Capítulo 3

En la actualidad—Virginia

Sasuke contempló al bebé en sus brazos. El bebé le devolvía la mirada con ojos negros,

negros. Dios, él había visto esos ojos en el espejo miles de veces, pero no podía recordar una vez en que se vieran tan grandes y confiados.

Rui. Su hijo. Dios, tenían un hijo. ¿Entendería alguna vez ese hecho o constantemente chispearía sobre él como un cable de alta tensión?

El bebé se estiró, agitó los brazos y las piernas dentro de su pelele estampado con perritos. Una mata de pelo negro le cubría la cabeza. Gorjeó, haciendo toda clase de extraños sonidos que fueron directos al corazón de Sasuke, el cual había estado haciendo asombrosos saltos desde que Sakura le había preguntado si le gustaría sostener al bebé cuando se detuvieron a echar gasolina.

Un gran almacén se vislumbraba a una distancia cercana. Mientras ponían gasolina, Sakura había utilizado los aseos. Ahora Naruto estaba dentro de la tienda, cogiendo todo lo que Rui podría necesitar durante los próximos días. A Sasuke no le gustaba pasar el rato en el parking como una presa fácil, pero no podía dejar a Sakura o a su hijo desprotegidos.

Gracias a Dios, Neji ya estaba en camino a un pequeño y privado aeropuerto justo a las afueras de D.C. Habían estado de suerte cuando le llamaron. El ejecutivo petrolero estaba en Nueva York. Lo había dejado todo para encontrarse con ellos y llevarles a Dallas, donde dejarían a Rui y empezarían el asqueroso juego de Kabuto.

Él solo tenía unas pocas horas para estar con su hijo. El saber que podría no volver a ver al niño hacía un enorme agujero en su pecho.

—¡Da! —dijo Rui con una sonrisa en la cara.

—Sí, apuesto que le dices eso a todos los tíos —bromeó Sasuke sombríamente. Rui también parecía tener éxito con Ma, Ba y Na.

A sus pies, el gato maulló. Por lo menos había dejado de hacer ese sonido estrangulado. Madara no llevaba bien el viaje, pero cuando el coche se detuvo, decidió enroscarse sobre los pies de Sasuke y ronronear como un motor.

¿Cómo demonios se había quedado de niñera de un gato arisco?

—Da —dijo Rui con un fuerte pataleo.

Si cualquiera que le conociera pudiera verle ahora, se partiría el culo de risa. Sasuke tuvo que sonreír. Y abrazar a su hijo contra su pecho.

—Le gustas —dijo Sakura mientras se deslizaba de nuevo dentro del coche. Llevaba el abrigo de Sasuke que parecía tragarse su pequeño cuerpo, pero él no podía permitir que tuviera frío. A pesar del frío exterior, el coche estaba aún bien calentito, por lo que ella se quitó el abrigo mientras entraba.

Sasuke tuvo que tragar saliva antes de mirar a Sakura a los ojos.

—No sé por qué.

Sakura frunció el ceño.

—No quiero esperar aquí mientras Naruto compra. Yo sé lo que necesita Rui.

—Ya hemos discutido esto. Llamarás la atención porque llevas un pantalón de pijama y una camiseta sin mangas. Sin sujetador. Y sí, lo puedo ver. —En efecto, podía ver el contorno de sus pequeños pezones respingones y eso le estaba volviendo loco. Sasuke se retorció, pero no podía dejar que su polla manejara sus pensamientos en este momento.

Ella cruzó los brazos sobre su pecho. Como si eso hiciera que dejara de mirar. Él bufó.

—Le dije a Naruto que si hubiera recibido el mensaje "vamos a tratar de matarte esta noche", me hubiera vestido para la ocasión.

Eso agudizó su concentración.

—Siento que estés enredada en esto.

Esas palabras no fueron suficientes, pero no podía hacer o decir nada más por el momento. Rui apoyó la cabecita sobre el hombro de Sasuke. El bebé suspiró y la mano de Sauke cubrió su espalda mientras disfrutaba del movimiento de la respiración de Rui, calmándole, reconfortándole.

—¿Exactamente en qué estoy enredada? Mira, me imaginé que realmente no erais hombres de negocios. No estaba segura de si erais delincuentes o policías.

Tal vez algo intermedio.

—Ninguna de las dos cosas. Si pensaste que éramos criminales, ¿por qué te involucraste?

Ella puso los ojos en blanco, el cansancio era evidente en las profundidades verdes. Los neones de la estación de servicio iluminaban su piel.

—Estúpida, supongo. Era una cría. Pensé que estaba enamorada.

Bueno, él trató de decírselo. Al parecer, finalmente había madurado. No les había llamado o enviado un mensaje de texto cuando tuvo a su bebé. Les había excluido de su vida.

—Somos investigadores privados. Estábamos en un caso en Nueva York cuando te conocimos.

—Con todas las mentiras que me dijisteis, me imaginé que estaba pasando algo. ¿Quieres que lo coja? —preguntó Sakura, mirando al niño.

No. Esta podría ser su única vez con Rui.

—Está dormido. No quiero despertarle.

—De acuerdo —contestó ella con un profundo suspiro—. Creo que me debes algunas explicaciones. ¿En qué clase de caso estabais? ¿Cuándo finalizó? ¿Y por qué aparecisteis en mi casa esta noche?

—Fuimos contratados por tres hombres de un país llamado Bezakistan. Es un pequeño país justo fuera de Oriente Medio.

—He oído hablar de él. —Frunció el ceño—. ¿No practican la poliandria, varios hombres con una mujer? ¿Vosotros chicos tenéis una red o algo así? ¿Una Craig´s list para compartir?

