3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPITULO 5: "Callejón Diagon"

El trío ingresó a Callejón Diagon, mirando las tiendas a su alrededor con felicidad. Las tiendas no tenían mucha gente en ellas, las compras para Hogwarts no comenzarían hasta el próximo mes. El sábado en la mañana era bastante temprano antes que comenzara a haber mucha actividad en el Callejón Diagon.

Petunia había hecho una lista de sitios para visitar. Ellos iban a necesitar primero dinero del mundo de los magos, y afortunadamente ella recordaba claramente Gringotts. Había venido con Lily y sus padres a Callejón Diagon cada año hasta que ésta comenzó el quinto año de colegio, cuando su alejamiento comenzó. Petunia no podía recordar acerca de que habían discutido, pero eso había conducido a un montón de resentimiento, y Petunia había decidido que tenía mejores cosas que hacer que ser arrastrada detrás de Lily.

Le recordó a los niños de los Goblins, pero ellos parecieron ansiosos en vez de temerosos, así que fueron allí. Petunia escondió su estremecimiento ante la vista de los más bien terroríficas creaturas, y caminó con los niños hasta el mesón. Ella había traído una buena cantidad de dinero para cambiar. Los niños podrían conservar lo que no gastaran. El goblin hizo el cambio, y ella sólo esperaba que no les perjudicara demasiado. Afortunadamente, el goblin les dio una bolsa "ligera como pluma" gratis por ser "clientes nuevos". Ella consiguió darle las gracias con algo de sinceridad, y los chicos se turnaron para llevar la bolsa ingrávida y exclamando "genial".

Petunia había decidido que la tienda de túnicas seria lo siguiente. Así podrían pasar más desapercibidos, y los chicos iban a necesitarlas después. Así que pararon en Madame Malkins para que los midieran. Los niños arrugaron un poco la nariz, pero habían leído de las túnicas de los magos y estaban determinados a encontrar algo cuando menos un poco masculino.

Una de las empleadas de la tienda se acercó sonriendo, y Petunia pidió para los niños "algo que sirviera a diario, pero que fuera bonito". Petunia vaciló, y luego pidió ver "túnicas que estén ya confeccionadas, que pudieran servirle a ella".

Los chicos estaban probándose túnicas que no fueran "muy de niña", y mirando las capas. Petunia encontró una linda túnica color azul oscuro que no pareciera demasiado fuera de lugar si la usara en casa. Le dieron una bolsa para sus ropas de muggle, y los niños usaron sus túnicas sobre sus otras ropas, y así salieron a la calle sintiéndose mucho más confiados.

Petunia necesitaba encontrar el equivalente de una oficina postal de magos para enviar la carta a Severus con una lechuza. Si ella la enviara de la manera 'muggle' pudiera ser que nunca le llegara, o él podría no molestarse en abrirla. Si ella la enviaba vía lechuza se aseguraba de que por lo menos le llegara, y probablemente la abriría aunque fuera por pura curiosidad de que podría causarle tanto pánico a ella como para usar algo mágico.

La librería estaba justo junto a Madame Malkins, y ellos fueron tan amables de dirigirla hacia allí. Los niños y ella caminaron hasta Flourish y Blotts, y los chicos fueron directamente hacia un asistente y comenzaron a revisar su lista de temas. Petunia fue al mostrador y preguntó acerca de lechuzas postales (estaba segura que así Lily las había llamado). La empleada le dio la dirección, y Petunia le dio las gracias.

—Niños, quédense aquí, escojan algunos libros, pero no exageren —Petunia se agachó hacia Harry y susurró—: Asegurate de no mencionar tu nombre, tal como lo discutimos —También le repitió la amonestación a Dudley.

Ellos volvieron a decidir cual libro de los fundadores les parecía más interesante, y aparentemente más verídico.

