Morticia Gore: Yo quiero un Jasón en mi vida, lo tengo decidido :P . Ryan aun dará mucho juego en futuros capítulos. Me alegra de que te gustara el capitulo y gracias por el review, nos seguimos leyendo.
Black-Shadow-Archive: Y a quien no le gusta, y a quien no :''D. Gracias por seguir leyendo la historia y por el review.
Mart: Siempre he pensando que Tori tenia un punto de dura, de que ella puede tener el control de la situación. Que Jade no se crea que ella va a ser siempre la que va a estar al mando :p .!Gracias por el review!
Kuroneko: no te preocupes, paga la insignificante tasa de 25 € y se te perdonara 8). Gracias por leer (nefasta lectora) y por el review.
6000 Palabras, el capitulo mas largo hasta ahora... ;). Muchas gracias a los nuevos follow y a los nuevos lectores.
Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.
12 – Bad Day
JADE POV
Busco en mi lista de contactos el nombre de Jasón – aunque en mi PearPhone está bajo el seudónimo de "Bicho" – y lo selecciono para llamarle. Me había olvidado completamente de avisarle de que no iba a ir esta noche, aunque tampoco esperaba quedarme.
– ¿Jade?.-escucho la voz adormilada de Jasón.
– Se me olvido llamarte, enano, me quede a dormir con Cat y Vega en su casa.-le informo rascándome la frente con mi mano libre.
– Te estuve esperando hasta tarde, estaba muy preocupado Jade… pensaba que harías como mama.-contesta Jasón y puedo imaginarme la cara de tristeza que está poniendo, me siento MUY culpable ahora mismo.– Pero si traes a Tori me olvido.-responde rápidamente con alegría en su voz. LO SABIAAAAAAAAA.
– ¿Y porque iba YO a hacer tal cosa?.-le digo elevando un poco el tono, no voy a dejar que me mande.
– Porque si no cada vez que estés en casa me vas a tener detrás de ti, como tu sombra.
– Ya te TENGO detrás de mi continuamente.
– Pues aún más.-responde riéndose y yo esbozo una pequeña sonrisa.
– Si vas a chantajearme, inténtalo con más ganas, enano.
– ¿Oh? Pues entonces le diré a papa que fuiste con SU coche favorito a aquella fiesta… Ya sabes, donde el coche quedo ARAÑADO.-contesta Jasón con malicia en su voz burlándose de mí y carcajeándose.
– No te atreverás, tengo por lo menos dos docenas de tijeras que llevan tu nombre.-le advierto.
– Tampoco tengo mucho que perder Jade, papa me adora.
Mierda, lo peor es que lleva razón; por alguna extraña razón mi padre lo adora y siempre le consiente todo.
– ESTA BIEN, pero te juro que esta me la vas a pagar y con intereses muy elevados.-finalizo la llamada guardándome mi PearPhone de mala gana en el bolsillo lanzando un pequeño grito de frustración. Increíble.
– ¿Qué ocurre Jade?.-pregunta Vega dándome una mirada curiosa. Cat está a su lado apoyada en Vega riéndose por mi conversación anterior con Jasón.
– El enano del demonio me ha chantajeado.-suspiro derrotada dirigiéndome a la salida de la casa de Cat.– Vamos, Vega.
Vega – que no había dejado de sonreír – me mira algo confundida pero se acerca a donde me encuentro.
– ¿Vamos?.
– Jasón quiere verte. Adiós Cat, tu y yo ya hablaremos, seriamente.-le dedico una mueca mientras le advierto con la mirada.
Cat se ríe y se despide de Vega con un cariñoso abrazo.– Adiós Jadey, adiós Tori. Me lo pase muy bien anoche, volvamos a repetirlo.
Me estiro un poco cuando salgo al aire libre, he dormido muy bien esta noche. Vega es un sedante natural para mí, el olor a vainilla que desprende su piel, su calidez… todo ello junto es el mejor de los somníferos. Que cursi eres, Jade. ARG.
Llego a mi coche con Vega siguiéndome, entro dentro y le indico a Vega que haga lo mismo.
– ¿Jade?.-me llama Vega, yo estoy algo ocupada buscando mis llaves.
– Que.-respondo comprobando mis bolsillos en busca de las llaves perdidas, rebuscando también en la guantera de mi coche y por el suelo del mismo.
– Mírame.-ordena Vega. Cuando aprenderá que ODIO que me digan lo que tengo que hacer, pero le miro y me doy cuenta de que apenas el aire puede correr entre nuestros rostros por la cercanía en la que nos encontramos.
Vega se inclina ligeramente en mi dirección obsequiándome con un tímido beso en los labios, provocándome un pequeño escalofrío que recorre toda mi espina dorsal ocasionando que las llaves – recién encontradas – se me caigan al suelo.
