Ya estoy de vuelta tras unas vacaciones reparadoras y muy necesitadas. Gracias a todos aquellos que siguen mi historia y continúan haciéndolo. Un saludo a todos y espero que disfrutéis del capitulo.

Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.


14 – Again

JADE POV

Una mañana de locos, eso es lo que ha sido. Café Asfalto, Vega, Beck… quiero descansar tranquilamente en mi cama durante horas. Me alegro de haber hecho caso a Vega – cosa inaudita en mí –, volver a tener a Beck como amigo es… genial. Por ahora los problemas se van solucionando de uno en uno pero el siguiente problema es el que más me asusta; mi padre.

– Vamos, Jasón, sube.- ordeno a mi hermanastro que está parado enfrente de su colegio hablando con sus compañeros.

– ¡Hola, Jadey! ¿No está Tori?.- pregunta buscando a Vega dentro del coche, sentándose en el asiento trasero y poniéndose el cinturón de seguridad.

– No, ¿Por qué debería estar Vega?.

– Por qué siempre estáis juntas.

– No estamos siempre juntas, y borra esa estúpida sonrisa de tu cara antes de que te la borre yo de un tijeretazo.- gruño viendo por el retrovisor central la ancha sonrisa que tiene Jasón.

– Me gusta Tori, además sabe jugar a los videojuegos no como tú y Beck.- dice Jasón mirando por la ventanilla.

– ¿Cuándo ha jugado To– Vega contigo?.- me corrijo en el último momento.

– Anoche estuvo jugando conmigo en mi habitación.

– ¿Anoche…?.- susurro para mí misma, eso explicaría porque durante la noche casi me caigo de la cama; no estaba Vega.

– Me vio llorando y se acercó a mi habitación, estuvo conmigo y me canto hasta que me volví a dormir.- sonríe con tristeza Jasón agarrándose al cinturón con fuerza.

– ¿Lloraste y Vega te consoló?.

– Si.

Sonrío, Vega no tiene que hacer nada por mí pero sin embargo sigue ahí, ayudándome a mí y a Jasón.

– ¿Te gusta Tori, Jadey?.- pregunta curioso Jasón, acercándose a mi asiento.

– No.

– ¿De verdad?.

– Te diré un secreto bicho, pero como salga de tu boca lo último que oirás será el sonido de unas tijeras cerrándose.- le amenazo otorgándole mi mejor sonrisa malvada.

– Prometo no decir nada.- hace el gesto de cerrarse una cremallera en sus labios.

– Creo que… ¡BOOOOH!.- grito de golpe asustando a Jasón hasta el punto de que se desabrocha el cinturón y sale del coche gritando – ya aparcado – y yo no puedo evitar estallar en carcajadas.

– ¡Jadey, no es gracioso!.- se queja Jasón dando saltitos y sacándome del coche.

– Deberías haber visto tu cara, deliciosa.- sigo carcajeándome mientras intento abrir la puerta de casa, a duras penas lo consigo y lo primero que veo es la fría cara de mi padre.

– Jadelyn.- me saluda con sus ojos azules penetrantes, su regio porte y su poderosa voz. Mi padre me intimida, lo admito.

– Padre…

– ¡Papa!.- exclama Jasón corriendo a abrazar a mi padre, el cual corresponde con una sonrisa.

– Pensaba que no ibas a venir tan pronto.- comento depositando las llaves de mi coche en su sitio.

– Adelante trabajo, ¿Qué te ha pasado en tu cara?.- dice algo rudo, acercándose y girándome con cuidado la cara hasta fijarse con más detenimiento en mi mejilla cortada.

– Tuve un accidente con un arbusto, olvídalo.- digo apartando su mano.

– ¿Y tu madre?.

– Madison no es mi madre.

– Jade.

– Padre.

– Estoy aquí, cariño.- dice una voz detrás de nosotros.

Madison acaba de entrar por la puerta, con su indumentaria habitual, sin rastro de haber estado bebiendo, de resaca o derivados. Impresionante. Se acerca a mi padre y deposita un beso en sus labios.

– Estoy muy feliz de que hayas regresado, ¿ha sido agotado el viaje?.- pregunta con una sonrisa que me revuelve el estómago. La odio. Mi padre le responde que un poco si y ambos desaparecen por las escaleras.

– Perra falsa…- farfullo.

– Jadey, ¿puedo jugar al ordenador?.- me pregunta Jasón estirándome de mi camiseta.

