacia la salida. Estoy algo cansada después de lo de Beck y no tengo ganas de aguantar al tonto este flirtear con Vega.
– Espera, Jade.-dice Vega detrás de mí.– Espera aquí un momento, Ryan.-le sonríe y se dirige hacia a mí.– ¿Estás bien, Jade?.
Vega y su manía de preocuparse por mí. Yo no le he pedido que lo haga.
– Le prometí a Jasón que jugaría con él y tengo que conducir.-le digo simplemente cruzándome de brazos.
– Si necesitas hablar o cualquier cosa, ya sabes que estoy aquí para ti, Jade.-dice Vega mordiéndose el labio inferior mientras me mira. Espero que sea consciente de todos los posibles sentidos que tienen sus palabras.
– Lo de cualquier cosa ya lo he comprobado, Vega.-le digo dándole una sonrisa burlona y ella se sonroja un poco.– Adiós.-digo despidiéndome con la mano y dirigiéndome a mi coche. Ella hace lo propio y vuelve a la fiesta con el payaso ese. No me importa.
Una vez he llegado a casa, tras pensar con detenimiento lo que le diré a Beck mañana - porque obviamente pienso romper con él - y esperar a que se pase un poco el estado de embriaguez en el que te deja el alcohol, compruebo la hora en mi PearPhone. Las 23:00, Jasón debería de estar durmiendo.
Entro en la casa, dejo mis llaves encima de la mesa rectangular del salón y subo las escaleras. Me acerco a la habitación de Jasón y veo que aún está despierto, con una pequeña luz mirando un álbum de fotos. Creo recordar que ese álbum se lo trajo con el cuándo mi padre se presentó con Jasón y Madison. Lentamente abro su puerta sin hacer el menor ruido y me coloco detrás de donde está sentado.
– Te voy a cortar en trocitos…-digo susurrando contra su oreja lo que provoca que Jasón de un pequeño salto y grito. Adoro ese sonido.
– ¡Jade, me has dado un susto de muerte! ¿Qué haces aquí?.-dice Jasón levantándose rápidamente y escondiendo el álbum en su espalda.
– Dije que jugaría contigo, Jade West siempre cumple su palabra, piojo.-digo sentándome en su cama y cruzando mi pierna derecha sobre la izquierda. Yo siempre cumplo lo que digo, de una manera u otra.
– ¿En serio?.-pregunta emocionado. Yo asiento con la cabeza y el rápidamente enciende la consola y me pasa un mando.
– ¿Cómo demonios se juega a esto?.-pregunto provocando que Jasón se ría de mí y me explique los controles.
Ya han pasado dos horas y no he ganado ni una sola maldita partida. ¿Pero qué pasa con la dificultad de los juegos de lucha?.
– Eres horrible, Jade.-dice Jasón señalándome con el dedo.
– Me estoy dejando ganar a propósito, bacteria.-digo levantándome y apagando la consola.- Ahora vete a dormir, que tengo sueño.-le apago la luz antes de salir de la habitación pero el escuchar mi nombre hace que me pare en la puerta.
– ¿Jade?.-pregunta con voz adormilada Jasón.
– ¿Qué quieres ahora?.-suspiro.
– Gracias.
Y con una sonrisa dejo su habitación y le cierro la puerta. Me he vuelto demasiado blanda, la antigua Jade West hubiera pasado de jugar con Jasón, la antigua Jade West no le habría dicho nada y la antigua Jade West no estaría sonriendo como lo estoy haciendo ahora, la antigua Jade West habría llevado SU tabaco a la fiesta de las Vega, la antigua Jade West no habría besado a Vega, maldita sea, la antigua Jade West no estaría pensando en esto.
Suspiro con cansancio y me pongo mi pijama para meterme en la cama después. Mañana será un día bastante largo.
Tori POV
¿Qué mosca le ha picado a Jade? No ha dejado de meterse con Ryan - aunque él también tiene culpa - y luego me habla con ese tono frio y… No lo entiendo. Al cerrar la puerta tras despedirme de Jade, Ryan está esperándome con una sonrisa.
