Al llegar a Ciudad Novarte me despedí de Serena la cual no me dirigió ninguna palabra desde que salimos de la cueva.

Así que me dirigí a un centro pokemon para curar a mis pokemon, saliendo de allí, fui a la ruta 3 para descansar un rato a lo que vi una batalla de dos tipos uno de ellos tenía a un Pidgey y el otro a un Panpour que acabo de un solo rayo hielo a Pidgey.

Vi como el niño del Pidgey metió a su pokemon a la pokeball y le digo

–! ERES UN IDIOTA DESDE QUE TE TENGO NO HECHO MAS QUE PERDER ¡–

Después de haber dicho eso lanzo su pokeball al lago, el cual se encontraba cerca de mí.

Quede atónito después de ver esa escena, él se fue de allí luego de lanzar su pokeball y sin dudarlo dos veces, corrí directo al lago y me lance tras la pokeball, me costaba ver bajo el agua, así que tras unos intentos de poder ver, finalmente la pude vislumbrar en el fondo del lago, salí para tomar aire y nade directamente hacia ella, la cogí y salí lo más rápido que pude del lago, para salir corriendo al centro pokemon para que recibiera asistencia médica y así poder curarlo.

Luego de un rato y estar esperando a que la enfermera saliera a darme los resultados se me acerco y junto con ella estaba Pidgey, pude ver como Pidgey volaba de alegría de un lado al otro, luego se posó sobre mi hombro, así que tome la decisión de quedarme con él.

Salí con Pidgey al patio del centro pokemon para poder entrenar y por si nos llegáramos a topar con su antiguo entrenador poder enseñarle una lección que jamás olvidaría.

Saque a mis pokemon para presentarle al nuevo integrante de nuestro equipo.

– okay chicos, quiero presentarles a su nuevo compañero, él es Pidgey– señalándolo – el será nuestro nuevo compañero por la región.

A los que los dos asintieron felices y se acercaron a él para conocerle un poco mejor.

Empezamos un entrenamiento con Frog, Pikachu y Pidgey en el cual nos enfocamos en las debilidades de cada uno, su velocidad y la manera de contrarrestar cualquier cosa que se pudiera poner en frente.

Luego de un largo y arduo trabajo, los esfuerzos dieron su fruto Frog logro evolucionar en Frogadier, lo cual nos alegró mucho a todos, por el avance de nuestro compañero, así que después de eso, decidimos ir a descansar a un hotel, en el cual ya había reservado una habitación hace unas horas, al entrar en el hotel me topé con Xana.

–Hola Kalm cuanto tiempo– hablándome con una voz muy empalagosa– ¡valla! Veo que ya tienes 3 pokemon has hecho un gran avance.

—sí, ha sido difícil pero aquí estamos al pie de la bandera, ah y por cierto Frog acaba de evolucionar.

— En serio, me alegro por ello— dándome un abrazo— Por cierto deberias de probar suerte en el gym de aqui a lo mejor lo vences.

—esto gracias— un poco apenado por lo que había hecho— okay me lo pensare y gracias por el interés.

Luego de eso me dirigí a la habitación, tire todas mis cosas como si fuera mi casa y me hice lanzado en mi cama para poder descansar.

A la mañana siguiente salí del hotel, luego de haber dormido como un tronco y haberme dado una ducha y desayunar en el restaurante del hotel, a lo cual me arrepentí ya que era muy caro y allí se me habían ido los fondos del mes.

—Demonios, me he quedado sin dinero— revisando mis bolsas— creo que tendré que pedirle a papá, lo cual no le alentara mucho que se diga.

En lo que iba directo al gimnasio y perdido en mis pensamientos de cómo conseguir dinero me tropecé con un niño el cual me percate que era el mismo del día anterior, el que se había desecho de Pidgey como si fuera un simple objeto.

Al verle le conteste molesto

—fíjate por donde vas estorbo.

— ¡cállate idiota! — Mirándome con una cara desafiante— Sabes que arreglemos esto en una batalla.

Rápidamente retrocedí, para dejar un espacio entre él y yo, para poder efectuar la batalla.

En eso, el tomo posición y lanzo a su pokemon, el cual era un Panpour, tome la pokeball de Pidgey y la lance para que entrara en escena.

— ¿Qué? Creí que habías muerto, bah ya gane, tu eres débil y no tendré nada que mi impida ganarte.

—Eres una escoria por deshacerte de un pokemon— apretando mi puño, tenía unas ganas de golpearlo, pero estaría mal golpear a un niño, aunque se lo mereciera— Pidgey, demostrémosle de que estas hecho.

—Panpour ¡rayo hielo!

Su pokemon, hizo caso a lo que este le ordeno, Pidgey solo me observo y entendió mi mirada y rápidamente empezó a esquivar el ataque de Panpour.

—Pidgey usa ¡pájaro osado!

Pidgey se elevó para alcanzar altura y efectuar el ataque, para poder acabar con Panpour de un golpe.

—¿pero qué? ¿Cómo es posible que me hayas ganado con eso?

—eso niño se llama confianza, debes de confiar en tus pokemon para que ellos puedan ser fuertes, ellos luchan por nosotros, por eso debemos de ser fuertes nosotros también, para que ellos puedan crecer junto a nosotros, no es así Pidgey— sobándolo mientras estaba en mi hombro.

—pero Pidgey es un pokemon débil.

—pokemon fuertes, pokemon débiles. — poniéndome a la altura de el —Esa es la vision egoista que tiene todo el mundo. Si un entrenador es bueno sera capaz de ganar con sus pokemon favoritos.

El niño con lágrimas entre sus ojos me abrazo, a lo que le regrese el abrazo.

—gracias ahora comprendo que yo soy el que fallaba y no mis pokemon.

—ahora, ve y entrena junto con ellos, yo te búscate y tendremos una batalla como es debido.

—¡claro! Y esta vez no perderé ante ti.

Diciendo eso se fue corriendo.

—ah creo que ha sido un gran día, no lo crees así Pidgey— a lo que este respondió — eso pensé.

Así que me dirigí a donde era el gimnasio, pero mientras iba hacia el, me acerque a una tienda de ropa, comencé a ver unos cuantos modelos de ropa en los maniquíes y vi a Serena, que se estaba cambiando, a lo que me quede un momento allí, rápidamente se giró en dirección en donde estaba yo.

—creo que no me vio—en lo que me agachaba.

Me levante para ver si estaba ella y para mi sorpresa había desaparecido.

—Se fue, ni modo toca seguir con mi camino— Pidgey se quitó de mi hombro rápidamente, algo me decía que ya sabía porque era eso.

—Que bajo haz caído, espiar a una chica mientras esta se está cambiando, te tenía más respeto, pero con esto quedas por el piso.

Comencé a girarme poco a poco, cuando vi a Serena frente a mí.

—Hoy te mato.

—Espera Serena te lo puedo explicar— mientras retrocedía.

—Aquí no hay nada que explicar, todo está claro, eres un pervertido de primera—diciendo esto cuando su puño se dirigía directo a mi rostro.

Cuando abrí los ojos, me encontraba en una habitación de color blanco, con una nariz sangrando y rota, más una leve contusión en mi cabeza por haberme estrellado contra un poste de luz, tras recibir el golpe de Serena.