3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 31: "El Viaje de Compras"

Severus observó las pociones burbujeando suavemente en línea frente al mesón de trabajo. Varias de ellas tendría que quedar preparándose toda la noche, y unas cuantas necesitaban sólo que las revolvieran ocasionalmente. Esto le dejaba libre para concentrarse en la poción correctiva de la visión. Él tenía un frasquito con unas cuantas gotas de la sangre de Harry dentro. Tenía la base preparada, y debía añadir los ingredientes más importantes.

La mente de Severus divagó un poco mientras automáticamente añadía plumas de águila y bigotes de conejo y revolvía en forma de ocho. Él quería tener la primera dosis preparada antes de irse a Hogwarts, para poder observar y corregir resultados. Harry iba a necesitar ver al Sanador semanalmente para ajustar sus anteojos durante el primer mes de la poción. Tom tenía el calendario de todas las citas por escrito, y había sido recomendado estar atento a la aparición de dolores de cabeza en caso de que los ojos de Harry cambiaran más rápido de lo esperado.

Severus se había quedado dormido intentando pensar en eventos pasados en Hogwarts, o cualquier historia que involucrara a James Potter que pudiera contarle a Harry. Las anécdotas de Lily le venían fácilmente, y ciertamente le gustaban a Harry, pero ahora estaba conciente de que debía incluir ahora más historias concernientes a James.

En un arrebato de inspiración la noche anterior, él había enviado un búho a Roland Higgs, preguntándole si podría enviarle por carta historias a Harry acerca de las hazañas de James Potter en el quidditch, y cualquier otra historia que encontrara divertida acerca del Gryffindor y sus amigos, siempre que 'no fueran cosas serias'. Higgs había respondido que lo haría encantado.

Había pensado en hacer que Arthur y Molly Weasley contaran historias de James en la Orden del Fénix, pero aun se sentía aprensivo de darle cualquier excusa a Molly para que objetara la custodia de Harry. Albus parecía haberse resignado con la situación, pero no quería arriesgarse. Lo mejor en que pudo pensar fue pedirle a Minerva McGonagall que le escribiera a Harry historias de los merodeadores. Él se lo diría en Hogwarts, quizás ella tuviera más ideas, y probablemente fotografías de aquellos facinerosos para darle copias a Harry.

Severus añadió las gotas de sangre con cuidado y revolvió lentamente. Pudo sentir que sus hombros caían con pensamientos sombríos. Siempre había anhelado los veranos largos, pero nunca como este año. Nunca había esperado que fuera a disfrutar teniendo una casa llena de jovenzuelos. Ahora, aquí estaba, nostálgico y ni siquiera había partido todavía para Hogwarts. Normalmente, sólo tenía que encontrar excusas para escaparse a Hogsmeade a ver a Rosmerta, pero ahora se veía ensayando excusas durante el año escolar para pasar tiempo en su hogar, en Dragonsrest.

La única cosa que estaba haciéndolo más tolerable era el recordar que Harry, Dudley, y Draco estarían con él los siguientes siete años. Severus sonrió burlonamente a sí mismo, los muchachos incluso hasta estaban planeando una forma de llevarse a Tom con ellos a Hogwarts.

Sin embargo, Severus se sentía de momento menos que encantado de iniciar el año escolar este año.

Una vez terminada la poción, terminó por decantarla en un frasco grande. Harry solamente iba a necesitar unas gotas al día, y Severus tendría que hacer un caldero cada semana con unas cuantas gotas frescas de la sangre de Harry. El corazón de Severus se alivió un poco. Tenía una excusa para ver a Harry todos los meses, debido a la poción. Severus tendría que sólo pensar en otras formas de volver seguido a casa.

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Lucius y Draco dejaron el hogar de los Tonks con corazones esperanzados. Draco miró hacia atrás sonriendo al movimiento alegre de la mano de Nymphadora al despedirlo, y su pelo verde Slytherin. Le gustaba esta nueva prima, a pesar de que su madre parecía sospechar de ellos. Por lo que su padre había contado acerca de la casa de los Black, no podía culpar realmente a Andromeda Black Tonks por ser desconfiada.

Mientras ellos iban hacia la reja, Lucius se volteó hacia Draco—. ¿Hay algún lugar que te gustaría ir el día de hoy? Tengo el día libre —Lucius estaba determinado a pasar más tiempo con su hijo, y se preparó mentalmente para lo que un diezañero encontraría 'divertido'.

Draco parpadeó sorprendido, y pensó de inmediato—. Los Vagabundos de Wigtown tienen un partido local contra los Tornados de Tutshill. El juego comienza en una hora —Draco miró a su padre con expectación.

