3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 18: "Madrid"
El viaje a Madrid fue aplazado, brevemente. Los tres niños estaban amontonados alrededor de un libro acerca de la ciudad cuando una alarma empezó a sonar, alertando a Severus de una llamada por fuego en su casa en Spinner's End. Lucius inclinó la cabeza, indicando que fuera y él se haría cargo en Dragonsrest. Lo más probable era que la llamada fuera de Dumbledore, y eso podría resultar o no bien.
Severus rápidamente Apareció en su laboratorio en Spinner's End para hacer parecer que se encontraba ahí, y desde allí se dirigirió al flú. Los muebles viejos y feos estaban aun allá, pero no había forma de ocultar que sus libros ya no estaban ahí. Albus podría ver a través de una ilusión y seria aun más sospechoso.
Caminó hacia el flú, esperando que el Director estuviera apurado y no se molestara en buscar o pedir ver a Harry.
—Severus, mi muchacho —comenzó Albus jovialmente—. Gringotts me envió una carta pidiendome la llave de Harry. ¿Estas necesitado de dinero para él?
—No de momento, pero estoy seguro de que él la necesitará en algún punto. ¿Hay algún problema, Albus? —Severus entrecerró los ojos.
—No, yo tengo aquí la llave, pero ¿para qué molestarse, si tu solamente lo vas a tener por el verano? Los Weasley probablemente se harán cargo de los niños cuando tu regreses a Hogwarts en el otoño, o cuando los muchachos se conviertan en demasiada carga para ti, estoy seguro de que podrían tomarlos incluso antes —los ojos de Albus titilaron, medio esperando que Severus de una vez por todas empujara los niños hacia él.
—¿Qué esta parloteando, Director? —contestó Severus, controlando su rabia con dificultad—. Harry se va a quedar conmigo, yo soy su tutor, si lo recuerdas.
—Sí, sí —acordó Albus, con prisa—. Pero tu tienes tus deberes en la escuela, y los niños no pueden quedarse solos por su cuenta, ¿o sí?
—Petunia debe estar para entonces lo bastante bien para dejar el hospital y hacerse cargo de ellos durante el año escolar —Severus observó cuidadosamente a Dumbledore; tenía que conducirse con precaución entre satisfacer las preguntas del viejo carcamal y no darle demasiada información.
—¿Ella va a vivir? —se alegró Albus—. Bien, entonces ella continuará viviendo en Surrey, y todo volverá a ser como antes —¡Excelente! Harry volvería a vivir con los muggle por el año, y no se habría hecho mucho daño.
—Hmm, desafortunadamente, Petunia ya no desea regresar allí, donde casi la asesinaron. Quiere vivir en otra parte. Pero, cruzaremos ese puente cuando lleguemos a el —Severus contestó calmadamente, aunque estaba hirviendo de rabia al ver la actitud prepotente de Dumbledore hacia la custodia de Harry. Severus era el guardián legal de Harry y lo seguiría siendo le gustase a Dumbledore o no—. Mientras tanto, Harry necesitará ropa y más libros. Es el verano y los muchachos desean ir de excursiones también . . .
Dumbledore captó la indirecta y suspiró—. Por supuesto, por supuesto—y arrojó la llave a través del flú—. Hazme saber cuando la casa nueva necesite las protecciones para Harry —frunció el ceño, un cambio de dirección para los Dursley y Harry no andaría mal, los muggles en esa calle ya habían visto demasiado, y si los Aurores o alguien de la Orden hiciera preguntas por ahí podrían escuchar demasiadas cosas. Una nueva dirección resultaría ser lo mejor.
Severus pensaba que se habían escapado de esta limpiamente, cuando eso Dumbledore se dio cuenta de las estanterías vacías—. ¡Gran Merlin! ¿qué ha pasado con tus libros, Severus?
Por suerte Severus había tenido unos minutos para inventarse algo—. Los he cambiado de sitio, los elfos domésticos están agrandando este lugar, voy a necesitar más espacio, aun sin los huéspedes. No quería que mis libros se dañaran con la magia errante de los elfos.
—Aaah, buena suerte con la construcción, los elfos pueden tener ideas muy extrañas —Albus se rió—. Tenme informado de como va todo.
Severus hizo una mueca y la llamada por fuego para su alivio terminó. Él se Apareció de regreso a Dragonsrest, sintiendo un poco como si hubiera evitado una maldición.
