3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 35: "Liberando al Dragón"

Percy y los gemelos se sentaron a la mesa a la hora de la cena, energizados por el día que habían tenido. Los gemelos estaban contándoles a sus hermanos y hermana descripciones detalladas de todos los dragones que habían visto. Charlie se veía cada vez más malhumorado con cada especie de dragón que era mencionada. Ginny parecía ansiosa de ver la fotografías que iba a enviarles Draco Malfoy en una semana. Ella quería ver como se veía Yao. Ron estaba demasiado cansado para preocuparse por dragones, aunque la piscina se escuchaba maravillosa. Simplemente siguió metiendo comida en su boca y gruñendo en los intervalos apropiados.

Percy le dijo a su padre de forma más callada acerca de ayudar a Tom en la investigación de una daga antigua con más entusiasmo de lo que le había visto Arthur en mucho tiempo. Arthur alentó a Percy, esperando que así continuara abriéndose a ese nuevo amigo.

Charlie escuchaba a los gemelos, aplastando con fuerza sus sentimientos de celos. Él había conseguido escribir dos cartas de disculpas. La de Harry había sido sencilla; y al hacer un recuento de los hechos se daba cuenta que Ron había lanzado el primer insulto, y que Harry simplemente había reaccionado, como cualquier niño de diez años lo habría hecho. La carta a Tom había sido más fácil después de saber que había crecido en un orfanato, y su aspecto altivo y helado ahora era más fácil de comprender y parcialmente excusable.

Escuchar a Percy hablar de la investigación de Tom era más fácil que oír las descripciones de los dragones. Charlie no era muy dado a investigar, él era más de los que aprendía haciendo. Él había ido a la Reserva de Dragones en las Hébridas con un amigo el verano pasado por una semana, y eso había cementado su deseo de trabajar con dragones. El trabajo al aire libre le iría bien. Hubiera sido fantástico visitar la Reserva Galesa, que aparentemente era más grande y tenía mayor diversidad de dragones. Comió un poco y espero que Fred y George se callaran pronto.

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Al día siguiente, Severus se levantó temprano para desayunar, y Tinker apareció inmediatamente con café. Severus miró de mal humor el calendario, el próximo lunes comenzarían las clases en Hogwarts. Solamente era jueves, pero sabía que el fin de semana pasaría volando. Fue hacia la biblioteca solamente para encontrar que Tom se le había adelantado. Tom tenía pilas de libros en frente, y muchos pergaminos, pero estaba mirando fijamente la carta que había recibido el día anterior.

Harry también había recibido una disculpa de Bill. Y le había preguntado antes de irse a la cama que debería hacer. Severus le había sonreído algo satisfecho de esta acción más bien Slytherin a esa hora para dilatar el ir a dormir. No estaba seguro de en cual casa terminaría Harry, pero él fomentaba cualquier maniobra de ese tipo de su parte.

Harry nunca había recibido una disculpa antes de que Dudley tuviera su gran 'epifanía', y ciertamente nunca una por escrito. Harry se encontraba totalmente desconcertado ante la misiva. Ellos habian hablado por un rato y Harry le habia mostrado la nota.

Severus había examinado la misiva con sospecha. No tenía ilusiones de que Bill fuera a pensar mejor de su viejo profesor de pociones. Así que probablemente quería una alianza, aunque fuera tentativa, con 'El-Niño-Que-Vivió'. Se imaginaba que con el regreso de Petunia Dursley los Weasley habrían abandonado la esperanza de obtener la custodia de Harry. Sin embargo, algunos de la camada serian lo bastante ambiciosos para saber que una amistad con Harry seria útil. Severus hizo una mueca reconociendo que era un cínico sin remedio, pero después de todo, él era el Jefe de los Slytherin. Sin mencionar que había presenciado suficiente juegos de poder entre los adolescentes en Hogwarts. Después de todo, había sido allí donde Tom Riddle comenzó a forjar sus mortífagos.

Después de hablar con los sentimientos de Harry acerca de la disculpa. Severus le había dicho a Harry que 'lo pensara con la almohada' y que escribiera una respuesta en la mañana.

