Capítulo 5
En la actualidad—Dallas, Texas
Naruto dejó el anodino sedán en el parking, muy consciente de lo cansado que estaba.
Las luces de neón de lo que tenía que ser el motel más mugriento que había visto en mucho tiempo —y había visto unos pocos—se encendían y se apagaban como si no pudieran decidirse a entregar el alma y morir.
—Aquí estamos —dijo, consciente de que su voz era ronca y su tono desolado.
Sakura se movió en el asiento trasero. Se había montado cuando dejaron el aeropuerto, arrastrando la pequeña maleta llena de ropa, un cepillo de dientes y champú que Tenten había llevado para ella. Entonces se había acurrucado y lloró unas pocas lágrimas silenciosas después de dejar a Rui. Él había observado el movimiento silencioso de sus hombros por el espejo retrovisor y eso casi le rompió el corazón. Pero ella había rechazado todo consuelo. Les había excluido.
—No sabía que debiésemos detenernos —dijo Sasuke, frotándose los ojos con una mano.
Naruto negó con la cabeza.
—Todos necesitamos dormir. Debemos resolver lo que vamos a hacer y donde vamos a esconder a Sakura mientras lo hacemos.
Sasuke respiró hondo y luego salió del coche, su conformidad era evidente.
Naruto se giró para mirar a Sakura. Su cara estaba hinchada de llorar. Dios, ella estaba haciendo que su corazón se retorciera y doliera. Quería abrazarla. Eso no iba a suceder.
—Vamos a asegurarnos de que estés bien. Sasuke y yo no permitiremos que te suceda nada. Y Rui está seguro. Los hermanos Hyuga matarán a cualquiera que le mire de reojo.
Ella asintió con la cabeza sin mostrar ni una pizca de emoción en su rostro. Era como si ella simplemente hubiera desconectado sus sentimientos después de un río de lágrimas.
—Lo sé. Me gustan. Creo en ellos.
Él se estiró hacia ella, cogiéndole la mano antes que ella pudiera apartarla.
—Entonces cree en nosotros, Sakura. Moriríamos antes que dejar que nada te pasara.
Ella liberó su mano.
—A menos, por supuesto, que necesitéis trabajar. No podéis dejar que una poca cosa como una novia se interponga entre vosotros y un cheque de paga, ¿verdad, Naruto?
—Sakura, pensábamos que estabas casada —gruñó Sasuke—. Esto no es…
—Importante. —Cortó ella—. Solo pillad a este tío para que pueda tener a mi hijo de regreso y comenzar a reconstruir mi casa y mi carrera.
Abrió la puerta y se deslizó fuera antes que él pudiera decir nada más. Naruto golpeó el volante, deseando que fuera la maldita cabeza de Kabuto. Deberían haber matado al cabrón esa mañana en el Waldorf. Había sido un cabo suelto que deberían haber eliminado.
Con el diario de mañana, todos somos genios... Salió del coche y palmeó la llave que había cogido solo momentos antes cuando se había registrado bajo el nombre de Brian Palmer. Como el sedán, era adecuadamente soso y anodino. Había pagado en efectivo. Era uno de los motivos por los que había escogido este alojamiento en particular. El Hilton querría una tarjeta de crédito en el archivo. Dado que Kabuto parecía haber estado planeando esto durante casi un año, casi seguro que estaría pendiente del uso de su tarjeta de crédito.
Sasuke abrió el maletero y sacó sus equipajes. Naruto no pudo dejar de notar una adición a las bolsas de lona que Sasuke y él habían llevado con ellos desde América del Sur. Cuando Shikamaru les despidió, les había entregado un par de bolsas que había empacado del apartamento que compartían Sasuke y Naruto. Sin duda, el pequeño maletín tipo bolsa contenía el ordenador de Naruto y un dispositivo ilocalizable de acceso a internet que conectaba con un satélite. Era casi seguro que Shikamaru también había metido algunas armas pesadas y un montón de cartuchos, junto con las unidades de disco duro de la oficina de Naruto y Sasuke.
Pero la golpeada bolsa marrón que estaba en esos momentos en la mano de Sasuke tenía enteramente otro propósito. Naruto sabía que contenía cuerdas, esposas, lubricante, condones y otras maravillosas cosas necesarias para restringir y follar a bonitas y pequeñas sumisas.
—¿Estás de broma? —Se mofó Naruto mientras subía por las escaleras.
Sasuke se giró y le miró echando chispas por los ojos por encima de la cabeza de Sakura.
—Ese es un pensamiento muy positivo, hermano. —Naruto negó con la cabeza mientras llegaba al rellano y abría la puerta de la habitación catorce. Encendió la luz… y deseó no haberlo hecho. Estaba limpia pero era vieja y deteriorada. Había una sensación de tristeza en el cuarto. Descuido.
Eso no era lo que había imaginado cuando había fantaseado con el reencuentro con Sakura.
Sasuke entró tras él, llevando su bolsa de juguetes.
—Shikamaru es un optimista. Él la trajo. Después de todo un año de mierda, tiene que estar llena de telarañas.
Shikamaru, un verdadero pervertido eso es lo que era, cogió la bolsa de BDSM de Sasuke cuando había ido a su casa a recoger las cosas esenciales. Claramente consideraba que los numerosos dispositivos con los cuales provocar placer y sensual tortura a una mujer, eran realmente vitales.
Mientras Naruto volvía a salir para proteger a Sakura, Sasuke dejó las bolsas a un lado e inmediatamente registró la habitación.
—¿Puedo entrar? —preguntó Sakura—. No hace tanto frío como en Virginia, pero hace frío.
Él se quitó el abrigo y lo tenía sobre los hombros femeninos antes de que pudiera protestar.
—No hasta que Sasuke diga que es seguro. No es una habitación grande. No le llevará más de un minuto.
Ella asintió, su cabeza se giró hacia el horizonte de Dallas. Este centellaba a lo lejos como una joya fuera del alcance.
—Es hermoso. Por lo menos no mentisteis sobre vivir aquí.
Dios, estaban de mierda hasta las orejas con Sakura, probablemente nunca saldrían y mucho menos llegarían a esa bolsa de juguetes.
—Solo mentimos para protegerte de esto.
Ella se rió con un sonido absolutamente carente de humor. Parecía que toda su vida y alegría se hubieran quedado atrás con su hijo.
—Sí, no hicisteis un buen trabajo.
Él cerró brevemente los ojos, el dolor estalló casi aplastándole. Ellos le habían fallado en todos los niveles.
—No queríamos que sucediera nada de esto.
Ella se encogió de hombros y continuó mirando el horizonte.
—No fue tan malo una vez que tuve mi fondo fiduciario. Mis parientes no quisieron darme un préstamo. Me dijeron que ya que me había hecho la cama entonces debía dormir en ella. Mi padre me ofreció pagar para que abortara, pero sólo si volvía a la compañía y me comportaba como la hija que debía ser.
¿Qué tan cerca había estado Rui de no nacer? Él solo había conocido al pequeñín unas pocas horas antes, pero ya amaba a su hijo y le echaba mucho de menos. Hubiera sido más inteligente por parte de Sakura terminar con el embarazo. Ella hubiera podido seguir adelante con su vida. Pero Naruto estaba contento de que no lo hiciera.
—Me gustaría encontrarme con tu padre algún día —dijo rechinando los dientes.
Ella negó con la cabeza.