– Te toca hacerme mi colada, enano, después juegas.- le revuelvo el pelo y me subo a mi habitación, Madison ya se ha encargado de borrar mi buen humor.

Cuando caigo en mi cama empiezo a escuchar música celestial; esto es el jodido paraíso. No me había dado cuenta lo cansaba que estaba hasta que mi cabeza ha tocado mi maravillosa almohada. Me pongo mis cascos y le doy a PLAY en el reproductor de música de mi PearPhone.

Para mi desgracia no puedo dejar de pensar en la confesión de Vega, ha admitido que está enamorada de mí, que me acepta tal y como soy y que le parece bien, no puedo negar que estoy asustada. Porque Beck también se enamoró de mí y me acepto, prometió que siempre estaría conmigo y casi hemos acabado de la peor manera posible. Tori no es Beck, Jade, no puedes compararlos. Ya lo sé, pero no puedo evitarlo, ¿y si Vega también me engaña? ¿Y si se cansa de mis celos y de mi actitud? ¿Y si sigo haciéndole daño hasta romperla? Pero, ¿y si te hace feliz? ¿Y si te saca una sonrisa cada día? ¿Y si te da el cariño y amor que tanto tiempo has estado buscando? ¿Y si tira las frías barreras que has construido alrededor de tu corazón y entra en él?. Lentamente noto como mis parpados son cada vez más pesados hasta que finalmente no puedo mantener mis ojos abiertos y caigo en un plácido sueño; sin pensamientos, sin preocupaciones, tan solo el silencio.


TORI POV

– Matt es genial Tori, es el chico más guapo y caliente de todo Hollywoods Art y está conmigo.- dice Trina entrando en casa como un torbellino dejando todas sus cosas donde le pilla.

– Es la décima vez que me lo dices Trina, para un poco.- suspiro echándome derrotada en el sofá, Trina acaba con la energía de cualquier ser vivo.

– Y dime hermanita, ¿Qué tal con Ryan?.- pregunta elevando sus cejas, quiere respuestas.

– Bien, supongo, me ha pedido volver a salir mañana.- me llevo mi brazo a mi cara, tapando mis ojos con él.

– Wow hermanita, sí que avanza la cosa, ¿os habéis besado ya?.

– ¡Trina!.- grito sonrojada, odio cuando se mete conmigo.

– ¿Qué? Ryan esta cañón también, no veo lo malo en mi pregunta pero me lo tomare como un No.

– Por supuesto que no, Ryan no me gusta de esa manera.

– De todos modos, ¿A dónde iréis?.

– Me ha comentado algo de un karaoke nuevo que han abierto, pero no se cual es.

– Hmm… Ten cuidado Tori, te lo digo como hermana mayor.- dice seriamente Trina. Wow, creo que nunca me ha hablado así antes.

– ¿Por qué lo dices?.- pregunto confusa levantándome del sofá.

– Ryan no me parece mal tio, pero se junta con Ryder, ya sabes "Ryder", solo quiero que tengas cuidado, es mi consejo como hermana mayor.- responde dejando la botella de agua que previamente estaba bebiendo y sube a su habitación.

Ryder, solo escuchar el nombre de ese… imbécil me pongo de mal humor. Pero me alegra de haberle dejado en ridículo delante de todo Hollywoods Art. Miro el reloj de la cocina y me doy cuenta de que son las tres de la tarde, en dos horas tengo que reunirme con Jade así que mejor me doy una ducha ya.

Después de mi maravillosa ducha – odio cuando hace tanto calor y sudas sin parar –, me he vestido y he salido con dirección a la casa de Jade. Antes de llamar la puerta se abre.

– Oh, perdona, ¿ibas a llamar?.- pregunta una mujer, es Madison pero está bastante cambiada desde la última vez que la vi…

– Eh…si, Jade y yo tenemos que hacer un trabajo para clase.

– Ya veo, ¿y tú eres…?.- pregunta analizándome con su mirada, comienzo a estar algo incomoda sinceramente.

– Tori, Tori Vega señora.

– ¿Tori?.- oigo una voz grave detrás de Madison, es el padre de Jade, al cual solo vi cuando ella llevo a cabo su obra.– Tú eres esa amiga de mi hija, la de la obra de Jade.

– Si, nos conocimos ahí por primera vez.- respondo asintiendo levemente.

