¡HOLA!
ANTES DE LEER ESTA TERCERA TEMPORADA, DEBES HABER LEÍDO "SEMPAI SE CASA" Y "SEMPAI SE CASA 2".
AQUÍ LES TRAIGO EL CAPÍTULO 2 DE "SEMPAI SE CASA 3". ESPERO QUE LO DISFRUTEN, LES GUSTE Y ME COMENTEN MUCHO JIJI :D MUCHAS GRACIAS POR SEGUIR FIELMENTE EL FIC! ME HACE MUY FELIZ :)
Bueno, ya saben que los personajes le pertenecen a Hinako Takanaga.
¡A LEER! ¡Disfruten!
(Cursiva - Pensamiento)
(Negrita - Dialogo)
CAP 2
POV MORINAGA
Ay no... y ahora qué voy a hacer. ¡MAGGIE ESTÁ PERDIDA! No, no, no... Sempai va a matarme. No solo eso. Él va a matarme, luego me revivirá y luego volverá a matarme para que yo sufra doble. No puede ser... ¡cómo me pudo pasar esto! Solo me volteé por uno o dos minutos, y luego ya no estaba... ¡POR QUÉ!
Mientras renegaba de mi mala suerte... me imaginé en cosas horribles que pudo haberle pasado a Maggie. Empecé a correr como loco y revisar dentro de las tiendas del centro.
Nada, nada, nada... nada ¡NO ESTÁ! Maggie no está por ningún lado.
Durante mi desesperada y ardua búsqueda de Maggie por el centro de Nagoya lleno de gente,... nuevamente mi celular empezó a vibrar. Me quedé petrificado al ver la pantalla ¡No, no, no puede ser! Esto no puede estar pasándome... no ahora... NO HOY. Tragué grueso y a la vez el pánico se apoderó de mí.
Llamada entrante...
Sempai
Me quedé inmóvil al ver aquella llamada. El celular vibraba sin parar en mi mano. Una llamada perdida figuró en la pantalla y me calmé un poco, pero mis nervios saltaron nuevamente cuando Sempai insistía por segunda vez.
¡Ay no! Ya se dio cuenta que algo pasa, por eso me sigue llamando. ¡Sempai va a matarme! ¡Qué hago! ¡Qué le digo! Aquí hay mucho ruido y sabrá que no estoy en casa con Maggie.
Tenía que moverme, tenía que actuar rápido, así que respiré hondo y fui corriendo al baño para fingir estar en casa. Mi mala suerte continuaba cuando vi que había cola en el baño. Tercera llamada que Sempai me hacía y empezaba a caer en la desesperación. No tuve opción más que ponerme en una esquina del centro y contestar…
-Se… Sempai- por qué tartamudeé, ahora se dará cuenta.
-¿Por qué tardaste tanto en contestar? ¿Qué estás haciendo?- sonaba algo serio.
-Ah… todo bien, Sempai. Nada fuera de lo común… jeje-
-Te mandé un mensaje y no me contestaste ¡Por qué!-
-Estaba… tú sabes… ¿ocupado?-
-Haciendo qué- exigía una explicación.
-Ah… etto… pues…-
-Por qué estás tan nervioso, Morinaga, y…- se detuvo y luego vino lo peor -¿ACASO ESTÁS EN LA CALLE?-
-¿Qué?- me hice el desentendido -¿De qué hablas, Sempai? Claro que no… jeje-
-Y por qué hay tanto ruido, idiota-
-¿Ru… ruido?-
-Y encima estás nervioso- renegó –Morinaga… QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO-
-Sempai… no es nada. Estoy en la casa y el ruido es por la televisión-
-Eso no parece la televisión. No me quieras ver la cara de imbécil-
-¡No, claro que no! Te aseguro que estoy en el apartamento y…-
-¿Ah sí? Pues entonces regresaré a la casa y POBRE DE TI que no te encuentre ahí con Maggie-
-¡No, Sempai, espera!- entré en pánico –No regresas a casa, no lo hagas-
-¿Por qué no?-
-Es que… es que…- cómo le digo sin que me mate –Sempai, yo…-
~¡Atención, atención! A partir de este momento todas las tiendas de ropa del centro comercial están en venta final, repito todas las tiendas de ropa del centro comercial están en venta final~
Se escuchó por el altavoz del centro. Me jodí. Ahora sí que Sempai va a matarme.
-¡MO… RI… NA… GA…!- pude sentir su aura maligna desde el celular.
-Sem… Sempai…- tragué grueso –Te juro que puedo… puedo explicarlo, yo…-
-¡ERES UN BASTARDO!- explotó de cólera –Y encima te atreves a mentirme-
-No lo hice con mala intención, solo quería…-
-Regresa a la casa AHORA- me dio una orden.
-Es que… yo…-
-¡NO ME IMPORTA LO QUE DIGAS!- renegó –Quiero que regreses al apartamento AHORA o juro que te mataré-
-¡No puedo, Sempai!-
-¡Por qué! ¡Por qué no puedes!-
-Es que… no… no puedo decirlo-
-¿AHHHH?- se indignó -¿Cómo que no puedes decirme? ¡Dime AHORA!-
-Lo siento, Sempai… no puedo- intentaba calmarme.
-Morinaga, QUÉ ESTÁ PASANDO-
-Perdóname, Sempai, enserio…-
-Mira, no me interesa lo que estés haciendo y no creo que hayas sido tan imbécil como para dejar a una niña de casi 4 años sola en un apartamento-
-No la dejé sola. La… la traje conmigo-
-Entonces regresa a casa. No quiero que Maggie ande en la calle-
-Sempai…-
-Anda a la casa-
-Pero…-
-Que vayas a la casa-
-Pero…-
-¡QUE VAYAS A LA CASA TE DIGO!-
-¡Perdí a Maggie!- confesé, pues el remordimiento y la preocupación me quemaban por dentro.
-…- se quedó mudo.
-…- tan solo se escuchaba mi respiración.
-¿Qué?...- preguntó impactado.
-No me odies, Sempai- me angustié de mi confesión –Te juro que no fue mi intención, yo solo…-
-¿Perdiste a Maggie?-
-Sempai, perdóname…-
-¿Dónde estás?-
-No te enojes, por favor, yo voy a solucionarlo y…-
-¡DÓNDE ESTÁS!- me gritó más enojado que nunca.
-En el centro de Nagoya- me temblaba la voz –Sempai, escúchame yo…-
-Voy para allá- me interrumpió bastante serio.
-Sempai, no…- ya no escuchaba nada -¿Aló? ¿Aló?-
Sempai me había colgado y estaba furioso. Lo que me esperaba iba a ser terrible, pues realmente me lo merecía. Mi respiración estaba muy acelerada y continué con mi búsqueda. Maggie era una niña pequeña y no se pudo ir tan lejos, así que recorrí el centro comercial de arriba abajo.
De: Tetsuhiro Morinaga
Para: Souichi Tatsumi
Perdóname, Sempai. Tan solo quise pasear con ella un momento, y de pronto desapareció. No era mi intención perderla. Te juro que la encontraré.
Mientras buscada decidí mandarme un mensaje de texto a Sempai disculpándome por mi irresponsabilidad.
De: Souichi Tatsumi
Para: Tetsuhiro Morinaga
ESTÁS MUERTO
Los ojos se me humedecieron un poco, pero me sequé rápidamente, pues no era el momento de ponerse a llorar. Sin darle alguna respuesta... guardé mi celular en el bolsillo y empecé a preguntarle a algunos vigilantes del centro comercial si había visto a Maggie.
Soy un idiota. No debí haber sacado a Maggie de la casa. Rompí la promesa que le hice a Sempai sobre cuidar bien a nuestra hija, pero como siempre... yo arruino las cosas. Acepto mi culpa y estoy dispuesto a recibir gritos y golpes de Sempai; pero tan solo espero que él no termine nuestra relación por esto.
Al cabo de media hora recibí nuevamente una llamada. Era Sempai quien de seguro llamaba para gritarme más, así que respiré hondo y contesté...
-Se... Sempai...-
-¡Dónde estás!- contestó muy serio.
-Estoy buscando a Maggie...-
-Ya lo sé, imbécil, pero exactamente dónde-
-Estoy por la pileta del centro comercial y...-
-Ya te vi-
-¿Sempai? ¿Aló?- me había colgado la llamada.
Dicho y hecho, Sempai estaba viniendo hacia mí, y yo también me acerqué a él para explicarle lo ocurrido. Me encontraba muy nervioso, pero a Sempai lo noté calmado y serio. Cuando estaba a unos pasos de él comencé a hablar…
-Sempai, te juro que no fue mi intención…-
~PLAAF~
Me lanzó tremenda bofetada que casi pierdo el equilibrio. Dolió, de verdad había dolido demasiado, pues sentí que ese golpe vino con mucha furia. Intenté no llorar, porque no quería llamar más la atención, pero no podía evitar que mis ojos se humedecieran. Tuve miedo de mirarlo a los ojos, así que me sobé la mejilla y mantuve la mirada baja; sin embargo, Sempai exigía más explicaciones por lo que me jaló del cuello de mi playera y me puso cara a cara con él.
Estaba muy furioso. Parecía que me iba a matar con su mismísima mirada…
-¿Qué demonios tenías en la cabeza cuando sacaste a Maggie de la casa?-
-…- estaba asustado.
-¡Responde!- gritó.
-Sempai, estás llamando la atención de la gente…-
-NO ME INTERESA-
-…-
-Perdóname, Sempai…- nuevamente bajó la mirada y puse una cara triste.
Como siempre, a Sempai le afectó que ponga esa expresión y me soltó bruscamente. No pude soportar los nervios y la culpa. Me sentía tan triste que me abracé a mí mismo.
No sé si es egoísta de mi parte pensar de esta manera, pero… en vez de que Sempai busque una solución conmigo, tan solo me grita y me hace sentir peor.
Por otro lado, Sempai empezó a caminar en círculos y a querer arrancarse los pelos de la desesperación…
-¡Por qué, Morinaga, por qué!- renegaba y gritaba a la nada –Si me prometiste que cuidarías bien de Maggie, cómo es que ahora ella está perdida. ¡No logro entender!- suspiró –Una promesa es una promesa y tú traicionaste mi confianza- daba pasos fuertes al piso -¡Ahhhh! Por qué tienen que pasar estas cosas- se detuvo y aunque yo estaba cabizbajo él de todas maneras me regañó –Un día, Morinaga, te dejé UN PUTO DÍA con Maggie y… ¿qué pasó? ¡LA PERDISTE!-
-Lo lamento…- alcancé a susurrar.
-¡¿Lo lamentas?!- se indignó –¡Eso no va a traer a Maggie de vuelta!-
-…- me sequé los ojos –Déjame explicarte- pedí sin ni siquiera mirarlo.
-No necesito que me expliques nada. Para mí TODO está claro. Desobedeciste mis órdenes, traicionaste mi confianza y sacaste a Maggie de la casa. ¿Qué pensabas? ¿Qué no me iba a enterar? ¡EH!- respiró hondo –No me sorprendería que también la hayas dejado ver caricaturas y no hayan seguido NADA de la lista que te di-
-…- no dije nada, pues sus palabras tan solo me herían.
-Ay…- suspiró –En vez de estar lloriqueando como un imbécil… ayúdame a buscar a Maggie- me jaló del brazo –¡Anda, muévete!-
Hice todo mi esfuerzo para tranquilizarme y no seguir haciendo escándalo para poder ayudar a Sempai a encontrar a Maggie. Sinceramente ya había recorrido gran parte del centro comercial buscándola y fracasé; pero a Sempai no le importaba, él quería cerciorarse con sus propios ojos de que Maggie no estaba en esos lugares.
Así nos pasamos toda la tarde… buscando y buscando a Maggie. Yo no decía nada, tan solo miraba a todas partes y seguía a Sempai, mientras rogaba internamente de que nuestra hija apareciera.
¿Pero qué tal si no aparece? ¿Qué tal si a Maggie le pasó algo? Ay no, no puede ser. TODO ES MI CULPA. ¿Por qué soy tan descuidado? Sempai tiene razón… soy un idiota, un imbécil. Cómo se me pudo perder una niña de casi 4 años. QUÉ VA A HACER UNA NIÑA TAN PEQUEÑA SOLA EN LA CALLE. Sempai está muy enojado conmigo… y no solo él… sino también Taiga. Desde el otro mundo… ella debe estar decepcionada de mí. Me siento como un tonto.
Quería que esa pesadilla acabara. Llevábamos ya horas buscando y siempre me destruía más emocionalmente cuando nos decían "No, señor, no la hemos visto".
Por mi culpa Sempai estaba cayendo en la desesperación. Cada "no" que recibía era como una cachetada a la realidad. Ambos somos los padres de Maggie, pero eso solo lo sabían pocas personas. Si Maggie en verdad no aparece entonces tendremos que hacer una búsqueda masiva y la mitad de Japón se enterará que yo, Morinaga Tetsuhiro, tengo una hija de quién sabe dónde habrá salido. Si mis padres, mis amigos, mis compañeros de trabajo se enteran… ¿qué clase de explicación daría? "Sempai y yo adoptamos una bebé recién nacida, cuyos padres están muertos". ¡POR DIOS! Eso es ilegal. La ley nos quitaría a Maggie y ambos podríamos ir presos por suplantación de padres, secuestro de menor o YO QUÉ SÉ. A veces la ley suele ser muy cruel con los homosexuales.