Él entrecerró los ojos.

—Estoy tratando de explicarlo. Si no puedes darme una pequeña cortesía, entonces tal vez deberías esperar a Naruto.

Ella se mordió el labio, una señal segura de que estaba nerviosa. Dios, él amaba ese labio.

—Lo siento. Estoy al límite. Por favor continúa.

—Nos encontramos con Sasori y Deidara después de una misión. Ayudé a su hermano, Pain, a salir de una situación difícil. Cuando su prima desapareció, nos llamaron. Ella tenía solo dieciocho años.

—¿Una chica desaparecida? ¿La encontrasteis?

—Finalmente. Su nombre era Konan. Fue a Nueva York para ir a la universidad. Seis meses de llamadas diarias a su madre y luego nada. Cuando empezamos a buscar, nos dimos cuenta de que allí había un patrón. Konan no era la única chica desaparecida. Ella había estado trabajando en un club. Mantenía su riqueza y clase social en secreto. Todos pensaban que era sólo otra estudiante viviendo en un internado de la universidad. Eso fue lo que la metió en eso. Orochimaru traficaba cocaína para uno de los grandes cárteles colombianos, pero eso no fue suficiente para él. Decidió empezar a traficar con mujeres.

—Oh, Dios mío. —Ella se puso una mano sobre la boca y se echó hacia atrás—. Eso es terrible.

—Encontraba chicas bonitas sin hogar o estudiantes extranjeras y las hacía desaparecer. Las exponía en su club y si funcionaban, las vendía a particulares o a prostíbulos de América del Sur. Fingíamos ser hombres ricos buscando una mascota propia.

—Eso suena peligroso. Dios, Sasuke, podríais haber sido asesinados.

—Casi lo fuimos un par de veces. Grabamos en video nuestros encuentros con Orochimaru cuando compramos a una joven asiática. Ella ahora está en casa con su familia. Orochimaru tenía amigos en el FBI, pero eso no importaba en ese momento. Ellos no podían arriesgar sus posiciones cuando nosotros lo teníamos todo en una cinta, listo para el horario estelar de las noticias, por lo que el cabrón finalmente cayó.

Sakura se secó los ojos.

—¿Por qué no me dijisteis de vuestra misión cuando me conocisteis?

—¿E involucrarte en todo ese peligro? ¡Demonios, no! Nunca quisimos mezclarte en nada de eso. Pensábamos que éramos cuidadosos, pero el hijo de Orochimaru se enteró de tu existencia. ¿Recuerdas la mañana que desayunamos en el Waldorf? ¿La mañana después que hicimos el amor por vez primera? ¿Recuerdas al hombre que se acercó cuando nos sentamos a la mesa?

Los ojos de ella se abrieron como platos.

—¡Sí! Oh, Dios mío, ¿ese era Kabuto? Escuché a Naruto decir su nombre cuando estaba hablando por teléfono. ¿Él hizo estallar mi casa?

Sasuke asintió con la cabeza. Sakura era una mujer inteligente.

—Su padre fue el hombre al que metimos en la cárcel. Murió poco después, antes de poder ir a juicio. Naruto y yo estábamos en América del Sur buscando a Konan. Según las autoridades, la muerte de Orochimaru en prisión fue una venganza de otro cártel.

—¿Y la encontrasteis?

Sasuke respiró profundamente, pasaba la mano por la espalda del bebé. Tan inocente. Joder, haría cualquier cosa para proteger a su hijo de la mierda que el mundo pudiera arrojar.

—Finalmente. Poco antes de su arresto, Orochimaru había embarcado a Konan en dirección a América del Sur. Fuimos allí y pasamos tres meses tratando de localizarla. Nos llevó otro mes de engrasar las manos correctas para poder rescatarla. La sacamos de un prostíbulo colombiano en una de las peores zonas de Medellín. Estaba enganchada a las drogas y casi se había consumido.

Él no le contó cómo les había rogado para que la mataran. No había querido volver a casa, solo conseguir su siguiente dosis… o morir. No se parecía en nada a la brillante universitaria de la foto que sus primos les habían entregado. Era una sombra.

—Si la encontrasteis en un par de meses, ¿por qué estuvisteis fuera un año?

Él titubeó. Joder, no quería explicarle como le dolió enterarse que ella se había casado. La desventaja era que, durante todo este tiempo separados… Naruto y él se habían sentido casi completamente culpables. A la larga, tendrían que confesarle lo estúpidos que habían sido, sólo que no minutos después de ver explotar su casa.

—Después que encontramos a Konan, descubrimos que había otras diez familias que habían perdido a sus hijas. Llevamos a Konan de regreso a casa y sus primos abrieron sus billeteras para ayudarnos a reunir a esas otras mujeres con sus seres queridos. Las familias no tenían el dinero para pagarnos, pero Pain, Sasori y Deidara sí. Al final, encontramos a siete mujeres rotas y tres cuerpos. Entregamos un año de nuestras vidas a este maldito caso y apenas arañamos la superficie de la miseria que extendió Orochimaru. Me siento como si falláramos. No fue suficiente.

Sakura se echó hacia atrás, seria.

—No tenía ni idea. Pensé que os habíais marchado.

—Estábamos enfrascados con traficantes de drogas, esclavistas y proxenetas. Me he sentido tan sucio durante el año pasado tratando con toda esa gentuza. Y no queríamos arrastrarte a lo más profundo.

—Puedo entender que teníais un trabajo que hacer, pero dime algo, Sasuke ¿No tienen teléfonos en América del Sur? ¿No pudiste encontrar uno?

Si hubieras estado casada, una llamada de teléfono de tus amantes hubiera cabreado a tu marido.