– ¿Pero qué…? ¿Y esto porque?.-pregunto confundida cogiendo rápidamente las llaves e introduciéndolas en el contacto.
– Simplemente quería hacerlo.-me responde volviendo a su sitio y abrochándose el cinturón.– ¿Te ha molestado?.-me pregunta con ojos temerosos, teniendo miedo de mi respuesta. Oh venga ya, no puede besarme y después darme esa mirada.
– ¿He dicho yo eso?.-respondo sin apartar la vista de la carretera ya que no quiero saltarme ningún semáforo o paso de peatones, pero de reojo veo como Vega asiente.– Ha sido muy cursi, Vega.
Vega sonríe y yo me quedo por un momento embelesada viendo su sonrisa. Menos mal que estábamos en un semáforo en rojo.
– Y me lo dice la que se acurruca por la noche…-me responde inocentemente mientras se cruza de brazos.
– Sabía que me lo ibas a echar en cara, intenta ser más original Vega.-le digo dándole un ligero empujón en el hombro con mi puño libre.
Tras unos minutos conduciendo puedo ver que Vega se encuentra meditando algún tema consigo misma, cada 30 segundos exactos gira su cara para decirme algo pero se arrepiente en el último momento y retoma su posición anterior. Es muy irritable.
– Suéltalo, Vega.-le ordeno agarrando mejor el volante con mi mano zurda.
– Jade, ¿Qué somos? Quiero decir, cual es la "relación" que tenemos.-pregunta temerosa Vega mirando por la ventana.
Ciertamente anoche no le di una respuesta propiamente dicha con palabras, solamente le abrace. ¿Qué somos? Es la pregunta estrella, no sé si estoy preparada para empezar una nueva relación y más con una chica – no es que sea homófoba, pero la sociedad puede ser bastante cruel – lo de Beck es muy reciente todavía y no quiero que me vuelva a pasar lo mismo.
– Yo… no tengo una respuesta para esa pregunta, Vega.-contesto aparcando el coche enfrente de mi casa, sacando las llaves.
– Lo entiendo Jade, has estado mucho tiempo con Beck y vuestra ruptura aún está muy reciente.-responde rápidamente haciendo gestos con las manos. Vega se pone bastante mona cuando se pone nerviosa. No quería presionarte ni nada parecido, es que…- suspira sonoramente.– no quiero que las cosas vuelvan a ser como antes. Ya sabes, discutiendo por todo, odiándonos…
Así que es eso, tiene miedo de que este "jugando" de nuevo con ella. No puedes culparla por eso, Jade. No la culpo, tiene todo el derecho del mundo de pensar de esa forma, y de cierto modo me lo merezco, me merezco que haya perdido confianza en mí. Pero no puedo soportar verla con el rostro decaído, no quiero que me de esa sonrisa triste – Vega es buena actriz, sabe ocultar sus sentimientos pero a mí no puede engañarme – como si estuviera de acuerdo con lo que yo diga, que lo entiende. Simplemente no puedo prometerle nada en estos momentos.
– Hey.-le digo desabrochándome el cinturón para poder acercarme mejor a su asiento.– No te voy a odiar Vega, ya no puedo hacerlo aunque quisiera.- mi respuesta no le convence del todo ya que aún sigue sin mirarme.– Mira, no puedo prometerte nada aun, ¿vale? No me veo capaz.-coloco suavemente una de mis manos en su rodilla.
Vega finalmente me mira, se desabrocha el cinturón también y se acomoda un poco el pelo.
– Lo sé Jade, lo siento, no pretendía ponerte en ningún apuro ni nada de eso.
Gruño por lo que estoy a punto de decir y hacer.
– Tori.-ella me mira con sorpresa, ya que nunca la había llamado por su nombre antes.– Si puedo prometerte que lo que me provocas… lo que me haces sentir… eso no va a cambiar.- Vega sonríe con calidez y asiente con la cabeza.– No estoy lista para dar un paso más, el que ya he dado ha sido muy difícil para mí. Por el amor de dios, mira en que me has convertido Vega, yo soy Jade No-tengo-sentimientos West y mírame, en mi coche siendo cursi y sincerándome contigo.-digo tapándome el rostro con ambas manos con fingida ofensa, entre abriendo un poco mis dedos para ver la comprobar que Vega se muerde el labio inferior dejando a la vista uno de sus blancos colmillos.– Pero podemos llevar esto en secreto por ahora, nada en público, ¿de acuerdo?.
Vega asiente y su rostro vuelve a ser el que era; radiante. Acorta la distancia que nos separa con un leve abrazo y conecta nuestras frentes.
– Dilo otra vez.-susurra.
– ¿Decir el que?.
– Mi nombre.
Dios mío, es un maldito oso amoroso, cursi y moñas. Pero te gusta.
– ¿Qué? ¡No!.-gruño.