Al criar a Maggie como nuestra hija, se supone que no tendríamos que llamar mucho la atención, pero ahora… todo estaba perdido. Si Maggie no aparecía… íbamos a meternos en un gran lío, y también caeríamos en una gran depresión por no saber dónde podría estar nuestra bebé. Sempai me odiaría por el resto de su vida.
Para mi mala suerte… la noche llegó y aún no teníamos respuesta sobre el paradero de Maggie. Era el fin. Regresamos al lugar donde habíamos empezado… la pileta. Sempai estaba cabizbajo, y muy callado, se sentó en una banca. Descansó sus codos en sus piernas y su cabeza en las manos…
-Nada…- susurró –No está por ningún lado- ahora él sonaba deprimido.
Sin decir nada para no provocar otra pelea, me senté a su lado en completo silencio. Pude sentir la intranquila respiración de Sempai y cuando volteé a verlo… una lágrima deslizaba de su mejilla.
¡NO PUEDE SER! Sempai está llorando… POR MI CULPA. ¡Soy un monstruo! Perdí a mi hija y ahora hice llorar a mi pareja. Soy una mala persona.
Eso me daba aún más ganas de llorar a mí también, pero ahora era el momento de ser fuerte y consolarlo. Respiré hondo y le acaricié la espalda…
-Sempai…-
-¡No me toques!- apartó mi mano con desprecio.
-No me trates así, por favor- mi voz empezó a temblar –Sé muy bien que la culpa es mía, pero…-
-Pero qué… PERO QUÉ- se alteró y me miró con furia –¡Maggie no está! Qué clase de "pero" puede haber ¡eh!-
-¡Ya, Sempai!- perdí la paciencia –No me hagas sentir peor. Sé que perdí a Maggie, sé que te desobedecí, sé que TODO es mi culpa… PERO YA BASTA- me puse de pie.
-No, bastardo, ni creas que voy a parar. Tú perdiste a Maggie y voy a seguir FURIOSO contigo hasta que aparezca-
-¡Estás siendo injusto!-
-¿Injusto?- repitió indignado y también se puso de pie mirándome a los ojos -¿Injusto, dices? YO estuve casi 4 años cuidando de Maggie mientras que TÚ continuabas con tu carrera. Entonces solo te dejó UN maldito día con ella y la pierdes… ¿Y aun así te parece INJUSTO?-
Pero de pronto... nuestra discusión fue interrumpida por un anuncio del centro comercial por los altavoces, cosa que no era una buena señal...
~Su atención, por favor, en breves momentos el centro comercial empezará a cerrar. Les pedimos amablemente que vayan desalojando las instalaciones. Su atención, por favor, en breves momentos el centro comercial empezará a cerrar. Les pedimos amablemente que vayan desalojando las instalaciones. Gracias y buenas noches~
Me quería morir con todo lo que estaba pasando. Maggie no aparecía, el centro comercial estaba por cerrar, ya era de noche y Sempai estaba más enojado que nunca. Además mi preocupación aumentaba; es decir, si el centro comercial iba a cerrar y no encontrábamos a Maggie; eso significaba que alguien se la llevó. No... no puede ser... ¿acaso alguien la secuestró? Ay no... esto me recuerda mucho a lo que pasó hace casi 4 años cuando Taiga también había desaparecido y luego ocurrió una horrible tragedia. No puede ocurrir lo mismo con Maggie. Aunque tengo el beneficio de la duda, pues tal vez alguien se la haya llevado y no precisamente para lastimarla, ya que por suerte... Takasu está muerto, pero... de todas formas si alguien se la llevó... ¡¿dónde puede estar?!
Sempai se enfadó aún más con el anuncio del centro comercial...
-¡Ves! ¿Ya estás contento? ¿YA ESTÁS FELIZ?- gritó –Es de noche y el centro comercial va a cerrar... ¿¡DÓNDE DEMONIOS ESTÁ MAGGIE!?-
-¡Ya, Sempai!- me desesperé –¡Ya entendí que es mi culpa, ya para!- suspiré y agaché la cabeza –Fue un accidente-
-¡¿Accidente?!- lo único que hacía era atacarme verbalmente –A esto no se le puede llamar un accidente, idiota- miró al cielo –No puedo creer que vayamos a regresar a casa sin Maggie. ¿Qué hará una niña de casi 4 años sola, en la calle... sin nosotros?- se tapó el rostro.
No pude soportar más la presión. Había herido a Sempai emocionalmente, pues perdí a nuestra hija. Toda la culpa la tenía yo y la acepté, pero si algo iba a hacer... era arreglarlo a como dé lugar; así que hice mi último intenta y sin decir nada me fui corriendo hacia el puesto de seguridad. Sempai se dio cuenta de mi repentino cambio y me siguió sorprendido.
Era un pequeño tópico de seguridad donde había un guardia en un escritorio. Me acerqué desesperado, pero él me interrumpió...
-Disculpe... ya vamos a cerrar-
-Sí, lo sé, señor; pero estoy desesperado. Verá mi hija de casi 4 años se perdió en el centro comercial ya no sé qué hacer-
-¿Una niña perdida? ¿Y por qué no nos avisó antes?-
-Pensé que podía encontrarla si la buscaba yo mismo, pero... no aparece- junté mis manos en símbolo de ruego –Por favor, debe ayudarme a localizarla-
-¿Tiene alguna foto de ella?-
-Sí, claro- saqué mi billetera donde conservaba una foto de Maggie y de Sempai, pero solo le entregué la de Maggie –Aquí está-
De pronto apareció Sempai algo agitado por haberme seguido...
-¡¿Idiota, por qué corres así?!- renegó, pero no le hice caso.
El guardia tampoco le prestó atención a Sempai, pues analizó la foto cuidadosamente...
-Cabello corto, liso y color azul. Tez blanca y ojos claros-
-Sí, sí... ¿la ha visto?-
-Lo lamento mucho... no la he visto, pero si gusta podemos imprimir varias fotos de ella y pegarlas en el centro comercial para que así puedan...-
-Yo la he visto- escuchamos la voz de una chica aproximadamente de la edad de Sempai que entraba al tópico –Es su hija... ¿verdad?- me dijo.
-Sí, sí lo es- respondí de inmediato y Sempai se quedó boquiabierto.
-No cabe duda que es idéntica a usted-
-¿Dónde está? ¿Dónde la vio?- Sempai se alteró y agarró de los hombros a aquella chica.
-Descuiden...- sonrió –La encontré sola por el estacionamiento y me la llevé a casa-
-Estacionamiento...- susurró bastante preocupado –Por Dios, no sabe lo preocupado que estaba- habló más calmado –Por favor, devuélvame a mi hija-
-¿Hija?- se sorprendió la chica -¿Cómo? ¿Acaso no es hija del joven de cabello azul?-
-Ah...- Sempai se puso nervioso e inmóvil.
-¡Claro, claro que es mi hija!- me puse en frente de la chica con una sonrisa –Solo qué Sempai es su... su padrino y... también le dice "hija" de cariño... jeje- inventé una excusa que nos salvó a ambos.
-Oh bueno- se quedó más tranquila –Ya entiendo. No se preocupen. Por favor, acompáñenme a mi casa para entregársela-
Tanto el guardia como nosotros nos aliviamos por la grata noticia de que Maggie había desaparecido. Me devolvió la foto para que Sempai y yo podemos ir rumbo a la casa de esa amable chica. En el camino nos comentó que había tenido mucha suerte en encontrarnos, puesto que justo había ido a repostar que se había encontrado una niña desaparecida por si alguien preguntaba por ella. Había sido mera coincidencia que justo Sempai y yo hayamos ido a preguntar al mismo tiempo por Maggie al tópico de seguridad; sin embargo, Sempai no iba a estar tranquilo hasta tener a Maggie de devuelta en sus brazos.
Al llegar a la casa de la chica, Sempai se puso como loco y empezó a gritar "Maggie, Maggie". La chica nos dirigió a la sala y ahí estaba dormida en el sofá junto a un niño de aproximadamente 9 o 10 años. A penas la vio, Sempai corrió y cargó a Maggie con los dos brazos acurrucándola en su pecho...
-¡Por Dios, Maggie! Estás a salvo, estás bien- se veía tan aliviado.
-Muchas gracias por todo, señorita. No sabe lo agradecidos que estamos-
-No se preocupe. Lo bueno es que la pequeña ya está con ustedes-
-¡Ahhhh!- Sempai gritó -¿Qué le pasó en la rodilla? ¿Por qué tiene una bandita?-
-¡Oh! Eso es porque cuando le encontramos en el estacionamiento, se había lastimado, y estuvo llorando un buen rato. Es por eso que la traje a mi casa para que se calmara y poder curarle la herida. Pero descuiden, fue solo un pequeño raspón. Estoy segura que solo fue un tropiezo el que ocasionó la herida-
-No puedo creerlo- Sempai me quería matar con la mirada, pues Maggie no solo se había perdido, sino también lastimado.
-Pero mientras estuvo aquí, mi hijo la cuidó. Estuvo en buenas manos-
-Gracias, niño- sonreí.
-De nada, señor- respondió tímidamente al lado de su madre.
-Morinaga- le dije mi nombre –Dime Morinaga Tetsuhiro- le acaricié la cabeza.
-¿Morinaga?- el niño preguntó un poco asombrado y de pronto frunció el seño.
-Así es. Y tú cómo te llamas- pregunté amablemente, pero el niño tenía una mirada extraña hacia mí.
-Ah... etto...- la chica se puso algo nerviosa por la actitud de su hijo –No se preocupe, Morinaga-san, a veces suele... suele... enojarse de la nada- me sonrió, y luego le susurró a su hijo –Por favor, hijo, mejor anda a tu habitación a jugar ¿sí?-
-Morinaga Tetsuhiro...- susurró el niño de una manera extraña y luego se fue corriendo a su cuarto, cosa que me hizo sentir muy incómodo.
-Mil disculpas, Morinaga-san. A veces los niños son así... "raros"- enfatizó.
-Vámonos, Morinaga- expresó Sempai bastante serio y se dirigió a la puerta.
-Etto... ¿no vas a agradecerle a la señorita, Sempai?-
-Muchas gracias por todo- Sempai se detuvo, la miró e hizo una pequeña reverencia formal de agradecimiento –Ahora vamos a casa que ya es muy tarde- continuó su camino hacia la puerta.
-Enserio disculpe por la actitud de Sempai, es que estuvo muy angustiado por mi culpa y...-
-Descuide. Comprendo perfectamente lo que se siente PERDER a alguien que ama-
-¿Qué?- no entendí su indirecta.
-Me refiero a que Maggie se les perdió y entiendo la preocupación que sintieron, pero ahora... ahora pueden estar tranquilos que ya la recuperaron... jeje- explicó nerviosa –Etto... los acompaño a la puerta-
-Enserio estoy muy agradecido. Si hay alguna manera de pagarle todo lo que ha hecho por nosotros solo dígamelo-
-Todo está bien, Morinaga-san. Quédese tranquilo- sonrió mientras que Sempai paraba a un taxi de la calle y se subía en el auto.
-Gracias por todo- dije subiendo también al taxi.
-Claro- sonrió –Ya me lo cobraré de otra manera- susurró.
-¿Disculpe?- pregunté pues no logré escucharla.
-¿Eh? Ah... decía que le vaya bien y que cuide bien a la pequeña Maggie- se despidió con la mano y el taxi arrancó –Cuídela MUY bien...-
El trayecto hacia el apartamento en taxi había sido muy incómodo. Sempai se mantuvo en silencio mirando a Maggie dormir en sus brazos, mientras que yo no pude evitar sentirme nervioso por lo que me esperaba al llegar. La tarifa me había salido algo costosa, pero le pagué al conductor.
Ambos subimos silenciosamente al apartamento. Sempai se negaba a dirigirme la mirada y menos la palabra. Entró y se dirigió al cuarto de Maggie, mientras que yo me quedé solo en medio de la sala.
Estoy feliz de que Maggie haya aparecido, pero... qué cosas me dirá Sempai. Ay no... espero que no me termine. Aunque no creo que lo haga, porque prácticamente ya somos como una familia de tres personas, pero... eso no significa que no pueda terminarme... ¿o sí? Además, pensándolo bien... noté algo raro en esa chica y sobretodo en su hijo; es decir, su mirada cambió cuando le dije mi nombre. Era como si... estuviera enfadado conmigo o algo, pero es raro, pues ni siquiera me conoce. Bueno... el punto es que Maggie ya está en casa... con Sempai y conmigo y juro que jamás se me volverá a escapar de las manos; sin embargo, no podré escapar del regaño que Sempai de seguro me dará.
Caminaba en círculos por la sala una y otra vez hasta que Sempai interrumpió mis pensamientos saliendo de la habitación de Maggie y viniendo hacia mí. Lo notaba más calmado, pero aún llevaba aquella mirada seria. Paré de caminar y me mantuve cabizbajo. Sempai se posicionó frente a mí con los brazos cruzados. Ninguno de los dos decía nada hasta que él rompió el silencio que nos rodeaba...
-La encontraron en el estacionamiento con un RASPÓN en la rodilla-
-Sempai, yo...- quería excusarme, pero me interrumpió.
