Tenia pensado actualizar ayer, pero Fanfiction y su querido error 503 no me dejaban. Muchas gracias a tod s los que siguen la historia, han dejado comentarios y favoritos.
Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.
15 – Call
JADE POV
– Valeeeee… ¿Qué ha sido eso, J?.- pregunta una confundida Emily mientras se sienta en el sofá, cruzando una pierna sobre la otra y mirándome fijamente. Conozco esa mirada, es la mirada de "Me vas a contar todo ahora mismo".
– Nada.- respondo secamente y me pongo a jugar con mis tijeras las cuales tenia guardadas entre medias de los cojines del sofá, siempre hay que ser precavida , quiero cortar algo o alguien.
Emily suspira llevándose una mano a su sien derecha, masajeándola levemente.– Te conozco Jade, ahora mismo estas enfadada y mucho, así que ya me lo estas contando.
– Vega ha quedado otra vez con el subnormal de McDonald.- respondo concentrada en mis tijeras, abriendo sus hojas y cerrándolas repetidas veces. Amo el sonido que hacen.
– Ah, entiendo y tú te mueres de celos.- dice con simpleza Emily riéndose.– ¿Sois novias, J?.- pregunta curiosa, mordiéndose el labio inferior.
– ¿Qué? ¡No!.- contesto rápidamente negando con la cabeza.
– ¿Entonces que más te da que salga con Ryan?.- vuelve a preguntar Emily, y aunque ella sabe la respuesta le encanta meterse conmigo, retarme, probarme, como hace Vega.
– Me dijo que le diría que no, me lo dijo.- gruño molesta, si tú dices que vas a hacer algo, lo haces, no al contrario. Esos celos Jade. CALLATE.
– Puede ser una salida como amigos, J.
– Se junta con el inútil de Ryder, McPayaso no va a desaprovechar una oportunidad así con Vega.
– Pues en vez de impedir que eso ocurra, la acabas de lanzar a sus brazos con un billete de solo ida, J.- dice Emily levantándose, acomodándose mejor su ropa y buscando algo en la estantería con películas que hay al lado del televisor de plasma.
Yo expulso el aire que contenía en mis pulmones con pesadez por que por mucho que me reviente, Emily tiene muchísima razón; le he dado a Vega un billete directo. Pero se supone que ella está enamorada de mí, ¿no? Me lo ha dicho en dos ocasiones. Y tú eres incapaz de aceptarlo también, cobarde. ¡No soy una cobarde! Le estoy enseñando a Vega una jodida lección.
– Ya lo sé, no necesito que traigas a mi casa tu estúpida presencia para saberlo.- contesto molesta.
– Entonces por qué lo haces, ¿lanzar a Tori lejos te ayuda? Me atrevo a decir que te perjudica.- y Emily sigue con su interrogatorio personal.
– Déjame en paz.- inclino mi cabeza hacia atrás, apoyándola en el respaldo del sofá, suspirando con mi mirada fija en el techo de la sala.
Emily encuentra lo que ha estado buscando con ahínco durante los últimos cinco minutos, lo deja encima de la mesa. Se acerca dando la vuelta al sofá para poder encararme. Me mira a los ojos intentando comprender lo que hay en mi cabeza.
– ¡Oh! Con que era eso…- sonríe Emily, pero no una sonrisa amigable, sino una de júbilo y diversión.
– ¿De qué hablas?.
– Te gusta y puedo asegurar que mucho.
Viendo nuestra conversación acierto al pensar que se refiere a Vega.
– ¿Quién, Vega? Por favor.- cierro los ojos evadiendo su mirada de sabelotodo. Ni muerta voy a dejar que disfrute a mi costa.
– Oh venga ya, tienes la misma mirada que cuando empezaste con Beck, deja de engañarte a ti misma J, te harás un tremendo favor.
– Metete en tus asuntos.- gruño llevando uno de mis brazos a mi cara, tapando mis ojos.
– Para tu desgracia y la mía, tú entras dentro de mis asuntos J, eres mi amiga.- responde Emily con una sonrisa, no la veo pero estoy segurísima de que la tiene plasmada en su rostro.
– ¡Emily!.- grita un emocionado Jasón, aun con el pelo mojado, abrazando con fuerza la cintura de Emily.
– ¡Pero mira a quien tenemos aquí, cuanto tiempo sin vernos, Jasón!.- responde con la misma emoción en su voz Emily, quien abraza sin dudar a Jasón, estirándole de las mejillas de forma maternal.
– ¿Te vas a quedar?.- pregunta Jasón separándose un poco de Emily.
Emily me mira pidiéndome permiso con sus ojos amatista, esperando una afirmación por mi parte. De todos modos no tengo nada que hacer hoy, así que asiento dándole permiso.