– Por favor.-vuelve a pedirme esta vez con una sonrisa encantadora. ¿Quién se puede resistir a eso?.
– Tori.-digo en un susurro avergonzada, una vez ha sido suficiente.
Vega sonríe contagiándome su sonrisa y me da un beso dulce y lento, con pausa. Nuestras bocas se mueven en sincronía, bailando una canción que solo ellas conocen. Vega pide permiso con su lengua, concediéndoselo inmediatamente mientras yo enredo mis dedos en su suave cabello. Nos separamos para respirar, Vega se muerde su labio inferior – otra vez – a la vez que respira pesadamente y yo no puedo evitar ni quiero volver a besarle. Odiosas hormonas adolescentes.
– No creo que me canse nunca de hacer esto.-dice Vega abriendo la puerta y regalándome una sonrisa coqueta.
– Yo tampoco.
Tras salir las dos del coche, abro la puerta de mi casa. Nada más entrar me encuentro a Jasón viendo la televisión mientras esta desayunando tortitas. Cuando escucha la puerta gira su cabeza hacia la entrada y nos ve, levantándose de inmediato del sofá dirigiéndose hacia nosotras.
– ¡Jade!.-grita emocionado pero en vez de venir corriendo a abrazarme a mí, abraza a Vega y se esconde detrás de ella. Maldito listillo.
– Esconderte detrás de Vega solo atrasara lo inevitable; mis tijeras en ti y lo sabes.-le digo amenazante acercándome con no muy buenas intenciones a Jasón.
– Me alegro de volver a verte, Jasón.-dice Vega acariciándole las manos a Jasón que las tenía rodeando su cintura impidiendo cualquier intento de homicidio hacia Jasón por mi parte.
– Yo también Tori.-responde Jasón dejando de abrazarla y cogiéndola de la mano para dirigirla al sofá.
– Voy a darme una ducha, luego te llevo a tu casa Vega.-comento dejando las llaves del coche en la cocina pero cuando estoy a medio camino de las escaleras, Vega me llama.
– Jade, hay un problema, no tengo las llaves de casa y Trina iba a pasar todo el fin de semana con Matt.-suspira Vega llevándose una mano a la frente.
– ¡Pues quédate con nosotros hoy, Tori!.-dice muy emocionado Jasón sentándose en el regazo de Vega.– ¿Puede, Jade? ¿Puede? ¿Puede?.
Oh, dios, mío. Estos caraduras me están haciendo un combo de la cara de cachorrito. Los odio. MUCHO.
– Lo que sea.-respondo derrotada quitándole importancia con la mano y retomando mi camino hacia las escaleras. Una vez las he subido me meto en el baño cerca de las escaleras para darme mi tan ansiada y relajante ducha.
TORI POV
No puedo describir lo que me provocan los labios de Jade cada vez que se posan en los míos; una mezcla de sensaciones, de sabores, de sentimientos. No quiero presionar a Jade sobre lo que somos, pero tengo miedo que vuelva a abandonarme, odiarme o volvamos a estar como antes. Jamás pensé que me enamoraría de Jade West, ni en mis sueños más locos. Jade West y Beck Oliver eran la pareja por excelencia de Hollywood Arts, no importa lo que pasara, siempre volvían a estar juntos – yo les ayude un par de veces –. La traición de Beck engañándole con otra ha tenido que ser un duro golpe para Jade y entiendo perfectamente cómo debe sentirse y el miedo que debe de tener, Daniel me hizo exactamente lo mismo.
– Por cierto Jasón, ¿cuánto tiempo llevas viviendo con Jade?.-pregunto al menor de los West que juega con el cabello que cae por mis hombros, enredando sus pequeños dedos en él.
– Desde que mi madre y el padre de Jade se casaron hace un par de meses.
– Debiste de asustarte cuando vistes a Jade.-rio ligeramente recordando la primera impresión que tuve de ella.
– La verdad es que al principio Jade si me daba miedo. Me ignoraba todo el rato y apenas hablábamos.-comenta algo pensativo Jasón, llevándose el dedo índice de su mano derecha al mentón. Que mono.– Pero después de un tiempo empezamos a hablar más y me di cuenta de que Jade es genial.
– Adoras a Jade, ¿no?.
– Si, nunca había tenido una hermana mayor y aunque Jade haga como si no le importo, se preocupa mucho por mi.-Jasón me da una sonrisa sincera.
Después de unos 15 minutos hablando con Jasón sobre temas de su colegio, su relación con Jade, Madison – su madre – y sus aficiones, Jade baja por las escaleras secándose el cabello con una toalla blanca vestida con unos shorts negros dejando ver sus blancas piernas y una camiseta ancha de color blanco con rayas negras que le deja un hombro al descubierto. Jade es preciosa y nunca voy a negarlo.
