Si, sigo viva por ahora. Capitulo corto peeeeero prometo que los dos siguientes (ya que Brach tendrá 3 partes) serán mas largos :P. Gracias por los review y me gustaría poder contestarlos pero ahora mismo no puedo, así que en el siguiente capitulo lo haré.
Muchas gracias por seguir el fic.
¡Nos vemos!
Victorius y sus personajes no me pertenecen. Son de la propiedad de Nickelodeon y Dan Schneider.
17 – Beach Parte 1
JADE POV
– No.
– Por favooor.
– No.
– Sera divertido Jade, hace mucho que no salimos toda la banda junta.- dice Vega juntando ambas manos y poniendo morros. Buen intento, Vega.
– ¿Tengo que recordarte que la última vez nos quedamos encerrados en la caravana de Beck?.- respondo pasando otra página de "IT" maravillosa novela de terror que estaba disfrutando hasta la llegada de Vega con su irritante voz mañanera.
– Eso fue un accidente y lo sabes.- responde Vega meneando la cabeza.– ¿Nada te hará cambiar de... opinión?.- dice lentamente acercándose a mí, colocando una rodilla en mi cama.
– Sé lo que intentas Vega.- digo sin separar mi mirada de la página 678 la cual he releído 7 veces desde que Vega ha entrado en mi habitación.
– ¿Ah, si?.- ladea su cabeza de forma inocente como si no supiera nada sobre lo que le estoy diciendo.– ¿ Y qué intento?.- susurra cada vez más cerca. ¿Cuándo ha acortado los dos metros que nos separaban?.
– Seducirme y no va a funcionar así que ve a darle la vara a Jasón.- respondo evitando mirarla a toda costa o sé que estaré perdida, porque de reojo he visto como se mordía su maldito y besable labio inferior.
– ¿ De verdad que no funciona...?.- y su aliento choca directamente contra mis labios – Vega ha bajado el libro con su mano izquierda –.
– No.- vuelvo a elevar la obra que tengo entre mis manos sabiendo que este molestara a Vega. Si en algo nos parecemos es que no nos gusta que nos ignoren.
– ¡Jade!.- gruñe Vega y yo no puedo evitar soltar una carcajada.
– Eres tan fácil Vega.
Vega me pega levemente en hombro fingiendo estar molesta, haciendo pucheros como una niña pequeña. Adorable. ¿Adorable? ¿Existía esa palabra en tu diccionario, Jade?.
Bajo el libro, dejándolos en la mesilla cerca de mi cama y sujeto a Vega por la barbilla, enfrentando a marrón contra azul. Sus ojos bajan por un segundo a mis labios y sonrío con burla. Sin esperar ni un minuto más beso sus labios y coloco una de mis manos en su cabello, acercando su cabeza aún más, para profundizar el beso. No es mi lengua la que atraviesa con libertad la boca de Vega, sino al contrario, es ella quien no pide permiso para invadir la mía. Poco a poco se va subiendo en la cama, sentándose encima de mi regazo – yo suelo leer sentada en mi cama –, pasando ambos brazos por mi cuello sin dejar mis labios ni un solo segundo. No sé cuántos lápices labiales tiene Vega, ya que he perdido la cuenta, pero esta vez sus labios saben a mora y me recreo en ellos; chupando tanto el labio inferior como superior provocando que salgan una dulce risa de Vega.
– A alguien le gusta la mora...- susurra con voz ronca contra mi boca, volviéndola a unir y evitando que pueda contestar a su engreída afirmación. Quiero pensar que Vega no se ha dado cuenta de nuestra posición ya que es bastante íntima y ... excitante. Aun así veamos hasta donde está dispuesta a llegar...
– Me vas a deber una muuuuy grande...- digo empujando el pequeño cuerpo de Vega hacia atrás, colocándome yo encima de ella.
Vega jadea por el inesperado cambio de posiciones.– ¿Entonces vendrás?.
Dejo sus labios para centrarme en su clavícula, besándola de una forma lenta y húmeda para después asaltar sin piedad su cuello, succionando y mordiendo a placer, deleitándome con cada pequeño sonido que sale de la boca de Vega.
– He de admitir que tus técnicas de persuasión... son bastante efectivas.- y sigo con mi trabajo en su cuello, disfrutando de cada milímetro de la piel acaramelada de Vega.