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Lucius y Harry escucharon como les contaba de la conversación con preocupación, mientras Draco y Dudley estaban arguyendo acerca de ir o no a una lidia de toros en Madrid.
—¿Él quiere entregarme a otra familia? —preguntó Harry con alarma. ¡A él le gustaba estar aquí con Severus! Se estaba encariñando con su tutor de aspecto siniestro. Él estaba seguro de que nadie se atrevería a dañarlo si eso significaba cruzarse en el camino de Snape para llegar hasta él.
Severus lo miró, notando su inquietud. Se sintió conmovido de que Harry no pareciera ansioso de verse removido de su cuidado—. Eso no va a ocurrir, Harry. De momento, estamos soslayando el asunto con Dumbledore para ganar más tiempo. Pero, de ser necesario, nos quedaremos aquí en la Reserva para evitarlo. El director Chang dijo que podría enviarnos incluso a las otras reservas, si necesitáramos salir de las Islas Británicas.
Harry miró a los ojos a su tutor. Dudley pensaba que daban un poco de miedo. Harry nunca estaba seguro de que pensaba Severus, su tutor tenía una cara excelente de póquer, eso era seguro, pero la oscuridad sin fondo de sus ojos a él no lo asustaba. Los ojos negro azabache siempre le parecían protectores y preocupados cuando su tutor le hablaba, y él sabía que Severus no iba a decepcionarlo sin dar una dura pelea.
Harry sonrió ante la respuesta de Severus—. Yo sé que va a mantenernos a salvo, Severus. Tan sólo desearia que este tal Dumbledore nos dejara en paz.
Lucius y Severus se rieron entre dientes al escuchar nombrar al gran Albus Dumbledore de tal modo.
—Él me entregó la llave de tu cuenta de Gringotts. Es la cuenta que tus padres establecieron para tu dinero para Hogwarts, y un aprendizaje posterior. Hay mucho allí, para tonterías como quidditch y cosas así —Severus sonrió ante el deleite de Harry—. La firma de Contaduría Norris tendrá las llaves de tus otras tres bóvedas. Una de ellas pertenecía a la familia Potter, y las otras dos son herencia de familiares que te dejaron sus cosas al morir.
Harry se vio asombrado ante la idea de que algún pariente le fuera a dejar a él alguna cosa. Miró la pequeña llave que Severus le pasaba—. La cuidaré muy bien, señor.
Severus llamó a Tinker y le dijo que la casa de Spinner's End debería ser agrandada tal como le había dicho al Director, ya que con seguridad, el viejo entrometido iba a ir a chequear.
—Echa abajo las casas que me pertenecen y que aun se encuentran en pie, y construye una parecida a Dragonsrest, pero más pequeña, con sólo cuatro dormitorios y apártala de la calle. Si tienes tiempo hoy, una muralla alrededor de toda la propiedad seria bueno —Severus sonrió ante como el pequeño elfo asentía con felicidad.
Una llamada se escuchó por la chimenea, y Severus abrió el flú para dejar pasar a Rosmerta. Draco la había visto antes en sus viajes a Hogsmeade, pero Harry y Dudley la miraron boquiabiertos.
—Caramba, Severus se anotó una ricura, Harry —le susurró Dudley a Harry, aunque no tan despacio como para que Severus no le oyera, ganándole una mirada fiera.
—Rosmerta, permíteme presentarte a mis pupilos: Harry Potter y Dudley Dursley. Harry, Dudley, esta es Rosmerta Christie —Severus miró a los niños con severidad mientras ellos estrechaban su mano y decían sus "encantados de conocerla".
Rosmerta observó a los niños, Harry y su primo parecían educados. Sus ojos estaban llenos de curiosidad, por supuesto. Ella sonrió, de seguro ellos se preguntaban acerca de su relación con Severus. Ella miró a su inflexible amante con una sonrisa maliciosa. Él ponía una buena fachada, pero ella había conseguido pasarla, como todo buen Hufflepuff lo haría.
Cuando su prometido había roto su compromiso, y ella se había deshecho en lágrimas y miseria en su propia puerta trasera, se había sentido avergonzada de haber sido descubierta por alguien. Pero Severus le había pasado su pañuelo y antes de darse cuenta, ella le había vertido todo su corazón. Él había sido comprensivo, pero para su alivio no le había ofrecido lástima. Pronto, ella anticipaba con ansias sus visitas, y después sus citas. A ella le gustaba su humor seco y sarcástico, y su relación sencilla sin demandas les funcionaba a ambos.