Severus miró la cara desconcertada de Tom y supo que estaba experimentando lo mismo que Harry. Las infancias de Tom y Harry habían pasado carentes de alguien a quien les importara lo suficiente para expresar remordimientos por nada infligido en los niños. Severus podía comprenderlos. Resopló. Él nunca había recibido una disculpa por el atentado contra su vida en la escuela. Era tan ajeno a las disculpas como Tom y Harry.

—¿Experimentando dificultades para escribir una respuesta? —preguntó con ligereza, sacudiéndose de pasadas memorias, y sentándose frente a Tom. Severus también debía escribir una carta para el Supervisor de Gringotts para sacar al dragón de las cavernas.

—No estoy seguro de que decir. Todo lo que pienso me suena acartonado o falso —contestó Tom incómodo. Si le hubieran pedido escribir una carta llena de insultos mordaces y amenazas veladas no tendría ningún problema. Sin embargo, escribir confirmaciones educadas de su perdón lo eludían.

Harry entró caminando en ese punto, mordisqueando un trozo de tocino y tomando jugo de calabaza—. Yo tengo el mismo problema. ¿Cómo dices "olvídalo, esta todo perdonado y olvidado"?

—Bueno, sugiero poner esas mismas palabras en un pergamino, a veces lo sencillo es lo mejor —contestó Severus con alivio. Era agradable cuando los chicos contestaban solos sus preguntas.

—¿En serio? ¿No se escuchará... displicente? —peguntó Tom con vacilación.

—Bueno, puede ser un poco más elaborado. ¿Quizás decir que la pequeña escena con Charlie fue en parte tu culpa? —Severus levantó una ceja hacia Tom, ocasionando que él hiciera una mueca y suspirara. Pero cuando menos el joven mago levantó la pluma inagotable hecha de pluma de cuervo y comenzó a escribir.

Harry se sentó y tomando un pergamino comenzó también a escribir. Severus sonrió, había resuelto un problema parental sin problemas, y sólo esperaba que siempre fueran así de fáciles. Tomó un pergamino y tarareando por lo bajo comenzó a escribir su misiva a Gringotts. Por lo menos Yvane iba a pasar un feliz fin de semana.

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Rosmerta llegó poco después de que Dudley, Harry y Tom se habían ido a la piscina para encontrarse allí con Cho. Rosmerta se sentó en la sala de estar con Petunia y conversaron acerca de las diferencias entre vivir en el mundo mágico y el de los muggles. Petunia de a poco fue recordando cosas que le contara Lily cuando aun conversaban.

Rosmerta sabía muy pocas cosas acerca del mundo muggle, a no ser por la inadecuada clase de estudios muggles y lo poco que Severus le había mostrado en los fines de semanas y vacaciones que habían pasado juntos. Petunia le preguntó cosas que había leído en algunos de los libros que Harry y Rosmerta le habían traído. Severus también habia descubierto algunos libros en su biblioteca en constante expansión.

Petunia finalmente hizo la pregunta que no se había atrevido a hacerle a Severus—. ¿Y cómo se conocieron Severus y tu?

Rosmerta se rió. Cualquiera que sospechara que ellos habían estado viéndose los últimos ocho años tenía la misma expresión perpleja—. Yo soy cuatro años mayor que Severus. Administro una taberna que recibí de mi tío, después de aprender el negocio de él después de terminar el colegio. Yo me encontraba comprometida para casarme con un joven que estaba escalando puestos en el Ministerio. Una noche tarde hubo un ataque de los mortífagos en Hogsmeade, estaba oscuro y nunca vi en realidad a mi atacante, pero me alcanzaron un par de maldiciones. Una de esas maldiciones ... bueno, me dejó infértil.