-Con un RASPÓN en la rodilla, SOLA, en el ESTACIONAMIENTO- levantó la voz -¿Te das cuenta? ¿Acaso no eres consciente que si se hizo un raspón, pudo haberse hecho algo MÁS grave?-
-Por suerte Maggie está bien, Sempai-
-Por suerte... ¡JA! Por suerte- se burló y luego se enojó –Esto pudo haber sido PEOR, Morinaga-
-Lo sé, ya lo sé, Sempai... y me disculpé por eso-
-Una disculpa no basta, idiota- empezó con los insultos -¿Y si tenía un accidente aún más grave? ¿Y si la secuestraban? ¡¿Qué tal si no la encontrábamos nunca?!-
-Déjame explicarte, por favor- lo miré resistiendo el llanto.
-Una explicación ¿eh?- le pareció gracioso.
-Sempai... yo sé que estuvo mal no seguir tus órdenes, pero... tan solo quise llevar a Maggie al centro por un momento. Le prometí comprarle un helado y cuando fuimos a comprarlos... la solté por unos segundos para poder pagar los helados y cuando volteé... ya no estaba. Fue mi culpa, lo sé, pero no contaba con que se me iba a perder de esa manera. No te imaginas la angustia que sentí y empecé a buscarla por todos lados, y luego... llamaste-
-A ver, Morinaga, te dije CLARAMENTE que NO la sacaras a la calle-
-Sí, pero... solo iba a ser un momento. No pensé que algo malo ocurriría-
-¿Y me lo ibas a decir?-
-¿Eh?-
-Si Maggie no se te hubiera perdido y nada malo hubiera pasado... ¿me ibas a decir que la llevaste al centro?-
-Sempai...-
-¡La verdad, Morinaga! Quiero la verdad-
-No...- susurré avergonzado.
-¡Ah! O sea que me ibas a mentir, o sea que en la noche yo iba a regresar al apartamento, iba a preguntarte si seguiste todas mis reglas ¿y tú ibas a decirme que "sí"?-
-Perdóname. Soy... soy un mal padre-
-Un mal padre, no. ¡ERES UN PÉSIMO PADRE!-
-...- me hizo sentir aún peor.
-¿Lo ves? Sabía... SABÍA que NO podía confiar en ti. Eres un ser irresponsable, despreocupado, inmaduro, y crees que cuidar a Maggie es un juego o un "experimento" como me dijiste-
-Lo lamento. Prometo cambiar, yo...-
-No. No me prometas nada, porque ya NO confío en ti- me interrumpió señalándome.
-Sempai...-
-Voy a renunciar a ese concurso estúpido de la universidad en el que estoy, porque ya no pienso dejar a Maggie sola contigo-
-No, Sempai, no lo hagas, no renuncies- lo agarré de los hombros –Es tu oportunidad de seguir con tu carrera y...-
-¿Y dejar a Maggie contigo?- se indignó y se zafó de mi agarre con un pequeño empujón –Si hoy se perdió en la calle... qué pasará mañana ¿Se va a quemar? ¿Se va a cortar un dedo? ¿Se convertirá en una delincuente cuando crezca? Ya no, Morinaga. Te di una oportunidad y la desperdiciaste-
-Sempai, por favor...-
-¡Y ya no quiero escuchar más estupideces!- gritó y luego respiro hondo –Agradece que estamos discutiendo sobre la educación de Maggie, y no sobre el futuro de esta relación- me miró seriamente a los ojos.
-¿Qué quieres decir con eso?- me tembló la voz y mis ojos se llenaron de lágrimas –¿Piensas dejarme?-
-Ay...- suspiró y miró a otro lado –No, porque Maggie te quiere-
-¿Y tú?- me preocupó lo que dijo -¿Acaso tú no me quieres?-
-Mira, sabes qué... estoy muy cansado, así que me voy a dormir- se dirigió a nuestra habitación y antes de azotar la puerta se despidió de mala manera –Buenas noches-
¿Qué... qué fue lo que acaba de pasar? ¿Qué fue lo que acaba de decir? ¿Acaso me quiso dar a entender que ya no quiere y que solo está conmigo por Maggie? No, Sempai, por qué dijiste eso. No me hagas algo así. Se supone que estamos juntos porque nos amamos y porque ahora somos una familia. No quiero que lo nuestro sea solamente porque ahora Maggie está con nosotros. Sempai... ¿lo que dijiste no fue de verdad, cierto? ¿Tú... aún me amas, verdad?
Miles de preguntas llegaron a mi mente y una angustia muy grande llegó a mi corazón. No podía evitar pensar que algo malo pasaba en nuestra relación. Además... Sempai iba a abandonar nuevamente su carrera por mi culpa. Iba a dejar de lado una oportunidad muy importante solamente por mis estupideces. Me sentía un mal padre, un mal novio, y una mala persona. No pude evitar llorar, así que lo hice en silencio y me sequé un poco las lágrimas para calmarme.
Era obvio que entrar al cuarto que compartía con Sempai iba a ser peor, pues de seguro me soltaría otra de sus palabras hirientes. Así que decidí ir a disculparme con alguien que tenía pendiente. Respiré hondo y fui al cuarto de mi princesa. Entré con mucho cuidado, cerré la puerta tras de mí y prendí la lamparita junto a su cama. Ahí estaba mi pequeña Maggie... durmiendo tranquilamente como un angelito.
Ay, Maggie, perdóname. Si algo grave te hubiera pasado... yo... yo no me lo hubiera perdonado. Te juro que nunca más voy a volver a perderte. Prometo ser más cuidadoso, porque te quiero mucho, hija, te quiero. También... te pido perdón, Taiga, pues el día te hoy... te he fallado. Sé que desde el otro mundo tienes ganas de matarme, pero... espero que tú también puedas disculparme.
Reflexioné mucho sobre mis acciones que no me di cuenta que estaba llorando hasta que escuché una tierna voz...
-Papi Mori... ¿por qué lloras?- Maggie estaba medio despierta y se percató de mi tristeza.
-Eh... no, princesa, no es nada- sonreí limpiándome las lágrimas –¿Puedo... puedo dormir contigo?- pedí permiso.
-Sí, papi Mori-
La cama de Maggie era bastante grande para ella, a pesar de su temprana edad, así que me acomodé a su lado izquierdo, echándome de costado para mirarla...
-Perdóname por no cuidarte bien- acaricié su rostro.
-Te quiero mucho, papi Mori- se acercó a mí y me abrazó.
-Y yo a ti, Maggie- la abracé y poco a poco me quedé dormido.
POV SEMPAI
A ver... creo que ya está... "Estimado profesor Fukushima. Lamentablemente ya no podré continuar en el concurso de ciencias debido a imprevistos familiares. Espero que sepa comprender mi situación y muchas gracias por considerarme uno de los mejores estudiantes de la carrera. Es un honor para mí representar a la universidad; sin embargo, este año no podrá ser. Mis más sinceras disculpas. Atentamente, Tatsumi Souichi". Listo... ahora... solo debo enviarlo y ya.
Me encontraba sentado en la cama con la espalda pegada a la pared y la laptop en mis piernas. Sinceramente pensé bien en escribir un correo electrónico sonando bastante transparente y agradecido por la oportunidad; pero... por alguna extraña razón... me sentía algo indeciso respecto a oprimir el botón "enviar mensaje".
¡Maldición! Lo envío o no lo envío, lo envío o no lo envío; LO ENVÍO O NO LO ENVÍO. Mi paciencia se agotaba cada vez más. Mierda... creo que... lo haré después. Suspiré y cerré la laptop colocándola en mi mesita de noche. De paso... alcancé a ver la hora y ya era casi media noche. Qué raro... han pasado horas y Morinaga no ha venido a dormir. ¡No me digas que el tarado se fue a beber con su amigo homo del bar! Si es así... ¡lo mato!
-¡Morinaga!- lo llamé, pero no obtuve respuesta -¡Morinaga!- volví a intentarlo, pero fue en vano, además que afuera todo estaba profundamente silencioso.
Rolé los ojos y no me quedó opción más que buscarlo por el apartamento. Así que me levanté de la cama y salí de mi habitación...
-Morinaga- volví a repetir tocando la puerta del baño -¿Estás ahí?- pero no obtuve respuesta –Morinaga...- me asomé a la sala, pero tampoco había rastro de él –Qué raro. De seguro ese idiota sí se fue a beber a ese bar homo. ¡Ay! Cómo puede ser tan despreocupado- renegué –Bueno, mañana en la mañana lo regañaré. Ahora iré a dormir, pero antes me aseguraré que Maggie siga dormida-
Di un gran bostezo y silenciosamente caminé al cuarto de mi enana. Abrí la puerta y...
-Morinaga...- susurré al verlo durmiendo en la cama al lado de Maggie.
Desconozco la razón, pero de alguna forma de pareció tierno encontrarlo así. Involuntariamente mis labios formaron una sonrisa, descansé mi espalda en el marco de la puerta y no pude dejar de mirarlos. Ambos estaban en el mundo de los sueños y muy acurrucados.
No cabe duda que Morinaga es un gran idiota, pero... es mi idiota, mi pequeño idiota. No pensé encontrarte con Maggie, pero veo que también estuviste preocupado. Morinaga, Morinaga, Morinaga... qué voy a hacer contigo. Eres un tarado, pero... en el fondo... sé que no lo hiciste apropósito y que también estabas desesperado con la desaparición de Maggie. Ambos lo estuvimos. Tal vez no estuvo bien lo que dije; es decir, no voy a admitir que exageré en gritarte, pero... quizás no debí meter el tema de nuestra relación. ¿Acaso crees que seguiría contigo solo por Maggie? Qué poco me conoces. Es obvio que... bueno... si estoy contigo es por algo... es porque sí quiero. Te... te amo, idiota. Aún me cuesta admitirlo abiertamente, pero así yo soy, el tirano del que te enamoraste; y tú... eres el idiota del que me enamoré. Maldición... ya estoy empezando a decir cursilerías ridículas. Ay... debe ser el sueño que me pone tan sensible. Malditos sentimientos que opacan el orgullo de las personas y nos hacen decir estupideces.
Peleaba internamente con mis pensamientos, mientras no podía quitarles la mirada de encima. Morinaga y Maggie, definitivamente son las personas que más amo en el mundo, son lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, y sobretodo... sin ustedes me moriría. Somos una familia, una pequeña y rara familia, pero... así somos felices los tres. Morinaga, sé que te sientes triste con todo lo que dije, pero... tengo razón al estar enojado. Me preocupa dejarte solo nuevamente con Maggie. Es el futuro de nuestra hija, sabes, no es un juego; pero... creo que... no sería justo. Es decir, todos merecemos una segunda oportunidad, y tú me la diste cuando más lo necesitaba. Hace varios años cuando fui a buscarte a Hamatsu a pedirte perdón por haberme casado con Yuki,... tú me diste una oportunidad; también aquella vez cuando por mi culpa perdiste la memoria y luego la recuperaste... me diste otra oportunidad; y claro... otras veces en las que yo cometí graves e hirientes errores y tú... supiste perdonarme y abrirme tu corazón y confianza nuevamente. Estoy agradecido por todo eso, Morinaga; y es hora que yo también entienda y aprenda a darte una segunda oportunidad, así que... ¡Voy a ganar ese concurso de ciencias!
POV MORINAGA
La luz de la mañana molestaba mis ojos e interrumpió mis sueños. Me sentí extraño, pues al estirar mi mano a la derecha, noté que no había nadie y la cama era mucho más pequeña; sin mencionar que sentí varios peluches arriba de mí. Abrí los ojos de golpe y me vi dentro de un cuarto rosado...
-¿Eh?- me sorprendí, pero luego recordé lo sucedido –Cierto. Dormí en el cuarto de Maggie y...- miré a todos lados y ella no estaba –¿Maggie? ¿Maggie?- miré el reloj y eran casi las 11am –No puede ser, dormí mucho. De seguro Sempai está enojado-
Respiré hondo y me levanté de la cama. No estaba en pijama, pues había dormido con la ropa de ayer, así que me la acomodé, y salí de la habitación sobándome los ojos. Al llegar a la sala pude notar que Sempai y Maggie estaban en la cocina. Al parecer estaban desayunando. Sempai había sentado a Maggie en la isla y le estaba dando de comer cereal con leche.
-A ver... otra más- Sempai acercó la cuchara a la boca de Maggie –Di "ahhhh"-
-Ahhhhh- ella repitió abriendo la boca y llevándose un buen bocado de cereal con leche.
-Muy bien, Maggie. Me gusta que seas obediente-
De alguna manera me sentí un poco mal, ya que Maggie estaba tan obediente y tranquila con Sempai. Él sabía manejar perfectamente la situación; en cambio yo era un fracaso como padre. Bajé la mirada y solté un suspiro que accidentalmente se escuchó...
-Morinaga...- me llamó Sempai –Al fin despiertas- se cruzó de brazos –Maggie debió haber desayunado hace dos horas- el regaño de la mañana empezaba.
-Lo siento, Sempai- mantuve la mirada abajo –No me di cuenta de la hora- respondí desanimado.
-Tenemos que hablar, Morinaga- indicó algo serio.
-Ay no...- susurré y puse una expresión de preocupación.