Mis manos siguen en su espalda, trazando pequeños círculos relajantes mientras que las suyas siguen enredadas en mi cabello. Con lentitud y cuidado voy bajando las mías, cada vez más cerca del espacio que une su espalda y su cadera. Vega no hace ningún movimiento para parar mi avance así que entiendo que está conforme con mi exploración. No puedo ser la única con calor en esta habitación y lo peor es que mi temperatura corporal sube con cada beso húmedo que deposita Vega sobre mi piel erizándome el bello, y tampoco sé hasta dónde me está dando libertad; mi mano hace rato que se ha perdido por algún lugar bajo su camiseta y mis labios se conocen a la perfección su cuello y su cara. Pero ella tampoco se queda atrás, hace rato que sus manos están en mi culo, apretándolo y acariciándolo cuando le viene en gana.
– Parece que hoy estas curiosa Vega, ya sé que soy irresistible pero...- digo en su oído, dejando pequeños besos en su lóbulo, sacándole una sonrisa.
– Solo intentaba conve– se queda sin habla cuando mi mano desabrocha sus pantalones; ahí está la señal de STOP. – ¡Jade!. - me reprocha escondiendo su rostro avergonzado en mi cuello y yo solo puedo reír.
– Soy yo la que debería quejarme por dejarme en este estado, Vega. ¿No querías que nos fuéramos? Vamos.- digo mordiéndole el labio y levantándome. Vega suspira sonoramente, escondiendo su rostro unos segundos en sus manos, para después imitarme.
Salimos de mi cuarto y bajamos las escaleras hasta la planta de abajo. Mi padre ya ha vuelto al trabajo por lo que su presencia en casa se ve reducida, a la vez que la de Madison – gracias a dios –, y Jasón esta de campamento. Ha pasado una semana desde que deje de estar expulsada por darle un nuevo rostro a Ryan. Vega y yo estamos "bien" , con nuestras peleas y discusiones, sin embargo no somos " oficialmente" una pareja, lo que tenemos es... raro. Dentro de poco la mayor parte de mi tiempo estará centrada en el festival de Edward por lo que unas vacaciones no vendrán mal... en mi casa a ser posible. Pero no, Vega no quiere que me quede en casa encerrada con maratones de maravillosas películas de terror mientras engullo enormes cestas de palomitas, no, ella quiere salir con todo el grupo a saber dónde para socializar y bla, bla, bla.
Suspiro negando con la cabeza, sacando del frigorífico un cartón de leche para echarme en un vaso. Vega sonríe y me besa la mejilla. Es asquerosamente cursi.
– No será taaaan malo, exagerada.
– ¿Cuándo empieza la tortura?.- suspiro sentándome en uno de los taburetes vaciando el vaso de leche de un trago.
– Pues… dentro de media hora deberían estar aquí.- responde Vega comprobando la hora en su PearPhone
– Joder, siempre llegan tarde cuando quedamos pero para llevarme al infierno son puntuales.- me levanto y me vuelvo a sentar pero esta vez en el sofá, con mi cabeza apoyada en el respaldo. No tengo ganas de ir a ningún sitio, quiero ver sangre y escuchar gritos de dolor mientras me tomo mi café.
Vega niega con la cabeza mientras sonríe y se sienta en mi regazo, agarrándose a mi cuello con ambas brazos. Yo sigo sin mirarla.– Ya sé que eres la malvada Bruja del Oeste y todo eso, que vives de negro y disfrutas con los gritos delos niños pero… solo disfruta, han pasado muchas cosas.- dice Vega apoyándose en mi hombro, suspirando. Su aliento acaricia mi cuello provocándome cosquillas y una sonrisa en mi rostro. Odio como me hace sentir con su simple aliento.
– Últimamente empiezo a ver a la Vega sin talento menos irritante que tu.- digo bajando un poco mi cabeza abriendo los ojos para mirar a los suyos.
– Eso es un golpe muy bajo, West.- sonríe Vega mordiéndose el labio.
– Es uno de mis muchos encantos, Vega.
– Pues no sé dónde están todos los demás…- vuelve a sonreír besándome lenta y pausadamente, acomodándose mejor encima de mí. Vega deposita pequeños besos en mis labios, uno detrás de otro, mientras juega con mi pelo. Y como no, justo en ese jodido instante suena el timbre.
Gruño y aparto a Vega de mí, refunfuñando para abrir la puerta.– Os voy a matar, a cada uno de vosotros.- les amenazo con mis tijeras en mano. No pienso dejar ninguno.
Cat iba a abrazarme como siempre hace antes de escuchar mis palabras, y ahora solo me mira asustada.
– ¡Jade! No asustes a Cat.- me pega Vega en el hombro mientras se acerca a Cat y le da un gran abrazo. Beck y Andre solo se ríen antes la escena. Si accidentalmente mis tijeras se clavaran en su cara… ¿sería delito penado?.
