Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.

10 – Second Step

Tori POV

Jade me mira a través del espejo, aunque yo este de espaldas puedo notar su mirada en mi nuca. Pero no me voy a dejar amedrentar.

– Ya sabía yo que hablar con Ronald McDonald es sinónimo de suciedad.-dice a mis espaldas Jade, veo el reflejo de su sonrisa burlesca.

– Muy graciosa, Jade.-le respondo girándome y apoyándome levemente en el lavabo con mis brazos.

– ¿Ya te has cansado de tu McMenu, Vega?.-escupe como si de una serpiente se tratara. He de admitir que a Jade se le da bien poner motes a la gente, cosa que no debería hacerme gracia ya que meterse con la gente no es algo bueno.

– ¿Ya te has cansado tú de Miss Café?.-me defiendo. Yo también puedo lanzar veneno – en menores cantidades pero veneno al fin y al cabo –.

Jade sonríe y se lleva una mano al mentón.– ¿Celosa, Vega?.

– ¿Celosa, West?.-la imito.

Ambas nos miramos durante unos minutos que me han parecido ETERNOS, en serio, si las miradas matasen yo ahora mismo estaría desangrada en este baño. Jade vuelve a sonreír, esta vez de una forma misteriosa, enigmática, tan ella, y se acerca lentamente hasta casi aprisionarme contra el lavabo. Oh no, no voy a dejar que me intimide.

– ¿Por qué debería estarlo?.-me pregunta mirándome a los ojos.

– Dímelo tú, no has dejado de mirarnos desde que hemos entrado.

– Podría decir lo mismo de ti, Vega, casi consigues agujerear a Em con tu mirada.-se ríe suavemente inclinando su cabeza hacia un lado.

– ¿Em? Vaya, sí que sois cercanas.-digo no pudiendo evitar que mi tono sonara celoso. Pero mi boca no me ayuda y suelta lo que quiere.

– Pareces sorprendida Vega, que haya tardado años en aceptarte como amiga no significa que no tuviera ninguna más aparte de Cat.-me responde acercándose, acortando poco a poco los centímetros que nos separan, esta vez coloca ambos brazos a mis costados, apoyándose en el lavabo tras de mí.

– Con Cat no te comportas tan así.-digo mirándole directamente a los ojos, no entiendo como Beck ha podido dejar escapar estos ojos.

– ¿Tan cómo?.

– Tan cercana.

Jade se vuelve a reír esta vez algo más fuerte. – Es curioso que digas eso dado a nuestro estado actual.

– Yo no me he acercado a ti, has sido tú, amiga.-digo con una mueca recalcando la última palabra.

– Tampoco he visto que hayas hecho grandes esfuerzos por evitar mi cercanía, Vega. ¿Te pongo nerviosa?.-pregunta aun sabiendo la respuesta. Claro, a Jade West le gusta tener siempre el control de la situación.

– Me pone nerviosa ese olor a tabaco que llevas impregnado en tu ropa, West, cuantos han sido esta vez.-le respondo intentando poner un poco de distancia entre nosotras. No funciona.

– Oh, con qué autoridad me lo preguntas. ¿Enfadada por haber ignorado tus mensajes? No eres mi madre, Vega.

– Soy tu amiga y me preocupo por ti, no quiero que fumes, no hay más.-digo seriamente. Sinceramente no sé de donde proviene esta valentía que hace que le hable así a Jade, pero bienvenida sea.

Jade me mira pensando en que hacer a continuación. Se aleja un poco, saliendo de mi espacio personal y se saca un cigarro del bolsillo, encendiéndolo después.

– ¿En serio, Jade? ¿Aquí?.-pregunto incrédula, estamos en un baño de un tamaño bastante pequeño por el amor de dios.

– A Em no le importara, ya sabes, solemos hacerlo juntas.-dice con una sonrisa socarrona y le da otra calada. Disfruta con esto, seguro.

Y para colmo la camarera fuma con ella, ¿es que soy la única persona que piensa que el tabaco mata?. Si es tan amiga suya como afirma Jade, debería evitar que Jade fumara no unirse a ella.

Solo espero que esa bravura que me está visitando continuamente en este momento no me abandone ahora, porque me va a hacer falta por lo que estoy a punto de hacer. Me acerco a Jade y le quito con mis dedos el cigarro.

– ¡Oye! No hagas el tonto, devuélvemelo Vega.-me exige Jade intentando recuperarlo. Todos estos años peleando con Trina deben dar sus frutos.