– ¿Por qué te juntas con Jade West? No es una buena influencia.-dice Ryan metiéndose una mano en el bolsillo mientras que con la otra se lleva su copa a la boca, tomando un trago.
– No es tan mala si la conoces.-digo acomodándome el pelo. Es verdad. Aunque a ti te gustaría conocerla mejor, ¿eh?. ¿¡Que!? No.
– Lástima que ahí no pueda estar de acuerdo. De todos modos dejemos de hablar de ella. ¿Qué te parece quedar para tomar algo mañana después de clase?.-me pregunta Ryan con ilusión en sus ojos. ¿Me está pidiendo salir?.
– Eh…-lo medito un poco. Desde Steve no he tenido ninguna otra relación y viendo mi historial…
Dale una oportunidad Tori. Lo de Jade será solo pasajero, solo un experimento, un juego inocente. Y aunque no lo fuera, ¿de verdad crees que Jade podría corresponderte? Hmmm… Odio cuando mi parte racional tiene razón.
– Claro, no veo porque no.-le respondo finalmente sonriendo. Espero no arrepentirme.
– Genial.-exclama Ryan mirándose el reloj que tiene en su muñeca derecha.– Es algo tarde y debo irme ya a casa, nos veremos mañana Tori.-dice acercándose y dándome un beso en la mejilla.
– Vaya hermanita, no pierdes el tiempo.-dice una voz detrás de mí. Es Trina, por ella estoy en esta situación.
– Solo me ha pedido tomar algo, nada más. Pero tú sí que no pierdes el tiempo, no ha pasado ni dos días desde que conoces a Matt, Trina.-le digo cambiando el tema de conversación. Conociendo a Trina lo liaría aún más.
– Cuando una es irresistible no se puede hacer nada.-dice Trina encogiéndose de hombros. Y yo que pensaba que Jade tenía ego.
– Estoy algo cansada Trina, creo que es hora de acabar la fiesta.-comento bostezando.
– Si, tienes razón, tengo que descansar para mi cutis.
Poco a poco la gente se fue yendo. Me despedí de Andre, Cat y Robbie personalmente para después limpiar el salón. Obviamente Trina volvió a huir dejándome todo el marrón a mí. Tengo que vengarme de alguna forma, pero eso mejor lo pienso mañana.
Piiiiii, Piiiiii, Piiiiii
Por el amor de dios, que alguien acabe con ese sonido procedente del averno. Sé que procede de mi derecha. Abriendo mis ojos con pesadez me doy cuenta de que es el despertador. Lo apago.
– Me va a explotar la cabeza. No bebo más en mi vida.-digo estirándome un poco en la cama. No tengo ninguna gana de ir a clase pero tengo que seguir con mi asistencia perfecta.
Con cansancio me levanto de la cama y me dirijo al cuarto de baño. Me doy una ducha rápida y me visto. Bajo las escaleras y me encuentro con Trina a punto de salir por la puerta.
– ¡Trina, espérame!.-le grito cogiendo mi mochila.
– No haberte quedado dormida.
– ¿Y de quien es la culpa? Te recuerdo que ayer dijimos que tu limpiarías, y mira por donde, no lo hiciste.-le reprocho con una mano en mi cintura mientras con la otra le acuso.
– Vamos a llegar tarde.-dice eludiendo mi acusación. Siempre hace lo mismo.
Llegamos muy justas a clase, unos minutos más y seguramente el profesor no me hubiera dejado pasar. Estúpida Trina. Entro y me siento al lado de Andre el cual me saluda con una sonrisa.
– Hey, chica, ¿Qué tal? Muy buena fiesta la de ayer.
– Estoy muy cansada, Andre. Y gracias, la música que pusiste fuera genial. Estoy deseando poder cantar más canciones tuyas contigo.-le digo devolviéndole la sonrisa. Andre es un genio en cuando a música y canciones.
– Eso está hecho, chica.
