3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 38: "La Broma"
Severus pasó el primer día más placentero que podía recordar, y consiguió enervar absolutamente a sus estudiantes al comportarse de forma semi-agradable. Puesto que ya nunca podría volver a ser un espía, podía actuar de forma un poco más leve con sus estudiantes. Nunca podría ser menos estricto, o menos abrasivo, pero ya no tendría que llegar a la crueldad y humillación que había llegado para mantener la confianza de los mortífagos y su complacencia.
Y, por supuesto, a Harry le perturbaría saber que continuaba haciendo llorar Hufflepuff de forma diaria, y ocasionando que los Ravenclaws tuvieran ataques de nervios de forma semanal cuando hacia pruebas improvisadas, y que los Gryffindor hicieran todo el trabajo más sucio en sus detenciones sin fin.
Severus frunció el ceño, y observó su última clase del día ingresar a la sala de clases. Un tercer año de Gryffindors y Slytherins, y suspiró. A él le gustaba tener sus calderos limpios y los ingredientes preparados, cortados, y diseccionados por huraños Gryffindor cuando servían en detención.
Severus examinó los estudiantes, sonriendo internamente al observar a los leones temblando de miedo. Suponía que podría disminuir un poco las detenciones y la reducción de puntos a todas las Casas. Así que habría menos Hufflepuff llorosos y Ravenclaws prontos a un ataque de nervios, y todos podrían disfrutar compartiendo las detenciones con los leones en vez de eso. Si compartía las detenciones, y el trabajo, entre todas las Casas habría menos quejas acerca del favoritismo, a pesar de que no verían muchos Slytherins en detención.
Severus miró a sus serpientes sonrientes, siempre iba a favorecerlos, ellos necesitaban que alguien lo hiciera; aunque iba a tener que trabajar en alejarlos de la retórica que les había conducido a pensar que el Señor Oscuro estaba en lo correcto y ellos debían seguirlo. Eso involucraría mantener correspondencia con sus padres también, y ver con quien podría razonarse y quien estaba demasiado involucrado.
Severus saludó a la clase y lanzó una tiza hacia el pizarrón donde esta comenzó a escribir las instrucciones. La clase fue hacia el armario con los ingredientes y Severus miró unos pergaminos en su escritorio. Iba a tener que dividirlo en tres pedazos y pasarlos. A pesar de las creencias idealistas de los otros Jefes de Casa, no todas las familias de mortífagos estaban en Slytherin. De hecho, en Hufflepuff había tantos sangre pura como en Slytherin, y muchos de ellos despreciaban abiertamente la idea de que un nacido de muggles fuera igual a un sangre pura. Había hecho una lista de niños en todas las Casas con padres u otros parientes que fueran Mortífagos o que apoyaban al Señor Oscuro.
A los otros Jefes de Casa no les iba a gustar recibir las listas, pero posiblemente podrían mantener un ojo en ellos y tal vez persuadirlos de que no se unieran a Voldemort cuando re-apareciera. Severus hizo una mueca, apenas podía esperar para informarles a Minerva y Albus que, de hecho, algunos de sus leones estaban en riesgo de convertirse en mortífagos.
Severus hizo a un lado el pergamino, tendría que pensar en ello más tarde. Ahora tenía estudiantes de tercer año que necesitaban practicar triturando higos secos, y él tenía un barril de ellos. Y podría instruirlos durante una detención.
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Petunia miró la mesa preparada para el almuerzo con satisfacción. Ella estaba acostumbrada a planear comidas sofisticadas para los clientes de Vernon, pero todo era mucho más fácil con los elfos domésticos. Sus juegos de loza y servicios estaban almacenados en Spinner's End, así que ella había enviado a Tinker a recoger un bonito juego de platos con diseño floral para usar con Andromeda y Nymphadora.
Los niños terminaron sus clases y vinieron mostrando sus ensayos, haciéndola sonreír. Ella había disfrutado los que hablaban de unicornios. El flú sonó y Tom le hizo inclinacion con la cabeza y fue hacia la chimenea para permitir la entrada de las dos brujas. Tom siempre era educado, e incluso a veces amistoso, y ella sospechaba que esas veces él simplemente se olvidaba que ella no era una bruja. Severus había dicho que llevaría tiempo a que él se acostumbrara a ella.