– Ni en broma, no voy a dejar que fumes delante de mí.

Jade emplea un poco más de fuerza y agarra la muñeca que sostenía el cigarro, provocando que yo lo suelte y este caiga en el lavabo.

– Siempre diciéndome que hacer, siempre plantándome cara.-susurra Jade aprovechando nuestra posición.– ¿No me temes, Vega?.

Demasiado cerca, puedo ver con total exactitud las facciones de Jade. Su piel blanca, sus orbes azules, ese piercing que tiene en la ceja que me parece estúpidamente sexy, su sonrisa…y ese olor a vainilla tan dulce.

– No…- le respondo susurrando también, y puedo decir con certeza que es una de las mayores mentiras que he podido decir, porque en este momento, en este instante, Jade me aterra de una manera que no puedo describir.

Jade esboza una sonrisa ante mi negativa, su respiración choca contra la mía.

– Respuesta incorrecta.-finalmente acorta la distancia – la cual he ayudado a eliminar, para que mentir – que nos separa y presiona sus labios contra los míos, una vez, dos veces y así repetidamente hasta que mi autocontrol decide separarse y darme una reprimenda mental.

– Jade pa–

No logro acabar la frase ya que Jade vuelve a juntar sus labios con los míos, pero esta vez en un beso más urgente, más necesitado, más dominante. Se separa unos centímetros.

– Cállate, Vega.-me ordena Jade volviendo a su tarea la cual consiste en no dejarme replicar.

Y todo lo que puedo decir es que por una vez, no me molesta que Jade me llame por mi apellido. Nuestras bocas encajan a la perfección, pareciera que fueron hechas la una para la otra. Jade suelta el agarre que tenía en mi muñeca y posa su mano en mi nuca, enredando sus dedos con mis cabellos, profundizando el beso. Y que puedo decir, Jade besa realmente bien, muy bien.

Jade me levanta con facilidad y me sienta en la cornisa de los lavabos, aumentando nuestra cercanía, como si eso fuera posible. Ella apoya su única mano libre en el lavabo y yo paso las mías por su cuello. No es un beso normal, ni tierno, no dulce. Es un beso marca Jade West; dominante, asfixiante, profundo. Solo nos separamos cuando nuestros pulmones exigen aire para seguir funcionando, pero da igual, porque segundos después de escuchar nuestras respiraciones agitadas soy yo la que vuelvo a juntar nuestras bocas intentando imponer mi ritmo, pero es inútil, con Jade no se puede. Me muerde el labio inferior levemente pasando después su lengua por el susodicho, y no tarda en intentar que esta se encuentra con la mía, sin pedirme permiso, sin darme opciones, ordenando, exigiendo. Y yo le dejo, porque si algo he aprendido estos años en Hollywood Arts, es que luchar contra Jade West es una ardua tarea y rara vez se gana.

Sus pupilas están algo dilatadas, su respiración agitada como la mía , sus manos recorren mi espalda y se intentan colar otra vez, sin pedir permiso debajo de mi camiseta. Páralo Tori, tienes que hacerlo. Tiene razón, mi cerebro tiene razón. Esto no hacen las amigas, esto empieza a dejar de ser un juego.

– No… Jade no.-respondo con dificultad, el toque de Jade es tan excitante, tan cálido.– Esto no hacen las amigas.

Jade se separa lentamente de mí.– Nuestra "amistad" nunca ha sido normal, Vega.-dice antes de volver a su trabajo, pero esta vez su boca va trazando un pequeño camino desde mi mentón hasta mi cuello.

¿Por qué simplemente no puedo rendirme y dejarme caer? Porque sabes que no eres así, Tori. Pero se siente tan bien cayendo en esta tentación… No puedes dejar a Jade hacer lo que quiera contigo cada vez que tenga ganas de fumar. No puedes dejarle, es tu juego, tú también puedes imponer las reglas.

– No Jade, he dicho que no.-digo esta vez seria apartándola.

Jade se separa dejando bastante espacio entre nosotras y mi cuerpo echa de menos su cercanía, su calidez.

– ¿Qué es esto que hay entre nosotras, Jade?.-pregunto calmando mi respiración.

– No hay nada "entre nosotras" Vega, es un juego y te dije que no metieras tus sentimientos en el.-responde fríamente Jade. Duele.

– Sabes que no me puedes pedir eso Jade, soy humana.

