Muchas gracias por los comentarios, follows y favoritos :P. Si, se que han pasados dos semanas hasta que he actualizado pero la inspiración viene y va cuando quiere y bueno, también este es el cap mas largo de todos por ahora, así que nada, me lo dejáis pasar :P. Me alegro de que sigáis disfrutando de la historia.

Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.


16 – For you

JADE POV

Los rayos de sol chocan sin piedad contra mi rostro, sin cuidado y sin importarles mi reacción, me obligan a parpadear repetidas veces hasta que mis ojos se acostumbran a la entrada de la luz en mi habitación. Un momento, ¿Por qué no puedo moverme? Algo esta aprisionándome bajo su peso. Dirijo mi mirada hacia abajo y distingo una melena castaña. Vega.

Te quiero.

Lo dijo. ¡Lo dijo! Seguramente al no responderle pensó que estaba dormida y lo dijo – ya fuera por causa del alcohol o no –. Joder, JODER, ¿Qué hago? ¿Actúo como si de verdad no lo hubiera escuchado? ¿Se lo recuerdo? ¿Se acordara?.

Bufo molesta por tanto pensamiento provocando que mi compañera de cama emita un pequeño gruñido.– ¿Qué hora es…?.- susurro buscando mi PearPhone. Faltan veinte minutos para que suene la alarma.

Miro a Vega y veo como su cuerpo va al compás de su respiración; subiendo y descendiendo lentamente. Tiene su brazo alrededor de mi cintura y una de sus piernas entrelazada con las mías. Su cara es… ¿Qué COJONES?.

Me fijo mejor en su rostro, la noche anterior con la penumbra me era imposible haberme dado cuenta; tiene su labio inferior cortado – como si hubiera sido mordido con brusquedad –y fijándome con más detenimiento en el brazo que me aprisiona, tiene moratones alrededor. ¿QUE DEMONIOS PASÓ ANOCHE?.

Con cuidado me libro del agarre de Vega, levantando muy despacio su brazo y su pierna, permitiéndome una vía de salida de mi propia cama. Me dirijo al baño y me ducho, tomándome mi tiempo. Según mi espejo tengo algo de ojeras, y lo más seguro es que sea por cierta castaña que me despertó anoche en la madrugada. Cuando vuelvo a mi habitación Vega está sentada en mi cama con sus manos tapando su rostro. Yo me acerco a ella.

– Vega.- digo agachándome para ponerme a su altura.

– ¿Qué?.- responde aun escondiendo su cara, suspirando sonoramente.

– Que. Pasó. Anoche.- pronuncio lentamente cada palabra dejando claro que quiero una respuesta por su parte.

Vega sigue sin decir nada, ni siquiera se ha movido ni un ápice. Estoy perdiendo la paciencia así que le aparto las manos de su cara con brusquedad – me da igual que le pueda hacer daño, odio que no me contestes cuando lo pido – y la obligo a mirarme.

– ¿Por qué tienes el labio cortado y moratones en el brazo? Responde.- vuelvo a pedirle con más dureza que antes. No puedes llamarme en la madrugada, pedirme que vaya a por ti y encima no tengas la decencia de darme un motivo o explicarme el porqué de esa llamada.

– Nada, Jade, no pasó nada.- responde al fin, negando con la cabeza. Muy bien, MUY BIEN.

– GENIAL. Hay ropa tuya limpia del otro día, Jasón la ha lavado, póntela y te vas de mi casa.- finalizo levantándome y cambiándome en el baño, dejándole a ella la habitación para que haga lo mismo.

Ya vestidas para clase ambas bajamos las escaleras hacia la planta baja en un silencio absoluto por parte de las dos. Mi padre, Madison y Jasón están desayunando, sentados cada uno alrededor de la isla de la cocina.

– ¿Tori?.- pregunta Jasón algo confuso, levantando sus ojos azules del tazón de cereales con miel que tiene delante, por ver a Vega.

– Se quedó a dormir ya que estuvimos trabajando para nuestro proyecto, el cual tenemos que exponer hoy.- digo con una mentira a medias, no tengo ganas de que empiecen con algún interrogatorio molesto.

Mi padre me analiza con su gélida mirada – no me cree ni una sola palabra –, asiente y toma un sorbo de su taza.– Buenos días, Tori.- saluda a Vega con cortesía.

– B-buenos días, Mr. West. Buenos días Jay.- responde Vega con una sonrisa nerviosa.

– Buenos días, Tori, ¿quieres desayunar?.- pregunta Madison con una sonrisa y yo no puedo evitar gruñir. Odio esta farsa.

– No, Vega no desayuna y nos vamos ya a clase. Acerca a tu hijo a clase, Madison.- digo antes de salir por la puerta, asegurándome de que cojo las llaves de mi coche y mi mochila, comprobando que Vega me sigue.

Cuando ya estamos dentro del coche Vega parece más relajada aunque no me mira a la cara, sin embargo sí que mira algo por la ventana.

– Madison.- digo de golpe.– No soporto su falsedad.

– Lo entiendo, Jade.- responde Vega aun con la mirada perdida en algún punto de la ventana.

Saco de la guantera una pastilla y cojo del asiento trasero una botella de agua pequeña, ambos objetos se los tiendo a Vega.

– Aspirina.- digo encendiendo el motor y poniéndonos en marcha hacia Hollywoods Art.

Vega me sonríe – al fin – y se toma la pastilla con gusto, bebiendo un trago largo de agua.

– ¿Vas a seguir sin decírmelo?.- pregunto.

– Si.- responde Vega.– Lo siento…

Durante los próximos cinco minutos siguientes ninguna de las dos décimos nada, solo se escucha alguna canción aleatoria de la radio y el tráfico mañanero; pitos, coches arrancando, insultos, niños que van al colegio con sus padres.

Salimos de mi coche y nos dirigimos al edificio principal, una vez dentro antes de que pueda abrir mi casillero Vega me agarra de la muñeca.

– Jade, gracias, de verdad.- me agradece Vega sonriéndome con sinceridad, colocándose unos mechones de cabello detrás de su oreja. Dios.

Te quiero.

Y otra vez sus palabras vuelven como un ciclón a mi mente, desordenando todos mis pensamientos.

– Lo que sea.- respondo y abro mi casillero.– Nos toca Sikowitz, es decir, el trabajo. Vamos.- ordeno sin esperar su respuesta, sé que me seguirá.

Ya en el Black Box Theatre, todo era un caos; alumnos por todos lados, Sikowitz jugando con el dichoso patito de goma – este hombre necesita un maldito psicólogo ya –, sillas moviéndose sin parar.

– ¡Jadey!.- grita Cat abrazándome como de costumbre. Voy a tatuarle en el brazo "No me llames Jadey" lo juro. Algún día.

– Suéltame.- digo suspirando. Cat me hace caso y abraza a Vega, a la cual no le importa y acepta con gusto la muestra de cariño de la pequeña pelirroja.