– ¿Te gusta lo que ves, Vega?.-pregunta coqueta dejando la toalla en la mesa y arreglándose un poco el pelo aun algo mojado con sus manos. Gustarme no es la palabra que yo usaría.
– Eh…no, digo si, digo…Déjame en paz.-balbuceo sintiéndome diminuta por la vergüenza. No me esperaba que coqueteara conmigo delante de Jasón, aunque si lo pienso ya nos ha visto besándonos.
– Puedes ducharte si quieres Vega, coge luego algo de ropa mía, una vez limpia no correré el riesgo de que me pegues ninguna enfermedad.-sonríe malévolamente Jade. Y de vuelta a la vieja Jade.
– ¡Oye! Yo no tengo ninguna enfermedad.-digo con fingida ofensa. Pero acepto tu oferta, gracias Jade.-añado mientras con cuidado levanto a Jasón de encima mío y le dejo en el sofá para encaminarme al baño.
Nunca había estado en el piso de arriba de la casa de Jade, es ENORME, pero gracias a dios el baño esta justo al lado de las escaleras. Una vez dentro me quito la ropa que llevo dejándola encima de la taza del váter y me meto con cuidado en la ducha. El agua fría es refrescante y si alguna neurona mía aún continuaba dormida, se ha despertado de golpe. Tras esta relajante y muy necesaria ducha, salgo de la misma y me seco suavemente con las toallas, enrollándome una en la cabeza y la otra al cuerpo.
– La habitación de Jade debe de estar por aquí…-susurro pasando mi vista por las distintas puertas de la planta. Bingo, una de ellas es de madera negra y tiene unas tijeras pegadas a ella en la parte superior. Sonrío, es tan Jade. Abro la puerta y veo por primera vez la habitación de la gótica; pintura negra en las paredes, cortinas azules oscuro, una cama con sabanas grises, un amplio escritorio con un ordenador, las paredes están decoradas con posters de películas de terror por supuesto – no puede faltar el poster de El Tijeretazo –, una pequeña vitrina con las diferentes tijeras de las que Jade es dueña y finalmente un gran armario empotrado en la pared de la derecha. Me acerco al armario y compruebo que la mayoría de la ropa de Jade es de tonos apagados y oscuros – que novedad –, cojo unos shorts vaqueros azul oscuro y una camisa remangada roja y negra, sigue haciendo muchísimo calor afuera.
– ¡Deja de hacer trampa, mocoso!.-escucho gritar a Jade cuando bajo las escaleras. Están jugando a una especie de videojuego o algo así, de peleas y por lo que escucho, Jade va perdiendo de forma humillante. ¡JA! El karma.
– No es mi culpa que seas tan mala con los juegos de pelea.-se carcajea Jasón pulsando algunos botones de su mando.
– Aquí tiene que haber algún truco…-gruñe Jade echando hacia atrás su cabeza apoyándola en el respaldo del sofá – el cual le llega poco más de la nuca – y me ve girándose rápidamente.
– ¡Wow, Tori, estas guapísima!.-dice encantado Jasón que también se había girado a la par que Jade.
Que Jade me mire sin decir nada y no me quite los ojos me está poniendo bastante nerviosa, no es que no me guste pero es incómodo… parece que me devora con la mirada.
– Gracias Jasón.-sonrío al castaño y miro a Jade.– ¿Te gusta lo que ves, West?.-imito la voz de antes de Jade, con un tono juguetón acercándome a ella.
– Es mi ropa lo que hace que te veas guapa, no te des tanto crédito, Vega.-responde Jade regalándome una de sus muchas sonrisas ladeadas. Vamos a desayunar a Emily's Coffe, Vega.-comenta Jade levantándose del sofá y cogiendo sus llaves.
– ¿Ya os vais?.-pregunta triste Jasón, ojala pudiera venir con nosotras pero algo me dice que Jade no le dejaría.
– Puesto que la "genio" aquí presente se ha olvidado las llaves de su casa y yo tengo hambre, no veo por qué quedarnos en casa. Además, no quiero encontrarme con tu madre.-sentencia Jade saliendo por la puerta.
Jasón esta algo cabizbajo con ambas manos a su espalda, pensativo.
Me agacho a su altura y le doy un pequeño beso en la mejilla.– La próxima vez te vienes con nosotras, lo prometo.
– ¿Lo prometes?.-los ojos de Jasón brillan de ilusión como la luz de un faro. Adoro a este chico.
– Si, lo prometo.
Jasón eleva su dedo meñique.– Promesa de meñiques.-yo sonrío y entrelazo mi meñique con él para salir segundos después por la puerta, en busca de Jade.