Pero esa no había sido la única razón. En cambio dijo:

—¿Y arriesgarnos a que esos bastardos rastrearan la llamada hasta ti? Ni hablar, nena. No entiendes lo corruptos que son o hasta donde se extiende su radio de acción.

Ella asintió con la cabeza de mala gana.

—Ya que acaban de hacer volar mi casa por los aires, tengo que suponer que tienes razón. Podríais haberme dado vuestros verdaderos nombres antes de marcharos. Todo lo que tenía era un número de teléfono apuntado en un diminuto papel. ¿Sabes lo fácil que fue perder ese número?

¿Lo había perdido?

—¿Trataste de llamarnos?

—Cuando me enteré que estaba embarazada, sí. Pero metí el papel en mis tejanos la mañana que os fuisteis. El servicio de limpieza se los llevó y los lavó. Ya no había número. Por lo que esperé. Estaba segura de que volveríais. Dijisteis que me amabais. —Ella sollozó pero mantuvo su coraza de chica dura— Os creí.

Sasuke cerró los ojos, sintiendo desanimo, tristeza y veinte tipos diferentes de cabreo contra el destino.

—Mierda.

—Utilicé cada moneda que tenía ahorrada en intentar seguiros la pista para deciros que estaba embarazada, pero nadie conocía a Naruto y a Sasuke Uzumaki.

—Es Uchiha. Nuestro apellido es Uchiha —admitió Sasuke.

Sakura simplemente negó con la cabeza como si ya no le importara.

—Cuando estaba de siete meses, me di por vencida. Me imaginé que toda la escena sobre regresar era solo una manera para facilitar vuestra salida de mi vida.

—Sakura…

—No lo hagas. —Ella levantó una mano, apartando las lágrimas—. Entiendo por qué lo hicisteis. Admito que hubiera intentado reteneros. Hubiera llorado y suplicado y habría sido una molestia, por lo que probablemente teníais derecho a mentir.

—No queríamos mentir, Sakura. —Su voz empezó a elevarse, pero Rui se movió. Tenía que mantener la calma por el bien de su hijo. Un hijo que tenían que proteger sobre todo lo demás.

—Todas estas cosas peligrosas… Esta es vuestra vida, ¿verdad?

—Sí. —Esto era el por qué permanecía lejos de mujeres como Sakura—. Naruto y yo nos unimos a la marina cuando éramos apenas unos niños. Nuestros padres murieron cuando teníamos quince años. Teníamos un pariente, un cruel hijo de puta de tío. Se gastó cada moneda que nuestros padres tenían, no es que fuera mucho. Cuando cumplimos dieciocho años y el apoyo del estado se acabó, nos dio veinte dólares a cada uno y nos dijo que nos fuéramos. Nos alistamos e hicimos el programa SEAL. Servimos en el extranjero y empezamos nuestra propia compañía de seguridad cuando fuimos despedidos. Naruto sufrió fuego intenso en Afganistán. Perdió algún uso de su brazo izquierdo. La marina le dejó libre. Yo le seguí. Cogemos casos difíciles. Es la única vida que conozco.

Era brutal, implacable y nunca se detenía.

—No puedo vivir así. Sabes que si sobrevivimos a esto, no podré estar cerca de vosotros. No puedo dejar a Rui cerca de vosotros. Es mi bebé. Es mi única familia. No le puedo arriesgar. Quiero que os vayáis tan pronto como sea posible.

Sasuke sintió un frío como nunca antes había sentido. Él se lo había dicho desde el principio. Le había advertido. Había intentado apartarse, pero ella le había involucrado. Maldita sea, él la había amado. ¿Y ahora estaba diciéndole que no tenía cabida en la vida de su hijo? La amargura se deslizó por sus venas. Rui era tan dulce, tan confiado. Los padres del niño habían estado en su vida menos de dos horas y ¿qué tenía para mostrar? Su casa en ruinas y estaba huyendo. Iba a ser separado de su madre. Seh, Sasuke vio que hasta el momento había sido realmente bueno para el niño.

El labio de Sakura tembló.

—Lo siento. No quería decir eso. Ahora mismo estoy muy asustada. Realmente traté de llamaros porque pensé que Rui necesitaba a sus padres. ¿Tenemos que tomar alguna decisión en este momento?

Pero ella ya había hecho la más inteligente. Sasuke apartó suavemente del hombro a su hijo y se lo entregó a Sakura.

—Tómalo.

Tan pronto como el suave peso del bebé dormido dejó sus brazos, él apretó la mandíbula y salió del coche. Joder. Quizá nunca sostendría de nuevo a su hijo, pero ella tenía razón. Rui se merecía algo mejor.

Sakura le siguió, el abrigo envolvía su cuerpo. Había metido dentro a Rui, solo era visible un mechón de pelo.

—¿Sasuke?

—No soy bueno para él. En primer lugar, nunca quise a un niño.

No había querido… al menos en el pasado. Pero ahora quería desesperadamente a Rui. Quería a Sakura. Incluso a ese estúpido gato que había vomitado por todas partes. Quería la maldita valla blanca, pero su vida no funcionaba de esa manera.

Rui giró la cabecita, empujando el abrigo en torno a él. Sus adormilados ojos buscaron a Sasuke. Sintió esa inocente mirada como una puñalada en su puñetero corazón.

—Sólo haz lo que te digamos y volverás a estar con él. No me volverás a ver después de esto. —Él desaparecería. Iría a Colombia y salvaría a tantas mujeres secuestradas como pudiera antes de encontrar esa bala con su nombre en ella. Naruto se quedaría. Lo dijo ese día en el restaurante mexicano. Naruto había estado dispuesto a aceptar a Sakura sin Sasuke. Naruto la amaba. Él era mucho más inteligente.

