Primera actualización, espero que les guste

NOTA RAÍZ: Los personajes son propiedad de YandereDev.

* * *

•RESIDENCIA YAMADA...•

En una de las habitaciones de aquella casa de clase media; estaba una hermosa azabache como la oscuridad y de ojos grises como las cenizas del carbón; durmiendo tranquilamente en su cama sin ninguna preocupación al respecto.

– ¡¡TAEKO!! –abrieron la puerta de una patada.

– ¡¡KIIAAA!! –la azabeche rápidamente se despertó asustada, logrando que se cayera de la cama– A-auch...–se quejó.

– ¡Vamos hermana mayor! ¡ya es hora de que me vaya y aún no estas lista! –hizo puchero un joven menor con rasgos idénticos a la pelinegra.

– Y-ya te oí Hanakó...–comenzó a bostezar– lo había olvidado y, ayer tenía insomnio y...–bostezó nuevamente.

– ¿Y qué estas esperando? ¡levantate! –se acercó hasta ella y la levantó para llevarla hasta la puerta.

– ¡H-Hanakó! ¡e-estoy en pijama! –se ruborizó.

– ¿Uh? –se fijó en el atuendo de su hermana, viendo que traía una camisa de tiras blanca junto con unas bragas celestes– Oh, cierto. –la soltó del brazo y tomó el picaporte entre su mano– Me avisas cuando hayas terminado tontita. –le enseñó una sonrisa burlona mostrando sus dientes y cerró la puerta, logrando que a la anterior susodicha se le resbalara una gotita de sudor al estilo anime.

Así era siempre su hermano menor; era muy imperativo, juguetón y burlón, además de tener la actitud de un "señorito".

Aunque claro, también era algo celoso y protector con ella, ya que siempre decía algo como...

"¿Qué estabas haciendo con ese chico Taeko?"

"Vi que estabas hablando con ese hombre, ¿de qué hablaron?"

"Nunca traigas chicos a casa si no estoy yo o papá ¿ok?"

Pero eso no era todo, para que ella sintiera "culpa" él empezaba a decir cosas sobre...

"Tú ya no me quieres, y es por eso que me tienes aquí más aburrido que una ostra mientras tú estás con tus "amigos" ToT"

"Tú quieres separarte de mi ¿cierto? Es por eso que siempre andas con ellos ¿cierto?"

"S-si tú tuvieras novio ... ¿m-me olvidarías, verdad?"

Pero bueno, ¿qué podía esperar de un hermano menor que solo tiene de figura femenina a ella? Ya que, de aquella pequeña familia compuesta por 3, ella era la única fémina, mientras que el resto era su padre y el mismo Hanakó.

Sin más, se adentró a su baño para darse una ducha rápida y, después de haber acabado, ir a su armario para ponerse de vestimenta una falda de mezclilla blanca con un cinto plateado brillante, unos zapatos celestes y una blusa con estampado floral pastel, además de su cabello suelto que le llegaba un poco abajo de las caderas y, aparte, un camafeo de oro.

Salió de su habitación para poder ir a la cocina, quien ahí se encontraba el azabeche comiendo cereal a montones y entusiasta, mientras que su padre estaba preparando 2 tazas de café.

Su hermano era pelinegro y de ojos grises. Tenía un sweater holgado color arena, unos pantalones de mezclilla azul cielo y converses rojos con blanco, además de un broche rojo en forma de corazón (no entendía los gustos de su hermano pero, bueno...).

Zeck tenía el cabello gris al igual que sus ojos. Tenía de vestimenta una camisa de mangas largas blanca, pantalón de mezclilla oscuro y zapatos negros.

Hanakó, al verla entrar, se pasó el desayuno para poder darle una enorme sonrisa.

– ¡Taeko! –agrandó aún más su sonrisa.

Su padre, Zeck, al oír el nombre de su hija, volteó hacia su dirección, para después mostrarle una sonrisa mientras caminaba hacia la mesa, lugar donde dejó las tazas.

– Buenos días, Teko. –dijo cariñosamente el apodo de la susodicha.

– Buenos días padre. –se sentó en la silla frente a su hermano.

– Espero que hayas despertado con muchas ganas hermana mayor, ya que haremos muchas cosas antes de irme. –le mostró una sonrisa enorme, mostrando lo blanquecino de sus dientes.

– Bien, de todas formas, no tenía planeado hacer nada hoy. –dijo adormilada.

– Que bien. –volvió a mostrar su blanquecina sonrisa.

– Bien, hay que desayunar, que hoy tendremos un día agitado. –dijo Zeck, sus hijos asintieron y comenzaron a desayunar.

•5 HORAS DESPUÉS / AEROPUERTO... •

Después de 5 agotadoras y aburridas (o así lo veía ella) horas de compras y otros sitios, a petición del morocho; lograron llegar la hora en donde el menor y el monarca de la familia se iría con el abuelo de los azabeches.

– ¿Y me prometes que no tendrás novio? –dijo por doceava vez el joven de actitud alegre.

– S-si Hanakó... y-ya te había dicho que si...–respondió totalmente roja la chica, al igual que fastidiada.

– ¿Segura qué no quieres venir con nosotros, cariño? –preguntó Zeck nuevamente mientras acariciaba la cabeza de la anterior susodicha.

– No, estoy bien, es una reunión de hombres y, si voy yo, ya no lo sería. –mostró una sonrisa débil.