Petunia siguió las indicaciones bajando la calle, y encontró las lechuzas postales. Un empleado con aspecto aburrido la ayudó a elegir una lechuza rápida, y por una tarifa hechizarla para darle la carta solamente a Severus Snape.

El empleado pareció sorprendido ante el nombre—: ¿Severus Snape? ¿El Maestro de Pociones que enseña en Hogwarts?

—¿Lo conoce? —preguntó Petunia con sorpresa.

—No personalmente, pero cualquiera que haya acudido a Hogwarts los últimos ocho años lo hace —contestó él con una sonrisa.

La lechuza fue liberada y se dirigió a toda velocidad hacia el noroeste. Ella suspiró y esperó que todo resultara bien. Se volteó y se dirigió hacia la librería, y se quedó mirando con desmayo a los niños que ya habían acumulado una pila respetable de libros. Los miró mientras le sonreían avergonzados.

—Escojan cinco cada uno, y nos iremos —dijo con firmeza. Les llevó unos cuantos minutos, pero redujeron sus elecciones y los libros fueron pagados y embolsados.

Almorzaron en uno de los cafés aledaños, y los niños pasaron la mayor parte del tiempo observando fascinados a la gente que pasaba por allí mientras ellos comían.

Dejó que los chicos la guiaran mientras ellos deambulaban por la calle. La colección de Animales Mágicos fue ansiosamente explorada. Ella tuvo que decirles que en una "próxima vez" adquirirían un familiar. El Emporio de Lechuzas Eeylops asimismo fue explorado, ellos querían aprender como funcionaba el sistema de las lechuzas y las cartas, y un libro al respecto fue adquirido mientras estaban allí.

Ella se rehusó a dejarlos entrar a la tienda de Quidditch, diciendo que lo "reservarían para otro viaje". Sabía que no dejarían nunca de hablar de ese deporte si los dejaba perderse allí. Con su suerte, Vernon los escucharía hablar de ello.

En su camino de regreso, comieron en el Caldero Chorreante; los parroquianos allí eran tan interesantes como los del Callejón Diagon. Los niños estaban finalmente exhaustos y medio dormidos al caminar para cuando regresaron a Charing Cross Road a buscar su auto.

Harry y Dudley intentaron leer un poco de los libros nuevos, pero pronto se adormecieron y se quedaron dormidos camino a la casa. Petunia mientras manejaba iba rezando que la carta fuera suficiente para convencer a Severus, ella sabía que era casi imposible hacerle cambiar de idea una vez que estaba empeñado en algo. La noticia de que Severus estaba trabajando en Hogwarts no era buena. Excepto que, se decía a sí misma, su devoción a Lily sobrepasara cualquier control que Albus tuviera sobre él . . . esperaba.

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Severus estaba disfrutando de la zona libre de estudiantes y del extremo silencio en su hogar en Spinner's End. Lucius siempre se veía espantado cuando venia de visita, pero esa era la mitad de la diversión al invitarlo allí. Él se había asegurado su quietud al comprar, una por una, todas las casas diminutas a sus costados, y también la hilera posterior. Siempre había pretendido echarlas abajo y expandirse, o aplanar las de atrás para hacer un jardín. Nunca se había dado el tiempo para hacerlo.

Durante los veranos, él solía ocuparse con un libro que había pospuesto leer durante el año escolar. O haciendo alguna investigación que no había logrado completar mientras estaba enseñando a tarados. O visitando a Lucius para ayudarlo a irritar a Narcissa, y enseñarle a Draco como desdeñar apropiadamente. La lista de cosas que hacer se renovaba incesantemente.

Finalmente había aceptado la oferta de Lucius de venderle un elfo doméstico, no quería molestarse limpiando ni cocinando. Quizás durante el año escolar podría hacer que el elfo hiciera las renovaciones. Claro que tendría que ser muy especifico con sus instrucciones, los elfos tenían ideas muy extrañas de lo que consideraban una arquitectura interesante.