– Jade, tengo que hablar contigo.- dice la voz de Beck detrás mío, con un tono serio. ¿Beck serio? Esto no me gusta nada, ni siquiera cuando salíamos le vi utilizar ese tono de voz, Beck siempre ha sido muy sumiso en cuanto a discusiones.

– Mmm… de acuerdo.- le respondo y me doy cuenta de la mirada que comparten Beck y Vega, diciéndose algo con los ojos.

Nos sentamos en unas sillas apartadas de todo el barullo que se estaba formando delante del escenario, Beck se pasa una mano por sus cabellos y suspira, elevando una de sus piernas para colocarla en la otra.

– ¿Has hablado con Tori?.

– No estamos en un buen momento Beck.- respondo cruzándome de brazos y de piernas.

– Ayer Ryan intentó… sobrepasarse con Tori, y lo hubiera conseguido si no llego a aparecer y le freno.- dice Beck lentamente, apretando sus puños repetidas veces mientras recuerda ese momento.

LO SABIA. Sabía que el gilipollas de McDonald intentaría algo, y Vega no me quiso hacer caso. Un momento, entonces… ¿el labio y los moratones…?. Lo voy a matar, voy a matar a ese hijo de puta y no voy a escatimar en tijeras, le voy a clavar toda mi jodida colección. Cálmate Jade, céntrate en lo que tienes que hacer ahora, eres una actriz,

– Sabía que había pasado algo.- farfullo entre dientes, llamando la atención de Beck.– Vega me llamo ayer en la madrugada pidiendo que la recogiera y no me quiso decir nada más.

– Jade, te conozco, no hagas nada estúpido.- dice Beck preocupado, abrazándome. Aunque debería de estar acostumbrada a sus abrazos, tras la ruptura los encuentro algo… incomodos.

– No te aseguro nada, Beckett, y ahora tráeme mi café.- finalizo la conversación separándome de Beck, dirigiéndome a los vestuarios, es hora de mi actuación.

Si no fuera por la información que acabo de obtener por parte de Beck, ahora mismo estaría riéndome a carcajadas de las pintas de Cat y de Robbie, porque por dios. Cat va vestida todo de negro, con un collar ajustado en su cuello de color negro , muñequeras de pinchos e incluso lleva una peluca azabache. Se ha echado un maquillaje claro, pareciendo más pálida y se ha dibujado una "lagrima" negra cerca de su ojo derecho. Es una imagen digna de ver.

Pero Robbie no se queda atrás aunque ha "reciclado" su disfraz de Ryder, cuando quiso parecerse a él; lleva una chaqueta de cuero, pelo engominado echado hacia atrás, camiseta blanca y pantalones vaqueros ajustados. Estoy segura de que si se agacha se rajaran por la parte del trasero y eso no me lo quiero perder por nada en el mundo. Sin embargo para mi desgracia yo voy vestida con una camiseta holgada rosa claro y unos shorts blancos con unas converse blancas también. Porque mi nota depende de este estúpido trabajo sino ahora mismo mis tijeras habrían pasado por la cara de todos los idiotas que se han carcajeado al verme – por poco tiempo hasta que les he mirado, una mirada de muerte –. Vega ha acabado vestida como yo, de cierta manera, básicamente lleva mi indumentaria. A Cat no se le ha ocurrido otra idea de que lo contrario de Vega soy yo – y de cierta manera tiene razón –. Soy una maldita Vega 2.0.

– Que esto acabe cuanto antes…- suspiro llevándome mi mano a la frente, dándome pequeños golpes. Una pesadilla.

– Las siguientes, Jade West y Tori Vega, vamos, vamos.- dice en voz alta Sikowitz apuntando algo en una libreta encima de su mesa. Vega y yo subimos al escenario, ella sigue sin mirarme a los ojos.– Oh, esperad, esto necesita una foto.- comenta Sikowitz sacando su PearPhone y haciéndonos unas fotos. Hijo de…

– ¡Sikowitz!.- grito enfadada cruzándome de brazos.– Juro que como esas fotos salgan de aquí voy a afilar TODAS mis tijeras contigo, TODAS.

Sikowitz traga pesadamente negando rápidamente con su cabeza, volviendo a tomar asiento pero a la vez alejándose unos cuantos metros más del escenario. Así me gusta.

– Que alguien diga una situación.- ordena Sikowitz sorbiendo de su coco.

– ¡Yo, yo!.- levanta la mano Cat, dando saltos de emoción. Amigas que están peleadas.- cuando finaliza la frase le doy una de mis miradas más asesinas, que corra todo lo que quieras, le acabare pillando.– ¿O Tal vez no…?.- finaliza con voz apagada escondiéndose detrás de Robbie.

– Me gusta Cat, adelante.- Sikowitz se acomoda mejor colocando sus pies encima de la mesa.

Suspiro con resignación, más le vale a Sikowitz ponerme un A+ o me voy a cabrear muchísimo. Miro a Vega y le sonrío, metiéndome de lleno en mi papel, soy una actriz, puedo dominar esto, DEBO hacerlo.

– Tori, siento mucho lo que ha pasado.- digo con mi mejor imitación de chica dulce e inocente. Mis tripas se están revolviendo.

– ¿Y te crees que voy a aceptar tus disculpas? Sigue soñando, West.- contesta con desdén Vega, cruzándose de brazos con una sonrisa ladeada. Vale, eso ha sido muy yo.

– P-pero me estoy disculpando por haber… - piensa Jade, piensa. … todo el helado por tus calcetines favoritos.- digo arrepentida, agachando la cabeza. ¿En serio Jade, calcetines? ¿EN SERIO?

– Tus "lo siento" no van a devolverme mis calcetines, los dejaste hechos un asco y he tenido que tirarlos. Sino fueras tan inútil West, esto no habría pasado.- muerde Vega con sus palabras, con ambas manos esta vez descansando en su cintura, amenazante. Sin embargo he podido captar un leve signo de dolor cuando ha colocado uno de sus brazos en su cintura, los moratones deben de dolerle.

Y me doy cuenta de que somos ella y yo solo que al contrario; yo he negado toda disculpa que ella me ha dado.

– Tienes razón, debí de tener más cuidado, pero no lo hice queriendo eres mi amiga.- respondo mirándola a los ojos, agarrando uno de mis brazos.

– El daño ya está hecho, guárdate tus disculpas por donde te quepan, West. No me importa.- vuelve a morder Vega con sus palabras, intentando parecer enfadada.

Te quiero.

Otra vez esa maldita confesión sin venir a cuento.

– Jade.

Si Vega no hubiera dicho nada y se hubiera dormido de una jodida vez…

– ¡Jade!.

… yo no estaría ahora en este estado insoportable sin poder parar de pensar en esas palabras y en lo que me han provocado…

– ¡Jade West!.