—Tengo todo lo de la lista. —Naruto se acercó, empujando un carro lleno. Ante la tensión en el ambiente, sus ojos se movieron, se entrecerraron, imaginándose rápidamente la situación y asignando culpas—. ¿Qué has hecho?

Sasuke negó con la cabeza. No iba a tener esta lucha. Ahora ella era de Naruto. Él la cautivaría, le diría todas las cosas correctas. Cuidaría de ella y de Rui.

Y Sasuke les protegería a todos a distancia.

Cuando Sakura empezó a llorar, Naruto la rodeó con sus brazos. Sasuke se dio la vuelta.

Esto era para bien. Él no era bueno para nadie. Su tío se lo había metido en la cabeza durante años y habida cuenta de las cosas feas que Sasuke había hecho para sobrevivir y poner dinero en el banco, no podía estar en desacuerdo. Sakura y Rui estarían mejor si él desaparecía para siempre de sus vidas.

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Un año antes, 28 de diciembre—Nueva York

Sakura quería tener sexo… con los dos. Naruto estaba muy seguro de que su polla iba a estallar. Y estaba muy seguro de que su corazón no se quedaba atrás.

Ella era diferente. Lo supo en el momento en que puso los ojos en ella. Sasuke sólo era un testarudo hijo de puta. Pero Sakura había descubierto rápidamente como desarmarle.

Ella se dio la vuelta mientras Naruto cerraba la puerta de su suite.

—¿Está bien si utilizo primero el cuarto de baño?

Él prácticamente se rió. Ella parecía tan suave y dulce. Era perfecta y ahora estaba completamente asustada.

La arrastró a sus brazos. En el momento en que la acercó, ella se relajó contra él.

—Sí, cariño. Tómate el tiempo que quieras. Si quieres esperar, esperaremos. Podemos dejarlo, lo sabes. No tiene que pasar nada ahora.

—Naruto tiene razón, Sakura. No tiene que pasar nada en absoluto. No nos vamos a enfadar —aseguró Sasuke en voz baja.

—Yo me enfadaré. —Sakura frunció el ceño, girando la cara hacia él—. Estaré muy enfadada. Me prometisteis sexo.

Él le besó la punta de la nariz.

—Creo que podemos manejar eso.

Ella asintió con la cabeza y se apartó.

—Sólo quiero refrescarme, eso es todo. Dadme un par de minutos. Os prometo que quiero esto. Os quiero a los dos.

Desapareció en el cuarto de baño.

—Es una mala idea. —Sasuke siempre era la voz de la fatalidad.

—Cállate, Igor. Ella ha tomado su decisión. —Naruto miró a su hermano con un suspiro —. Realmente me gusta esta chica.

—¿Piensas que a mí no? —refutó Sasuke—. Estoy loco por ella. Creo que nunca…

Sasuke no terminó la frase, pero no tenía que hacerlo. Naruto entendía exactamente como se sentía. Él lo sentía, también. Sakura era especial. De hecho, podría ser la única. La facilidad con la que había manejado la retirada de Sasuke lo probaba. Ella entendía y aceptaba que eran un extraño paquete. Naruto no podía recordar una vez en que no hubiera tenido a su hermano para contar con él… y en muchos aspectos para cuidarlo. Sasuke era más pensativo, sombrío. Había dejado que el cabrón de su tío se arrastrara en su mente y llevaba cicatrices en el corazón. Naruto a menudo tenía que sacarlo de la oscuridad. Tal vez Sakura finalmente pudiera convencer a su hermano que no sólo valía la pena si no que era perfecto.

Por supuesto, Sasuke fue el único que le respaldó y que arriesgó todo para salvarle en

Afganistán. Sasuke fue el único que le cuidó, dejando su propia carrera militar cuando Naruto había sido herido por una bomba casera. Naruto podría ser más funcional, más encantador, pero no podía hacer mucho sin su hermano.

—Sé que el momento apesta —dijo Naruto.

—Pronto tenemos una reunión donde básicamente compraremos a un ser humano. Esta gente es peligrosa.

—Estamos salvando a una chica. No somos los tipos malos aquí. —Y no iba a dejar que la mejor cosa que les había sucedido se les escapara de los dedos. Sakura no tenía nada que ver con su trabajo encubierto. Ellos podrían atrapar a los tíos malos, salvar a las chicas y después regresar y reclamar a su mujer. Fin de la historia.

—¿Y qué pasa si descubrimos que Konan ya ha sido transportada a América del Sur? Sabes que es improbable que continúe en Nueva York. Tenemos que encontrarla. Se lo debemos a sus primos. Mierda. Se lo debemos a ella.

Ese era Sasuke, en resumidas cuentas. Él quería salvar a todo el mundo. Podía ser oscuro, pero confiaba realmente en la luz.

—Encontraremos a Konan y haremos caer a Orochimaru, pero quiero a Sakura. ¿No podemos tener alguna recompensa por toda esa mierda que hacemos? ¿No nos debe el universo un pequeño trozo de felicidad? ¿Un puto futuro?

Sabía que sonaba egoísta, pero tenía que creer que las batallas que había luchado por su país y su prójimo le reportarían un poco de felicidad. Necesitaba creer que un día podría dejar su arma y meterse de lleno en un matrimonio feliz y en una familia, incluso si su cerca de madera no se veía toda Norman Rockwell.

—Oye. —Sasuke le puso una mano en el hombro—. Lo entiendo. Yo la quiero tanto como tú. La quiero muchísimo. Pero estoy asustado. No creo que pueda cambiar. Necesito algunas cosas oscuras. Tal vez esta noche no, pero tarde o temprano. —Se detuvo—. No quiero hacerle daño. Te la dejaré para ti. Yo llevaré los negocios y tú puedes ser feliz.

