3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 22: "La Madriguera"

Yvane estaba trabajando en incrementar los escudos de Oclumancia de Tom y su Legilimancia. Era necesario que fuera realmente bueno en ellos para observar en la memoria de un dragón para aprender de este. Ayudaba por supuesto que Yvane estuviera adentro de la mente de Tom. Pero allí era una entidad separada y atraer a Tom dentro de su conocimiento y memorias podría resultar peligroso si Tom no podía mantener el control. Otros que no habían estado preparados para hacerlo se habían perdido a sí mismos en el mundo de la memoria de un dragón y nunca encontrado su camino de regreso.

Yvane cuidadosamente jaló a Tom dentro de los recuerdos del dragón Margento. Yvane había sido un dragón muy joven cuando había sido tomado bajo el ala de Margento, un Escarlata Británico muy anciano. Yvane aun no había conocido a su primer jinete, y sentía mero desdén por los débiles humanos. Los Escarlata Británicos era sumamente raros en el 1400 cuando se habían encontrado, y Margento era muy anciano, tenía más de cinco centurias de edad.

Los Escarlatas eran los más pequeños de las razas de dragones, pero también los más obstinados. Una vez que ellos reclamaban un lugar, solamente la muerte podía removerlos. No obstante, a veces podían ser persuadidos a compartir un área, y Margento había fijado su guarida en lo que ahora era conocido como El Bosque Prohibido, así que había tenido que aprender a compartir... con centauros, unicornios, y humanos.

Aun se encontraba en esa guarida cuando Yvane había pedido ser su aprendiz. Los dragones jóvenes tendían a ir de dragón viejo en dragón viejo, permaneciendo con ellos unos pocos años, aprendiendo lo que ellos sabían y le eran entregadas memorias consideradas importantes. Ese era uno de los principios por los que vivían los dragones, custodiar las memorias que portaban, y el traspaso de ellas a otros para que las memorias y el conocimiento no perecieran.

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Margento había tenido solamente un siglo de edad al descubrir su guarida en el Bosque Prohibido, y esto alarmó al cercano Colegio Hogwarts. Margento había estado de luto por su jinete recientemente fallecido. En ese entonces no había reservas de dragones, pero aun así los jinetes tendían a permanecer juntos, usualmente en las montañas. De repente algún muggle o mago aventurero decidía encontrar fama y/o fortuna yendo a pelear con un dragón o su jinete. El jinete de Margento había muerto en una de esas luchas, y el ganador había descubierto para su desmayo que no existía ningún tesoro de joyas ni oro que reclamar.

Margento no tenía la intención de usar el Colegio como coto de caza, pero los Fundadores no tenía forma de saberlo, así que Margento había observado con resignación como los cuatro fundadores y varios profesores se aproximaban hasta el pie de la colina en que se encontraba su cueva.

—Te estoy diciendo, Rowena, que necesitamos venir en la noche, aturdirlo y matarlo —susurraba Godric furiosamente.

—No hay necesidad de matarlo —decía Helga con paciencia—. Tengo un primo que es jinete de dragón, y dice que ellos son muy inteligentes, y que podemos lograr un acuerdo con ellos.

—Tener un dragón cerca podría ser beneficioso para mantener alejados a los muggles. A menos que viniera un caballero buscando fama y decidiera intentar matarlo —dijo otro hombre con tono aburrido.

—Sí, Salazar, tenerlo cerca podría ser una espada de doble filo —contestó Rowena—, pero he escuchado que los dragones viejos poseen un enorme conocimiento y son sabios, deberíamos intentar hacer la paz con él —Rowena asintió a Helga, quien le contestó con otro asentimiento igual de enfático.

Godric pareció descontento por haber sido vencido por los otros, y Salazar lució ufano por ello. Los cuatro atravesaron densos arbustos para encontrarse más cerca de Margento. Todos palidecieron y Godric agarró su espada. Margento se permitió un risa mental que todos pudieron escuchar.

Rowena pareció intrigada ante esto, Helga sonrió, y Salazar levantó una ceja, pero Godric pareció ofendido.

Helga se adelantó, al hacer una reverencia su largo cabello rubio se fue hacia adelante—. Saludos, Lord Dragón, hemos venido buscando hacer la paz contigo —aparentemente Helga era eficiente en Legilimancia, para sorpresa de Tom.