—No serviría de nada. Nunca va a cambiar. Realmente cree que está haciendo lo correcto. En su mente, ser un artista está a un paso de ser un enfermo mental. No preguntes sobre esa lógica. A pesar del largo y retorcido sermón, yo tampoco lo entiendo. Asumí que de todas maneras ellos querrían conocer a su nieto, pero no. Ya no me importa. Tengo el fideicomiso que mi abuela me dejó y mi arte está empezando a ser rentable. Rui y yo vamos a estar bien. Bueno, si no muero en el próximo par de días.
Naruto no pudo contenerse. A Sakura no le iba a gustar… pero necesitaba lo que él podía darle.
—Ven aquí. —Él le rodeó la cintura con los brazos y la acercó. Ella no luchó, pero tampoco le devolvió el abrazo. Eso estaba bien. Necesitaba consuelo; él se lo proporcionaría. Y estar cerca de ella, sintiendo el calor de su cuerpo, también le calmaba a él—. Nunca voy a dejar que eso pase. Te juro que antes moriré.
Ella se tensó ligeramente, dándole un poco de esperanza.
—La habitación está despejada. —Sasuke estaba en la puerta, mirándoles con ojos ardientes. Naruto podía ver claramente que su hermano no estaba celoso, pero envidiaba que estuviera abrazando a Sakura. Sasuke esperaba hacer lo mismo. Naruto sintió la inquietud y la frustración de su gemelo. Sasuke no confiaba en sí mismo para detenerse en un abrazo. Si la tocaba, trataría de montarla, sellar su conexión de nuevo. Él quería dominarla, hundirse en ella, hacerla recordar quienes eran sus Amos y no sentía que tuviera ese derecho.
—Vamos dentro, cariño —murmuró Naruto.
Ella se apartó de él y pasó delante de Sasuke dando fuertes pisotones.
—Te dije que no me llamaras así.
—Nunca he sido bueno recibiendo órdenes. —Naruto la siguió al interior. Observó la cara de Sakura cuando se percató de la lamentable habitación. Aunque totalmente limpia, solo había una cama muy grande. No era de extrañar que cobraran por horas.
—¿Dónde vais a dormir vosotros? —Sakura enarcó una ceja mientras se sentaba en la cama.
—Estoy planeando esperar hasta que te duermas, entonces me meteré dentro contigo— admitió Naruto.
—Eh, no. —Sakura se cruzó de brazos—. No voy a dormir con vosotros de nuevo.
Varias réplicas fuertes pasaron velozmente por la mente de Naruto. Se las tragó. Desafiarla cuando ella se sentía como si tuviera la espalda contra la pared no era productivo. Pero Dios, como quería hacerle comer esas palabras.
—No trataré de tocarte. Pero todos necesitamos descansar.
—Entonces puedes dormir en el suelo. No confío en que seas un hombre de palabra ya que todo lo que me dijiste el año pasado era una mentira.
—¡Maldita sea, te explicamos eso! —Naruto sintió que estaba perdiendo los estribos. La ansiedad, la adrenalina y una ardiente necesidad de follar a Sakura no eran buenas para su humor.
Ella se levantó de un salto y se encaró con él.
—Sólo porque Kabuto os obligó. De otro modo, seguiríais trabajando y Rui y yo estaríamos al final de vuestra lista de prioridades. Yo seguiría sabiendo que me sedujisteis y me abandonasteis, pero por lo menos tendría mi bonita casa victoriana, mi hijo y algunos hermosos recuerdos de la noche en que fue concebido. Ahora, todo lo que tengo es a algún capullo tratando de matarme y a los dos… —ella buscó una palabra—…mercenarios que me abandonaron, diciendo que van a salvarme. Perdonadme si no estoy emocionada con vuestra repentina sinceridad.
—Vosotros dos, es suficiente —gruñó Sasuke, su voz era profunda, baja y dominante—. Esta discusión es inútil y se ha terminado. Estoy de acuerdo con el plan de Naruto. Tú dormirás en la cama, entonces nosotros nos meteremos contigo y descansaremos. Los que estén de acuerdo que digan aye.
Burke sonrió.
—Aye.
Sakura miró del uno al otro echando chispas por los ojos con la boca abierta.
—No podéis someter a votación esto.
—Acabamos de hacerlo —dijo Naruto— ¿Y adivina qué? Ganamos. Ah, las delicias de la democracia.
Ella puso los ojos en blanco. Y ahí estaba. Un atisbo de una sonrisa, aunque renuente. La señal más leve de la Sakura que Naruto se había temido estuviese perdida para siempre.
—¡Muy bien! Conspirad contra mí. Pero no os sorprendáis si doy vueltas en la cama durante el sueño y pego patadas. Definitivamente podría haber alguna patada.
—También podría haber algún azote —prometió Sasuke—. Piensa en eso.
El móvil de Naruto sonó, interrumpiendo un giro muy interesante en la conversación. Lo sacó de su bolsillo, comprobó el número y miró a Sasuke con el ceño fruncido.
—Es Hinata.
—¿Quién es y por qué ella tiene este número? Pensé que nadie lo tenía. —La frialdad de la pregunta hizo que Naruto reprimiera una sonrisa.
—Nuestra asistente. Ella está llevando la oficina en nuestra ausencia. Recaba todos los teléfonos que conservamos con nosotros y tiene los números en caso de emergencia. Shikamaru los recogió cuando nos consiguió los discos duros. Está bien. —Pasó la mano por el teléfono, respondiendo—. Soy Naruto.
Sasuke se acercó a Sakura.
—¿Tienes hambre? Te traeré algo.
Naruto se alejó mientras Sakura contestaba, confiando en que su hermano cuidaría de ella mientras él trataba con Hinata. Por alguna razón, Sasuke y ella no se comunicaban bien. Bueno, Sasuke no se comunicaba bien con mucha gente. Hinata era competente y puntual. Siempre hacía lo que se le pedía. Naruto simplemente se aseguraba de ser él el único que trataba con ella, así como con la mayoría de sus clientes. Se sentían tranquilos con la afable manera de ser de Naruto. Con Sasuke gruñendo… no tanto.
—Naruto. Estoy tan contenta de que estés aquí. Estás de vuelta en el país, ¿verdad? —La voz de Hinata era temblorosa.
—Sí, ambos estamos aquí.
Ella suspiró aliviada.
—Estoy contenta que estéis de regreso. Ha sucedido algo extraño. Un hombre vino al despacho haciendo toda clase de preguntas sobre ti y Sasuke.
Kabuto o uno de sus secuaces. La sangre de Naruto se heló. Aunque no estaba muy sorprendido de que el hijo de puta le preguntara a Hinata, no había esperado que Kabuto lo hiciera tan abiertamente. Tan descaradamente. Kabuto sólo lo haría si se sintiera completamente confiado de que podía ganar este juego.
—No hables con nadie. No puedo decir más, pero tienes que cerrar la oficina y trabajar por ahora en el edificio de Black Oak. Dile a Shikamaru que yo he dicho que te ponga en un hotel.
Kabuto no había dicho ni una palabra de ir tras nadie más a parte de Sakura, pero Naruto no necesitaba ninguna culpa más si el cabrón cambiaba de idea.
—No lo entiendo. Por favor, Naruto. ¿Puedes venir y decirme qué está pasando? Necesito verte. Has estado fuera mucho tiempo y necesito tu firma en cientos de documentos. No quiero trabajar desde Black Oak. Shikamaru estuvo aquí hoy y fue muy grosero.
