Porque toda historia del género yaoi debe de tener al menos una escena de sepso, y me quedaba perfecta la letra pal título.

¡Espero les agrade!

Capítulo XIX

Sexo

-¡Vamos a aparearnos, Erwin!- Al escuchar esa propuesta, el rubio escupió el café que estaba bebiendo y comenzó a toser fuertemente. Levi le dio palmaditas en la espalda hasta que pudo recuperar el aire.

-¡¿Qué dices Levi?! – Interrogó Erwin al recuperar el habla, con su rostro totalmente rojo y los ojos abiertos a más no poder.

-Es normal ¿no?, puesto que somos pareja.- El ex-gato se encogió de hombros. Hacía poco había entendido la parte del sexo, después de todo, había visto mucha televisión y ese tipo de escenas eran comunes en las películas.

-Pero Levi…-

-¡Es lo que hacías con Eren! ¿No es cierto?- Le interrumpió, antes de que pudiese darle una excusa. Eso era algo que recientemente había entendido por completo. Aquellos gemidos que se escuchaban en su habitación, cada vez que aquel joven le visitaba, estaban muy lejos de ser gemidos de dolor.

-Es cierto…- Admitió el policía sumamente avergonzado. No era que no quisiera tener sexo con su nuevo amante, sino que aún no consideraba que estuviese listo, y le preocupaba bastante.

-Y ya no volverás a verlo, ahora tienes que aparearte conmigo. – Insistió con convicción el hombre más bajo.

-Tienes razón Levi. Pero…- Erwin un poco más calmado se acercó para tomar a Levi entre sus brazos y estrecharlo, dándole un dulce beso en la cabeza. -…quiero que estés completamente seguro de esto. Las primeras veces no es tan agradable como piensas.-

-No me importa. ¡Hagámoslo de una buena vez!- Continuó insistiendo el ex-felino, si algo permanecía en su mente de sus épocas siendo un animal, era su posesividad. Levi sentía que eso era lo único que le hacía falta para "marcar a Erwin como suyo", y que nadie más se atreviera a acercarse a él nunca, en especial el mocoso de Eren, al que había notado sumamente apagado el día que Erwin lo presentó como su amante.

-Si es lo que deseas, te daré lo que quieras Levi.- El rubio le sonrió ampliamente y le besó en los labios esta vez. Lo tomó en brazos, a lo que Levi no se quejó ya que estaba acostumbrado desde que era un gato a ser cargado por Erwin todo el tiempo. Finalmente el rubio le llevó a la habitación, aquella que muchas veces compartió por mero placer, ahora compartiría por amor.

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Lo primero que Erwin hizo fue ocuparse de librar a Levi de toda su ropa, indicándole que hiciera lo mismo. El más bajo con algo de torpeza, desabrochó los botones y se deshizo de la camisa, procedió a hacer lo mismo con el pantalón, para finalmente quitar su ropa interior y dejarlo totalmente desnudo. Levi no se explicaba por qué si había visto a Erwin desnudo infinidad de veces, e incluso se bañaba junto a él todo el tiempo, comenzó a sentir un leve calor en todo su cuerpo, tan solo con la visión del rubio despojado de toda prenda.

Y Erwin no se quedaba atrás, había procurado no ver a Levi de ese modo por todo el tiempo desde que se había convertido en humano, pero ahora que podía desearlo con libertad, era más que perfecto; era hermoso, sensual y su libido se disparó inmediatamente. El rubio besó a su pareja apasionadamente, introduciendo su lengua, devorándolo con desespero; al fin podía darse gusto de deleitarse con ese hombre que le traía loco, y definitivamente aprovecharía el momento. Sus grandes manos acariciaban su espalda, su estrecha cintura, sus sensuales caderas y delicados muslos, quería recorrer todo ese exquisito cuerpo con sus manos.

Levi por su parte, intentaba imitarlo. Sus manos recorrieron el fornido torso y fuertes pectorales, bajaron al marcado abdomen, para luego subir nuevamente hasta su rostro y le sujetó fuertemente, acercándolo más a él, intensificando el beso, quería saborearlo mucho, mucho más.

