3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 16: "Dobby al Rescate"
Marge Dursley no estaba teniendo un buen día. Ella miró con abatimiento la puerta de su celda. Ese condenado abogado suyo obviamente había resultado un inepto. Cuando tres carros policíacos la habían hecho detenerse a menos de dos cuadras de la estación de policía, ella se había sentido furiosa, y con justa razón, pensaba ella. Y bueno, quizás se hubiese sobrepasado un poco al darle unos golpes a unos cuantos de ellos, pero es que estaban intentando arrestarla por 'conducir bajo la influencia del alcohol'. Ella se había tomado un trago o dos . . . o quizás unos pocos más, ¡pero ella no estaba ebria!
Y ellos habían agregado un montón de cargos: asalto a oficiales de policía, conducir bajo influencia del alcohol, destrucción de propiedad (como si esa cerca que ella había echado abajo al estacionarse hubiera tenido algún valor), y como insulto final ellos la habían acusado de alteración del orden público. Parecían haberse sentido especialmente dichosos con la última acusación.
Cuando su abogado había aparecido, había sido incapaz de hacer que desistieran de alguno de los cargos, y el juez ante el que ella se había presentado no había sido uno de sus amigos, y gritarle a él los nombres de sus numerosas amistades solamente había conducido a la acusación añadida de desacato al tribunal. Ella suspiró sintiéndose desgraciada, ella de verdad necesitaba un trago.
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Yuan Chang guió a los dos magos adultos a los manantiales de agua caliente donde Yao presidia como el "Emperador de toda el agua caliente". Allí existían varios manantiales y lagunas pequeñas para los dragones, que o bien habían ocurrido de forma natural o habían sido creados por los magos. Pero este manantial en una caverna poca profunda era el único caliente, y Yao lo cuidaba celosamente.
Rigel había conducido a los chicos por un conjunto de edificios que constituían el Centro de la Reserva. Había varios apartamentos pequeños para huéspedes que pagaban, y algunos hogares cercanos para los trabajadores de tiempo completo. Hubo varios que vieron a los cuatro caminando a través del área y pronto hubo un séquito pequeño de trabajadores siguiéndolos.
Rigel ya les había contado a sus compañeros cuidadores de dragones acerca de los niños y su madre que estaban huyendo; y quedaron sorprendidos al averiguar que los niños se trataban de Harry Potter y su primo. Quedaron aun más intrigados al descubrir que los niños ahora eran pupilos de Severus Snape, varios de ellos lo recordaban como su muy estricto instructor de pociones. Bueno, obviamente él no tendría ninguna dificultad para mantener a los muchachos en orden.
Rigel susurró la historia de su escape, de Dursley blandiendo una pistola, y la herida de Petunia intentando escudar a los niños. Quedaron todos espantados; historias de armas muggle y heridas causadas por ellas fueron cuchicheadas con horror. Petunia probablemente se convertiría en leyenda antes de que ellos terminaran de contar la historia, ¡herida por un balazo defendiendo a Harry Potter! La historia intrincada de su viaje fue también contada, y los niños fueron vistos con un respeto renovado. Viajes por el mundo muggle, a menos que fueras de familia muggle, eran confusos y muchas veces hasta terroríficos.
Rigel se aseguró de que ellos se dieran cuenta que la presencia de los niños en la reserva era secreta por razones de seguridad de los niños. Ellos asintieron, la gente de la Reserva de Dragones estaba acostumbrada a cerrar filas cuando se necesitaba. Ellos estaban acostumbrados por naturaleza a mantenerse discretos y no tendrían dificultad con la idea de mantener a Harry Potter y su familia en secreto.
Ellos llegaron hasta el manantial de agua caliente, y uno de los trabajadores convenció a un engreído Yao a que saliera para ser admirado, por unos cuantos cuartos traseros de carne. El dragón posó y lanzó un poco de fuego para admiración de los niños. Al dragón anciano le gustaba la atención, y siempre disfrutaba de una audiencia nueva. Yuan había sido su cuarto jinete, y él había sobrevivido a todos ellos. Pero él sabía que Yuan seria el último. Viviría lo suficiente para ver a este jinete morir, y después le seguiría en el sueño sin fin de la muerte.
Yao había venido con su jinete a esta reserva al principio con reticencia, pero habría sido un dragón viejo de bajo rango en China, uno entre muchos Bolas de Fuego. Aquí era el único Bola de Fuego y era muy admirado. Aun los otros dragones lo respetaban, y le permitían su derecho indiscutido sobre las aguas termales. Así que estaba muy contento de vivir sus últimos días aquí con Yuan.