'Andy' y ¡Dora' (como habían insistido que las llamaran) aparecieron con los niños, quienes ya se habían lavado, y saludos fueron intercambiados. Todos se sentaron y las ensaladas fueron servidas.
Dora y Tom se sentaron uno junto al otro, y comenzaron inmediatamente a discutir que materias iban a ver primero. Dora estaba muy entusiasmada por comenzar, Tom era un chico lindo y solamente un año menor que ella, así que el trabajo no seria una carga.
Andy y Petunia charlaron felices acerca de la maternidad en general mientras servían langostinos rebozados en coco con arroz pilaf y espárragos. Andy se ofreció a llevar a los niños a su 'caminata por la naturaleza' después del almuerzo. Dora iba a estar viniendo los martes, jueves y sábados. Andy se sentía a veces con demasiado tiempo libre, y ayudar a Tom los martes y jueves le seria bienvenido. El dinero que le iban a pagar a Dora era bastante generoso, así que darle un poco de ayuda extra le ayudaría a hacer sentir mejor a su orgullo, además de que seria agradable visitar también a Petunia.
Al terminar la comida, Tom y Dora fueron a la biblioteca llevándose con ellos unos pasteles de lima aun conversando acaloradamente sobre runas. Petunia se excusó y fue arriba a descansar antes de que Tinker empezara a obligarla con lo de 'tomar una siesta'.
Andy esperó hasta que los más jóvenes terminaran y después se levantó. Tom le había contado acerca del 'pequeño concurso', y que no los dejara "agarrar cualquier cosa para replantarla ni para ingredientes". Ella tenía una lista de cosas necesarias para tener en el jardín, y que serian buenas adiciones para el laboratorio de pociones. Sacaron bolsas y echaron a andar hacia el valle, por una ruta distinta, esperando encontrar plantas diferentes a las del día anterior.
Ellos encontraron varias plantas de asfódelo y acónito. Andy sonrió al ver la atención escrupulosa a cuantos puntos eran por cada planta encontrada. Las plantas fueron enviadas con Tinker, para que Dobby pudiera trasplantarlas cuidadosamente y los sacos fueron llenándose con ingredientes de pociones mientras ingresaban a los bosques. Los chicos tenían un mejor paso el día de hoy y no se cansaron tanto al llegar a los árboles.
Andy miró el mapa que llevaba en las manos. El bosque era lo bastante grande para perderse, así que llevaba consigo un traslador de emergencia que había hecho Lucius Malfoy. Aun cuando Dumbledore le había dado el visto bueno a Malfoy, Andy aun estaba sospechosa de este y renuente a considerar usar su traslador. Ella lo guardó en su bolsillo y esperó que el mapa estuviera correcto.
El bosque estaba más fresco y era muy bonito, la luz se filtraba a través de los árboles iluminando suavemente el área. Harry captó el destello de algo plateado en una rama baja, y trotó hacia allí para ver de más cerca, retirándolo con cuidado. Los otros se agruparon a su alrededor y Andy sonrió.
—Has encontrado una guedeja de unicornio, puede ser de la cola o de la crin. Tienes suerte, el profesor Snape se sentirá muy complacido, pues son muy caras —Andromeda hizo un mohín, ella desconfiaba casi tanto de Severus Snape como de Lucius Malfoy, a pesar de las palabras de Dumbledore.
—Lo sé, escribí un ensayo sobre los usos de los unicornios en pociones. Ya que esta guedeja fue hallada, y es de un unicornio vivo y no tomado por la fuerza, puede ser usada en muchas pociones —Harry contempló feliz su hallazgo. Andy conjuró un sobre para colocarlo allí.
Después los niños siguieron buscando todo el camino si encontraban más guedejas, y unas pocas más fueron halladas, principalmente por Harry. Para alivio de Andromeda, ellos pudieron volver a casa usando el mapa y volvieron a la casa con sus sacos y los pelos de unicornio.
Claramente, Harry fue el ganador del día, con las guedejas de unicornio en su posesión. Contento, ordenó pastel de frutillas haciendo que los otros mascullaran acerca de su 'obsesión con las bayas'.