Mi primera clase no la comparto con Jade, hasta la quinta hora no creo que tenga clase con ella. Quería preguntarle cómo lleva el tema de Beck pero supongo que no podre. La hora ha transcurrido bastante lenta y me he pasado la mayoría del tiempo hablando con Andre de nuestra infancia, grandes tiempos. Las dos siguientes horas eran de canto por lo que Ryan ha estado pegado a mi continuamente, interesándose por mis gustos musicales.
– Yo también pienso que Demi Lovato tiene una voz genial.-me comenta Ryan con una sonrisa.
– ¿Verdad que si? Junto a Katy Perry es de mis cantantes favoritas.-le respondo animadamente. Es bastante agradable tener conversaciones así.
Sin darme cuenta hemos llegado al Café Asfalto donde se sienta toda la banda.
– ¡Tori!.-grita Cat abrazándome.– Oh, ¿es tu novio?.-me pregunta mirando a Ryan.
– ¿Qué? No, no, es un amigo del novio de Trina, se llama Ryan.
– Es un placer conoceros a todos.
– Yo soy Andre.-se presenta Andre levantando dos dedos en señal de saludo.
– Yo Robbie, y este pequeño de aquí es Rex.-dice Robbie señalando a Rex.
– Pequeño lo serás tú.-le responde Rex enfadado mientras le da con la mano en la cabeza.
– ¡Ay! Vale, vale tienes razón, lo siento.-se queja Robbie sobándose la cabeza.
– ¡Yo soy Cat!.-exclama emocionada Cat, siempre le ha gustado conocer gente nueva.
– Vaya, tienes amigos muy interesantes, Tori, y divertidos.-dice Ryan sentándose en la mesa a mi lado.
– ¿Dónde están Jade y Beck?.-pregunto buscándolos con la mirada.
– Jade ha venido toda seria y le ha dicho a Beck que tenían que hablar en privado, hará como unos diez minutos.-me responde Andre mientras se come su burrito. Esto me recuerda que no me he traído dinero para la comida, no me ha dado tiempo.
– Entiendo.- respondo pensativamente, Jade tiene que hablar con Beck sobre lo que paso ayer.– Per-
Pero antes de que pueda decir nada, se escucha un pequeño ruido procedente de mi estómago. Todos se callan y me miran estallando en carcajadas. Oh, dios mío, qué vergüenza.
– No sabía que tenías un ser en tu estómago, chica.-dice Andre a propósito para molestarme.
– No me ha dado tiempo ni a desayunar ni a coger dinero para el almuerzo.-suspiro abrazándome a mí misma.
– Si quieres puedo compartir mi comida contigo, Tori.-me propone Ryan. Es un encanto.
– O yo puedo ser tu comida, muñeca.-dice Rex elevando sus cejas. Le ignoro totalmente, pero Robbie le da una colleja. Gracias, Robbie.
– Aaaaaw.-dicen todos al unísono. Idiotas.
– No hagáis eso.-digo sonrojándome involuntariamente. ODIO cuando hacen eso.
Jade POV
– ¿Qué pasa, bebe?.-me dice Beck. Aún tiene la cara de decirme "Bebe".
– Te vi.
– ¿Qué? ¿Me viste dónde?.-responde algo confundido Beck mientras tose un poco.
– En la fiesta de las Vegas.-digo con una mueca cruzándome de brazos. Esto va a ser interesante.– Sobretodo te vi con una pelirroja, muy cerca.
– Puedo explicarlo Ja-
– ¡NO!.-le grito sin dejarle acabar.– No hay nada que explicar. ¿En serio Beck? ¿Engañarme?
– No se cómo ocurrió Jade, en serio.-me dice con voz suplicante.- Tu y yo no estábamos bien, y entonces Tori nos ayudó a reconciliarnos y yo no sabía qué hacer.
– Desde cuando.-exijo con tono enfadado. Estoy muy enfadada, MUCHO.
– ¿Q-Que?.
- . .ENGAÑANDO.-recalco cada palabra con un tono cada vez más amenazante.