Ella miró de nuevo a los niños con una pequeña sonrisa. Por supuesto, con niños ahora en la mezcla, ellos iban a necesitar ajustarse. Cuando menos estos no iban a requerir un cambio de pañales.
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Lucius sostuvo un traslador, un pergamino con runas garrapateadas en este, y los niños fueron instruidos para aferrar cada uno el borde. Lucius habló la palabra de activación y ellos se encontraron en una calle soleada de Madrid donde brujas y magos charlaban y transitaban.
—Este es Río Brujería, es como Callejón Diagon, aquí encontrarán casi cualquier cosa que fueran a necesitar, mágicamente. Cerca de aquí hay un río donde alguna vez vivieron criaturas mágicas. Eso le dio el nombre a este lugar —explicó Severus.
Lucius lanzó un conjuro para traducir en cada uno de ellos, así que el hablar español no fuera ningún problema, y se pusieron de acuerdo para almorzar en un restaurante cercano a la sucursal de Gringotts en Madrid. Lucius y Severus se fueron a la Reserva de Dragones de Madrid, y los niños partieron con Rosmerta a las tiendas y turistear.
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Lucius y Severus Aparecieron después de ir la Reserva de Madrid sintiendo entusiasmo. Ellos tenían copias de varios libros que habían encontrado en la biblioteca de la reserva, y tenían esperanzas de encontrar la respuesta del problema que enfrentaban.
Se aproximaron al restaurante, y vieron a los niños haciéndoles señas con excitación, los bolsillos llenos de bolsas encogidas y de paquetes. Rosmerta lucía cansada y un poco despeinada, pero Severus se sintió aliviado de ver que aun estaba sonriendo.
Los chicos empezaron a hablar todos a la vez, nombrando lo que habían visto y las varios chucherías y cosas que habían comprado. Lucius y Severus dejaron que la charla pasara sobre sus cabezas mientras comían una muy buena comida en el restaurante al aire libre. El viaje obviamente había sido un suceso, y todos se sentían bastante satisfechos.
—Fuimos al museo de El Prado y hay un gran parque llamado Buen Retiro con un pabellón de vidrio con un montón de plantas que no reconocí —decía Draco entusiasmado.
—Le enseñamos como montar en bicicleta, es la mejor forma de ver un parque como ese —dijo Dudley con un sonrisa algo burlona. Draco arrugó el ceño, él podía volar como una escoba como un halcón. ¿Quién pensaría que una 'biciclo' muggle fuera tan difícil de manejar?
—Descubrimos un mapa antiguo en las antigüedades "Alfonso Ojeda". Rosmerta lanzó un conjuro que descubrió que tenía magia antigua en el. Draco dijo que a usted le gustaría —Harry extrajo el paquete reducido y se lo dio a Severus.
—Gracias, Harry, eso fue muy considerado —Severus sonrió al complacido Harry.
Rosmerta se inclinó hacia los dos hombres—. Harry tuvo una pequeña impresión en una tienda que vendía familiares en la que nos detuvimos de regreso aquí. Draco estaba enseñándoles la sección de reptiles y había una hermosa serpiente color índigo que ellos admiraron . . .—ella vaciló y después continuó—. Harry habló pársel con ella. Afortunadamente, ni Harry no Dudley pensaron gran cosa de ello, y Draco les hizo callar antes de que nadie más se diera cuenta. Le dije a Harry que no lo hiciera más, hasta que hablara contigo. Los otros dos también lo mantendrán en silencio hasta que se les diga otra cosa.
Rosmerta se dijo a sí misma: ella bien podría haber sido de Hufflepuff, pero no se manejaba una taberna frecuentada por magos alborotadores sin tener templanza de acero, y ella no iba a espantarse por una cosita como descubrir que el pupilo de su novio (quien resultaba ser el Niño-Que-Vivió) resultara ser un hablante de pársel . . . o cuando menos ella esperaba no ser de esa clase.
Rosmerta notó que los dos magos se envaraban y se miraban uno al otro y después a ella. Sus máscaras Slytherin de fría indiferencia deslizándose en su lugar, mientras subrepticiamente levantaban barreras a su alrededor.
—Estoy seguro de que no es nada para preocuparse —dijo Severus con cautela—. Es probable que haya obtenido esa habilidad de Tu-Sabes-Quien cuando recibió la cicatriz. Nosotros no sabemos en realidad todo lo que sucedió esa noche.