… estaría en clase tranquilamente riéndome de las estúpidas indumentarias de Cat y Robbie o metiéndome con Beck. O mejor, ¡que no me hubiera llamado, joder!.

– ¡Jade, despierta!.- grita Sikowitz lo suficientemente alto para que lo oiga todo el colegio.

– ¿¡Que!?.

– Tori, puedes tomar asiento. Jade, tengo que hablar contigo, los demás podéis iros, la clase ha acabado.- responde Sikowitz levantándose y llevándose su libreta con él, esperándome.

Me dirijo a donde esta Sikowitz, mirándole con atención.

– Me ha llegado una carta de Edward Thompson.- dice Sikowitz con una de sus manos jugando con el patito de goma.

– ¿Edward Thompson? ¿El director de terror más famoso en la actualidad? ¿ESE Edward Thompson?.- pregunto incrédula, es decir, EL MEJOR DIRECTOR DE TERROR ACTUALMENTE.

Sikowitz asiente con la cabeza y me tiende un sobre.– Como sabrás, el Sr. Thompson está metido de lleno en un programa para descubrir jóvenes promesas del mundo del cine, y es quien ha organizado el concurso "Youth Film Festival". Hollywoods Arts como muchas otras escuelas participan en el concurso y enviamos uno de tus guiones entre otros. Ha sido seleccionado para participar.

– ¿En serio?.- pregunto emocionada, increíble, no es que dudara de mi misma claro.– Sikowitz que nos conocemos, como esto sea una broma de las tuyas juro que…

– No, no, jamás bromearía con algo como esto. Enhorabuena, West. Pronto debatiremos todo este asunto, ahora si me disculpas un hermoso coco me espera para que me lo beba.- dicho esto Sikowitz sale del Black Box Theatre.

Aun no me lo creo pero quiero ver la carta en casa, donde nadie me molestara. Antes de eso necesito mi ropa, mi preciada y amada indumentaria negra. Cuando llego a los vestuarios están vacíos, así que lentamente me desvisto pero doy un pequeño salto cuando escucho un pequeño gemido.

– ¿Quién anda ahí? Más te vale contestar o si no…- advierto con mi voz mientras me acerco lentamente a la esquina del vestuario, siguiendo el sonido del gemido y para mi sorpresa me encuentro a Vega de pie delante de su taquilla intentando quitarse su camiseta.

– ¿Qué demonios haces, Vega?.

Vega se gira y dirige su mirada a la parte superior de mi cuerpo; mi torso – el cual está ahora mismo semi–desnudo a excepción de mi sujetador negro –. Rápidamente aparta la mirada avergonzada.– No puedo quitarme la camiseta, me duele la muñeca.

Dejo mi camiseta en el banco detrás de Vega y me acerco a ella, sosteniendo con cuidado su muñeca. Efectivamente la tiene algo hinchada, quizás se ha hecho un esguince y el movimiento constante no ayuda a que se cure.

– La tienes bastante hinchada.- digo como si no fuera obvio, olvidándome de que debería seguir enfadada con Vega y no aquí haciendo de médico.

– Lo sé.- responde Vega, apartando constantemente su mirada de mí persona.– ¿Puedes… Puedes ayudarme a quitármela y a ponerme la otra?.- pide Vega nerviosa, señalando con un leve movimiento de su cabeza la camiseta que descansa en su taquilla.

Podría reírme de ella en este momento, dejarle sin ropa y que tuviera que salir así delante de todo Hollywoods Art, hacerle una foto en este estado y subirla a The Slap – seguro que sería MUY visitada –. Pero no puedo.

– Date la vuelta.- ordeno y Vega hace lo que he ordenado, sin rechistar ni reprochar por mi tono autoritario, dándome la espalda.

Acerco mis manos a su camiseta y lentamente la deslizo por encima de su cabeza, teniendo cuidado de no rozar su hinchada muñeca. Una vez que la camiseta esta fuera me fijo en la espalda de Vega. Su piel canela – casi de caramelo – brilla un poco cuando la luz del sol que entra por las ventanas de los vestuarios se posa en ella dándome una preciosa imagen. Sigo con mi exploración visual por su cuerpo y veo los moratones en su brazo, oscureciendo la piel allí donde se encuentran. McDonald es hombre muerto. Alargo mi mano y la poso en medio de su espalda lo que hace que Vega de un pequeño salto. Todo en Vega es cálido; su piel me quema bajo las yemas de mis dedos y su suavidad, dios…

– ¿Jade…? ¿Pasa algo?.

Vega se gira lentamente con preocupación en su rosto. ¿Por qué sigo enfadada con ella? Ya ha salido con Ryan, no se puede cambiar el pasado. No es la primera vez que Vega no me ha hecho caso, ya se lo advertí con Ryder – yo y todos – pero tampoco hizo caso de nuestras advertencias. Vega nunca me hace casi a mí, siempre me lleva la contraria, siempre discute conmigo, siempre me propone un desafío. Entonces, ¿Por qué sigues enfadada, Jade?.

– Lo siento.- y es lo único que sale de mis labios antes de juntarlos con Vega en un hambriento beso. Vega se sorprende ya que no se lo espera pero no tarda en corresponderlo, pasando sus manos por mi cuello para apoyarse y yo hago lo propio con las mías en su espalda intentando unir más nuestros cuerpos. Estamos las dos sin camiseta, piel con piel, blanco contra naranja, frío contra caliente. Y es increíble el cosquilleo que me recorre por cada parte de mi piel desnuda que toca la suya. Rompemos el beso para reponer nuestra respiración pero a mí me da igual y vuelvo a besarla, pasando mi lengua por su labio herido masajeándolo y pidiendo permiso. Al principio Vega me lo concede pero cuando nuestras lenguas se juntan separa la suya y muerde la mía con sus dientes, sin apretar. Y noto una pequeña sonrisa por parte suya y yo no puedo evitar la mía ya que siempre es así con Vega; probándome, retándome, molestándonos la una a la otra. Sin embargo no dura mucho su juego por que la obligo a juntar nuestras lenguas en un baile lento. En estos momentos odio el oxígeno con toda mi alma ya que nos obliga a separarnos otra vez, pero ahora aprovechamos para mirarnos; Vega tiene las mejillas coloradas, su respiración agitada – como la mía – y se encuentra apoyada en las taquillas. Yo seguramente no tenga un aspecto mejor que el suyo porque siento calor por todo mi cuerpo, sobretodo en zonas bajas.

– Lo siento.- vuelvo a repetir, asegurándome de que lo oye, de que escucha mis disculpas.

Vega junta su frente con la mía y cierra los ojos.– Tenías razón, no debí haber salido con Ryan, no debí haberle dicho que sí.

McDonald.

