NdT: Muchas gracias a quienes me avisaron que este capitulo habia cargado equivocado. Lo atribuiré a una jugarreta de Peeves, ya que fue editado el 31 de octubre ;) Además que FFNet esta actuando extraño, y no me deja arreglarlo.

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3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix

Descargos: Nada más que Yvane es mio, el resto es de JKR.


CAPÍTULO 24: "Destruyendo la Copa"

Severus movió su varita, abriéndole el flú a Dumbledore.

—¿Té, Albus? —consultó con el mismo aire de amabilidad distraída del patentado '¿pastilla de limón?' de Dumbledore, bueno, tanto como podía conseguir el Jefe de la Casa de Slytherin.

Albus alzó su ceja velluda con incredulidad, y después se sentó viéndose un poco aproblemado. El Director se sirvió una taza de té y revolvió lentamente con la cucharilla. Odiaba iniciar esta conversación, se iba a escuchar demasiado como estar citando a un estudiante acusete.

—Me sorprendió escuchar que Harry Potter, Dudley Dursley y Draco Malfoy, fueron hoy a adquirir sus varitas. Especialmente porque no existía ninguna dispensa del Ministerio al yo chequearlo —comenzó Albus calladamente.

Severus inhaló para relajarse—. La FIM otorgó las dispensas, ya que ellos regulan la Reserva de Dragones donde se encuentra nuestro nuevo hogar —contestó igual de suavemente, aunque cada músculo de su cuerpo se tensó ante la repentina rigidez de la espalda de Dumbledore.

—¿La Reserva de Dragones, Severus? —la voz de Albus puede haber sido tranquila, pero Severus podía ver cristales de hielo formándose, así de helado.

—A nadie se le ocurriría buscar allí a Harry. La mayoría piensa que las Reservas son demasiado peligrosas para vivir en ellas, y le temen demasiado a los dragones. Las Reservas en realidad conforman uno de los lugares más seguros en el mundo mágico —Severus intentó no apresurarse al explicar, ni parecer ansioso—. Tu siempre has desconfiado del Ministerio interfiriendo con Harry; de ser necesario, esto lo contrarrestará.

—¿Y si la FIM decide tomar un interés en Harry? —Albus se escuchaba menos gélido y más pensativo. Severus casi podía ver las ruedas dando vueltas en la mente de Dumbledore.

—Eso es muy poco probable, Albus. Nosotros, los magos británicos, pretendemos ser el epicentro del mundo mágico, porque Merlín vivió aquí. Sí, tendemos a tener gente brillante y la mejor, la mayoría del tiempo, pero no somos el único lugar mágico en el mundo. El mundo es bastante extenso, y la FIM tiene gente del Ministerio para observar. Harry no es el pez más grande en el mar de la FIM —respondió Severus con viveza—. Y aun tengo esta casa en Spinner's End a la que regresar si fuera necesario —«No es que eso vaya a pasar nunca», pensó Severus con fiereza—. Y, entre tanto, este lugar será el perfecto señuelo. Todos los que nos busquen, lo harán acá primero. Yo puedo resguardarlo y llenarlo de trampas; nunca se les ocurrirá buscar en otro sitio.

Albus pasó los dedos por su barba, pensativamente. Era un plan ingenioso, por supuesto. Severus era un estratega brillante. A Albus no le gustaba que Severus estuviera tomando decisiones sin él, pero él había estado de acuerdo que Petunia, Dudley y Harry necesitaban un hogar diferente a Privet Drive.

—Bien pensado, Severus. Aunque yo hubiera deseado que me consultaras —dijo Albus finalmente, su voz menos fría.

—La protección de Harry es mi deber, Director —Severus apretó los dientes. Pudo ver que los ojos de Dumbledore se entrecerraban de nuevo. Oh, muy bien, dejemos que el Director crea que tiene un decir en algo si eso lo hace feliz, mientras eso se ajuste a los planes de Severus. Utilizó un tono reconciliador—. Yo necesitaba asegurarme de poder arreglarlo todo, y que eso funcionara como yo pensaba, antes de presentárselo a usted —Severus escondió su fastidio; el Jefe del Wizengamot no era alguien para tener enojado contigo.

Albus se relajó, Severus ponía demasiado celo en todo, pero la idea tenía sentido. El problema del alojamiento a Harry y los Dursley después que Severus regresara a Hogwarts estaba resuelto, y una vez que el año escolar comenzara, todo volvería a ser como antes.