Rosmerta lo miró con un poco de escepticismo—. No voy a saltar a conclusiones con respecto al niño, pero tu sabes lo que los otros pensarán.
Lucius y Severus asintieron e hicieron una mueca en acuerdo.
Los chicos engulleron la comida después de la agotadora jornada y pronto estuvieron listos para regresar a Dragonsrest. El pergamino cubierto de runas fue extraído y todos tomaron un borde, como antes. Al llegar a casa, los paquetes fueron hechizados para recobrar su tamaño y todos fueron hacia la sala de estar para hacer un recuento del día y apilar su botín.
Severus volvió a su tamaño el mapa de Europa y sonrió. Era hermoso, hecho en el estilo del viejo mundo. Y en efecto, había algunas runas y glifos rodeando las letras alrededor del mapa. Él podría ponerle un marco y colocarlo en su biblioteca, aunque de hecho aun si fuera barato y sin valor lo hubiese hecho, tener cosas compradas por Harry en el lugar le daría a él un sentido de pertenencia en la casa.
Lucius también miró el mapa—. Unas runas interesantes, tendré que buscar su significado.
Severus casi revoleó sus ojos. Durante su tiempo en Hogwarts, Lucius había comido, bebido y respirado runas, solamente para descubrir que su padre no iba a permitirle proseguir una 'carrera pretenciosa' en esa área. Lucius se había sentido devastado. Tras la muerte de su padre, Lucius había retomado su interés, si bien no con el mismo entusiasmo. Abraxas había aplastado buena parte de él, literalmente.
Lucius y Severus una vez más entraron a la biblioteca y cerraron y resguardaron la puerta.
—Tenemos que tener esto hecho y bajo control antes que empiece septiembre, Lucius. Tu tendrás que mantener la vigilancia durante el año escolar, especialmente si él se convierte en el preceptor de los chicos y Draco se les une. Si la magia de los dragones funciona, podremos comenzar de una vez —una vez que tenía el objetivo a la vista, a Severus no le gustaba retrasar las cosas.
Lucius asintió—. Si pronto hay algún dragón que se encuentre moribundo, debemos tomar las medidas inmediatamente. He encontrado unos conjuros de restricción que podemos usar, si fuera necesario. Si bien los juramentos de mago que hemos encontrado podrán hacerse cargo de ello. Él solamente es un adolescente; indudablemente muy hábil y poderoso aun ahora, pero entre los dos podremos ser capaces de convencerlo.
Severus asintió en acuerdo—. Él no tuvo padres ni una familia real para mantenerlo aterrizado. Si ambos trabajamos en él no será muy tarde para instigarle nuestros valores. Yo he cuestionado a Rigel cuidadosamente, él dice que los dragones siempre se acercan al centro del complejo a morir, y los otros tienden a mantenerse cerca de ellos para reconfortarlos cuando esto ocurre. Él dijo que hay un Negro de las Hébridas, de cinco siglos cuando menos, que probablemente muera en los próximos días. Debemos aproximarnos cuidadosamente a él mañana.
Lucius asintió—. Podríamos llevar con nosotros el Diario, eso le explicará mucho al dragón, si es tan sabio como nosotros creemos —Ambos asintieron, satisfechos, y miraron el gabinete con trepidación.
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Los Malfoy se retiraron antes de la cena, Lucius aludiendo a una pila de documentos-post-divorcio esperándolo, y los otros se despidieron deseándole—. ¡Buena suerte con eso!
Rosmerta besó a Severus para despedirse, para el embarazo de Harry y Dudley. Ella tenía una taberna que preparar para el mayor movimiento de la noche. Severus hizo lo mejor por no poner una cara larga mientras ella se iba. Por las sonrisas de Harry y Dudley temía no haberlo logrado.
Severus miró con seriedad al par de chicos mientras se sentaban a cenar.
—La lechuza que recibí esta mañana al desayuno era del Sanador que esta vigilando a tu madre, Dudley —los chicos se pusieron abruptamente serios—. Dice que ella ha estado mejorando. La han cambiado de la Unidad de Cuidados Intensivos a una de Cuidados Intermedios. Aun se encuentra bajo observación, pero ella se encuentra en un cuarto normal. Dijo que podremos visitarla por poco tiempo —el par de chicos lo miró expectante.