-Bien, Maggie...- la cargó y la puso en el suelo –Por qué no vas a tu habitación mientras hablo con Morinaga-
-¿Puedo jugar, papi Sichi?-
-Hmmm...- suspiró –Solo por esta vez-
-¡Siiii, siiii!- se emocionó y fue corriendo a su habitación dejándome solo con Sempai.
El ambiente estaba cargado de tensión y un profundo silencio. Ambos estábamos frente a frente. Él en la cocina, y yo en la sala. Sabía que Sempai estaba mirándome seriamente con los brazos cruzados, y yo bueno... me mantuve inmóvil y cabizbajo. En realidad ya no quería pelear... me afectaba que Sempai se enoje conmigo.
-Maggie ya me dijo todo lo que hicieron ayer-
-...- ay no, lo que faltaba.
-Interrumpiste su programa educativo, vio caricaturas en la televisión, quisiste hacerla jugar, le gritaste por haber tirado uno de sus juguetes; y CLARO... no olvidemos que la llevaste al centro y la perdiste- enumeró mis errores mientras se acercaba a mí.
-Sempai...- respiré hondo –Sé que todo es mi culpa y que soy un mal padre, pero... ya no sé de qué manera disculparme-
-No se trata de simplemente "disculparte" y ya todo está bien... ¡No! Lo que quiero entender es POR QUÉ... por qué me desobedeciste, por qué quisiste hacer tu voluntad a pesar que tenías una lista de órdenes mías-
-Perdón-
-No. Deja de disculparte. Tan solo quiero escuchar y comprender tus razones- Sempai se mantuvo calmado.
-No quiero que te molestes más conmigo, Sempai... yo...-
-No pretendo pelear, Morinaga. Así que puedes decirme lo que sea-
-¿De verdad? ¿Prometes no enojarte?-
-Eh...- roló los ojos –Digamos que... lo INTENTARÉ-
-Bueno...- lo miré a los ojos –Sabes... debes admitir que el nivel de exigencia que le pones a Maggie es muy alto. Mira, no quiero cuestionar tu forma de educar a nuestra hija, pero... creo que a veces exageras. Vi el programa educativo con Maggie y hasta a mí me aburrió. Está bien que quieras que lo vea siempre, pero... que no sea tantas horas. Déjala ver caricaturas también. Todos hemos visto caricaturas cuando éramos niños, por qué negarle esa diversión a Maggie si apenas va a cumplir los 4 años de edad. Pienso que... el programa educativo es buena idea, pero también debemos considerar añadirle algo de diversión a su vida. Luego, eso de querer enseñarle matemática básica, leer y escribir... pues me parece algo exigente a su edad. Para eso le esperan muchos años de escuela primaria y secundaria. Y lo mismo sucede con los juguetes. Es decir... Sempai... vi la caja de juguetes aprobados por ti y... QUÉ ABURRIDO...- enfaticé –Un ábaco, un cubo rubik... ¿es enserio? Sempai... hay que darle muñecas o cosas que una niña quiera. No lo sé... algo más entretenido, algo que realmente ella desee. Pienso yo que debemos dejarla disfrutar al máximo sus primeros años, porque luego cuando crezca obtendrá responsabilidades cada vez más hasta que sea una mujer mayor y deba preocuparse en mantenerse ella sola. No quiero que cuando Maggie crezca sienta que no tuvo tiempo de jugar ni divertirse- solté todo lo que pensaba –Eso... eso era todo. Si dije algo malo, perdóname, Sempai. Tan solo quería...-
-Detente ahí- me interrumpió –Morinaga, Morinaga, Morinaga... ¿qué voy a hacer contigo?-
-Dijiste que no te enojarías-
-Dije que lo INTENTARÍA-
-Entonces... ¿vas a gritarme?-
-No- respiró hondo –Gracias por decirme todo eso. Era lo que nos faltaba... COMUNICACIÓN-
-¿Eh?-
-Morinaga... lo que pasa es que nunca hemos hablado sobre esto de una forma seria y tranquila-
-¿Bromeas? Trato de decírtelo siempre-
-No. Lo que tú hacías era quejarte de mis reglas de una manera caprichosa-
-Lo lamento-
-Ay...- respiró hondo –De acuerdo. Reduciré las horas del programa educativo para que Maggie pueda ver caricaturas APROBADAS por mí-
-Sempai...- me pareció casi lo mismo, pues si lo iba a elegir él solo, de seguro sería aburrido.
-Ya, ya... lo elegiremos los dos- se calmó –Respecto a los juguetes... se los cambiaré ¿de acuerdo?-
-Podemos darle tal vez un video juego pequeño y...-
-¡Nada de video juegos!- me puso el pare –Cualquier cosa menos eso. No sé... rompecabezas, cuadernos para colorear...-
-Muñecas, casa de muñecas, carro de muñecas...- incluí.
-Es demasiado-
-O le damos más muñecas o yo le compro un video juego-
-¡Maldito idiota chantajista!- me insulto –Tú ganas... le daremos más muñecas y esas cosas de niñas-
-Y también podemos considerar una guardería divertida o tal vez una niñera para...-
-¡Tampoco presiones, Morinaga! No te pases de listo- me interrumpió –Sabes que no quiero dejar a Maggie en manos de un extraño-
-Jeje... bueno...- sonreí –Gracias por comprenderme, Sempai- quise abrazarlo, pero me apartó suavemente.
-Aún no hemos terminado de hablar, idiota. No he olvidado tu gracia de ayer-
-Ay, Sempai... ahora no- hice un puchero –Íbamos tan bien-
-Bastardo, perdiste a Maggie. Es obvio que NO se me ha olvidado-
-Pero ya la encontramos y ya me disculpé-
-¿Y te parece poco?-
-Sempai...-
-Ayer le escribí un mensaje al profesor Fukushima para comunicarle mi renuncia al concurso-
-¡¿Qué?! No, Sempai, por qué lo hiciste-
-Porque un idiota inmaduro y despreocupado perdió a mi hija-
-Nuestra hija- corregí.
-¡Lo que sea!- gritó y luego se calmó –El punto es que... no creo que pueda dejarte a cargo de Maggie otra vez-
-Lo sé y...- me sentí mal –Y todo es mi culpa. No voy a discutir tu decisión, Sempai. No quiero pelear más. Eso... eso me afecta- respiré hondo -Por mi culpa no podrás representar a la universidad, y... perdón por eso-
-No envié el mensaje-
-¿Qué?- me sorprendí.
-Que no envié el mensaje ¿acaso estás sordo?-
-Pero hace un momento dijiste que le habías escrito al profesor Fukushima y...-
-¡Sí, sí! Escribí el mensaje, pero no lo envié. Aún está en mi bandeja de mensajes en borrador-
-No entiendo cuál es el punto-
-¡Ay! Sí que eres lento- roló los ojos –Lo pensé bien y voy a eliminar ese mensaje-
-Eso significa que...-
-Así es... voy a darte otra oportunidad, pero será LA ÚLTIMA-
-¡Gracias, gracias, gracias!- me emocioné mucho que lo abracé –Eres el mejor, Sempai, EL MEJOR-
-Sí, sí... ya suéltame que me asfixias, idiota- lo solté –Y más te vale que hagas las cosas bien. Ya quedamos en que seré más flexible en cuanto a su educación, pero... NO QUIERO QUE LA SAQUES A LA CALLE- dejó bien en claro.
-De acuerdo, Sempai-
-Hablo enserio, Morinaga. Si yo me entero que la volviste a sacar a la calle sin MI AUTORIZACIÓN... me voy a enojar... y MUCHO-
-...- me quedé callado como señal de conformidad, pero no pude evitar recordar lo que me dijo ayer y puse una cara triste.
-¿Y ahora por qué haces esa cara?- se dio cuenta de mi expresión.
-Sempai, respecto a lo que dijiste ayer... pues…-
-Qué… qué cosa dije ayer. Habla de una vez y no pongas esa cara, idiota-
-Dijiste que... que estabas conmigo, porque Maggie me quería- comenté desanimado.
-Es cierto- afirmó.
-¿Eh?- me lastimó –¿Eso significa que ya no me quieres?-
-Morinaga, no empieces...- roló los ojos y se cruzó de brazos.
-Pensé que me amabas, pensé que éramos una familia...- me alteré muy nervioso –¿Por qué de la noche a la mañana decidiste dejar de quererme?-
-Espera ¿qué?...- se ofendió –Yo jamás dije eso, tarado-
-¡Sí! Dijiste que andabas conmigo, porque Maggie me quería-
-Mira, en primer lugar... ayer estaba muy enojado contigo y eso me llevó a decir ciertas cosas. En segundo lugar... Maggie no es la única razón por la que... tú sabes... somos una familia; sino que ella es UNA de las razones-
-No... no comprendo-
-¡Ah! Me olvidaba... y en tercer lugar... ERES UN IDIOTA-
-¿Qué?-
-¡Ay!- suspiró y roló los ojos.
En ese instante, Sempai sujetó el cuello de mi camisa y me jaló hacia él sellando nuestros labios. Al principio fue un beso tímido, pero luego lo abracé de la cintura, lo pegué contra mi cuerpo y metí mi lengua dentro de su boca para profundizar el beso. Sempai no se lo esperaba, pero me correspondió dejándose llevar por unos momentos soltando el cuello de mi camisa poco a poco. La falta de aire se presentó y ambos nos separamos suavemente. Sempai miró a otra dirección bastante sonrojado, mientras que mi rostro tenía una gran sonrisa y no podía dejar de abrazarlo por la cintura.
-¿Eso... eso responde tu pregunta?- preguntó tímidamente.
-...- afirmé con un movimiento de cabeza y luego acerqué mi rostro al de él –Te amo, Sempai-
-No empieces a ponerte cursi, idiota, y ya deja de abrazarme- se puso nervioso.
-Llevamos muchos años como pareja. No tienes de qué avergonzarte, Sempai- sonreí.
-¡Quién se está avergonzando, bastardo!- renegó un poco.
-Vamos... dime que me amas-
-No-
-Dímelo-
-Para qué... si ya lo sabes-
-Pero me gusta oírlo de vez en cuando, mi Sempai-
-...-
-Por mí ¿sí?-
-Tsk...- roló los ojos –Te amo, idiota- se sonrojó.
-¡Ese es mi Sempai!- me alegró escuchar su amor por mí aunque sea a su manera tirana, pues eso es lo que lo caracteriza.
Esta vez fui yo quien lo atraje hacia mí y comencé a besarlo. Sempai esta vez puso resistencia, pues tenía miedo que Maggie nos vea; sin embargo, eso me tenía sin cuidado. Somos una familia y así será siempre. Empecé a jugar con nuestras lenguas y a sobar toda su espalda, para poco a poco bajar mis besos hacia su cuello...
-Oe... Morinaga... ¿qué... qué haces?-
-Sempai... hay que hacerlo, por favor-
-No, Morinaga, detente. Estás en celo, idiota, estás en celo otra vez- empezó a poner fuerza, pero no me dejé.
-Es que hace tiempo que no hacemos el amor-
-Maldito sin vergüenza, no lo digas así-
-Necesito tu cuerpo, necesito ir dentro de ti, te necesito en la cama- susurré sensualmente en su oreja.
-Basta... Morinaga- se estaba dejando llevar, pues notaba algo débil sus piernas.
-Será solo un momento, te lo prometo- pasé mi mano por su entrepierna y noté su erección.
-Ahhhh...- gimió un poco.
-Estás duro- luego empecé a frotar mi propia erección con la suya aún con la ropa puesta –Yo también lo estoy ¿sientes?-
-Mori... ahhhh... Morinaga... no es... no es el momento...-
-Te amo, Sempai, te amo... ahhh...- gemí pues hace tiempo que no sentía esa sensación de placer.
-Morinaga... ahhh... basta... ahh...- Sempai se había dejado llevar –Maggie nos puede... ver-
-Entonces corrámonos así...- aumente la fricción de nuestros miembros sin dejar de abrazarnos y para ahogué los gemidos de Sempai en un profundo beso.
No obtuve respuesta, por lo que interpreté como un "sí" el silencio de Sempai. Hace muchas semanas que no teníamos intimidad, y aunque me haya complacido a mi mismo en ocasiones de abstinencia, el orgasmo no tardó en dominarme al igual que ha Sempai. Ambos estábamos extasiados y no queríamos parar. Primero era yo quien se movía, pero Sempai supo cómo seguirme el ritmo de inmediato. Gemíamos en nuestras bocas para no ser escuchados y nos separábamos de rato en rato para no quedarnos sin aire. El final estaba cerca, podía sentirlo, pero entonces...
-Papi...-
-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH- Sempai pegó un grito de susto aferrándose completamente a mí para que Maggie no se diera cuenta que algo raro estábamos haciendo con nuestras entrepiernas, mientras que yo me quedé inmóvil por el miedo.
-Maggie... ¿qué sucede?- sin despegarme de Sempai, miré a mi hija.
-¿Qué hacen?- preguntó inocentemente con su carita de ángel.
-...- Sempai no podía pronunciar ninguna palabra por los nervios, pues lo notaba tembloroso.
-Eh... pues... tu papi Sichi y yo nos estamos abrazando... jeje... sí eso-
-¡Yo quiero abrazo!- se emocionó.