– Obviamente Jasón, J y yo íbamos a ver El Tijeretazo con comentarios del director, ¿te apuntas?.- pregunta Emily a Jasón, dirigiéndose a la cocina para preparar algunas palomitas. ODIO lo bien que me conoce Emily.
– ¿En serio? ¡Por supuesto que me apunto, es mi película favorita!.- responde Jasón corriendo a sentarse a mi lado derecho. Sonrío durante unos segundos antes de volver a mi cara normal, yo soy la artífice de que El Tijeretazo sea la película preferida del piojo y bien orgullosa que estoy.
De repente mi PearPhone vibra en mi bolsillo. Es una llamada entrante y no necesito mirar la pantalla para saber de quién es; Vega. Cuelgo inmediatamente.
– Jade, ¿Dónde está Tori? Pensaba que estaba aquí contigo.- pregunta Jasón echando una mirada por la planta en busca de la latina.
– Se ha ido.
– ¿Por qué?.
– Porque sí.
– ¿Le ha pasado algo?.- sigue preguntando con un tono preocupado, juntando sus cejas.
– No, y deja de preguntar de una maldita vez.- respondo con más fuerza de la que pretendía.– Ahora deja de preguntar y ve la mejor película de terror de la historia.- vuelvo a responder esta vez más suave, aún sigo enfadada por todo el tema Vega McDonald. De reojo compruebo que Emily me da una mirada de aprobación acompañada de una suave sonrisa, y se sienta a mi lado también como ya ha hecho Jasón.
Creo que El Tijeretazo es de las pocas cosas que pueden quitarme un enfado y hacerme disfrutar a la vez. Es la jodida mejor película de terror de la maldita historia, tiene todo lo necesario; sangre, terror, gritos, muerte,– sangre otra vez –. Me encanta y encima tanto Jasón como Emily son adeptos de ella. Cuando vi la película con Vega he de admitir que estaba más pendiente de sus facciones que de la película en sí, porque tengo que admitirlo por mucho que me moleste y es que Vega es muy mona cuando tiene miedo, dan ganas de abrazarla y no soltarla nunca. Que tierna y cursi eres Jade, admítelo ya. Dios y su gran idea de darme de conciencia a Pepito Grillo.
Cuando acabo la película ya era de noche, sobre las diez y media así que mande a Jasón a dormir.
– Vamos a fuera Jade.- dice Emily levantándose del sofá y cogiendo su bolso para dirigirse a la entrada y yo la sigo.
Una vez fuera, Emily saca su paquete de tabaco sacando un cigarro de él y tendiéndome uno que acepto gustosa, no se encuentra aquí Vega para pararme en este momento. Yo me coloco el cigarro en mis labios y Emily me lo enciende con el suyo, juntando ambas puntas.
– Que bien sienta con este encantador aire veraniego.- comenta Emily cruzando uno de sus brazos por debajo de sus pechos para poder servir de apoyo al brazo con el cual sostiene el cigarro.
– Si.- respondo dándole una calada, expulsando lentamente el humo a través de mis labios. Está enamorada.
Emily me mira con una ceja levantada. No he dicho nada.
– Cuando me pides que fume contigo es porque quieres darme un sermón sobre qué debo hacer con mi vida y paso. Termino antes de esta forma.- le contesto mirando al cielo. Me lo ha dicho hoy dos veces, la última antes de que llamaras y vinieras.
– Entonces porque la alejas, J.
– Porque he dejado que traspase unas barreras que he tardado años en construir, en reforzar. Y mira lo que ha pasado, a la mínima que McTonto le dice algo ella asiente como si fuera su perrito faldero.- gruño enfadada gesticulando con mi mano libre, volviéndome a llevar con la otra el cigarro a mi boca.
– Tu problema Jade es que tienes tanto miedo a que te vuelva a pasar lo de Beck, que te niegas a abrir la puerta a nadie más. No todo el mundo es como Beck ni todo el mundo es como tu.- responde con sinceridad Emily, sin dejar de sonreírme.– Tori te gusta, porque si no jamás le hubieras dejado acercarse tanto a ti. Ese es un privilegio que guardas para algunas personas y dichas personas las puedes contar con los dedos de una mano.
– Me "confesé" de cierta forma en casa de Cat, le dije que ella me daba miedo.- respondo débilmente. ODIO sentirme así, odio sentir cosas, odio tener sentimientos, porque el amor es debilidad en todo su esplendor. Te convierte en un ser tan jodidamente patético…
– Oh dios mío, recuérdame pedirle un autógrafo a Tori cuando la vea, hacer que Jade West se te confiese… merece todos los elogios posibles.- bromea Emily pegándome un flojo puñetazo en mi hombro. Como disfruta…
– ¿Ves como no puedo contarte nada? Estúpida canadiense, todos los canadienses me dais problemas y dolor de cabeza.- suspiro.