Lucius suspiró, pero en realidad no le importaba. Draco podría haber pedido ir a acicalar Gryndylows, o algo igual de horrible. Él podría pasar su tiempo durante el juego tratando de recordar lo que Abraxas y sus amigos habían dicho acerca de Las Reliquias de la Muerte. Su corazón se había hundido ante la información entregada por el búho de Severus esa mañana. No le gustaba la idea de cualquiera de los tres objetos en manos del Señor Oscuro... ni en las de Albus Dumbledore.

Consiguió sonreírle a Draco y se apareció en Wigtown con él. Draco compró camisetas para todos y programas con los juegos de la liga. Lucius tuvo que arrastrarlo de ahí antes de que arrasara con todo. Después consiguió un palco para tener un poco de privacidad y el juego comenzó.

Draco cuando menos estaba pasando un buen rato. Lucius fue escribiendo todo lo que podía recordar de las Reliquias, mientras su hijo gritaba animando a los Vagabundos.

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Rosmerta y Cho habían comenzado su itinerario en El Caldero Chorreante, y desde allí a todas las tiendas que albergaba El Callejón Diagon. Cho pronto tuvo todo lo de su lista del colegio, y algunas cosas más. Rosmerta no se había olvidado de Petunia, y le había comprado varias túnicas bonitas para uso diario en colores que Cho y ella pensaron que podría venir con ella.

En las librerías, mientras Cho encontraba sus textos escolares y unos cuantos otros que le parecieron interesantes, Rosmerta buscó libros que proveyeran con información básica del mundo mágico y sus tradiciones. También halló unas novelas que pensó que le agradarían a Petunia; y una 'serie de misterios de magos' que uno de los asistentes recomendó.

Finalmente, ellas se quedaron sin tiendas para ver y se encaminaron hacia el café.

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Tom y Harry se dirigieron a Gringotts primero, él tenía una lista de artículos y oro que iba a ser regresado a algunos magos y brujas. Severus y él habían repasado las listas enviadas por los Goblins de las bóvedas de las personas de las que había sido transferidos estos bienes o bien bóvedas que habían sido vaciadas completamente en la 'Bóveda de Voldie'. Muchos de los dueños originales ya estaban muertos, o se trataba de una familia que aun era leal a Voldemort.

Pero aun había aquellos a los que podría retornarse el dinero de forma segura, y con ellos iban a empezar. Malfoy había ayudado a establecer una empresa de fachada para regresar esos bienes. Ellos habían despachado cartas formato desde Gringotts informándole a las personas que se había descubierto que su dinero había sido tomado 'erróneamente' y que iba a ser regresado a ellos a través de esa compañía.

La mayoría de la gente no iba a cuestionar dinero proveniente de esa forma, aun cuando ellos sospecharan que se trataba de un reembolso desde la Bóveda de Voldemort; y si lo hacían, bueno, se iban a encontrar con la confidencialidad de Gringotts y terminar investigando una empresa que en realidad no existía.

Sorprendentemente, Tom había encontrado interesante rastrear a los hijos o miembros de la familia que se 'habían extraviado' en Europa o bien huido hacia el mundo muggle. De hecho, él había descubierto a un nacido de muggles que estaba trabajando en una fábrica. No obstante, esperaba encontrar más magos y brujas y conseguir que regresaran a su mundo con el respaldo de una buena cantidad de galeones y una oferta solapada para trabajar en una de las compañías de Malfoy o de Potter.

Tom, para su sorpresa, se había sentido satisfecho de poder regresar aunque fuera un poco del dinero. Aunque todavía restaban artículos y muchos nombres que investigar.

Uno de los jefes de piso vio a Tom y Harry y los llevó de inmediato con un gerente. Tom le pasó las cartas y las instrucciones para regresar el dinero. El gerente mostró su acuerdo con una sonrisa dientuda.

—Haga saber al Supervisor de la Sucursal Británica, Clawscar, que nos faltan tan sólo dos artículos solicitados por el intercambio del dragón —dijo Tom con tranquilidad. La cara del goblin se iluminó con interés.

Tom pudo sentir que Yvane estaba hirviendo de rabia por tener que darle algo a los Goblins por liberar a un dragón que aun estaba encadenado en las profundidades de Gringotts. Tom se descubrió en la poco usual posición de ser él quien tenía que calmar a Yvane, en vez de ser al contrario.

Muy pronto lo liberaremos. Malfoy y Snape tienen un plan en marcha para obtener los artículos que faltan —dijo Tom.

Lo sé. No debería sentirme tan ultrajado, los Goblins no se dan cuenta de que los Dragones somos seres inteligentes. Por alguna razón ellos no pueden hablar de forma mental con los dragones, no tienen magia mental, y aún el más hábil de los dragones ha sido incapaz de enviarles pensamientos a ellos. Así que ellos piensan que todos somos unos animales brutos. Sin embargo, ellos también siempre han ignorado a cualquier mago que les ha dicho lo contrario, que los Dragones podemos hablar y que somos inteligentes —Yvane se escuchó cansado y frustrado.