– Creo que fui un poco rudo contigo esa vez, me disculpo. Mi esposa y yo íbamos a salir, Jade creo que está en su cuarto, voy a avisarla…

– ¡No! Quiero decir, no hace falta Sr. West, usted salga con su esposa, yo despertare a Jade.- digo rápidamente haciendo que ambos adultos me miren interesados.

– De acuerdo, buena suerte con ello. Si nos disculpas.- se despide con un leve asentimiento de cabeza.

Tanto Madison como el padre de Jade se despiden formalmente de mí y yo entro en la casa para ser atacada por unos cálidos y pequeños brazos.

– ¡Tori!.- dice Jasón abrazándome y escondiendo su cara en mi pecho riéndose.

– ¡Hola, Jay! ¿Qué hacías?.- pregunto cerrando la puerta y abrazándolo también.

– Estaba jugando al ordenador pero me aburrí y me puse a ver la tele. No sabía que ibas a venir, Jade duerme en su habitación.

– Ya veo, voy a despertarla entonces, tu espera aquí, ¿vale?.- le digo separándome de él, guiándole al sofá y me dirijo al cuarto de Jade.

Cuando abro la puerta de su habitación me doy cuenta de que todo está en penumbra y apenas puedo diferenciar los distintos muebles que hay en la habitación. Con ayuda de la luz de mi PearPhone, llego hasta las persianas bajadas y las levanto un poco. Jade me da un gruñido como respuesta, sonrío y me acerco a su cama.

– Jade, despierta.- digo suavemente agitándola un poco.

– Grmrmg.- farfulla Jade dándome la espalda.

Es increíble lo mona que se pone Jade cuando duerme, pero mejor no se lo digo si quiero seguir conservando mi cabeza sobre mis hombros.

– Vamos, Jade, arriba.- vuelvo a decirle subiéndome en la cama ya que se ha alejado hacia la pared cuando se ha movido.

Sigo sin obtener una respuesta positiva por parte de Jade, así que paso al plan B, consigo poner a Jade boca arriba y le doy un tierno beso en la frente, consiguiendo otro pequeño gruñido de su parte, le doy otro en su mejilla aun sin sanar, y otro en la barbilla. ¡Bingo! Jade abre ligeramente sus ojos, eleva sus brazos y atrapa mi cara con sus manos, atrayéndome a ella y juntando nuestros labios en un beso.

– Eres muy ruidosa, Vega.- dice a escasos centímetros de mis labios

– Y tu una marmota, West, quien iba a decir que Jade West hace ruiditos cuando duerme.- la molesto sonriendo.

– Has descubierto otro de mis secretos más oscuros Vega, pronto tendré que acabar contigo.- responde con una de sus típicas muecas volviendo a juntar nuestros labios. ADORO a Jade cariñosa.

– ¿Oh? Y que me harás, ¿me mataras a besos como ahora?.- la reto y no debería haberlo hecho, porque la sonrisa que me ha dedicado no presagia nada bueno.

Jade estira de mis brazos y me coloca en la cama, subiéndose ella encima y volviendo a unir otra vez nuestros labios en un beso de todo menos casto. En serio, cuando estoy con Jade mis hormonas adolescentes se activan y todo en lo que puedo pensar es en besar esos tentadores labios, tocar su blanca piel, enredar mis dedos en ese oscuro pelo suyo… Jade profundiza el beso sin pedir permiso con su lengua para que se encuentre con la mía, yo paso mis manos por su cuello poniéndonos más cerca – como si eso fuera posible –. Nuestras lenguas se encuentran en una guerra sin pausa por el control absoluto y por mucho que la mía quiera ganar acaba resignándose a la evidencia; no puede salir victoriosa. Nos separamos por falta de aire y ambas nos miramos a los ojos, respirando con dificultad pero no tengo que esperar mucho para volver a sentir sus labios contra lo míos, retomando su trabajo. Juro que la temperatura de la habitación ha tenido que subir al menos diez grados más, con cada caricia que Jade me otorga, con cada beso, con cada sonrisa sube un grado más. Las manos de Jade comienzan a descender por mi cintura colándose sin permiso por debajo de mi camiseta, haciendo que suelte un pequeño gemido que rápidamente es acallado por los labios de Jade. No deberíamos estar haciendo esto, tendríamos que estar abajo hablando del trabajo que tenemos que exponer en poco tiempo.

– Jade… - la llamo aguantando como puedo los besos húmedos que va dejando por mi cuello.– Tenemos que ensayar…

Jade me mira incrédula.– ¿En serio, Vega? ¿AHORA?.- responde con voz ronca. Jade es TAN SEXY.