Emily se carcajea sonoramente, finaliza su cigarro y lo pisa una vez lo ha tirado al suelo.
– J, llevo a tu lado años, eres como mi hermana pequeña, he aguantado tus berrinches, tus enfados, tu todo y no voy a dejar de hacerlo.- dice Emily abrazándome. Has pasado por mucho; tu madre, tu padre, Madison, Beck… e incluso la persona más fuerte tiene que caer de vez en cuando solo para levantarse y continuar, no tengas miedo a caer, no tengas miedo a que derriben tus murallas y barreras.- continua con su discurso apoyando su mentón en mi hombro.– Y por cierto, deja de utilizarme para darle celos a Tori, y si lo haces, empieza a dejar más propinas.- bromea depositando un cálido beso en mi mejilla, separando nuestros cuerpos.
– Y yo que creía que Vega era cursi, tu eres mil veces peor, aléjate de mí.- digo sonriendo y negando con la cabeza.
Son las siete en punto de la mañana, en media hora debo estar en Hollywoods Art y me estoy muriendo literalmente de sueño. Emily y su maldito discurso no me han dejado descansar ya que no he podido dejar de pensar en ello. Que derriben mis murallas… no es tan fácil. Por supuesto Vega no ha dejado de llamarme y yo he seguido sin responderle, aún sigo mosqueada y lo seguiré estando pero algo me dice que si me doy el lujo de coger una de sus múltiples llamadas la Jade blanda volverá y ahora mismo no quiero, quiero seguir siendo la Jade malvada, la que temen y respetan. Mi padre y Madison llegaron en la madrugada, parece ser que se encuentran de vacaciones porque a esta hora estarían los dos en la isla de la cocina; mi padre con su periódico mañanero en su mano izquierda – ya que es zurdo – y su café negro solo en su diestra, mirando con ojos críticos como va la bolsa, Madison sin embargo estaría con su café con leche y dos cucharadas de azúcar – cuando no está mi padre se permite el privilegio de echarse un pequeño chorro de coñac –, pero gracias a dios ambos siguen durmiendo plácidamente en su habitación y yo estoy sola con Jasón a mi lado desayunando.
Esta mañana no me encuentro con mucho humor para hablar debido a mi falta de sueño así que la conversación que hemos mantenido Jasón y yo ha consistido en cinco palabras contadas. Tras unos veinte minutos le he dejado en la puerta de su colegio y le he dicho lo de siempre. Y ahora aquí estoy, en la entrada de Hollywoods Art.
– ¡Jadey, ayúdame!.- grita tras de mi Cat, quien porta varias cajas de embalaje.
– ¿Qué narices haces con esas cajas, Cat? Y que no me llames Jadey.- respondo sin ayudarle, venga ya.
– Pedí algunas cosas por internet y se suponía que tenían que llegar a mi casa pero las han dejado aquí.- contesta sin aliento Cat, dejando las cajas delante de su casillero. Casi me da lástima, casi.
– Mala suerte.- digo sin más dirigiéndome a mi casillero, abriéndolo y cogiendo los libros que necesito para la primera tanda de clases. Cat hace lo mismo y me acompaña, ya que nos toca juntas.
Una cabellera castaña que entra por la puerta llama mi atención; Vega. Va acompañada de McDonald el cual no deja de hablar sobre dios sabe que, quizás sobre las nuevas hamburguesas que van a incluir en McDonald, a saber. Vega también se da cuenta de mi presencia y me mira sin parar de caminar hacia su casillero, mi mirada colisiona con la suya unos segundos antes de volverla a mis libros. Cat ha presenciado toda la escena como si del gato Cheshire de Alicia se tratara.
– ¿Ha pasado algo entre Tori y tú, Jadey?.- pregunta Cat con ambos brazos a su espalda, balanceándose.
– No.- respondo zanjando la conversación antes de que empiece. Cuando Cat y yo nos dirigimos hacia nuestra clase, algo me agarra de la muñeca y me mete a una sala. ¿Pero qué cojones?. No te gusta que te lo hagan, ¿eh?.
– ¿Qué cojones te crees que haces, Vega?.- grito con enfado, librándome con fuerza de su agarre.
– No has respondido a mis llamadas, Jade.- dice Vega.
– Si no las he respondido es porque no quiero hablar contigo, ¿ no has pensado en eso, Vega?.
– ¿Aún sigues enfadada?.- pregunta bufando Vega, agachando la cabeza.
– Déjame salir de aquí.- exijo, saldré de aquí por las buenas o por las malas.
