3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 23: "Donde Ollivander"
Severus se echó para atrás feliz en el sofá con la cabeza de Rosmerta sobre su pecho. Él había convencido, varios días después de la visita a los Weasley, a un malicioso Lucius para que se llevara a los niños a pasar la noche en la Mansión Malfoy. Dudley y Harry estaban esperando con ansias la prometida lección de vuelo, y Draco estaba esperando casi igual el poder presumir sus habilidades.
Tom les había contado muy satisfecho que 'podría tener otra memoria de los fundadores' para compartir. El adolescente había estado escribiendo cuidadosamente las memorias que Yvane lentamente le estaba mostrando de la época de los Fundadores. El trabajo era minucioso, ya que Tom tenía que verlas muchas veces para observar todos los detalles y para comprender el Inglés arcaico. Yvane, por supuesto, podía señalar las sutilezas de las expresiones y otras pequeñas pistas en el panorama que decían más de lo que Tom esperaría.
Lucius, claro, había estado feliz de poder ver la próxima memoria antes que Severus. Severus había apretado los dientes y asentido. Una vez que llegó a la puerta de Rosmerta, para ser saludado con besos entusiastas, le fue mucho más fácil convencerse que ya vería después la memoria.
Severus bajó la mirada a la rubia dormida, sintiendo una rara paz. De momento la vida iba de acuerdo al plan. Él sabía con certeza cruel que no podía durar. En el pasado, él había estado demasiado atrapado en los conflictos para disfrutar los pocos momentos de tranquilidad. Severus sonrió a Rosmerta, esa era una de los pocos rasgos Hufflepuff que él había dejado que ella le enseñara: a disfrutar de los buenos momentos cuando ocurrían.
Severus podía ver como empezaba a amanecer, y cuidadosamente se puso de pie, re-acomodando a Rosmerta, y la cubrió con cuidado con la manta que había cubierto sus cuerpos abrazados. Se inclinó y le dio un beso de despedida.
La mano de ella tomó su muñeca—. Severus, ¿estamos bien?
Severus se quedo un poco perplejo—. Sí, por supuesto —la miró y torció el gesto—. Sé que mi tiempo ha estado ocupado por Harry y Dudley . . .—suspiró. Los últimos años él había dedicado un buena cantidad de tiempo a Rosmerta durante el verano. Y ahora solamente la había llevado a Madrid este año, y entonces la había dejado sola con los niños.
—Severus, no me importa que pases tiempo con los niños, instalándose. Es sólo que no quiero que tu . . . te alejes —Rosmerta se mordió el labio, quizás no debería presionar el asunto.
Severus se arrodilló junto a ella, quien se había convertido en una presencia bien recibida en su vida. Él tampoco quería perderla—. Sé que será más difícil ahora el estar juntos, al menos a solas, pero me aseguraré que pases más tiempo en Dragonsrest. A los chicos les será útil una presencia femenina. Le han estado enseñando a Draco acerca de concursos de eructos y peleas de comida.
Rosmerta dio una risita, imaginando el aspecto espantado de Lucius si Draco empezara a arrojarle guisantes a alguien. Le dio a Severus un beso prolongado—. Manda una lechuza.
—Si mi búho aun consigue volar; Dudley ha estado dándole tanta comida que apenas puede elevarse —Severus sonrió.
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Los días siguientes fueron ajetreados. Ellos de nuevo visitaron a Petunia, recordando esta vez llevarle flores. Después Severus y Lucius emplazaron las protecciones sanguíneas con un Dudley bastante orgulloso dejando que le hicieran un corte pequeño en la palma izquierda sin moverse.
Yuan Chang se había presentado en la puerta de la casa para obtener la explicación prometida acerca de Tom. Severus y Tom se habían sentado con el director a contestar muchas preguntas. Entre Yao e Yvane le habían convencido que el muchacho era Tom Riddle, y no Lord Voldemort, y que ya se encontraba siguiendo otra dirección. De nuevo, los dragones insistieron que Severus estaba haciendo lo correcto, y dieron con entusiasmo su aprobación a Tom; ellos insistieron que Yvane tenía todo bien controlado.
Tom hizo una mueca al escuchar, no le hacia gracia sentir que alguien lo tuviera 'controlado', pero no podía negar que por ahora era lo mejor.
