3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 30: "El Hogar de los Tonks"

Cuando Severus regresó de Hogwarts aun era temprano por la noche. Pudo ver a Tom en la mesa de la biblioteca revisando un catálogo de libros, buscando textos acerca de armas antiguas.

Severus se asomó—. Empieza a buscar libros de piedras encantadas legendarias. El Director Dumbledore cree que la piedra en el anillo de los Peverell es una de ellas.

Tom abruptamente se sentó rígido, los ojos desorbitados, y miró fijamente a Severus.

—¿Tom? —Severus preguntó lentamente, no estando muy seguro de lo que ese aspecto de ojos desencajados quería decir.

—Abraxas Malfoy y yo investigamos un gran número de viejas leyendas y de objetos reputados de contener una gran cantidad de poder. Seth Avery tenía una teoría interesante acerca de que Grindewald se alzó al poder con la velocidad de un cohete porque había obtenido «la Varita del Destino», una varita especial que era parte de un trío de objetos mágicos —Tom sacudió la cabeza y continuó con reluctancia—. Tanto Avery como Abraxas tenían un extenso conocimiento de esos objetos. Eran conocidos como «Las Reliquias de la Muerte». Ellos estaban bastante seguros de que existían de verdad. La varita era la más buscada porque el poseedor de la varita se volvía imbatible en batalla.

Severus frunció el ceño, él también había escuchado de ellos, todos conocían el libro del siglo XV «Los Cuentos de Beedle el Bardo»—. Puede que Lucius aun tenga los libros que estaba usando Abraxas para esa investigación.

—Nosotros aun estábamos buscando en las leyendas cuando . . . bien, cuando mis recuerdos de ese tiempo terminan. Pero recuerdo que los otros dos objetos eran una capa de invisibilidad y una piedra llamada "la Piedra de la Resurrección". De acuerdo a la leyenda, esta llamaba a los espíritus de los muertos.

El sentimiento de aprensión de Severus se redobló. No estaba seguro de por qué Dumbledore quería hablar con los muertos. Por supuesto, había muchos que estaban obsesionados con contactar el más allá, pero Albus nunca antes había indicado algún interés en ello.

—Bien, si puedes recordar alguno de los libros, escribe los nombres y se lo diré mañana a Lucius. Aunque como mañana vas a ir a Callejón Diagon, puedes ver si encuentras algo ahí —dijo Severus con un suspiro, y le dio las buenas noches a Tom.

Severus subió las escaleras con cansancio. Dudley estaba en la habitación que habían arreglado para Petunia, esforzándose por arreglar la mesita de noche, acomodando unas rosas que Tom había conjurado para él.

Tom parecía un poco escéptico de las aptitudes de Petunia para hacerse cargo de la casa cuando Severus se fuera la próxima semana a Hogwarts. Apenas había contenido su desdén cuando había escuchado de la situación de Harry antes de la rebelión de Dudley. Como su propia madre, ella se había doblado bajo el peso de los hombres abusivos en su vida. Yvane le había reprochado su actitud, y él finalmente había dicho simplemente que 'esperaría y vería'. Yvane había parecido contento con eso.

Hace varios días atrás, Yvane había hablado con Severus brevemente mientras Tom dormía, algo que Yvane muy rara vez hacia. Yvane no estaba preocupado de que Tom dañara a Petunia, pero pensaba que iba a tratarla con frialdad y poco dado a ablandarse con ella. Él quería que le explicaran esto antes a Petunia, con la esperanza de que ella tuviera paciencia con el joven mago.

Severus había visitado a Petunia a solas el día siguiente. Le había contado que el preceptor de los niños era de su más alta confianza, y que él debía su existencia a la intervención de un dragón, un dragón que esencialmente 'vivía en su cabeza', y que estaba atado por juramentos de mago a proteger a los niños. Pero que, sin embargo, Tom había tenido una niñez difícil en un orfanato que le había vuelto desconfiado y frío con los muggles.

Después de unos minutos en silencio mientras ella absorbía el cuento de Severus acerca del dragón, Petunia le había asegurado que si este 'Tom' era bueno con los niños, ella tendría mucha paciencia con él. Severus sintió alivio ante esto; lo último que necesitaba era la casa soliviantada, aun cuando sabía que Lucius iba a mantener una vigilancia sobre esta.

Severus fue hacia su propio cuarto, pero miró primero en el de Harry. Harry estaba revisando las cajas que había recibido de Gringotts. Ahora tenía un enorme librero que llegaba hasta el techo. Solamente tenía un par de estanterías ocupadas de momento, pero Severus estaba confiado en que Harry pronto añadiría más a su colección.