Esto me recuerda que tengo algo que hacer, un asunto pendiente que no pienso dejar pasar. Voy a matar a McPayaso. Y por mucho que quiera seguir tocando su cálida piel con mis dedos, trazar caminos con mis labios por ese campo de caramelo y seguir perdiéndome en sus labios, tengo que separarme de ella. Y me voy a odiar por hacer esto, porque es muy cursi y dulce y todas esas tonterías.

– Vega.- digo en un susurro, cogiendo su brazo para besar cada uno de sus moratones, teniendo cuidado con su muñeca. El gesto parece que le gusta a Vega porque me dedica una dulce sonrisa acompañada de una risa.– Tengo que hacer una cosa.

– ¿A dónde vas?.- pregunta con miedo, seguramente pensando en que volveré a alejarme de ella y no puedo culparle por ese pensamiento más que justificado.

– No creo que me veas por Hollywoods Art en unos días.- digo cortando la distancia de nuestras bocas dándole un pequeño y casto beso.– Y por cierto, ese sujetador lila te queda muy sexy.- me alejo de ella guiñándole un ojo, ayudo a Vega a ponerse su camiseta y yo hago lo mismo.

– Espera, ¿Qué significa eso, Jade?.- pregunta Vega aun sonrojada por mi comentario anterior. Por dios, su cara no tiene precio.

– Ya lo veras.- respondo sin más, dándole una sonrisa made Jade West y salgo del Black Box Theatre. Debería dirigirme al Café Asfalto pero no, ahí no encontrare lo que quiero pero si lo haré en el pasillo y para variar tengo razón. McGilipollas está apoyado en su taquilla percatándose de mi presencia.

– Oh si es Jade West, ya me han dicho que parecías una Barbie en clase de Sikowitz, lastima habérmelo perdido, hubiera sido hilarante verte así.- dice Ryan riéndose de su propia frase, como el subnormal que es. Y aunque no debería hacer lo que voy a hacer porque me voy a jugar una preciosa expulsión pero no voy a dejar que el capullo siga manteniendo esa sonrisa en su cara, y se la voy a borrar, por varios motivos:

1. Nadie se ríe de Jade West. Nadie.

2. Es el imbécil de McDonald.

3. Casi viola a Vega.

Me acerco a él mientras busco mis tijeras en mi pantalón pero no están… ¡BECK! Sabía que ese abrazo era por algo, me ha quitado mis tijeras sin que me diera cuenta. No importa, no necesito mis tijeras para dejarle la cara como un cuadro abstracto. Cuando ya estoy a muy poca distancia de el elevo mi puño y lo descargo en toda su clavícula, provocando que caiga al suelo. Me aprovecho de dicha caída y le propino otro puñetazo en la nariz, haciendo que sangre. Alguien me agarra por detrás separándome de un ensangrentado Ryan.

– ¡Jade, para! ¿Te has vuelto loca?.- dice Beck, que es quien me ha agarrado separándome de McDonald.

– Tienes suerte de que no tuviera mis tijeras, imbécil.- escupo a McDonald, zafándome del agarre de Beck.– Vuelve a ponerle una mano encima y la próxima vez no será la nariz.- le amenazo sabiendo que él me entiende, sabe de quién hablo.

– ¡Jade! ¡A mi oficina inmediatamente!.- grita un muy enfadado Lane, abriéndose paso entre el grupo de estudiantes curiosos viendo toda la escena, señalando la puerta marrón oscura de su oficina, a la cual me dirijo.

En mi trayecto hacia su oficina veo a bastantes alumnos mirando toda la escena; algunos susurrando, otro haciendo fotos y grabando con su PearPhone, la mirada de Vega… La mirada de Vega.

– Jade…- dice en apenas un susurro, mirándome preocupada. Yo le devuelvo la mirada pero rápidamente la aparto siguiendo mi camino.

Una vez dentro de su oficina, me siento en el sillón que hay en ella – no es como si fuera la primera vez y algo me dice que no será la última –, a la espera de mi veredicto por parte de Lane. Expulsión, lo sé yo y lo sabe él.

– Jade, no me queda otra que expulsarte.- me mira mientras lo dice, cruzándose de brazos y meciéndose lentamente en su silla.

– Aja.- respondo sin más. Sabía que solo me quedaba un "problema" para ganarme la expulsión, tampoco es para tanto.

– Te veo muy tranquila a pesar de saber que te vas a quedar unos días en casa.

– Al grano Lane, ambos sabíamos que me iba a ganar la expulsión tarde o temprano.

– Bien, llamare a tu padre ahora después. Veremos qué opina él de todo esto. Ya puedes irte a casa, se acabaron tus clases por hoy.- dice cogiendo el teléfono, marcando un número muy conocido para mí; el de mi padre.

Me levanto del cómodo sillón y salgo de su oficina, abriendo y cerrando mi mano. Me duele un poco por los puñetazos, McDonald tiene la cara MUY dura, aunque ahora roja y semi–deformada. ¿Ha valido la pena, Jade?. Oh, sí, no te imaginas cuánto.

Tras llegar a casa, ganarme un castigo por parte de mi padre – no me deja tener más tijeras hasta nueva orden y estoy castigada sin poder salir de mi casa hasta que se acabe la expulsión – y la emoción de Jasón de que me haya peleado y haya salido victoriosa, en serio, ¿Qué le ocurre a este crio?, al fin puedo descansar en mi cama o eso pensaba hasta que me han llegado por lo menos cien mensajes.


Tienes 12 mensajes nuevos Kitty Cat (5), Beck (4), Andre Harris (3).

Kitty Cat: Jadeeeeeeeeeeyyyyyyy

Kitty Cat: ya me he enterado de que te han expulsado :(

Kitty Cat: una vez a mi hermano tambien lo expulsaron pero se lo llevo la policía

Kitty Cat: te voy a echar de menos en clase :(((((((( no puedo gritar Jadey en alto si no estaaaaas

Kitty Cat: me pasare a visitarte mañana con los chicos

Doy un pequeño cabezazo contra mi PearPhone, ni por aquí deja de decirme Jadey.

Jade: No me compares con tu hermano

Jade: Y no comas dulces en clase, no quiero volver a aguantarte hiperactiva

Jade: Antes prefiero que me pille la lengua la puerta de un coche

Jade: ¡Y que me dejes de llamar Jadey, Cat! :(


Beck: No sabes lo que me alegro de haberte quitado las tijeras o ahora mismo no estarías en tu casa

Beck: Pero Ryan se lo tiene merecido

Beck: buen gancho por cierto :P

Beck: Te llevare café cuando pase por tu casa

Café. MI CAFÉ.

Jade: Mas te vale Oliver, mas te vale

Jade: Ah, y como vuelvas a quitarme mis tijeras, acabaran en alguna parte de tu cuerpo :)


Andre Harris: Hey, Jade, ya he escuchado lo que ha pasado con Ryan, recuerdame que no te enfade

Andre Harris: Ah y Sikowitz nos ha dado nuestras notas por el proyecto, tienes un A+ pero dice que no borrara la foto

Andre Harris: que la tiene de fondo de pantalla xD

Estupido Sikowitz.