Rosmerta tragó saliva con fuerza. Ella se había resignado a su estado, pero era difícil hablar de ello—. Mi prometido se quedó conmigo por casi un año, pero finalmente su familia lo convenció de dejarme —Rosmerta suspiró y sonrió arrepentida—. No, eso no es cierto del todo. Sigo excusándolo, pero sé que una vez que el shock pasó y comenzó a pensar acerca de un futuro sin hijos, comenzó a distanciarse, mucho antes de que su madre comenzara a darle sus razones. Pero sólo me hubiera gustado que me dejara mucho antes y no apenas un par de semanas antes de la boda.

Rosmerta se rió dismisiva y Petunia asintió comprensiva. Tuvieron un momento de entendimiento entre memorias amargas. Ambas habían sido decepcionadas por los hombres que habían jurado cuidarlas.

—Severus me encontró esa noche en la parte trasera de la taberna, en medio de un ataque de llanto. Me dio una pócima calmante y me escuchó. Nos hicimos amigos, y luego lentamente . . . más —Rosmerta sonrió con cariño ante el recuerdo—. Severus no es fácil de entender, y tuve que estar mucho tiempo tratando de ver detrás de sus muchas fachadas, pero él bien vale la pena.

Petunia sonrió con tristeza—. Lo recuerdo más que nada como un muchacho hosco y un adolescente distante. Pero fue un amigo leal de Lily. Estaba segura de que habría madurado en un hombre bueno, o nunca le hubiera enviado la carta pidiéndole ayuda.

—Sé que amó mucho a Lily, y que ella siempre tendrá un lugar, más bien grande, en su corazón para ella y ahora para su hijo —Rosmerta se rió ante la expresión asombrada de Petunia—. Le conté a Severus todo acerca de Aaron, y él me contó acerca de Lily. No voy a decir que ninguno de los dos no tiene secretos para el otro, pero hemos compartido muchas cosas entre nosotros.

—Me estaba preguntando si te sería un problema que Harry fuera el pupilo de Severus, ya que es el hijo de Lily —dijo Petunia lentamente. Ella no deseaba causar un problema donde no lo había, pero Harry estaba aquí para quedarse, si Petunia había comprendido bien el aire determinado de Severus.

—Severus siempre dijo que no sentía necesidad de tener hijos, pero por la forma con que se ha encariñado con Harry diría que eso no es completamente veraz. Tal vez Harry sea su oportunidad de probar la paternidad. Seria absurdo tratar de arrebatarle eso, y aun más estúpido el sentir celos de una mujer muerta. Nunca voy a resentir la memoria de Lily, ya que ella murió salvando la vida de Harry —Rosmerta sonrió—. Nosotros, los Hufflepuff, somos demasiado prácticos para hacer otra cosa.

Petunia asintió, y la conversación regresó a si acaso los encantamientos para preservar la comida afectaban su gusto si eran dejados de esa manera por años.

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Severus emergió de su laboratorio a tiempo para unirse a Rosmerta y Petunia a la hora de almuerzo. Como era usual, los niños almorzaron junto a la piscina. Después Petunia fue ayudada a subir las escaleras para tomar una siesta. Ella se estaba sintiendo con más fuerzas, pero las siestas por la tarde aun eran bienvenidas.

Eso dejó a Rosmerta a merced de Severus, para su deleite. Ellos pasaron unos bellos momentos robados hasta que el sol descendió y los chicos regresaron a Dragonsrest. Rosmerta los saludó viéndose sólo un poco despeinada. Y momentos después los dejó para alistar la taberna para la noche, después de obtener la promesa de contactarla para arreglar 'muy pronto' una cita entre ambos.

Dudley fue arriba a cenar con Petunia. Harry sonrió, era bueno que ellos dos pasaran un tiempo a solas, y eso los dejaba a Severus, Tom, y él. Harry había tomado varios recesos durante el tiempo en la piscina para inquirir a Tom acerca de la investigación en Horrocruxes y las armas que esperaban poder usar para destruirlas. Tom era muy paciente en sus explicaciones. Harry lo ayudaba a veces a buscar información.