¿Shikamaru? ¿Grosero? Sí, no era sorprendente. Si Hinata le había dado a Shikamaru el más mínimo problema, él habría avasallado a la pequeña peliazul. Shikamaru lograba que se hicieran las cosas. No dejaba que insignificancias como el procedimiento o el protocolo le detuvieran. Procedimiento y protocolo eran dos de las palabras favoritas de Hinata.
—Siento eso, Hinata, pero Shikamaru tenía que moverse rápido.
—¿Por qué no me llamaste? Te hubiera conseguido cualquier cosa que necesitaras. Yo llevo esta oficina. No necesito que algún bruto venga y se haga cargo.
Él suspiró. Ese era el problema con Hinata. A veces sonaba como una débil belleza sureña. Y a veces protegía su territorio como un pitbull rabioso. Él no necesitaba esta mierda, pero había dejado que ella tratara con muchas cosas.
Al igual que Sakura.
—Lo siento, Hinata. Tuvimos que movernos de prisa.
—Ni siquiera sé lo que cogió. Simplemente desconectó un par de cosas del ordenador. Incluso exigió que le diera mi portátil. Apenas pude convencerle para que me dejara sacar mi CD. Eso fue más bien como un robo. Debería estar contento de que no llamé a la policía.
Él prácticamente podía ver su ceño. Hinata tenía solo treinta y dos años, pero a veces su desaprobación la hacía parecer mucho mayor. Debería haber sido maestra de escuela ya que a menudo los que la rodeaban se sentían como niños traviesos.
—Es bueno que no lo hicieras. No creo que Shikamaru se lo hubiera tomado bien.
—Por lo menos sus hermanos son educados. No sé cómo unos hermanos pueden ser tan diferentes, pero Sasuke y tú son la prueba, creo. De todos modos, ¿Por qué no vienes a la oficina? O yo puedo encontrarte. No sé lo que está pasando, pero parece peligroso. Es mejor si nos mantenemos unidos.
Sí, eso estaría bien. Añadir una mujer con un perpetuo palo en el culo y un poco enamorada de él a la mezcla sería increíble. No. El objetivo de Kabuto era Sakura y Naruto tenía que concentrarse en ella.
—No. Estamos metidos en algo malo y estoy preocupado de que cualquiera cerca de nosotros pueda resultar dañado. ¿Recuerdas a Rock Lee?
—¿No es ese investigador que contrataste para seguir la pista a esa mujer de Nueva York?
—Sakura, sí.
Él prácticamente pudo verla encogiendo los hombros.
—¿Qué tiene que ver el señor Rock Lee con todo esto? Se suponía que enviaría un informe hace dos días. Va retrasado y no contesta mis llamadas. ¿Ves con lo que he tenido que lidiar?
—Está muerto.
Eso la calló.
—No... no tenía ni idea.
—Entonces llama a Neji. Vete a un hotel. No le digas a nadie dónde vas. Y no vuelvas a llamar a no ser que sea una emergencia. —Cerró el teléfono.
—Solo tuve que escuchar la mitad de esa conversación para saber que Hinata suena muchísimo como una novia celosa. —Sakura le miró, sus pies estaban bajo ella mientras se reclinaba sobre la cama.
—Hinata siente algo por Naruto. Ella no me aguanta. —Sasuke levantó la vista de su trabajo. Había cables por todas partes—. Yo soy un hombre de las cavernas. No debería permitírseme estar en una sociedad educada.
Otra vez ese leve indicio de una sonrisa.
—Así que te ha enfrentado.
—Muchas veces.
Naruto se acercó. Su hermano podía ser el mejor rastreador y el mejor con las armas, pero iba a cargarse el ordenador.
—Dame esto.
Sasuke parecía muy feliz de posponerlo. Se quedó mirando a Naruto durante un momento, compartiendo la conexión que les unía. Su hermano estaba feliz de que Sakura ya no estuviera escupiendo y echando humo. Naruto asintió con la cabeza, pero no estaba tan seguro de que su gatita hubiera guardado las garras aún.
—Iros a dormir, vosotros dos. Bueno, Sakura, vete tú a dormir. Cuanto antes te duermas, más pronto Sasuke podrá meterse en la cama.
—Os odio. —Pero estaba sacudiendo la cabeza mientras se metía bajo las mantas—. Sólo métete, Sasuke. Pero quédate en tu lado.
Naruto nunca había visto moverse a su hermano más rápido. Sasuke se quitó la americana, los zapatos y tenía la mano sobre la bragueta de sus tejanos.
—Ni se te ocurra. Los pantalones se quedan. —Sakura se acomodó y apagó la luz de su lado de la cama.
Sasuke suspiró, pero no se quitó los tejanos antes de meterse en la cama.
Naruto regresó a su trabajo, su mente puesta en la última vez que estuvo en una habitación de hotel con Sakura. Víspera de Año Nuevo. La noche en que, estaba bastante seguro, Rui fue concebido.
Un año antes, Víspera de Año Nuevo—Ciudad de Nueva York
Naruto observó mientras Sakura entraba por la puerta, sus pechos prácticamente se salían del pequeño vestido negro que se había puesto. Entró en la suite y se hundió en el sofá, con una pequeña sonrisa seductora en su cara.
Era tan maravillosa. Sintió a su hermano ponerse junto a él. Sasuke prácticamente derramaba deseo.
¿Cómo les hizo esto? Habían estado con ella durante una semana. Se habían acostado con ella durante cuatro días. A pesar de sus dudas sobre este terrible caso, no habían sido capaces de apartarse de ella. Eran adictos. Habían intentado mantener un perfil bajo, pasando la mayor parte del tiempo en la suite, en su cama, dentro de ella.
—Sé que hemos hablado de ir a Times Square —dijo Sakura, cruzando lentamente las piernas.
Esa no era una buena idea. Y ciertamente no era lo que quería hacer Naruto.
—Hablamos de eso. No estuvimos de acuerdo con ello. Va a estar demasiado lleno de gente.
—Lo sé. Creo que tuve suficientes multitudes en la cena de esta noche.
Gracias a Dios, Naruto pudo sentir que Sasuke se relajaba un poco. Él odiaba las grandes aglomeraciones, odiaba no ser capaz de vigilar su espalda.
—Podemos ver la tele o bajar al bar, si quieres.
Ella negó con la cabeza.
—No me gusta. Pensé que podríamos… experimentar.
La polla de Naruto se sacudió en sus pantalones. Habían tomado a Sakura una y otra vez, pero todavía no la habían tomado juntos. Habían pasado las noches preparándola, trabajando con los dedos y con plugs dentro de su perfecto trasero, forzándola a tomar más y más.
—Se más explícita, cariño.
Ella sonrió descaradamente.
—A vosotros dos, pervertidos, os encanta cuando hablo sucio.
—Sí. Y ahora quiero que hables sucio —dijo Sasuke, expresando perfectamente lo que quería Naruto—. Dilo. Dime cada pequeño detalle, o puede que no consigas lo que quieres.
La nariz de ella se arrugó, una expresión muy dulce.
—Haces las cosas muy difíciles, Sasuke. Sería mucho más sencillo si tú aprovecharas y me hicieras cosas indecentes.
Sasuke negó con la cabeza.
—Pero necesito saber exactamente qué es lo que quieres, así puedo dártelo.