Tom y Dora habían repasado los textos de Sexto y Séptimo año para ver que teoría de Encantamientos y Transfiguraciones le fuera ajena a Tom. La teoría no había cambiado mucho, pero existían hechizos nuevos. Lucius había obtenido una lista de hechizos que se habían usado en la últimos diez años para los EXTASIS, y Tom fue descartando aquellos que ya conocía. Ellos habían avanzado bastante, ya que Tom captaba todo muy rápido. Hubo sólo una dificultad cerca del final de la lección.
—¿Sabes?, no sé tu apellido, Tom —le dijo ella de repente.
Tom se tensó un poco, él había estado esperándolo en cierto momento, y contestó cuidadosamente mientras Yvane le tranquilizaba en el fondo, sabiendo que su respuesta iba a ser repetida a la madre de Dora, y de ahí seria enviada a cierto Director entrometido.
Ellos habían anticipado que con Andromeda contactando a Albus Dumbledore, este habría terminado diciéndole un "no vaciles en dejarme saber como van las cosas, querida". Y Andromeda probablemente iba a hacer eso.
Lucius y Severus habían inventado una historia que era esencialmente una continuación de la que habían empezado a esparcir alrededor concerniente a Tom. Y Tom la había estado practicando hasta que pudiera decirla sin vacilar.
—Mi nombre completo es Tom Riddle. Mi madre conocía el nombre real de mi padre y en el orfanato me nombraron por él. Ella era una bruja, pero escapó de El-Que-No-Sera-Nombrado hacia el mundo muggle. Cuando ella me tuvo, habia intentado hacerlo por sí sola y cuando la descubrieron ella no reaccionó bien con la medicina muggle. Ella vivió unos cuantos días, los suficientes para decirles el nombre de mi padre y el nombre de ella, y un cuento tan confuso que no pudieron hallar a su familia. Cuando mi magia se manifestó, su tío-abuelo me localizó con el tiempo y me acogió hasta el día de su muerte —Tom terminó la historia torciendo el gesto.
Los tres magos Slytherins habían esperado que cuando Dumbledore escuchara el nombre "Riddle", se alarmaría y sospecharía. Con un poco de suerte él creería que Tom era el hijo de Voldemort, tal como ocurriera con los Goblins, aun cuando este Tom luciera exactamente igual al otro Tom Riddle. Entre el cambio en su firma mágica, y el hecho de que cualquier escaneo insistiría que tenía sólo dieciséis años, casi diecisiete, esperaban convencer a Dumbledore de la veracidad de la historia.
La magia de Tom se hallaba mezclada con la de Yvane, lo bastante para cambiar su firma distintiva. Severus podía 'ver' la magia de las personas lo suficiente como decir que cualquiera que conociera la firma mágica de Voldemort no podría creer que este Tom era la misma persona. Podrían decir que se sentía 'familiar', probablemente, pero sin saber el porqué. La magia de los Goblins lo había identificado como familiar en primer grado de Voldemort, así que se sentían seguros que la identificación mágica de los otros magos diría lo mismo.
Después de todo eso, sólo les cabía la esperanza de que Albus Dumbledore no se pusiera en su contra sólo por su sangre. Con suerte, esperaban que valiera su excusa para que se encontrara viviendo en la casa de Snape.
Dora le dio unos golpecitos en el brazo con simpatía—. Debe haber sido muy duro para ti.
—Cuando mi tío-abuelo Séneca Prince murió, contacté a su único pariente con vida: Severus Snape.
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Arthur Weasley llegó a casa temprano, tomándose un par de horas de permiso. No podía creer que Molly estuviera tan enojada por algo así. Sí, siempre habían pensado que los gemelos quedarían en Gryffindor, pero no era un desastre como decía Molly. Arthur sabía que muchos de su familia con los años deberían haber estado en otras Casas diferentes a Gryffindor, pero eso no era motivo de detrimento. Él, por su parte, pensaba que todo eso era una insensatez.