Harry encontraba que las historias acerca de las armas eran fascinantes. Él les había leído a veces en voz alta algunas de esas historias a Draco y Dudley, quienes estaban tan encantados como Harry con las leyendas acerca de magos guerreros y sus armas encantadas en tiempos antiguos. Tom a veces les contaba algunas historias que le traspasaba Yvane. Yvane conocía detalles que no se encontraban en ningún libro; y con frecuencia eso mostraba un angulo que cambiaba completamente el sentido de ellas. A veces eran cosas humorísticas, y en otras las razones de que los magos se encontraran en esas situaciones 'heroicas' no tenían nada de encomendable.

Una vez, justo después de que ellos habían destruido la Copa de Hufflepuff, Tom había inspeccionado la cicatriz en su frente con Severus mirándolos muy serio. Esto había causado un dolor repentino y punzante y Tom se había disculpado, viéndose triste y mucho más culpable de lo que ameritaba el breve dolor. Tom y Severus habían hablado entre ellos en voz baja unos minutos, y su tutor luego le había entregado una poción para el dolor.

Tom y Severus esa noche hablaron de materias de clases, y Harry escuchó sintiéndose una vez más feliz. Él tenía un guardián que se preocupaba tanto por él para que ya eran tres noches seguidas que hablaban de sus estudios. Tom le guiñó el ojo a Harry, sabiendo que él también había notado lo mismo, y Harry le devolvió la sonrisa. Era casi como tener un hermano mayor, y a veces le gustaba pretender que así era.

La conversación se detuvo al escuchar a varias lechuzas ululando enojadas junto con los gritos agudos de los elfos domésticos. Tom fue a calmar a las aves, recogió los sobres y les dio comida. La lechuza de Gringotts se fue inmediatamente con un graznido irritado. Errol ululó feliz y se puso a comer. Una tercera lechuza de una raza que le era desconocida tenía un aire imperioso, obviamente había hecho un largo viaje, y Tinker le dio un bol grande de comida. La última ave era del ministerio y se fue después de que recogieran su carta.

Tom le llevó las cartas a Severus, conservando un sobre que iba dirigido a él. Leyó la disculpa de Charlie con resignación, esperando que si escribía una nota de aceptación igual a la que había escrito a Bill, ellos no fueran a compararlas. Harry estaba leyendo su disculpa con igual desmayo, esperaba ya haber terminado con el asunto de las cartas.

Severus leyó la carta de Gringotts con una pequeña semi-sonrisa en los labios. La carta de los Goblins rezumaba júbilo ante el enorme botín de ítemes confeccionados por Goblins, a pesar de que admitían sentirse menos que felices de tener que entregar a su único dragón. Había referencias veladas acerca de "¿cómo esperaban los magos acercarse al dragón sin arriesgar sus vidas?". Severus se rió por lo bajo, a pesar de que los magos habían dicho que podían hablar con el dragón, obviamente, los goblins no les habían creído. Pero sin importar lo anterior, el Supervisor Clawscar deseaba realizar el intercambio el viernes en la tarde.

La carta del Ministerio era corta, del Auror Hugo Savage deseando ver a Severus en un horario que estimara conveniente acerca de "la casa en Spinner's End". Lo invitaría el sábado, para el té de la tarde. Eso satisfacería a todos.

Severus miró por último el sobre con aspecto elegante mientras Harry y Tom comían de postre un bizcocho de frutillas. Harry había expresado un gusto por las bayas, y habían sido inundados con cualquier tipo de bayas en existencia en sus postres. Los otros ocupantes de Dragonsrest hubieran pedido un cambio, pero a todos les gustaba ver a Harry deleitado con cada nuevo postre con bayas que aparecía en la mesa. Era un pequeño precio que pagar, y no se podía negar que los postres eran maravillosos.

Severus miró el sello en la carta. La familia Krum. Ah, el trato debía haber concluido y los Krum habían recuperado entonces su "castillo". Seguramente deseaban manifestarle su gratitud a Harry por venderles su vieja propiedad familiar sin extraerles una enorme suma de dinero. Los Krum eran una familia bien respetada, y Severus les había dicho a sus contadores que pidieran por ella una cantidad más bien baja por el lugar, claro que no demasiado baja que fuera considerada un insulto. Severus automáticamente usó su varita para verificar si contenía algún hechizo dañino, y como esperaba no había ninguno, procediendo a entregarle la misiva a Harry.