Naruto palmeó la espalda de su hermano. Eso no era del todo cierto. Sasuke temía sus propias inclinaciones. Sakura podría darle a Sasuke lo que más necesitaba: Permiso. Su hermano nunca tomaba lo quería. Gruñó y luchó contra su naturaleza de conquistar, de poner de rodillas a una mujer. Sasuke no le haría daño, pero anhelaba su consentimiento para dar rienda suelta a sus frenos internos y poseerla por completo. Y el mismo Naruto necesitaba simplemente ser querido por algo más que su polla, su cuerpo y su sonrisa.
Sakura inclinó la cabeza.
—No, tú necesitas que te diga que quiero ser dominada, ¿no es verdad?
Con una ligera sonrisa, Naruto se preguntó cómo podía Sakura, a pesar de su relativa inexperiencia, ser tan intuitiva, tan sabia. Pero él estaba muy contento de que lo fuera. Ella era todo lo que ellos necesitaban.
Ella se inclinó hacia delante, tomando las manos de Sasuke… y dándoles a ambos una gran vista debajo de su vestido.
—Quiero que me domines, Sasuke. Y Naruto, amor, quiero que seas el hombre cariñoso e indulgente que eres. Os quiero a ambos. Quiero al cavernícola posesivo y al tierno seductor. Quiero todo el paquete, especialmente desde que viene en dos magníficos cuerpos. Os quiero juntos y por separado, y en cada forma que me toméis.
Las lágrimas nadaban en sus ojos verdes, brillaban en sus mejillas.
Un tumulto de emociones surgió y se agolparon. Desbordó dentro de Naruto. Joder, la amaba. Absolutamente. El sentimiento nunca antes había tenido sentido. El amor había sido esquivo, algo sobre lo que escribir, pero que nunca había significado nada. Él lo comprendía ahora. El amor era ese ridículo sentimiento de aceptación, esperanza y seguridad. Esta era su familia. Esta era la gente con la que quería envejecer, con la que quería contar, construir una vida.
—Te tendré de cada forma que me permitas, cariño. —Naruto estaba atrapado entre su furiosa erección y su tierno corazón. El resto del mundo era un trozo de mierda, pero Sakura…oh, Sakura hacía que todo valiera la pena.
Sasuke todavía se contenía.
—Piénsalo cuidadosamente. Estos últimos días he sido tan gentil como he podido. Pero si me das permiso, los guantes de seda desaparecen, nena. Y puedo ser malditamente oscuro.
Podía serlo. Naruto no necesitaba la sumisión de una mujer de la manera que Sasuke lo hacía, pero entendía a su hermano y a veces le ayudaba para que Sasuke tuviera lo que necesitaba.
—Cariño, le mantendré a raya. Él nunca presiona demasiado. No tengas miedo.
Sakura se puso de pie y se acercó.
—He leído, he visto algunos videos. Estoy preparada para probar más. Confío en ti. — Miró a Sasuke—. En ambos.
Naruto observó brevemente los ojos de su hermano. Cuando se abrieron, el Dom había tomado posesión del cuerpo de su hermano y Naruto supo que iba a ser una noche increíble.
—Necesitas una palabra de seguridad, una que puedas decir para detenerlo todo. Escógela ahora.
Ella parpadeó, vaciló.
—¿Resolución?
Sasuke asintió con la cabeza.
—Resolución está bien. Ahora desnúdate. Lentamente. Sácate la ropa y ponte de rodillas. Si has investigado, entonces sabes cuál es la posición de esclava. Quiero verla.
Naruto respiró hondo ante el pensamiento de su Sakura sometiéndose de verdad.
Ella se levantó, sus manos temblaban ligeramente, pero sus ojos estaban firmes, resueltos. Sus manos fueron a la espalda de su vestido.
—¿La ayudas, Naruto? —dijo Sasuke, su mirada nunca abandonó a Sakura.
Naruto se puso detrás de ella un instante después.
—Permíteme, cariño.
Agarrando la cremallera, la bajó lentamente, mostrando su cremosa piel. Mientras la bajaba, besó el camino a lo largo de su columna vertebral. Luego le bajó el vestido hasta la cintura, atrapándole los brazos a los lados. Con una experta mano le desabrochó el sujetador, permitiendo que sus pechos se liberaran.
—¿Es esto lo que querías ver? —preguntó Naruto, sus manos acunaron sus pechos. Observó a Sasuke por encima del hombro de Sakura. Ella se contoneó un poco, su trasero le rozó la polla—. Para, cariño. Paciencia. Deja que te presente a Sasuke. Él quiere ver tus pechos, tu coño y tu dulce culo. —Le susurró al oído—. Esta noche vamos a tomar tu culo, Sakura. Te compartiremos de cada manera posible.
—Quiero eso. —Ella logró ahogar un suspiro.
—Lo tendrás —dijo Sasuke, retrocediendo y hundiéndose en la lujosa silla frente a ellos—.
Finalmente. Pero esta noche lo haremos a mi modo, Sakura.
Ella asintió con la cabeza, jadeando un poco cuando Naruto le dio un golpecito en los pezones, enviando hormigueos y una mordedura de dolor a través de ellos hasta que se endurecieron.
—Sí, Señor.
Sasuke negó con la cabeza.
—No. Nada de "Señores". Mi nombre, Sakura. Di mi nombre. Dime que quieres que ambos te tomemos. A la vez.
Ese travieso trasero suyo estaba moviéndose de nuevo, retorciéndose en su contra.
—Sí, Sasuke. Quiero que tú y Naruto me toméis a la vez. Te quiero a ti, Sasuke, en mi culo y a Naruto en mi coño. Quiero serviros esta noche, adorar vuestras pollas.
—Me gusta cómo suena eso. —Naruto siguió haciendo rodar sus pezones entre los pulgares e índices. La piel femenina estaba ruborizada, sus pechos hinchados. Apostaría cualquier cosa que su coño estaba bonito y húmedo.
—Es lo más justo —murmuró ella—. Me habéis adorado. No hubiera creído que pudiera ser tan bueno, que me sentiría tan…querida.
Él le besó el cuello.
—Eres querida, Sakura.
—Preciosa mascota. —Sasuke la devoró con la mirada—. Tan puñeteramente preciosa. Muéstrame ese coño. Nos pertenece y lo quiero expuesto.
—Vamos a hacer lo que dice, cariño. Él hará que valga la pena.
Naruto dejó que sus manos le acariciaran las curvas de las caderas, bajándole el vestido. Se arrodilló tras ella, la ayudó a salir de éste. El sujetador de encaje negro, previamente enredado con sus manos, se soltó, dejándola sin nada más que un pequeño tanga negro y unos tacones fóllame. Naruto tiró el vestido y el sujetador lejos y miró muy de cerca su magnífico culo. Siguió la línea del tanga desde el pequeño triángulo en la parte superior de su trasero hacia el valle donde desaparecía la pequeña tira de encaje negro. Tan malditamente sexy. Y estaba en su camino.
Enganchó los dedos bajo las tiras.
—Esto se ha de ir, también. Pero déjate los zapatos. Me gustan.
—¡Caramba!, gracias, Naruto. Me mantendrán caliente. —Ironizó Sakura, mirándole por encima del hombro.
Sasuke gruñó entrecerrando los ojos. Esa mirada le dejó saber a Naruto lo que su hermano quería que hiciera.
—Maldición —dijo Naruto mientras le bajaba el tanga por las piernas y la ayudaba a sostenerse mientras ella salía de él—. Obedece o te meterás en problemas. Y tienes que escuchar cuidadosamente. Él llega a un punto en que se comunica enteramente a través de gruñidos y metiendo la polla en alguna parte.