—¿Necesitas ayuda, Harry? Ya se esta haciendo tarde —consultó Severus.

Harry alzó la mirada con una sonrisa aliviada—. Sí, ni siquiera sé que son algunas de estas cosas, aunque en la lista dice que pertenecieron a mi papá o mi mamá. Los libros son fáciles, algunos de ellos no los entiendo, pero es agradable tenerlos. Mamá tenía una tonelada de libros de Encantamientos con su nombre en ellos.

Severus deambuló entre las cajas y se dejó caer al suelo a su lado. Harry sacó una caja llena de objetos que habían pertenecido a James. Severus rodó los ojos y explicó los chivatoscopios a Harry y algunos de los otros artículos. Había un lunascopio, y Severus le mostró como mostraba las fases de la luna. Había un viejo omnicular, similar a unos binoculares mágicos que Draco había traído para observar a los dragones. Unos cuantos objetos resultaron un misterio para Severus.

Severus sabía que Harry deseaba escuchar más acerca de su padre, pero que vacilaba en preguntarle directamente a Severus. Él revisó frenéticamente en sus recuerdos, intentando hallar una historia que fuera repetible acerca del padre de Harry.

—A tu padre y sus amigos les gustaba experimentar con cosas. Yo sospecho que unas cuantas de estos son bromas en que estaban trabajando, o experimentos que fallaron y que sencillamente no desecharon —Severus intentó explicar la presencia de tantas cosas sin usar en la caja. No se sentía cómodo de contar historias acerca de James Potter; era más fácil hablar acerca de Lily. Pero Harry estaba mirándolo con añoranza, y él descubrió que era fácilmente manejable por un par de ojos verdes suplicantes.

Severus se aclaró la garganta con incomodidad—. Una vez, en nuestro cuarto año tu padre consiguió deslizar una pluma en mi bolso de escuela. Él y sus amigos la habían encantado para insultarme a mi y a todos a mi alrededor durante la clase. Eran insultos . . . bastante exuberantes concernientes a los Slytherin —Severus consiguió sonreír con astucia ante la expresión espantada de Harry—. ¿Te gustaría escuchar cómo me vengué de él?

Harry asintió vacilante—. ¿Así que todo era por diversión? —preguntó con esperanza.

—La mayoría de sus bromas era por diversión. Tu tienes que entender que la rivalidad entre los Gryffindor y Slytherin era . . . intensa en ese tiempo, así que las 'bromas' entre nuestras dos casas tendían a ser más extremas —Severus miró la expresión de aliento de Harry, con suerte nunca escucharía de lo 'extremos' que habían sido los encuentros entre los Merodeadores y Severus—. Y, por supuesto, después de comenzar el quinto año fuimos rivales por la atención de tu madre. Nunca fuimos amigos.

—¿Y cómo se vengó de ellos? —preguntó Harry con más viveza.

—Pasé una semana preparando una poción. Combiné varias clases de pociones en una y le agregé algunas cosas —Severus sonrió ante el recuerdo—. Cubrí sus calderos con una capa de ella, era incolora y no se dieron cuenta. Sabía lo que iban a a preparar ese día, y eso activó la poción. Estalló en una nube tecnicolor que cayó sobre ellos; y resultaron completamente cubiertos con lunares de diferentes colores —Harry dio una risita , deleitado.

Severus siguió sonriendo. Los Merodeadores casi habían echado espuma por la boca de rabia, especialmente cuando Horace Slughorn había insistido que como Severus estaba 'apenas en cuarto año' era imposible que hubiera preparado dicha poción. Así que Severus se había salido con la suya completamente.

—Los lunares se volvían naranja cuando ellos mentían, y rosados si ellos se acercaban a alguien que les gustaba, y verdes si estaban celosos. Y lo mejor de todo, los lunares se ponían a cantar con cualquiera que estaba cerca tarareando algo. Me temo que varios de mis compañeros empezaron a tararear cosas inapropiadas la semana siguiente, hasta que se desvanecieron. Fue uno de mis mejores esfuerzos para hacer una poción de broma.

Al escuchar la risa de Harry, Severus le sonrió con alivio. No había esperado ser capaz de decirle nada de James Potter sin causarles a ambos angustia. Y Harry había estado obviamente perturbado porque Severus evitaba mencionar a su padre. Severus suspiró, aliviado de haber eludido otro problema. Tal vez pudiera recordar alguna otra broma menos traumática y sus represalias para satisfacer a Harry por un tiempo.