Jade está apoyada en el capó de su coche esperándome y yo me tomo mi tiempo para observarla; Jade es absolutamente preciosa. Su piel pálida encaja a la perfección con sus orbes claros, el piercing que tiene en la ceja derecha no solo le queda perfecto si no que le añade un punto sexy que me vuelve loca, su cabello azabache – con varios mechones azul eléctrico – cae en cascada por uno de sus hombros. Me gusta todo de Jade, la manera en la que frunce el ceño cuando algo le disgusta, como levanta la ceja cuando está sorprendida, lo irresistible que es cuando se muerde el labio… Dios mío, estoy totalmente bajo el hechizo de la Malvada Bruja del Oeste.
– Me vas a desgastar con la mirada, Vega.-dice Jade ladeando la cabeza, abriendo la puerta del copiloto para mí y luego entrando en el coche.
– Sigue soñando, West.-respondo imitando su típica mueca entrando en el asiento del copiloto.
El trayecto hasta Emily's Coffe fue bastante entretenido, Jade y yo cantamos algunas canciones que sonaron por la radio como Hall of fame de The Script o Yellow Submarine de The Beatles. Obviamente Jade no va a dejar de ser Jade, por lo que tuve que soportar algunas bromas hacia mi persona y mi descuido con las llaves de mi casa. Me sentía muy a gusto, a salvo.
Antes de entrar al local Jade tenía la intención de fumar pero cuando vio como yo le miraba gruñó y se guardó el tabaco. Punto para mí.
– ¿Por qué ibas a fumar, Jade? ¿Qué te intranquiliza?.- le pregunto tomando asiento al lado de la ventana, apoyando ambos brazos en la mesa con el ceño fruncido.
– Tu.-responde sin más sonriendo seductoramente, para que habré preguntado.– Tú me pones nerviosa, Vega.-alza la mano para que Emily venga a tomar nota.
Puedo sentir el calor que desprenden mis mejillas por su comentario, ahora mismo no me debo de diferenciar mucho de la mesa. Emily me ve esbozando una leve sonrisa.
– ¡Bienvenidas a Emily's Coffe! Buenas tardes, Tori.-me saluda enseñándome sus blancos dientes.– Malvadas tardes para ti, J.-saca la lengua a Jade apoyando parte del peso de su cuerpo en su pierna derecha, con su mano libre se quita algunas arrugas de la corta falda – MUY CORTA – que viste. ¿La ha llamado "J"?.
– ¿J?.-pregunto confundida.
– Es el mote que le pongo a Jade, ella es mi J.-contesta Emily quitándole importancia con la mano que sostiene su boli. ¿"Ella es mi J"?. Cuidado con esos celos, Tori.
– Lo de siempre para mí, pero añádele unas tostadas, no he desayunado aun. Oh, se me olvidaba, hoy si dejare propina.-responde bostezando Jade.
– ¿En serio?.-pregunta emocionada Emily.
– No.-responde muy lentamente Jade, a propósito para meterse con Emily.
– No sé porque aun te dejo entrar a mi local, en fin. ¿Tú que quieres Tori?.
– Yo no llevo dinero…-digo bajando la cabeza jugando con mis manos, me siento una completa inútil en estos momentos.
– Yo pago, así que pide lo que quieras.-dice Jade mirándome apoyada en uno de sus brazos.
– No hace falta Jade.
– No me importa.
– No, Jade.
– Si, Vega.
– ¡No necesito que tengas caridad de mí, Jade!.-le digo sonando algo molesta, no soy ninguna damisela en apuros.
– ¡Lo que necesitas es un cerebro y neuronas en el!.-responde frustrada Jade levantando ambos brazos por encima de su cabeza.– Odio que me nieguen las cosas, así que déjalo ya, Vega. Yo pago y punto.
Emily nos mira sin decir nada estallando de repente en carcajadas. Yo me paso una mano por mi pelo y suspiro molesta.
– Sois encantadoras juntas.-deja caer Emily esquivando el cachetazo que ha pretendido darle Jade en el hombro.– ¿Qué te traigo, Tori?.
– Un café con leche y una tostada estaría bien, gracias.-le dedico una sonrisa falsa, no me gusta nada la cercanía que tiene con Jade. El ser de verde te está visitando, Toooooori. No me visita, intenta echar la puerta abajo.
Jade me mira sin pestañear y gruñe cruzándose de brazos mirando por la ventana a su derecha.– Habla.
– ¿Qué?.
– Que me digas que te ocurre, puedo notar tu enfado.
– No me ocurre nada, Jade.-le digo.
– Cuando estas molesta frunces ligeramente el ceño sin darte cuenta, sonríes de una forma falsa y te muerdes el labio inconscientemente.-comenta Jade clavando sus orbes en mi rostro, analizándolo. Vaya, no sabía… nada de eso.
– Es… olvídalo, no tiene importancia.-suspiro masajeando la parte de atrás de mi cuello.