Dudley y Harry habían estado escuchado en silencio. Dudley estaba confundido, pero Harry no. Lentamente le había ido entrando que Tom, quien ellos había empezado a apreciar, era de algún modo también 'Lord Voldemort', el que había matado a sus padres. Al seguir escuchando, se fue revelando que este Tom, de algún modo, 'todavía no era Voldemort'. Este Tom tenía solamente dieciséis años, y no tenía la intención de 'volverse oscuro ni intentar obtener poder' como Voldemort.
Harry se alegraba que nadie le estuviera poniendo atención, realmente necesitaba el tiempo para ajustarse a la idea de que Tom era y no era Voldemort. Fue con alivio que escuchó a su custodio decir:
—Ollivander tuvo la idea correcta. Tom es realmente una persona separada y muy diferente del Señor Oscuro, y necesitamos pensar en él como un individuo diferente.
Harry se relajó un poco, esto era más fácil de entender. Había escuchado al señor Malfoy y Severus discutir acerca de Voldemort, antes de que llegara Tom, y ellos hablaban de él con odio y desprecio. Si Tom fuera como 'él', Severus de ningún modo le dejaría quedarse aquí.
Severus y Yuan fueron hacia la puerta, siguiendo su conversación. Dudley fue al patio al gimnasio, aun confundido con la conversación. Tom lentamente se volvió hacia Harry, claramente inseguro.
Mientras pasaban los días, Tom había llegado a temer esta conversación. A él le gustaban Harry y Dudley, quienes eran mucho más jóvenes que él, pero suponía que era como tener hermanos pequeños a su alrededor. Los niños en el orfanato lo detestaban y lo rechazaban demasiado para tener alguna relación con ellos, aparte de ser adversarios. Sintió una punzada de dolor ante la idea de que Harry lo odiara.
—Harry, yo no sé como decir lo mucho que lamento que . . . bueno . . . lo que Voldemort le hizo a tu familia . . . yo nunca —Tom vaciló; él no podía decir que 'nunca', porque era evidente que su otro yo lo había hecho—. No sé cómo me volví tan demente u oscuro para hacer . . . esas cosas.
Harry tragó saliva, Tom nunca le había parecido demasiado emocional, y aquí estaba viéndose afligido porque Voldemort había matado a sus padres—. No entendí todo lo que ustedes estaban diciendo, pero sí entendí la parte acerca de que tu eres ahora una persona separada de Voldemort. No debes disculparte por lo que hizo él; tan sólo tienes que preocuparte de no seguir sus pasos.
«Yvane permaneció curiosamente silencioso durante esto», pensó Tom—. Bueno, estoy seguro que Yvane me va a dar lata para que siga siendo un mago bueno —Tom escuchó en respuesta un resoplido de risa en su cabeza.
Tom y Harry se pusieron de pie y se encontraron al voltearse con un Severus de aspecto orgulloso en la puerta. Él le sonrió a Harry, quien le devolvió una sonrisa radiante, y se fue del cuarto. Tom se ruborizó, incómodo por lo sentimental que se habría sonado durante su plática con Harry.
—Es bueno que Harry y tu dejen eso atrás. Me di cuenta que eso empezaba a pesarte —Severus comentó—. Creo que el almuerzo ya esta listo —extendió el brazo y ellos entraron al comedor con el brazo de Severus apoyado levemente en sus hombros. Tom no podía recordar que antes eso le pasara a él.
Era como agradable.
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Lucius había llegado al día siguiente sonriendo. Había varios magos detrás de él, uno de ellos era el Jefe de la Federación Internacional de Magos , Rustim Argonne. Él y su asistente entraron en la casa y los otros dos hicieron guardia afuera.
Los magos se sentaron en la sala de estar, y Tinker les sirvió té de forma muy ostentosa, algo que usualmente no hacían en la casa.
Rustim Argonne fue derecho al grano.
—El señor Malfoy vino a mi con una solicitud para que a el señor Potter y al señor Dursley, y a su hijo Draco Malfoy, les fuera permitido usar sus varitas un año antes, solamente para sus lecciones. Yuan ha dado su recomendación para usted y su preceptor. Por supuesto que aquellos que viven en las reservas de dragones realmente son responsabilidad del Director de la Reserva —Rustim sonrió torcidamente, y miró fijamente a Snape—. No creo que el Director Dumbledore este conciente de esto. Yo sugeriría que esto no siguiera siendo así, ahora que ustedes están establecidos aquí con seguridad, con mi bendición oficial.