Saludos, joven bruja, no tengo deseos de hacer guerra contigo ni ingerir a ninguno de los humanos en su castillo —contestó Margento con amabilidad.

Helga y él lograron hacer un acuerdo para que él se mantuviera apartado del castillo, y que los del colegio no vinieran a molestarlo. Rowena quería conversar con Margento, pero no tenía habilidad con Legilimancia. Helga ofreció su asistencia si los otros deseaban hablar con él. Salazar sabía algo de Legilimancia, y dijo que él regresaría cuando fuera mejor su habilidad.

La memoria terminaba con los cuatro retirándose.

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Tom se retiró también, jadeando con el esfuerzo. Había sido fácil quedar tan inmerso en la memoria que olvidabas mantenerte separado de ella lo suficiente para saber que necesitabas retirarte de ella. Tom podía ver la trampa en las memorias de los dragones, y él no volvería a cometer el mismo error en el futuro.

Así es, Tom. Es difícil explicarle el problema a los humanos, tu tienes que enseñárselo en la experiencia, y entonces puede ser demasiado tarde —dijo Yvane.

Tom se echó atrás en su asiento. Iba a necesitar poner esta memoria en el pensadero para Malfoy, Snape y los niños. Pero no ahora; una siesta sería lo mejor.

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La mañana siguiente encontró a Tom entregando botellitas con copias de la memoria a Snape y Malfoy para que las conservaran. Ellos aceptaron las botellitas con regocijo. Tom fue con Lucius a la Mansión Malfoy a escarbar en su librería en busca de libros de Legilimancia y otras magias mentales. Lucius lo jaló por el flú con presteza, deseando ver la memoria tan pronto como fuera posible.

Severus maldijo, él debería esperar hasta después del espectáculo Weasley para poder verla. Él tenía su propio pensadero en el gabinete sellado de la biblioteca. Se alegraba que Tom hubiese conseguido birlarle uno a Lucius; con la forma de enseñar del dragón usando memorias, un pensadero seria invaluable.

Severus colocó cuidadosamente la ampolla con la memoria etiquetada en un cajón en su gabinete para resguardarla con protecciones. Él sonrió, con suerte pronto tendría allí más memorias. Lucius y él esperaban que Yvane tuviera más recuerdos interesante de Salazar y los otros Fundadores. Esta había sido una ganancia inesperada.

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Después del desayuno, Dudley y Harry una vez más fueron a Spinner's End. Severus puso más libros copiados en la pequeña biblioteca, que ya empezaba a verse más normal. Él y los otros fueron por la casa añadiendo toques para hacerla ver más hogareña. Pronto, hubo una llamada en el flú.

Dumbledore lo abrió desde los Weasley y pasó a través de la chimenea.

—¿Todo listo entonces? —preguntó. Ante sus asentimientos, hizo a Severus a un lado—. En realidad debería desatar antes la magia de Dudley.

La sonrisa de Severus fue un poco irritante—. Oh, no te preocupes. Lucius y yo lo deshicimos —observó que los ojos de Dumbledore se agrandaban con sobresalto. La novedad de que ellos habían deshecho un hechizo de Albus Dumbledore sin ayuda era una sorpresa desagradable.

Albus se recuperó con aplomo y asintió. A continuación, fueron a través del flú para conocer a los Weasley.

Severus se preparó para la arremetida. Arthur los saludó con un. Bienvenidos a la Madriguera.

Molly, por supuesto, abrazó al par de niños como si tuvieran dos años de edad en vez de diez, y los arrastró a la cocina donde la prole Weasley aun estaba comiendo. Dudley y Harry declinaron comer más. Dudley ciertamente no necesitaba alimentarse más y Harry estaba en su peso, gracias a todas las pociones nutritivas. Severus miró críticamente a Harry, él había crecido un par de pulgadas, y esperaba que fuera un poco más antes de que terminara el verano.

Arthur presentó a los seis muchachos y una niña a Dudley y Harry. Severus se sorprendió al ver que Bill estaba de visita, pero suponía que estaban haciendo su mayor esfuerzo para intentar enganchar a Harry.