En ese momento Emily llega con nuestros pedidos; un café negro con dos cucharadas de azúcar y dos tostadas para Jade y un café con leche y una tostada para mí, antes de irse da unas palmadas en la cabeza de Jade molestando a esta última.
– Ooooooh, ya veo…-dice Jade llevándose el café a sus labios, saboreándolo.– Tienes celos de Emily.-recalca cada palabra elevando su ceja añadiéndole su sonrisa arrogante.
– ¿Qué? ¡No!.-respondo rápidamente ocultándome tras mi café.
Jade disfruta del momento, lo puedo notar por la forma en que esconde una sonrisa tras su café.
– La conozco desde hace años, solía venir aquí con mi padre. Es como una hermana mayor.-responde Jade jugando con su café, moviéndolo lentamente con su mano derecha.– La puedo considerar… mi primera "amiga" antes de Cat. Siempre se mete conmigo cuando tiene ocasión y ahora gracias a ti, eso va a aumentar.
– ¡Oye! Deja de echarme la culpa.
Jade tan solo me saca la lengua y se ríe contagiándome su risa. Es refrescante poder hablar con Jade con total libertad, sin miedo a que me pueda contestar para herirme.
– Me encanta.-digo sin pensar. Boca; agradecería mucho que no hablaras hasta que yo te lo diga.
– ¿Um?.
– Tu risa, me encanta escucharla.-finalizo apoyando mi barbilla en el dorso de mi mano para poder contemplar mejor a Jade.
Jade me mira sorprendida y poco a poco sus mejillas comienzan a tener un color carmesí. Otro punto para mí.
– Cállate.-bufa acabándose su tostada y yo hago lo propio con la mía sin dejar de sonreír en ninguno momento.
Terminamos desayunar tranquilamente entre risas y provocaciones, Jade pago la cuenta y yo me resigne a no decir nada más por miedo a que me volviera a gritar, no me gusta cuando Jade me grita, me intimida. Nos despedimos de Emily – que vuelve a abrazar a Jade y darle un beso en la mejilla – y nos encaminamos a su coche.
– Jade, ¿podemos ir a una recreativa?.-dejo caer inocentemente.
– ¿A una recreativa…? ¿Ha sido el gnomo, verdad? Que te ha dicho, habla Vega.-dice Jade entrando en el coche mirándome fijamente.
Es cierto que aprovechando que Jade estaba en la ducha, Jasón me ha contado algunas… "debilidades" de Jade West, y yo seré buena persona pero hay ocasiones que no se pueden desperdiciar. Esta es una de esas ocasiones que pienso aprovechar a toda costa.
– No sé de qué me estás hablando, Jade. Solo quiero jugar a las recreativas.-responde poniendo cara de cachorrito. Va a funcionar, lo sé.
– No es justo que siempre que queráis algo el enano o tú me pongáis la cara del demonio.-suspira pegando su frente contra el volante es señal de rendición. Voy en racha.
– Oh vamos, ¿no tendrá miedo la Gran Jade West de que le gane? Puedes admitirlo.-le digo probándola.
– Yo no te tengo miedo Vega, he comprobado de primera mano tu habilidad para los juegos de carta.
– Y yo la tuya para los juegos de lucha…
Ha sido un empate ya que ninguna de las dos podemos rebatir lo que dice la otra, tristemente. Finalmente tras una media hora llegamos a un centro comercial con recreativos. Ambas nos fijamos en una de esas máquinas de apuntar con la pistola.
– Vega, hagamos esto interesante, quien pierda será la esclava de la otra por toda una semana.-comenta Jade haciendo girar con sus dedos unas tijeras suyas.
– De acuerdo pero cuando vean a Jade West por los pasillos de Hollywood Arts cargando mis libros o incluso algo peor con TRINA, no quiero represalias.-contesto aceptando el reto, y esta es otra oportunidad que no puedes dejar pasar.
JADE POV
Vega no puede ganarme por favor, si hasta Trina le ha ganado, TRINA. Tengo la victoria asegurada porque si no tendré que esconder muchos cuerpos en Hollywood Arts.
– Que subidita estas Vega, voy a disfrutar mucho viéndote caer.-le dedico una mueca, meto las monedas en la máquina y me preparo con mi pistola. Allá vamos.
–––––– 30 minutos después –––––
NO. PUEDE. SER.
– ¿Quién estaba subidita, West? Me parece que no te he escuchado bien antes.-se regodea Vega acercando su oído hacia a mí, yo estoy pegándome cabezazos contra la pantalla de la jodida máquina que acaba de hacerme la vida más difícil.
– Es imposible.
– Jade, olvidas que soy la hija de un policía, juego con mi padre al Paintball cada domingo.-sonríe Vega guardándose la pistola como si de un vaquero se tratase, exagerando cada movimiento.