Siempre el maldito mártir.

—Yo no…

—¿Y qué hay de lo que yo quiero? —preguntó Sakura.

Naruto se dio la vuelta y la vio de pie frente a la puerta del cuarto de baño sin nada más que la lujosa bata que proporcionaba el hotel. Su pelo rosado descansaba contra el suave terciopelo blanco. Se había atado la bata a la cintura, pero todavía quedaba abierta, mostrando una piel de porcelana y el indicio de unos pechos redondeados.

—Él está siendo un idiota abnegado —dijo Naruto. No había otra manera de describirlo. Su hermano bufó y le lanzó una mirada asesina.

Sakura apenas sonrió, mirándole con una perezosa y sexy indulgencia.

—Es bueno en eso. Pero no lo permitiré.

—Sakura… —empezó Sasuke frunciendo el ceño.

—Nosotros nos encargaremos de esto —dijo Sakura—. Te quiero Sasuke, no importa cuán amenazante u oscuro seas. No sólo quiero la vitalidad de Naruto. Yo no soy siempre dulce. De verdad, estoy comportándome lo mejor posible. Pero puedo ser terca. Cuando me siento como si estuviera arrinconada, salgo arañando y clavando las uñas. Me puedo perder en mi trabajo y olvidarme que la gente existe. No soy perfecta. ¿Podéis manejar eso?

—Yo puedo. —Naruto estaba tan orgulloso de ella. La conocía de hacía poco tiempo, pero había llenado todo su corazón muy rápidamente. Dulce, divertida y valiente. Era inteligente, talentosa y sabía cómo manejarles. Eso era malditamente sexy para él.

—¿Estás segura? —preguntó Sasuke.

Naruto vio que ella reunía su paciencia.

—Sí.

Sasuke dudó, tomó una profunda bocanada de aire, entonces… —Desnúdate.

El cavernícola interior de su hermano emergió, y por primera vez, la confianza de Sakura flaqueó. Sus manos fueron hasta las solapas de la bata, juntándolas nerviosamente.

—No lo hagas, cariño —la instruyó Naruto—. Le has manejado estupendamente bien hasta el momento. No te detengas ahora. Deja caer la bata. Él quiere inspeccionarte. Yo también quiero mirarte. Quiero ver el cuerpo que pronto nos va a pertenecer.

—Has hecho tu elección, Sakura —dijo Sasuke, de pie, hombro con hombro con Naruto—. Así es como va a ser. Nosotros llevamos el control. Te trataremos como a una princesa. Te consentiremos, pero aquí en nuestra cama, vas a tener que someterte a nosotros.

—Prometo que lo disfrutarás, cariño. Te cuidaremos. Sólo confía en nosotros.

Con dedos temblorosos, ella soltó los lazos de la bata y la dejó caer al suelo.

Naruto contuvo el aliento. Era hermosa, toda curvas deliciosas, pechos y piel perfecta. Ella permaneció de pie, mordiéndose el labio, esperando que dijeran alguna cosa.

—Eres bellísima, cariño. —Naruto no podía apartar los ojos de ella.

—Date la vuelta —dijo Sasuke entrecortadamente, girando el dedo para imitar lo que quería.

Sakura respiró profundamente y se giró, proporcionándoles una vista espectacular de su trasero.

—Dios, ese es un culo magnífico —dijo Sasuke.

—Con una perfecta forma de corazón. —Naruto estaba más calmado ahora. Esto iba a resultar. Su hermano estaba dentro. Ahora que Sasuke la había visto desnuda, que había oído de sus propios labios que le quería y que ella le había demostrado confianza desnudándose, no había ninguna posibilidad de que él se apartara—. Necesitamos preparar esto.

Sakura miró por encima del hombro.

—¿Preparar qué?

—Tu culo, nena —le explicó Sasuke—. Esta noche no vamos a tomarte juntos, pero finalmente, querremos llenarte.

—Yo tomaré tu coño, cariño —explicó Naruto en voz baja—. Me abriré paso dentro de tu coñito estrecho. Entonces creerás que estás llena, pero entonces Sasuke empezará a meterse en ese dulce trasero. Él lo follará mientras yo follo tu coño. Una y otra vez. O al revés.

La boca de ella se abrió. Entonces la cerró con aparente sorpresa, pero el deseo acechaba allí también.

—Me alegro que no seáis trillizos.

—Vuelve a darte la vuelta —ordenó Sasuke.

Sakura se giró y se los quedó mirando.

—Sería realmente más sencillo para mí si los dos también estuvierais desnudos. Me siento un poco sola aquí.

Sasuke la ignoró, entrecerró los ojos y los centró entre sus piernas.

—Su coño está rasurado. ¿Cuántas vírgenes están sin vello?

La piel de Sakura se sonrojó de un bonito rosado.

Cierto, pero a Naruto de seguro le gustaba la vista.

—Su piel es exquisita. Imagínate como se verá su culo después de zurrarla.

Naruto podía verla, inclinada hacia delante y aceptando la disciplina de Sakura. Su polla se sacudió. Tal vez también la zurraría. Nunca antes lo había querido realmente, simplemente disfrutaba observando a su hermano haciéndolo, pero también quería estar a cargo con Sakura.

Sasuke se acercó a ella, todavía observaba la exhibición de su coño perfectamente desnudo.

—¿Te lo rasuraste para nosotros?

Ella asintió con la cabeza.

—Leí que a los hombres les gusta.

—¿Sabes por qué les gusta? —preguntó Naruto, disfrutando de su comportamiento ligeramente nervioso.