Severus alzó una ceja—. La responsabilidad por la seguridad de Harry Potter y su primo son mías, y yo sentí que era mejor para ellos permanecer aquí en la Reserva. Y, por supuesto, usted está en lo cierto, Albus necesitará saberlo y pronto.
—Sí, Yuan ya me contó la historia de Petunia Dursley, y de su mudanza aquí —Argonne le dio una sonrisa de aprobación—. No muchos hubieran pensado en este lugar como seguro; habría que encomendarlo por su sagacidad. Mi asistente y los dos guardias están bajo juramentos de mago para que todo lo que vean y escuchen permanezca en secreto. A mí, por otra parte, no me importa ganarle una vez a Albus —Argonne sacó tres rollos de pergaminos—. Aquí están las dispensas oficiales para Harry Potter, Dudley Dursley, y Draco Malfoy.
Desde arriba llegaron gritos de alegría de los jóvenes magos que obviamente estaban escuchando a escondidas.
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El grupo siguió aprovechando el verano unos días más, jugando y nadando. Harry ganó peso y músculo, y Dudley perdió peso y ganó músculo.
Tom, sin embargo, tuvo un enfrentamiento con un Galés Verde muy joven. Él había estado conduciendo al trío de niños a la piscina para descubrirla ocupada por el dragón. Yvane había bufado con irritación y le había dicho al jovenzuelo que se fuera.
El dragón joven se había sentido confundido al escuchar la voz mental de un dragón anciano proviniendo de un humano debilucho. Los tres niños, a instancias de Tom, habían regresado corriendo a Dragonsrest, pero él se había quedado. Sentía curiosidad de ver si conseguiría hacer contacto con la ayuda de Yvane. Ellos habían estado practicando su Legilimancia, y esperaba poder razonar con el dragón joven.
Yvane había regañado al dragón para que se retirara de la piscina, y ahora estaba de pie junto a la piscina, mirando fijo a Tom.
—Hola, joven dragón, espero que el viejo gruñón no te haya ofendido —comenzó Tom.
—Él se escucha como el viejo Yao cuando alguien se mete a hurtadillas en su estanque de agua caliente —respondió el dragón con tono agraviado, sorprendido por el intento de conversar.
Tom pudo escuchar un bufido irritado de Yvane—. ¡No es su estanque!
—Ves, igual que Yao —se quejó el dragón.
—¿Quizás podríamos compartirlo? Nosotros normalmente venimos a nadar por la tarde. Tu podrías venir cuando no estamos aquí —dijo Tom, vacilante.
Yvane permaneció silencioso. Algunas razas de dragones eran más territoriales que otras. Los Galeses Verdes tendían a agruparse más que la mayoría, así que tal vez compartir no resultaría un problema.
El Verde pareció meditarlo—. No me importaría asolearme en una roca por la tarde —contestó lentamente—. Eso sería aceptable.
El dragón voló a buscar una roca que no hubiese sido reclamada.
Tom se volteó para descubrir a un Severus preocupado, acompañado por un trío de chicos asombrados. Yuan y Yao estaban con ellos. Yvane había llamado a Yao para dejarle saber lo que estaba sucediendo. Yao se había sentido aprensivo de que el Gales Verde joven, quien a su entender nunca había hablado antes con una persona, pudiera volverse hostil o peligroso; así que había volado para prestar su ayuda si fuera necesario. Yuan había sido alertado por Yao, y había acudido apresurado a la piscina, sólo para descubrir que Tom había negociado una tregua amistosa respecto a la piscina.
Tom se agarró la cabeza, el dolor de cabeza apareciendo a consecuencia de la Legilimancia. Severus le pasó calmadamente una poción para el dolor de cabeza y también una para su estómago. Recordaba la migraña que había sufrido la noche de la resurrección de Tom.
Yao se fue de regreso a su propia piscina, ese Ojo de Ópalo advenedizo que recién había llegado, con frecuencia trataba de escurrirse en su estanque cada vez que se alejaba de sus termas.
Tom se dejó caer en una silla reclinable, alejado del sol. Para su alivio el dolor iba cediendo lentamente. Los niños saltaron ruidosamente a la piscina, ahora que el espectáculo había terminado.
Yao se sentó en una silla junto a Severus y miró una vez más con curiosidad a Tom.