—Se ha tomado debida nota de tu sarcasmo —dijo Sasuke
Naruto le ignoró, prefiriendo besar los hoyuelos justo encima de su trasero. Le encantaba ese pequeño valle y como se hundía y curvaba.
—Por suerte para ti, hablo por Sasuke. A él no le gusta la actitud sarcástica, cariño. Él te amará por tu insolencia fuera del dormitorio, pero no la aguantará aquí. Ponte sobre manos y rodillas. Empezaremos con una cuenta de diez. Cuando termine, estarás en tu posición de esclava y le pedirás a Sasuke muy amablemente que te perdone.
—¿Debo hacerlo? —La pregunta salió chillona de su boca.
—¡Desde luego! —Sasuke sonaba sumamente seguro.
Naruto asintió con la cabeza, seguro, también.
—En el momento en que le dije que empezaríamos con diez, se excitó muchísimo. Puedo olerla.
Sakura trató de apartarse, pero él la atrapó.
—Naruto, deja de avergonzarme.
Su piel estaba sonrojada y él sonrió. No fue educado.
—Pensaría que después de haber tenido a uno de nosotros casi constantemente en lo profundo de tu coño durante los últimos cuatro días, estarías por encima de la vergüenza. Me encanta la forma en que hueles. Quiero pegar la cara en tu coño y ahogarme. —Le acarició la cadera—. El sexo es sucio e indecente, cariño. ¿De verdad quieres algún chico agradable que te folle educadamente una vez a la semana en la posición del misionero y nunca, nunca te azote? ¿O que rechace hundir su polla en tu culo mientras te comparte con su hermano?
Ella le miró por encima del hombro con las mejillas teñidas de rosa.
—Bien. Si quieres dos hombres que se obsesionan contigo, que te tratan como a una princesa y a la vez como a un juguete sexual, entonces ponte de rodillas y acepta tu disciplina.
Sakura cayó inmediatamente de rodillas y se presentó. Los ojos de Sasuke brillaron y Naruto sonrió. Sí, ella era exactamente lo que necesitaban.
Sakura sintió la lujosa alfombra debajo de ella y trató de respirar a través de su excitación. Dios, ¿qué le estaban haciendo? Cinco días antes, había sido virgen. El sexo había parecido de poca importancia cuando se comparaba con todo lo demás. Ahora estaba sobre sus manos y rodillas esperando que dos hombres calientes la zurraran, la follaran y tomaran todo lo que ella tenía para dar.
¿Por qué?
Porque les amaba. Dejó que el pensamiento fluyera a través suyo mientras Naruto se acomodaba detrás de ella. Miró hacia arriba y Sasuke estaba sentado como un rey en su trono, observándola con esos ojos de color negro profundo que le recordaban el cielo nocturno justo antes de una tormenta. Tenía una sonrisa de satisfacción que hizo que se le tensara el vientre, una sonrisa que le dijo que esta noche él pretendía follarla sin piedad y a menudo.
—Esta es la decisión correcta, cariño. Nos ocuparemos de ti. —Las manos de Naruto tenían un efecto relajante sobre su trasero.
Ella lo sabía y no pudo resistirse a provocarles.
—Mucho hablar y poco actuar.
Escuchó el azote antes de sentirlo. Chasqueó a través del aire, escociéndole. Se mordió el labio inferior para evitar gritar. Dolía un poco, pero nada que no pudiera soportar. En cambio, se abrió a la sensación, al calor visceral de ello, dejando que sus sentidos lo asimilaran.
Otro azote, esta vez en la otra nalga. Ella gimió. El fuego lamió su piel. Sip. Definitivamente había sentido éste. Ocho más.
Tomó aire cuando Naruto volvió a golpear, esta vez un poco más rápido, un poco más fuerte. Ella memorizó el sonido de su mano golpeando su culo, la profunda respiración que él tomaba con cada golpe, la postura tensa de Sasuke. Dejó que los olores la inundasen. El olor de la colonia de Naruto y Sasuke llegó primero, masculina y limpia. Pero su propia excitación, almizclada y penetrante, se estableció por debajo de aquella. No había manera de ocultarla. Conseguir su trasero azotado estaba matándola. Naruto golpeaba una y otra vez, moviéndose a su alrededor, poniendo la mano en cada parte de su culo, en la parte superior de sus muslos, la obligó a separar las piernas y entonces le asestó un golpe directamente sobre su coño.
Las sensaciones físicas la asombraron. Su trasero estaba ardiendo, pero se trataba de un extraño calor dulce, recordándole cuan viva podía sentir la piel, recordándole que cada parte de su cuerpo estaba conectada. Cada golpe de Naruto se movía como una ola desde su culo hasta su coño, empapándola. Sus pezones se tensaron. Apretó la alfombra con la mano y lloriqueó.
Pero estaba asombrosamente viva. Esto era lo que había encontrado en la última semana. Las luces parecían más brillantes. Los sonidos más altos. Los olores más decadentemente tentadores. Y su pintura…oh, había encontrado de nuevo la pasión. Cuando no estaba con ellos o trabajando en el hotel, estaba pintando con una determinación que no había tenido en mucho tiempo. Pasión. Amor. Aceptación. Ellos habían abierto puertas que Sakura no sabía que había cerrado.
Otro azote y ella gimió, incapaz de detener el sonido. Ni siquiera quería hacerlo. Quería que ellos supieran lo que sentía. Naruto la azotó de nuevo, golpeándola en el centro del culo, encendiéndolo. Sakura esperó para que el dolor floreciera en algo más.
—Ese fue el décimo, cariño. —Ella pudo escuchar la aprobación en la voz ronca de Naruto.
—Lo aguantó bien. Yo tenía razón. —Sasuke sonrió. Su cuerpo estaba tranquilo en la silla, pero había abierto sus pantalones y liberado su polla. Acariciaba la gruesa columna con una mano mientras la observaba, la viva imagen de la decadencia—. Es muy sumisa sexualmente.
—Sólo sabes la mitad de esto. Está muy mojada. —La mano de Naruto ahora le acarició el culo, siguiendo la carne que había golpeado hasta que se deslizó hacia su coño.
Sakura jadeó de placer cuando él metió un dedo más allá de sus pliegues hinchados hasta su coño hambriento. Se sentía tan vacía. No se había dado cuenta hasta ahora. Quería a uno de ellos en su interior.
—Por favor…
Naruto se rió detrás de ella, su dedo la provocaba ligeramente.
—¿Por favor? ¿Qué te complacería, dulzura?
—Tú. O Sasuke. O ambos. Os necesito. —Se contoneó, tratando de tentar ese dedo más adentro y tal vez llevar a un amigo.
Naruto lo quitó.
—Todavía no. Tienes algo que decirle a Sasuke.
Ella levantó la vista. Sasuke todavía estaba acariciándose ociosamente la polla, el enorme órgano estaba erecto como una tentación que ella se estaba muriendo por saborear. Sí, tenía algunas cosas que decirle a Sasuke. Cosas como, "fóllame ahora mismo" o "voy a gritar si no me follas". Pero eso no era lo que él quería oír. Sakura se sentó sobre sus talones, haciendo una mueca ante el dolor en su culo. Después de que se había dado cuenta que Sasuke estaba en el BDSM, ella había buscado en internet. Encontró miles de imágenes, artículos y vídeos del tema. Entendió el único hilo que unía cada parte de información del BDSM: confianza.