– Mi vida destrozada…-vuelvo a dar otro cabeza a la pantalla. Porque no puedo cortar toda la maquina con mis tijeras…
– No seas tan exagerada Jade, no es necesario que hagas nada.
– No, Jade West siempre cumple lo que dice, así que ya puedes empezar a pedirme cosas.-sigo sin creérmelo aun, dios está en mi contra.
– Dame un abrazo, West.-pide Vega abriendo sus brazos y moviéndose ligeramente de un lado a otro, como cuando nos dimos nuestro primer abrazo en la obre que lleve a cabo.
– Sabía que tenías que empezar con cosas cursis y desagradables.-digo llevándome una mano a mi frente.
– Vamos, si me quieres abrazar, lo deseas, dale un abrazo a Tori.-sigue haciendo esos gestos tan… tan asquerosamente monos. ARGGGGGG.
Sonrío sin poder evitarlo y lentamente me acerco a ella, entrando en el espacio que ella me deja con sus brazos, pasando los míos por debajo de los suyos fundiéndonos en un dulce abrazo.
– ¿Ves? No es tan difícil, y lo estabas deseando.-canturrea cerca de mi oído haciéndome cosquillas.
– Que moña eres, Vega.-digo separándome de ella.
– Pero me quieres así.-responde sin esperar respuesta a cambio, porque la respuesta seria "Si".
A pesar de mi patética derrota, seguimos jugando a un par de juegos más como Just Dance donde dejamos claro que sabemos bailar muy bien. La presencia de Vega es refrescante, una brisa de primavera agradable que no quieres dejar de disfrutar. Cenamos en el McDonald – yo me negué rotundamente pero esa maldita cara otra vez –. Cuando llegamos a mi casa me fije en que había otro coche; el coche de Madison y eso no me dio buena sensación, tenía un mal presentimiento.
– Enano, ya estoy en casa.-grito dejándome notar, colocando las llaves en su sitio.
La luz del salón se encuentra encendida así como también la televisión, no hay ni rastro de Jasón, pero si un leve olor a alcohol. Madison. Nos giramos y vemos a Madison sentada en uno de los taburetes cercanos a la isla de la cocina, vaso de vodka en mano y botella en la otra.
– ¿Jade?.-pronuncia Jasón mi nombre bajando las escaleras lentamente, demasiado para mi gusto. ¿Qué demonios ocurre?.
Me acerco con rapidez a Jasón y le agarro suavemente de la muñeca, obligándole a subir los pocos escalones que había bajado, Vega me sigue sin decir nada. Nos metemos en mi habitación.
– Habla. ¿Qué ha pasado?.- le exijo poniéndome a su altura. Tiene los ojos vidriosos de haber estado llorando.
– Nada, Jade.-susurra aguantando las lágrimas.
– No te lo voy a repetir de nuevo. Dime que cojones ha pasado.-elevo un poco mi tono de voz, se acabó la Jade buena, es hora de la Jade mala.
– Jade, no creo que…
– ¡Cállate!.-grito a Vega que cierra su boca de nuevo sin intención de volver a hablar.
Jasón me mira con recelo, pensando seguramente si contarme lo que ha pasado o no.
– Si te lo cuento prométeme que no harás nada Jade, prométemelo.-dice sin confrontar mi mirada aun.
– No te voy a prometer nada.
– Jade, hazlo.-habla Vega detrás de mí, giro mi cabeza para enfrentarla y solo puedo suspirar, la mirada de Vega lo dice todo; acepta.
– ESTA BIEN.
– Mama vino hoy un poco más tarde de lo habitual, y saco la botella del armario de la cocina y se puso a beber. Cuando me acerque a ella y le pregunte que como fue su día, acabó su vaso, me miro y empezó a gritarme, le dije que echaba de menos a papa.-finalmente Jasón cede a las lágrimas y comienza a llorar.– E-entonces se acercó y me pego una bofetada.
Lentamente le aparto su pequeña mano de su mejilla izquierda y puedo ver la marca de una mano y un corte en la mejilla, sangrando un poco. Vega abraza a Jasón que no deja de sollozar en su pecho y le tararea alguna canción que solo ella conoce. Yo me levanto, la sangre me hierve de furia y sé que si salgo por la puerta voy a cometer una locura pero tengo que hacerlo. Antes de agarrar el pomo Jasón me habla.
– Es mi madre Jade...-solloza Jasón abrazando el cuello de Vega. Cierro la puerta tras de mí y bajo a la cocina.
Madison ha caído durmiendo encima de la isla, cojo dos sartenes y empiezo a juntarlas fuertemente haciendo un ruido bastante molesto. Madison se levanta enseguida con dolor en su rostro. Oh y más dolor va a sentir.
– O-h mira a quien tenemos aquí…-arrastra sus palabras a consecuencia del alcohol. – La perra de Jade West…-dice esto último soltando una carcajada.