—¿Y qué pasó con todos sus amigos? Sé que me dijo que uno de ellos los traicionó con Voldemort, ¿pero no había otros? —Harry observó como su tutor se envaraba.

Él se había sentido aliviado que Severus había sido más abierto hoy acerca de su padre. Él había hablado con Dudley y Tom un poco acerco de como Snape sólo contaba historias acerca de Lily, con James apenas mencionado al pasar. Ellos habían estado de acuerdo en que Severus había estado enamorado de Lily, y que era difícil que fuera devoto de el hombre que se casó con ella. Todos habían esperado que ahora que Severus estaba en una relación con Rosmerta quizás fuera menos hostil hacia James Potter. Con la primera historia breve acerca de James, ahora tenía ganas de escuchar más.

—Odio arruinarte la noche contándote tales cosas tristes —comenzó Severus, pero Harry se veía determinado, y esperanzado. Severus hizo una mueca y esperó poder amortiguar la tragedia inherente—. Había cuatro amigos en el pequeño grupo de James, se llamaban "Los Merodeadores". Uno era Sirius Black, él era un primo de Narcissa Malfoy. Él fue uno de los pocos Black que no siguieron al Señor Oscuro, o por lo menos eso pensábamos. Remus Lupin era otro amigo, y Peter Pettigrew el último.

Severus se frotó el mentón, pensando por donde comenzar—. Ellos tenían otros amigos, claro esta, pero esos cuatro eran los más unidos. Remus, como yo descubrí en quinto año era un hombre-lobo —Severus hizo una mueca ante el asombro en los ojos de Harry—. Lupin parecía ser amable, la mayor parte del tiempo, pero él era el tipo de persona que sigue a los otros así que normalmente seguía la corriente en lo que Potter o Black planeaban. Nunca presté mucha atención a Pettigrew, él era de esos que se pegan a los otros y realizaba los mandados de los otros tres.

Severus llamó a Tinker para que trajera chocolate caliente y sorbió de su bebida, así como Harry.

—Puede que haya resentido y hasta veces odiado a tu padre, Harry, en mayor parte porque ambos queríamos a Lily. Pero a Sirius Black, a él realmente lo odiaba. Era irrazonable en su antipatía hacia todos los Slytherin, aun hacia su hermano Regulus Black. No importaba lo que yo hiciera o dijera, él me consideraba malvado y oscuro simplemente por la casa en que había sido sorteado. Con frecuencia pensé que James Potter hubiera sido lo mitad de detestable si tan sólo Sirius Black no hubiera sido su amigo y hubiera alentado su disgusto por todos los Slytherin, y especialmente por mí.

Harry asintió para que continuara y Severus lo hizo con renuencia.

—Cuando tus padres pasaron a la clandestinidad ellos usaron un encantamiento fidelius. Esto significa que solamente una persona que es el 'guardián secreto' sabía donde estaban ellos y era el único que podía decirle a otros donde estaban. Tu puedes estar frente a una casa y no verla si el guardián secreto no te ha dicho en donde esta.

»Sirius Black fue su guardián secreto, y él te traicionó a ti y a tus padres al Señor Oscuro. Peter Pettigrew lo siguió y lo confrontó más tarde, y es sabido lo que sucedió. Sirius Black mató a Pettigrew y a varios muggles antes de ser capturado. Me temo que no sé lo que le sucedió a Lupin después de la muerte de tus padres.

—Él fue su amigo —bisbiseó Harry—, él fue su amigo por casi diez años y él los traicionó —la voz de Harry se torno furiosa, y sus ojos relampaguearon de ira—. ¿Y dónde esta ahora él?

—Sirius Black fue enviado a la prisión de Azkaban de por vida —dijo Severus calladamente, y con cierta satisfacción. Él no había pensado poder odiar más a Black, hasta que se había enterado de su traición que había conducido a la muerte de Lily.

Los ojos de Harry estaban brillantes con lágrimas,y Severus se sintió un poco inseguro de como comportarse, deseaba que Rosmerta estuviera aquí para hacerse cargo. Al final, colocó su brazo alrededor de los hombros de Harry y lo atrajo hacia si lo bastante para que Harry llorara en su abrigo por unos minutos. Severus sacó un pañuelo y lo agitó frente al niño. Harry sonrió desanimadamente y se enjugó los ojos con la tela.