La tropa completa se reunió alrededor de ellos, todos hablando a la vez, y fueron afuera a jugar a Merlín-sabe-que. A Dudley no le afectó, él estaba acostumbrado a ser parte de una pandilla. En cambio, Harry claramente se sentía incómodo y sus ojos volaron a Severus con una súplica ansiosa.

—Esperen —dijo Severus con brusquedad, ocasionando que los nueve se detuvieran intrigados—. Necesito hablar con Harry, ustedes sigan y él los seguirá en un momento.

Hubo toda suerte de ceños fruncidos, pero todos fueron al exterior llevándose con ellos a Dudley. Arthur los siguió, disparando preguntas a Dudley acerca de los muggles.

Harry fue hacia su tutor con alivio—. Son tantos, Severus —susurró—. Yo estoy acostumbrado a estar solo la mayor parte del tiempo. Tener a Dudley y Draco alrededor esta bien, son sólo dos y si voy a leer un libro por un rato solo, a ellos no les importa.

—¿Un poco abrumado, Harry? —Severus preguntó y Harry asintió—. Estaré cerca si me necesitas. Si te sientes incómodo, siéntete libre de hacerme compañía por un rato; soy bueno asustando niños.

Harry se rió—. Tendré eso en cuenta.

—Anda y únete a ellos, saldré en unos minutos —Severus lo hizo salir y se volteó hacia Dumbledore, quien había estado escuchando pensativo.

Molly se había sentido confundida ante esto. ¿Qué había hecho a Harry tan asustadizo, acaso Snape le había dicho que no se juntara con ellos? ¿Había sido castigado? Bill y Charlie decían que Snape era adepto a castigos interminables.

—En serio, profesor Snape, permita que Harry y su primo disfruten. Son tan sólo unos chiquillos; ellos necesitan estar entre los de su propia edad —Molly armó un alboroto mientras ondeaba su varita para limpiar la mesa y hacer que los platos se lavaran solos.

Severus le dio una mirada fija a Molly, así que ya estábamos empezando—. Le aseguro que Harry y Dudley, 'el primo' tiene nombre para que sepa, han estado teniendo toda la diversión posible desde que llegaron a mi puerta. Simplemente Harry esta desacostumbrado a tanta gente.

Molly se ruborizó, qué 'diversión' iban a tener. Snape era un profesor de escuela soltero, ¿qué sabría él de diversión? Albus les había contado del descenso de Vernon a la locura, y que él había tratado mal al pobrecito Harry y luego disparado a la pobre Petunia. Era bueno por parte de Snape haberlos ayudado a escapar, ella lo concedía, pero él debería entregar la custodia legal a otros ahora. Albus decía que estaba siendo difícil acerca de ello, queriendo mantener el control de Harry el resto del verano, hasta que Petunia estuviera bien y saliera del hospital.

—Bueno, ellos necesitan estar con otros niños. Mis muchachos pueden ocuparse de que disfruten el resto del verano, sabe —reafirmó Molly, y marchó hacia el jardín a reunir algunas verduras.

Severus miró con rudeza su espalda que se retiraba, la arpía insufrible. Luego siguió el rastro de gritos infantiles que venían desde el campo atravesando el sendero. Dumbledore caminó quietamente junto al maestro de pociones.

Albus estaba comenzando a pensar que no había pensado muy bien en esto. Al ver a Harry jugar con Dudley y Draco, él había pensado que saltaría ante la idea de estar con los Weasley. La ansiedad de Harry no le había pasado desapercibida, y la conversación que había oído le hacia encogerse. Dudley podría estar bien en medio de una multitud, pero Harry claramente nunca se sentiría cómodo con una familia escandalosa como los Weasley.

Ellos llegaron hasta la cancha casera de quidditch, donde Bill y Charlie presumían las últimas maniobras en sus escobas. Dudley y Harry estaban mirando ávidamente. Ver las fotos en el álbum de Lily había sido una cosa, observar a los magos volando en escobas de cerca era otra.

Severus suspiró, él sabía que los chicos estaban ansiosos por aprender a volar. Dudley podría, no lo dudaba, convertirse en un preciado Golpeador en cualquier equipo que se uniera. El padre de Harry había sido un Cazador notable, y probablemente Harry seria un excelente volador. Lily había adorado el quidditch, y gritaba hasta quedar ronca en cada partido. Sin embargo, ella detestaba volar; no confiaba en las escobas y odiaba las alturas. Harry no parecía tener la misma dificultad.