– Mira saco de mierda,-la cojo del cuello de su ropa, no es tan alta.– Como se te ocurra de nuevo ponerle un solo dedo encima a tu hijo, rozarle un pelo, te juro que vas a desear no haber conocido nunca a Jade West. Porque como me vuelva a enterar de que has tocado a Jasón, voy a usar TODAS mis tijeras en ti y te puedo asegurar que soy muy CREATIVA.-finalizo soltándola de golpe provocando que se caiga al suelo, siendo incapaz de ponerse de pie por sí misma.– Das pena, mírate a un espejo, si aún estas aquí es por mi padre y porque le he prometido a Jasón que no te haría nada, tan solo eres basura.-contesto con una mueca agachándome.
No tendría que haber bajado la guardia ya que Madison ya agarrada en la mesa tira el vaso de cristal muy cerca de mí, provocando que varios cristales salgan disparados hacia mi cara una vez hace contacto con el suelo. Rápidamente me llego la mano a mi mejilla izquierda, la cual sangra por varios cortes. Respiro profundamente, intentando no asesinarla.
– Aun tienes tiempo de cambiar, aun puedes, Jasón ya perdió a su padre, no dejes que pierda también a su madre.-escupo dejándola allí con su desastre.
Subo a la planta de arriba y entro al baño, los cortes parecen ser profundos porque por más que me lavo no dejan de sangrar. Cojo una toalla y la mojo en alcohol, colocándome en las heridas. Escuece MUCHO.
– Jade, ¿Qué ha pasado? Hemos escuchado golpes y cosas romperse abajo.-pregunta preocupada Vega con Jasón dormido en sus brazos, una vez ha puesto sus ojos en mi cara. Le indico que salga de la habitación y dejamos a Jasón en la suya, para volver después a la mía.
– No ha pasado nada importante, Vega.-respondo sentándome en la cama y presionando la toalla contra mi mejilla herida. La próxima vez la mato, voy a crear la jodida secuela de El Tijeretazo.
– Jade, apareces con una toalla manchada de sangre por la puerta, deja de ser tonta.-dice seriamente mientras me quita mi mano de mi cara, mirándome los cortes.– !Oh dios mío, estas sangrando Jade!.-dice horrorizada.
– Siempre he querido tener cicatrices en la cara, te da un toque duro.-sonrío, no quiero que se preocupe por mí, no quiero ver esos ojos.
– ¿Qué has hecho Jade?.-me pregunta limpiándome la herida con cuidado.
– Nada, por el estúpido de Jasón y vuestras estúpidas promesas.-gruño enfadada.
Vega solo me mira cautelosamente y esboza una cálida sonrisa.– Estoy muy orgullosa de ti.-susurra Vega abrazándome, trazando suaves círculos en mi espalda como a mí me gusta.– Mi Malvada Bruja del Oeste.
Con todo lo que acababa de ocurrir decidimos irnos a dormir, ya era tarde y mañana teníamos clase. Comprobé por última vez la habitación de Jasón y le preste a Vega un pijama.
– No sé qué es peor; si perder contra ti o que me duela la mejilla.-dijo derrotada metiéndome en mi cama.
– ¡Oye! Lo dices como sí mi victoria fuera el fin del mundo.-se cruza de brazos vega falsamente indignada.
– Exactamente es eso.
Vega se ríe y entra en la cama conmigo, en mi lado derecho.
– ¿Quién te ha dado permiso para subir a la cama, Vega?.-la molesto colocándome de costado.
– Perdona que te diga West, pero eres mi esclava durante una semana, lo que significa que si yo quiero, tú duermes en el suelo.-contesta con una sonrisa triunfal, acomodándose en su lado. Yo gruño y me doy la vuelta para acto seguido sentir unos brazos rodeándome, lo que hace que yo me dé la vuelta para encarar a su dueña.
– ¿Acurrucarse? ¿Otra vez, Vega?.
– No veo que intentes huir…-responde llevando una de sus manos a mi mejilla cortada pasando sus dedos con delicadeza, provocando que suelte un pequeño quejido. Sus dedos me queman la piel.– ¿Te duele mucho?.
– Un poco, lo soportare.-digo quitándole importancia.
Vega acerca su rostro y deja un tierno beso en los cortes de mi mejilla, sintiendo su calidez de inmediato. Sigue con sus cuidado depositando besos por toda mi cara; primero mi frente, luego le siguen mis parpados, mi otra mejilla y mi barbilla.
– Voy a morir de diabetes a este paso, Vega.-susurro sacándole una risa.
–Buenas noches Jade.
– Buenas noches, Tori.-susurro cogiendo su mentón y uniendo nuestros labios en un beso de buenas noches, notando como Vega sonríe en el beso. No ha sido un día tan malo.