– Jade, por favor, vamos a hablar esto.- vuelve a pedir Vega, como cuando estuvo en mi casa ayer.
– ¡Yo no quiero hablar nada! Vuelve con tu amor McDonald, se os veía muy entretenidos cuando habéis llegado.- digo sin pensar, joder, no quería sonar tan celosa.
– ¡Me lo he encontrado cuando Trina me ha traído! ¿Qué querías que hiciera?.
– ¡Nada, porque siempre le dirás SI!.- respondo gritando, llevando una de mis manos a mi tabique nasal, me estoy enfadando cada vez más.– DÉJAME SALIR DE AQUÍ, VEGA.
Pero la idiota de Vega sigue sin moverse, impidiéndome salir del armario del conserje. Puedo hacerle daño, sabe que puedo ¿Por qué demonios no se mueve ni un ápice?. Porque ella sabe que tu serias incapaz, ya no. ¡No, no sabe nada de mí!.
– ¿Te… te puedo dar un beso?.- pregunta temerosa Vega y su pregunta me pilla con la guardia baja, es decir, le estoy gritando, a nada de sacar mis tijeras y hacerle mucho daño ¿y ella me pide un puñetero beso? INCREÍBLE.
– ¿Qué?.- atino a decir antes de que pueda pensar que me ha pillado desprevenida.
– ¿Puedo besarte?.- vuelve a repetir, esta vez mas confiada y segura de sí misma.
– ¡No!.- niego rotundamente, quiero irme de aquí ya.
– Y te dejare salir.- añade. Lo prometo.
La madre que la pario, ¿Qué pretende con esto? ¿Se cree que besándome va a conseguir que le perdone? ¿Qué me olvide de ayer?.
– Lo has prometido, más te vale cumplirlo.- Vega asiente y yo me acerco a ella.
Ambas nos miramos esperando a que alguna de las dos de el primer paso, yo no lo voy a hacer eso lo tengo muy claro, Vega capta el mensaje y es ella quien se atreve. Vega junta nuestros labios, pasando lentamente sus brazos alrededor de mi cuello, y yo no quiero corresponder este beso, no quiero porque sigo enfadada con ella y sus labios dulces no me harán cambiar de opinión. Pero mi cuerpo me traiciona como siempre hace cuando estoy con ella, y lo odio, lo odio muchísimo. Poco a poco correspondo el tímido beso con sabor a fresa, y lo ha hecho aposta; se ha puesto ese lápiz labial a propósito, porque sabe que me gusta lo cual significa que ya venía con esta intención cuando me atrajo hasta este cuarto. Vega entrelaza sus dedos con mi cabello, haciéndome un pequeño masaje en mí nunca y yo disfruto de él, aunque no quiera, aunque yo ahora mismo desee con todas mis fuerzas cortarle esos dedos. El beso llega a su fin y me separo de ella, porque sé que ella no lo hará por sí misma.
– Lo siento.- susurra Vega contra mis labios, su disculpa va acompañada de un pequeño beso rápido.
– Déjame salir.- digo también en susurros, necesito salir de aquí, AHORA.
– Lo siento, Jade, de verdad.- otra vez se disculpa, abrazándome fuerte escondiendo su rostro en mi hombro, y puedo oler su champú; es un olor dulzón. Pero yo no correspondo su abrazo.
– Vega, déjame salir ya.- vuelvo a decir, esta vez más fuerte.
– No me gusta Ryan.
Expulso todo el aire por la nariz que estaba conteniendo. Cierro los ojos y la aparto de mí, moviéndola lo suficiente como para poder tener acceso a la puerta, mi salida. Vega no intenta oponerse.
– Por fav
La corto tapándole la boca con mi mano, no quiero escucharla, sé que no estoy siendo justa con ella, que ya se ha disculpado, que intenta arreglar las cosas pero yo no le dejo, pero soy así y creo que ya me he "suavizado" lo suficiente por ella.
– Ahórratelo, Vega, ve pensando en que te vas a poner para tu cita con McDonald.- suelto con veneno, queriéndola herir, porque sé que así conseguiré que me deje en paz, porque como me vuelva a abrazar o besar volveré a caer y entonces volverá la Jade blanda y no puedo permitir eso.
Salgo del cuarto dejando a una Vega triste y herida, y siento una ola de culpa visitar mi cuerpo pero no voy a ceder, no quiero.
TORI POV
No, solo dos letras y una palabra, pero he sido totalmente incapaz de decírsela a Ryan y ahora Jade no quiere ni hablarme. Tendría que haberle dicho a Ryan que no estoy interesada en él, que no puedo salir con él. Pero entonces te pediría respuestas, si estas soltera ¿Por qué no salir con él? Jade y tú no sois nada. Pero yo quiero ser algo, y estábamos tan cerca… me iba a pedir una cita, Jade West pidiéndote una cita es algo inaudito y era a mí, a Tori Vega. Siempre podrías haberte callado lo de Ryan. No, yo sé que no podría, tú me hubieras torturado hasta la saciedad. Es cierto.