Si, Jade, nuestra nota depende de este trabajo.- digo algo más calmada, apoyándome en un codo.

– ¿Seguro, Vega?.- susurra seductoramente Jade en mi oreja, mordiéndome con suavidad mi lóbulo, dejando escapar por mi parte un gemido. Rápido Tori, debes parar esto, AHORA. LO SE.

– Si…- respondo en voz baja. Mierda, no ha sonado muy creíble, mis hormonas podrían ayudar de vez en cuando.

– No suenas muy segura, Tori…- vuelve a susurrar pero esta vez directamente en mis labios uniéndolos en un hambriento beso.

Me merezco un premio por lo que voy a hacer, una medalla, algo.

Haciendo acopio de todo mi autocontrol – el cual casi he perdido a estas alturas – consigo poner mis manos en los hombros de Jade, empujándola lentamente para separarnos.

– Vamos Jade.- digo mirándola a los ojos.

Jade gruñe con frustración levantándose de su cama dándome acceso visual a todo su cuerpo – porque Jade no lleva pantalones y me acabo de dar cuenta –, yo simplemente no puedo hacer otra cosa que maldecirme internamente una y otra vez.

– Cierra la boca Vega, o entraran moscas.- sonríe Jade cogiendo unos pantalones azules de su silla y vistiéndose con ellos.

– ¿Entonces te consideras a ti misma una mosca, Jade?.- respondo con fingida inocencia.– Por qué creo recordar que hace unos minutos estaba tu lengua dentro de ella…

Jade me mira sorprendida pero mi respuesta no hace que borre su sonrisa.

– Y yo creo recordar que no te ha disgustado en absoluto.- responde pasando su lengua por sus labios. Dios.– Ahora, vamos, no quiero usar mis tijeras recién levantada.

Una vez se ha aseado Jade en el baño, ambas bajamos al piso de abajo donde se encuentra Jasón mirando la televisión, ajeno a cualquier ruido a su alrededor.

– Vega, hazme café.- ordena Jade estirándose una vez se ha sentado en uno de los taburetes de la isla de la cocina.

– ¿Qué lo haga yo? ¿Y eso porque?.- pregunto indignada. ¿Porque demonios tengo que hacerle café?.

– Porque sin café mi cuerpo no trabaja, y la que ha querido que hagamos ahora el trabajo con tanta efusividad has sido tú.- dice Jade con una mueca mientras se cruza de piernas y se apoya en la isla.

– Que remedio...- respondo frustrada.

En contra de mis deseos preparo una jarra de café, llenándola poco menos de la mitad. Me sorprende que con el dinero que posee el padre de Jade, no tengan ninguna máquina de café. Jade se acerca a donde me encuentro y coge la jarra, vaciando todo su contenido en una taza, echándole dos cucharadas de azúcar, dándole después un sonoro sorbo degustando el sabor del café negro. Espera…

– ¡Hey, yo también quería!.- me quejo con ambos brazos en jarra, encarándola.

– Tarde Vega.- responde sin más sorbiendo de nuevo su bebida caliente. Yo suspiro resignada negando con mi cabeza.

Puedo sentir la mirada fija de Jade, acerca su brazo libre y me toma del mentón.

– ¿Aun quieres café, Vega?.- pregunta misteriosamente sin apartar la taza de sus labios. Yo asiento lentamente sin saber que se le pasa por la cabeza, no puedo leer a Jade como ella me lee a mí, no puedo descifrar todo lo que reflejan sus ojos o su manera de actuar.– Da gracias a que me siento generosa y mis tijeras están en mi habitación.- dice tomando un pequeño trago de su taza, sin tragarse el líquido, para inmediatamente después une su boca con la mía provocando que yo le de todo el acceso que ella desea. Esto es… Wow, quiero decir, acaba de pasarme el café con su boca lo que ciertamente yo no me esperaba en absoluto y que puedo decir, ha sido genial. Este café es totalmente Jade; una adicción amarga con un toque de dulzura.

– Mmmm.- relamo mis labios de forma inconsciente saboreando el café, cuando levanto la mirada me encuentro con la sonrisa de Jade, y sonrío sin poder evitarlo.