—Los chicos mencionaron unas clases, el joven Ron aparentemente estaba ofendido acerca de ello —Dumbledore sorbió su segunda taza de té.

—Ellos necesitan una buena base en cultura mágica, así como algunas nociones básicas en plantas y animales mágicos, cosas que ellos conocerian si hubieran crecido en un ambiente mágico. Tener con ellos a Draco para contestar dudas en útil, pero también les recuerda lo poco que saben. Nosotros hallamos a un joven mago que mantendrá la enseñanza en un tono ligero, pero ellos van a aprender mucho —Severus transpiró un poco. Ellos no estaban listos aún para poner a Tom y Dumbledore cara a cara.

—Tu podrías incluir a otros en esas lecciones, tal vez a Ronald Weasley . . .—comenzó Albus, aun con la esperanza de introducir a los Weasley en el mundo de Harry.

—No, absolutamente no —interrumpió Snape. Él no iba a tener un maremoto de pelo colorín y pecas invadiendo su nuevo hogar—. El chico ha conseguido disgustar en serio a Harry. Los gemelos han comenzado a conversar con Harry y Dudley por lechuza, y eso es suficiente —Severus esperaba que eso satisficiera a Dumbledore.

—Me preocupa que Harry se sienta tan incómodo cuando hay mucha gente —farfulló Albus.

—Por diez años pasó la mayor parte del tiempo en un armario debajo de las escaleras, Albus —siseó Severus, rehusando a ablandarse ante la expresión abatida del Director—. Él esta acostumbrándose a pasar más tiempo con gente, pero constituiria un grave error el presionarlo.

—Bueno, tu sabes lo que es mejor, Severus —Albus le dio unos golpecitos en el brazo—. Sé que harás lo que es mejor para él, pero vas a necesitar presentarle más niños que vayan a estar en su año, así que habrá más caras familiares cuando vaya al colegio —Severus frunció el ceño ante la idea, pero asintió.

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Varios días más tarde, Severus, Lucius y Tom estaban de pie en un círculo pequeño de menhires, los cuales se encontraban en el centro de un campo cubierto por grandes rocas. El campo estaba el extremo norte de la Reserva. A los dragones les gustaba, y muchos de los ancianos iban de visita para reminiscencias de sus memorias traspasadas del lugar. Yvane había sugerido el sitio, ya que aun rebullía de magias antiguas y sus conjuros podrían resonar con la magia que permanecía en las piedras.

Dudley y Draco habían permanecido en la casa voluntariamente. Dudley no comprendía de que se trataba, y Draco simplemente había palidecido, entendiendo que cualquier magia relacionada con almas debía ser bastante oscura.

Sin embargo, Harry había tomado su exclusión de mala manera. Una vez que había escuchado que iban a destruir una Horrocrux había argumentado su caso apasionadamente; él sentía que necesitaba saber cómo combatir a Voldemort, y que eso incluía librar al mundo de sus Horrocruxes.

Al final de su diatriba Severus lo había examinado con severidad, pero con orgullo. Harry había expresado un argumento bien razonado en vez de simplemente gritar que quería ir con ellos.

—Harry, necesitamos ver si los hechizos que intentaremos usar funcionan en realidad. Si lo hacen, y todo resulta bien, tu podrás venir con nosotros la próxima vez. No voy a arriesgar tu vida de forma temeraria —Severus vio entonces el rostro de Harry palidecer, ya no se veía rebelde sino que asustado—. ¿Harry? —insistió suavemente.

—¿Qué tal...—Harry tragó saliva con dificultad—. ¿Qué tal si usted se mu...eh... lastima?

Severus parpadeó sorprendido. ¿Harry estaba preocupado por él? Observó con atención los ojos verdes desencajados, y su corazón se apretó dolorosamente. Era agradable tener a alguien que se preocupara por ti. Lucius y Rosmerta lo hacían a veces, pero ellos estaban concientes que él era poderoso mágicamente. Ocasionalmente Dumbledore se preocupaba por su espía, aunque para ser justos, Severus sabía que Albus lo consideraba su amigo... Tanto como cualquier caudillo militar consideraba a uno de sus soldados su amigo.

—Seré cuidadoso, y no nos arriesgaremos, lo prometo —dijo Severus con suavidad.

Harry había asentido, pero aun lucia miserable.

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Ahora Severus estaba mirando con rabia a la Copa de aspecto inocuo. La Copa de Hufflepuff, para aquellos sensitivos a tales cosas, simplemente rebosaba malevolencia. Tom parecía tener el estómago revuelto; él decía que casi podía sentir el odio del espíritu.