-¡No!- grité asustado, pues tenía miedo que Maggie note nuestras erecciones y empieza a hacer más preguntas –Digo... eh... anda a tu cuarto ¿sí?-
-¿Por qué?-
-Porque... estoy ocupado-
-¿Por qué?-
-Porque debo hablar con tu papi Sichi-
-¿Por qué?- esa manía de los niños de preguntar "por qué" a todo.
-Porque si vas a tu cuarto te daré chocolates-
-¡Síííí! ¡Chocolates, chocolates!-
Con mucha felicidad, Maggie fue corriendo a su cuarto, mientras que Sempai y yo nos quedamos solos en la cocina en la misma posición. La tembladera de su cuerpo se detuvo y supuse que se vendría nuevamente un regaño...
-¿Se... Sempai?-
-Eres... un... bastardo...-
-No pasó nada, no se dio cuenta- me excusé.
-¡Suéltame, pervertido!- me empujó bastante agitado y sonrojado, y se fue caminando rápidamente, pero noté algo en su entrepierna que no pasó desapercibido.
-Eh... Sempai... tu...-
-¡Sí... sí, me corrí, ya lo sé!- gritó bastante histérico.
-¿A dónde vas?-
-Al baño para limpiarme. Esto es tan asqueroso-
-Pero no es justo. Yo no me he corrido- hice un puchero.
-¡Cierra la boca, idiota!-
-Pero...- no pude terminar de hablar, pues escuché el portazo de Sempai encerrándose en el baño –Ay qué mal. Ahora tendré que masturbarme- me resigné, pues de todas formar necesitaba deshacerme de mi erección.
POV SEMPAI
Los días fueron pasando y yo asistía normalmente a la universidad para prepararme para el concurso de ciencias. Decidí confiar en Morinaga respecto a cuidar de Maggie, pero cada dos horas le mandaba mensajes de texto para saber qué estaban haciendo, y él respondía inmediatamente para que no me preocupara. Al menos así me mantenía tranquilo. Morinaga demostró ser bastante responsable, pues respetaba la lista de órdenes al pie de la letra, al menos eso me decía en la noche al llegar a casa. No había nada fuera de lo normal.
Tomé una buena decisión en darle otra oportunidad a Morinaga y dejarlo a cargo de Maggie en el apartamento. Podrá ser un idiota inmaduro, pero… de algún modo sabe lo que hace. Y… para mí… no es un mal padre. Sinceramente me molestó un poco que creyera que no lo quiero; es decir, sí lo quiero y mucho. Ay, por favor, somos la familia "Morinaga Tatsumi", ¿y el imbécil va a venir a dudar de lo que siento por él? A estas alturas, después de tantos años juntos, creo que está de más que dude respecto a mis sentimientos. Además, siempre le he dejado en claro que no soy de esos tipos que andan diciendo "te amo" a cada rato, o van por ahí poniéndose cursis. No me gusta hacer eso, no es parte de mi personalidad, no es parte de mi esencia como persona. ¡Soy un tirano, y qué! A pesar de que Morinaga conocía todas mis facetas, y sobretodo las malas, aun así insistió en andar conmigo, es su maldito problema; aunque debo admitir que yo también estoy en las mismas, pues a pesar de saber la clase de pervertido que es Morinaga… me gusta estar con él. Honestamente, creo que me pone un poco duro verlo insistiéndome por un poco de sexo y saber que necesita de mí físicamente, porque en realidad… no quiero darle siempre mi cuerpo para que algún día se aburra de mí o que vaya experimentar con otros tipos porque LO MATO. De todas formas ahora que tenemos una hija es algo complicado marcharme del apartamento o que él me abandone. Ya no somos 2 personas, ahora somos 3; y no somos solo una pareja, ahora somos UNA FAMILIA. Estamos a poco tiempo de cumplir los 5 años de relación, y… me da miedo el solo pensar que algún día… él me deje. Sé que es algo estúpido que dude de su amor por mí, pero… nada es eterno, el amor se puede acabar, y así como Morinaga se enamoró de mí a primera vista… también puede enamorarse de alguien.
El día del concurso había llegado y me encontraba bastante nervioso. Morinaga me despertó con sus cursis demostraciones de amor. Ambos estábamos echados de costado en nuestra cama. Sentí unas suaves caricias que iban desde mi cabeza hasta recorrer todo mi rosto; y también unos cálidos besos en mi frente…
-Sempai… Sempai…- susurró tranquilamente mientras yo abría los ojos y lo vi echado de costado mirándome con ternura –Hoy es el día. Despierta, bello durmiente-
-¿Eh?- aun me encontraba bajo los efectos del sueño, pero luego reaccioné -¡Qué hora es! ¿Me quedé dormido? ¿Estoy tarde?- me senté de golpe en la cama.
-Jeje… tranquilo, Sempai. Aún es temprano-
-Ay…- suspiró agarrándose la cabeza –Pensé que había dormido siglos y… ahhh- gritó, pues también me senté en la cama para abrazarlo y pegar mi rostro en su hombro -¿Qué sucede? ¡Por qué me abrazas así!-
-Estoy… estoy muy orgulloso de ti, mi Sempai-
-¿Qué?- el sonrojo se presentó en mis mejillas
-Es decir... me siento feliz de que mi novio represente a la universidad y...-
-¡Pareja! ¡Di pareja! Cuántas veces tengo que repetírtelo, idiota- renegué, pues ahí estaba de nuevo poniéndose cursi.
-No importa cuál sea la palabra, yo me siento muy feliz, Sempai- mostró una sonrisa calidad sin dejar de abrazarme; sin embargo, el temor se apoderó de mí.
-Y si...- agaché la cabeza –¿Y si no ganamos?-
-Pero qué dices, Sempai. Eso no pasará- se separó de mí y volteó mi rostro suavemente con su mano para que lo viera a los ojos –Tú eres Tatsumi Souichi, el mejor alumno de nuestra facultad-
-¿¡Y!? Eso no tiene nada que ver. Maldita sea, Morinaga, cualquier cosa puede pasar. Hay un 50% que nuestra universidad no gane, y eso significa que seré el hazme reír en el concurso-
-No digas eso, Sempai. Yo confío en que ganarás-
-¿Y si no?- suspiré y agaché la mirada –Puede que te decepciones y...-
Entonces no logré terminar la frase, pues Morinaga me tomó desprevenido y selló sus labios con los míos, sujetándome el rostro con ambas manos. Me quedé inmóvil por la sorpresa, pero... esta vez... el beso de Morinaga era distinto. No era con perversión, sino con inocencia y amor. Pude sentir todo su apoyo a través de esa acción. Fue corto y delicado. Dejó mis labios, pero su mirada seguía muy cerca a la mía...
-No vuelvas a decir eso, Sempai. No quiero que pienses en perder y menos cuando estás a horas del concurso. Tú... tú jamás vas a decepcionarme ¿me oíste? Eres un hombre increíble en todos los sentidos, y... eso hace que me enamore más de ti- aunque me estaba regañando, sus palabras me dieron muchos ánimos.
-Ah...- quise decir algo, pero me convenció –Tienes razón, Morinaga, gracias- sonreí algo sonrojado.
Realmente ese idiota sí que sabe subirme los ánimos. Ahora me siento muy seguro de mí mismo. ¡Voy a ganar por Morinaga, por Maggie, por la Universidad, por mi honor!
Después de esa conversación Morinaga me trajo el desayuno a la cama a pesar que yo me negué a tantos mimos. Cuando acabé de comer, me planchó un traje formal para el concurso y mi bata de laboratorio favorita. Me vestí con el traje, y la bata la guardé en mi mochila para ponérmela en el concurso. Me coloqué mi mochila y me destiné a salir del apartamento, pero en la puerta me despedí de mi familia...
-¡Papi Sichi!- me llamaba Maggie alzando los brazos para que la cargara y así lo hice, pero solo por esa vez.
-Ven aquí, enana- la puse a mi altura –Vas a portarte bien con tu papi Mori ¿de acuerdo?-
-¡Papi Sichi!- no me escuchaba.
-¿De acuerdo, Maggie? Te estoy hablando ¿eh?- la iba a regañar.
-¡Sí, papi Sichi, sí!- gritó emocionada.
-Maggie, dile a tu papi Sichi las palabras que te enseñé- indicó Morinaga.
-¿Palabras? ¿Qué?- pregunté extrañado.
-Buena... suerte... papi Sichi-
-¡Oh, Maggie!- reí un poco –Gracias- le di un besito en la frente y la puse en el suelo.
-¡Ah, Sempai!- me entregó un pequeño paquete envuelto en un pañuelo –Ten este bento. Es necesario que comas algo antes del concurso-
-No tienes que mimarme tanto, idiota. No soy un niño-
-Lo sé, pero... de todas maneras lo preparé para ti y...-
-¡Bah! Igual me lo llevaré- respiré hondo –Bien... es hora de irme-
-¡Espera!- gritó Morinaga y luego señaló a la habitación de la enana –Maggie, mira... hay un arcoíris en tu cuarto-
-¡Siiiii! ¡Siiiii!- nuevamente se emocionó y se fue corriendo en aquella dirección.
Morinaga no perdía le tiempo, pues se lo había inventado para quedarse solo conmigo y poder atacar mis labios. Nuevamente me tomó por sorpresa así que terminé aceptando aquel beso; sin embargo, no duró mucho, pues Morinaga se supo controlar.
-Tarado...- me sonrojé –No... no era necesario-
-Es mi manera de desearte buena suerte, Sempai- su mirada empezaba a transformarse en una de pervertido cuando se acercó a mi oreja –Cuando vengas victorioso, haré que te corras muchas veces para celebrar-
-¿Quieres que te mate, verdad? ¡Bastardo!- le di un golpe en el hombro –No quiero ese tipo de premios- me controlé –Tan solo preocúpate por llegar a las 6 de la noche-
-De acuerdo, mi Sempai. Maggie y yo estaremos ahí puntuales- puso su sonrisa de idiota.
-Más te vale- le advertí y me fui.
Ese día, las horas pasaron volando. Mis asistentes y yo teníamos el orden listo en la que prepararíamos los reactivos para poder terminar en el menor tiempo posible, ya que era uno de los puntos evaluados. Todo estaba planeando y decidimos no estresarnos mucho, por lo que solo repasamos el proceso y yo mi sustento ante el experimento. El profesor Fukushima nos felicitó por el trabajo y esfuerzo que pusimos, además de representar a nuestra universidad. Invitó a almorzar a todo el equipo como muestra de su gratitud con nosotros.
El almuerzo fue bastante entretenido al inicio, pero luego mis estúpidos asistentes empezaron a preguntarme sobre mi vida privada, ya que recién nos habíamos conocido una semana. Me sentí algo incómodo ya que eran preguntas como ¿vives solo? ¿tienes novia? ¿piensas casarte? ¿tendrás hijos? ¿no crees que ya estás bastante maduro? ¿estás enamorado de alguien?...
Evité responder a esas preguntas con un "no tengo tiempo para el amor". Fui claro y directo, pero ellos insistían con el tema, lo cual me hizo sentir incómodo y bastante nervioso. Me negaba a contarles a esos idiotas mi situación actual, así que me puse de pie y salí un rato a la puerta del restaurante para fumar.
Prendí uno de mis cigarros y sentí que alguien salía del local. Era el profesor Fukushima, quien me había seguido hasta la puerta algo preocupado por mi repentina actitud. Yo continué fumando y mirando al cielo bastante tranquilo…
-¿Te encuentras bien, Tatsumi-kun?-
-Sí… todo está bien- exhalé el humo con tranquilidad.
-Bueno, no quiero ser entrometido, pero te noté bastante incómodo en la mesa con los asistentes y…-
-Realmente no me gusta contar mi vida privada a desconocidos. Podrán ser mis asistentes, pero no los conozco suficiente como para haber entablado una amistad-
-Eres un chico bastante serio, Tatsumi-kun-
-Un poco-
-Sabes…- suspiró y sonrió –Sé que ya te lo he dicho muchas veces, pero quiero agradecerte nuevamente por decidir participar en este concurso. Significa mucho para nosotros que nos representes. Debo admitir que al inicio estuve apenado cuando repentinamente te negaste, pero luego me alegré por tu cambio de opinión-
-Eso fue…- volví a fumar –Fue gracias a Morinaga. Él me convenció-
-¿Enserio? ¡Qué buen chico!- sonrió –Tuve la oportunidad de hablar con él y le comenté sobre el concurso-
-Sí, lo sé. Ese día Morinaga me convenció-
-A pesar de que Morinaga-kun terminó la universidad y ya no es tu kohai desde hace varios años… veo que han mantenido una gran amistad. ¿Siguen compartiendo apartamento?-
-Sí. Digamos que es más económico para los dos-
-Morinaga-kun se ha crecido tanto…- comentó con orgullo –Es decir, aún recuerdo cuando envié su hoja de vida a Farmacéuticas S y lo aceptaron en Hamatsu. Ese chico es muy talentoso como para haber calificado entre tantos candidatos al puesto; y sobretodo que hoy en día haya ascendido de puesto en Farmacéuticas S de Nagoya. Aún no logro entender por qué quiso irse de Hamatsu. Tal vez haya tenido algún problema personal o quizás…-
-Él…- reaccioné interrumpiéndolo –Él… regresó porque… bueno…- me di cuenta que estaba a punto de revelar algo muy personal así que me callé de inmediato bastante sonrojado.