JADE POV

Miedo, eso es lo que siento con Vega. Un temor indescriptible de todo lo que me hace sentir, ¿desde cuándo Vega puede hacerme tan débil? ¿Desde cuándo tiene ese control, ese poder sobre mí? Me hace actuar distinto, menos Jade West. Jamás y digo JAMÁS habría compartido mi café con nadie, ni si quiera con Beck, el café es sagrado para mí. Si hubiera un culto de adoración hacia todo tipo de café yo sería la cabecilla, su profeta, su líder. Pero sin embargo delante de mí tengo a la menor de las Vega, relamiéndose los labios que previamente han estado en contacto con los míos y dedicándome una sonrisa radiante. Dios, como odio a Vega. Claro, Jade, claro.

Sin decir ninguna palabra – gracias a dios – ambas nos sentamos en el sofá como ya hiciéramos hace bastantes días en nuestra primera reunión.

– Cuando tuvimos que interpretar personajes en casa de Sikowitz, tú interpretaste a Betsy-Sue Goldenheart, creo que si actúas igual que aquella vez será pan comido.- comenta Vega cruzando su pierna por encima de la otra. Es un gesto inocente y muy normal pero teniendo en cuenta el escaso short que lleva digamos que deja de ser inocente.

– Estoy muy segura de que disfrutaste eso Vega, ya que tú me diste ese papel.- respondo cruzándome de brazos.

– Fue una pequeña venganza, me martirizabas cada día en clase, ¿Qué esperabas?.- se defiende Vega encogiéndose de hombros.

– Mi venganza no va a ser pequeña, te lo aseguro, Vega.- le advierto con una sonrisa. Oh si, nena, nada pequeña.

– Volviendo al tema… me muero por verte vestir de color rosa.- sonríe con humor Vega.

¿De rosa? Espera; lo opuesto a nosotros, yo visto de negro, rosa… MIERDA.

– Ni hablar,- respondo asustada, rosa no.

– Oh si, West.

– Pues tú tendrás que vestir todo de negro, Vega.

– No me importa en absoluto, West, te lo puedo asegurar.

Tiene todas las de ganar aquí, la que más perjudicada va a salir del cambio voy a ser yo.

– ¿Cuándo te enamoraste de mí?.- suelto de repente, hora de poner incomoda a Vega y ya que Jasón está duchándose…

– El negro no es tan… ¿Qué?.- dice Vega borrando la sonrisa estúpida que tenía en su rostro. Oh, sí.

– Yo cumplí mi parte, Vega, pero tú no. No me gustaría pensar que la familia Vega rompe su palabra tan fácilmente.- continúo presionándola, violando completamente su espacio personal.

– Yo... Eh… yo…- balbucea Vega evadiendo mi mirada. El placer que siento al verla así…

– Con lo segura y envalentonada que parecías en el armario del conserje…- susurro manteniendo mi rostro muy cerca de ella.

Entonces como si mis palabras hubieran activado algún interruptor, Vega me encara; sus ojos no dejan los míos, su cara está a mí mismo nivel, su cuerpo esta sereno y calmado. Es la misma Vega que me contesta a mis provocaciones, me reta y lucha.

– Empezó cuando me ayudaste a limpiar la guerra de comida, siguió cuando me abrazaste por tu primera obra propia, creció cuando me consideraste tu amiga en los Platinum, se hizo más grande en nuestra "cita" y finalmente he quedado total e irremediablemente enamorada de ti al ver ese lado que tanto ocultas; la cara dulce y sincera de Jade West.

¿Por qué siempre tiene que ganarme Vega? ¿Por qué…? ¿Qué se responde a una confesión así de tierna, dulce y sincera? ¿Qué se responde?

– No tienes que decir nada Jade, no es necesario, te lo debía ya que te lo prometí y yo siempre cumplo mi palabra.- sonríe ladeando su cabeza, mirándome con compresión pero yo sé que está decepcionada de que no diga nada, de que no le diga lo mismo. Vega es un libro abierto cuando sabes leerla perfectamente.

– ¿Quieres…?.- me aclaro la voz tosiendo un poco, yo nunca hago estas cosas, siempre es al contrario, es a mí a quien le piden salir.– ¿Quieres salir a algún sitio mañana…? Quiero decir, a cenar y cosas de esas cursis.- finalizo evadiendo su mirada.

Vega me mira sorprendida, analizando lo que le acabo de proponer, ¿Qué demonios tiene que pensar tanto? Si Jade West te pide salir en una cita, aceptas y punto. Y vuelvo a verlo, ese pequeño gesto que delata todas sus mentiras.

– Habla.- ordeno.

Vega me mira con tristeza.– Te vas a enfadar conmigo y no quiero eso.- responde con miedo.