—Intentaré recordar algunas anécdotas de tu padre y yo haciéndonos bromas en nuestra pequeña guerra si quieres escucharlas, y estoy seguro de que Roland Higgs podría contarte algunas historias de los partidos de quidditch que jugó contra tu padre —Severus ofreció casi desesperadamente, y fue recompensado con una sonrisa más sincera de Harry.

—Gracias por decírmelo, Severus. Me había preguntado que le había sucedido exactamente a mis padres, y que había ocurrido con todos sus amigos —Harry exhaló con rabia, y después miró a Severus con esperanza—. Me gustaría escuchar más historias, si eso no le molesta.

Severus gruñó haciendo una mueca—. Intentaré recordar algunas. Hogwarts va a comenzar sus clases la próxima semana, así que no podré contarte mucho antes de irme, pero te prometo que te escribiré con frecuencia y pondré algunas anécdotas en las cartas, ¿esta bien?

Harry sonrió feliz—. Enviaré mis cartas con Hedwig, y así podrá enviarme las historias de vuelta con ella.

—Tenemos un acuerdo entonces —dijo Severus estrechando la mano de Harry con formalidad. Severus se puso de pie y dejó el dormitorio, dejando de ver la mirada de admiración de Harry dirigida a su espalda.

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La mañana siguiente encontró a Lucius Malfoy y su hijo Draco vestidos en sus mejores túnicas formales. Lucius examinó atentamente su bastón mientras repasaba mentalmente su estrategia. Él esperaba que Andromeda por lo menos lo escuchara antes de expulsarlo de su casa. Él le había explicado a Draco que su tía muy bien podría rehusarse siquiera a hablar con ellos, y que no se sintiera herido si eso sucedía. Lucius estaba contando con que la presencia de Draco evitaría que recibiera maleficios de parte de su cuñada.

Draco le dio una sonrisa de ánimo y le dio unas palmaditas en su brazo con simpatía, alertando a Lucius de que su nerviosismo era evidente.

Ellos aparecieron al final del camino que daba a una pequeña casa campestre al final de una villa pequeña en que vivía la familia Tonks. Lucius y Draco entraron a través de un portón pequeño. Lucius sintió algunas protecciones de nivel bajo deslizarse sobre ellos, y caminó lentamente hasta la puerta principal, dejando que quien fuera que estuviera adentro tuviera tiempo de saber quien había venido de visita, y con suerte, que se sintiera lo bastante curioso para preguntar sus intenciones.

Lucius apenas había dado un golpe en la puerta cuando la puerta se abrió abruptamente. Se estremeció internamente al ver lo mucho que Andromeda se parecía a Bellatrix. Con la varita en su mano y una mirada hostil la bruja habló:

—Lucius Malfoy... mi querido cuñado... ¿a qué debemos esta visita? —rezumaba dulce sarcasmo. Ella dio una mirada a Draco, pero no le dijo nada al niño, para alivio de Lucius.

Lucius la saludó y fue al grano—. Tengo una petición que hacer que puede ser de beneficio para su hija. Y debo notificarle que me he divorciado de su hermana, así que ya no soy su cuñado —Lucius esperaba que la curiosidad le hiciera querer escuchar más.

Andromeda elevó las cejas, y lo miró pensativamente—. Bueno, si me permite guardarle el bastón mientras esta de visita, pueden entrar.

Lucius sonrió divertido. Andromeda había sido una Ravenclaw, una casa apenas aceptable para la familia Black, y aparentemente no había perdido nada de la agudeza de su ingenio. Ella sabía que su varita estaba en su bastón, y esperaba así dejarlo indefenso. Lucius Malfoy conocía unos cuantos hechizos sin varita, pero ninguno que le pudiera ayudar si ella decidía maldecirlo. Tanto Draco como él tenían trasladores de pergaminos para escapar si fuera necesario, así que fue con confianza que entregó su bastón ante el asombro de la bruja.

Andromeda retrocedió y los guió a un pequeño saloncito donde tomaron asiento en un sofá ante su indicación. Andromeda se sentó en un sillón frente a él, y una joven con pelo de un alarmante color naranja que se paró detrás de ella fue presentada como su hija, Nymphadora Tonks.

Lucius y Draco inclinaron la cabeza hacia ella y murmuraron un 'encantado de conocerla'.

Lucius examinó el aspecto más bien terco de las mujeres y supo que esto iba a ser difícil. Severus le había dicho que "Tonks" había sido un tejón, compartiendo su naturaleza obstinada, pero que también había demostrado ser inteligente. Ella había obtenido suficientes 'E's en sus EXTASIS para asegurar su ingreso en las filas de los Aurores, si ella podía pagar el aprendizaje.