-No te preocupes, Tatsumi-kun, no quiero ser entrometido. Morinaga-kun debe haber tenido sus razones así que…-
-Profesor…- nuevamente lo interrumpí, pero esta vez con la mirada baja –Sé que usted y yo nos conocemos desde hace varios años y… bueno, ha depositado mucha confianza en mí brindándome infinidades de oportunidades. Eso me ha hecho confiar mucho en usted y quisiera contarle algo-
-¿Qué sucede, Tatsumi-kun? ¿Pasa algo? ¿Tienes algún problema?- se preocupó –Descuida, yo te puedo ayudar en lo que necesitas y…-
-No es un problema- respiré hondo –De hecho… nunca fue un problema. Es más como un secreto. Bueno… es que… ay…- renegué un poco –No sé por dónde empezar. Nunca me imaginé contando estás cosas por iniciativa mía-
-Si te sientes incómodo o avergonzado por ese secreto, no te preocupes, no es necesario que me lo cuentes- me sonrió para inspirarme confianza.
-Quiero… yo… eh…- no podía ordenar mi palabras –No es algo de lo que me avergüence. Lo que intento decir es que… me… me siento orgulloso y afortunado de tener a una persona exitosa a mi lado- tragué grueso.
-¡Oh, Tatsumi-kun! ¿Usted está enamorado?-
-Algo así…- apagué el cigarro y me puse más nervioso.
-Déjeme adivinar- se cruzó de brazos y sonrió –Usted tiene una relación amorosa con Morinaga-kun ¿cierto?-
-Ah…- levanté la mirada y me quedé boquiabierto -¿Qué? Pero… cómo lo…-
-¿Cómo lo sé? Descuida, no me contó nadie. Yo solo me di cuenta-
-Pero… eso es imposible; es decir, hace años que no estoy en la universidad y Morinaga tampoco-
-Morinaga-kun siempre estuvo enamorado de usted y eso se notaba mucho. Además de que siguen viviendo juntos y el hecho de que Morinaga-kun quiso cambiarse a Farmacéuticas S de Nagoya fue sospechoso-
-Pues…-
-Si me equivoco, por favor, dímelo-
-Ay…- respiré hondo –En realidad me cuesta mucho admitirlo, pero… sí. Todo es cierto-
-Los felicito por su hermosa y duradera relación amorosa, Tatsumi-kun-
-Gra… gracias- respondí sonrojado –Por favor, no se lo diga a nadie-
-¿Por qué quieres ocultarlo?-
-No se trata de ocultarlo, sino es que… bueno… no es algo que se le pueda decir a cualquiera-
-Tienes razón. Aún existe el bullying hacia los homosexuales y…-
-¡Yo no soy gay!-
-¿Eh?- se sorprendió de mi reacción –Pero si me acabas de decir que Morinaga-kun es tu pareja-
-Sí, lo sé, pero… solo él; es decir, yo… no soy gay… eso jamás- me calmé –Quiero decir… no es que me gusten los hombres, solo acepté a Morinaga… porque… es especial…- me sonrojé.
-Qué bueno que los sentimientos de Morinaga-kun hayan sido correspondidos. Lo vi muy feliz cuando me lo encontré la vez pasada-
-Sí. Ambos… somos muy felices ahora-
-Me alegro mucho. Ahora ya entiendo por qué te sentiste incómodo con tantas preguntas que te hicieron los asistentes mientras almorzábamos. No te preocupes, no se lo diré a nadie. Puedes confiar en mí-
Después de aquella conversación, sentí que me quitaba un peso de encima; es decir, si bien no estoy listo para decirle al mundo mi situación actual… creo que sí puedo contárselo a las personas que yo tenga confianza. Me siento tan feliz de haber tenido la valentía para contar mi secreto y me di cuenta de lo orgulloso que estoy de ese idiota… de mi idiota… de mi Morinaga.
El reloj marcaba las 6 de la noche, el lugar estaba bien decorado con la temática del concurso, las otras universidades competidoras estaban listas para hacer presencia y el público esperaba en sus asientos. Éramos 3 universidades. Las otras dos competidoras y la que yo representaba. Todos los concursantes estaban atrás de las cortinas del escenario, y yo me asomé un poco para poder ver al público y confirmar que le idiota de Morinaga haya llegado a tiempo.
¿Dónde está ese tarado? ¿Dónde? ¿No ha llegado? ¡Ese idiota! Si no llega en los próximos 10 segundos voy a... ¡Oh! Ahí está. Más le vale. Pero... ¡Ahhhh! ¿Por qué está cargando a Maggie? Le dije claramente que no la ande cargando, porque ella debe acostumbrarse a caminar. La enana ya tiene casi 4 años, maldición. ¡Morinaga idiota!
Lo vi llegar con las justas, bastante agitado, pues al parecer había corrido con Maggie en brazos. Me molestó un poco que no sea puntual, pero los nervios me tenían más concentrado en el concurso. Al ver que Morinaga se sentó en la fila de adelante... me quedé más tranquilo y regresé con mis asistentes detrás de la cortina.
Había un anfitrión que nos presentó ante el público. Hice una reverencia con los representantes de las otras universidades y empezamos con nuestros experimentos. En la pantalla aparecían químicos que debíamos hacer en el menor tiempo posible. Ganamos en la primera prueba, pero perdimos en la segunda y la tercera. Ya había pasado casi una hora y estábamos empatados. Todos sabíamos que el desempate era el más difícil y el que valía más puntos. Teníamos solo 45 minutos para preparar el experimento y tener un buen sustento.
El ambiente se puso bastante tenso, el público estaba impaciente, se podía escuchar el sonido de los tubos de ensayo y las burbujas explotando de algunos reactivos. Casi al final empezamos a escuchar gritos de las otras universidades, porque no le salían lo que habían planeado. Respecto a mi grupo, accidentalmente uno de mis asistentes derramo una sustancia elemental en toda la mesa...
-¡Eres un imbécil!- me enojé –Derramaste el reactivo "A"-
-Fue... fue un accidente, Tatsumi-sempai- respondió mi asistente.
-Nada de accidentes. No tenemos tiempo para preparar otro, grandísimo idiota-
-¡Quedan 60 segundos!- anunció el anfitrión.
-¡Ay no! Tanto esfuerzo para nada- quería arrancarme los pelos.
-Perdóneme, Tatsumi-sempai, enserio lo lamento-
-Tatsumi-sempai... ¿y si lo combinamos con los reactivos "B" y "C"?- propuso la otra asistente.
-¿Bromeas? No sabemos lo que pasará- me desesperaba –Si algo explota estaremos descalificados-
-¡30 segundos!- advirtió el anfitrión.
-Es ahora o nunca, Tatsumi-sempai- insistió.
-Por favor, Tatsumi-sempai- suplicó el idiota que lo había echado a perder.
¿Qué hago? ¿Qué hago? Mezclo otros reactivos y arriesgarme a que explote... o no hacer absolutamente nada y que nos califiquen sobre lo que ya tenemos. Mierda... pero de todas maneras el experimento no está completo y eso nos da 80% de posibilidades de perder.
-10, 09, 08, 07, 06...- empezó el conteo regresivo.
-Maldición...- susurré y mezclé ambos reactivos con el experimento de inmediato.
-05, 04, 03, 02, 01... ¡tiempo!- sonó una campana –Por favor, los representantes de cada universidad... acercarse con su experimento para la sustentación-
Cogí el envase que contenía nuestro experimento y al parecer dio el resultado que yo esperaba y mucho mejor que en las prácticas. Me sorprendí mucho, pero a la vez me causó felicidad y seguridad. Mis ánimos habías vuelto y me ofrecí ser el primero en sustentar; pero... grande fue mi sorpresa cuando miré al público y...
Morinaga... no está... ¿Se fue? ¿Se fue en pleno concurso? ¿Se fue antes de escuchar mi sustento? ¿Por qué me hizo eso? ¡Maldito bastardo! Un momento... ¡Maggie sigue ahí... y sola! Morinaga eres un idiota, despreocupado e irresponsable. ¡Ahí estás! ¿Qué haces hablando por celular? Por qué justo cuando voy a hablar ante el público... ¿acaso no te importa? Quién podrá ser más importante que yo como para no prestarme la debida atención en un momento tan valioso para mí como lo es este concurso.
-Tatsumi-san, seguimos esperando su sustento- insistió el anfitrión –El tiempo corre-
-Ah, sí... disculpe...- me puse nervioso y a pesar que Morinaga no me prestó atención... pude exponer mi tema.
Respiré hondo y vi a mi enana saludándome con la mano desde el público. Al menos eso me motivó mucho. No como el idiota de Morinaga que seguía hablando por teléfono, pero lo que me parecía raro es que... se le notaba desesperado. Justo cuando yo terminé mi sustento, Morinaga colgó la llamada, pero puso una de sus más deprimentes caras y me preocupé cuando vi que se secó los ojos. ¿Ha llorado? ¿Por qué? ¿Con quién habló?
Regresó a su asiento con el celular en la mano, una mirada perdida y el gesto más triste del mundo. Las otras universidades dieron sus sustentos y el momento que todos esperaban había llegado.
Afortunadamente, nosotros ganamos. El público se puso de pie y dieron un gran aplauso, en especial Morinaga, quien puso una cara feliz totalmente FALSA, pues a leguas podía notar su preocupación por aquella llamada. Maggie no entendía mucho lo que sucedía, pero también estaba aplaudiendo con mucho entusiasmo.
Mis dos asistentes se colocaron al medio del escenario conmigo para que el anfitrión nos premie...
-Muchas felicitaciones a la "Universidad M" de Nagoya por haber formado unos alumnos ejemplares y talentosos, y como premio... la universidad recibe el prestigio y este hermoso trofeo, y para ustedes los concursantes... ¡cada uno se acaba de ganar un viaje con todo pagado a Cancún!-
¡Cancún! No lo puedo creer, no sabía de ese premio. ¡Qué bueno que gané! Regalar un viaje así debe costar más de mil dólares tan solo el pasaje aéreo.
Le indiqué a Morinaga que me esperara afuera con Maggie para no hacer muy notorio el hecho que me haya venido a ver con una niña pequeña. Quería evitar las preguntas, sobretodo las críticas de los profesores. Tardé un poco, pues estaba recibiendo las felicitaciones de todos, y además nos explicaron que el pasaje ganado consistía en que podíamos llevar a una persona con nosotros y que cubría 2 noches y 3 días. Guardé el sobre en mi mochila y salí de la universidad.
Fui al estacionamiento, el cual estaba lleno de gente y busqué el carro de Morinaga. Me costó un poco encontrarlo, ya que el cielo estaba oscuro, pero lo ubiqué. Me acerqué y pude notar a Morinaga sentado en el volante y mirando hacia su ventana bastante pensativo. Maggie estaba sentada en el asiento para menores de atrás, jugando con una muñeca; pero Morinaga... estaba diferente. ¿Qué le pasa? Desde que recibió esa llamada... siento un aura muy rara en él.
Ni siquiera se había dado cuenta que estaba yo ahí hasta que Maggie gritó...
-¡Papi Sichi!-
-¡Ah!- Morinaga reaccionó de inmediato y quitó el seguro automático para que yo pudiera entrar en el asiento copiloto junto a él –No me di cuenta que habías llegado. Felicitaciones por tu victoria, Sempai. Sabía que lo lograrías- puso una sonrisa muy falsa, mientras que yo subía al auto.
-Gracias a los dos por venir- suspiró –Vamos a casa... estoy cansado-
Morinaga arrancó el carro con mucho cuidado, pues una niña iba a bordo con nosotros. El camino a casa fue bastante incómodo. Nadie decía nada. Morinaga andaba perdido en sus pensamientos y en llegar al apartamento, Maggie se había quedado dormida, y yo no podía evitar preguntarme qué le pasaba a ese idiota...
-Morinaga...- lo llamé bastante serio.
-Eh... ¿sí?- reaccionó sin despegar la mirada del volante.
-¿Qué te pareció el concurso?-
-¿El concurso?- se puso nervioso –Ah... pues bien... muy bien... jeje... bastante interesante-
-¡Deja de verme la cara de idiota y dime de una buena vez qué mierda te ocurre!- me harté de tanta mentira.
-¿Qué pasa, Sempai? ¿Por qué dices eso?- se hizo el desentendido.
-¡Idiota! ¿Crees que no me he dado cuenta que estabas hablando por celular mientras yo sustentaba mi experimento?-
-Sempai...-
-¿Sabes lo MAL que me sentí?- me enojé.
-Perdóname, Sempai. Es que... era importante, pero ya todo está bajo control... jeje...-
-¡A mí no me engañas! Tú pusiste una cara triste cuando colgaste la llamada, y aún la sigues teniendo-
-No sabía que estaba haciendo una cara triste- se puso nervioso nuevamente –¿Sempai, tienes hambre? Podemos parar en uno de estos restaurantes y...-
-No me cambies el tema, bastardo. ¡Habla de una vez!- me enojé.
-Sempai...-
-Estaciónate-
-¿Qué?-
-¡Que estaciones el carro, dije!- mi paciencia se agotaba.
-Sempai... Maggie está aquí, por favor- quiso usar a la enana como excusa para evadirme -¡Auch! ¡Sempai... eso dolió!- le golpeé el hombro y decidió estacionar el auto cerca a un parque muy desolado.