– No haber aceptado jugar Vega. dice terminándose de arreglar su cabello y su ropa, que se había arrugado en nuestro "momento".– Si tú no puedes jugar, tendré que encontrar otros juguetes.-escupe, y a mi cabeza se ha venido automáticamente la imagen de Emily.– Ah, y arréglate un poco, Burguer se preocupara si te ve como estas ahora.-me dice saliendo del baño dejándome totalmente confusa.


Jade POV

Te has pasado, Jade. Cállate. Tori no es un juguete, no puedes tratarle como tal. Cierra el pico. ¿Has visto su mirada herida? Por tu culpa, Jade. Ya lo sé, lo sé. Pero cuando estoy con Vega no puedo pensar con claridad, no soy yo misma, Vega me vuelve más… blanda, más débil. Tori se preocupa por ti, siempre te ha ayudado aunque no te lo merecieras, no te hará daño dejarle traspasar tus barreras. ¿Pero y si me hace daño? Rompí esas murallas por Beck, le deje entrar, confié en el. Tori no es Beck.

Cuando salgo del baño me dirijo a la barra, donde se encuentra Emily.

– ¿Cómo ha ido, J?.-me pregunta con una sonrisa alzando sus cejas.

– Me voy.-digo cortante. Ya sé que no debería pagarlo con ella, no debería estar enfadada pero las irremediables ganas que tengo ahora mismo de cortar lo que sea con mis tijeras no ayudan.

– Vale, eso es que ha ido mal.-dice Emily con cara de preocupación. Invita la casa, ni se te ocurra pagarme.– Ya me contaras que ha pasado.-dicho esto último Emily me revuelve el pelo como si fuera una niña pequeña. Odio cuando hace eso.

– Si, lo que digas y deja de hacer eso.-digo saliendo del local sin perder tiempo en mirar a McPollo.

El trayecto hasta mi casa no ha podido ser más infernal, no he dejado de pensar en lo que ha ocurrido hace una hora con Vega, no he podido sacar de mi cabeza sus ojos, el maldito sabor a fresa de sus labios, la mirada que me ha dado antes de dejarla en el baño.

Al entrar por la puerta y cerrarla, mi PearPhone vibra.


Tienes 1 mensaje de Beck (1).

Dejo de respirar por unos momentos.

Beck: Lo siento, y sé que en estos momentos me odias, que no dudarías en clavarme toda tu colección de tijeras. Sé que en estos momentos te sientes traicionada, que crees que no me importabas, pero no es así, yo te he querido Jade y te sigo queriendo. Y te vuelvo a decir, que no quiero perderte como amiga. Lo siento mucho y te prometo que voy a hacer todo lo que pueda para que me perdones.

Las lágrimas luchan por salir de mis ojos, y no quiero, no quiero que salgan. La antigua Jade West hubiera borrado le mensaje. Pero no voy a llorar, no.


– ¿Jade?.-Jasón me mira desde el sofá, viendo dibujos animados.– Ha llamado papa, ha dicho que quiere hablar contigo.

Ignoro a Jasón y me dirijo a mi habitación. Cuando mi padre me llama siempre es para echarme la bronca. Me tumbo en mi cama y miro mi PearPhone. ¿Contesto a Beck? ¿Me disculpo con Vega? ¿Hablo con Emily?. Suspiro profundamente, aun no me siento capaz de plantarle cara a Beck sin partírsela. Y no sé qué decirle a Vega, "Perdona Vega, cuando estoy contigo hablo sin pensar, ignora que te he tratado como un juguete" Creo que eso no funcionaria.

Dejo mi PearPhone en la mesita de noche negra que está al lado de mi cama y me abrazo a mi almohada, debería llamar a mi padre, pero puede esperar a que me levante.

Gracias a dos horas de sueño reparador sin interrupciones me encuentro bastante mejor. Compruebo la hora en mi PearPhone, marca las 19:30. Decido levantarme para intentar hacer algo productivo, odio cuando pierdo el tiempo.

– Jade.-escucho mi nombre a mi lado. Es Jasón.

– La madre que…¡Jasón!.-digo dando un pequeño saltito por el susto. ¿Desde cuándo está aquí?.– Vuelve a hacer eso y será lo último que hagas.

– Es que he pasado por delante de tu puerta y te he escuchado hablando en sueños, ¿has tenido una pesadilla?.-me pregunta sentándose en mi cama como los indios. ¿Hablo en sueños? Venga ya.

– ¿Qué? Y que se supone que has escuchado.

– Solo he podido escuchar los nombres de Beck y Vega.

Oh genial ahora hablo en sueños, vete tú a saber sobre qué, y para colmo están implicados ellos dos. Se llama remordimientos, Jade.