No estaba en mis planes besarla cuando la he jalado al cuarto del conserje, quería disculparme otra vez pero ha sido volver a ver sus ojos, volver a verla a ella, y esos labios tan tentadores… Jade ha estado a punto de ceder, de perdonarme porque ha correspondido el beso aunque luego lo haya roto y me haya apartado.
Suspiro con pesadez, mañana tenemos que exponer nuestros personajes y Jade me evita y odia, y para colmo hoy no compartimos ninguna clase así que mis únicas oportunidades de verla son; o por los pasillos o en el Café Asfalto con el resto de la banda.
– Tori, pasare a recogerte a las siete.- dice Ryan agarrando el asa de su mochila con fuerza y dándome una sonrisa.– Ya sabes, para nuestra "cita".
– No es una cita Ryan, somos amigos.- respondo intentando quitarle esa idea de la mente, mis problemas con Jade solo aumentarían si Ryan fuera diciéndolo por todo Hollywoods Art.
– Eh, claro, perdona. Vayamos a clase.- se disculpa y me acompaña a la clase 102, donde ambos compartimos Teoría Musical.
A pesar de que es una de mis clases favoritas, en lugar de pensar sobre la hermosa melodía que nuestro profesor ha tocado con el piano, no he podido quitarme la canción que supone Jade para mí en este momento. ¿Es una canción de amor? ¿De pelea? ¿De pena? Ahora mismo es de enfado por su parte y perdón por la mía. Ryan ha intentado darme conversación pero yo he declinado hablarle con una sonrisa. Después de otras dos horas más – esta vez era clase de Canto –, es la hora del almuerzo y mi oportunidad de ver a Jade. Una vez he llegado al Café Asfalto, Cat me saluda con su habitual emoción y fuerza, juro que algún día voy a escuchar a mi espalda crujir.
– ¿Qué hay chicos?.- pregunto a los demás sentándome al lado de Cat, ni rastro de la gótica en la mesa.
– Hola chica, por mi parte he tenido que tocar cuatro instrumentos distintos en media hora, pensaba que mis manos se iban a desprender de mi cuerpo.- suspira Andre dándole un gran bocado a su burrito picante.
– No te quejes, he tenido que repetir una escena quince veces porque mi compañera no hacía más que mirarme con una sonrisa boba y se le olvidaba su parte.- Beck comenta pasando una mano por su negro cabello, y acomodándose mechones que le caían por delante.– Y debo añadir que su parte solo tenía dos líneas.
Sonrío ante la respuesta de ambos chicos y me doy cuenta de que Robbie está muy callado.
– Que ocurre Robbie, estas muy callado.- pregunto al ventrículo.
– Nada, Tori.- responde rápidamente concentrándose en su ensalada.
– Yo te lo diré muñeca, aquí nuestro amigo Robbie, cuando ha llegado a clase, ha tropezado con una silla con la mala suerte de que al ir a agarrarse a algún apoyo para evitar dejarse los dientes en el suelo, ha agarrado la falda de la profesora y digamos… que la Señora Abigail tiene fijación por los gatitos.- responde Rex sin darle oportunidad de replicar a Robbie, el cual esta tan rojo que podría ser confundido perfectamente con un tomate.
Todos en la mesa estallamos en carcajadas imaginándonos la escena.
– ¡Jadey, por aquí!.- escucho gritar a Cat, que agita la mano intentando llamar la atención de Jade. Jade la advierte y sin dirigirme una mirada se sienta al lado de Beck.
– Beck, ¿y mi café?.- pregunta la gótica sonriéndole a su ex novio. Me alegro de que Beck y Jade estén en buenos términos pero no puedo evitar sentirme un poco molesta de que a él le dedique una sonrisa y a mí una mirada que podría derretir un iceberg.
– Marchando ahora mismo.- se disculpa Beck con ambas manos y se va a por un café para Jade, no tenemos que esperar mucho para verle regresar con una sonrisa y un café humeante en sus manos.– Aquí tienes.
– Bien, me alegra saber de qué eres un hombre de palabra, Beck.- responde Jade cogiendo el café que le da Beck. Lo de palabra ha ido descaradamente por mí.
– ¿No estáis nerviosos por lo de mañana chicos?.- pregunta animada Cat, balanceando sus piernas en su asiento. ¡Nos toca representar con Sikowtiz!.
– Cálmate, pelirroja, para algunos va a ser una experiencia muy vergonzosa.- suspira Andre pensando en su actuación.