Jade: Impide que Cat se coma cualquier tipo de dulce en clase y no te rias Harris, no necesitas enfadarme para llevarte tu otro puñetazo


– Jade, tienes visita.- dice Jasón con una sonrisa asomando su pequeña cabeza por la puerta, abriéndola un poco.

– Oh, ¿ya es la hora de la visitas? ¿ El carcelero lo permite?.- digo con sarcasmo tapándome los ojos con mi brazo y dejando mi PearPhone en mi mesilla de noche caoba. No tengo ganas de ver a nadie.

– Muy graciosa Jade, papa lo hace por tu bien.- responde Jasón riéndose. Se aleja de la puerta y regresa por donde ha venido. La puerta de mi habitación se cierra, no tengo ni idea de quién puede ser, la verdad.

Noto como alguien se sienta en el borde de mi cama, a mi lado, y me coge la mano que horas antes había estado en la cara de McDonald. Yo aparto mi brazo y veo a Vega sonriéndome con tristeza mientras me masajea con sus dedos mis nudillos.

– Vega.- digo en un susurro.– Que haces aquí.

– Quería verte y… darte las "gracias".- dice sonriéndome sin dejar mi mano.

– ¿Gracias?.- pregunto confusa, incorporándome hasta quedar sentada como un indio, sin perder el contacto con Vega. Se me olvido ponerme hielo al llegar a casa.

– Beck me ha dicho que te dijo lo de Ryan, en la clase de Sikowitz.

– Ah.

– ¿Por qué le has pegado a Ryan, Jade?.- pregunta Vega, mirándome con sus ojos chocolate a los míos.

– ¿Necesito un motivo para pegar a McDonald? Es un idiota.- respondo bufando.

– Jade… Ahora entiendo lo que me dijiste antes.

– ¿Qué? Es la verdad, simplemente quería hacerlo.

– Sabías que te iban a expulsar si te metías de nuevo en problemas.- me reprocha Vega, dejando mi mano en mi regazo.– Eres una inconsciente, Jade.

– Y me lo dice quien quedó con McDonald y por poco acaba violada.- respondo con veneno. No quería recordarle ese momento, pero tampoco quiero que me reproche mi actitud, debería estar contenta porque McDonald este ahora mismo llorando.

Vega me mira dolida y yo me reprendo mentalmente.

– Lo siento.- le digo cogiendo su mano como ella ha hecho momentos antes con la mía y la acaricio de la misma manera solo que yo lo hago en su dorso y no en sus nudillos.– Beck me lo contó en Sikowitz y dale las gracias a él de que McDonald solo tenga la nariz rota porque Beck me quitó mis tijeras.

– Entonces… ¿lo has hecho por mí?.- pregunta Vega, introduciéndose en mi burbuja personal sin permiso.

– No te creas tan importante, Vega. Ya te he dicho que McDonald se lo merecía.- respondo sin moverme, pasando una mano por mi cabello.

– ¿Por qué respondiste a mi llamada?.- vuelve a preguntar, acercándose todavía.

– Estaba durmiendo, hubiera respondido hasta una llamada de Sinjin, lo cual seguramente hubiera sido su muerte.

Vega se ríe un poco y se para a centímetros de mi cara, analizando mi mirada y mi expresión, queriéndose meter dentro de mi mente.– ¿Seguro?.

– Si.- vuelvo a responderle, dejando escapar mi aliento.– Te escuché.

– ¿Me escuchaste?.

– No estaba dormida anoche.- digo lentamente, intentando guiarla a donde quiero.

Vega se queda pensativa durante unos segundos y de repente parece que los recuerdos le desbordan provocando que sus mejillas se sonrojen.

– Yo…Estaba borracha…Yo… - intenta excusarse, apartando su vista.

– Entonces… ¿era mentira?.

Vega me mira de nuevo y niega con la cabeza dándome la respuesta que tanto anhelaba. Y ahora me doy cuenta lo que echaba de menos su roce, su toque, sus dedos por mi piel, su risa y su sonrisa, sus ojos chocolate y su voz cantarina. Parece mentira que haya probado sus labios horas antes.

– Como vuelvas a estar cerca de McDonald, no respondo de lo que pase.- digo y es un aviso que le doy, una pista de lo que estoy a punto de decirle.– ¿Lo entiendes?.

– Si.- responde asintiendo repetidas veces.

Levanto su mentón con mi mano libre.– Eres MI chica, MÍA, de Jade West ¿queda claro?.

Tras escuchar esto último Vega se da cuenta de lo que intento decirle no soy buena con las palabras ni expresando lo que siento, esto es un gran avance y sonríe iluminando mi oscura habitación. Porque eso es lo que hace la sonrisa de Vega; ilumina la oscuridad como si de un faro guiando a un barco se tratara y es estúpido lo bien que resalta con su piel canela. Finalmente, Vega se acerca y acorta la distancia de nuestros labios en un beso dulce y suave, sin prisa. Un beso que sella una confesión y responde una proposición. Que hace que las asquerosas mariposas de mi estómago se liberen de su jaula y empiecen a revolotear por todo mi cuerpo. Nos separamos y a ese beso le sigue otro y otro pero no necesitamos profundizar ninguno, no es necesario.

– No sabía que tenías ese gancho…- comenta Vega divertida mirándome la mano.

– Hay muchas cosas que no sabes de mí, Vega.

– ¿Ah, sí? ¿Y podre averiguarlas?.- pregunta seductoramente, mordiéndose el labio inferior con sus dientes y elevando una de sus cejas. Sexy.

– Quizás, si juegas bien tus cartas, Victoria.- pronuncio su nombre completo por qué sé que le molesta, y me encanta molestarla y ver su ceño fruncido.

– La última vez que jugué a un juego de cartas, te di una soberana paliza, Jadelyn.- contrataca Vega riéndose y dándome un beso rápido en los labios. –Tengo que irme, Trina está empeñada en hacer cosas de hermana.

– Te acompaño a la puerta, estoy aburrida de estar en la cama.- digo abriendo la puerta y dejando que pase primero.

– Oh, y yo que pensaba que la caballerosidad había muerto.- comenta Vega por mi gesto de dejarla pasar primero y sonríe.

– No te pases, Vega.- respondo empujándola levemente para que se dirija a las escaleras.– ¿Quién te dice que no te vaya a tirar por las escaleras ahora?.

Al bajar tanto Jasón como mi padre están viendo un partido de fútbol americano y Madison parece que se ha esfumado. Ambas figuras masculinas dirigen su cabeza a las escaleras por las que hemos bajado Vega y yo.

– ¿Ya te vas Tori?.- pregunta Jasón dejando su sitio en el sofá y acercándose a Vega para abrazarla.

