Primero que todo, quisiera disculparme, tal vez en el capítulo pasado mis notas de autor, sonaron muy amargadas y me di a entender mal. No es que no me guste esta historia, si fuera así ni siquiera la hubiese empezado en primer lugar. Lo que pasa es que no me explico cómo es mi historia más leída, si es la peor que tengo. También, no me emociona mucho escribirla, pero no porque no me guste, es que como desde el principio no la tenía pensada como una historia seria o con sentido, nunca le he puesto mucho empeño, pero con las otras más bien me esfuerzo mucho, entonces yo que soy la que escribo, puedo notar la diferencia.
Esta historia no está al nivel de las demás, pero no quiere decir que no me guste. Y cuando decía que mínimo tenía que acabarla, me refería a acabarla rápido y ya no darle más largas al asunto, no acabarla porque pensaba dejarla tirada. Jamás dejaría por gusto ningún fic EruRi.
Capítulo XVIII
Relación
¿Qué había sido eso? Erwin estaba sorprendido y confundido, después de la confesión de Levi, después de aquel beso. Quería creer que Levi sentía lo mismo que él sentía, pero todo era demasiado bueno para ser cierto.
-Levi, ¿a qué te refieres?- Necesitaba escucharlo, que se lo dijera directamente, de lo contrario no podría creerlo.
El ex-gato suspiró con fastidio, ¿en serio tenía que repetirlo?, la verdad era que eso había sido un impulso, pero habiendo pasado, le daba bastante vergüenza. Aunque después de todo, era por Erwin, haría lo que fuese por permanecer a su lado.
-He estado investigando, viendo películas… "romance", según entiendo. Y finalmente comprendí, que lo que sentía por ti cuando era tu mascota, es algo totalmente distinto a lo que siento ahora. Erwin, ya no quiero ser más tu gato, ya no quiero que me ames como a un animal, ni te amo de esa manera. Te amo, como un hombre.- Confesó directamente, envalentonándose una vez más.
El rubio no cabía en sí de la dicha, sus plegarias nuevamente fueron escuchadas. No quiso decir nada más, las palabras siquiera salían de su boca. Solo acató a tomar a Levi entre sus brazos, y apretarlo contra su cuerpo, aspirar el aroma de su cabello y depositar uno tras otro; castos besos sobre su cabeza, frente y finalmente, labios.
Levi sentía su corazón palpitar acelerado, y los agradables cosquilleos por todo su cuerpo. Por fin lo había entendido, eso era realmente amar; era como amaban los seres humanos. Y él, ahora era parte de ellos, habiendo ganado el derecho a amar de esa manera y ser amado por igual. Envolvió el torso de Erwin con sus brazos, acercándolo más a él. Hundió su cara en el fornido pecho del más alto, a punto de derramar lágrimas de felicidad.
-Erwin, por favor enséñame todo lo que tengo que saber para poder estar junto a ti como un humano.- Le repitió, lo que más ansiaba era poder entender todo ese nuevo mundo lo más rápido posible, para que no quedara ni un vestigio del animal que alguna vez fue.
Erwin tomó su mentón, para hacerle mirarlo directamente, y le sonrió.
-Prometo que te enseñaré todo. Pero tú prométeme que no te esforzarás más de la cuenta, y que irás poco a poco. A tu ritmo.- Acarició su labio inferior con el dedo pulgar de la mano que le sostenía, y se agachó para rozar sus labios y dejar un corto beso, que no por eso dejó de hacer sonrojar al contrario.
-De acuerdo, pero… Hay otra cosa que quiero pedirte, Erwin.- El carmín del rostro del ex-felino, no hizo sino arreciar con lo que quería pedirle, ya había planeado ese momento, pero llegado a el, era más vergonzoso de lo que pensaba.
-¡Lo que quieras!- Exclamó el policía, si estaba dentro de sus posibilidades, haría lo que fuera por su amado Levi.
-Quiero que recuperes tu vida normal, que veas a tus amigos, que los vuelvas a invitar a nuestra casa. Pero esta vez, quiero que ellos sepan que soy tu pareja.- Decidido le solicitó. Era algo que había visto en muchas películas, una vez que los protagonistas se declaraban sus sentimientos, debían formalizar su relación y comunicárselo a sus amigos y familiares.
Erwin abrió los ojos a más no poder en sorpresa, y esta vez Levi fue capaz de ver el sonrosado color sobre las mejillas del más alto. Había logrado hacerlo sonrojar con esa petición. Para Erwin era casi como si le estuviese pidiendo matrimonio, o al menos como si le estuviese pidiendo un noviazgo; aunque en realidad Levi se había saltado la parte de pedirlo con propiedad, y estaba asumiendo que ya eran una pareja. Pero a Erwin, la idea le fascinó.