– Denigrante seria la palabra correcta.- dice Jade sin apartar la vista de su PearPhone mientras que con su mano libre se lleva el café a su boca.
– No sabes las ganas que tengo de verte mañana, Jade.- le molesta Beck zarandeándola levemente. Jade le da una de sus miradas asesinas marca West. Lo tienes merecido, Beck.
– Sera divertido, chicos, no exageréis tanto.- digo divertida por sus reacciones.
– Oh, ¿estás aquí Vega? ¿Dónde está tu mascota, el payaso?.- pregunta Jade haciéndose la inocente. Otra vez allá vamos.
– Lo que yo haga con mi vida no te importa, Jade.- le respondo con dureza, me he disculpado con ella, no quiere hablar conmigo… No tengo porque dejar que me azote una y otra vez.
Jade me mira fijamente y me alegro mucho de que Jade no sea una de los X-Men porque un láser proveniente de sus ojos me habría atravesado los ojos en este instante.
– Vigila tu lengua, Vega.
– Lo mismo te digo, West.
La tensión en nuestra mesa se podía cortar con un cuchillo y los demás miraban el intercambio de palabras con ojos sorprendidos. Me siento mal por haber convertido nuestro agradable almuerzo en un enfrentamiento entre Jade y yo.
– Y…¿Qué tal tus clases, Cat?.- pregunto a Cat intentando cambiar de tema.
La pelirroja me sonríe y me narra su mañana, Jade ha decidido ignorarme y se ha metido de lleno en una conversación con Beck y Andre. Jade es tan difícil a veces, espero que mañana este de mejor humor. El resto de mi mañana transcurre de forma lenta y aburrida porque Jade sigue reclamando su sitio en mis pensamiento pero al fin llega la hora de volver a casa y para mi sorpresa, Ryan está en la salida, esperándome parece ser junto a Trina y Matt.
– Hey Ryan, Matt.- les saludo con amabilidad.– ¿Qué hacéis aquí?.
– Matt se quería despedir de Trina así que le he acompañado y bueno, yo también quería despedirme de ti hasta nuestra salida.- responde Ryan con una sonrisa.
– Vamos Tori, no tengo todo el día.- grita Trina dirigiéndose hacia su coche tras haberse despedido de Matt con un pequeño beso en los labios.
– Aun no te he dado las gracias por aceptar salir conmigo otra vez, gracias Tori.- me agradece Ryan mientras poco a poco va acortando la distancia entre nosotros, estando nuestros labios a un suspiro. ¡Me va a besar! Y lo peor de todo es que puedo ver a Jade de reojo observando la escena en plenitud. Piensa Tori, tienes que hacer algo, ALGO. Con toda la rapidez que puedo giro mi cara consiguiendo que Ryan me dé su ansiado beso pero en mi mejilla. Bendita y maravillosa mejilla. Jade aparta la mirada y pasa por nuestro lado sin decir ni una sola palabra o ruido. Ryan me mira algo confundido – seguramente preguntándose porque le he girado el rostro – pero no dice nada y se despide de mí con la mano, recordándome que pasara a recogerme dentro de unas horas.
– Que cerca ha estado…- susurro para mí misma, suspirando y encaminándome al coche de Trina.
Una vez en casa me relajo con un baño aromático, permitiéndome una relajación completa de todo musculo de mi cuerpo. Adoro este tipo de baño. Para mi desgracia he tenido que responder a un interrogatorio de Trina sobre mi salida de esta tarde con Ryan y de paso Trina ha aprovechado para dejarme claro que esta noche estará en casa de Matt viendo películas. Echo muchísimo de menos a mis padres; los abrazos de mi madre o las bromas de mi padre. Y mi PearPhone vuelve a sonar…
– ¿Si?.- respondo bostezando eligiendo en mi armario la ropa que voy a llevar para esta tarde.
– ¿Tienes sueño, cielo?.- responde la voz de mi madre por la otra línea.
– ¡Mama! Sí, no he dormido muy bien esta noche.- respondo más animada, oír la voz de mi madre me ha despertado del todo.
– Debes dormirte temprano Tori. ¿Cómo va todo por ahí?.
– Estamos bien mama, ¿y vosotros? ¿Cuándo volvéis?.- pregunto esperanzada, necesito la caballería para soportar a Trina.
– Mañana por la tarde tu padre y yo ya estaremos allí con vosotras, vuestra tía ya está mucho mejor y podemos regresar a casa.- responde mi madre diciéndole algo en español a mi padre.
– ¿En serio? ¡Es genial.- sonrío y suena el timbre de la puerta, debe de ser Ryan.– Lo siento mama, tengo que dejarte, te quiero mucho.- me despido de ella.