Ellos había repasado hechizos y salvaguardas sin cesar los últimos tres días. Tom había acatado los planes concernientes a los Horrocruxes con sorprendente facilidad. Ellos conjuraron un encantamiento contenedor juntos, Lucius y Severus habían hecho magia juntos muchas veces, y Tom no tuvo dificultad acomodándose a lo que ellos hacían. Los menhires recogieron la magia y formaron un recinto cerrado; el efecto esperado por ellos. El encantamiento contenedor ayudaría a mantener el espíritu dentro del lugar, para que no escapara.

Severus reunió su magia, él había practicado este hechizo unas cuantas veces, pero sabía que necesitaría de todo su control. Conjuró el fuego demoníaco sobre la Copa de Hufflepuff usando una enorme cantidad de su magia. El hechizo reaccionó con la magia oscura, tal como ellos habían temido, aumentando las llamas en mucha mayor intensidad. Pareció que nunca ocurriría, pero finalmente el fuego consiguió disolver la Copa.

Severus rápidamente terminó el hechizo, aunque le llevó todo su considerable control y fuerza para detenerlo. Después de hacerlo, cayó sobre sus manos y rodillas, luchando por mantenerse consciente.

Lucius vio un tenue espectro oscuro que quedó. Lanzó un hechizo para limpiar el espíritu de maldad. Este era usado con frecuencia en fantasmas y poltergeist si eran problemáticos. Era fácil exorcizarlos, pero a veces la familia no deseaba deshacerse de ellos.

Lucius lanzó el hechizo una y otra vez, sintiendo que quizás era inútil contra tal maldad, pero entonces escuchó la voz del dragón canturreando el hechizo con él con un lenguaje largo tiempo olvidado, eterno. El espectro lentamente fue aclarándose hasta volverse de un gris blanquecino casi transparente. Lucius e Yvane terminaron el hechizo.

Tom levantó la cabeza, mirando al espíritu, una parte de su propia alma que había estado perdida para él. Él susurró el hechizo—: Spiritus Reclamare —El espíritu se movió hacia él vacilante. Tom volvió a decirlo, con más fuerza—. ¡Spiritus Reclamare!

Tom fue envuelto en la forma borrosa, se puso rígido, y después colapsó como una marioneta a la que le han cortado las cuerdas. La neblina pareció hundirse dentro de él hasta desaparecer.

Severus se puso en pie sobre piernas temblorosas y con un accio convocó los restos de la Copa. Lucius sacó unos de sus numerosos trasladores rúnicos. Ellos reaparecieron en la recámara de Tom y lo acostaron, aparentemente inconsciente.

Él se pondrá bien, muchachos. Ahora sólo necesita descansar —dijo Yvane, escuchándose tan cansado como ellos se sentían—. Yo me haré cargo de él.

Lucius trastabilló hasta la sala de estar y gritó llamando a Draco, quien apareció con rapidez junto a Dudley y Harry. Todos los niños lucieron aliviados de verlos. Draco corrió junto a su padre. Esta era la primera vez en su memoria que había temido perder a su padre, lo aferró por la cintura, abrazándolo con fuerza, y luego demostró algo de preocupación sobre su aspecto.

—Estas exhausto, papá, dejame ir contigo por el flú —Draco tomó un puñado de polvos flú y los arrojó en el fuego, gritando su destino.

Lucius le dirigió una mirada desconcertada a Severus y se encogió de hombros. Los Malfoy se retiraron mientras Draco aun murmuraba algo acerca de sopa caliente y un buen descanso.

Severus lo encontró divertido hasta que vio la expresión tensa de Harry. Severus recordó las acciones de Draco y tuvo un raro momento de percepción dentro de una mente joven y levantó un brazo en una invitación. Harry corrió hacia él y le dio un abrazo feroz. Dudley sonrió, feliz que Harry parecía haber adquirido una figura paterna. Harry necesitaba alguien propio, que no tuviera que compartir.

Harry y Dudley se sentaron con Severus para tomar el té de la tarde. Severus aspiró el aroma del fuerte brebaje, estaba más exhausto de lo que conseguia recordar estar desde la derrota de Voldemort

—¿Entonces . . . todo resultó bien, Severus? —preguntó Harry—. ¿Esta bien Tom?

—Yvane dice que Tom estará bien después de descansar —respondió Severus—. Yo también voy a ir a descansar. La mejor cura para el agotamiento mágico es dormir.