– ¿Te has peleado con Tori?.-me pregunta Jasón.

– ¿Por qué lo dices, enano?.-digo levantándome de la cama y estirándome un poco, he debido dormir en una posición mala porque me siento como si me hubiera pasado un camión por encima. Culpabilidad. Cállate.

– Cuando estaba con mi padre solía ver muchos documentales con él. Un día vi un documental sobre los sueños; decía que cuando las personas se sienten culpables o inquietas hablan en sueños.-me explica Jasón balanceándose lentamente a los lados. No lo admitiré en voz alta, pero es un chico bastante perspicaz.

– No es de tu incumbencia, mocoso.

– ¿Y Beck?.

– ¿Qué pasa con él?.

– ¿Te has peleado?.

– Beck y yo hemos roto.-digo abriendo mi ventana para que corra el aire todo el aire que puede haber un día de verano a 35º .

– ¡Al fin!.-exclama Jasón emocionado con ambas manos elevadas. Eh…

– ¿Por qué tan contento? Pensaba que Beck te caía bien.

– Que lo soporte no significa que me caiga bien. Beck es muy aburrido.-contesta Jasón saliendo de la cama. No puedo discutir con él en ese punto, tiene mucha razón.

– Lo que sea. ¿Qué quieres?.-pregunto cogiendo mi PearPhone, tengo que llamar a mi padre.

– Mama está trabajando y me aburro mucho, ¿jugamos a algo?.

– Con una condición.-le digo. Esta vez no va a funcionar esa dichosa cara de perrito, es hora de mi venganza.

– ¿Qué condición?.-dice emocionado Jasón.

– Harás mi colada durante toda una semana, y cada vez que te dirijas a mi lo sera con la palabra "Ama" delante de mi nombre.-le contesto señalándole con mi índice. Como voy a disfrutar eso.

– Ughh…De acuerdo.-suspira cruzándose de brazos y haciendo pucheros. Dulce, dulce venganza.

Marco el número de mi padre y espero a que lo coja.

– Jadelyn.

– Padre.

– He llamado antes a casa pero no estabas.

– Tenía cosas que hacer.

– ¿Cosas como saltarte las clases? Me han vuelto a llamar de tu instituto, Hollywood Part.

– Arts.-le corrijo, lo hace aposta.– Es Hollywood Arts, y no me encontraba bien así que no he ido a algunas clases, no es la gran cosa.

– Dado que soy yo quien paga tu instituto, si es la gran cosa. Ya hablaremos cuando llegue a casa, aparte de eso, te he llamado también para decirte que llegare en un par de días.

– Aja.-respondo secamente, las conversaciones con mi padre se resumen en palabras sueltas.

– Adiós.

Le cuelgo directamente sin decirle nada más. Suspiro, este día no acaba.

– ¡Vámonos a tomar un helado, Jade!.-exclama con emoción Jasón, que ya me espera en la puerta.

Llegamos al parque que está cercano a mi casa, y nos dirigimos al carrito de los helados.

– Vamos a la cola, Jade.-me dice Jasón viendo las personas que hay en el carrito.

– Yo no hago cola.-digo sin más acercando al grupo de gente. En su mayoría son niños pequeños.– Si no salís inmediatamente de mi camino muestro mis tijeras os sacare yo misma.-les amenazo con una de mis mejores sonrisas.

Todos los niños me miran asustados y se alejan rápidamente. Admito que esto ha mejorado mi día, notablemente.

– Genial…-comenta Jasón embelesado.– Quiero un helado de Chocolate, ¿y tú, Jade?.

– Fresa.-digo inconscientemente. Estúpida Vega y su estúpido lápiz labial. Pero te gusta. No sabes lo que me gustaría ser un zombie ahora mismo, mi cerebro no sería un problema.

Después de pagar, ambos nos sentamos en un banco.

– Jade, tu molas mucho.-me dice Jasón tomándome completamente por sorpresa, mientras da lametazos a su cucurucho.

– Dime algo que no sepa, enano.-respondo con arrogancia. Por favor.

– Va en serio.-me pega juguetonamente en el hombro.– Nunca había tenido una hermana.

– Hermanastra.-le corrijo.

– Bueno, eso, desde que murió mi papa, mama no había vuelto a estar con nadie más.-dice algo apenado mientras sigue comiéndose su helado.

La maldita cara.