—Esta carta esta dirigida a ti, Harry. Simplemente me estaba asegurando que fuera segura —Severus sonrió ante la expresión impresionada del niño por el sello de los Krum.

Harry abrió la carta con cuidado, para no dañar demasiado el sello, preguntándose si la familia Potter tendría un sello semejante. La carta no era demasiado larga, pero definitivamente usaba palabras muy largas. El meollo del asunto parecía ser que la familia Krum deseaba expresarle su gratitud por venderles "una antigua residencia familiar tan estimada en sus corazones". La carta expresaba su deseo de ver a Harry en persona para agradecele la próxima vez que ellos estuvieran en Inglaterra, posiblemente en una fecha cercana a la Navidad.

Harry le pasó la carta a Severus para que la leyera. Quien lo hizo en voz alta para enterar del asunto a Tom—. Yo estaré aquí parte de las vacaciones de invierno. Sin embargo, vas a necesitar escoltarlo, Tom. Veremos que hacer cuando la ocasión se presente.

Tom asintió, orgulloso de seguir contando con la confianza de Severus. Después de su pobre comportamiento en Callejón Diagon, había temido que Severus ya no confiara en él.

Eso podría haber ocurrido, pero como te detuve, eso reafirmó que puedo prevenir cualquier muerte inconveniente cuando te da un patatús. Además, lo hiciste admirablemente bien sólo una hora más tarde; así que él sabe que tu eres capaz de aprender de tus errores —le recordó Yvane muy ufano.

No estaba con patatús —Tom deseaba poder gruñirle a Yvane, pero era difícil de hacer mentalmente. Tom notó que por su parte Yvane no tenía dificultades de reírse de él mentalmente.

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Llegó el viernes, y Dudley, Draco y Harry se reunieron al desayuno intentando pensar en un argumento para convencer a los magos adultos para que les permitieran acompañarlos a Gringotts. Ellos sabían que el dragón podría ser peligroso, pero ¿acaso Yvane no sabría controlarlo? Ellos le hicieron prometer a Tom que iba a entregarles su memoria de la liberación para verla en el pensadero, y finalmente se fueron a la piscina para reunirse allí con Cho. Uno de los jinetes de dragón se había ofrecido como salvavidas para los niños, ya que Tom no iba a estar disponible.

El complejo de la reserva era un hormiguero de actividad. Las noticias de los magos pagando el rescate de un Dragón para liberarlo de los Goblinss había recorrido la Reserva a increíble velocidad. Los jinetes y los cuidadores ya aprobaban a Snape por haber rescatado a Harry y su primo, así como a Malfoy, con reservas, por asistir a Snape. Tom, por alguna razón, contaba con la aprobación de todos los Dragones de la Reserva, aunque seguían sin decirles a sus amigos humanos el porqué. Así que ellos eran cautelosamente cordiales con Tom, y cualquier jinete o cuidador de dragón que usara la piscina cuando iban también los chicos, siempre había contestado sus preguntas sin problemas.

Pero ahora que se había sabido que Tom había hecho el trato por el dragón, con la ayuda de Snape y Malfoy, la comunidad conformada por las reservas de los Dragones, quienes eran muy unidos, ahora abrazaba a Tom como uno de los suyos.

Cuando Lucius, Severus y Tom entraron a Gringotts fueron escoltados inmediatamente a una gran habitación con un gran número de goblins que se callaron abruptamente cuando ellos entraron. Tom apretó con fuerza la bolsa con los objetos. El Supervisor Clawscar se adelantó formalmente y se inclinó.

Los tres magos se inclinaron a su vez y fueron hacia la mesa donde colocaron los objetos y dejaron que los goblins los inspeccionaran y fueran chequeándolos en su lista. Cuando terminaron con esto, los magos salieron con Clawscar mientras que los goblins se abocaban a reclamar los artículos hechos por sus familias.