Él nunca antes había pensado en la virginidad, Sasuke y él habían perdido la suya a los dieciséis años con una mujer aventurera que vivía en el mismo parking de caravanas que su tío, pero ahora él podía ver el atractivo de eso. Después, cuando Sakura se adentrara en su sexualidad, podría ser una fuerza para ser tenida en cuenta, una diosa. Pero él amaba también a esta pequeña ninfa. Todo el ser sexual de Sakura les pertenecería… la tentadora y la chica que acababa de abrir las alas. Pensar eso le provocó cosas extrañas en el corazón.

—Uhm, creo que les gusta mirarlo.

Una sonrisa conocedora estiró los labios de Sasuke. Finalmente se había relajado.

—Me gusta mirarlo. Soy un poco pervertido.

—¿Un poco? —azuzó Naruto. Sasuke se encogió de hombros.

—De acuerdo, mucho. Pero esa no es la única razón. Creo que ella lo sabe y no quiere decirlo. Dime la verdad, nena, ¿por qué te has rasurado el coño?

Estaban apretujándola, uno a cada lado, pero ella no retrocedió. Naruto se inclinó y la besó en los labios, un suave toquecito de piel contra piel. Él jugueteaba, sus labios rozaban los de ella, luego se apartaban. Cuando Naruto la soltó, Sakura se giró y aceptó el beso de Sasuke. La lengua de su hermano se disparó dentro, no era un beso simplemente para jugar. Sakura estaba sin aliento cuando Sasuke la dejó ir.

—Contéstame.

Naruto la tocó, sus manos la rozaban desde el hombro hasta la cadera, provocándole piel de gallina todo el camino. Sus pezones se contrajeron y Naruto juró que podía oler el aroma almizclado de su excitación impregnar el aire.

Dejó deslizar la mano desde la deliciosa curva de su cadera hasta el montículo de su coño. Dulcemente húmedo. Él cerró los ojos. Su boca se hizo agua mientras se inclinaba, dejando que su nariz encontrara el cuello femenino.

—Dile a Sasuke por qué te has rasurado el coño.

—He oído que los hombres estaban más dispuestos a hacer cosas ahí abajo si no hay vello.

Él sintió una sonrisa que le cubría el rostro mientras deslizaba los dedos a través de sus pliegues. Más excitación cubrió sus dedos. Ella se estaba poniendo caliente. Él ya estaba ardiendo.

—¿Qué cosas?

Ella suspiró.

—Ya sabes.

—No lo sé —la atormentó Naruto. Encontró la joya de su clítoris y pasó el pulgar sobre él.

Sakura se sacudió, un pequeño grito escapó de sus labios carnosos.

—Yo sí. Ella quiere que le comas el coño, Naruto. —La mano de Sasuke se deslizó cerca de la de él.

—Sasuke —jadeó ella—. Eso suena muy sucio.

—Es sucio. Pero quiero oírte decirlo. ¿Quieres que Naruto te coma el coño? Meterá la lengua profundamente. No se perderá ni un centímetro de tu coño. Va a lamer toda esa crema que estás haciendo y exigirá más. Yo voy a disfrutar mirando. ¿Qué te parece, nena?

Su voz fue vacilante mientras respondía.

—Yo…yo… Eso suena increíble.

—Entonces pídeselo amablemente.

Sakura se giró hacia Naruto.

—¿Quieres…besarme?

Sasuke enarcó una ceja, entonces dio un agudo azote en el trasero de Sakura. Ella saltó, un pequeño resoplido salió de sus labios.

—Me ha azotado. —Con los ojos abiertos como platos, Sakura se pasó la mano por el culo.

—Desobedeciste —señaló Sasuke—. Y hay más de donde vino este si eres una chica mala. Ahora pregúntalo correctamente.

Ella se giró hacia Naruto un poco nerviosa, sus ojos verdes tan hermosos y claros.

—Me gustaría mucho que me comieras el coño.

La alegría amenazó con apoderarse de él. La alzó, puso su brazo bajo sus rodillas, llevándola contra su pecho. Era un peso agradable en sus brazos y de repente Naruto estuvo muy entusiasmado por el futuro. Apartó todas sus preocupaciones sobre Orochimaru y el caso. Nadie pensaría nada de Sakura. Por lo que Orochimaru sabía, Sasuke y él solo estaban interesados en esclavas muy jóvenes y bien entrenadas.

Sakura era perfecta para ellos. Era la única. Él lo sabía en lo más profundo. La reclamarían esta noche y tan pronto como el caso finalizara, volverían y la reclamarían para siempre.

Naruto depositó a Sakura sobre la enorme cama, la satisfacción corría por sus venas. Con una sonrisa mientras la lujuria primitiva golpeaba en su interior, agarró sus tobillos y los separó de par en par.

Sakura sintió el suave edredón en la espalda, contrastando con el fuerte hombre sobre ella. Naruto le había extendido las piernas y se había situado entre ellas. Ella se lo quedó mirando, preguntándose cómo podía ser tan afortunada. Estos hombres la atraían de una manera que ningún soltero podía. Eran piezas de un puzle que ella había estado tratando de resolver toda su vida. Encajaba. Finalmente encajaba.

Naruto bajó la boca hacia la suya, sus labios rozaron los de ella. Pudo sentir su erección empujando suavemente contra ella. Él era grande, pero le quería. Quería acabar con esa cosa de la "virginidad" y ser su mujer en todos los sentidos de la palabra.

Mientras le rodeaba el cuello con los brazos, admitió silenciosamente que no estaba siendo inteligente. Sólo les conocía por unos pocos días. Pero ellos ya estaban en su corazón.