-A ver, Morinaga... ¿qué te ocurre?-
-No pasa nada, Sempai, enserio. No sé por qué querías que me detuviera-
-Para hablar de lo que te pasa- suspiré –Morinaga, realmente quiero entenderte, pero si no me lo dices no puedo ayudarte a encontrar una solución-
-Pero...-
-Recuerda que tus problemas son mis problemas-
-...- se quedó mirándome tristemente a los ojos –Eh... pues... son cosas... cosas del trabajo... de la Farmacéutica S...- me sonrió –No hay de qué preocuparse. Todo está bien-
-No me mientas, Morinaga- obviamente dudé.
-No estoy... mintiendo-
-Entonces qué te dijeron respecto a tu trabajo que te puso TAN pensativo-
-¡Sempai, ya!-
-¡Dime, Morinaga!-
-¡Quiero irme a casa!-
Se atrevió a gritarme y eso me hizo enfurecer aún más. Primero, recibe una llamada misteriosa en pleno concurso la cual fue larga y duró toda mi sustentación; luego, pone una cara triste como si alguien se le hubiera muerto; después anda totalmente pensativo y distraído; y finalmente, quiere ocultarme las cosas y reacciona de mal humor. Definitivamente eso me sacó de mis casillas. Encima tengo el interés de preocuparme por él, porque somos una familia ahora y me sale con sus malos modales el muy bastardo. No lo soporté más y le tiré una buena bofetada.
~PLAAAAF~
Aquél golpe resonó en todo el carro. Mi cólera hizo que se me pasara la mano y le causará un pequeño rasguño en el pómulo derecho. Sus ojos se llenaron de lágrimas y frustración, pero lo que más me preocupó fue de una personita que nos había visto...
-¿Por qué pelean?- Maggie había despertado y alcanzó a ver el golpe que le proporcioné a Morinaga en el rostro –Ahh.. ahhh...- empezó a llorar.
-...- Morinaga tan solo bajó la mirada, así que me tocó a mí solucionar el maldito problema.
-Eh... no, Maggie, no- volteé a verla y la calmé –No estábamos peleando. Solo... solo estábamos... eh... jugando-
-No...- se sobaba sus ojitos llenos de lágrimas –Tú le pegaste a papi Mori- no me creyó.
-¿Yo?- me hice el desentendido y le sonreí a Maggie –No le pegué, claro que no. Tu papi Mori y yo estamos bien ¿no, Morinaga?- lo miré de reojo.
-...- pero el imbécil se quedó callado y no me siguió la corriente.
-Morinaga... ¿es verdad que no estábamos peleando?-
-...- ¿por qué no hablas, idiota? ¿acaso quieres empeorar las cosas?
-¡Morinaga!- le llamé la atención.
-Papi Mori...- lo llamó Maggie con voz temblorosa.
-...- respiró hondo y puso la cara feliz más fingida del mundo –No te preocupes, mi princesa, no pasó nada. Sempai solo mató una mosca en mi cara ¿lo ves?- mostró un poco el golpe –Esta sangre no es mía, es de la mosca. No hay nada que temer, Maggie-
-Eh... ¿lo ves?- continué –Todo está bien-
-...- ella solo asintió con la cabeza y se quedo callada.
Morinaga se volteó nuevamente con la mirada al frente y arrancó el carro. Decidí no insistir más en el trayecto a casa, puesto que Maggie estaba presenciando todo y no quería que se asustara. El hecho que me haya visto pegarle a Morinaga... ya me convierte en el malo para ella. ¡Mierda! ¿Por qué siempre debo ser yo el malo de la historia?
Al llegar a casa, Maggie se había quedado dormida y la cargué para subir las escaleras. Entramos al apartamento y llevé a la enana a su habitación para poder acostarla. Mientras que Morinaga sin decir una palabra fue a nuestra habitación. Mientras le ponía el pijama a Maggie y la metía acomodaba entre las sábanas me quedé pensando en la actitud de Morinaga.
¿Cosas de la Farmacéutica? ¡Sí, claro! Siempre tienes problemas en tu trabajo y no es para que hagas tanto drama como el que hiciste hoy. Ya te conozco bastante tiempo como para que me veas la cara de idiota, Morinaga, pero... maldición... entonces quién pudo haberle hecho esa llamada y para decirle qué. Tengo que averiguarlo sí o sí y creo que la mejor manera es no pelear. Debo calmarme y hacer que Morinaga me suelte la verdad por sí solo, pero necesito hacerlo sentir seguro. Lo malo es que... NO TENGO PACIENCIA.
Caminé hacia mi habitación dando un gran bostezo y apagando las luces de la sala y el pasillo. Entré y pude ver a Morinaga en pijama sentado al borde de su lado de la cama, sosteniendo un espejo e intentando curarse la pequeña herida que le ocasioné.
De acuerdo, Souichi, debes calmarte. Morinaga está sensible y si quieres que te diga la verdad... debes hacerlo sentir bien, seguro y sobretodo... amado. Aunque me joda... tal vez un poco de intimidad sirva para entrar en confianza; pero... ahhh... si le doy aunque sea una oportunidad para el sexo... él se lo tomará enserio y terminará haciéndome el amor como un loco, y además... Maggie está en la casa. ¡Mierda! Entonces... debo... debo controlar mi malditos ruidos al hacerlo. Grrr... todo es culpa de Morinaga ¡Maldito idiota!
Ingresé la cuarto y cerré la puerta suavemente tras de mí. Me acerqué a mi lado de la cama y mientras me cambiaba la ropa quise iniciar una conversación...
-Ya acosté a Maggie-
-...- se demoró en contestar –Qué... bueno...- su tono de voz aún sonaba desanimada.
-¿Estás más tranquilo?-
-Algo...-
-Ay...- suspiré y como ya me había puesto todo el pijama, me puse de pie y caminé hacia él –Creo... creo que se me pasó un poco la mano- seguía concentrado en su herida –Ya deja eso...- le quité el espejo y el algodón –Yo voy a curarte-
-No te preocupes, Sempai. Puedo hacer yo solo...-
-Dije que yo voy a curarte- le quité el botiquín –Yo te herí y por ende... seré yo el que lo resuelva-
-Pues... gracias, Sempai. Eres muy amable- se sonrojó y permitió que yo me hiciera cargo.
Me senté a su lado y remojé un poco de agua oxigenada en algodón para desinfectar el rasguño en su rostro, y lentamente se lo fui aplicando. Pude notar algunas muecas de dolor, pero él se aguantaba. Le unté una crema para que desinflamara la herida y guardé el botiquín. Por suerte no se notaba mucho, así que nadie preguntaría qué le pasó en la cara.
Ambos nos metimos a la cama y pensé que Morinaga intentaría darme ese "premio" pervertido que me comentó; sin embargo, fue todo lo contrario pues se acomodó de costado dándome la espalda, mientras que yo me quedé bocarriba. Rolé los ojos, pues me irritaba ser yo el que pida atención, pero esa vez no tuve opción...
-Vaya forma de alegrarte por mi victoria- mandé una indirecta en plena oscuridad.
-¡Ah!- Morinaga reaccionó y de inmediato me abrazó –Perdóname, Sempai, no me digas eso. Tienes razón... soy un idiota y un desconsiderado- me soltó, me miró a los ojos y aunque las luces estaban apagadas, la luna nos iluminaba –Este día debió ser algo inolvidable para ti, pero... como siempre termino arruinando las cosas-
-No empieces con tus caras tristes, Morinaga-
-Tienes razón, lo... lo siento- sonrió.
-Bueno, lo hecho... HECHO está. Así que no podemos hacer nada-
-De todas maneras te felicito mucho por tu victoria, Sempai. Estoy muy orgulloso de ti-
-Sí...- yo también sonreí –Debo agradecerte por hacerte cargo de Maggie esta semana y haberme convencido de participar en ese concurso-
-Te lo merecías, Sempai. Sé que los experimentos te apasionan y pienso que deberías seguir con tu carrera-
-Morinaga, sabes que no puedo. Debo cuidar a Maggie-
-Pero te he dado mil propuestas sobre matricularla en una guardería y...-
-Ya lo hemos hablado y conoces mi respuesta- lo interrumpí –No empecemos otra pelea, idiota-
-Como digas, mi Sempai- rió un poco –Sabes... no tenía idea que los iban a premiar de esa forma-
-¡Sí! Yo tampoco me imaginaba que me iban a regalas un viaje a Cancún-
-¿Es un viaje grupal para los que participaron en el concurso?-
-No. En realidad nos explicaron que es un pasaje para dos personas adultas de 3 días y 2 noches con todo pagado. Se puede tomar en cualquier época del año-
-¡Qué suerte!- se acomodó bocarriba mirando al techo al igual que yo –¿Piensas llevar a Kanako?-
-No creo que pueda ir. Ella tiene que estudiar- entonces se me ocurrió molestarlo un poco –¿Crees que Isogai quiera acompañarme?-
-¡Sempai!- se enojó un poco.
-Jajajajajajaja...- me burlé –Fue un chiste, idiota. Por supuesto que los llevaré a Maggie y a ti-
-¿Pero cómo? Entonces seríamos 3 personas y...-
-El pasaje es para dos adultos; es decir, tú y yo. Tan solo pagamos el pasaje adicional de Maggie y listo- me sentí bien con eso -¿No te parece una buena idea?-
-Eres tan lindo, Sempai ¡Nuestro primer viaje familiar!- se emocionó –Qué divertido-
-Sí, bueno...- me sonrojé –Es gratis, así que hay que aprovechar-
-¿Podríamos ir este fin de semana? Mis vacaciones están por terminar- me pidió bastante animado.
-Claro- bostecé.
-Estás cansado, mi Sempai- se volteó para acariciarme el rostro –Duerme-
-¿Dormir?- me sorprendió -¿Tú quieres que duerma ya?-
-Sí. De hecho... yo también estoy bastante cansado. Cuidar a Maggie es agotador y ahora te comprendo más que nunca- bostezó –Buenas noches, Sempai-
-...- ¿buenas noches? ¿acaso no va a pedirme que lo hagamos? –Eh... no creí que quisieras dormir- indiqué dudoso.
-¡Oh! ¿Alguien estaba esperando su delicioso premio que prometí?- cuestionó en tono pervertido.
-No te burles de mí, bastardo- renegué.
-Jeje... descuida, Sempai- rió un poco y cerró los ojos –Perdón por no poder complacerte hoy. Enserio no tengo muchos ánimos, pero... te prometo que... que te compensaré y...- entonces el idiota se quedó dormido.
¿Acaso estoy sordo? ¿Es real lo que acabo de escuchar? ¿¡Morinaga no tiene ánimos de tener sexo conmigo!? ¿¡Morinaga rechazó una oportunidad de hacer sus pervertidas cosas?! Estoy sí que es increíble. Tanto le afectó aquella llamada que en verdad no quiere hacerlo conmigo. Claro... no es como si yo quisiera; es decir, tan solo quería que entre en confianza conmigo para que me diga la verdad y... ¡Ahhhh! A quién engaño, maldita sea. Hace tiempo que yo tampoco... pues... yo tampoco tengo intimidad y... no me gusta andar tocándome. No soy un pervertido. Mierda... estoy duro. ¡Maldito, Morinaga!
Los días se pasaron volando y el fin de semana esperado llegó. Empacamos algunas cosas, como siempre Morinaga más que yo, y nos fuimos al aeropuerto directo a Cancún. Obviamente, yo solo llevé lo necesario para Maggie y para mí. Morinaga decidió llevar la cámara filmadora y fotográfica para captar nuestro primer viaje familiar. Al menos eso lo entretenía y lo hacía feliz. Todo le viaje se la pasó alegre y emocionado. En el aeropuerto, en el avión, en el auto camino al hotel de Cancún, hasta cuando llegamos a nuestra habitación... ese idiota siempre andaba con su sonrisa que lo caracteriza.
El viaje fue bastante agotador desde Japón, pero Maggie y Morinaga tenían muchas energías. En realidad, yo me conformaba con verlos felices. La habitación era enorme. Tenía una pequeña sala, un enorme baño, una cama matrimonial (a pedido del imbécil de Morinaga), y una cama extra para mi enana, televisor; pero lo mejor era aquella pequeña terraza en el balcón. Había una mesita y una silla cama de playa. Era bastante discreto pues el muro del balcón era un poco alto y se podía ver el hermoso cielo.
Dejamos nuestro equipaje en el cuarto y salimos a conocer las instalaciones del hotel. Todo era como un sueño, pues el hotel tenía de todo: bares, discotecas, piscinas de todos los tamaños, gimnasio, spa, cine, guardería, tienda de regalos, comedores, buffet las 24 horas, zona de fumadores, juegos para niños, playa, entre otras cosas; y obviamente desconfié rotundamente en aquella guardería.