Harry asintió, feliz de que Severus estaba ileso y que ya no necesitaba tener miedo de quedarse sin guardián. Dudley dio una risita ante la idea de un adulto 'tomando una siesta' voluntariamente durante el día. Severus comprendió lo que estaba pensando Dudley, a esa edad cada momento que se pasaba durmiendo era un desperdicio.

A Harry y Dudley les fueron dadas instrucciones de entretenerse en actividades silenciosas y que fueran a acostarse en su horario normal. A Tinker le dio las mismas órdenes, y que vigilara lo que comía Harry; éste aun tenía la tendencia a dejar de comer cuando estaba preocupado por algo. Tinker asintió vigorosamente. Había tomado la delgadez de Harry como una afrenta personal.

Severus se dio un largo baño y gateó hasta su cama, suspirando con alivio. Pensó que una o dos semanas allí, en su agradable cama blanda, seria maravilloso.

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Severus despertó al amanecer, como siempre, gimiendo al estirar sus músculos doloridos. Otra ducha y sus pantalones más cómodos y una chaqueta larga ligera y estuvo listo para su café, y, oh sí, luego más café.

Tom ya se encontraba en la mesa del desayuno, luciendo remarcadamente 'muggle' en pantalones de mezclilla y una camiseta. Severus sonrió con ironía, Voldemort hubiese chillado de rabia y matado a cualquier mago que atrapara usando algo así.

Yvane había insistido en que compraran esa camiseta, tenía la caricatura de un dragón apoyado contra un árbol limpiándose los dientes con la lanza de un caballero, y rodeado por una armadura diseminada. Decía: «A veces gana el Dragón». Los niños, al igual que Yvane, habían pensado que era hilarante, y Tom la había añadido a su pila de ropa.

Severus miró a Tom, quien aun lucia agotado—. ¿Te sientes bien?

—Sé que tengo mal aspecto, y estoy exhausto, pero al mismo tiempo me siento mucho mejor, más... bueno... completo. En realidad no me esperaba que al reunirme con otra pieza de mi alma fuera a hacer tanta diferencia. O, quizás tenía miedo de que iba a hacer todo peor, corromperme, volverme Oscuro como . . . el otro —Tom pareció enfermo ante la idea.

Yo no hubiese permitido entrar al fragmento de alma si sintiera que aun era oscuro —Yvane entró a la conversación. Usualmente, no hablaba para ser escuchado por todos, a menos que sintiera que era algo importante; decía que eso lo drenaba un poco.

—Puedo sentir que estoy más . . . completo. Pero aparte de eso no siento nada más diferente. No tengo recuerdos del Horrocrux. Nada —Tom parecía aliviado por esto, pero aun así perplejo.

El hechizo saneador con que ayudé a Lucius limpia las memorias del espíritu al igual que su maldad. Porque los recuerdos eran... también malévolos, y podrían dañarte. Ya tienes dificultad recordando que no eres la misma persona que él, sin tener sus memorias. Esto te mantendrá . . . separado de él —explicó Yvane.

Tom asintió, y Harry y Dudley siguieron su ejemplo engullendo su desayuno con entusiasmo.

Severus había recibido otra serie de pedidos para pociones, y los cuatro fueron a su laboratorio. Ahora allí había un sofá y mesas en un costado, donde unas ventanas pequeñas en la parte superior dejaban entrar luz natural. Tom se sentó allí a leer por unos minutos, antes de recostarse a dormitar.

Dudley se hizo cargo de la disección, y Harry se afanó picando plantas. Severus de buen ánimo explicó las pociones y los ingredientes, y las razones en el orden en que se agregaban a la poción, y el porqué se revolvían en una dirección o la otra. Esto lo había hecho muchas veces las últimas semanas. Harry escuchaba ávidamente, y si bien Dudley era menos atento, también iba captando las cosas básicas.

Ellos terminaban de embotellar algunas pociones, y dos de los calderos quedarían a fuego durante la noche, cuando una lechuza llegó de parte de Lucius con una nota avergonzada explicando que Draco le había indicado reposo por el día, pero que vendría mañana. Severus se rió entre dientes, Draco se estaba volviendo cada vez más sobre-protector de Lucius que Harry de él. Esto le hizo ponerse serio, él había esperado que Harry se sintiera apegado a su protector, a su guardián legal, pero si Harry pensaba en realidad en él como una figura paterna, eso era, quizás, una historia diferente.