– Enan– Jasón, ya sabes, si tienes problemas o cosas así en tu escuela, di que eres hermano de Jade West.-le digo evadiendo su rostro y mirando a un lado del parque mientras me como mi helado.

– ¿En serio?.

– No me hagas repetirlo, y ni se te ocurra celebrarlo, o darme un abrazo o cualquier cosa de esas moñas.-le advierto.


Tori POV

No me creo lo que acaba de ocurrir. Jade es como una montaña rusa; lo mismo estas arriba que lo mismo caes sin frenos. Me ha dicho que soy un juguete no con esas palabras exactamente, pero es lo que ha dado a entender . Cuando creía que estaba conociendo a la verdadera Jade, ella cierra la puerta en todas mis narices, y duele, duele muchísimo. Me miro al espejo y lo único que veo es una tonta que ha bajado la guardia, con el pelo algo alborotado y los labios enrojecidos. Me arreglo y salgo del baño, Jade intercambia unas palabras con Emily y abandona el local.

– ¿Tori, te encuentras bien? Has tardado bastante.-se acerca Ryan indicándome con la mano que nos vamos.

– Estoy algo mareada Ryan, ¿puedes llevarme a mi casa?.-pregunto sin mirarle realmente, quiero dormir todo lo que queda de día.

– Claro, vamos.

Ryan me abre la puerta como cuando hemos entrado al local y entramos en su coche. Durante el trayecto a mi casa intercambiamos un par de frases hasta que llegamos.

– Gracias por el café Ryan, tenías razón, es el mejor.-le sonrío despidiéndome de el con la mano y saliendo de su coche.

– Te lo dije.-me devuelve la sonrisa.– Hasta mañana Tori, me gustaría volver a quedar contigo, ya sabes, si tú quieres.

Realmente no es su culpa que este de mal humor, Ryan se ha portado bastante bien conmigo y creo que le debo una oportunidad.

– Me encantaría, Ryan.

Cuando entro a casa veo a Trina y Matt viendo una peli abrazados en el sofá, Pitch Perfect.

– Hola Tori.-me saluda Matt con la mano desde el sofá.

– Hey hermana, ¿Qué tal tu cita con Ryan?.-pregunta Trina dando palmadas.

– Ha estado bien, tengo que hablar con mama, Trina. Un gusto volver a verte Matt.-me despido de ellos para que sigan viendo la película y subo a mi cuarto.

Una vez dentro me dejo caer sobre la cama, y llamo a mi madre. Tras los dos primeros tonos, lo coge.

– Hola cielo, ¿Cómo va todo por ahí?.-pregunta mi madre.

– Hola mama, todo va genial. ¿Se encuentra mejor la tía?.-le pregunto intentando controlar mi tono, las ganas de llorar no me lo están poniendo nada fácil.

– Va mejorando, espero que en un par de días ya este recuperada del todo. Os echamos de menos.

– Y nosotras a vosotros.

Escucho a mi padre pedirle el teléfono a mi madre.

– Hola mi pequeña, ¿Todo bien? ¿Alguna fiesta? ¿Ningún chico en casa?.

Sonrío ante las ocurrencias de mi padre.– Lo de siempre papa; hemos dado una fiesta loca con un montón de chicos, ahora mismo me encuentro con varios de ellos.-bromeo.

– Espero que eso sea una broma jovencita porque si n– .-mi madre no le deja acabar ya que escucho como le quita el teléfono a mi padre a pesar de sus quejas. Que bobo.

– Ignora el lado policía de tu padre, cariño. ¿Qué tal las clases?.

– Bien mama.-le respondo con la voz algo quebrada. No, no, no, no quiero preocuparla.

– ¿Estás bien, cielo? Cuéntale a mama.-me pregunta preocupada.

– He tenido una "pelea" con una amiga.

– ¿Por eso estas llorando? Tori, todo saldrá bien.

– No lo sé mama, tiene un carácter algo difícil y jamás se disculpara.-digo conteniendo el llanto. No sé qué demonios hacer.

– Tiene que ser muy importante para ti si estas en este estado, cielo. Si le importas todo se solucionara sea cual sea el motivo. Tengo que dejarte, no tenemos la suficiente cobertura.-dice mi madre con un suspiro, casi puedo imaginarme su cara en estos instantes.

– De acuerdo mama, gracias, os quiero.-me despido.

– Y nosotros a ti, cariño, llámame para lo que quieras o necesites.