Aquel beso duró por largo rato, se ocuparon de acariciarse incansablemente, las traviesas manos imitaban a las lenguas, que se enredaban con la contraria en la húmeda cavidad de sus bocas, que se fundían como una sola. Finalmente, se separaron; Erwin tomó un momento para deleitarse con la vista de Levi sonrojado y jadeando por la falta de aire luego de haberse besado por tan largo rato. Con su dedo apartó los mechones de cabello de su frente y la besó dulcemente. Procedió a bajar al pecho del joven, en donde comenzó a lamer muy lentamente uno de sus pezones. Levi tuvo un espasmo ante esta nueva sensación, tan agradable, sentir la cálida lengua del contrario, acariciando su piel era algo totalmente desconocido para él, y sumamente placentero.

Con una de sus manos, Erwin buscó el miembro contrario, el cual empezó a masturbar lentamente, siendo recompensado por los primeros gemidos de placer reales de Levi, el sonido de su voz ante la excitación que comenzaba a sentir, eran a su vez causantes de que el pene de Erwin comenzara a despertar y endurecerse.

Pero Levi no se quería quedar atrás, para ello se había documentado bastante bien. Cualquiera se sorprendería de lo que se puede aprender viendo televisión. Ante la sorpresa de Erwin, Levi le indicó que quería que se recostara sobre la cama, y así lo hizo el rubio. Inmediatamente, Levi bajó hasta el ya despierto miembro de Erwin, tomándolo con una de sus manos, mirándolo por un momento y comenzando a lamer con lentitud. Levi le lamía como cuando era un gato y se aseaba a sí mismo, con paciencia y dedicación, Erwin reaccionó de inmediato, dejando salir roncos quejidos de placer; pensó que para ser su primera vez, definitivamente estaba más que perfecto. Levi introdujo el duro miembro dentro de su boca, y comenzó a moverse en igual lentitud, Erwin le instruyó un poco en esta parte, indicándole que no debía usar sus dientes y cómo debía moverse, y Levi habilidoso en ese sentido logró aprender rápidamente, dándole al rubio una de las mejores felaciones que había experimentado en su vida.

Justo cuando estaba a punto de eyacular, el rubio le indicó que parara. Levi sonrió con malicia, satisfecho con la labor realizada, más siendo su primera vez, y siempre manteniendo en su mente el pensamiento de que el rubio era solo suyo y nadie más disfrutaría de su cuerpo, ahora era sólo para él. Los amantes retomaron el juego de los besos, Erwin comenzó a masturbar ambos miembros juntos con una de sus manos, a lo que Levi de vez en cuando debía separarse del beso para gemir con placer, después de todo, aquellas sensaciones eran nuevas para él; ni siquiera él mismo se había aventurado a explorar tan profundamente su nuevo cuerpo.

-Ya es hora, Levi.- Indicó el rubio, Levi solo asintió, el calor era abrasador en todo su cuerpo, deseaba más, sentía que quería más de Erwin. El rubio sacó de la mesita de noche, un frasco de lubricante, tomó una abundante cantidad, y separó las piernas de Levi, introduciendo lentamente uno de sus dedos y comenzando a masajear, con movimientos lentos y circulares.

Levi se arqueó, el dedo invasor era incómodo y algo doloroso, pero una vez comenzó a moverse incluso se sentía algo bien. De todas formas, debía resistir, sabía que algo mucho más grande ocuparía su interior muy pronto. Erwin bajó hasta alcanzar los labios de Levi, besándolo pasionalmente con el fin de distraer su mente de la acción que se llevaba a cabo en su parte baja. Un segundo dedo se coló y Levi mordió fuertemente el labio inferior de Erwin, llegando a hacerlo sangrar un poco. Levi lamió el líquido de su labio y le sonrió con lujuria; el rubio le miró de igual forma, intensificando los movimientos en el interior de Levi, logrando hacerlo gemir más fuertemente.

