3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 32: "El traspié de Bill"
Tom y Harry de detuvieron en el Emporio de las Lechuzas después de almorzar. Rosmerta y Cho se marcharon rumbo a la Reserva de Dragones, para dejar a la niña en la casa del director Yuan para que chequearan todas sus compras y vieran si todavia necesitaba algo más. Rosmerta se detuvo en Dragonrest para dar un beso a Severus y dar a Petunia los libros que había conseguido y las túnicas, alegrándose por la respuesta entusiasta de Petunia. Ellas conversaron unos minutos, pero Petunia aun se cansaba fácilmente, así que prometiendo regresar la dejó.
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Tom estaba mirando al pasar comida de lechuzas y perchas, continuando una conversación mental con Yvane, cuando el auror de edad madura entró a la tienda y empezó a llenar una bolsa con bocadillos de aves. Tom se debatió en silencio con una parte de sí mismo que insistía que las disculpas eran un signo de debilidad.
Tom se aclaró la garganta y obtuvo la atención del auror—. Me gustaría disculparme por mi anterior comportamiento, señor. No debí responder a la provocación de esa manera. Me alegra que estuviera allí para calmar la situación —Tom se sintió avergonzado, esperando una risa burlona, o un sermón desdeñoso acerca de como un patán bribón como él nunca aprendería modales.
—Yo fue quien la calmó, pero esta bien —se rió por lo bajo Yvane en el fondo de su mente—. Y tu no eres ni un patán ni un bribón.
El auror se rió roncamente y le dio un palmotazo en el hombro para su sorpresa.
—No hay cuidado, muchachito, tu no eres el primero en sacar la varita y pensar después. Creo recordar cuando yo fui bastante famoso por hacer lo mismo —dijo el auror con un marcado acento escocés—. Pero tu tienes razón al decir que responder a una provocación no es la mejor manera de actuar. Le da a tu oponente la ventaja: el de ser capaz de manipularte. Sin mencionar que hacer magia siendo menor de edad no es bien visto en la oficina de los Aurores.
Tom asintió, pero sintió que debía corregir al hombre—. Vivo en una Reserva de Dragones, y la Federación Internacional de Magos me dio una dispensa, ya que trabajo allí enseñando a unos niños, y espero poder tomar pronto mis EXTASIS.
El auror elevó sus espesas cejas. Él había estado muchas décadas en su trabajo, y podía sentir la fuerza de la magia del muchacho, ¿por qué no estaba asistiendo a Hogwarts?
—Es inusual estudiar para los EXTASIS en la casa —comentó esperando obtener más información de Tom.
«El auror obviamente esta esperando sacar información —pensó Tom.» Severus le había dicho de que el hecho de que vivían en la reserva ya no era un secreto, lo que pocos sabían era en cuál reserva. El Profeta había mencionado que Harry y Dudley tenían enseñanza en casa, así que eso tampoco era un secreto. Snape había comentado que mientras más gente supiera que Harry estaba feliz y bien tratado donde estaba, era mejor. De ese modo, más tarde Dumbledore tendría dificultades diciendo que Harry estaría mejor en la custodia de otra persona si magos como este auror, por ejemplo, veían que Harry era feliz con Snape.
—Yo le doy clases particulares a Harry Potter y otros dos niños, y también estoy estudiando. Si no consigo pasar mis exámenes, tal vez asista a Hogwarts el próximo año para tomar los EXTASIS —dijo Tom con orgullo.
El auror miró a Harry, quien estaba charlando con otros dos niños y luego se volteó hacia Tom esperando más información del muchacho.
Mientras Tom hablaba con el auror, Harry había notado la presencia un niño y una niña con un señor de aspecto nervioso. Harry se les había acercado mientras ellos observaban a unas lechuzas.
—¿Les gustan los cárabos? —preguntó Harry haciendo uno gesto hacia las aves que el niño y la niña miraban—. Yo obtuve un Búho Nival para mi cumpleaños. Ella es muy buena.