– Peor lo va a pasar su peluche favorito si sigue llamándome Jadey.- vuelvo a amenazar esta vez cerrando y abriendo las tijeras. Cat tiene el miedo en sus ojos. Me alejo de la puerta para que todos pasen.
– ¿Por qué esta tan gruñona, Jade? Más de lo habitual, quiero decir.- pregunta Beck a Vega saludándole con otro pequeño abrazo.
– ¡Te he oído Beckett!.- grito desde el sofá levantando la mano. – ¿Y mi café?.
Beck sonríe elevando ambas manos en señal de rendición y me da el café que tenía en una de ellas. Negro con dos de azúcar, ven con mama.
– ¿Y a donde iremos, chicos?.- pregunta Vega.
– ¡A la playa!.- exclama Cat dando palmitas y pequeños saltitos en el mismo sitio. Su coleta se mueve sin parar.
– Aunque yo no puedo ponerme moreno.- comenta Andre haciendo que todos estallemos en carcajadas. Bien jugado Andre, bien jugado. Espera, ¿playa?.
– ¿¡Playa!? Me niego. No. No.- digo cruzándome de brazos. Todos me miran con la cara de los cojones de perrito. – ¿Veis mi piel? En la playa no tendré PIEL.
– Por fa Jadeeeeeeey.- suplica Cat delante de mí, haciendo pucheros.
– Déjame.
– Jade, o vienes a la playa o no más Tori en muuuucho tiempo.- sentencia Vega cruzándose de brazos también, con un semblante serio. Pero…. ¡no es justo!.
– Pero–
- No hay peros que valgan.- dice Vega. Andre y Beck se aguantan la risa como pueden, Los odio a TODOS.
- Esta os la voy a guardar. Vigilaos muy bien las espaldas…- señalo a todos clavando las tijeras en la mesa - donde ya habían sido clavadas antes con anterioridad, dejando pequeños agujeros en la cara madera -.
Después de coger mi bikini negro, mi pareo del mismo color, una pequeña bolsa de deporte donde meter mi ropa y algo de dinero, todos salimos hacia la caravana de Beck. Solo espero que esta vez no nos quedemos encerrados, por favor. Por suerte Beck pudo poner el aire acondicionado y dentro de la caravana era el paraíso. Cat, Robbie y Vega estaban jugando a las cartas – Vega como no, ganando –, y Andre se encontraba en la parte delantera con Beck hablando de fútbol o algo así. Yo por el contrario estaba encima de la cama, con un brazo tapando mis ojos quedándome dormida poco a poco. Alguien se sube a la cama porque noto un poco de peso y por el olor de su colonia puedo decir con total certeza que se trata de Vega.
– Jade…- dice en voz baja Vega, acostándose de lado. No respondo.– Jade…- vuelve a decir zarandeándome un poco.
– ¿Qué…?- respondo en voz baja finalmente, solo para que me deje dormir en paz, no por otra cosa.
– ¿Estas enfadada conmigo? Por lo de la playa.
Si bien es cierto que desde que hemos salido de mi casa he ignorado un poquito a Vega, no significa que este enfadada… mucho, estoy molesta por que técnicamente me ha obligado a ir y encima he tenido que aguantarlas burlas de Beck y Andre porque Vega me tiene "controlada".
– Si sigues sin dejarme dormir sí que voy a estar MUY enfadada…- digo girándome para enfrentarla sin abrir los ojos aun.
– Sabes que estaba de broma, podríamos haber ido a otro sitio, ¿Por qué has dicho que sí, Jade?.- pregunta suspirando y no necesito abrir los ojos para saber que se siente culpable. Por dios…
– Porque la playa te gusta a ti.- digo finalmente y escucho la risa de Vega y noto sus brazos atrayéndome a ella, permitiendo colocar mi rostro en su cuello y aspirar su champú; vainilla.
No me he dado cuenta de cuando hemos llegado, seguramente hace poco, ya que acabo de despertarme. Vega ya no se encuentra a mi lado pero el sitio donde ha estado durmiendo aún sigue caliente. Me levanto poco a poco, estirándome todos los músculos del cuerpo y bostezando. Aun algo adormilada llego a la puerta de la caravana para bajar de ella y la vista que me encuentro es increíble; el atardecer baña las salvajes aguas del mar, pintándolo con un tono anaranjado mientras el sol va escondiéndose poco a poco para que nadie le encuentre. Escucho gritos y entre ellos distingo la voz de Vega, Robbie y Cat, Beck está sentado en una de las hamacas con una sombrilla – de tamaño considerable – justo enfrente de la caravana y Andre parece estar flirteando con una vendedora de helados cercana. Me dirijo hacia donde está el canadiense y me siento a su lado, suspirando.