– Si, la hora de visitas ha acabado, he de volver a mi celda.- digo con sarcasmo mirando a mi padre, el cual me responde con una mirada molesta.

– He quedado con mi hermana, Jay, pero ya volveré otro día.- responde Vega correspondiendo al abrazo del joven West.

– Un placer que hayas visitado a Jade, Tori y que le hayas traído sus deberes.- puntualiza mi padre, sonriendo a Vega.

– ¿En serio Vega? Muchas gracias.- le digo con una mueca, dirigiéndome a la salida. Vega me da una mirada de "lo siento" y me sigue.– Tranquilo padre, no voy a escapar.

– Oh, yo estoy muy tranquilo, Jadelyn, mucho. Tú también lo estarás los próximos días.- responde cruzándose de brazos y volviendo su atención al partido con Jasón a su lado riéndose de nuestra pequeña disputa.

Gruño con resignación.

– Siento que te hayan expulsado por mi culpa, Jade.- dice Vega abrazándome y yo correspondo con cansancio. Hoy ha sido un día bastante movidito.

– La expulsión solo hará que mi reputación siga subiendo, soy Jade West, no lo olvides.

Vega sonríe y niega con la cabeza, moviendo sus mechones ondulados.– Es verdad, no queremos que la gente piense que Jade West no rompe las reglas, que mejor manera que metiéndose en peleas dejando claro su supremacía en la pirámide del miedo y la popularidad.- responde Vega exagerando.

Muy graciosa, Vega.- digo con una mueca y antes de dejar que otra palabra salga de su boca la acallo con la mía. Un pequeño beso de buenas noches se convierte en una lucha sin motivo entre nuestras lenguas, consiguiendo que la mía prevalezca antes que la de Vega que se resigna a ser dominada. ¿Qué si ha valido la pena romperle la cara al payaso? Muchísimo.

– Me volveré a pasar mañana.- dice Vega con la respiración algo agitada por el "beso" que acabamos de compartir.

– Tengo espías vigilándote, solo te digo eso.- le advierto con seriedad, Beck es un espía decente y Cat… bueno de algo puede servir. Además tengo a Sinjin que por unas cuantas tonterías puedo conseguir que Vega tenga una cámara detrás de ella todo el día.

–Vale, vale, lo he pillado.- Vega se despide dándome un último beso y yo cierro la puerta de mi casa tras de mí. Cuatros ojos no dejan de mirarme.– ¿Qué?.

Jasón solo sonríe y sigue con lo que estaba haciendo, en cambio mi padre me mira fijamente intentando descifrarme.

– Nunca antes habías pegado a nadie ¿Por qué esta vez?.- pregunta mi padre acomodándose mejor en su sitio.

– Se metió con mis tijeras.- miento intentando quitarle importancia, cuando mi padre se interesa por algo… Por cierto, he entrado en el concurso de Edward Thompson.

Mi padre se gira en el sofá interesado.– ¿El famoso director de películas de terror?.

Yo asiento y me siento en el otro sofá.

– Interesante. Buen trabajo.- dice volviendo su mirada al partido y yo sonrío. Que de la boca de mi padre salgan esas palabras… quizás si ha cambiado después de todo.

Para mi desgracia me vi obligada a jugar con Jasón hasta bien entrada la noche, el aburrimiento que sentía era insoportable pero que Jasón me restregara cada victoria era peor, pienso ganarle de cualquier forma. De cualquier forma. Pero al menos el enano hizo más liviano mi castigo hasta que me conseguí dormir.

BIIIIIP – BIIIIIIP

El despertador suena porque soy tonta y a pesar de mi castigo se me ha olvidado quitar la alarma. Bien hecho Jade, bien hecho. Con pesadez lo apago con mi mano gruñendo por mi error. Agarro mi PearPhone y veo que tengo mensajes.


Tienes 1 mensaje de Vega(1).

Vega: Hey, buenos días, Jade

¿Vega dándome los buenos días por mensaje?

Jade: Que pasa Vega, no puedes vivir sin mí?

Vega: No sé cómo no explotas de todo el ego que tienes

Jade: No tengo ego, solo señalo la verdad, admitelo Vega

Vega: Echar de menos tus insultos, humillaciones y cruel trato? Oh si, no puedo vivir sin eso

Jade: Mas bien me referia a mis labios, manos y impresionante presencia, pero eso tambien ;)

Jade: P.D: Se que ahora estas como un tomate, eres taaaaaan fácil Vega

Vega: Dejame en paz

Jade: "Dejame en paz"

Vega: Yo no hablo asi!

Vega: bueno, escribo en este caso :(

Sonrío porque me he imaginado la voz de Vega reprochándomelo.

Vega: Por que estas despierta si no vienes a clase?

Jade: Me gusta madrugar

Vega: Jade… buen intento, seguro que no has quitado la alarma o algo

Estúpida Vega y sus estúpidos aciertos.

Jade: ESTA BIEN, se me ha olvidado quitar la alarma

Vega: Lo sabia, los chicos y yo iremos esta tarde a tu casa, para ver una película de Disney o algo asi dijo Cat

Jade: NO

Jade: De DISNEY NO

Jade: Nada de "Vega esta escribiendo" NO

Vega: me tienes como Vega?

Jade: Tu que crees

Vega: :(

Jade: No, intentas ponerme de forma virtual la cara de cachorro y no

Vega: :(

Jade: Para

Vega: :((

Jade: Vega, para con los malditos emoticones

Vega: :(((((((

Jade: VEGA

Vega: Tengo que irme, Trina ha dejado el baño libre al fin

Vega: Nos vemos esta tarde

Vega: Jadelyn :(


No sé si reír de lo tonta que es Vega o llorar de cómo me saca de quicio. Suspiro y me vuelvo a acurrucar en la cama, quiero y necesito dormir más, tampoco es que tenga mucho que hacer. Tras otras tres horas de maravilloso sueño me despierto y bajo a desayunar algo. Madison y Jasón no están pero mi padre si, para mi desgracia.

– Buenos días Jadelyn.- saluda mi padre pasando una hoja del periódico.

– Depende de para quien.- respondo dirigiéndome a la máquina de café para prepararme uno. Necesito cafeína circulando por mi sangre.

– No haber pegado a nadie.- dice mi padre sonriendo porque sabe que no puedo contestarle con nada.

Gruño molesta por no poder defenderme y me siento en una silla para tomarme mi café.– ¿No tienes a gente a la que controlar?.

– Hoy no, pasado mañana volveré al trabajo. Desayuna y arréglate, te vienes conmigo, ya sabes que día es hoy.- dice mi padre triste, cerrando el periódico y dejándolo doblado encima de la mesa. Su mirada viaja por las fotos que adornan nuestro salón. Yo imito su gesto.