– Y yo a ti cielo, nos vemos dentro de nada, adiós de parte de tu padre también.
Elijo una camiseta negra que deja a la vista un hombro y unos shorts blancos con unas sandalias marrones claro, no tengo muchas ganas de arreglarme. Una vez en mi baño me doy una suave capa de maquillaje y me arreglo el pelo. En la planta de abajo encuentro a Ryan hablando con Trina sobre tonterías.
– Hola Ryan.- saludo.
– Guau Tori, estas preciosa.- responde Ryan haciéndome un análisis completo con sus ojos.
– Gracias, te veré mañana Trina.- me despido de mi hermana, pero antes de que pueda salir por la puerta, Trina me detiene un momento.
– Ten cuidado, hermanita.- advierte y me deja ir. Yo le sonrío y le contesto que lo tendré.
En el coche de Ryan hablamos sobre el karaoke al que vamos a ir, parece ser que lo han abierto hace muy poco y también tiene un bar del que hablan bastante bien. Ryan no ha vuelto a intentar besarme al menos en su coche .
– Aquí es.- dice Ryan aparcando su coche y abriendo mi puerta para que salga. Yo le agradezco con mi cabeza y ambos entramos en el local repleto de gente.
– Voy a pedir algo de beber, ¿prefieres algo en particular?.- pregunta Ryan señalando la barra.
– Lo que tu pidas para mi estará bien.
Al cabo de unos minutos Ryan vuelve con dos vasos, de los cuales deduzco que tienen que estar llenos de alcohol.
– Tranquila, te he pedido algo muy suave, a mí me gustan más fuertes.
– Gracias, está bien.
No soy una gran fan del alcohol pero hey, ya que estoy aquí a disfrutar un poco. Ryan no me parece mal chico a pesar de los continuos avisos que estoy recibiendo tiene gran variedad de temas de conversación y es guapo y simpático pero no me gusta, a mí me gusta Jade. Quiero a Jade aquí y no a Ryan. Y con ese pensamiento los vasos van cayendo de mi lado uno tras otro hasta el punto de que no sé cuántos llevo y ya es entrada la noche. Ryan me ha pedido un baile el cual he aceptado y estamos los dos en la pista de baile, bailando cerca, MUY CERCA.
– Tori, me gustas mucho.- dice Ryan con voz baja en mi oído, el también lleva unas cuantas copas de más.– Mucho.
– Yo eh… me siento halagada Ryan, pero…- y antes de que pudiera acabar la frase los labios de Ryan estaban sobre los míos con fuerza, impidiéndome hacer cualquier sonido.– Ryan, para.- consigo decir entre jadeos, me está haciendo bastante daño.
– Sé que yo también te gusto Tori, he visto como me mira y sonríes.- sigue susurrando forzándome a juntar de nuevo nuestros labios, pero esta vez una de sus manos empieza a aventurarse por regiones en las que no tiene permiso alguno.
– ¡Ryan, suéltame!.- grito pero él me tapa la boca con su mano, acercándonos cada vez más a una de las paredes del local, está repleto de gente por lo que nadie advierte nada.
Muerdo la mano de Ryan provocando que un gemido de dolor salga de sus labios, alejándose varios pasos. El me mira enfadado.
– ¿P-Pero qué demonios haces?.- dice lo suficientemente alto para que yo le escuche entre todo el ruido que hay en el local y vuelve a acercarse a mí pero una mano le detiene por el hombro. Cuando se gira, veo a Beck tras él.
– McDonald, aléjate ahora mismo de Tori.- advierte Beck sin soltar su agarre del hombro de Ryan.
– ¿O si no que, Beckett?.- el alcohol pregunta por Ryan.
– Pues resulta que el padre de mi novia es el dueño de este local y de bastantes más, si no quieres ser vetado de TODOS ellos, aléjate.
Ryan recula, me da una última mirada y farfulla algo que no logro entender, dejándonos a Beck y a mi solos. Beck se acerca a mí, agarra mi muñeca y me saca fuera del local, y no sabe lo agradecida que le estoy.
– ¿Estás bien, Tori?.- pregunta muy preocupado comprobando que no tenga ninguna herida o moratón.
– S-Si, gracias Beck.- le agradezco con sinceridad.
– ¿Te llevo a casa?.
– No te preocupes, Trina vendrá por mi.- miento, Beck ya ha hecho demasiado por mí, aceptando lo que paso entre Jade y yo y ahora con esto.
– ¿Segura? No me importa, de verdad.
– Segura.- niego con la cabeza y le doy una sonrisa. Beck se despide de mi diciéndome que si Trina no viene el me llevara inmediatamente, que le avise por PearPhone.