—También esta el asunto del funeral de Vernon. Es en un par de días más. El forense y la policía ya han terminado los trámites. Aparentemente, tu tía Marge se esta haciendo cargo de todo eso. Por supuesto podrás asistir, si lo deseas —Severus observó el repentino semblante sombrío de Dudley.
—Necesito pensar en ello —Dudley murmuró, moviendo su comida en el plato. Él quería ir, pero no quería ni imaginar lo que su tía iba a decir.
Severus asintió, comprendiendo su reticencia—. No tengo intención de dejar que vayas, Harry, a menos que pienses vehementemente de otra forma —Harry denegó con enfasis.
La hora de comida que se había tornado melancólica, y se alegró un poco cuando los elfos domésticos presentaron un postre de fresas y crema.
Después de eso, los chicos fueron a asearse, y Severus realizó una Aparición conjunta con los niños a la capilla del hospital. Tuvo suerte, ese pequeño recoveco aparentemente rara vez era utilizado, aunque llevar a los dos niños acabó cansándolo. El Sanador le había dado buenas indicaciones de a donde dirigirse, y pronto encontraron la habitación sin mayores dificultades. Severus vio un ramo de flores afuera de otro cuarto, y tomó una rosa de ahí. Rápidamente la replicó en dos docenas. Le dio una a cada niño y cambió los colores, una blanca y otra rosa. Los niños sorprendidos sólo dijeron 'genial', y entraron orgullosamente a la habitación portándolas.
Petunia se veía un poco menos pálida, pero su lucha para sobrevivir se mostraba en sus mejillas y ojos hundidos. Las sonrisas de los niños vacilaron un poco, pero se ella se las arregló para levantar los brazos para saludarlos. Los dos corrieron a su lado y ella los abrazó. Dudley lloró un poco, pero Harry y Petunia sólo se sonrieron entre ellos, dos conspiradores que han logrado lo imposible.
—Estoy orgullosa de ti por hacer que Dudley y tu llegaran hasta Severus. Sé que él estaba demasiado conmocionado para llegar hasta ahí por sí solo —ella sonrió. Harry se sintió orgulloso.
—Harry sabe como pensar sobre la marcha —dijo Dudley mientras se limpiaba las lágrimas.
Petunia miró a Severus—. ¿Van bien las cosas?, el abogado, Essex y su ayudante Roger han venido un par de veces. Ellos me dieron la llave de una bóveda, pero pienso que tu deberías tenerla, Dudley podría necesitarla —Severus podía ver que Petunia se estaba cansando.
Severus tomó la llave referida—. Él no va necesitarla hasta el próximo año, pero la mantendré a salvo para ti. Estamos manteniendo a distancia a Dumbledore, y hasta ahora todo ha salido bien —Severus le dio una medio sonrisa de labios apretados que ella interpretó bien. Habría batallas en el futuro, pero no iban a decirlo enfrente de los niños por ahora.
Las rosas hallaron hogar en unos jarrones que Severus conjuró, y los niños hablaron acerca de dragones y Madrid por media hora, y luego Severus empezó a retirarlos.
—Volveremos de nuevo, Petunia necesita descansar —les dijo a los niños reticentes, y se Desapareció con ellos directo a Dragonsrest.
Los niños se metieron tambaleantes a la cama, exhaustos por la visita a Madrid y el hospital. Severus estaba seguro de que quedaron dormidos antes de que sus cabezas tocaran la almohada.
Severus se sentó por un rato en una de las ventanas mirando hacia la Reserva. Luces parpadeaban, y se escuchaba un rugido ocasional y llamas de algún dragón irritado.
Esperaba que Lucius y él estuvieran haciendo lo correcto. Había reflexionado sobre la idea por muchísimo tiempo antes de planteárselo a Lucius. Por supuesto, tuvo que esperar hasta que Lucius estuviera del lado de Harry.
Severus observó a un dragón de color pálido lanzarse al cielo. Probablemente un Ojo de Ópalo de las Antípodas, lo que quería decir que un jinete de dragón debía estar de visita, ya que esa especie no venia normalmente acá. Meneó la cabeza, el entusiasmo de los chicos se le estaba contagiando.
Se fue a la cama aun dando vueltas a los problemas en su mente.
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Nota del autor: Espero no haber metido la pata con Madrid, nunca he estado allí, y saqué algunos sitios turísticos del Internet.
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Editado 31oct2020 ¡Feliz Halloween!