Le devolvió el beso a Naruto, la necesidad se extendió a través de ella y empujó las caderas hacia las de él en una súplica silenciosa. Se estaba engañando a sí misma si pensaba que unas pocas noches con ellos bastarían. Quería una vida entera.

Naruto se apartó y empezó a besarla bajando por su cuerpo. Ella se estremeció cuando sus labios se arrastraron por su cuello, su lengua le rozó la clavícula. Entonces él le tocó los pezones con un tierno deslizamiento de su pulgar. Ella jadeó cuando él pellizcó uno mientras su lengua hacía círculos en el otro. Nunca habría adivinado lo sensibles que podían ser las pequeñas puntas. Cuando Naruto se metió el pezón profundamente en su boca, ella lo sintió en su dolorido coño. Se estaba poniendo cachonda. Muy cachonda. Cerró los ojos y dejó que el toque de Naruto la bañara en calor.

Entonces los dedos de Naruto fueron sustituidos por otra boca. Miró hacia abajo. Sasuke le acariciaba con la nariz su otro seno y ella se arqueó de manera impotente ante la ardiente y desbocada necesidad que ellos habían creado. Dos oscuras cabezas trabajaban sobre ella, chupando sus pezones, sus manos jugaban en su montículo. Los dedos de alguien se deslizaron dentro mientras otro jugaba con su clítoris.

Con una larga succión, Naruto le soltó el pezón. Su lengua se adentró en su ombligo lamiendo en línea recta hacia su coño. Sasuke gruñó en su pecho, la sensación retumbó por su piel. Él mordió la pequeña punta sensible, tomándola entre los dientes.

Un poco de dolor estaba bien para Sasuke. La manera en que lo hizo, también le gustó a ella. Cuando antes le había azotado el culo, todo en lo que podía pensar era en lo que sería estar acostada sobre su regazo, inmóvil y aceptar el escozor de su mano sobre su trasero desnudo. Incluso el pensamiento la excitaba.

Sasuke se sentó y empezó a desabrocharse la camisa. Sakura se lo quedó mirando fijamente. Con cada centímetro que él mostraba, ella no pudo si no darse cuenta que estaba surcado de auténtico músculo, cada centímetro de piel era un testimonio de su fortaleza y determinación. Amplios hombros. Un pecho esculpido. Grandes bíceps. Abdomen plano y de músculos marcados. Era una obra de arte. El tatuaje de una daga, la empuñadura adornada y minuciosa, decoraba su brazo izquierdo y ella lo tocó. Alguien con una mano muy firme había pasado horas elaborando esta imagen sobre su piel.

—No puedes dejar la Marina sin un poco de tinta —Sasuke se quitó la camisa, dejándola caer al suelo—. Naruto tiene uno idéntico.

Naturalmente.

El pensamiento murió cuando Naruto apartó sus pliegues y le lamió el clítoris. Entonces ella no pudo pensar más. Los estremecimientos hicieron erupción a través de su piel. El fuego se extendió por su organismo.

—¿Se siente bien, nena? —La mano de Sasuke estaba sobre la hebilla de su cinturón. Sakura le observó mientras la abría lentamente y se bajaba los pantalones.

¿Bien? Naruto la atormentaba. Su lengua la fustigaba, luego chupaba el clítoris sensible. Él alternaba pequeñas lamidas con largas chupadas. Una ardiente oleada de sensaciones se construyó en su interior. Era enorme, extraña y un poco sobrecogedora.

Sasuke detuvo su lento striptease y le gruñó.

—Quédate quieta. Deja que Naruto haga su parte.

Se dio cuenta que se había estado moviendo, tratando inconscientemente de escapar a la necesidad que empezaba a abrumarla.

—Es demasiado.

—Estás empezando. Muévete otra vez y te pondré el culo rojo. ¿Has entendido? Naruto, vamos a rematarla.

Como si lo hubieran planeado,Naruto se movió más abajo, abriéndole incluso más las piernas con los hombros y follándola con la lengua, llenándola y haciendo que se retorciera y gritara. Se quedó quieta, la advertencia de Sasuke todavía resonaba en sus oídos.

Y entonces no se pudo mover en absoluto. Sasuke cubrió su torso con su gran cuerpo y la cálida presión de su piel. Se inclinó hacia su coño. No, él no podía… pero pudo. Con un movimiento de practicada seducción, su boca reclamó su clítoris mientras Naruto clavaba la lengua dentro de su coño. La sensación aumentó y ella empezó a desintegrarse bajo la acometida. Era demasiado. Era todo.

—Córrete, cariño. En mi lengua. Quiero lamerte. —Las manos de Naruto apretaron sus muslos mientras empujaba de nuevo la lengua dentro.

Sasuke chupó su clítoris entre sus dientes, tirando con fuerza.

Eso fue todo lo que necesitó. La sensación se intensificó, confiscándole la respiración y los latidos de su corazón, la sangre bombeaba con fuerza. Entonces ella estalló, agitándose y gritando cuando el orgasmo se apoderó de ella. Era más de lo que había imaginado. El placer vibraba a través de cada centímetro de su cuerpo mientras ellos la chupaban y follaban con sus bocas hasta que yació desmadejada.

Mientras se corría, los gemelos chupaban más pausadamente, como si simplemente disfrutaran de su sabor. Ella jadeó, se derritió, se sintió drogada por su sola presencia. Aquí era donde ella quería estar. Esto era lo que había esperado.

Su cuerpo se sacudió con pequeñas réplicas. Sasuke se puso de rodillas. Naruto levantó la vista, su mirada en la de ella.

—Eso fue delicioso, cariño. —Se apartó y empezó a desvestirse.