Los Prewetts estaban casi extrañamente apegados a la idea que "todos fueran Gryffindor". Los Ravenclaws eran tolerados, pero otros eran considerados como 'fallas' la mayoría del tiempo. Él sospechaba que los chicos habían convencido al sombrero en hacer su voluntad. Muy astutos... era un milagro que no hubieran terminado en Slytherin, reflexionó.
Molly aun estaba cocinando y atareándose cuando él llegó. Ron y Ginny lo miraron con alivio cuando se sentó a la mesa.
—Ginny, ¿podrías vigilar el estofado? Molly, por favor siéntate —Molly se sentó a su derecha con aire acorralado—. Molly, ¿por qué estas tan disgustada por esto? Yo siempre he pensado que Weasleys que pertenecen a otras Casas han estado logrando quedar en Gryffindor, y es totalmente tonto. Si los gemelos ahora están en Hufflepuff, eso esta perfectamente bien para mi. Es hora de que dejemos de preocuparnos acerca de tales cosas, Hufflepuff es una Casa muy buena de magos y brujas trabajadores y leales. Incluso pueden aprender allí a ser responsables —Arthur intentó echarlo a la broma, y Molly sonrió tentativamente.
—Supongo que esta bien, pero fue el shock —contestó Molly lentamente. Los dos hermanos mayores de Arthur los miraban a ellos un poco en menos, así que para ella había constituido un punto de orgullo que todos sus hijos hasta ahora fueran Gryffindor. El segundo hijo de Bilius era de Ravenclaw, y ellos habían estado escandalizados por meses. Pero si a Arthur no le importaba, tampoco entonces le importaría a ella, y dejaría que la familia dijera lo que quisiera.
Molly se recuperó como siempre que se daba cuenta que el mundo seguía intacto y todo estaba bien. La cena fue servida y Ginny renovó su súplica a su padre para que pidiera el permiso para usar magia, quien quedó sorprendido con su entusiasmo. Ron protestó en oídos sordos, y escuchó amurrado como su padre hacia planes para pedirle las dispensas a la señora Hopkirk.
—Pediré primero la de Ron, y luego diré que su hermana pequeña quiere aprender junto con él. Lo más probable es que diga que sí, y siempre que no ocurra ningún 'incidente' no habrá dificultades —dijo Arthur contento. Molly y Ginny estuvieron de acuerdo de buenas ganas, ignorando la expresión airada de Ron, horrorizado ante la idea de añadir trabajo adicional a las lecciones escolares normales que recibían en casa.
El flú se escuchó justo cuando limpiaban la mesa, y la tía Muriel pasó viéndose un poco perturbada y apurada. El té fue ofrecido y todos se sentaron en la sala de estar.
—¿Qué ocurre, tía Muriel? —preguntó Molly vacilante.
—No puedo creerlo. Pensé que estos problemas ya habían terminado, pero aquí esta él de nuevo —Muriel se veía colorada y claramente furibunda por algo—. Cuando mi hijo squib, Lawrence, se largó al mundo muggle yo pensé 'ya se acabó', pero ahora ha regresado. Tiene dos hijos y aparentemente los dos tienen magia. El mayor comenzaba este año, y Cadmus y Ernest están muy molestos. Cadmus tiene miedo que va a comenzar con el viejo argumento de nuevo.
—Me temo que no entiendo de qué argumento habla, Muriel —dijo Arthur, vacilante.
Muriel se abanicó y se puso más roja, mientras que Molly se vio perturbada e insegura.
—Bueno, al morir mi esposo, mi hijo Ernest siendo el mayor asumió el control de la planta y cooperativa mágicas. Bilius acababa de salir del colegio y estaba aprendiendo el trabajo. Lawrence siempre había sido bueno con las matemáticas desde niño, y cuando nos dimos cuenta que era un squib comenzó a tomar cursos muggles, aun cuando le dijimos que no tenía necesidad de hacerlo. Íbamos a encontrarle un trabajo en la cooperativa, descargando cosas y entregándolas. ¡Hubieras pensado que le ofrecíamos limpiar caca de dragón!
Muriel se abanicó más furiosamente y continuó—. Cuando Ernest se hizo cargo, Lawrence vino con un certificado o premio o algo así de su escuela muggle diciendo que él podía trabajar en el departamento de cuentas de la cooperativa.