Severus sacudió la cabeza ante la ironía. James Potter debía estarse dando vueltas en su tumba como un derviche. O no. Severus recordaba haber divisado a la familia Potter un par de veces antes de que ellos se ocultaran. James Potter sabía que ellos estaban marcados para morir, y había sido impresionantemente protector y feroz en su resolución de mantenerlos a salvo. Severus sospechaba, con una punzada de agravio, que James debía haber madurado bastante antes de morir, tal vez hasta para aceptar a cualquiera que mantuviese a salvo a Harry de cualquier daño. Severus, y no necesitaba decirlo, seria la última opción de James, pero no objetaría demasiado de ser la única opción disponible.

Poco dispuesto a continuar con estos pensamientos, Severus ordenó a los niños que se fueran a lavar y luego a almorzar. Sacudió despacio a Tom para despertarlo y lo ayudó a subir las escaleras para ir a comer. Tom comió con tanto apetito como los niños; su cuerpo era el de un adolescente después de todo.

Tom caminó con dificultad hasta la piscina, con la intención de leer, o tomar una siesta mientras estaba allí.

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Severus esperó a que se fueran, y luego Desapareció hacia Hogsmeade. Ahora era pleno verano, a mediados de agosto y la caminata a Hogwarts le dejó traspirando, pero le dio el tiempo para preparar lo que iba a decir, y , asimismo poder disfrutar de la vista. Rara vez tenía tiempo de disfrutarlas, hasta ahora. Como estudiante normalmente estuvo demasiado ocupado preocupado por un ataque. Claro que algunas veces cuando estaba seguro que Potter y Black estaban ocupados con el quidditch se permitía deambular contento por los varios senderos.

Él no había acudido por flú a sus habitaciones. Pudiera que Dumbledore no se hubiera percatado, pero existían cuatro reservas de dragones en las Islas Británicas, y el Director pudiera o no haber averiguado en cual se encontraban. Estaba la de Gales, la de las Hébridas, una pequeña en Irlanda, y una grande en la isla de Lyonesse(*); la isla grande estaba totalmente bajo un encantamiento desilusionador desde tiempos antiguos, y era difícil aun para los magos ganar acceso a ella. Esta isla hospedaba los cuarteles generales de la FIM, así como a los dragones.

Él llegó hasta la escuela; sabía que los otros profesores estarían llegando y saliendo arreglando las materias para el año, y discutiendo los horarios. Los cambios en las listas de libros siempre eran hechos antes de la vacaciones de verano, así como las elecciones de Prefectos y Delegados.

Severus se apresuró para llegar a la oficina del Director, y dejó que la escalera del fénix lo llevara. Normalmente era impaciente, y subía por ella aun mientras esta le llevaba arriba. Ahora sencillamente estaba muy cansado. La puerta se abrió mientras él se acercaba, entró silenciosamente y se sentó.

Albus lo miró con preocupación—. ¿Te encuentras bien, estimado muchacho? —Albus pidió té, que Severus aceptó con gratitud.

—Lucius y yo destruimos dos Horrocruxes —levantó la mano ante el jadeo asombrado de Albus—. Lucius encontró un Diario que Abraxas aparentemente mantenía guardado para el Señor Oscuro. Nosotros lo identificamos como un Horrocrux, y la destruimos, así como la Copa —Severus extrajo de una bolsa los restos de la Copa de Hufflepuff y los remanentes de un Diario chamuscado—. El fuego demoníaco funcionó bien con la Copa. Un dragón que estaba muriendo, estuvo de acuerdo en destruir el Diario.

Dumbledore movió su varita sobre los restos, murmurando, y después volvió a sentarse—. Bien hecho, Severus. ¿Trajiste las memorias de ello?

Severus asintió y sacó dos frascos con filamentos plateados de memorias. Él había procedido con gran cuidado, la memoria del dragón consistía en ver el Diario en llamas yaciendo en frente del dragón muerto, evitando cuidadosamente cualquier visual de Tom. En la del fuego demoníaco, había sido igual de cuidadoso de no mirar a Tom, y la memoria terminaba con Severus cayendo de rodillas.

Albus vació las memorias en el pensadero. Severus se quedó sentado, preocupándose y esperando haber hecho todo bien.

El Director regresó con una mirada pensativa en el rostro.