—Normalmente, se requiere un par de dragones viejos y a sus jinetes para convencer a un dragón joven que permita que un humano le hable por primera vez —dijo Yuan lentamente.
—Yvane dice que el Verde reconoció su voz, y el hecho de que provenía de mí, le asustó lo bastante para hacer que me escuchara al empezar a hablarle —dijo Tom pausadamente.
Yuan asintió con lentitud. Yao tenía razón, el joven Tom Riddle podría convertirse en un buen cuidador o jinete de dragón, si mantenía su interés—. ¿Conoces la diferencia entre un jinete de dragón y un cuidador de dragones, Tom?
—Sí, Yvane dice que el vinculo con un jinete es mucho más profundo y de por vida. Un cuidador de dragones establece un lazo, pero es como una amistad, ellos aprenden uno del otro, como lo hacen los dragones viejos con los jóvenes. El dragón se va normalmente cuando ellos sienten que han aprendido o enseñado todo lo que pueden —contestó Tom.
—Sí, aunque a veces la amistad dura tanto como la vida de ese humano. El pocionista de aquí también tiene un interés profundo en Herbología. Él tiene un viejo Galés Verde que es muy poco probable que nunca más abandone la Reserva de nuevo, él le ha estado contando de las plantas con que se ha encontrado por siglos, y lo que aprendió de sus jinetes. Tienen a un Galés Verde joven que se sienta con ellos durante las lecciones, aprendiendo así de ellos dos. El "Cuidado de Dragones" puede ser de muchas maneras.
Tom escuchó con interés. Él deseaba desesperadamente encontrar un lugar donde pertenecer, y eso podía ser aquí, entre los dragones.
Yvane lo tranquilizó con su promesa continua de que Tom tendría su oportunidad—. Tu cuentas con el apoyo de los dragones mismos, te prometo que no van a ignorarte.
Tom finalmente se relajó, dejando que las pociones lo aliviaran hasta empezar a dormitar.
Yuan sonrió y se puso de pie—. Puedo ver que usted y sus muchachos nos mantendrán ocupados.
Severus sintió un poco de remordimiento y asintió curvando los labios en tanto Yuan caminaba de regreso a su oficina.
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Con las dispensas de Rustim Argonne en el bolsillo, el grupo de jovencitos se fueron jubilosos a Callejón Diagon. ¡Ellos iban a obtener varitas!
Lucius se había encontrado ocupado últimamente, haciéndose cargo de los asuntos que había dejado a un lado por los proyectos relacionados con Tom y ciertas Horrocruxes. Pero su hijo recibiendo su varita era una ocasión muy especial. De modo que los seis se dirigieron desde El Caldero Chorreante hasta Ollivander. El anciano había enviado una lechuza diciendo que la varita para Harry estaba lista por fin.
Callejón Diagon ahora presentaba más movimiento, era la época de las cartas de Hogwarts y el envío de las listas de libros. Pronto hubo cuchicheos entre la gente al verlos. '¿Es ese Harry Potter?', se escuchaba con frecuencia. Ellos se metieron en la tienda de Ollivander con rapidez.
Los Weasley, menos Bill, se les habían adelantado. Los gemelos estaban allí admirando sus varitas nuevas.
—Excelente elección, los dos. Ambas son de fresno, una con una pluma de Augury y la otra con un pelo de Imp como centro. Espero que les vaya bien con ellas —Ollivander recibió su pago y le sonrió a los nuevos clientes. La hija de Ollivander se llevó las varitas para pulirlas.
Los gemelos saludaron con un "HOLA" a Harry y le dieron la señal de pulgares arriba a él y Severus, y una amplia sonrisa conspiradora. Harry les correspondió. Él les había enviado los libros que Severus había sugerido después que este le explicara 'la broma' a Harry. Harry pensó que los gemelos tenían derecho a tener alguna elección acerca de sus casas, en vez de seguir ciegamente al resto de la familia, así que fue un aliado dispuesto.
La mayoría de los Weasley saludaron a Harry y Dudley, o inclinaron la cabeza a Severus, pero parecieron inseguros de que hacer con los Malfoy. Lucius se cansó del momento tenso y sonrió benignamente inclinándose ligeramente. Arthur siguió el ejemplo, y se inclinó a su vez.