Muriel vaciló, odiaba recordar lo orgulloso y esperanzado que se había visto Lawrence ese día. ¿Por qué el muchacho no podía aceptar como eran las cosas? Fue una suerte que ella estuviese allí ese día para ponerle los puntos sobre las íes. Ella había visto la mirada en la cara de Ernest, estaba a punto de ceder ante su hermano. Los Squibs en la familia Prewett nunca habían intentado tener un trabajo mágico normal, y ella no iba a permitir que agitara el bote ese día tampoco.
—Como sea, cuando supo que no podría hacerlo, tomó sus cosas y se largó al mundo muggle y nunca más supimos de él —Muriel se echó para atrás y cerró los ojos con horror aparente—. Ahora le envió una carta a Ernest, diciendo que quiere la bóveda que le habría pertenecido a él para dársela a su hijo Martin, para ayudar a pagar la colegiatura para él y su hermana, y ayudarlos a comenzar en el mundo mágico.
—Bueno, eso no es tan malo. Él podría haber pedido la parte que le correspondía a él, así que . . .—Molly fue interrumpida por el bufido de rabia de Muriel.
—Teníamos planeado dársela al hijo menor de Ernest. Él se graduó hace dos años atrás y va a contraer matrimonio con una bruja linda. La bóveda podría darles un buen inicio, y ahora los mocosos de Lawrence quieren quedársela —gruñó Muriel—. Lawrence esta consiguiendo complicar las cosas. Él fue y se casó con una muggle y ni siquiera pudo conseguir seguir así, ahora esta divorciado y con dos hijos que mantener.
Muriel echaba chispas ante la idea de darle una bóveda a los hijos de un squib y una muggle. Ella no tenía nada en contra de los muggles, siempre y cuando se quedaran en el mundo muggle. Y que los squibs fueran protegidos y que se quedaran en su lugar. La idea de su rebelde hijo squib reclamando una bóveda era disparatada.
—Bueno, era su bóveda, a menos que el jefe de la familia Prewett, o sea Ernest, planee repudiar a Lawrence y se apodere de la bóveda —dijo Molly en lo que esperaba fuera una voz práctica.
Para espanto de Molly y Arthur, Muriel pareció pensar en ello, considerando la posibilidad.
—Bien, no sé lo que vayamos a hacer, pero debo dejarte saber que este 'Martin Prewett' está asistiendo a Hogwarts, y entró a Ravenclaw, así que sacaron el dinero para el primer año de alguna parte. Tus gemelos empezaron este año, quizás ellos se enteren de como son las cosas al final —requirió Muriel.
—Ah, sí. Yo estaba planeando escribirles hoy en la noche para felicitarlos por entrar a Hufflepuff —dijo Arthur jovialmente ante la cara asombrada de Muriel—. Esa es una Casa excelente. Muy leal. Algo que muchos podrían aprender —Arthur continuó sonriendo, aunque Molly se ruborizaba y se mordía el labio. Muriel pareció ajena al insulto implícito.
Molly sabía que a Arthur nunca le había gustado la tía Muriel, con sus chismes y sus modos autoritarios. A pesar de ello, Molly le tenía mucho cariño y pasaba por alto sus fallos. Su tía siempre había estado disponible para ayudarla con los niños, y a veces hasta le había ayudado a comprar algunas cosas, dándole préstamos, y siempre la había apoyado.
Siendo madre de siete niños, Molly había necesitado ayuda desesperadamente, ayuda mental, física y sí, también económica. Arthur simplemente no podía comprenderlo. Ella se las podría haber arreglado de alguna forma sin Muriel, pero todo hubiera sido mucho peor, y Molly odiaba pensar en lo malo que podría llegar a ser sin su ayuda. La situación con Lawrence era una que tenía dificultad aceptando, pero quizás Muriel podría llegar a ser convencida de otra forma.
Por suerte, la tía Muriel ya estaba lista para irse, ahora que había descargado todo lo que venia a decir. Muriel se puso de pie y se sacudió las túnicas—. Tengo que regresar con Ernest y Cadmus, se supone que nos reunamos esta noche para discutir este asunto —el flú flameó y Muriel se marchó.