– Ya ha llegado el día…- suspiro acabándome rápidamente el café, no quiero hacerla esperar.

– Si…

Después de media hora me encuentro en el coche de mi padre con los brazos cruzados. Ninguno decimos nada hasta que llegamos a una zona muy conocida para mi desde hace 11 años; el cementerio. Ambos bajamos de su Mercedes negro y seguimos el camino de piedra del cementerio hasta pararnos en frente de una tumba; Elizabeth West.

– Buenos días, Elizabeth.- dice mi padre con una sonrisa triste. Solo este día puedo ver a mi padre roto y triste. Solo este día.

– Buenos días, mama.- imito a mi padre, cruzándome de brazos mirando fijamente la tumba.

Hace 11 años un cáncer se llevó a mi madre y rompió nuestra familia a la vez. Ella siempre estaba conmigo y cuando se fue… fue muy duro tanto para mi padre como para mí. Mi padre no podía dejar de trabajar por lo que me solían cuidar las criadas que contrataba a su cargo, hasta que cumplí 15 años y le dije que dejara de hacerlo. Se volvió a casar dos veces más, siendo Madison la última no podría haber escogido peor . Todos los años en el aniversario de la muerte de mi padre venimos aquí, a su nuevo hogar, su tumba.

– Lo siento, Jadelyn.- dice mi padre en un suspiro, llevándose una mano a sus ojos para secarle las pocas lagrimas que salen de ellos.– Nunca he sido contigo… como debería haber sido un buen padre, como era tu madre contigo.

– Da igual, padre. Lo… lo entiendo.- respondo débil. Quiero irme de aquí.

Mi padre me abraza por primera vez en meses y yo tengo unas ganas tremendas de llorar en su traje de 2000 $. Colocamos un ramo de flores que traía mi padre en el asiento trasero del Mercedes y nos volvemos a dirigir a casa.

– Jasón es un buen chico.- comenta mi padre una vez estamos dentro de nuestra casa.

– Es un incordio.

– En el fondo te gusta, Jadelyn. Y Madison también es buena persona, no deberías ser tan fría con ella.

– ¿Madison? ¿MADISON? Mira– Olvídalo, me voy a mi cuarto.- finalizo la conversación mordiendo con fuerza el labio inferior. No quiero discutir hoy.


TORI POV

– ¿¡Pero qué demonios le pasa a la friki de las tijeras!?.- grita Trina con Matt sentado a su lado en el sofá de mi salón. Pegarle a Ryan, se ha vuelto completamente loca.

– Trina déjalo ya…- me llevo una mano a la cabeza. Valientes mis padres que han decidido salir.

– Ya sabía que Jade era problemática pero pegarle a tu novio Tori, tú tendrías que estar enfadada.

– ¡Ryan no es mi novio!.- grito sobresaltando a Trina y Matt que me miran sorprendidos.

– Cálmate, Tori.- dice Trina levantándose y acercándose a mí.– Un momento, ¿y esos moratones?.- pregunta cogiendo mi brazo, examinando después los moratones producidos por el agarre de Ryan la noche anterior.

– Ryan…- digo en apenas un susurro, frunciendo un poco el ceño porque Trina ha presionado uno de los moratones con su dedo índice, provocándome algo de dolor.

– ¿¡Él te hizo esto!? Doy gracias de que Jade lo ha dejado vivo porque yo misma voy a matarlo. Nadie le hace esto a mi hermana pequeña.- dice Trina buscando las llaves de su coche por el salón, decidida a irse.

– Espera, cielo.- Matt la para agarrándola dela muñeca.– Yo me ocupare de Ryan. Tori y tu quedaos aquí, ya te llamare más tarde.- dicho esto último deposita un dulce beso en los labios de mi hermana y se despide con un abrazo de mí, yéndose. Aw, adoro a Matt.

– Entonces… ¿Dónde pasaste la noche?.- pregunta preocupada Trina, llevándome de la mano hacia el sofá que minutos antes había compartido con Matt. Ella se sienta y me obliga a tumbarme, depositando mi cabeza en sus muslos.

– Pues… Beck quería llevarme a casa pero no quería estropear su noche. Tampoco ibas a estar tú aquí y yo no quería estar sola.

– Sigues sin responder a mi pregunta.- dice jugando con mi cabello, como cuando éramos pequeñas.

– Jade..- respondo cerrando los ojos. La llame y vino a por mi, me dejo dormir en su casa.

– ¿Qué Jade que? ¿Hablamos de la misma Jade West que te ha hecho la vida un infierno, no?.- dice Trina.

– Oh, vamos Trina, Jade no es tan mala como todo el mundo piensa o tu ahora mismo estarías en un ataúd, seguramente.

– Hmmm…

Antes de que pudiera salir otra palabra dela boca de Trina el timbre de la puerta suena, yo me levanto y abro la puerta encontrándome con Beck, Andre, Robbie con Rex y Cat. Todos saludan con un "hola, Tori" a excepción de Cat que directamente me deja sin respiración por su abrazo.

– Trina, tengo que irme.- digo despidiéndome de ella.

– Dile a la friki que el video de su pelea con Ryan en The Slap tiene 2000 visitas.- responde Trina encendiendo la tele, poniendo un programa de famosas.

Después de un rato llegamos a casa de Jade, ya que hemos tenido que parar a comprar café para ella, según Beck si no le llevamos café nosotros acabaremos pagando su mal humor por estas castigada.

Sin llegar a tocar el timbre, la puerta se abre.– Oh, hola Tori, Caterina y Beckett.- saluda el padre de Jade.– Perdona, pero a ti no te conozco…- dice dirigiéndose a Andre.

– Andre Harris, Sr. West, un placer.- responde Andre, agarrando la mano que el le había tendido en modo de saludo.

– Un placer, Andre. Mi esposa y Jasón nos íbamos a cenar fuera, Jade está en su habitación, cuidad de ella por favor.

– No se preocupe .- respondo dedicándole una sonrisa de despedida.

– El padre de Jade parece menos… intimidante.- comenta Beck entrando y sentándose en el largo sofá.

– Nunca lo había conocido, ahora entiendo los genes de Jade.- dice Andre imitando a Beck.

– ¡Oh, están echando Hora de aventuras!.- exclama Cat mirando la hora en su reloj mientras arrastra a Robbie con ella a pesar de sus "hey, que no me gusta".

– Yo… voy a buscar a Jade.- digo nerviosa y Beck me dedica una mirada cómplice, señalando el café.– A subirle el café y a decirle que estamos aquí.

Obtengo una serie de "Ok" por parte de todos y con el café en mi mano me dirijo a la habitación de Jade. Todavía no me creo que Jade haya pegado a Ryan, ni tampoco que nos hayamos besado… sin camiseta o que hace menos de un día haya dicho que yo será SU chica. Todavía no me creo nada.