—Aaaah, señor Potter, he terminado su varita. Recibí su nota de los permisos, señor Snape, varita de ébano con melena de thestral fue su elección, si recuerdo. Estoy seguro que el señor Dursley y el señor Malfoy encontrarán varitas excelentes.
Severus vio que los Weasley tomaban nota de ello. «De seguro Dumbledore se enterará enseguida», pensó con disgusto. Para su alivio, parecían no haber reparado en el prudentemente silencioso Tom. Esperaba que se fueran pronto.
Ollivander sacó una caja y se la pasó a Harry . Harry podía sentir la atracción de la varita, sentía como si una parte de él estuviera adentro de la caja y él necesitaba desesperadamente reunirse con esta. Metió su mano temblorosa en la caja y sacó la varita. Pudo sentir como la varita encendía el núcleo de su magia y fue como si una brisa soplara atravesándolo, enviando chispas multicolores dando vueltas a su alrededor y a través de él. La danza de la magia finalmente terminó y se dio vuelta hacia su tutor.
Severus y Lucius estaban sonriendo y aplaudiendo solemnemente, mientras que Dudley y Draco daban gritos entusiastas y aplaudían con fuerza. Tom sonrió ampliamente y le dio un 'pulgares arriba'. Los Weasley parecían pasmados, pero la mayoría de ellos también aplaudió. Los gemelos rieron y gritaron—. ¡Grandiosos fuegos artificiales, Harry! —provocando su risa.
—Una varita interesante, me llevó mucho más tiempo de lo normal. El acebo no se mezcla bien con partes de dragón. Pero esta fibra de corazón quería al acebo, posiblemente porque el dragón Yvane dijo que quería proteger a Harry, y el acebo repele la maldad, y puede que el señor Potter llegue a necesitar de eso —Ollivander pareció satisfecho.
Harry se sentó en una silla, sonriendo un poco maniáticamente mirando su varita. A pesar de que había sabido intelectualmente que tenía magia, esta era la primera vez que en verdad la sentía. Dudley tenía razón, era excitante.
Dudley avanzó, viéndose un poco nervioso. Ollivander sacó una cinta métrica, midió, murmuró, y comenzó a sacar cajas, y después de un rato hizo salir de una un remolino de chispas, y hubo más aplausos.
—Excelente, excelente. Roble, 10 pulgadas, con una pluma de hipogrifo en el centro. Muy resistente.
Fue el turno de Draco, que sufrió las mediciones disparatadas. Pronto se acumuló una pila de cajas, y después Ollivander se iluminó y dijo—: ¡Por supuesto, por supuesto! —y sacó otra caja. Esta era la adecuada y Draco gritó de alegría, sus chispas casi todas verdes y plateadas, según notó Lucius, ufano.
—Sí, sí. Espino blanco, para sabiduría y creatividad, hay una protección psíquica también, y un centro de pelo de unicornio, bastante fuerte mágicamente.
Draco regresó con los otros, quienes también lo aplaudieron. Los Weasley tenían sus varitas, así que se retiraron, el espectáculo había terminado. El pago fue realizado, y la mercancía pulida, y compradas fundas para el antebrazo ante la insistencia de Severus.
—Van a necesitar usarlas siempre, así que empiecen a acostumbrarse desde ahora.
Lucius concordó enfáticamente.
Al salir de la tienda, se encontraron con unas cuantas personas tratando de parecer como que no esperaban darle un vistazo a Harry Potter. Harry, aun eufórico, sólo sonrió y saludó con la mano a todos los que lo saludaron. Severus estaba seguro de haber visto a un reportero sacar una o dos fotografías, para su disgusto.
La próxima parada fue Flourish y Botts, los Weasley ya estaban allí, también. Severus y Lucius suspiraron, pero pensaron poder perderlos entre las estanterías de libros. Tom les ayudó a elegir los títulos que estimaba serian buenos para empezar a enseñarles en el otoño. Los tres pronto estaban cuchicheando furiosamente acerca de las materias de cada libro.
Los tres niños fueron derecho hacia los libros sobre volar. Los dragones aun retenían su interés, pero con las experiencias recientes en las escobas, Harry y Dudley ahora estaban enganchados en la idea de los equipos de quidditch de Hogwarts.
Una voz insidiosa detrás de ellos les tomó por sorpresa.
—Bueno, debe ser estupendo ser tan especial que ninguna regla se aplica a ti, eh, Harry Potter —Ron le espetó—. ¿Varitas un año antes? Todos estaban mirando y señalándote, el Profeta Diario tomando fotografías. Apuesto que lo adoraste.