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Severus observó a los gemelos Weasley con satisfacción mientras lanzaban encantamientos sobre unos muñecos que él había conjurado. Era un encantamiento que había inventado en su tercer año durante su guerra de bromas contra los Merodeadores, cuando estas no eran oscuras ni humillantes como se volvieron más tarde. Ellos le lanzaban insultos horribles, pero las bromas eran de menor intensidad.
Severus sacudió la cabeza. Necesitaba dejar que esos recuerdos quedaran en el pasado. James Potter y Peter Pettigrew estaban muertos, Sirius Black como si lo estuviera, y Lupin... bueno ya sufría una de las maldiciones más horribles que podía imaginar.
Le había entregado pergaminos y plumas a los gemelos y les había dicho que le escribieran a Dudley y Harry mientras él les explicaba el hechizo y sus efectos. Ellos lo habían hecho alegremente y se habían reído tontamente al contarle los efectos.
Les llevó una hora el aprenderlo bien, y que Severus se sintiera satisfecho. Luego les había ayudado un poco a planear.
—Charlie es prefecto este año, y esta noche esta asignado a patrullar de las 9 p.m. hasta las 1 a.m. Siempre pasa la última hora yendo a buscar comida con los elfos domésticos. Les mostraré el corredor y puesto que queda cerca de la sala común de Hufflepuff podrán escaparse limpiamente. Hagan que algunos de sus compañeros los ayuden a emboscarlo. Ustedes dos deben lanzar el hechizo, de esa manera él no podrá romperlo fácilmente al tener sus dos rúbricas mágicas, y durará por lo menos veinticuatro horas. El encantamiento tiene un retraso para manifestarse de dos horas, así que la víctima no sabrá quien lo hizo —Severus no pudo evitar sonreír ante su jubilo.
—Gracias, profesor, usted es el mejor —dijeron juntos.
Él les mostró el corredor que conducía a la cocina y ellos se fueron con rapidez a la Tejonera para terminar de planear. Severus regresó a sus habitaciones a leer un libro.
Severus reflexionó que era agradable que todavía no tuviera que empezar a graduar trabajos, ya que no había hecho una 'prueba sorpresa de primer día' que hiciera llorar a los 'Puffs y a los 'Claws histéricos. Siempre había dejado la revisión de las asignaciones del verano para el fin de semana, para poder disfrutar su primera noche de regreso. Se removió incómodo, sus habitaciones estaban demasiado silenciosas en realidad. Debería estar escuchando las risas de Harry y Dudley, y a Tom mascullándole a Yvane por lo bajo.
Severus se consoló diciéndose que pronto vería a Harry, tenía que hacer la poción para la vista, y pronto seria fin de semana.
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Fred y George sonreían maniáticamente. Les habían contado a los de la Sala Común que estaban interesados en hacerle una broma a Charlie por sus insultos y acerca del encantamiento que habían 'descubierto'. Cedric aprobó la broma por no ser muy dañina y el objetivo calificado de apropiado. Dejó claro que no ellos deberían contarle de todos sus proyectos de bromas para pasar por su aprobación, y que estas órdenes venían de la profesora Sprout así que debían hacerle caso. Ellos habían decidido intentarlo de ese modo para ver como funcionaria, y después de todo de esa forma contarían con esbirros.
Ellos habían encontrado a alguien de cuarto año y un par de tercero para ayudar a esconderlos para la emboscada, y a escaparse, y la broma había resultado mejor de lo imaginado. Charlie ni siquiera se había percatado que le habían lanzado un hechizo.
La mañana siguiente, la Casa Hufflepuff completa asistió al desayuno muy temprano, casi sin aliento con la anticipación. Snape también se había presentado un poco más temprano para no perderse la acción.
Minerva llegó viéndose fastidiada y murmurando acerca de magos desconsiderados. Miró con fiereza a Severus—. Alguien encontró el hechizo que usaste en Potter y Black hace años atrás y lo usó en Charlie Weasley.
Severus bufó con malicia—. Tendrás que ser un poco más específica, Minerva.
Ella resopló con agravio, pero Charlie entró en ese momento y ella indicó con un gesto de la mano como explicación.