-Prometido.- Y sonriéndole dulcemente, tomó el pálido rostro entre sus manos, y se agachó una vez más para besarlo, con mucha ternura pero también con pasión.
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-¡Erwin!- Gritó Levi al día siguiente, moviendo desesperado el cuerpo de su amado, para hacerle despertar.
-¿Qué ocurre Levi? Hoy es mi día libre y me gustaría dormir un poco más.- El rubio bostezó, sin llegar a abrir los ojos.
-¡Ya no está! ¡Desapareció! Mi cola…- Anunció aun sacudiendo al hombre que yacía a su lado.
Erwin se sentó sobresaltado, despabilándose totalmente por aquella noticia. Inmediatamente, hizo que Levi se volteara, miró su trasero y en donde antes se encontraba la negra cola, ya no había siquiera una marca; ni una señal de que alguna vez estuvo allí.
-Justo como tus orejas.- Se llevó la mano al mentón y pensó por un momento hasta que llegó a una conclusión. –Lo único que puedo asumir, es que ahora que hemos descubierto nuestros sentimientos, finalmente puedes ser un humano totalmente, de cuerpo y mente.- Y realmente Erwin había acertado, no solo la cola había desaparecido, Levi despertó entendiendo un poco más del mundo de lo que sabía antes. Aunque no se explicaba cómo era que de repente tenía esa claridad.
-Ya veo…- No podía evitar sentirse satisfecho y emocionado, ahora podría presentarse con orgullo como la pareja de Erwin. Ya no había cola ni orejas que esconder, ya no tenía que fingir, porque finalmente se había transformado por completo.
Resultó que ante la insistencia de Levi, el rubio invitó a todos sus amigos a su casa ese día. Todos quienes le habían ayudado a buscar a Levi cuando escapó estaban allí. Sentados en la sala de la casa del rubio, hablando unos con otros y preguntándose el por qué Erwin les había citado allí.
Finalmente, Erwin se presentó ante ellos, y todos miraron asombrados, como era acompañado por un hermoso joven de cabello negro e impresionantes ojos plateados. Los que lo habían visto el otro día en la estación de policía, confirmaron sus sospechas inmediatamente. En especial, Eren sintió un sin sabor ya que sabía que ese era el final de su relación con su jefe. Pero después de todo, no tenía derecho a quejarse, ya desde un principio habían pactado que no involucrarían sentimientos.
-Quiero presentarles, a mi pareja.- Les confesó directamente y sin dejar cabida a dudas.
-Soy Levi.- Si ya estaban todos con los ojos como platos, las quijadas cayeron al momento de escuchar la presentación de ese joven.
-Erwin…- se animó preguntar Hanji. -¿Y Levi tu gato?-
-Eso…- el rubio había estado tan emocionado con la idea de presentar a Levi formalmente, que no había pensado en ese gran detalle. -… es una larga historia, pero ese gato ya no está entre nosotros.- Si era que se podían sorprender más, lo hicieron. Comenzaron a llover los comentarios sobre cuánto lo sentían, y que sabían que Levi el gato significaba todo para él. A Erwin no le quedó de otra que fingir que estaba deprimido por su pérdida.
Luego tuvo que fingir ante aquellos comentarios, que le decían que era una imposible coincidencia que hubiese encontrado a un hombre que se llamara igual que su "difunto gato". Pixis le preguntó si no se había juntado con ese joven solo por su nombre, a lo que Erwin respondió muy firmemente que estaba profundamente enamorado y que nada tenía que ver esa coincidencia.
Finalmente, todos sus amigos se despidieron y abandonaron su hogar, les prometieron seguir visitándoles y les desearon la mejor de las suertes en su nueva relación. Aunque aún iban muy sorprendidos y no cabían en sí mismos del asombro. Además, no se pudieron formar una opinión en concreto sobre ese "nuevo Levi", ya que el joven no habló mucho y parecía que realmente no se sabía comportar entre la gente. Era o muy arisco e indiferente, o resultaba ser muy directo en los pocos comentarios que hacía. Pero si Erwin realmente lo amaba, eso era lo único que importaba.
El último en salir de la casa fue Mike, pero sólo porque había algo que le estaba incomodando desde que llegó, y debía sí o sí, comentárselo a Erwin.
-Puedes llamarme loco, Erwin. Pero puedo jurar que tu novio tiene exactamente el mismo olor que tenía tu gato.- Ante tal comentario, la nueva pareja de amantes se volteó a ver y sonrieron con complicidad…
Continuará…
¡Ojalá les haya gustado!
Les doy un adelanto, el siguiente capítulo se llamará "Sexo". Ya saben de qué va jajaja.
Los reviews no los voy a contestar aquí, creo que no recibí uno, pero al parecer me falló fanfiction de nuevo porque no lo logro ver.
¡Gracias por leer!