Saco mi PearPhone y elijo el único número que no va a responder mi llamada, pero quizás es por la situación que acabo de pasar o porque el alcohol me está dando fuerzas. Tras los dos primeros tonos, coge la llamada.
– ¿Si?.- dice una adormilada voz al otro lado de la línea, son las dos de la mañana.
– ¿Jade?.- pregunto con la voz algo quebrada, tengo muchísimas ganas de llorar en este momento.
– Increíble…- dice Jade, gruñendo.– ¿Qué cojones quieres, Vega?.
– ¿Puedes… puedes venir a recogerme?.- pregunto respirando con pesadez, también estoy muy cansada.
– ¿Estás de broma? Que te lleve tu novio.
– Por favor…- ahogo un sollozo.
– Donde.
– En el nuevo karaoke-bar, Sing Song.- tras responder la línea se corta, Jade ha colgado.
Parece ser el karaoke no está muy lejos de la casa de Jade porque aunque vaya algo borracha, puedo jurar que no han pasado más de diez minutos desde nuestra llamada. Jade se acerca a donde me encuentro.
– Hey, Jade.- le saludo más animada de lo que debería, porque no me encuentro ni muchos menos alegre.
– Estas borracha.- afirma en vez de preguntar, ¿tanto se me nota?.
– No.- digo y mi brillante idea para probarlo es levantarme de donde estaba sentada y tambalear hasta donde esta ella, cayendo de bruces contra sus brazos en busca de apoyo.– Quizás.
– Entra.- ordena Jade conduciéndome al asiento del copiloto de su coche. El trayecto hasta su casa lo pasamos en completo silencio, Jade no me ha pedido explicaciones, ni me ha reprochado nada, pero he notado que de vez en cuando me miraba de reojo con una mirada triste.
– Agárrate.- vuelve a ordenar una vez estamos en las escaleras de la segunda planta de su casa, intentando hacer el menor ruido posible. Una vez en su habitación, Jade cierra la puerta con cuidado, tumbándose en su cama, dándome la espalda.
– Jade, yo…- intento explicarle, decirle porque la he llamado, porque estoy así pero ella no me deja.
– Cállate y túmbate en el suelo o en la cama, me da igual.
JADE POV
Lo que menos me esperaba a las dos y pico de la mañana era una llamada de Vega. En serio, ¿A LAS DOS DE LA MAÑANA? Encima borracha, aun no sé cómo no nos hemos caído por las escaleras. Ahora yo me encuentro en mi cama dándole la espalda a una Vega que no hace más que ahogar sollozos creyendo que no me doy cuenta, ¿Dónde he puesto mis tijeras?.
– Vega, deja de sollozar de una vez, no puedo dormir.
– Lo siento…- se disculpa alejándose un poquito más de mí.
Me voy a arrepentir, seguro que sí pero me giro en mi lugar.
– Gírate.- le ordeno con voz fría, porque sé que así hará lo que le pido y acierto, Vega lentamente se gira, tapándose la mitad de la cara.– ¿Qué haces?.- pregunto confundida, Vega no responde.– Vega, ¿quieres vomitar o algo?.
– No.- susurra débilmente.
Yo tampoco hago ademan de seguir la conversación y cierro los ojos, pero para mí desgracia minutos después Vega vuelve a sollozar.
– Jade…¿ puedo abrazarte?.- pide evadiendo mi mirada con vergüenza.– Por favor…
Respiro fuertemente por la nariz, reprochándome mentalmente por haber aceptado su llamada pero hago lo que me pide, alargo mi brazo y estiro lentamente del suyo, acercándola a mí. Ella pasa un brazo por mi espalda y yo por la suya, su rostro latino reposa en el huevo de mi cuello y mi barbilla en su cabeza.
– Que ha pasado.- digo en un susurro, ha tenido que pasar algo, Vega esta tan… rota.
– No quiero hablar de ello.
GENIAL.
– ¿Y tu novio?.- pregunto sabiendo que voy a molestarla. JADE, déjala en paz, al menos por ahora, déjala. Grrr, está bien.
Soy consciente de que en este momento Vega es muy frágil y me da miedo… tocarla y que se rompa del todo. Ella en cierta forma recogió mis cristales y empezó a unirlos de nuevo, uno a uno y creo que al menos, en este instante, en esta cama y a estas horas le debo un poco de Jade blanda, pero solo un poco. La presiono aún más contra mi cuerpo, depositando un beso en su frente lo que ocasiona que sonría levemente y deje de sollozar, recupera su respiración normal, esta vez incluso más relajada y también me abraza con más fuerza. Y cuando estoy a punto de caer dormida escucho su cálida voz.
– ¿Jade?.- pregunta pero no hay respuesta por mi parte, quiero dormir ya.– Te quiero.
Vega 3 – Jade West 1