– Puedo escuchar tus pensamientos desde aquí, Vega. Entra.- dice desde su habitación Jade, cuya puerta estaba medio abierta.– No sois muy silenciosos tampoco.

– Siempre estas gruñendo.- digo acercándome a donde está sentada, en frente de su ordenador y le dejo el café en la mesa.– De parte de Beck.

Jade mira el café y lo toma con gusto, bebiendo de él.– Bien, le permitiré vivir un día mas.- bromea mientras se gira en su silla para encararme.– Como va tu muñeca.- pregunta dirigiendo su mirada a mi muñeca.

– Mejor, con hielo ha bajado la hinchazón y me he tomado una pastilla. ¿Y tú castigo?.

– Me estoy muriendo literalmente de aburrimiento, al menos habéis venido a entrenerme, mis bufones.- dice Jade con una mueca.

– ¡Oye!.- le doy un pequeño puñetazo en el brazo. No somos tus bufones personales.

– Normalmente lo es Cat.- contesta Jade con un dedo en su barbilla.

– Deberíamos ir bajando ya con los chicos, Jade.- digo señalando la puerta, iniciando mi camino hacia a ella pero algo me para en seco.

– Que modales Vega, ¿y mi saludo?.- dice Jade estirando un poco de mi muñeca buena, acercándonos.

– ¿No te he saludado? Pero si y– .- oigo un Click en mi cabeza. Aw, Jade.- sonrío sin poder evitarlo dándole un dulce beso en los labios a Jade, quien también sonríe.

– Espero por tu bien no ver ninguna película de Disney cuando bajemos, y hablo en serio.- susurra contra mis labios, elevando su ceja.

– Pues… Disney no pero…


50 minutos después


– Prefiero la tortura de Disney a esta película asquerosamente romántica y llena de clichés.- suspira Jade echando la cabeza hacia atrás en el respaldo del sofá, fingiendo llorar.

– Pero si el Diario de Noah es preciosa Jade.- digo señalando la pantalla de plasma.– Es precioso como él se preocupa tanto por ella, relatándole una y otra vez.

– Lo siento, chica, pero esta vez estoy con Jade. Esta película me va a producir diabetes y a ver cómo le explico eso a mi abuela.- responde Andre, que se encuentra al lado de Beck.

– A mí las películas románticas me gustan.- dice Beck encogiéndose de hombros a la vez que se lleva a la boca un puñado de palomitas de maíz.

– Gracias, Beck.- asiento agradecida.

– A ti te gustan por otro motivo, Beck.- dice Jade mirándole con ambas cejas levantadas y sonriéndole.– Si mal no creo recordar no solíamos prestar mucha "atención" a las películas románticas cuando las veíamos en tu caravana y dudo que lo hagas con tu actual novia.

Todos miran a Beck pero yo miro a Jade, creo que ese era un dato que me hubiera gustado no saber porque ahora mismo quiero cambiar de película. Beck asiente lentamente con la cabeza.

– No puedo discutírtelo, es cierto, PERO quitando eso nunca me han desagradado.

– Si fuera por mí, estaríamos viendo una película más picante…- comenta Rex.

– ¿Y si vemos Mulan…- dice Cat esperanzada hasta que ve la mirada inquisitiva de Jade…– o seguimos viendo esta?

– Acabamos la película y jugamos a las cartas, ¿Qué os parece?.- propone Andre devorando el tazón de palomitas que tiene Beck en su regazo.

Todos asentimos y volvemos a dirigir la mirada a la pantalla. Beck y Andre comentan alguna cosa que solo entienden entre ellos, Cat y Robbie ha perdido su color natural de piel y ahora está muy colorado – están acurrucados en su parte del largo sofá– ; Rex sin embargo esta bajo un cojín – gracias a dios –. Jade parece que esta concentrada en la película pero yo creo que está sumida en sus pensamientos pero eso no impide que me pille mirándola fijamente.

– ¿Tengo algo en la cara, Vega?.- dice en voz baja.

Yo niego con la cabeza.– No, es que estas muy callada y me parecía raro, ya sabes, tus comentarios cortantes.

Jade sonríe arrogante.– Tu obsesión conmigo es preocupante. Pensaba que te gustaban este tipo de películas, disfrútala antes de que tire el televisor por la ventana.

– No sé si ahora me gustan tanto.- después de los comentarios dichos entre ella y Beck…

– Oh, ¿molesta por lo de antes, Vega?.- pregunta moviéndome con un dedo mi barbilla hasta que ambas nos miramos.– Eso puedo solucionarlo.- susurra con una sonrisa juguetona antes de besarme sin mi permiso – aunque tampoco me iba a negar –. Pero es la primera vez que nos besamos delante de nuestros amigos y yo sé que a ellos no les importara pero no puedo hablar por parte de Jade.

Sin embargo no nos separamos y seguimos compartiendo un beso muy cliché; besarse viendo una película es TAN cliché. Pero no me cabe duda de que hay más de un par de ojos mirándonos y sonriendo con complicidad. Después de unos minutos la película llega a su fin y Jade se separa no sin antes morderme el labio – en el lado donde no tengo el corte –.

– Andre se levanta y saca la película del DVD. Bien chicos, ¿Qué os ha parecido? Creo que a algunos les ha gustado más a que a otros.- dice dándome una mirada divertida. Yo solo me sonrojo y toso.

– No ha estado TAN mal. Pero otra más como esta y no respondo.- dice Jade levantándose y yo la imito.

– ¡Yay! Ha sido genial, caramelos y película siempre es genial.- exclama una hiperactiva Cat, abrazando a Jade por la cintura ignorando la mirada letal que le ha propinado.

– ¡Sapphiro! ¿Por qué demonios le has dado dulce?.- dice Jade molesta mientras se quita a Cat con cuidado.

– H-ha sido Rex, yo no quería.

– Sí, claro, echémosle la culpa a la marioneta.- responde Rex mirando a Robbie.

– Bueno, bueno, ¿Dónde están esas cartas?.- viene al rescate Beck dejando el tazón de palomitas vacío en el fregadero de la cocina.

Después de recoger un poco el salón, todos nos subimos al cuarto de Jade para jugar a las cartas. No es necesario decir que he ganado la mayoría de las rondas que llevamos.

– No me lo creo.- dicen Andre, Beck y Jade a la vez, mirándome incrédulos.

– ¿Cómo demonios eres tan buena en esto, chica?.- pregunta Andre negando con la cabeza, viendo como sus últimas fichas de póker caen en mi poder, lo mismo con Jade y Beck.

– Habilidad quizás.- digo sonriendo.

– Trampas quizás.- responde Jade imitando mi voz.

– ¡Que yo no hablo así!.- respondo mirando a los demás en busca de ayuda pero todos apartan la mirada.– ¿En serio?.

– Es que Jadey te imita muy bien…- dice Cat riéndose ganándose una mirada aprobadora de Jade.

– Os odio…