El viaje a las profundidades de las cavernas fue un poco espeluznante. Lucius como siempre había aguantado la travesía con dientes apretados. Severus era indiferente y tenía un aspecto aburrido. Tom sonrió y lo disfrutó. Finalmente, llegaron a su meta en una sola pieza, y caminaron más allá de las viejas bóvedas familiares, incluyendo la de la familia Black, donde había extraído objetos Narcissa. La bóveda de la familia Potter también fue pasada al avanzar por el vasto túnel. Y Severus sabía que por allí también existía una de la familia Prince.

Y por fin llegaron a una caverna no muy profunda donde Scarsnout estaba encadenado y contenido por varios goblins con lanzas en llamas.

Yvane fue hacia el frente de la mente de Tom y pidió que le entregara el control—. Puede que necesite actuar rápidamente, si las cosas no van bien —se explicó, y Tom consintió dejando que Yvane tomara el control de su cuerpo.

Tom avanzó y sus ojos miraron de una forma fiera—. Háganse a un lado.

Los goblins obedecieron después de recibir un asentimiento de Clawscar. Tom siguió avanzando e Yvane hizo contacto con la mente del otro dragón.

Paz, hermano dragón, he venido aquí a liberarte —dijo Yvane de forma tranquilizadora. Al ver al dragón de más cerca pudo ver que se trataba de un Ironbelly Ucraniano, una de las razas de dragones más grandes.

La cabeza de Scarsnout se volteó y sus ojos casi ciegos intentaron encontrarlo—. ¿De verdad eres un hermano dragón? Había comenzado a pensar que era el último de mi especie. He estado aquí por muchos... muchos años y nunca vi otro dragón.

¿Qué es lo último que recuerdas de la vida allá arriba? —preguntó Yvane.

Elerick el Hébrido Negro aun vivía cerca de los menhires en el valle de Salisbury. Yo tenía seis décadas de edad, y estaba aprendiendo acerca del mundo con él —contestó Scarsnout vacilante.

Yvane suspiró, él recordaba a un dragón viejo con ese nombre. Había muerto hacia un siglo atrás, y se había mudado a la Reserva en las Hébridas dos siglos antes de eso—. Tu has estado aquí abajo cuando menos trescientos años. Le hemos pagado a los Goblins para que te permitan irte con nosotros y dejar este lugar. ¿Puedes volar siguiendo mis direcciones?

Para dejar este lugar seguiría hasta uno de esos kneazles presumidos. Aun puedo ver algo de sombras y luces —contestó el dragón con un resoplido.

Tom se volteó y asintió hacia los pasmados goblins. Clawscar miró vacilante a Tom, era obvio que el mago de algún modo se estaba comunicando con el dragón. Los Goblins siempre habían insistido que los Dragones sólo eran animales mágicos poderosos, pero de ningún modo inteligentes, sólo brutos fuertes. Clawscar señaló con un bastón corto a los grilletes y el dragón quedó libre de las cadenas. Él y los otros supervisores tendrían que investigar este descubrimiento.

Clawscar, seguido por Severus y Lucius, los guió hacia la parte de atrás de la caverna con Tom caminando lentamente con el dragón. Una de las cavernas condujo a otra, y a otra, hasta que finalmente vieron luz y escucharon el sonido de agua. Ellos habían llegado a una de las orillas del río Támesis, en un área con hechizos de desilusión y que repelía a los muggles. Clawscar masculló un adiós y retrocedió hacia la caverna. Lucius lanzó un hechizo sobre el dragón para hacer que los muggles sólo vieron un pájaro grande.

Severus y Lucius lentamente se aproximaron a Tom. Yvane le aseguró a Tom que lo mantendría a salvo, pero Tom no estaba seguro de querer que su primer vuelo en un dragón ocurriera de este modo. Severus y Lucius ayudaron a Tom a subirse a la espalda del dragón y después sacaron sus escobas que traían encogidas en los bolsillos. Ellos acompañarían al dragón, ayudando a mantenerlo oculto a la vista de los muggles, y , esperaban, para prevenir cualquier desastre.