Todo el día la pasamos muy bien, sobretodo Maggie quien se subió a todos los juegos y disfrutó mucho de la deliciosa comida. Morinaga y yo fuimos un rato al spa para unos masajes en la espalda, pero no perdíamos ni un segundo de vista a Maggie. A todos lados la teníamos que llevar sí o sí. Al final del día terminamos en la piscina, que por suerte la de niños y la de adultos estaban unidas y solo se separaban por un pequeño puente. Morinaga quiso meter a Maggie a la piscina de adultos, pero yo me negué. Eso era muy irresponsable, así que estuvimos un momento con la enana en la piscina de niños con muchos flotadores encima, pero el idiota me desobedeció un par de veces llevando a Maggie a la piscina de adultos cargada en sus brazos. Ya no alcancé a regañarlo, puesto que no quería arruinar el día. Hicimos tantas actividades que ella cayó rendida en el mundo de los sueños. La saqué de la piscina, la sequé, le quité la ropa de baño para ponerle un vestidito seco, y la recosté en una silla cama cerca de la piscina para que durmiera y podamos observarla. Cuando regresé a la piscina, pude notar nuevamente el aura depresiva que rodeaba a Morinaga. Ese idiota había vuelto a poner una cara triste y pensativa. Se encontraba sentado al borde de la piscina, remojando los pies en el agua y mirando a la nada con algunos suspiros de por medio.
¿Y ahora qué demonios le pasa?
POV MORINAGA
El viaje a Cancún me cayó bastante bien. Por un momento pude olvidarme de las cosas horribles que me esperaban. La verdad no me esperaba aquella llamada. ¿Por qué tan de repente? ¿Y por qué se sigue empeñando en arruinarme la vida? ¡Déjenme en paz!
Estaba muy feliz que Sempai se preocupara por mí, pero sinceramente no quería meterlo en este tipo de problemas. Eso ya había pasado a ser algo muy privado, pues me negaba a exponer a Sempai en una situación como la que el futuro me deparaba. ¡Cómo odio sentirme así! Pero no podía evitar poner una cara triste cada vez que me acordaba de la llamada.
No quise arruinarle el viaje a Sempai, así que fingí que todo estaba arreglado y puse mi mejor cara para divertirnos en familia; sin embargo, la puesta de sol me ponía melancólico. En momentos como ese me preguntaba una y otra vez... ¿por qué estas cosas me pasan a mí? ¿acaso no tengo derecho a ser feliz?
Me encontraba ahí... sentado al borde de la piscina con mi traje de baño, remojando haciendo círculos en el agua con mis pies, suspirando una y otra vez...
-Ok... algo te pasa- Sempai me sorprendió sentándose a mi lado también en traje de baño y metiendo sus pies al agua -¿Ahora sí vas a decirme?- su actitud era muy pacífica y se notaba que no tenía ganas de pelear.
-Eh... no, Sempai. No pasa nada- le sonreí, pero él no se la creyó.
-Otra vez estás raro-
-¿Cómo que raro?-
-Todo el viaje has estado feliz con tu típica sonrisa de idiota, y de repente empiezas de nuevo con tu cara triste- suspiró y trató de mantener la calma –Enserio... quiero ayudarte-
-No te preocupes, Sempai. Ya te dije que son cosas del trabajo las cuales he solucionado- mentí y luego respiré hondo –Sempai, vamos a la habitación. Ya se está haciendo de noche y no vaya a ser que Maggie pesque un resfriado-
-Eso lo dices para evadirme, pero en parte tienes razón. No quiero que la enana enferme y nos arruine las vacaciones-
Ay, Sempai. Enserio siento tanto no poder decirte lo que me pasa. No puedo hacerlo, no quiero involucrarte; y además... no quiero que por cólera tomes cartas en el asunto. No soportaría que te pase algo.
Ambos subimos a la habitación del hotel. Yo cargando las toallas, y Sempai con Maggie en brazos. Cuando llegamos, aseguramos que la puerta esté bien cerrada y mientras Sempai acostaba a Maggie en la pequeña cama adicional, yo entré a darme una ducha. Fue algo sencilla y rápida, puesto que Sempai también quería asearse. En realidad no tenía sueño... los nervios de aquella llamada me mantenían alerta. Necesitaba relajarme, así que fui al balcón terraza que teníamos, y me eché en la silla cama. Coloqué mi celular en la mesita de al lado y empecé a contemplar el cielo nocturno de Cancún.
Después de unos minutos, escuché que alguien abrió y cerró la puerta deslizable de la terraza. Era Sempai quien había terminado su ducha y llevaba su pijama puesta al igual que yo...
-Aquí estabas- comentó apoyándose en la pared -¿Qué haces tan solo? Pensé que ya estarías durmiendo en la cama matrimonial que vergonzosamente te atreviste a pedir sin mi consentimiento y...-
-Jejeje...- reí un poco.
-¿Qué te hace gracia, idiota?-
-Nada...- sonreí melancólicamente –Nada, Sempai- suspiré -¿No crees que la luna se ve hermosa desde aquí?- señalé al cielo.
-¿Eh?- miró hacia arriba y se acercó a la baranda del balcón –Pues tienes razón. Se ve muy grande-
-Es muy confortante y me transmite mucha paz-
-¿Sigues con tu maldita cara triste?- se dio media vuelta con los brazos cruzados para mirarme a los ojos.
-¿Qué?- me sorprendí –No estoy haciendo una cara triste, tan solo me gusta admirar el cielo nocturno y...-
-No me vengas con estupideces- roló los ojos –Sabes muy bien a lo que me refiero-
-¿Sempai, sigues con eso?- me negaba hablar de mis problemas.
-Sí, sí... sigo con eso...- se acercó a mí y sorpresivamente se sentó con las piernas separadas en mi regazo mirándome a los ojos –Y seguiré preguntándotelo hasta que me digas la verdad-
-Es sobre la farmacéutica, Sempai-
-No te creo-
-Es cierto-
-Júramelo-
-¿Qué?-
-Si están tan seguro... júralo por esta familia-
-Sempai... no es correcto lo que estás diciendo-
-Júralo por Maggie y por mí-
-...-
-¡Anda! ¡Júralo!-
-Ah...- no puedo jurar en vano, no puedo y menos por mi familia.
-Lo sabía, maldito mentiroso. Sabía que no era sobre la farmacéutica y...-
Pero mi mala suerte se presentó y lo que más temía ocurrió. Mi celular empezó a sonar y lo peor es que Sempai se dio cuenta y logró alcanzar el celular de la mesita del costado antes que yo. Él tenía toda la ventaja del mundo, pues estaba sentado encima de mí y eso me inmovilizaba.
-Qué interesante-
-Sempai, por favor, dame mi celular- me puse nervioso, pues no quería que contestara.
-¿Qué pasa, Morinaga? ¿Por qué te asustas?- se puso serio.
-Sempai, es enserio. Dame el celular, ahora-
-¿Por qué? Dime por qué no quieres que yo conteste-
-Souichi, no estoy jugando- mi pánico estaba aumentando y lo llamé por su nombre de pila para que sepa que no era ninguna broma.
-No, no te lo voy dar- alejaba el celular de mí apropósito sin zafarse de encima –Ahora voy a saber de quién se trata- miró la pantalla del celular.
-¡Dámelo, Sempai!-
-Número desconocido ¿eh?- pensó dudoso –Un momento... ya sé lo que está pasando. ¡ME ESTÁS ENGAÑANDO!-
-¿QUEEEEE?-
-Sí. Todo tiene sentido. Andas con una cara triste, me evitas, me mientes, no quieres contarme lo que te pasa, y ahora te pones nervioso porque tengo tu celular mientras te llama un número que misteriosamente no has guardado en tu lista de contactos- me reclamó –Es obvio que me estás engañando, maldito infiel-
-Claro que no, Sempai. Eso jamás-
-No puedo creer que a estas alturas me estés traicionando- se enojó –Tenemos una familia... UNA FAMILIA- se indignó -¡¿Cómo puedes hacer cosas tan SUCIAS?!-
-Que no te estoy engañando, Sempai-
-¿Ah sí? Entonces voy a atender la llamada-
-NO, POR FAVOR, NO-
-¿Ves? Encima te angustias. ¿Qué otra prueba de que me engañas me vas a dar?-
-¡No te estoy engañando, Souichi!- nuevamente me puse serio.
-Entonces, según tú, ¿quién mierda te está llamando?-
-¡No puedo decírtelo!-
-Ahí estás ocultándome cosas de nuevo- el celular no dejaba de sonar –De acuerdo... si no me dices la verdad voy a contestar...-
-¡Sempai, ya detente!-
-5... 4... 3...-
-¡Basta!-
-2... 1...-
-¡ES MI PADRE! ¿OK?-
-...- se quedó boquiabierto.
-Sí, ya lo dije. Es mi padre... MI PADRE- exploté –La cabeza de la familia Morinaga ¿eso era lo que querías escuchar?-
-Eh... Morinaga... yo no... no sabía... yo pensé que...-
-¿Qué te había traicionado?- me indigné -¿Por qué sigues pensando eso de mí? ¿Acaso el amor que te doy no es suficiente?-
-Perdón, Morinaga- me devolvió el celular bastante avergonzado, y ya con una llamada perdida –Soy un idiota-
-Se... Sempai...- me afecto verlo así –No, Sempai, no te sientas mal, por favor-
-¿Qué no me sienta mal?- se ofendió –Sí, me disculpo por haber dudado de tu fidelidad, pero... me molesta aún más saber que era sobre tu padre y que no me lo contaste-
-Sempai, enserio hay cosas que no puedo decirte-
-Pensé que no había secreto entre nosotros-
-Y no los hay, pero... es que... mi padre... tú no sabes cómo es realmente-
-¡¿Y cuál es esa horrible noticia que te dejó con esa cara triste?!-
-Sempai...- volví a ponerme triste –Mis padres... ellos... quieren venir a Nagoya-
-¿Para qué?-
-Mi padre me dijo que tenía mucha curiosidad de ver en qué situación me encontraba y que si ya me había rehabilitado-
-¿Siguen con esa mierda de la rehabilitación solo por ser gay?-
-Sí, sabes...- suspiré –Para evitarme problemas pensé en presentarle a una novia falsa y...- pero de pronto fui interrumpido por una bofetada no tan fuerte -¡Auch! Sempai, eso dolió-
-Novia falsa...- se burló –No sabes cómo me indigna eso, tarado. ¿Acaso Maggie y yo no valemos nada?-
-¡Oh no, Sempai! No pienses eso...- empecé a entender a qué punto iba –No puedo exponer a Maggie ni a ti-
-Vas a decirle a los bastardos de tus padres que vengan a nuestro apartamento para presentarles a tu nueva familia, y si no les gusta... SE PUEDEN LARGAR-
-No puedo hacer eso, Sempai- me puse aún más nervioso –Mis padres se enojarán y tengo miedo que haya consecuencias y...-
-No pienso dejar que me niegues a mí o a Maggie ante tus padres- se enojó –Recuerdo perfectamente que me obligaste a decirle a mi familia que tú eres mi... mi pareja...- le costó decirlo, pero lo dijo –Así que ahora yo te EXIJO que le digas a tus padres que Maggie y yo somos tu nueva familia... les guste o no les guste-
-No, Sempai, no empeores las cosas. Es por eso que no quería decírtelo- puse la mirada baja –Sabía que te ibas a enojar y querer hacer algo, pero por favor, te pido que me dejes arreglarlo por mi cuenta-
-Morinaga, dije que no y fin de la conversación-
Definitivamente, Sempai no me iba entender. Es por eso que no quería decírselo, pues sabía perfectamente que él querría tomar cartas en el asunto y enfrentarse a mis padres.
¿Y ahora qué voy a hacer? Quien para más tiempo en la casa en Sempai con Maggie y de todas maneras se cruzará con mis padres si ellos vienen a casa. ¡No, ya sé! Mejor regresando de Cancún llamo a mis padres y quedo con ellos en una fecha para encontrarnos en un restaurante. Claro, así no tendrán la necesidad de ir a mi apartamento y descubrir todo. Al final... ellos no sabrán que tengo una pareja hombre y una hija adoptada; igualmente que Sempai, pues al no ver a mis padres... no sabrá que me encontré con ellos a escondidas y que negué Sempai y Maggie por su propia seguridad. Simplemente, le diré que mis padres cambiaron de opinión y ya no vendrían a Nagoya.
Después de esa noche, el celular ya no volvió a sonar a causa de alguna llamada de mis padres. Los días en Cancún pasaron volando en un abrir y cerrar de ojos; y finalmente regresamos a nuestro apartamento en Nagoya.
El viaje había sido muy largo y agotador que apenas llegamos a casa... Maggie, Sempai y yo caímos en el mundo de los sueños. Al día siguiente... teníamos mucha flojera de levantarnos; pero el timbre del apartamento empezó a sonar. Primero lo dejé pasar, porque de repente era algún vendedor ambulante; pero las timbradas se hicieron más seguidas. Sempai aún seguía medio dormido, así que se quedó en la cama; mientras que yo iba a atender la puerta.
Cuando llegué a la sala, el ruido había cesado, pero para mi mala suerte me di con la sorpresa que Maggie había abierto la puerta sin permiso, y al acercarme a ver quién era...
-Tetsuhiro...-
-... ¿PADRE?...-
CONTINUARÁ...
Hemos llegado al final del Capítulo 2 de "SEMPAI SE CASA 3". Perdón por la tardanza, pero espero que les haya gustad. Muchas gracias por leer este fic, pues me hace muy feliz que les guste mi trabajo, el cual hago con mucha pasión y cariño para ustedes y para mí. Ya saben que los domingos, subo un capítulo nuevo.
Esperaré ansiosamente sus comentarios.
GiseSanito