Erwin bajó, y le indicó que quería que se pusiera "de cuatro patas", Levi obedeció, exponiendo su trasero al aire, a la completa disposición de su amante. El rubio separó los glúteos y acercó su rostro a la entrada de Levi, donde primero depositó un corto beso, y luego comenzó a lamer, fervientemente, llegando a introducir su lengua, mientras masturbaba su propio miembro. Levi gemía y apretaba los puños, el placer hacía que corrientes eléctricas recorrieran su cuerpo, todas esas nuevas sensaciones eran exquisitas.

Luego de un rato en ese mismo juego, el rubio tomó más lubricante y habiendo humedecido bastante su enorme erección, le dijo a Levi que se preparara y colocó la punta en su entrada. Empujó, lentamente, logrando hacer que Levi gritara, pero esta vez era de dolor. El glande se abrió paso hasta introducirse por completo dentro del contrario, Levi sentía su interior lleno y aquella invasión le había causado bastante dolor, pero una vez adentro, únicamente era incómodo.

Erwin comenzó a moverse lentamente, con una de sus manos se aferraba a la cadera de Levi, con la otra le comenzó a masturbar, para distraerlo del dolor y la incomodidad. Poco a poco fue intensificando la velocidad de los movimientos, su miembro era deliciosamente apresado por aquel cálido y estrecho interior, y en el momento en el que comenzó escuchar fuertes gemidos provenientes de Levi, supo que estaba haciendo su trabajo bastante bien.

Cada estocada llegaba más profundo en el interior de Levi, de vez en cuando era capaz de llegar a tocar su "punto dulce" y era en esas ocasiones en las que el hombre más bajo sentía que perdía sus sentidos, que su mente se nublaba. El rubio ahora le penetraba rápidamente, sus caderas chocaban con los glúteos de Levi, el cuerpo de ambos se estremecía de placer, el calor que sentían les quemaba exquisitamente.

-¡Eres solo mío Erwin! ¡Eres mío!- Pudo pronunciar el ex-felino, ya fuera de sí. Erwin le abrazó por la cintura y sin dejar de moverse, se agachó para alcanzar su oído y poder susurrar.

-Y tú serás mío para siempre Levi, te amo.- Ante estas palabras, Levi pudo sonreír, aunque aquella expresión no le duró demasiado, la fuerte oleada de placer fue demasiado para él, y terminó corriéndose, expulsando su semilla sobre la cama. Al sentir cómo involuntariamente Levi apretó su interior mientras se corría, y habiendo ya llegado al punto máximo del éxtasis; Erwin no tardó en correrse también, llenando con su esperma el interior de su amante.

Exhaustos, pero sonrientes, ambos hombres se recostaron sobre la cama, agitados, tratando de conseguir algo de oxígeno, se miraron con complicidad. Finalmente Levi, había marcado su territorio, y la verdad no le pareció nada mal. Ahora entendía totalmente el por qué a aquel joven le encantaba visitar a Erwin, y rio maliciosamente, ante el pensamiento de que ahora Erwin sería únicamente suyo y ese joven no podría volverlo a tener.

-¿De qué te ríes, Levi?- Interrogó el rubio, aún entre jadeos, ante aquella expresión de su pareja.

-No es nada.- Levi se aventuró a besarle en los labios levemente. –Así se sentía aparearse entonces…- Murmuró pensativo.

-No,- le corrigió el rubio. Llevó su mano al rostro de Levi, acariciando su mejilla. –esto no es aparearse Levi.-

-¿Ah no? – Ahora estaba confundido, ¿todavía habían tantas cosas que no comprendía?

-Esto se llama "hacer el amor".-

Con esa frase, consiguió que Levi se sonrojara, mas luego el ex-felino le sonrió y se abrazó a él. "Hacer el amor", sonaba mucho mejor.

Continuará…

El lemon, simplemente no es lo mío…

¡Ya casi llegamos al final! Tres capítulos más y se nos acaba el Levi ex-neko.

De todas formas, espero que les haya gustado este capítulo tonto jajaja.

¡Gracias por su tiempo!

~Izu~