Harry quiso encogerse hasta hacerse pequeño, no había escuchado tal insidia desde que había dejado Privet Drive. Casi había olvidado lo horrible que se sentía—. Necesitamos las varitas para estudiar, así que ¡lárgate! —retrucó, rehusando acobardarse, como siempre lo había hecho con Vernon.
—Fuera de aquí, imbécil celoso —gruñó Dudley colocándose frente a Harry.
Draco trató de pensar un insulto que no ofendiera ni a Harry ni a Dudley. Burlarse de su ropa de segunda mano o su pobreza, sabía que le ganaría sólo miradas indignadas. Cosas como 'traidor de sangre' ya no eran apropiadas.
—Los permisos no son tan difíciles de conseguir si los solicitas y vives en un ambiente mágico, lejos de los muggles —dijo con altivez—. Sólo porque tu no quieres adelantar tus estudios, no quiere decir que nosotros no debamos hacerlo —No era mucho como insulto, iba a necesitar pensar en ello más tarde, decidió.
Molly vio la confrontación y suspiró. Era obvio que Ron no iba a hacer las paces con Harry o Dudley, así que ella se acercó.
—Ron, corre y ayuda a los gemelos a encontrar libros de Herbología. Hola, Harry, veo que te ha mordido el mosquito del vuelo —les sonrió a los tres niños—. Me alegra que le hayas escrito a los gemelos, a ellos les gustará tener a alguien a quien escribir mientras estén en la escuela —ella miró al aprensivo Draco y le sonrió—. Que bueno conocerlo, señor Malfoy.
Ella no había sabido que pensar cuando Dumbledore les dijo que Lucius Malfoy se había unido a la lucha contra Tu-Sabes-Quien. (Y a lo mejor Peeves estaba de voluntario en San Mungo). No obstante este jovencito no era un enemigo, aun. Y era amistoso no solamente con Harry sino con su primo. El Lucius Malfoy con que ella había ido a la escuela, nunca hubiese permitido que su hijo se asociara con los nacidos de muggles. (Sí, iba a tener que chequear en San Mungo.)
Molly regresó junto a los gemelos, y puso de vuelta en los anaqueles los libros de quidditch ignorando sus protestas.
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El grupo regresó a Dragonsrest después de comer en El Caldero Chorreante, frecuentemente interrumpidos por personas que le decían 'Hola' a Harry.
Severus esperaba una llamada de Dumbledore en cualquier momento, las noticias de que el hogar nuevo de Harry Potter y familia se encontraba en la Reserva de Dragones no seria bienvenida por Dumbledore, pero Severus planeaba convencerlo. Después de todo, ya había comprendido que Petunia no regresaría a Privet Drive, ¿por qué no a la Reserva?
Lucius sacó uno de los trasladores rúnicos que había perfeccionado, hechizándolo para que se activara en caso de que Severus fuera golpeado por una maldición, y respondía a una sola palabra de Severus. Lucius lo fortaleció, hasta quedar seguro que Dumbledore no sería capaz de desactivarlo. Severus sonrió ante la naturaleza sobre-protectora de su viejo amigo.
—Me quedaré aquí hasta que regreses —Lucius se veía sombrío.
Lucius no tenía la misma confianza en Dumbledore que Severus. Severus podría desconfiar de Dumbledore, y ciertamente ir en contra de sus planes, pero en realidad no esperaba un ataque, ni nada de verdad nefasto. Sin embargo, Lucius estaba seguro que Albus Dumbledore no se detendría ante nada para mantener sus planes en curso. La única esperanza era seguir pareciendo sus aliados para ver los planes de Dumbledore cambiar conforme a los de ellos. De otro modo, bueno, ellos estaban preparados para esconder a Dudley, Harry y Tom por tanto tiempo como fuera necesario.
Severus fue por flú a Spinner's End, y se preparó una taza de té, sentándose después en un sillón confortable con un libro nuevo que había comprado y esperó.
No tuvo que esperar mucho rato. El flú pronto se escuchó.
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nota de autora: Este capitulo me costó mucho.
N.d.T.: Gracias por todos sus comentarios.
Y en otra nota: Vayan y corran a ver "El Hobbit", la peli esta genial.
Harry Potter y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención
Editado 31OCT2020