Separó bien las piernas y bajó la cabeza, tratando de mantener la columna vertebral tan recta como fuera posible. La posición de esclava era una forma de saludar a un Dom. Mostraba la confianza y respeto del sumiso. Ella se había excitado con las imágenes, pero se asustó un poco hasta que comprendió que era un intercambio de poder. No era la persona más fuerte tomando de la más débil. Era una decisión mutua de traer paz y placer a ambas partes. Sakura esperaba tener la actitud correcta. Quería complacerle mucho.
—Hermoso, nena. No tienes ni idea de lo exquisita que eres para mí. —La voz profunda y fuerte de Sasuke la sometió. Sintió su mano sobre su cabeza, deslizándose por su pelo. Naruto todavía rondaba detrás de ella. Escuchó el susurro de ropa, pero se mantuvo centrada en su papel, dejando su cabeza sumisamente gacha cuando todo lo que quería era observar a Sasuke desnudándose—. ¿Tienes idea de lo que significa que tú descubrieras por ti misma como hacer esto? ¿Qué te preocupes lo suficiente como para estudiar?
Ella sonrió, aunque sabía que él no podía verlo. Sasuke era tan estrecho de miras, siempre esperaba que todos le rechazaran, gracias por lo menos en parte al hijo de puta de su tío. Naruto no estaba lejos de él, pero sabía cómo esconder mejor la inseguridad. Pero ella sospechaba que estos dos maravillosos hombres habían sido rechazados antes. ¿Cuántas mujeres les habían utilizado para el placer que ellos podían dar pero rechazaron su amor porque ellos no podían funcionar separados? ¿Cuántas habían despreciado una relación de ménage que la mayoría del mundo rechazaría? El mundo podía irse al infierno en lo que a Sakura concernía. El mundo podía reducirse a ellos tres y ella sería feliz.
—Sakura, nunca he sentido por una mujer lo que siento por ti.
Tuvo que hacer un esfuerzo tremendo para no levantar la vista. Sasuke sonaba vacilante y a pesar de su profunda voz, vulnerable. A él le costaba mucho admitir eso. Ella se mantuvo tranquila y escuchó respetuosamente con atención.
—Quiero ser responsable de ti. Dios, quiero ser tu Maestro.
En el mundo BDSM ese era el equivalente a "te amo". Sakura sintió que las lágrimas picaban en sus ojos. Naruto no tenía escrúpulos con sus sentimientos, pero Sasuke había sido mucho más reservado. Era evidente que cada rechazo le había llegado al corazón, mientras que la disposición alegre de Naruto le permitía encogerse de hombros con mayor facilidad y seguir adelante.
La confesión de Sasuke la enterneció y le dio fuerza.
—Quiero tu boca sobre mí mientras Naruto prepara tu culo. —Sasuke puso una mano debajo su barbilla y la levantó suavemente. Ella dejó que él la guiara lentamente, disfrutando de cada centímetro de su cuerpo, desde sus piernas musculosas hasta esa polla que le hacía la boca agua, todo el camino hasta sus hermosos ojos negros—. No tenemos que jugar de esta manera. Yo todavía estaré aquí, Sakura. Significa mucho que lo quieras intentar.
Ella negó con la cabeza. No quería un Sasuke que simplemente tratara de complacerla. Quería cada parte oscura de él dándole lo que necesitaba.
—Acepté mis azotes. Quiero el resto, también.
Una sonrisa de puro deleite iluminó su cara en forma de una sonrisa de chico-malo. Se agachó y la besó, tocando suavemente con sus labios los de ella.
—Entonces te lo daré, nena.
Se cogió la polla con la mano y Sakura suspiró, inclinándose hacia delante. Ella verdaderamente quería esto, complacerle. Habían pasado días adorándola. Se sentía correcto rendir honores a uno de ellos ahora.
—De acuerdo, nena. Lame la punta para mí.
La punta como él la llamaba, se veía enorme y había una gota perlada allí. Muriéndose por saber qué sabor tendría, se inclinó hacia delante e hizo lo que le ordenó, pasó la lengua sobre la punta redondeada. Sasuke sabía a limpio y a bosque; su aroma masculino llenó sus sentidos. Su siseo la hizo sonreír.
—Abre para mí, cariño —dijo Naruto, presionando en la parte baja de su espalda—. Tengo que llenar este bonito culo. Compramos esto hace dos días solo para esta ocasión.
Sasuke se puso de rodillas mientras Sakura se volvía a poner a cuatro patas. Naruto la obligó a separar más las piernas, haciéndose un lugar para sí. Sasuke le ofreció la polla mientras Naruto le acariciaba el trasero.
Ella lamió a Sasuke, pasando de nuevo la lengua por la punta. Le encantaba la suave piel que cubría toda esa dureza. La mano de Sasuke se enredó en su pelo, obligándola a tomarle más profundamente. Ella abrió la boca, permitiéndole que la invadiera. Era muy grande. Apenas podía lograr rodear con la lengua el grueso tronco, pero se las arregló, haciendo círculos lentamente. Él gimió y la mano en su pelo la guió con perezosa insistencia.
La mano en su cadera la agarró, también. Los hermanos la sostenían firmemente en su sitio. Algo frío y húmedo chorreaba por la raja de su culo. Lubricante. Ellos habían estado jugando con su culo cada vez que hicieron el amor, preparándola para lo que querían. Uno de ellos la distraía dándole placer mientras el otro la preparaba para compartir. Ella había pensado que ellos simplemente lo harían, pero se habían ocupado de ella con paciencia y mucho cuidado.
Ni siquiera se movió cuando Naruto empezó a estirarla con los dedos. Estaba acostumbrada a la presión. Él masajeó su culo con lubricante, forzando al apretado anillo de músculos para que aceptara su invasión. Ella se estremeció ante la presión y las sensaciones de calor y hormigueo que él le produjo.
—Tómame más profundamente, nena. —La voz de Sasuke se había vuelto gutural, las estocadas en su boca se aceleraron—. Dios, me encanta lo bien que se siente tu boca. Tan caliente y apretada en mi polla.
—Y tu culo es tan hermoso. —Las palabras de Naruto se unieron a las de Sasuke, un elogio en estéreo que la hizo sentirse sexy y amada—. Mantén esa polla en tu boca. No sueltes a Sasuke. Voy a meterte este plug. Dios, no puedo esperar a tener mi polla aquí dentro. Ella va a estar muy apretada.
La mano que Sasuke tenía en su cabello se suavizó, acariciándola.
—Ve más despacio, nena. No quiero correrme hasta que esté profundamente dentro de ti.
Algo más duro que el dedo de Naruto empezó a empujar contra ella. Sakura gimió alrededor de la polla en su boca. Encontró un lugar blando en la parte baja de su grueso tronco, donde la dura columna se unía con el glande. Se ocupó de eso, atormentándolo con la lengua para apartar su mente de la manera en que Naruto empujaba el plug dentro y fuera de su culo.
—Eres una chica mala, Sakura —dijo Sasuke, apartándose—. Te dije que fueras despacio. Estás tratando que hacerme perder el control. Intentas que me corra en tu boca.
Él se inclinó hacia delante hasta que sus manos encontraron sus pechos.
Sakura gimió.
—Estoy tratando de olvidar el hecho de que Naruto está metiendo una pieza de plástico en mi culo.
Sasuke le pellizcó los pezones, retorciéndolos.
—Me obedecerás en el dormitorio, Sakura.
—O te azotará otra vez. —El suave tono sedoso de Naruto mostraba el profundo placer de su tarea—. Y este trasero ya está perfectamente rosado.