Draco había sacado una cámara de algún sitio, y pronto tuvo a uno de los jinetes de dragón sacando fotografías de ellos tres tan cerca de Yao como se atrevieron.
Yuan, Severus y Lucius les encontraron allí, todavía haciendo preguntas a la multitud. Consiguieron sacar a los chicos de allí con promesas de visitas futuras.
Yuan observó al trío caminar de regreso a la casa. Sospechaba que se encontraría con más de una aventura y sorpresa de aquella morada. Ah, bien, quizás las cosas habían estado demasiado tranquilas por aquí.
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Los niños hablaron sin parar todo el camino de regreso a la casa, y Severus tuvo que prometer más libros de dragones, especialmente de Bolas de Fuego Chinos. Severus solía pensar que su biblioteca era adecuada, pero aparentemente carecía de modo deplorable en suficiente temas de dragones para satisfacer a Harry y Dudley. Draco también había expresado su falta de satisfacción con respecto a la biblioteca en la Mansión Malfoy, en lo concerniente a dragones.
Lucius y Severus prometieron un viaje a la venta de libros, pronto. Pero necesitaba ser visto primero el asunto de la magia de Dudley.
Harry y Draco fueron ubicados en el sofá y conminados a no moverse ni una pulgada, o a sufrir las consecuencias. Dudley fue sentado en una silla en medio de la habitación con Lucius y Severus flanqueándolo. Ellos realizaron varios conjuros, determinando que constricción había sido utilizada, y cuan poderosa era. Ellos suspiraron, era una bastante poderosa (había sido efectuada por Albus Dumbledore, después de todo). Pero, afortunadamente, había sido realizada cuando Dudley era un niño que gateaba, y se había debilitando al ir creciendo. El conjuro aun era efectivo, pero su decadencia les ayudaría a deshacerlo.
Severus y Lucius conferenciaron y decidieron en un contra-conjuro. Ambos apuntaron sus varitas a un Dudley nervioso que transpiraba, y gritaron—: ¡Relegare Ligare! —con tanta fuerza para causar que una luz amarillenta brillosa rodeara a Dudley.
Dudley se puso rígido y comenzó a estremecerse, el sudor corría de él más que antes. Pareció durar una eternidad, aun cuando fueron menos de dos minutos. Luego Dudley pareció suspirar y relajarse. Severus y Lucius lo tomaron debajo de los brazos y lo hicieron acostarse sobre el otro sofá.
Harry y Draco lo observaron con ansiedad. Harry tenía miedo que Dudley no fuera capaz de resistir tantos eventos traumáticos. Draco observaba, también preocupado, Dudley era un chico aceptable. Le molestaba la idea de que Harry perdiera a uno de los restantes miembros de su familia. Observaron, también sudando un poco, cuando para su asombro, Dudley comenzó a reírse tontamente.
Dudley nunca se había sentido tan liviano ni feliz, el hechizo se había sentido horrible, podía sentir que algo se aferraba a él, rehusando a dejarlo ir, y finalmente se había despedazado, liberando esa parte de sí que realmente no sabía que estaba ahí. Ahora, sabía que eso era su magia, dando vueltas dentro suyo en un danza jubilosa de felicidad por sentirse libre.
Dudley se rió tontamente un poco más. Sabía que si no hubiera estado tan incoherente en su alegría, se hubiera sentido perturbado con esto de las risitas tontinas, pero en este momento no le importaba.
Harry recordó que Severus había dicho que Dudley se pondría 'eufórico'. Y también empezó a reírse como tonto. Draco pareció horrorizado por su comportamiento, hasta que Harry se lo explicó.
—Oh —dijo Draco, comprendiendo—, supongo que sentir la magia liberada así de pronto puede volverlo . . . bueno . . . mareado.
Severus y Lucius hicieron salir a Harry y a Draco de la sala de estar.
—Permitan que se calme sin una audiencia. Es probable que este un poco atolondrado hasta mañana, pero se calmará después de una hora, a tiempo para la cena —dijo Severus. Los chicos asintieron y corrieron a la habitación de Harry, para que Draco pudiera enseñarle los juegos mágicos.
Lucius y Severus salieron al jardín amurallado, Severus explicando que quería cubrir una parte de este para el 'gimnasio casero' de los chicos. Severus tuvo que explicar exactamente lo que era eso, para perplejidad divertida de Lucius. Cuando los magos querían ejercitarse, normalmente jugaban Quidditch o practicaban esgrima o algún arte marcial antigua.