Tom y Harry dejaron el banco y se dirigieron a Flourish y Blotts. Harry fue a la sección de costumbres de los magos como el señor Malfoy había sugerido, buscando cierto libro que estaba "bien escrito, con el trasfondo necesario para explicar por qué las cosas se hacían de determinada forma". Harry quería dárselo a tía Petunia, pero sospechaba que tanto Dudley como él iban a necesitar también leerlo.

Repasando los títulos de los libros, encontró un libro sobre algo llamado "Formas de Animagi". Pronto se encontró fascinado con la idea de poder encontrar su 'animal interior'. El texto estaba bien escrito y Harry lo añadió a sus compras. Otros dos libros que hablaban de la transformación animagus parecían buenos, y buscando una silla se puso a leerlos.

Tom, mientras tanto, se encontraba en la sección de armas antiguas, y descubrió unos cuantos que parecían mencionar armas hechizadas para derrotar la oscuridad. Una de las asistentes le encontró un libro de brujas en tiempos antiguos y los hechizos que usaban con frecuencia en las armas, y otro sobre magia femenina. Ella dio una risita al entregarle el último libro, y él rodó los ojos y la despidió con un gracias murmurado.

Había muy pocos libros sobre Las Reliquias de la Muerte, y sacó una copia de «Los Cuentos de Beedle el Bardo» como referencia, y dos libros que parecían prometedores, y luego añadió otro que parecía ser más reciente, aunque el autor parecía tratar de demostrar que nunca habían existido.

Ya casi era mediodía, y Tom buscó a Harry, quien aun estaba absorto leyendo el libro de Animagi. Pagó por las compras y embolsó sus hallazgos, excepto el de magia femenina porque tenía un tamaño que no encajaba allí, así que era más fácil cargarlo, y el libro que aun Harry no soltaba. Después ambos se dirigieron hacia el café, mientras Harry tarareaba imaginando cual seria su forma animal. Esperaba tener una con alas, eso seria excelente.

Los dos muchachos se detuvieron abruptamente cuando una voz desdeñosa habló desde la entrada del café.

—Pero, miren, ¿si no es Harry Potter? —los ojos de Ron volaron al libro que cargaba Harry—. ¿Conseguiste también permiso para intentar una forma de animago antes de ingresar a Hogwarts? ¿Y supongo que este es tu profesor?

Los ojos de Harry se entrecerraron, Ron había conseguido sacarlo de quicio durante su visita a la casa de los Weasley, y ahora parecía seguir con toda la intención de continuar añadiendo insultos a los de su última vez en Callejón Diagon.

—No, sólo lo estoy leyendo. Si tu leyeras un poco sabrías que muy pocos consiguen manejar esa transformación antes de terminar el colegio —contestó Harry con altanería, provocando que Ron se pusiera rojo de rabia.

Charlie apareció detrás de Ron frunciendo el ceño, él estaba seguro de que a sus padres no le gustaría que Ron estuviera peleando con Harry Potter. Él examinó al muchacho que se encontraba con Harry, parecía tener su misma edad. Bill había enviado una lechuza a sus padre contándoles que Malfoy y Snape habían estado en Gringotts con un adolescente, pero que todo el papeleo y comunicaciones concernientes a él estaban clasificados confidencialmente en los más altos niveles. Y probablemente este era ese muchacho.

—A decir verdad, yo soy su profesor particular —Tom había escuchado acerca de los Weasley por Harry y Dudley; aunque Draco había permanecido extrañamente silencioso ante el intercambio. A pesar de que Harry parecía simpatizar con 'los gemelos' que le escribían, parecía sentir mucha antipatía por este Ron, quien se había ganado su ira al insultar a Snape—. Si son tan amables de dejarnos pasar, nos estamos retrasando para una cita en el café —dijo Tom en tonos glaciales igualando la mirada helada hacia el par de pelirrojos.

Charlie se encrespó ante el tono de superioridad—. Quizás deberías usar las palabras mágicas... por favor —Charlie dijo en forma despectiva.

El temperamento de Tom se encendió en respuesta. Él odiaba cuando lo trataban como si no valiera nada, o que lo trataran con desdén como ahora. Especialmente odiaba a la gente que trataba de obligarlo a suplicar por algo. Le recordaba demasiado sus días en el orfanato, en que normalmente cualquier ruego suyo en ese sitio conducía a risas crueles y a negarle lo que fuera que estaba pidiendo.

Él sólo esta tratando de provocarte; no vale la pena que te molestes por ello —comentó Yvane.