—Me doy cuenta de que no tienen razones para creer que me encuentro aquí con buenas intenciones, pero si pudieran escuchar mi explicación les puedo asegurar que todo puede ser verificado por Albus Dumbledore. Hace ya cerca de dos años atrás, Severus Snape con bastante alegría me notificó que el Señor Oscuro, aparte de ser un maniático y un sádico, también era un tanto hipócrita, ya que él es un mestizo —Lucius observó el asombro en las caras de Andromeda y Nymphadora, y después ellas rompieron a reír desenfadadamente.

Cuando el cabello de Nymphadora se tornó color rosa brillante, Draco jadeó e intentó ahogar un "¡genial!". Tonks olvidando que el par de rubios eran posibles enemigos, le sonrió y guiñó el ojo a Draco haciendo que él se ruborizara un poco.

—Verifiqué la información que me dio Severus, y cuando él solicitó mi asistencia para asegurar la seguridad de Harry Potter, yo accedí por supuesto —Lucius observó sus caras escépticas, y sonrió comprensivamente. Él les explicó la petición de ayuda de Petunia Dursley, y como fue herida con un disparo por su marido durante el escape—. Estoy seguro de que ustedes deben haber visto el artículo en El Profeta acerca de como Severus Snape es ahora el guardián legal de Harry Potter.

Andromeda asintió aprensiva—. No estaba segura de creer todo lo dicho en ese artículo. Me di cuenta que Draco estaba sentado con Harry y su primo, pero no sabía cuanto de eso había sido . . . arreglado de antemano.

—Yo he probado mi lealtad a la causa de Harry Potter para satisfacción de Snape y Dumbledore. Cuando el Señor Oscuro regrese sólo podría contar con una muerte como traidor a sus manos; eso, si él pudiera atraparme —Lucius hizo una mueca que pasaba por una sonrisa—. Sin embargo, la razón de mi presencia en su casa es porque necesito un profesor particular para un joven muchacho, para que él pueda tomar sus EXTASIS la próxima primavera. Actualmente él ha estado instruyendo a Harry, Dudley y Draco hasta que ellos ingresen a Hogwarts. No nos importaría que recibiera asistencia en ello. Yo esperaba poder emplear a su hija en esa capacidad.

Las dos una vez lo miraron con los ojos glaseados por el impacto.

—¿Usted quiere contratar a Dora como profesora particular? —preguntó Andromeda con precaución.

—Así es. Ella podría ir por el flú unas tres o cuatro veces a la semana por unas pocas horas; cuantas dependerá de ella y de Tom. Si los tres niños tienen alguna duda en que Tom no pueda ayudarlos, entonces ella podría asistirlo. Yo estaré allí a veces. La madre de Dudley, Petunia Dursley, estará viviendo allí con ellos y será una buena chaperona, si siente que eso lo haría más apropiado —Ofreció Lucius, esperando que eso balanceara las cosas en su favor.

—¿No se decía que la hermana de Lily Evans, era una muggle? —preguntó Andromeda débilmente. Ante su asentimiento, ella se echó para atrás de nuevo asombrada. Lucius Malfoy estaba ayudando a Harry Potter, y teniendo tratos no sólo con nacidos de muggle, sino que también con muggles. Debía ser el fin del mundo.

—Rosmerta va a ir con frecuencia a ver como se encuentra la señora Dursley. La señora Dursley dejará el día de hoy el sanatorio muggle, pero no se encuentra totalmente recuperada. Hay dos elfos domésticos que harán el trabajo verdadero, pero todos nos sentiremos mejor si Rosmerta se asegura que ella no se esfuerce demasiado pronto. Tres niños pueden ser agotadores aun cuando se comporten bien —Lucius sabía que Andromeda recordaría a Rosmerta, ya que ellas habían estado a un año de distancia en Hogwarts, aunque en casas diferentes.

—¿Rosmerta? Yo no la he visto desde . . . bueno, la graduación —Andromeda lo miró interrogante.

—Rosmerta ha estado viendo a Severus, y por varios años aparentemente —Añadió Lucius. Severus había sido muy discreto por mucho tiempo, y había llevado toda la astucia de Lucius para descubrir su secreto. Y con la llegada de Harry y Dudley, Severus había sido más abierto acerca de su relación con ella.