—¡Tinker! —Severus llamó al elfo—. Sé que es tarde, pero una comida sencilla seria soberbio.

El pequeño elfo sonrió encantado—. Yo tiene un estofado y pan fresco listo, Maestro Snape.

—Excelente, eres un cocinero asombroso —Severus consiguió casi sonreírle al elfo entusiasmado. Se había mantenido bastante feliz con unas pocas labores que hacer, y recordando una felicitación ocasional. No lograba entender por qué Lucius tenía un problema con ellos. Pero Lucius siempre insistía en controlarlos con un puño de hierro.

Severus terminó el delicioso estofado con el pan, y le dijo a Tinker que había estado excelente. El elfo se retiró lloriqueando de alegría.

Hubo un golpeteo en la ventana de atrás, donde las lechuzas arribaban. Gruñó, tendría que tratarse de Lucius o de Albus. Cualquiera de los dos contactándolo a esta hora de la noche quería decir que había malas noticias. Abrió la ventana y para su sorpresa una lechuza postal expresa de aspecto caro saltó extendiendo una pata hacia él.

La miró con sospecha y agitó su varita sobre la carta, chequeando si había hechizos o maleficios. La lechuza tuvo el descaro de revolear los ojos y ulular con impaciencia. Severus tomó la carta y le dio a la lechuza unos cuantos bocados antes de despacharla.

Severus examinó la carta, y se enderezó sorprendido al ver la dirección de retorno. ¿PETUNIA? Y ella había utilizado una lechuza mágica para contactarlo. Increíble... y probablemente contenía malas noticias. Maldición.

Con un accio convocó la botella de whisky de fuego y un vaso después de sentarse con la carta en su mano. Se tomó la mitad del vaso recordando a Petunia y a Lily como las niñas que viera por primera vez, lo que le llevó a recordar a la Petunia amargada y resentida que viera la última vez. Por supuesto, eso le hizo revivir el rechazo de Lily, y su propia traición.

Suspiró y abrió la carta, nada que contuviera podría ser peor que sus propias memorias.

Estaba equivocado.

Severus leyó la carta con horror en aumento e incredulidad. Luego la leyó de nuevo, más lentamente. Esto no podía estar correcto. El hijo de Lily siendo objeto de abuso y negligencia, ¿y Albus enterado de ello? ¿Vernon estaba golpeando a su esposa? Albus había constreñido la magia de un niño, ¿aunque fuera con el consentimiento de un solo padre?

Bebió un gran trago de whisky de fuego. Él sabía que Albus había descubierto que el Señor Oscuro había hecho Horrocruxes. Albus había dicho muchas veces que Harry era su única esperanza. Severus se sentía feliz ahora de siempre dejar que Albus cotorreara hasta el cansancio cada vez que quería discutir sus planes para "cuando el Señor Oscuro regresara". Ahora sabía lo que Albus quería decir con "hacer a Harry resistente".

Severus había pensado que Albus quería decir que eso ocurriría después de Hogwarts. Aparentemente, Albus quería decir antes de que Harry comenzara a hablar en frases completas. ¿"No mimen al chico, yo necesito un guerrero", y "los niños necesitan disciplina"? Severus dejó caer la carta y terminó su trago.

Sí, él ayudaría a Petunia. La pregunta era, cómo hallar el modo correcto. Albus no era un mago que pudiera ser sobrepasado fácilmente. Sonrió con lentitud.

Adoraba un reto, y este le ayudaría a compensar parte de su deuda a Lily.

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N.d.T.: Muchísimas gracias por el apoyo y reviews. Pregunta: ¿dejo Horcrux o pongo Horrocrux? Cualquier otra corrección o consulta será bien recibida. Y celebremos, que la autora ha posteado otro capítulo, va en 122. Jaja, sólo me quedan como 103 por traducir...

Harry Potter y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.

Editado el 29 de octubre de 2020 para correcciones menores.