– Desde hace dos meses…
Dos meses. DOS MESES. No tengo palabras. Me llevo las manos a mi cara, tapando mi rostro mientras suspiro profundamente.
– Jade, lo siento, de verdad.-me dice Beck haciendo el ademan de acercarse.
– No te muevas.-le ordeno.
– Jade, por favor, no quiero que nos odiemos.
– Lo eras todo para mi Beck, eras mi mejor amigo, mi confidente, mi todo.-digo lentamente mirándole a los ojos. Su mirada es una mezcla de pena, traición, tristeza y compasión. La odio.
– Jade…
– Tienes suerte, MUCHA suerte de que no este de humor para cortar en trocitos ese sedoso pelo que tienes.-le advierto señalándole.
– Podemos ser amigos, Jade.-me pide suplicante metiéndose ambas manos en los bolsillos.
– No. Yo no puedo ser amiga tuya, ahora, no.
Beck intenta cogerme de la muñeca pero alejo mi mano rápidamente. No puedo. Simplemente no puedo. La antigua Jade le hubiera pegado una bofetada sin pestañear.
– Que te jodan, Beckett Oliver.-digo finalizando la conversación y saliendo del aula vacía en la que estábamos hablando.
Esta vez es la definitiva. El adiós final para Beck y para mí. Estoy cansada, me duele el estómago y tengo mucho sueño. En qué momento acepte jugar con Jasón ayer por la noche.
Se supone que Beck me quería, que yo era la persona más importante para él y me ha traicionado. No he sido la novia más ejemplar, pero yo le quería - y aun lo hago -, y ahora mismo tengo un lío de sentimientos; furia, enfado, tristeza, decepción. Cuando llego al café Asfalto veo a Robbie, Rex, Cat, Andre, Vega y…. McDonald - estos dos últimos muy cerca el uno del otro -.
– ¿Ya te han despedido, payaso?.-digo mirando a Ryan que se sienta al lado de Vega.
– Oh, nuestra querida bruja está enfadada, que sexy es.-comenta Rex. No estoy de humor para muñecos, así que lo cojo de la mano de Robbie y lo tiro en algún lugar del Café Asfalto. Robbie sale corriendo gritando su nombre.
– Wow, cálmate Jade, estas que muerdes.-me dice Andre arrepintiéndose rápidamente de sus palabras una vez que le dedico una mirada asesina. - No he dicho nada.
– ¡Jade! Deja de meterte con Ryan, no te ha hecho nada.-dice Tori levantándose y encarándome. A MÍ, la buenecita de Vega plantándome cara. Lo que me faltaba.
– No importa Tori, West esta amargada y tiene que pagar su triste existencia con los demás.-contesta Ryan mirándome.
– No me gusta esto…-susurra Cat a Andre.
– A mí tampoco, Little Cat, a mí tampoco.-le responde también en susurros Andre. No sé si saben que les puedo oír.
– ¿Ah sí? ¿Quién te crees que eres? ¿Te crees que por sonreír cuatro veces vas a conseguir que a Vega le gustes? Por favor.-digo con enfado aunque me arrepiento rápidamente. No debería haber dicho eso.
– Y quien va a gustarle, ¿tu?.-me contraataca el imbécil. Se acabó, va a probar mis tijeras.
– Jade, déjalo ya.-me dice Vega colocándose entre ambos - McDonald y yo -.– No tengo la más remota idea de qué demonios te pasa, pero basta ya.
– Tu muñeca.-le digo seriamente ignorando la mueca arrogante que porta McDonald en su asquerosa cara.
– ¿Qué?.-pregunta Vega confundida.
– DAME TU MUÑECA.-le digo aumentando el tono, y ella inmediatamente estira su brazo hacia mí.
Cojo a Vega de la muñeca y salgo del Café Asfalto con dirección al armario del conserje, soltando a Vega en su interior y cerrando la puerta.
– Ahora que te pasa Jade.-pregunta cansada Vega.
Madison y su ineptitud a la hora de cuidar a su hijo, la ausencia de mi padre, la traición de Beck, el idiota de McDonald, los labios ce Vega, sus malditos y tentadores labios.