—No pareció ser una tarea fácil. Me sorprende que un dragón, aun uno que estuviese muriendo, estuviera de acuerdo en ayudar, pero soy solamente experto en sangre de dragón, no en dragones. El Fuego Demoníaco funcionó bien, pero obviamente es agotador —musitó Albus—. Quedan solamente tres, a menos que Voldemort regrese y haga de Nagini una Horrocrux, como pretendía originalmente.

—¿Alguna otra pista de las otras tres? —Severus, por supuesto, esperaba llegar a ellas primero. Mientras más fragmentos de alma reuniera con Tom, mejor.

—Creo tener una pista concerniente a cierto anillo que le pertenecía a la familia de Tom Riddle —Albus sonrió con algo de engreimiento—. Necesito hablar con cierto auror, quien habló con los Gaunts.

—¿Me dejas saber si averiguas algo? —Severus esperaba desesperadamente permanecer dentro del círculo de confianza de Albus para que le contase las cosas. Tener que desafiar al Director acerca de Harry hacia esto dificultoso, sin embargo, Dumbledore asintió con facilidad, así que quizás seguía siendo de confianza, al menos en esto.

—¿Y cómo le esta yendo al joven Harry? —preguntó Dumbledore, sonando un poco melancólico.

—Consiguiendo un bronceado excelente, él y los otros muchachos convencieron a Lucius para que les construyese una piscina para nadar, y acuden allí casi todos los días —Severus contestó con facilidad, se sintió aliviado de ver una sonrisa feliz en el rostro de Albus. No dañaría que supiera que ahora Harry era feliz.

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Severus fue hacia las mazmorras, y arregló lo de las salas de clases. Ahora tenía una para las clases avanzadas. Con rapidez hizo un inventario de los ingredientes; ya había hecho uno antes de irse y había ordenado lo que necesitaba, y los elfos domésticos habían desempacado sus órdenes. Aun necesitaba más alas de doxy, y envió un pedido con uno de los elfos. Limpió el polvo y ordenó sus planes para las clases. Suspiró, el disfrutaba de las clases avanzadas, ellos estaban allí porque lo deseaban, y en su mayor parte para aprender.

Después de eso, caminó hasta afuera del castillo, yendo hacia las puertas, donde desafortunadamente se encontró incapaz de evitar de Hagrid.

—¡Hola, Profesor! —El medio-gigante hablaba como un estruendo—. El Profesor Dumbledore dice que el joven Harry se esta quedando contigo. ¿Cómo esta el pequeño?

—Esta bien, Hagrid. A su primo y él les va bien —Severus siguió caminando, esperando perderlo.

—Me perdí su cumpleaños, eso hice. Pero quizás a él le gustaría una mascota, tengo unas criaturas interesantes que podría llevarse —Hagrid sonrió ampliamente.

—Harry ya tiene un búho —a Severus se le heló la sangre imaginando la idea que Hagrid tendría de lo que constituiría una mascota interesante—. Él necesita aprender a cuidar de Hedwig antes de tener otra mascota a su colección.

—Ah, ¿tal vez para la Navidad? —dijo sin hacerse problemas.

Severus se dio la vuelta para verlo de frente—. Hagrid, tu NO vas a enviarle a Harry ninguna mascota sin obtener antes mi permiso, ¿has comprendido? —Severus pudo sentir que le latían las venas de las sienes.

—Por supuesto, Profesor —Hagrid pareció sorprendido por el arrebato de Severus—. Le dejaré saber si encuentro algo, ¿eh?

—Seguro, házmelo saber. Estaré aquí, por supuesto, durante el año escolar —Severus escapó rechinando los dientes, y tomándose una poción para la jaqueca. Iba a tener que preparar otra tanda, una mayor a la que esperaba.

Severus llegó a las puertas y desapareció hacia Dragonsrest, suspirando con alivio al ir a su dormitorio. Dragonsrest se sentía ahora como su hogar. Se sentó ante su escritorio y miró afuera hacia el campo, podía ver a la distancia la forma de la piscina. Parecía que el joven Gales Verde los estaba observando nadar de nuevo. El dragón joven parecía fascinado por los magos jóvenes.

Severus se recargó hacia atrás sintiéndose contento. Con suerte el verano terminaría sin traer más problemas. Suspiró al pensar que eso era poco probable.

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N.d.T. (*) Lyonesse: Es una isla legendaria unida a las leyendas arturianas, se la sitúa frente a la costa de Cornualles, al SO de Gran Bretaña. En tanto que las Islas Hébridas están situadas al NE de Escocia.

FIM: Federación Internacional de Magos.

Harry Potter y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.

Editado 31OCT2020