– En ese caso, portate bien, no te vuelvas muy loca y, si pasa algo, solo llámame y vendremos. –

– Y tampoco traigas chicos a casa. –

– Si, eso también. –

– ¡O-oigan! –se puso colorada, en serio que le incomodaba ese tipo de cosas.

– Y recuerda, mañana es tu primer día de clases, trata de no llegar tarde. –

– Pues, no prometo nada, pero haré el intento. –mostró han sonrisa burlona débil, no muy común en ella.

Pasajeros con destino a Shangai, favor de tomar su respectivo vuelo, el avión despegará en 20 minutos. –anunciaron.

– Muy bien, hija...–tomó por los hombros a la susodicha, para después darle un abrazo correspondido– te extrañaré estas 3 semanas. –

– Yo también padre. –sonrió y se separaron.

Segundos después, como rayo, Hanakó se abalanzó sobre Taeko para embestirla con un fuerte abrazo.

– ¡Te extrañaré mucho hermana mayor! ¡trata de no hacer locuras mientras no estamos! –

– O-ok... p-pero... H-Hanakó... ¡n-no puedo... respirar! –estaba a punto de ponerse morada y desmayarse.

– ¡Ups! Perdón. –la soltó, y al instante ella tomó una gran bocanada de aire– Oye. –se acercó al oído de la chica– No quiero saber que tienes novio... ni mucho menos saliendo de la casa de un chico después de haber hecho la noche pasada quien sabe que. –habló serio.

– ¡H-Hanakó! –se puso totalmente colorada.

Estaba a punto de propinarle un golpe, pero la segunda llamada del vuelo, la interrumpió.

– Hanakó, ya es hora de irnos. –dijo su padre.

– Si. –asintió, antes de tomar sus maletas; le dirigió una mirada a la azabeche de "estas advertida", para después retirarse y pasar por las puertas, para que ambos hombres se detenieran un momento para despedirse de la única fémina del grupo, quien esta correspondió el gesto, y con eso se fueron.

Ella los vio hasta perderlos de vista.

Iba a ser algo raro estar estas próximas 3 semanas sin ellos, ya que, desde que tenía memoria, siempre había sido cercana a ellos, y sin su padre y su hermano; no sabía que iba a pasar.

Sin más se retiró de ahí para tomar un taxi y volver a su hogar.

•CERCA DE LA RESIDENCIAYAMADA... •

Caminó por unas cuantas cuadras cerca de su casa, costumbre de ella cuando quería pensar en algo.

¿Y cuál era ese pensamiento?

La escuela.

Ella siempre fue una alumna de 10, sacaba diplomas y era la más reconocida por su inteligencia.

Y de su belleza ni hablar, tuvo algunos pretendientes, pero ella jamás aceptó uno, por eso y por que sus hombres no lo aprobaban.

Pero a pesar de eso siempre fue una chica algo tímida, era divertida con las personas que la conocían muy bien, ayudaba a la gente que lo necesitaba y no era de esas que provocaba males a los demás, siendo humilde.

Entraría a la academia mas prestigiosa de la ciudad; Akademi High School, quien anteriormente era para hombres pero, por fin este año, podrían entrar mujeres.

Era esa clase de escuela que, para entrar, tenías que tener muy buenas calficaciones o ser de mucho dinero, requisitos que tenía, aunque en la segunda no fuera muy completo por ser de clase media, pero sus calificaciones lo recompensaban.

Estaba tan sumergida en sus pensamientos, que no visualizó el momento en el que un chico chocó contra ella, provocando que ambos cayeran.

»Genial, 2 golpes en un mismo día ¿qué más sigue?« –pensó algo frustrada mientras se levantaba.

Vio al chico con el que había chocado, viendo que era pelinegro al igual que ella, teniendo 2 mechones gruesos a cada lado y un copete que medio le tapaba su ojo derecho y su piel era algo pálida. Tenía de atuendo una camisa blanca con toques negros, un sweater ligero gris con mangas de , unos jeans oscuros y tenis negros.

– Oh... p-perdón, no te vi y... creo que estoy algo distraída...–le ofreció la mano.

El morocho levantó la vista, permitiéndole a la azabeche apreciar que sus ojos eran del mismo color que el suyo.

Al ojigris se le achicaron los ojos al ver a la joven, titubeó un poco antes de estrechar su mano con la de ella para levantarse.

Sintió una corriente eléctrica pasar por su mano y por su cuerpo entero al sentir el tacto de la mano de la joven Yamada.

– ¿E-estas bien? ¿no te ocurrió nada? –preguntó la chica de ojos grises mientras ayudaba al pelinegro a levantarse.

Cuando estuvo parado, pudo ver que estaban demasiado cerca, tal vez no rompiendo sus espacios personales, pero si lo suficiente.

Se quedaron mirando a los ojos, él al instante se ruborizó un poco al igual que ella, no todos los días chocabas con un extraño para después verse fijamente a los ojos.

Taeko negó con la cabeza, rompiendo el contacto visual de ambos.

– B-bueno... y-yo me retiro...–rodeó al joven para seguir caminando, quien este la seguía con la mirada.

No sabía que había pasado, jamás había tenido ese contacto con ningún chico, haciéndole sentir un raro estrago en su estomago.

El chico misterioso la siguió con la mirada hasta que ella dobló la esquina, perdiéndola de vista.

Se quedó ahí, pensando en esos hermosos ojos grises y esa larga y sedosa cabellera negra, diciendo en su mente que; era realmente hermosa.

* * *

Perdón si creen que ed algo corto, pero digamos que este es el verdadero prólogo, mientras que el otro era más bien un informativo... pero bueno...

¡Hasta luego!