Yvane dio la orden de volar, y Scarsnout abrió sus alas, probando su fuerza. Se elevó con un golpe de alas que se escuchó como un trueno y ganó altitud rápidamente, sabiendo que mientras más alto fuera le seria mejor ya que después le seria más fácil planear, aun en el estado de debilidad en que se encontraba.

Yvane lo mandó en la dirección correcta, y Severus y Lucius lo flanquearon. Casi era mediodía, y el tráfico ruidoso de Londres se elevaba hacia el dragón, sobresaltándolo. Los aeroplanos volaban a la distancia, y asustaban al dragón. Yvane tranquilamente le explicaba los ruidos y los objetos voladores.

¿Esos humanos debiluchos están invadiendo nuestros cielos, y causando todo ese ruido? —preguntó Scarsnout con incredulidad—. ¿No eran ya bastante malos los magos con sus condenadas escobas?

Así es, me temo que ahora los cielos le pertenecen más a ellos que a nosotros —dijo Yvane con indulgencia. Él podía recordar su propio ultraje la primera vez que vio a un humano intentar ser dueño de los cielos y las corrientes de aire como lo hacían los dragones. Ellos eran una pobre excusa de imitación, según su opinión. Y por lo que podía ver, había poco arte involucrado en sus acciones.

El vuelo les llevó horas, pero finalmente lograron llegar hasta la Reserva de Gales antes del anochecer. Yao y Yuan les estaban esperando junto con varios jinetes veteranos y sus dragones. Cho y los tres niños estaban observando tan cerca como les habían permitido, casi sin aliento. El descenso del dragón fue menos seguro que su vuelo, dio varios círculos, acercándose cada vez más lentamente al área que Yvane le indicaba. Fue frenando de forma vacilante usando sus alas, y logró aterrizar con torpeza, pero de modo seguro.

Los jinetes y dragones pronto se acercaron a darle la bienvenida y lo urgieron a ir al área de curación.

Scarsnout primero se volteó hacia los magos—. Gracias, Yvane, y a tus amigos magos. Les debo mucho, y nunca lo olvidaré —después siguió a los dragones y jinetes hacia el complejo con los Sanadores.

Cho se acercó a Yuan, despidiéndose de sus amigos, esperando ver más. Severus y Lucius reunieron a los niños y regresaron a Dragonsrest.

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Tom prefirió comer una comida sencilla en su habitación consistente en estofado y una pequeña hogaza de pan antes de colapsar en su cama. Severus tuvo que proveer sus memorias para que los niños la vieran, y al menos eso los mantuvo tranquilos por una hora.

Severus y Lucius discutieron la esperada visita del Auror Savage del día siguiente. Lucius estuvo de acuerdo en estar presente, Severus tenía la impresión que lo mejor era tener informado al astuto Auror, así seria posible mantenerlo de su lado.

Dudley se fue feliz a la cama, en tanto que Harry le hizo señas a Severus con la mano para que entrara a su habitación y señaló un lugar en la pared que antes estaba vacío y ahora mostraba una gran fotografía en movimiento de Severus y Harry parados en frente de Yao, quien ocasionalmente dejaba escapar una pequeña llama al aire. Severus tenía un brazo sobre los hombros de Harry y ellos sonreían. La fotografía estaba en un marco adornado con dragones deambulando por este.

Severus miró las figuras en la foto con sorpresa. Él sabía que Harry se sentía feliz aquí en la Reserva, y que estaba contento con ser su pupilo. Pero se sintió un poco sorprendido de lo contento que también se veía ahí.

Severus se volteó a ver a un sonriente aunque un poco tímido Harry—. Es perfecto. Por supuesto, espero tener una copia.

Harry amplió su sonrisa, y le enseñó un puñado de fotografías.

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nota de la autora: ¡Y el dragón esta libre!

N.d.T: Me han expresado algunas dudas, asi que aclaro que este fic llevará a nuestros personajes a Hogwarts cuando sea hora, o sea el próximo año jaja (en el fic, no se asusten), ya que aqui falta un año para que Harry, Dudley y Draco entren.

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, sólo con fines de entretención.

Editado 1NOV2020