Tinker había regresado a Spinner's End, y bajo el amparo de un encantamiento Desilusionador había demolido el duplex directamente detrás de la casa de Severus, reduciendo la casa de ladrillos a sus componentes esenciales. Él había traído los ladrillos y la madera que Severus había pedido y ahora el Maestro de Pociones ondeó su varita creando un suelo de ladrillos y columnas, y un techo de madera que se unía a la casona. Los otros tres costados quedaron abiertos al viento. Él podría resguardarlo del clima en invierno.
Tinker fue convocado y enviado a Surrey en busca del gimnasio, y este fue montado rápidamente. Lucius y Severus lo examinaron; Lucius aun perplejo, decidió intentar un aparato y desistió rápidamente después de casi estrangularse con una polea. Severus le prometió solemnemente hacer que los niños 'le demostraran como iban las cuerdas', provocando que Lucius le gruñera y se ruborizara un poco. No había sido divertido que la maquina muggle lo superara.
La cena fue servida con todas las cosas favoritas de Dudley. Los Malfoy no estaban seguros que pensar acerca del pastel de carne molida con papas y zanahorias a un costado. Un Dudley aun atolondrado, para su horror, le puso una enorme cantidad de ketchup encima.
Tinker se escurrió entre Severus y Lucius y murmuró—: Tengo filete con salsa de espárragos y champiñones listo, si Amos preferir.
Lucius estaba tan aliviado que le brindó su primer cumplido verdadero a un elfo—. Eres un héroe, Tinker. Por favor traenos eso —Tinker se escabulló feliz mientras Severus se burlaba de Lucius.
Los adultos pronto estuvieron disfrutando de su filete. Draco probó el pastel de carne, más que nada por curiosidad. Los elfos habían conseguido darle sabor, y comió un poco antes de optar por un filete. Harry aun estaba en el punto de simplemente estar feliz teniendo comidas regulares y comió todo su pastel y después también el filete. Dudley estaba demasiado eufórico para darse cuenta de lo que había en el plato de los demás.
Fue servido una creación de chocolate de postre con velitas sobre él. Dudley sopló las velitas después de decir—. Mi deseo ya se cumplió, así que sólo espero que mi mamá se mejore —Hubo buenos deseos de todos, y el pastel fue servido. Dudley pidió un trozo pequeño—. No quiero echar a perder lo que he logrado.
Lucius preguntó acerca del equipamiento del gimnasio, tan casualmente como pudo, mientras se sobaba el cuello dolorido. Pronto ellos fueron al patio. Harry y Dudley exclamaron de felicidad al ver la nueva área que Severus había hecho. Recibió un abrazo de ambos en agradecimiento, provocando una sonrisa incierta. Los niños no lo abrazaban ni le decían gracias con frecuencia, con excepción de Draco.
Dudley no se sentía seguro de momento para usar alguna de ellas. Así que fue Harry quien explicó las diversas partes del gimnasio para el horror fascinado de los Malfoy. Draco pensó que podría ser interesante, así que Harry se colocó sobre el banquillo y les mostró como se colocaba la barra ligada a los pesos arriba (para que uno NO fuera a estrangularse uno mismo). Los cuatro parados junto a él lo observaron empujar la barra gruñendo con el esfuerzo.
Hubo un chillido de furia desde la puerta, pero Severus y Lucius sacaron sus varitas tarde. Lucius fue arrojado a mitad del jardín, y Severus arrojado contra una pared.
—¡Ustedes no dañar Harry Potter! —chilló Dobby. Lanzó otro maleficio a Lucius, quien alcanzó a esquivarlo.
Dudley dio un grito y se escondió detrás una columna. Draco gritó con rabia—: ¡Detente Dobby, no estamos dañando a nadie!
—¡Ustedes torturar. Lo escuché con dolor! —gritó Dobby—. ¡Ustedes no dañar Harry Potter! —extendió su mano hacia Harry, quien se escabulló hacia Severus. El elfo obviamente estaba loco.
Harry alcanzó a Severus, quien estaba sujetándose la cabeza e intentando levantarse. Draco le estaba chillando a Dobby, quien estaba tratando de hacerlo a un lado, todavía intentando alcanzar a Harry. Lucius se paró, y recuperó su varita caída.
—¡Deje ir a Harry Potter! —Dobby estaba corriendo hacia Severus, quien empujo a Harry detrás de él, y apuntó con su varita al elfo que venia hacia él.