—Severus... y Rosmerta, ella debe ser como cuatro años mayor que él... la muy pícara, atrapando a un hombre menor —Andromeda dio su primera sonrisa verdadera y se rió. Después examinó con atención a Lucius—. Necesito verificar todo esto con Dumbledore, como comprenderá.

Lucius sonrió y asintió con amabilidad ante su respuesta. Ella sería una idiota si no lo hiciera—. Yo, por mi parte, estaría dispuesto a pagarle lo suficiente para que Nymphadora pague su aprendizaje como auror.

El par de mujeres lo miró, Andromeda con esperanza vacilante, y Dora con ansiedad.

—Por supuesto, esto debo discutirlo con Ted y Dora —dijo ella pensativamente. Dora, detrás de ella, se removió en su lugar con nerviosismo, pero permaneció silenciosa con renuencia obvia.

—Envíeme una lechuza si quiere conocer a Tom y los muchachos. Puede que la señor Dursley no se encuentre bien para una visita prolongada, ustedes comprenderán. Sin embargo, estoy seguro de que a ella le gustaría conocerlas aun si declinan el puesto para dar clases. A ella le gustaría la compañía femenina, rodeada como esta por hombres solamente —Lucius apeló al vinculo de solidaridad femenino.

Andromeda asintió lentamente—. Pronto le enviaré mi respuesta por lechuza, Lucius —y con eso se puso de pie, extendiéndole su bastón firmemente en despedida.

Lucius se inclinó brevemente, y Draco y él se despidieron. El mago sólo podía esperar que todo hubiera salido tan bien como sentía; después de todo no los habían maldecido.

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Petunia llegó a Dragonsrest usando un traslador con el Sanador muy temprano por la mañana. Ella fue de inmediato puesta en la cama por un sobreprotector Dudley, y examinada por el Sanador. Este anunció que ella había tolerado bien el traslado, y que solamente se sentía cansada por el estrés del uso del traslador.

Dudley jaló un sillón con varios libros al lado de su cama y anunció que iba a velar todo el día por ella.

Harry se sonrió y le dio a su tía un abrazo—. Tom y yo iremos de compras a Callejón Diagon, más que nada buscando libros. ¿Hay alguna cosa que te gustaría de allí? —le preguntó.

—Bueno, si ves algún libro que pienses que me gustaría leer. Me gustaría alguna novela de misterio —Petunia se sonrió. Ella miró hacia la puerta, Severus estaba allí, luciendo enigmático como siempre. Un joven alto estaba de pie junto a él.

Severus notó su mirada y empujó levemente a Tom hacia adelante para presentarlo. Cuando menos Tom se veía neutral al estrechar formalmente la mano de Petunia. Petunia le sonrió y esperó que eventualmente dejara de ser tan frío. Severus había expresado que era de toda su confianza, así que ella le debía a él eso cuando menos, de darle el tiempo que fuera necesario.

Rosmerta llegó mientras Tom y Harry se preparaban para irse—. ¿Les gustaría que nos reuniéramos para almorzar? ¿Tal vez en el café junto a Fortescue al mediodía? —Los muchachos asintieron y se fueron por flú a El caldero Chorreante.

Rosmerta subió la escaleras ante las señas de Severus y fue presentada con Petunia. Para su alivio, Petunia parecía tan ansiosa como ella de que fueran amigas. Ellas hablaron brevemente y Rosmerta prometió volver al día siguiente cuando Petunia hubiera descansado. La bruja bajó casi saltando las escaleras, seguida por un divertido Severus.

Rosmerta lo agarró y le dio un abrazo apretado—. Ahora tengo a una mujer de verdad para hablar, y no se trata de una idiota de cabeza hueca colgada del brazo de algún mago ebrio en mi taberna.

Severus se rió y la besó, entregándole después una llave de Gringotts—. Disfruta tu día, comprate algunas cosas que disfrutes, y si ves algo que ayude a Petunia a sentirse más a gusto, no vaciles en comprarlo también.

—Oooh, un viaje de compras —Rosmerta se rió deleitada.

Severus le sonrió. A él le gustaba cuando Rosmerta era feliz. Él sabía que a pesar de lo que parecía una activa vida social, el manejar una taberna no conducía a tener muchas amistades verdaderas. Muchas veces ella había comentado lo sola que se sentía a veces. Así que de verdad esperaba que se hiciese amiga de Petunia, y Petunia obviamente sentía lo mismo.

Cho llegó y Severus se despidió de ambas en el flú camino a Callejón Diagon, y se fue feliz hacia su laboratorio, anticipando las horas a solas allí.

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Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.

Editado 2NOV2020