El niño pareció inseguro, pero la niña habló de inmediato—. Papá dice que él tuvo un cárabo, pero piensa que las lechuzas moteadas son más listas. Cuando yo vaya a Hogwarts el próximo año definitivamente quiero una de esas.
—Genial. Yo también voy a ir el próximo año a Hogwarts —Harry extendió su mano—. Mi nombre es Harry Potter.
Para sorpresa y aprecio de Harry las cejas de la niña se levantaron un poco, pero no hubo deslumbramiento en su rostro.
—Oh, mi padre ha mencionado tu nombre algunas veces. Encantada de conocerte, yo soy Mafalda Prewett y este es mi hermano, Martin. Él es quien asistirá este año a Hogwarts.
Martin también le dio la mano a Harry, aunque sin el mismo aplomo de su hermana. Se quedó mirando un poco la cicatriz de Harry, pero cuando menos de refrenó de darle las gracias efusivamente o de mirarlo boquiabierto. Mafalda, Martin y Harry pronto estaban inmersos en una discusión de los méritos de los diferentes tipos de lechuzas para diversión del padre de los niños.
La discusión pacífica se vio interrumpida por el arribo de un furioso Bill Weasley. Charlie había llamado por fuego a su hermano después de pasearse furioso en su habitación, dándole una versión un tanto editada del encuentro que había dejado bullendo de rabia al mayor de los hermanos Weasley. Era obvio para Bill que Malfoy y Snape estaba tornando a Harry en un presumido, como ellos mismos. La descripción del profesor particular también había sido alarmante, obviamente se trataba de otro mago oscuro. Si alguien iba a enseñarle a Harry Potter debería ser un Weasley, o cuando alguien cuya familia hubiese pertenecido a la Orden.
Él había pedido salir antes del trabajo y había marchado como una furia por la calle desde Gringotts y vio a Harry por la ventana en el Emporio de las Lechuzas con algunos chicos. Él entró como una tromba y divisó inmediatamente al joven mago que encajaba en la descripción de su hermano. Él lo había visto en Gringotts con Snape y Malfoy. Los Goblins habían estado muy excitados, y negociaciones secretas se habían llevado a cabo entre los tres magos y Gringotts. El mocoso malcriado y presumido obviamente había nacido en medio del lujo.
Bill de forma normal podía desestimar los desaires inconscientes que los chicos ricos que asistían a Hogwarts infligían en los otros docenas de veces al día. Incluso los insultos ocasionales, con intención o sin ella, les hacia reír en sus caras y regresar el insulto sin sentirse mal por ello. Era cierta clase de personas con cierto aspecto arrogante que les daba el derecho por 'nacer ricos' lo que lo enfurecía sin que dijeran una palabra.
Bill marchó hacia Tom, sus ojos llameando de rabia—. ¿Cómo te atreves a insultar y apuntar tu varita a mi hermano? ¿Quién te crees que eres? —todos los magos y brujas en la tienda se voltearon a ver que sucedía.
Tom apretó los dientes, determinado a permanecer calmado en la cara del otro mago. El joven mago obviamente había egresado apenas hacia un par de años de Hogwarts. Tenía el aspecto de ser un Weasley, pero no lograba recordar el nombre del hermano mayor que Harry y Dudley habían mencionado.
—Sólo saqué mi varita después que lo hizo su hermano, y cualquier insulto fue simplemente regresado después de que él nos ofendiera primero —Tom dijo con los dientes apretados, diciéndose que no quería que el auror lo viera de nuevo fuera de control.
Harry se apresuró a ponerse junto a Tom, Bill había parecido razonablemente amable durante la visita a la Madriguera, pero ahora sonaba tan idiota como Ron y Charlie. Esperaba que sólo se tratase de un malentendido. A Harry le agradaban los gemelos, y si todos los hermanos estaban enojados con él y Tom, podrían decirles que debían dejar de ser sus amigos.