—Sigue desobedeciendo, nena, y te pondré abrazaderas en tus pezones. Te pondré abrazaderas de trébol y la cadena que va entre ellas. Apretarán estas pequeñas puntas tiernas y sentirás el ardor cuando tironee de la cadena mientras te obligo a montar mi polla.
Sakura dejó caer la cabeza hacia delante mientras él tiraba de sus pezones. Cada pequeño giro de sus dedos disparaba fuego hasta su coño. Tan caliente. Nunca había estado tan excitada y sus palabras sólo añadieron leña al fuego. De repente quería probar esas pinzas. Aparentemente, era un poco rara, pero con Sasuke y Naruto, esto tenía sentido. Ellos aceptaban ese lado suyo, lo querían. Estaba con hombres en los que confiaba. Hombres a los que amaba.
—Me gustaría eso, Sasuke.
—Oh, nena, eres tan perfecta. —Su mano se deslizó hacia abajo y de repente sintió que le pellizcaba el clítoris.
—Oh, oh. —Ella no podía parar. Se sentía tan bien. Sasuke continuaba tirando de su pezón derecho, apretándolo con fuerza y después haciéndolo rodar. Su otra mano jugaba con su coño, deslizándose por todas partes mientras Naruto metía profundamente el plug en su culo.
—Dáselo, Sasuke. Quiero ver como se corre.
Jessa casi gritó cuando Cole apartó la mano.
—¡No te detengas!
Un azote en el culo la hizo gemir. El plug se movió, haciendo que oleadas de abruptas sensaciones la atravesaran velozmente.
—Silencio, Sakura —dijo Sasuke, su voz fue un brusco rugido—. Tendrás lo que necesites cuando yo decida que lo necesitas, no antes.
Como si no pesara nada, él la levantó y ella se encontró cayendo sobre él, estirada a través de la enorme cama que dominaba la suite. Las cortinas estaban abiertas y las parpadeantes luces de Manhattan iluminaban la habitación.
—Te dije que te obligaría a montar mi polla. Lo dije en serio, nena. Naruto, necesito un condón.
Sakura negó con la cabeza.
—No. No lo necesitas. Estoy tomando la píldora. Quiero sentirte. Estoy limpia.
—Obviamente —dijo Naruto, de pie junto a la cama con una mirada cariñosa—. Sasuke y yo nunca hemos tenido sexo sin un condón. Y es posible que no lo creas, pero no salimos cada noche con una mujer diferente. Estamos limpios, pero tal vez aún deberíamos…
—No —dijo ella, prácticamente suplicando —. Es seguro. No quiero parar. Quiero sentiros, piel con piel.
Sasuke le dio su respuesta empujando hacia arriba y uniéndolos con un solo movimiento suave.
—Oh, Dios, esto se siente tan puñeteramente perfecto.
Lo hacía. Nada entre ellos excepto las respiraciones compartidas y la piel desnuda. Ella estaba muy contenta de haber decidido ir a la clínica y haber conseguido la píldora. Nada de detenerse buscando protección. Nada de látex. Sólo ella y ellos, como debería ser siempre.
—Esto suena celestial, dulzura. —Naruto se quitó los pantalones—. También quiero mi turno.
—Lo tendrás —replicó Sasuke—. Pronto. Tendré su coño primero. Tú, toma su culo.
Sasuke incrementó la velocidad, bombeando en su interior. Con las manos, la obligó a recostarse sobre él. Estaba tan profundamente metido que ella jadeó con la boca abierta, las sensaciones la inundaron mientras su coño se apretaba en torno a él, llevándole incluso más adentro.
—Joder. Quiero esto. Lo quiero demasiado. —Naruto se estiró a por el lubricante.
—Córrete para nosotros, nena. Déjate ir antes de que te tomemos juntos. Te quiero suave y feliz cuando te compartamos por primera vez.
Ella se entregó a él y cabalgó esa enorme polla. El plug ocupaba mucho espacio, dándole la sensación de estar más llena que nunca. Se deslizó arriba y abajo, las manos de Sasuke estaban en su culo, un dedo sobre el plug, manteniéndolo profundamente. Sakura se deslizó sobre él, su clítoris le golpeaba la pelvis mientras él subía, atinando justo en el lugar correcto dentro de ella una vez, dos, una tercera. Entonces se corrió con un grito lloriqueante, el placer precipitándose por su organismo. Cayó sobre el pecho de Sasuke y sus brazos la abrazaron, haciéndola sentir segura y cálida.
—Saca ese plug y entra en ella, Naruto. No sé cuánto tiempo más puedo aguantar. Joder, se siente muy bien —gruñó Sasuke contra su oído, esparciendo besos por su mejilla, rozando sus labios sobre su boca.
Sakura sintió que la cama se hundía mientras Naruto se subía. Sus manos se movieron tiernamente sobre su culo y el plug se deslizó fuera. Ella jadeó, se tensó. Sasuke todavía estaba duro dentro de su cuerpo, manteniéndola empalada contra él, pero ahora notó la pérdida del plug. Su culo se sintió vacío.
Pero no por mucho tiempo. Sasuke le pasó la mano por la espalda mientras Naruto le separaba las nalgas. Lloriqueó cuando sintió que él derramaba más lubricante sobre su ano, preparándola para tomar algo mucho más grande que el plug.
—Esto va a ser muy bueno, nena. Vamos a llenarte completamente —murmuró Sasuke, moviendo sus caderas con perezosos y tentadores empujes.
Cada vez que rozaba su clítoris, una pequeña réplica enviaba más placer a través de ella que sólo se añadía a las dulces secuelas de su impresionante clímax. Mientras la tocaban, acariciaban y preparaban, se sentía desmadejada y momentáneamente saciada. Les dejó hacer su trabajo, justo como habían planeado.
—Cariño, eres tan hermosa —dijo Naruto mientras suavemente se metió dentro, tomándola poco a poco, obligando a su polla a penetrar con pequeños y cuidadosas estocadas—. Te sientes muy bien.
—Quema. —De hecho, mucho más que el plug. Ella apretó los dientes. No era exactamente dolor pero no era cómodo.
—Está bien —susurró Sasuke—. Va a estar bien. Déjale entrar, nena. Arquea la espalda.
Ella levantó el culo un poco más arriba, presionando sus pechos contra el torso de Sasuke. El corazón de él latía con fuerza junto con el suyo mientras el ardor que provocaba la polla de Naruto hundiéndose un poco más la quemaba. Él se abrió paso en su interior trabajosamente, chocando contra los apretados músculos de su culo.
—Empuja contra mí —dijo Naruto apretando los dientes, tomándola de las caderas y levantando su culo más alto.
Sakura empujó hacia arriba, preguntándose si realmente cabría en su interior. Un momento después, él atravesó la barrera y lentamente la llenó con su polla.
Dios. Ella tenía que obligarse a respirar. Ellos estaban por todas partes, rodeándola profundamente. Su mundo estaba lleno con Naruto y Sasuke.
—¿Estás bien, cariño? —La voz de Naruto era vacilante. Sus manos sujetando sus caderas revelando la tensión mientras empujaba suavemente.
—Por favor, que estés bien, Sakura. —La cara de Sasuke estaba tensa, sus cejas fruncidas, la mandíbula apretada.
Algo acerca del gran Dom malo rogándole para que les aceptara la hizo sonreír. Se empujó hacia atrás, se meneó contra Naruto. Terminaciones nerviosas que no sabía que tenía se encendieron. Se estremeció con la sensación y mientras ellos la llenaban a la vez con respiraciones profundas y gemidos guturales, ella temblaba de necesidad, precipitándose rápidamente hacia el borde del placer. Gritó.