Sakura le observó. Naruto se quitó los pantalones. Su polla sobresalía de entre sus muslos. Era grande e intimidante, alcanzando casi hasta su ombligo. Ella no podía apartar los ojos de las líneas elegantes y del glande redondeado. ¿Cómo sabría? Una perla de pre eyaculación se filtraba desde la punta.

—Te necesito, nena. —La voz de Sasuke era profunda y sincera.

El deseo estaba impreso en su cara y ella podía decir que esto era más que solo necesitar su cuerpo. La necesitaba a ella. Fueran cuales fueran los sentimientos descabellados que se habían apoderado de su corazón, esa expresión le dijo que no estaba sola. Ella era la única a la que él quería. Sakura tendió los brazos, dándole la bienvenida.

—Levántate, cariño. Quiero ser parte de esto. —Naruto la ayudó a sentarse, entonces se deslizó detrás de ella, medio cuerpo bajo el suyo y la abrazó.

Sasuke abrió un condón y empezó a ponérselo, sus manos temblaban.

—Él te desea mucho, cariño—susurró Naruto en su oído—. Nunca ha deseado a nadie como a ti. ¿Sabes cómo lo sé? Porque yo siento lo mismo. Estamos locos por ti.

Ella dejó caer la cabeza hacia atrás, encontrando un lugar en la curva de su cuello. Sus palabras la calmaron y excitaron. El aliento de él jugaba sobre su piel. La palma de su mano acunó su pecho.

Los ojos de Sasuke brillaron con un oscuro e insondable negro mientras la agarraba de las caderas, su polla apenas tocaba su coño.

—Desde aquí no hay vuelta atrás.

Ella asintió con la cabeza, su mirada enredada en la de él.

—No quiero volver atrás.

—Entonces ahora eres nuestra. —Él empujó, uniéndolos con un movimiento sencillo y fluido. Su reciente orgasmo había dejado sus pliegues suaves e hinchados. Sakura gritó ante el dolor desgarrador cuando él atravesó su barrera y se mantuvo hundiéndose cada vez más. Entonces el dolor disminuyó, remplazado por una extraña y deliciosa plenitud que aumentaba a cada segundo.

—Te sientes tan bien —gruñó Sasuke y empujó en su interior con estocadas lentas y cortas. Un centímetro dentro y después fuera. Otro centímetro, ardiendo, imparable. La follaba cuidadosamente, entrando y saliendo, dándole tiempo para tomarle cómodamente. Ella le dio la bienvenida al ardor. Él era tan grande, la estiraba de manera implacable, haciéndola retorcerse.

Las manos de Naruto acunaron sus pechos mientras susurraba:

—Tómalo todo. Sí, esto es hermoso, cariño. Tan hermoso. Me tomarás después y me hundiré tan profundamente…

Naruto dejó que sus manos encontraran la espalda de Sasuke. Su piel estaba caliente, era suave, sus músculos se juntaban mientras la invadía, sus estocadas la quemaban y la llenaban, se volvían más y más urgentes. Naruto depositaba besos a lo largo de su cuello. Ella estaba rodeada por ellos, cada centímetro de espacio estaba ocupado por su sensación y aroma.

Les pertenecía.

Sasuke aceleró el ritmo, su cara se retorcía mientras se movía sobre ella.

—Te sientes malditamente bien, nena. Tan apretada. Tan… nuestra.

La mano de Naruto se deslizó entre ambos y le pellizcó el clítoris. Sasuke empujó más deprisa, golpeando algún lugar dentro de ella. La clase de placer que le habían dado con sus bocas se volvió a construir, pero más profundo, más exigente. Sakura lloriqueó y envolvió las piernas alrededor de Sasuke, corriendo al encuentro de sus embestidas. Se entregó completamente a él.

—Eso es —dijo Sasuke con un gruñido—. Dánoslo. Vamos, nena. Déjanos tenerlo.

—Puedo oírte jadear —susurró Naruto—. Sentir tus rápidos latidos. Todo tu cuerpo está tensándose. Córrete, cariño. Sasuke no resistirá unirse a ti. Eres tan dulce.

Naruto frotaba su clítoris con cada suave palabra que decía y ella estalló, el placer la hizo estremecerse. Sasuke sostenía sus caderas, hundiéndose con fuertes empujes, mostrando los dientes mientras se corría. Gritó su nombre y se empujó tan profundamente como pudo, como si quisiera fundirse con ella. Su cuerpo se estremeció y entonces cayó contra ella.

Estaba apretada entre ellos, los brazos de Naruto la rodeaban, la cabeza de Sasuke estaba enterraba en su cuello. Ella gimió, sintiéndose completamente exhausta… y totalmente en paz.

—No creas que hemos terminado aún, es mi turno, cariño —susurró Naruto.

Con su suave y sutil advertencia, su cuerpo se puso en alerta.

—No estamos ni siquiera cerca de terminar—añadió Sasuke, sus labios rozaron el espacio entre sus pechos antes de tomar tiernamente un pezón en su boca. Entre ellos, ella se sentía especial, amada.

No. Ellos no habían terminado. Ella no quería terminar nunca con ellos.

Cautelosamente, Sasuke salió de su coño. Casi inmediatamente, Naruto se cernió sobre ella, con su polla enfundada en la mano. Sasuke tiró su propio condón, entonces se deslizó al lugar que Naruto había ocupado justo antes, rodeándola con sus brazos. Ella se quedó sin aliento. Naruto sonreía seductoramente mientras la cubría, deslizándose en su interior, entonces dejó escapar un largo gemido.

—Eso es, cariño. Esto es el cielo. —Otra profunda estocada, otro gemido—. Y nunca voy a querer salir.