La cara de Bill se enrojeció, listo para empezar a gritarle acerca de la actitud de Harry hacia Ron, e inhaló para empezar a gritar cuando el auror intervino.
—Espera un momento, muchacho. Yo estaba ahí, y también el propietario del café. Todos lanzaron insultos, y el otro joven mago fue el primero en sacar la varita. Ningún maleficio ni maldición fue lanzado, así que no hubo necesidad de proseguir el asunto —el auror enderezó sus hombros un poco encorvados y miró a Bill atentamente—. Espero que ceses con esto, ahora.
Bill miró al hombre con enojo—. ¿Acaso no tienen una edad de retiro en los Aurores? ¿Por qué no se ha jubilado...? —súbitamente Bill cortó su diatriba desdeñosa, sintiendo un cambio repentino en la magia poderosa emanando del hombre mayor.
Había desaparecido el auror de aspecto amistoso e inofensivo y ahora su fuerte presencia hacia que todos le prestaran atención silenciosos y con precaución.
—Fui Jefe del Departamento de Aurores por décadas, jovencito. Y soy miembro del Wizengamot. Además de ser asistente del Ministro, supervisando los asuntos de los Aurores. Soy el Auror Hugo Savage.
Bill palideció, inseguro de como deshacer tamaño faux pas—. Lo lamento mucho, señor. Debí verificar lo sucedido antes de gritarle al señor . . . eh...—Bill miró un poco suplicante a Tom.
—Tom —el joven mordió el monosílabo, demasiado molesto para sentir pena por él.
—Eh... Tom —terminó Bill avergonzado. Él iba a estrangular a Charlie por colocarlo en esta posición. Nunca antes había conocido al altamente estimado mago, pero todos habían oído hablar de las hazañas del Auror Savage cuando era joven, y era un miembro respetado del Wizengamot y poco sucedía entre las filas de los Aurores que él no supiera.
El despliegue de magia turbulenta cesó, y el viejo mago sonrió un poco—. Bueno, creer en la palabra de un hermano es forma segura de meterse en un embrollo, ¿no es así? —se volteó para incluir a Tom en su sonrisa—. No hubo ningún daño, ¿Hmm?.
Tom manejó realizar una sonrisa apretada y una sacudida de cabeza. Estaba preparado a ser generoso ante la derrota vergonzosa de Bill.
Bill murmuró una despedida y huyó.
Harry suspiró con alivio y miró a Tom con preocupación. Hugo notó el afecto de Harry por Tom, aparentemente el muchacho era tanto un buen amigo como su instructor.
—Gracias por su ayuda, Auror Savage —dijo Harry con una actitud muy madura.
—Sí, usted tiene mi agradecimiento por este segundo rescate, antes de que el asunto se tornara más desagradable —dijo Tom con rapidez, aunque con tono sincero.
—Bueno, para eso es que estoy aquí. ¿Les importaría si los acompañara para hablar con tu tutor para asegurarme que sepa exactamente lo que sucedió?
Hugo quería asegurarse de que los muchachos no fueran castigados por algo que no había sido culpa de ellos, pero también quería ver si en realidad Harry Potter estaba en buenas manos. Se había enterado por El Profeta Diario y el mismo Ministro de que Severus Snape tenía la custodia legal de Harry Potter. Snape contaba con el respaldo de Albus Dumbledore, a pesar de tener la marca oscura. No obstante, El Profeta tan sólo quería vender periódicos, el Ministro tenía motivaciones políticas, y Dumbledore... ¿quién sabría qué lo motivaba?
Tom pensó con rapidez, Severus quería apoyo de aquellos en el Ministerio para asegurarse de que su custodia legal fuera inexpugnable. Este mago de alto cargo parecía dispuesto a mirarlos de forma favorable. Él asintió y esperó que este caldero de eventos que estaba mezclando no fuera a estallarle en la cara. Cuando menos Yvane pensaba que era una buena idea.