– ¿Jade?.
¿Por qué? ¿Por qué no puedo mandarlos a todos a la mierda como siempre he hecho? ¿Por qué me preocupo por un niño de nueve años que no hace más que llorar por las noches mirando la foto de su padre? ¿Por qué no puedo humillar a Vega hasta el punto de hacerla caer como antes? ¿Por qué? Porque ya no quieres seguir siendo así.
– Jade en serio, me estas asustando, di algo, haz algo.-dice Vega preocupada acercándose un poco a donde me encuentro.
¿Por qué siempre cuando estoy débil y rota acabo acudiendo a ella…?
– He roto con Beck.-digo finalmente llevándome mi mano a los ojos para secar las lágrimas que están brotando de ellos. No quiero llorar pero no puedo evitarlo.
Vega me mira algo sorprendida pero rápidamente se acerca a mí y coloca sus brazos alrededor mío en un tímido abrazo al cual correspondo por necesidad, volviendo a trazar suaves círculos en mi espalda.
– Lo siento Jade, de verdad.-susurra contra mi cuello.
El pelo de Vega huele a frutas del bosque, es un olor calmante. Aspiro un poco de su aroma provocando una pequeña risa en Vega.
– Dos meses, ha estado engañándome dos meses. ¿Tan poco le importaba?.-digo aun llorando lentamente escondiendo mi cabeza en Vega.
– No digas eso Jade, sabes que Beck jamás te haría daño a propósito, lo sabes. Todos cometemos errores, errar es humano.-dice Vega.
– Lo sé. Pero eso no quita el hecho de que duele.
Vega se separa un poco de mí y besa dulcemente mi mejilla donde pasaba una de las lágrimas.
– Si dejaras a la gente ver más de esta Jade, y no de la Gran Bruja del Oeste, todos sabrían lo increíble que puedes llegar a ser.-me dice Vega sonriéndome con esa sonrisa tan suya, tan sedante, tan tranquilizadora.
– Ya lo hice y mira como estoy. Llorando en los brazos de la "Perfecta Tori Vega".
– ¿Oh? ¿Jade West me ha dicho que soy perfecta? ¿No será esto una cámara oculta, verdad?.-pregunta Vega exagerando. Idiota.
Ambas sonreímos antes la tontería que acaba de soltar, aligerando un poco el ambiente.
– Vas a acabar con mi reputación, Vega.
– Otro merito más que puedo añadir a la colección.-sonríe.
Es increíble que con unas cuantas frases Vega me pegue su buen humor y su alegría.
– ¿Por qué te juntas con ese payaso?.-pregunto algo más serena.
– ¿Con Ryan? Es encantador y muy simpático, ¿Por qué te importa?.-contraataca Vega estirándose un poco la ropa.
– Por qué es idiota.
– ¿Celosa, West?.-dice Vega con una sonrisa socarrona.
– ¿De ese payaso con escaso talento? Nunca. Además, ¿Por qué debería estar celosa?.-le respondo desafiante. Aun no se me olvida que me ha plantado cara antes.
Vega se acerca peligrosamente y huele un poco cerca de mi cuello. ¿Qué hace? Aparte de ponerme nerviosa, claro.
– No has fumado.-dice llanamente. ¿Buscaba el olor a humo?.
– No, he de admitir que tu sistema es bastante efectivo, Vega.-le digo guiñándole un ojo poniéndola colorada. Quiero una cámara ya, en serio.
– Jade, ¿Qué somos? ¿Qué es este juego?.-pregunta Vega mirándome directamente a los ojos.
La pregunta del millón.
– Por ahora Vega, eres mi amiga, considéralo un regalo.-digo levantándole el mentón no pudiendo evitar la radiante sonrisa de Vega.– Y en cuanto al juego… vas ganando.-deposito un beso muy cerca de la comisura de sus labios.– Pero hoy, ni tu maravilloso sistema, evitara que me fume un cigarrillo.
Vega 2 – Jade West 1.