Harry y Dudley observaban volar con fascinación. Harry tenía ganas de estar en el cielo con los otros. Severus le había prometido que podrían unirse a Draco en sus lecciones de vuelo. Ellos sabían que los estudiantes no podían postular a los equipos de las casas hasta el segundo año, pero aun así esperaban ser lo bastante buenos al volar para conseguir entrar de inmediato a un equipo.

Ron estaba parado junto a Harry. Se había sentido extasiado de ser presentado a el Niño-Que-Vivió. Cuando sus padres le habían dicho que el par iba a venir de visita él había quedado mudo. Todos habían escuchado como el Director Dumbledore había explicado que Harry se había convertido en pupilo de Snape porque el muggle Vernon lo había maltratado. Dijo que Snape estaba haciendo un buen trabajo (¡como si fuera cierto!), pero que Snape tenía otras obligaciones y que los dos niños probablemente tendrían que ir con otros. Para su alegría, sus padres de inmediato se habían ofrecido para aceptarlos el resto del verano. Dumbledore había dicho que Severus no quería a renunciar a su responsabilidad con los chicos, por haberle prometido a la tía que él se encargaría de ellos.

Ron había resoplado, su padre había dicho que era admirable que Snape quisiera cumplir su promesa, pero su mamá había hablado en extenso acerca de lo poco apto que era. Se sonrió al acordarse. Él estaba seguro de que Harry y su primo preferirían quedarse en La Madriguera.

Ron vio que Harry daba una mirada a su guardián cuando este llegó a la cancha—. No te preocupes, Dumbledore hará que el cretino grasiento te deje volar.

Harry había estado desconfiado de las preguntas numerosas de Ron, y cuando había pedido ver su cicatriz. A él no le gustaba lo insultante de algunas de sus preguntas. ¿En serio pensaba que Severus no los alimentaba, o que no los dejaba salir de sus habitaciones? Y ¿probar pociones en ellos, en serio? Ahora su sangre empezó a bullir al escuchar la horrible descripción de su tutor. Harry rara vez se permitía demostrar su temperamento en Privet Drive, pero ahora tenía a Severus. Y Severus nunca dejaría pasar tal insulto.

—¿A quién te refieres, Ron? —la voz de Harry era de hielo, y sus ojos verdes brillaron con furia.

Ron estaba confundido, él había escuchado a sus hermanos mayores referir así del profesor con tanta frecuencia que casi se olvidó que era un insulto, ¿y por qué le importaba a Harry? De seguro que no podía agradarle—. Bien, ¿acaso el murciélago horrible no dijo que no podías volar?

—Si él dijera que no, tendría una buena razón para ello —la voz de Harry aun era glacial—. Y no me gusta que lo insultes, tu nunca lo habías visto antes, así que ¿por qué le dices así?

—Bill y Charlie dicen que él es horrible, y escuché que él anda con Lucius Malfoy. Él y sus amigos son todos magos oscuros —murmuró Ron.

—De hecho, yo soy amigo de Draco Malfoy, él es muy simpático, y no anda insultando a mi tutor —siseó Harry.

Dudley estaba a espaldas de Harry, pero sólo captó parte de la conversación. Percy también se había acercado; él no estaba seguro de querer dos niños más en la casa atiborrada hasta casi romperse, aun si uno de ellos era Harry Potter. Pero no estaba tan confundido como Ron. Él sabía que el profesor Snape bien podría ser el docente más malvado en Hogwarts, pero que cuidaba bien de sus Slytherin, así que era probable que fuera cuidadoso con sus pupilos. No estaba seguro que le gustaria oir acerca de los Malfoy, pero ese no era asunto suyo, ¿o sí?

—Ron, el profesor Snape es un buen tutor para ellos, y tu sabes mejor que andar hablando mal de un adulto, mamá va a tener que lavarte la boca —lo amonestó Percy.

Ron miró a Percy con enojo—. ¿Vas a acusarme, Percy, como gran chupamedias?

Percy hizo una mueca, él estaba conciente que su familia no lo comprendía, y que se burlaban de su necesidad de orden.

Ron se volteó hacia Harry, pero Harry ya se había ido con Severus.