—No percibo nada más que buena voluntad de él, Tom —dijo Yvane.
—El camino al infierno esta pavimentado de buenas intenciones —espetó Tom. Se sentía un poco arrepentido de hacer algo sin la aprobación de Snape.
—Eso es verdad —contestó Yvane con suavidad.
Los tres caminaron hacia la puerta. Martin había escogido una lechuza, y Mafalda aparentemente había conseguido que su padre le diera una un año antes—. ¿Puedo mandarte una lechuza, Harry? —preguntó ella contenta.
—Claro, envíala a 'Dragonsrest' —Harry se despidió con un ademán de la mano.
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El Auror viajó con ellos por flú hasta Dragonsrest, y miró a su alrededor con curiosidad. Bastante agradable.
Severus apareció en la sala de estar hojeando una revista de pociones—. Harry, llegaste justo a tiempo. Acabo de terminar tu poción correctiva visual, podemos comenzar a dártela en la mañana . . .—Severus notó de repente la presencia de un Auror en el cuarto junto a Tom y Harry.
Harry sin perturbarse por ello, respondió—. ¿Ya esta lista? ¡Excelente! ¿Cuánto tiempo me demoraré en dejar de usar lentes? —Los brazos de Harry volaron alrededor de Severus para darle un abrazo entusiasta. Severus puso un brazo instintivamente protector alrededor de Harry, apretándolo contra su costado y mirando al auror con sospecha.
—¿Auror Savage? ¿A qué debemos el placer de su visita? —Severus estaba recorriendo en su mente escenarios para escapar con los chicos, aunque ninguno le parecía muy viable.
—No se preocupe, profesor Snape. Tom y Harry tuvieron un par de encontronazos con algunos de los hijos de Arthur Weasley. Todo lo que sucedió fue algo de bravatas y actitudes, pero yo quise asegurarme de que el joven Tom no fuera culpado por todo el asunto —Hugo observó la tensión de Snape con ojos calculadores. Él no había pretendido causar tal ansiedad—. No me encuentro aquí en capacidad oficial.
—Por supuesto —Severus mantuvo sus ojos fijos en el Auror Savage. Él había escuchado lo suficiente acerca del mago para no querer estar en el bando contrario. Dumbledore podría sin duda vencerlo en un duelo, pero no le seria fácil—. Por favor, tome asiento y Tinker nos traerá té —Severus hizo una seña al elfo expectante, quien inmediatamente se fue por una bandeja con panecillos y Earl Grey.
Tom narró con precisión los eventos del día (había un auror presente que había presenciado todo, así que no intentó editar nada), dejando sólo fuera la intervención de Yvane, con algún ocasional murmullo de asentimiento de Savage. Tom terminó y miró al auror.
—Debo admitir que sentía un poco de curiosidad por preguntar por qué un joven mago obviamente poderoso estaba jugando a ser profesor particular, cuando aun le faltaba tomar sus EXTASIS —Hugo sonrió benignamente a Severus y tomó un sorbo de té.
Severus sonrió brevemente y decidió ceñirse a la historia que se habían inventado. Y que se adhería en lo posible a la verdad—. Tom creció en un orfanato, su madre era una bruja que murió al dar a luz. Cuando un pariente anciano finalmente consiguió rastrearlo, continuaron su educación en casa, y, desafortunadamente, aunque el mago era bastante listo no había renovado sus conocimientos ni su biblioteca desde 1940's, así que Tom ha tenido algunos vacíos en su educación —Severus y Tom esta vez hicieron una mueca que no era fingida—. Si no logramos que se ponga al día, espero que haga el séptimo año en Hogwarts el próximo año, cuando Harry y Dudley vayan allá por su primer año.