Tom intentó ahogar su furia; él sabía que su rabia desmesurada ante la grosería del pelirrojo era obvia. Apretó los dientes al contestar con todo el sarcasmo que reunió—: ¿Podrían, por favor, remover su palurda presencia de la entrada, para que podamos ingresar?

El mal genio de Charlie, que acompañaba a su cabello, estalló y sacó con rapidez su varita—. ¿Cómo te atreves...tu...? —miró el libro que Tom tenía en su mano—... tu eres un marica asqueroso, ¿estudias magia de mujeres? ¿Planeas convertirte en una? Bueno, tu vives con Slytherins; supongo que era un completo pervertido, como ellos.

Tom perdió cualquier control que poseia sobre su temperamento, y sacó su propia varita con rapidez, la peor maldición que pudo pensar afloró a sus labios... pero nunca consiguió pasar de ellos. Yvane abruptamente tomó el control y reprimió la magia de Tom, y no le permitió expresar la maldición.

No habrá maldiciones fatales el día de hoy, Tom. Sus insultos no valen la pena terminar en Azkaban, te lo aseguro —dijo Yvane calmadamente.

Antes de que Charlie pudiera reunir el coraje para usar magia fuera de la escuela, y arriesgar a que el ministerio lo descubriera, o que Tom pudiera pensar en un maleficio de baja intensidad que Yvane aprobara, un auror que se encontraba almorzando se acercó.

—¡Oigan! ¿Qué hacen muchachos? Guarden esas varitas antes de que se lastimen ustedes mismos —el hombre robusto y más bien mayor dijo un poco pomposamente.

Charlie guardó su varita y junto con su hermano se encogieron un poco. Su padre iba a escuchar de esto de seguro. Tom bajó su varita también. Harry miró el uniforme del auror con interés, era muy diferente al de los oficiales de policía muggle.

El agotado propietario del café finalmente apareció. Había observado la escena con resignación. Normalmente veía una o dos escenas parecidas a la semana, entre jóvenes tan orgullosos como hipogrifos como estos.

—Ellos solamente estaban intercambiando palabras poco amistosas, y de pronto el pelirrojo sacó su varita primero, pero ninguno de los dos ha dicho un hechizo... todavía —dijo el propietario.

—Bien, entonces guarden sus varitas y afuera con ustedes —el auror envió por su camino a los Weasley, y Tom y Harry entraron al café.

Los cuatro muchachos se miraron entre ellos con odio antes de que la puerta del café se cerrara.

Charlie y Ron fueron por flú a su casa, esperando que nada más resultara del encuentro. Después de todo, el auror no había pedido sus nombres. Por supuesto, Ron pronto estuvo cuchicheando acerca de lo ocurrido a sus otros hermanos, así que no permaneció en secreto por mucho tiempo.

Tom siguió a Harry a la mesa de Rosmerta y Cho, su propia mente siguiendo un debate con Yvane prestando poca atención a sus alrededores. El insulto de Charlie era típico de un adolescente burdo carente de modales, pero Tom no tenía necesidad de lanzarle un recargado Diffindo que lo hubiera dejado con heridas posiblemente fatales, insistía Yvane.

La ira de Tom lentamente fue disminuyendo, y notó las miradas preocupadas de los otros—. Me disculpo por ser ahora una mala compañía. Me temo que los comentarios de ese patán me molestaron demasiado —consiguió sonreír débilmente sin humor, pero aseguró a sus acompañantes que ya estaba tranquilo. Ordenó su almuerzo, e incluso comió lo que tenia en frente, sin darse cuenta de que era.

Tom había olvidado que Yvane tenía un firme agarre sobre su magia. Era un pequeño consuelo el saber que perder el control de su temperamento no resultaría en un arresto, ya que Yvane no lo permitiría. Asimismo era un poco descorazonador el darse cuenta que su genio aun era tan volátil.

El hecho es que sabes que fuiste muy impulsivo, y que las maldiciones en que pensaste primero eran... demasiado severas. Y eso es un primer paso. Tu aprenderás a controlarte, y no pensar en las peores maldiciones como primera alternativa —dijo Yvane suavemente.

Harry le dio unas palmaditas en el hombro y lo miró con simpatía—. Esta bien, Tom. A mi también me sacaron de quicio.

Tom le sonrió a Harry con un poco de remordimiento, Harry era un buen chico, y a él le gustaba contar con su admiración. Ahora estaba aliviado que Harry no hubiera presenciado como Tom abría como un cerdo a Weasley. Ya que después de eso, Harry nunca lo hubiera vuelto a mirar de la misma manera. Tom silenciosamente le agradeció a Yvane por detenerlo antes de lanzar esa maldición.

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Espero que todos hayan pasado una Feliz Navidad.

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.

Editado 1NOV2020