Un encantamiento de contención de Lucius atrapó a Dobby antes de que llegara hasta ellos, envolviéndolo en una cadena brillante que prevenía cualquier magia de elfo.
Un furioso Lucius Malfoy, con el cabello en desarreglo, se acercó hecho una furia, y solamente la presencia de los niños evitó que matara al elfo al instante.
Dudley se acercó tambaleante y miró al elfo—. Oooh, él estaba de verdad enojado, ¿qué pensaba que le hacíamos a Harry?
Draco contestó con renuencia—. Supongo que el gimnasio se parece un poco a un aparato de tortura.
Dudley se rió—. Una hora o algo así en esto hace que parezca tortura.
Harry miró a su tutor con preocupación—. ¿Se encuentra bien Severus? Se golpeó fuerte contra la pared.
—Me di un buen golpe, pero no hubo más daño, gracias, Harry —Severus estaba más preocupado por el hecho de que el elfo había logrado ponerlos fuera de combate. Uno simplemente no se espera un ataque de un elfo doméstico—. Bueno, Dobby, ¿cuál es tu razón para atacarnos? Harry no estaba siendo lastimado, ese aparato muggle es una máquina de ejercicios —Severus gruñó al elfo que se encogía.
—¿Harry Potter no iba siendo lastimado? —preguntó Dobby, mirando a Harry, quien negó con la cabeza nervioso. Ante esto, Dobby comenzó una lloradera alarmante, y comenzó a golpearse la cabeza contra una columna de piedra.
—¡Háganlo parar! —gritó Dudley—. Para eso.
Dobby gimoteó y miró a Dudley con confusión.
—¿Qué debemos hacer con él? —preguntó Lucius—. Puedo restringir más su magia, para que sólo pueda hacer labores domésticas, pero él se esta volviendo más . . . inestable —Lo cierto es que Lucius quería montar su cabeza en una pared como hacían los Black; siempre había pensado que eso era asqueroso, pero ahora le encontraba cierto atractivo. De todas las cosas . . . ser atacado por tu propio elfo.
Severus miró al elfo—. Él pensó que estaba protegiendo a Harry —dijo lentamente—. Haz eso, restringe su magia, podemos soltarla cuando vea que no somos un peligro peligro para él y comience a escuchar razones. Tinker puede supervisarlo.
Lucius realizó el hechizo con alegría, y Dobby fue puesto en manos de un consternado Tinker.
—Bueno, las cenas nunca son aburridas contigo, Severus —dijo Lucius con ironía.
Severus rió entre dientes—. Estamos para servir, Lucius, espera a que veas el espectáculo mañana, puede que invitemos dragones.
—Bien, yo tengo el dudoso placer de reunirme con Narcissa a primera hora en Gringotts mañana. Si Draco pudiera pasar la mañana contigo, regresaré con cierto objeto para que lo examines mañana —dijo Lucius.
Severus se puso serio de inmediato—. Es una buena idea, entonces nos veremos mañana.
Los Malfoy se despidieron con su dignidad restaurada parcialmente.
Severus envió a Dudley a la cama y le preguntó a Harry si estaba bien—. Sí, ¿pero por qué ese elfo doméstico actuó tan protector? Yo nunca lo había visto antes.
Severus suspiró y se sentó—. Tu sabes ahora que tus padres murieron combatiendo al Señor Oscuro —Harry asintió—. Tu madre tuvo la oportunidad de hacerse a un lado y salvarse. Por supuesto, como toda madre digna de ese nombre, ella se mantuvo firme y el Señor Oscuro la mató. Pero su sacrificio te protegió a ti, y el Avada Kedavra rebotó y destruyó, en cambio, al Señor Oscuro y te dio a ti esa cicatriz. Ese es el porqué la gente siempre va a reconocerte donde vayas, tu eres el único que ha sobrevivido la maldición mortal, y el Señor Oscuro que todos temían desapareció al mismo tiempo. Así que todos te ven como un héroe.
—Pero fue en realidad mi madre quien lo hizo —dijo Harry, confundido.
—La gente prefiere héroes vivos, Harry —contestó Severus—. Anda, ve a la cama, puedes leer un poco si quieres.
Harry subió, y Severus fue hacia su escritorio para rebuscar entre sus viejos tomos de Horrocruxes. Estaba seguro de que debía existir una salida para Harry.
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Harry Potter y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención
Editado 30oct2020