—Oh, eso es, dulzura. Déjalo ir. Deja que suceda. —Naruto la agarraba de las caderas mientras se empujaba dentro.
Sasuke gimió cuando ella volvió a subir y bajar por él.
—Es perfecto, los tres juntos. La forma en que debería ser.
Cada manera en que se movía le reportaba placer. Sasuke llenaba su coño, su gruesa polla atinaba en su punto G cuando él se empujaba hacia arriba. Naruto arrastraba fuera su verga hasta casi el borde de su ano, marcando el camino con ardiente placer, después se hundía profundamente, obligándola a frotar su clítoris contra Sasuke.
Establecieron un ritmo brutal. Sakura renunció a tratar de controlarlo. Se convirtió en lo que ellos le habían advertido, su juguete de placer, una suave y dulce cosa que se pasaban entre ellos. Habría luchado si la hubieran tratado de la misma forma fuera de la habitación, pero en vez de eso, la trataban como a una princesa, con cortesía, siempre pensando en sus necesidades y deseos. Hacían fácil el entregarse a ellos aquí, ser arrastrada y empujada mientras luchaban por el placer. Se sentía como si estuvieran fusionados, convertidos en una unidad mientras se movían dentro de ella. Mientras hacían el amor, estaban completos.
Toda la languidez de su orgasmo anterior había desaparecido. Una presión abrasadora creció de nuevo, quemando, hasta que pequeñas súplicas y lloriqueos salieron de su boca.
—Ayúdala, Naruto. Me estoy muriendo—gruñó Sasuke.
El brazo de Naruto la rodeó mientras se metía en ella, un implacable empuje tras otro. Metió la mano entre ella y Sasuke y encontró su clítoris, frotándolo dulcemente. Sasuke empujó hacia arriba. Cada sensación en su cuerpo se juntó y se fundió. Ellos la hicieron volar de nuevo, esta vez más arriba y durante más tiempo que nunca mientras gritaba sus nombres.
Sakura corcoveó contra ellos, tratando de prolongar el placer. Sasuke empujó, su cara se contorsionó mientras se corría en su interior. Ella pudo sentir la cálida oleada de su simiente inundándola.
Naruto gruñó tras ella, la agarró fuertemente de las caderas mientras forzaba su polla en su interior hasta que ella pudo sentir sus pelotas contra su culo. Él empujó dentro y fuera, llenando su culo con su orgasmo hasta que finalmente cayó hacia delante, su pecho aplastando su espalda.
Se relajaron amontonados, Sakura segura y cálida entre ellos. Se durmió, feliz de tener un trozo de cada uno en su interior.
Sakura se despertó lentamente, extendiendo la mano hacia ellos. Cada músculo de su cuerpo se sentía deliciosamente utilizado. Se estiró y bostezó. Mantuvo los ojos cerrados, dejando su mente vagar un poco. Era el día de Año Nuevo. Ella estaba mirando un año enteramente nuevo, toda una nueva vida… una con Naruto y Sasuke.
—¿Dulzura?
Ella abrió los ojos. Había una razón por la que no los hubiera sentido cerca. Ambos estaban de pie junto a la cama, completamente vestidos con traje, corbata y zapatos caros. Ella podía oler el café y el aroma delicioso del bacon. Se sentó, arrastrando la sábana con ella, la ansiedad empezó a penetrar en su cerebro.
—¿Qué está pasando?
Ninguna respuesta.
No sólo estaban vestidos, sus caras estaban serias. No se veían como dos hombres que estaban contentos después de haber pasado la noche haciéndole el amor a su mujer. Se veían como hombres que se iban. Se miraban el uno al otro, teniendo una de esas conversaciones silenciosas. Ella se imaginaba que estaban tratando de averiguar la manera de lidiar con ella.
Su estómago se revolvió.
—Por lo menos no os habéis escapado. Supongo que eso es algo.
Naruto se apoyó en una rodilla.
—Dulzura, no nos estamos escapando.
—Pero os vais. —Podía verlo claramente en su rostro.
—Sí —dijo Sasuke.
Ella siempre podía contar con que Sasuke expusiera los hechos sin endulzarlos. Naruto trataría de dar la mejor apariencia de las cosas. Sasuke no se molestaba. Se giró hacia él.
—¿Voy a conseguir una explicación o solo diréis "gracias" y os marchareis?
—No quiero dejarte, Sakura. —Aseguró Sasuke con una mirada tensa en la cara—. No quiero irme. Si hubiera alguna otra manera, nunca dejaría de nuevo esa maldita cama. Pero he hecho promesas.
Las lágrimas picaban en sus ojos.
—¿Qué tipo de promesas?
Naruto le cogió la mano.
—Tenemos unos amigos, dulzura. Están teniendo algunos problemas. Problemas familiares. Su prima está en apuros.
—¿Qué tiene que ver eso con vosotros?
—Tenemos contactos. Podemos ayudarla—aseguró Sasuke. Su mandíbula era una línea rígida, sus ojos estaban hundidos, como si no hubiera dormido.
Sakura tragó saliva. ¿Qué estaba pasando? ¿Estaban diciéndole la verdad? ¿Había sido todo un chanchullo para tenerla en la cama? Si era así, razonó ella, simplemente se habrían ido.
—¿Tenéis que iros ahora?
Naruto asintió con la cabeza.
—Sí. Una de las razones de estar en Nueva York era hacer algunas preguntas para nuestros amigos. Tuvimos una llamada hace una hora. Tenemos una pista muy buena de la localización de la muchacha.
—Puedo ayudar. Iré con vosotros.
Los ojos de Sasuke se abrieron de par en par con horror.
—No. No vienes con nosotros, Sakura. Te quedarás aquí y estarás a salvo. Es una orden.
El Dom estaba de vuelta. Por lo menos parecía que le importaba.
—¿Cuánto tiempo estaréis fuera?
Sasuke suspiró y cayó al lado de Naruto, estirándose para cogerle la otra mano.
—Espero que sólo sean un par de semanas. No más de un mes o dos. No puedo decirte más que esto
—Lo que hacéis…es peligroso. —No lo preguntó. Lo sabía.
Naruto llevó la mano de ella hasta sus labios.
—Esto es por lo que estamos manteniéndote lejos de esto. Cuanto menos sepas mejor.
Ella trató de apartarse. ¿Qué estaba sucediendo? La última noche había sido perfecta. Ella se había sentido segura, amada y con ganas de construir algo hermoso y duradero con ellos. Ahora ellos se estaban marchando.
—Sakura. —Sasuke sonaba torturado—. Sakura, te quiero.
—No digas eso cuando te estás marchando.
Él le cogió la cara con las manos y fundió su mirada con la de ella.
—Te amo.
—Te amamos, Sakura. Eres la única para nosotros —dijo Naruto, acariciando su brazo—. Vamos a terminar nuestra misión y volveremos por ti. Es mejor que estés preparada para mudarte porque nuestra empresa está en Dallas.
—Queremos casarnos contigo, Sakura. Queremos una vida contigo. Por favor no pienses que te estamos dejando fácilmente. —Sasuke la arrastró entre ellos y la besó.
Pero ellos se fueron. Dos horas más tarde, Sakura se duchó. Se vistió y salió de la habitación del hotel donde perdió su virginidad y su corazón. Volvió a trabajar y rezó para que ellos volvieran a ella.