Severus miró al furibundo Gryffindor. Los gemelos Weasley lo habían hecho bien. Las figuras de un león, una serpiente, un cuervo y un tejón se veían claramente formadas mientras se perseguían alrededor y arriba del mago. Los animales se agazapaban y trepaban arriba y abajo por su cuerpo. Los dos animales más pequeños perseguían al león, mordiendo sus talones y haciéndole rugir de manera muy plañidera. El cuervo era un asunto de arte, volando velozmente alrededor de Charlie, y lanzándose en picada para picotear la cabeza del león. Charlie les daba manotazos, pero sus manos los atravesaban como si fueran fantasmas.
El Gran Comedor estalló. Los Slytherins estaban riendo casi hasta el paroxismo y vitoreaban cada vez que la serpiente mordía al león. Los Ravenclaws estaban pasmados y daban risitas por el comportamiento del cuervo. Los Hufflepuff estaban riéndose y animando al tejón mientras los animales desafiaban la gravedad en su persecución.
La profesora McGonagall lanzó unas chispas al aire y llamó a hacer silencio—. Me doy cuenta que todos están muy impresionados con el hechizo, pero sean tan amables de terminar de comer para que no lleguen tarde a sus clases.
En ese momento llegó el Director y miró con reproche a un impenitente Maestro de Pociones. Dumbledore recordaba el hechizo y quien lo había inventado. Suspiró y miró a Charlie. En realidad era algo muy ingenioso, y Severus lo había inventado en su tercer año. Albus por milésima vez deseó haberle puesto más atención a Severus cuando fue un estudiante.
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La primera clase de Charlie Weasley fue Encantamientos y el profesor Flitwick fascinado arrastró a un avergonzado Charlie al frente de la clase para mostrarles lo intrincado de esa clase de encantamiento y como manejarlo. La clase intentó contener sus risitas mientras el león se agazapaba en la cima de la cabeza de Charlie en tanto que la serpiente y el tejón se paraban en sus orejas gruñendo y lanzando mordiscos al felino. El cuervo circunvolaba la cabeza de Charlie y se lanzaba ocasionalmente en picada contra el león. Charlie esperaba que nadie encontrara una cámara.
Después fue la clase de Transfiguración y una furibunda Minerva colocó un hechizo silenciador alrededor de él, porque al león le había dado por rugir sonoramente a sus perseguidores. El hecho de que esa clase fuera con los Hufflepuff no ayudó porque para su horror, tres de ellos estaban premunidos de las temidas cámaras fotográficas.
El almuerzo fue una pesadilla que empeoró con la llegada de una carta extremadamente furiosa de sus padres. Percy aun no le dirigía la palabra, así que no podía pedirle ayuda para deshacer el hechizo. Flitwick le había insistido de que solamente duraría veinticuatro horas, pero él quería que terminara ahora. Se guardó la carta en el bolsillo y miró furioso a sus hermanos, él estaba seguro que estaban detrás de eso de alguna forma. Ellos lo saludaron alegremente con la mano y le gritaron a Percy que le enviarían copias de las fotos. Percy también los saludó con la mano y les dio las gracias.
Charlie agarró unos emparedados y huyó, aun los de su misma Casa se reían por lo bajo. Los animales se habían colocado en sus brazos para olfatear la comida, y él de nuevo los manoteó sin ningún efecto.
Pociones era la próxima clase, y él casi se la saltó, pero no se atrevió. Los animales parecían haberse cansado y la serpiente se había enrollado arriba de su cabeza y el cuervo se había posado sobre sus anillos. El tejón bostezó y se quedo dormido en un hombro, y el león se había arrastrado hasta un bolsillo dejando su cabeza afuera y roncaba ruidosamente. La clase se reía con cada ronquido más fuerte que los otros.
El profesor Snape alzó una ceja y le quitó puntos a Charlie por su "incapacidad para controlar sus mascotas".
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autora: Espero que la broma haya sido digna de los gemelos, y de Severus =)
N.d.T: Muchas gracias a Paladium por su correción, tenia razón. Como siempre, cualquier comentario, duda, o corrección, son bienvenidos.
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Editado 1NOV2020