– No me voy a enfadar, habla.- valiente yo con esa mentira monumental.

– Mañana he quedado con Ryan después de clase…- responde cerrando los ojos y apartándose un poco, temiendo mi reacción. ¿Me teme? ¿Me tiene miedo? Pues con mucha razón ahora mismo.

– ¿Cómo? Creo que no te he escuchado bien, Vega. ¿Has dicho que has quedado con el payaso?.- repito lentamente, palabra por palabra, quemando a Vega con mi mirada.

– Si.- responde.

– ¿Y se puede saber porque cojones has quedado con él?.- demando, enfadándome mas a cada segundo que pasa. Cálmate Jade, no sois nada, ¿no? No puedes recriminarle. ¡Sí que puedo!. ¿Ah si?.

– Me lo pidió cuando estábamos en casa de Cat y ya sé que te dije que le diría que no, pero hoy me lo ha vuelto a recordar y sin pensar he dicho que sí, de forma inconsciente.- explica Vega pasando sus manos por su cabello en un gesto nervioso y desesperado.

– Pues le dices que no vas ahora mismo y punto.

Vega gruñe cruzándose de brazos.– Somos amigos, no va a pasar nada, no puedes exigirme eso, Jade.

– ¡Sí que puedo!.- grito levantándome colocando ambas manos en mis caderas.

– ¿Y con qué derecho? ¡No somos nada!.- contesta Vega desde su sitio en el sofá.

Te lo dije, no sois nada, no tienes ningún derecho. JODER.

– Muy bien, tienes razón Vega, no somos nada.- digo dolida, no sé porque, si tiene razón, no somos nada pero no puedo evitar que me duela.– Haz lo que quieras, no me importa.

Vega suspira y se levanta también.

– No lo hagas de nuevo Jade.

– ¿Hacer que?.

– Esto, alejarte de mí otra vez. ¿No confías en mí?.- pregunta.

– ¡No confío en McDonald! ¡Se junta con el gilipollas de Ryder, por el amor de dios!.- exclamo elevando ambos brazos en alto, señalando el techo de la planta de arriba.– Mira, olvida lo de salir, olvídalo.

– Espera Jade, puede ser pasado mañana, otr–

– ¡No! Porque si McDonald te lo vuelve a pedir le volverás a decir que si como un perrito obediente.

Cuando miro por fin a Vega, veo su cara herida por mis palabras, yo no quería pero me dijo que le diría que no y hace justamente lo contrario, no hay excusa. Suena mi PearPhone en algún lugar del sofá.

– Jade, vamos a hablar esto.- pide Vega, mirando mi PearPhone, pendiente de si cojo la llamada o no.

Ahora mismo estoy muy enfadada, la sangre me hierve y las ganas que tengo de herir seriamente a McDonald no ayudan en absoluto. Confío en Vega, realmente lo hago sino ahora mismo no estaría en mi salón, estaría en algún contenedor descuartizada con mis tijeras. Pero siempre que veo a Vega en la lejanía esta con McDonald; en clase, en los pasillos, a la salida, incluso cuando él no está presente vuelve a salir su puñetero nombre. Miro la llamada entrante; Emily.

– Vete con tu McPayaso, que no se te haga tarde.- siseo con enfado dirigiéndome a la entrada de mi casa, abriendo la puerta.

– Jade por favor, no va a pasar nada, Ryan no me gusta.- suplica una derrotada Vega llegando a donde me encuentro.

Olvídalo Jade, Tori se te ha confesado dos veces en menos de un día, ¿Qué más quieres?

– Cheeseburguer te devora con la mirada cada vez que te ve. ¿Piensas que no va a hacer ningún movimiento? Crece, Vega.

Cuando Vega va a responder, advierto a Emily detrás de ella, acercándose hacia nosotras.

– Hey, J.- me saluda con una sonrisa.– Eh… ¿interrumpo algo?.- pregunta dirigiendo su mirada entre nosotras.

– No, no interrumpes nada, Em.- pronuncio su apodo de una forma coqueta, sonriéndole de vuelta, indicándole que entre – lo cual hace –. Y Vega se muere de celos por dentro, puedo notar como aprieta los dientes y puños, escucho como bufa.– Vega ya se iba, ¿verdad?.

– Si, un placer volver a verte Emily.- responde con una sonrisa y sale de mi casa no sin antes voltearse hacia a mí de nuevo.

Sin darle tiempo a decir nada, cierro mi puerta en su cara. Se acabó la Jade blanda.