- Buenos días, dormilona.- bromea Beck saludándome con la mano. Tiene puesto su bañador rojo y unas gafas de sol negras. Gruño como respuesta a su saludo.– Vale, vale, no volveré a decirte eso.
- Si no quieres que tu cabellera este en los suelos gracias a mis tijeras, deberías.- aviso quitándole el libro que también estaba leyendo. "Los Juegos del Hambre" me parece increíble que Beck lea eso para empezar pero tiene buen gusto. Katniss es genial y siempre patea el culo a todos.
– ¡Eh, lo estaba leyendo!.- protesta Beck lastimosamente, sabe que no se lo voy a devolver.
– Oh, qué pena.- respondo abriéndolo y comenzando a leerlo. Beck suspira resignado y se cruza de brazos.
– ¿Por qué?.- pregunto aun sin apartar la vista de la página 25 del libro.
– ¿Por qué, que?.
– ¿Por qué no te has traído a tu noviecita?.
– No quería… incomodarte. Aun me importas Jade, y mucho.- dice con sinceridad rascándose la cabeza. Hum…
– ¿Y no te molesta que Vega este entonces?.
Beck se lleva su mano derecha al mentón adoptando una postura pensativa.– No, Tori es una de mis mejores amigas y si estáis juntas no es asunto mío, aunque bueno siempre me podéis dejar mirar si así te sientes mejor…
Frunzo el ceño mirando a Beck pero no podemos evitar estallar en carcajadas. Hemos madurado los dos… bueno yo ya era madura, obviamente, pero me alegro por Beck.
– Imbécil.
– Pero me quieres.- responde con una sonrisa, levantándose de la hamaca y dejándome sus gafas de sol.- Voy a por refrescos, ¿Qué quieres, sangre de niño?.
Le tiro el libro a la cabeza y niego con la cabeza. Él sabe lo que me gusta. Cuando Beck se va Cat viene corriendo hacia donde estoy - en busca de su toalla rosa -, se da cuenta de que ya me he despertado y veo claramente sus intenciones. No. NO.
- Cat, ni se te ocurra abrazarme estando mojada.- le advierto señalándole con las tijeras que tenía en el pantalón corto.
– Pero…- hace pucheros jugando con los dedos de sus manos.
– No.
– Pooouh…
De repente noto humedad encima de mis muslos y en mi regazo, estaba tan ocupada amenazando a Cat que no me he dado cuenta de que Vega se ha sentado encima de mí, pasando ambos brazos por mi cuello y salpicándome con su pelo mojado.
– ¡Vega!.- grito quitándome el agua de mi cara.
– ¿Tori si y yo no, Jadey?.- pregunta con tristeza Cat.
– Ven aquí Cat, ¡abrazo grupal!.- dice Vega. Yo la mato, LA MATO.
Y da igual mis intentos para deshacerme del cuerpo moreno de Vega con ese bikini morado que apenas tapa sus… Céntrate, Jade. Cat se ha unido al abrazo y Robbie y Rex también – ojala se llevara la marea la puñetera marioneta –. Todos se ríen pero yo me estoy asfixiando, literalmente. Estoy atrapada entre un saco de cuerpos, dios mío.
– Hey chicos, aquí traigo algunos refrescos.- Beck viene en mi ayuda con una bolsa llena de refrescos.
– ¡Yay! ¡Quiero el rosa, el rosa!.- grita Cat levantándose mientras se lleva a Robbie de la mano. Vega sin embargo aún se mantiene en su lugar.
– Levántate Vega, no soy una maldita silla.- le ordeno intentando que se levante. Quiero respirar.
– ¿Y si no que, West?.- responde acercando su rostro al mío, sonriendo. Que no diga luego que no le avise…
– Te he avisado.- digo sonriéndole y levantándome de golpe, provocando que Vega caiga de culo a la arena.
– ¡Jade!.- se queja Vega tendiéndome su mano para que le ayude a levantarse.
– Oh vamos, no seas bebe Vega.
– ¿Me vas a ayudar o qué?.- sigue aun con la mano tendida. Como estoy disfrutando esto pero tengo sed y no quiero perder más tiempo así que agarro su mano haciendo bastante fuerza para levantarla de una. Vega aprovecha el impulso para robarme un corto beso de los labios. Yo niego con la cabeza y ella sonríe, arrastrándome cogida de la mano hacia donde nos espera Beck.
Que día mas largo va a ser...