Hugo Savage asintió comprensivo, y sonrió, estaba observando como Harry se había sentado junto a su tutor cómodamente en el sofá y sonreía a Tom mientras masticaba un panecillo. Él era bueno para leer lenguaje corporal y se veía que el niño estaba tan feliz como una almeja en marea alta justo donde se encontraba.
El auror se puso de pie, sacudiendo migas de sus túnicas—. Bueno, ya he ocupado suficiente de su tarde, profesor Snape. En hora de que me vaya yendo. ¿No habré molestado a la dama de la casa?
—La señora Dursley acaba de ser dada de alta del hospital de otro modo se la habría presentado. Su hijo se haya junto a su cama, muy feliz de tenerla en casa. Esperamos que se recupere pronto completamente, aunque estoy complacido de que Tom se encuentre aquí para supervisar a los chicos mientras tanto hasta que ella puede movilizarse —Severus contestó tan casualmente como le fue posible con un auror astuto leyendo en cada una de sus inflexiones.
Savage asintió—. Ubicarse en una Reserva de Dragones fue muy hábil. ¿Nos encontramos en Gales?
—¿Confío en poder contar con su discreción? Preferiría que muy pocos sepan en donde nos encontramos —Severus contestó presto.
—Puede contar con ello. Nadie sabrá por mí de su ubicación —contestó Hugo con sinceridad—. Estoy seguro de que se da cuenta que deseaba ver que Harry fuera en verdad feliz aquí —Severus asintió puntualmente, y Hugo le sonrió jovialmente mientras se iba a tomar el flú de regreso a Callejón Diagon.
Severus fue hacia el flú y cambió inmediatamente la contraseña. Después se volteó hacia Tom—. Fue un riesgo el que tomaste, Tom.
—Yvane pensó que valía la pena, él parecía sincero y es de alto rango. La gente escuchará su opinión de si Harry debería permanecer con nosotros en caso de que pongan en duda tu custodia —contestó Tom con seriedad.
Severus hizo una mueca y asintió—. Sí, resultó todo bien, pero no me gustaría ser sorprendido por aurores en mi propia sala de forma diaria —A Harry se le escapó una risita, y Tom sonrió burlón.
Después Harry subió las escaleras para saludar a Petunia y contarle todo lo sucedido a Dudley.
Severus se volteó hacia Tom—. ¿De verdad fue todo fácil para ti? —le preguntó calladamente.
Tom bajó la mirada—. En el encuentro con Charlie Weasley, cuando saqué mi varita intentaba lanzarle un agresivo Diffindo. Yvane me detuvo, no me dejó decirlo ni menos lanzarlo.
Severus se relajó un poco, Yvane todavía tenía control total sobre la magia de Tom, lo que era bueno, considerando su aparente problema con el control de impulso.
Tom continuó, un poco menos desalentado—. Cuando Bill Weasley apareció, tuve tiempo de pensar que hacer. Fue difícil controlar mi genio, pero ni siquiera saqué mi varita.
Severus le sonrió con un poco de orgullo—. Bien hecho, entonces. Has hecho grandes progresos. Sé que también Yvane se sentirá complacido —Tom sonrió ante el elogio, viéndose más joven, haciendo comprender a Severus que Tom debía haber escuchado muy pocos que lo alentaran en su vida—. Sabes, no vacilo en dejar a Harry, Dudley, y Petunia, en tus manos. Sé que cuidarás muy bien de ellos mientras no me encuentre aquí.
El orgullo obvio de Tom al Severus expresar su confianza fue recompensa suficiente.
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autora: Y le di a los Weasley su prima, Mafalda, aunque con un hermano que no es canon, pero que no intervendrá mucho en la trama.
N.d.T: Muchas gracias a todos mis comentaristas. me animan a postear rápido jaja Y a ver si algunos del resto de los más de 350 que leen cada capi se animan a dejar algun comentario. Saludos.
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Editado 1NOV2020