Dumbledore había observado lo ocurrido, y aunque no había podido escuchar lo dicho, asumió correctamente que Ron había metido la pata. Por suerte, pensó, Charlie y Bill habían aterrizado y Dudley y Harry fueron a dar un vistazo a las escobas. Y pronto ellos se las estaban pasando.

Bill, claro, le sonrió a Severus desafiándolo, esperando a que él objetara. Severus ni se inmutó; Bill, seguro, pensaba que forzándolo a interferir lo convertiría en el 'el malo' y que sus pupilos lo resentirían.

Severus se acercó—. William, estoy seguro que tu estas conciente que Harry y Dudley fueron criados por muggles y que nunca habían visto una escoba voladora antes, así que solamente poniendo una en sus manos es bastante tonto —Bill quedó desconcertado. Seguramente se esperaba que Severus gritara que no, y que los chicos se quejaran y él quedaría de 'malo'.

Antes de que Bill se recobrara, Severus se volteó hacia Harry y Dudley—. Estoy seguro de que ellos pueden montar con ustedes dos detrás para dar una vuelta —los dos asintieron felices ante la desilusión de Charlie y Bill, y después se llevaron los dos a volar.

Los gemelos y Percy trajeron sus escobas, y un Ron de mal humor sacó su escoba de entrenamiento. Ginny hizo pucheros junto a su madre, ella todavía no había conseguido ni llorando ni gritando que sus padres le dieran una escoba de entrenamiento.

Ellos volaron por media hora, con Bill y Charlie explicando como controlar una escoba. Después aterrizaron y los gemelos les ofrecieron sus escobas a Harry y Dudley, para que Bill y Charlie pudieran monitorear su primer vuelo en sus propias escobas. Severus sonrió torcidamente, su oportunidad había llegado.

Severus se acercó a los gemelos, alejándolos del grupo que observaba a Dudley y Harry probar despegar en las escobas.

—¿Fred y George, no es así? —Severus preguntó tan atentamente como pudo. Ellos asintieron cautelosos—. Quiero agradecerles el dejar que Dudley y Harry usaran sus escobas, fue muy amable —Escuchó que musitaban 'no hay problema'—. Ustedes van a entrar a Hogwarts este año, ¿no es así? Me preguntaba si entrarán a Gryffindor.

—Por supuesto que será así, nuestros padres, hermanos, la mayoría de la familia, son todos Gryffindor —contestó Fred, o tal vez fue George.

—Oh, bueno, es que probablemente todos solicitaron estar ahí, queriendo seguir con la tradición, pero he escuchado que ustedes no son convencionales. Ustedes podrían argüir con el sombrero seleccionador, y decirle donde quieren estar. Por supuesto que no podría resultarles. Estoy seguro de que el pensamiento de ser todo el tiempo las sombras de sus hermanos mayores debe ser cansador —vio que había captado toda su atención—. Y teniendo que estar en Gryffindor con Percy, su hermano, que probablemente va a ser prefecto, enviando palabra de cada una de sus infracciones a sus padres . . . bueno —observó sus caras nublarse con disgusto, y sonrió con satisfacción.

—Naturalmente si se convierten en Slytherin, sus padres y decenas de familiares estarían absolutamente escandalizados —notó que parecían intrigados ante esa idea—. Por supuesto, yo siempre apoyo a mis Slytherins, y los ayudo en sus proyectos. Escuché que ustedes estaban interesados en 'hacer bromas', ¿han visto ya las pociones de broma? Y, claro esta, los Slytherins son espectaculares en planificación si necesitan ayuda con eso —Severus estaba seguro que con eso ya estaban salivando.

—Ravenclaw, tampoco esta mal —continuó—. Y, por supuesto, siendo listos, ellos les darán ideas que ustedes ni han soñado, y probablemente les mostrarán como hacer que nunca los atrapen —ellos le dieron vueltas a eso en sus cabezas.

Severus sonrió internamente, esto estaba saliendo bien—. Y está Hufflepuff ...—alzó una mano ante los resoplidos—. Un par de jóvenes como ustedes de fuerte personalidad, llenos de energía y determinación ... estarían llevando las riendas de toda la casa Hufflepuff en menos de una semana —los gemelos ahora tenían los ojos vidriados con ilusiones de grandeza.