Cuelgo y dejo mi PearPhone al lado de mi almohada mientras me llevo mi mano libre a mis ojos. Jade no debería afectarme tanto no tiene que afectarme tanto , pero es inevitable. ¿Por qué de todas las personas de Hollywood Arts me tiene que gustar Jade West?. ¿Has dicho gustar? ¿Te gusta Jade West?. No, bueno, sí, quizás ¿un poco? No me puede gustar Jade. ¿Por qué no? Pues porque no ¿Por qué es una chica? Eso me da igual, siempre me he considerado bisexual, me enamoro de la persona no de su sexo ¿Entonces porque?.

Tras esta charla interna conmigo misma que he perdido cojo mi PearPhone y marco el numero de Andre.

– Que pasa, chica.-me responde desde el otro lado. Puedo escuchar música de fondo.

– Andre, necesito que cumplas tu papel de mejor amigo.

– ¿Cuándo no lo cumplo?.-me responde bromeando, lo que me hace sonreír.

– Cuando me dejas tirada por uno de tus nuevos ligues como ocurrió la semana pasada.-le digo de broma.

– Touche. ¿Ocurre algo, Tori?.

– ¿Puedes venir a mi casa? O puedo ir yo donde estés, escucho algo de música.

– Estoy en mi habitación creando nuevas canciones, voy a tu casa, no te preocupes. Llevare pizza, tu elije la peli, hace mucho que no tenemos una noche de Best Friends como cuando éramos niños.-me responde Andre.

– Eso me parece perfecto, Andre. Nos vemos.-me despido colgando el teléfono.

Andre siempre ha estado a mi lado cuando he tenido problemas, sin importar de qué tipo fueran. Necesito sacarme todas estas dudas, necesito aclararme, necesito tomar una decisión; ser una jugadora, un juguete o admitir la derrota.

Llegó a los veinte minutos con una caja de pizza y algunos refrescos. Ambos subimos a mi habitación, nos sentamos en mi cama y puse una peli de comedia, realmente no sabía cuál poner.

– Adelante chica, cuéntame.-me dice Andre abriendo su lata de Coca-cola y dándole un pequeño sorbo.

– Veras, no estoy segura sobre lo que siento por…-piensa Tori– una persona.

– ¿No estás segura? Ya has tenido novios antes Tori.

– Lo sé, pero esto es distinto, no me siento igual con esta persona que como me sentí con Daniel, Ryder o Steve.-digo con frustración.

– Veamos, voy a hacerte una especie de "test".-dice Andre llevándose un trozo de pizza a la boca para darle un mordisco. Yo hago lo mismo, apenas he comido nada hoy.

– ¿Un test?.-pregunto curiosa. Por qué me da la sensación de que Andre va a disfrutar con esto.

– Sí, yo te haré preguntas sobre cómo te sientes con esa persona y eso ayudara a aclarar tus sentimientos, Toro.-me explica Andre, obviamente ignoro lo de Toro, por su bien.

– De acuerdo…

– Primera pregunta; ¿Qué sientes cuando ves a esa persona?.

– Nerviosismo pero a la vez emoción, creo.

– Aja, vamos con otra; ¿Qué sientes cuando hablas con esa persona?.

Adoro hablar con Jade, porque es un reto, un desafío. Siempre he logrado hacerme amiga de la gente con facilidad, pero con ella era imposible, cada vez que intentaba acercarme me empujaba. Teníamos una relación de amigas-enemigas pero hasta hace unos días…

– Me siento… en calma, segura, tranquila, valiente, todas estas sensaciones a la vez. No puedo explicártelo con palabras.-digo haciendo gestos con mis manos.

– Entiendo, sigamos; ¿Qué sientes cuando esa persona te toca? Quiero decir, abrazos y todo eso, fuera la mente sucia.-bromea Andre tomando otro sorbo de su lata. Pervertido.

¿Qué siento cuando Jade me besa, me abraza, me toca? Como he dicho antes, Jade es como una montaña rusa; cuando me besa un vértigo incontrolable crece en mí, la misma sensación que se puede tener al caer al abismo. Nada de miedo o temor.

– El toque de esa persona… hace que se me erice la piel, que me tiemblen mis rodillas, que dentro de mi estómago exploten un sinfín de mariposas luchando por salir de mi cuerpo, que la piel que ha disfrutado de ese toque arda como un volcán.-las palabras salen solas de mis labios.

Andre me mira y me dedica una sonrisa honesta y sincera, y se exactamente lo que significa.

– Estoy en problemas, ¿verdad?.-pregunto a Andre dejando caer mis hombros con resignación.

– Estas totalmente enamorada de esa persona, Tori.