Severus se alejó caminando con regocijo. Estaba bastante seguro que la quinta generación de nada más que Gryffindor en la familia Weasley estaba a punto de ser rota. No estaba seguro de querer un par de bribones en Slytherin, pero si eso hacia que Molly Weasley se pusiera morada de rabia, valdría la pena.

Severus se colocó junto a Dumbledore a observar a los jovencitos dar unas cuantas vueltas alrededor de la cancha. Dumbledore lo miró con desasosiego. Él sabía que seguramente se veía tan satisfecho como se sentía.

Molly se les acercó—. Ellos se ven felices sobre las escobas. Mis muchachos pueden enseñarles acerca del mundo mágico, ¿por qué no dejarlos que se queden unos pocos días, profesor Snape? —Molly lanzó el desafío.

—Absolutamente no —se volteó hacia una rápidamente irascible señora Weasley—. Yo soy su guardián legal, y ellos permanecerán con su guardián, y pasaran todas las noches en sus propias camas, donde yo puedo mantenerlos mejor a salvo —su mirada descarnada de enojo le hizo tragarse cualquier réplica que hubiera podido pensar.

Después de horas de volar y de esquivar insinuaciones poco sutiles de Bill y Charlie para quedarse unos días, ellos fueron a almorzar tarde. Harry se ubicó entre Severus y los gemelos, frente a Dudley. Dudley simplemente había decidido ignorar cualquier pregunta que no quisiera contestar, para frustración de los Weasley. Arthur se había sentado a su lado, pero a él no le importaban las preguntas bobas acerca de los muggles, y contestaba lo mejor posible.

Harry podía escuchar los cuchicheos furiosos de los gemelos acerca de las casas de Hogwarts. Severus se inclinó hacia él y musitó—: Ofréceles enviarles libros acerca de las diferentes casas.

Harry lo miró intrigado, pero obedeció. Los gemelos se animaron y estuvieron de acuerdo, felices. Ellos nunca habían considerado ninguna de las otras casas, y ahora se encontraban desgraciadamente ignorantes sobre ellas.

Bill miró a Harry al otro lado de la mesa con frustración. Quién hubiera pensado que seria tan difícil alejar a cualquier niño del horrible murciélago de las mazmorras. De seguro que no podía haberse encariñado con la bestia desdeñosa. Charlie parecía tan perplejo como él, y se encogió de hombros.

La comida finalmente terminó y Severus anunció que debían regresar a casa.

Molly hizo un último intento de hacer que se quedaran—. Harry tu y... umm...Dudley podrían quedarse y jugar con Ron y los gemelos.

Harry miró a un malhumorado Ron y le frunció el ceño a su vez.

—Realmente estoy muy cansado, ¿estoy seguro que podríamos dejarlo para una próxima vez? —dio una mirada a Severus.

—Sí, podemos regresar de visita, si así lo deseas —contestó Severus con facilidad. Le dio una mirada a Dumbledore que pareció resignado.

Albus también dio sus excusas, y todos fueron por flú a Spinner's End. Los chicos fueron arriba a jugar con algunos juegos muggle en el falso dormitorio de Dudley hasta que Dumbledore se marchara.

Severus miró fijamente a Dumbledore. Y este por fin cedió:

—Supongo que tendré que decir que estabas en lo correcto en dos ocasiones en el mismo número de días, Severus. Los chicos estarán mejor contigo este verano. Harry se encuentra apegado a ti, y es obvio que cuenta contigo. Tiene razón en hacerlo, tu eres un buen guardián. Así que tendré que reemplazar a mi espía, si la necesidad de uno aparece.

Severus finalmente le sonrió a Dumbledore—. Supongo que tener que decirme que estoy en lo correcto y tu equivocado no sucederá con mucha frecuencia, Albus.

Albus simplemente rió entre dientes y se fue por flú a Hogwarts.

Severus cerró y salvaguardó de nuevo el flú, y Desapareció con los chicos de regreso a Dragonsrest. Se frotó las manos con regocijo mentalmente, había mantenido el secreto de la Reserva una vez más, cambiado a los gemelos Weasley en no-Gryffindor, enojado a Molly Weasley, y tenía para ver una memoria de Salazar Slytherin.

La vida era muy, muy buena.

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nota de autora: esa fue la venganza más sutilmente slytherin que pude cranear.

Harry Potter y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención

Editado 31oct2020